ANTITUBERCULOSOS
Dra. Soraya
Panta Hidalgo, Dr. Jos� Ollague Torres.
La Introducci�n
en la d�cada de 1960 de dos nuevas drogas para la quimioterapia de
la tuberculosis, etambutol y rifampicina, cambi� mucho los conceptos
y pr�cticas que prevalec�an hasta entonces, las drogas usadas para
esta enfermedad pueden dividirse en dos categor�as principales. Las
de primera elecci�n
combinan el mayor nivel de eficacia con un grado aceptable de
toxicidad, dichos agentes incluyen
isoniazida, rifampicina, etambutol, estreptomicina y pirazinamida.
La gran mayor�a de los enfermos pueden tratarse exitosamente con
estas drogas. La administraci�n de rifampicina en combinaci�n con el
agente mas antiguo, pero todav�a dominante la isoniazida, puede
representar un tratamiento �ptimo para todas las formas de
enfermedad causadas por cepas sensibles de Mycobacterium
tuberculosis. En �reas donde la resistencia primaria a la isoniazida
es elevada la terap�utica usualmente comienza con tres drogas:
isoniazida, rifampicina y etambutol (u otro agente de primera l�nea)
hasta que se completen los test de sensibilidad. Si se demuestra que
el bacilo es sensible a isoniazida y rifampicina, se retira la
tercera droga. Ocasionalmente sin embargo, debido a la resistencia
microbiana o factores propios del paciente, puede se necesario
recurrir a una droga de �segunda
l�nea�, esta categor�a de
agentes incluye �etionamida, �cido
aminosalic�lico, amikacina, kanamicina, capreomicina y cicloserina�.
ISONIAZIDA
Se considera
como la droga primaria para la quimioterapia de la tuberculosis y
todos los pacientes con enfermedad causada por cepas sensibles a
este quimioter�pico deben recibir la droga si pueden tolerarla.
El
descubrimiento de la isoniazida fue bastante fortuito. En 1945,
Chorine anunci� que la nicotinamida pose�a una acci�n
tuberculost�tica. El examen de los compuestos afines a la
nicotinamida revel� que muchos derivadas de la piridina, poseen
actividad tuberculost�tica, entre ellos figuran an�logos del �cido
isonicot�nico. Como se sab�a ya que las tiosemicarbazonas inhib�an
M. tuberculosis, la tiosemicarbazona del isonicotinaldehido
fue sintetizada y estudiada. El material b�sico para esta s�ntesis
fue el �ster met�lico del �cido isonicot�nico y el primer
intermediario fue la isonicotinilhidrazida (isoniazida) la
interesante historia de estos estudios qu�micos ha sido rese�ada por
Fox 1953.
Qu�mica
La isoniazida es la hidracida del �cido isonicot�nico. Su f�rmula
estructural es la siguiente.

Se conoce un
solo an�logo que inhibe marcadamente la multiplicaci�n del bacilo
tuberculoso, el derivado isoprop�lico iproniazida (1-
isonicotinil 2-isopropildrazida). Este compuesto que es un potente
inhibidor de la monoaminooxidasa, es demasiado t�xico para usarlo en
el hombre. Sin embargo, el estudio de este agente condujo al empleo
de los inhibidores de la monoaminooxidasa en el tratamiento de la
depresi�n.
Actividad
Antibacteriana
La isoniazida
es tuberculost�tico y tuberculicida in Vitro, bacteriost�tico
para los bacilos en reposo y bactericida par
los microorganismos en r�pida divisi�n. La concentraci�n
tuberculost�tica m�nima es de 0.025 a 0.05 g/ml. Las bacterias se
dividen una o dos veces antes de detener la multiplicaci�n.
Entre las
diferentes bacterias at�picas solo M. Kansasii es habitualmente
susceptible a la isoniazida, pero la sensibilidad siempre debe
probarse in Vitro porque la concentraci�n inhibitoria requerida
puede ser muy alta.
La isoniazida es
sumamente efectiva para el tratamiento de la tuberculosis
experimental en los animales, siendo muy superior a la
estreptomicina. A diferencia de la estreptomicina, la isoniazida
penetra en las c�lulas con facilidad y es tan efectiva contra los
bacilos que crecen dentro de las c�lulas como contra los que crecen
en medios de cultivo.
