Desde
el punto de vista obstétrico, el interés es fundamental, ya que junto con la
gonorrea y la infección por clamydia, la infección por este virus es una de
las enfermedades de transmisión sexual más frecuente, además de los
potenciales riesgo de producir infección grave al feto.
Durante la primera mitad del embarazo el porcentaje de abortos espontáneos
es del 50 % y en las mujeres que sufren infección primaria, el riesgo de
abortos es mayor.
Las
infecciones dentro del útero causadas por herpes son poco frecuentes, pero
se han visto niños con lesiones en la piel
y cicatrices al momento de nacer, así como también microcefalia,
microftalmía e hidranencefalia
(afecciones del tamaño de la cabeza, función visual y estructural
cerebral)La infección por este virus después del quinto mes de embarazo se
asocia con mayor frecuencia de parto prematuro y sobre todo en las mujeres
con infección primaria.
La
fuente más importante de infección del feto es el contacto con los genitales
maternos durante el parto. El
virus penetra a través de los ojos, tracto respiratorio superior, cuero
cabelludo y cordón umbilical. El parto por esta vía da un porcentaje de
infección del 40 al 60 %. Por
otro lado este porcentaje disminuye si el parto se lo realiza por cesárea.
Los recién nacidos con herpes pueden tener
una enfermedad diseminada, infección del sistema nervioso central o
localizada de la piel, ojos o boca.
Pueden presentar síntomas inespecíficos como letargia,
irritabilidad, convulsiones, trastornos de la coagulación.
La infección diseminada afecta específicamente:
hígado, glándulas suprarrenales, aparato respiratorio,
tubo digestivo, bazo y corazón; puede presentarse encefalitis como
causa de la infección diseminada