
Hepatitis viral y embarazo
No es raro durante el embarazo la presencia de hepatitis viral y todas las formas son similares desde el punto de vista clínico, sin embargo el pronóstico varía mucho para la madre y el feto de acuerdo al tipo de virus infectante
La hepatitis viral de tipo A tiene un período de incubación de dos a siete semanas, se sospecha de hepatitis por los antecedentes de infección en los miembros de la familia o por contacto con personas que hayan tenido la enfermedad, por lo general no suele ser notable su efecto sobre la madre y el feto. El tratamiento es de soporte de las molestias más fuertes y con vigilancia cuidadosa de las enzimas del hígado, las pacientes deben colocarse en aislamiento intestinal para evitar el contagio a los demás miembros de la familia. El riesgo de transmisión al feto es pequeño.
La hepatitis B no es común y es transmitida por sangre o productos sanguíneos infectados, pero el virus puede encontrarse en saliva, secreciones vaginales y semen. Es importante determinar la existencia del antígeno de superficie contra la hepatitis B, con lo cual se comprueba que es una portadora crónica del virus y puede transmitirlo al neonato.
El embarazo no altera la evolución de la enfermedad, pero son más frecuentes los partos prematuros, al igual que con la hepatitis A, el tratamiento es de soporte. Si se ha comprobado que se elimina el virus por la leche materna.
Debe descartarse la hepatitis por otros motivos como son: mononucleosis infecciosa, citomegalovirus, virus de Epstein Barr
El efecto de la hepatitis activa crónica sobre el feto y el neonato depende de la enfermedad materna. En general puede producirse infertilidad en caso de enfermedad hepática grave. Este tipo de enfermedad no exige aborto terapéutico, pero produce aumento de las pérdidas fetales.
En mujeres que sufren de cirrosis por otras causas, los resultados del embarazo están relacionados con la extensión de la enfermedad, pero las tasas de muerte perinatal son altas con mal pronóstico materno, en particular cuando hay mal funcionamiento del hígado o várices en el esófago.
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