Resistencia
Bacteriana
Cuando los bacilos tuberculosos se cultivan in Vitro en
concentraciones crecientes de isoniazida, se seleccionan f�cilmente
mutantes que son resistentes a la droga, incluso cuando esta �ltima
est� presente en enormes concentraciones. Sin embargo, no se produce
resistencia cruzada entre la isoniazida y otras drogas
tuberculost�ticas. Las pruebas actuales sugieren que el mecanismo de
resistencia se relaciona con la falta de penetraci�n de la droga en
los microorganismos o de su capacidad por ellos.
Al igual que con
los otros agentes descriptos, el tratamiento con isoniazida tambi�n
produce la aparici�n de cepas resistentes in vivo. Los
microorganismos pasan de sensibles a insensibles ocasionalmente a
las pocas semanas de tratamiento, pero hay considerable variaci�n en
el tiempo de aparici�n de este fen�meno entre un caso y otro.
Aproximadamente uno de cada 106 bacilos tuberculosos es
gen�ticamente resistente a la isoniazida; dado que las cavidades
tuberculosas pueden contener hasta 107 a 109
microorganismos, es comprensible que el tratamiento con isoniazida
sola produzca la selecci�n de estas bacterias resistentes.
Mecanismos de
acci�n Aunque el mecanismo de acci�n de la isoniazida es
desconocido, hay varias hip�tesis; efectos sobre los l�pidos, bios�ntesis de �cidos
nucleicos y gluc�lisis . Se ha sugerido una acci�n
primaria de la isoniazida que inhibe la bios�ntesis de los �cidos
mic�licos, importantes constituyentes de la pared celular
micobacteriana. Bajas concentraciones de la droga pueden impedir la
elongaci�n del �cido graso de cadena muy larga precursor de la
mol�cula. Como los �cidos mic�licos son exclusivos de las
micobacterias, esta acci�n explicar�a el alto grado de la
selectividad de la actividad antimicrobiana de la isoniazida. La
exposici�n a esta �ltima provoca p�rdida de la acidofilia y
disminuci�n de la cantidad de l�pidos que extraen con metanol. S�lo
los bacilos tuberculosos sensibles a la isoniazida captan la droga.
Esta captaci�n parece ser un proceso activo, aunque la mayo parte de
la droga dentro de los bacilos es el metabolito del �cido
isonicot�nico.
Absorci�n,
distribuci�n y excreci�n La isoniazida se adsorbe f�cilmente
cuando se administra por v�a oral o parenteral. Los anti�cidos que
contiene aluminio pueden interferir con la absorci�n de la droga. Se
observan concentraciones plasm�ticas pico de 1 a 2 horas despu�s de
la ingesti�n oral de las dosis habituales. La isoniazida difunde
f�cilmente en todos los l�quidos y c�lulas corporales. La droga es
detectable en cantidades significativas en el l�quido pleural y
asc�tico; las concentraciones en el l�quido cefalorraqu�deo
equivalen aproximadamente al 20% de las plasm�ticas. La isoniazida
penetra bien en el material caseoso. La concentraci�n del agente es
inicialmente mayor en el plasma y el m�sculo que en el tejido
infectado, pero este �ltimo la conserva durante mucho tiempo en
cantidades mayores que las necesarias para la bacteriostasis.
Del 75 al 95% de
una dosis de isoniazida se excreta por la orina en 24 horas,
principalmente como metabolitos de la droga. Los principales
productos excretorios en el hombre son el resultado de acetilaci�n
enzim�tica, acetilisoniazida, y de hidr�lisis, enzim�tica, �cido
isonicot�nico. Peque�as cantidades de un conjugado �cido
isonicot�nico, probablemente isonicotinl glicina, una o mas
isonicotinil hidrazonas y trazas de N-metilisoniazida se detectan
tambi�n en la orina. Las poblaciones humanas muestran heterogeneidad
gen�tica respecto del �ndice de acetilaci�n de la isoniazida. Hay
distribuci�n bimodal de inactivadotes lentos y r�pidos de la droga
debido a diferencias en la actividad de una acetiltransferasa. La
velocidad de acetilaci�n significativamente altera las
concentraciones de la droga en el plasma y su vida media en la
circulaci�n. La vida media de la droga puede prolongarse en
presencia de una insuficiencia hep�tica.
La depuraci�n de
la isoniazida depende solamente en escaso grado del estado de la
funci�n renal, pero los pacientes que son inactivadotes lentos de la
droga pueden acumular concentraciones t�xicas si su funci�n renal se
encuentra alterada. Se ha sugerido que se puede administrar sin
riesgos 300 mg/d�a en sujetos en los cuales la concentraci�n
plasm�tica de creatinina es menor de 12 Mg./ dl.
Preparaci�n,
v�as de administraci�n y dosis
La isoniacida
(hidracida del �cido isonicot�nico) se vende en tabletas oficiales
que contienen 50,100 y 300 Mg., en jarabe que contiene 10 mg/dl,. La
dosis diaria toral com�nmente usada de la droga es de 5 mg/kg, con
un m�ximo de 300 Mg.; las dosis orales e intramusculares son
id�nticas. La isoniazida se administra generalmente por v�a oral en
una sola dosis diaria, pero puede administrarse en dos veces. Aunque
dosis de 10 mg/kg, con un m�ximo de 600 Mg. se emplean
ocasionalmente en pacientes gravemente enfermos, no hay pruebas de
que este r�gimen sea m�s efectivo. Los ni�os menores de 4 a�os deben
recibir 10 mg/kg por d�a, la isoniazida puede usarse como
tratamiento intermitente para la tuberculosis. Despu�s de 1-4 meses
de terap�utica convencional, los pacientes pueden tratarse con dosis
bisemanales de isoniazida (15 mg/kg por v�a oral) m�s dosis
bisemanales de rifampicina (10mg/Kg., hasta 600 Mg. por d�a) durante
9 meses, o de estreptomicina (25 a 30 mg/kg intramusculares) o de
etambutol (50mg/d�a por v�a oral) durante 18 meses.
Efectos
Indeseables La frecuencia de reacciones adversas a la isoniazida
se estim� en 5,4% en mas 2000 pacientes tratados con la droga; las
mas prominentes de estas reacciones fueron:
Erupci�n (rash) 2%
Fiebre (1,2%)
Ictericia (0,6%)
Neuritis perif�rica (0,2%)
La hipersensibilidad a la isoniazida
puede traer fiebre, diversas erupciones cut�neas, hepatitis,
rash morbiliforme, maculopapular, purp�rico y urticariano.
Reacciones Hematol�gicas
( agranulocitosis, eosinofilia, trombocitopenia, anemia)
La vasculitis
asociada con anticuerpos antinucleares puede aparecer durante el
tratamiento pero desaparece al cesar este.
S�ntomas artr�ticos
(dolor dorsal, compromiso articular interfal�ngico proximal
bilateral, artralgia de rodillas, codos y mu�ecas y s�ndrome de
�hombro � mano�).
Si
no se administra concomitantemente piridoxina, la neuritis periferia
es la respuesta m�s frecuente a la isoniazida, la cual se produce en
un 2% de los pacientes que reciben 5mg/kg/d�a.
Puede precipitar
convulsiones
en
pacientes con crisis epil�pticas y raras veces en enfermos sin
antecedentes en tal sentido.
Neuritis �ptica y atrofia
se han producido tambi�n durante el tratamiento con la droga.
Espasmos musculares, mareos, ataxia,
parestesia, estupor y encefalopat�a t�xica
que puede ser mortal son otras manifestaciones de la neurotoxicidad
de la isoniazida. Muchas anomal�as mentales pueden aparecer durante
el uso de esta droga:
euforia, deterioro transitorio de la memoria, separaci�n entre ideas
y realidad, p�rdida del autocontrol y psicosis floridas.
Signos y s�ntomas de sedaci�n excesiva o incoordinaci�n pueden
aparecer cuando se da isoniazida a los pacientes con crisis
epil�pticas tratados simult�neamente con isoniazida.
La
edad parece ser un factor muy importante para determinar el riesgo
de hepatotoxicidad debido a la isoniazida. Los da�os hep�ticos son
raros en menor de 20 a�os; la complicaci�n se observa en 0,3% de los
pacientes de 20 a 34 a�os y las cifras son de 1,2 y 2,3% en personas
entre 35 y 49 a�os y mayores de 50 respectivamente.
Los pacientes
que reciben isoniazida deben ser cuidadosamente evaluados a
intervalos mensuales en busca de s�ntomas de hepatitis (anorexia,
malestar, fatiga, nauseas e ictericia) . Algunos prefieren
determinar la actividad de la transaminasa glutamicooxalac�tica
s�rica a intervalos mensuales. Creen que una elevaci�n mayor de
cinco veces del valor normal justifica la suspensi�n de la droga.
Casi todas las hepatitis se producen de 4 -8 semanas despu�s del
comienzo del tratamiento. La isoniazida debe administrarse con
cuidado en pacientes con enfermedad hep�tica preexistentes.
Entre las
reacciones diversas asociadas a la terap�utica de la isoniazida
figuran: sequedad bucal, molestias
epig�stricas, metahemoglobinemia, tinitus y retenci�n urinaria.
Se ha registrado un s�ndrome
inducido por la droga que se asemeja al
lupus eritematoso sist�mico.
La sobredosis de isoniazida por
ejemplo en los intentos de suicidio, puede producir
coma, crisis epil�pticas, acidosis
metab�lica e hiperglucemia
La isoniazida
sigue siendo la droga m�s importante para el tratamiento de todos
los tipos de tuberculosis. Los efectos t�xicos pueden minimizarse
mediante la profilaxis con piridoxina y la vigilancia cuidadosa del
paciente. La droga debe usarse en combinaci�n con otro agente,
aunque se usa sola para la profilaxis.
RIFAMPICINA
Son un grupo de
antibi�ticos macroc�clicos complejos estructuralmente similares
producidos por el Streptomyces mediterranei, la rifampicina
es un derivado semisint�tico de uno de ellos la rifampicina B.
Actividad
antibacteriana Inhibe el crecimiento de casi todas las bacterias
grampositivas y de muchos microorganismos grannegativos como
Escherichia coli, Pseudomonas, Proteus indoplpositvos y negativos
Klebsiella. La rifampicina es muy activada contra Staphylococcus
aureus. Las concentraciones bactericidas son de 3 a 12 ng/ml. La
droga tambi�n es muy activa contra Neisseria meningitidis
y H. influenzae las concentraciones inhibitorias m�nimas oscilan
entre 0.1, 0.8 g/ml. La rifampicina ejerce una acci�n claramente
inhibitoria para las especies de Legionella en cultivos celulares y
en modelos animales.
Resistencia
bacteriana Los microorganismos incluso las micobacterias pueden
desarrollar resistencia a la rifampicina r�pidamente in Vitro en un
proceso de un solo paso y uno de cada 107 a 108
bacilos tuberculosos es resistente a la droga. Lo mismo parece
suceder in vivo y por lo tanto el antibi�tico no debe usarse solo en
quimioterapia de la tuberculosis. Cuando se ha usado rifampicina
para eliminar el estado portador del meningoc�cocico, los fracasos
se han debido a la aparici�n de bacterias f�rmaco-resistentes
despu�s de solo 2 d�as de tratamiento. La resistencia a la
rifampicina se debe a una alteraci�n del efector de esta droga, la
RNA-polimerasa dependiente del DNA. Ciertas mutantes bacteriana
resistentes a la rifampicina tienen menor virulencia. La
tuberculosis causada por micobacterias rifampicina-rresistentes, si
bien se ha descrito en pacientes que no hab�an recibido
quimioterapia previa es muy rara.
Mecanismo de
Acci�n La rifampicina inhibe la RNA polimerasa dependiente del
DNA de las micobacterias y otros microorganismos, llevando a la
supresi�n de la iniciaci�n de la formaci�n de cadenas (pero no de la
elongaci�n de las mismas) en la s�ntesis de RNA en las mitocondrias
de los mam�feros, se necesitan para ello concentraciones de la droga
mucho mayores que para la inhibici�n de la enzima bacteriana, la
rifampicina es bactericida, tanto para organismos intracelulares
como extracelulares.
Absorci�n
distribuci�n y excreci�n
la
administraci�n oral de rifampicina produce concentraciones
plasm�ticas m�ximas en 2 a 4 horas; despu�s de la ingesti�n de 600
Mg. de este valor es de unos 7ug/ml, pero hay considerable
variabilidad. El �cido aminosalic�lico puede demorar la absorci�n de
la rifampicina, sin lograrse concentraciones plasm�ticas
suficientes. Si estos agentes se usan simult�neamente deben
administrarse por separado a intervalos de 8 a 12 horas.
Despu�s de la
absorci�n por el tracto gastrointestinal la rifampicina se elimina
r�pidamente por la bilis y se produce circulaci�n enterohep�tica.
Durante este tiempo hay progresiva desacetilaci�n de la droga, de
tal modo que casi todo el antibi�tico en la bilis se encuentra en
forma desacetilada despu�s de 6 horas. Este metabolito conserva
esencialmente toda su actividad antibacteriana. La reabsorci�n
intestinal se reduce por desacetilaci�n (y con los alimentos) y en
esta forma el metabolismo facilita la eliminaci�n de la droga. La
vida media de la rifampicina var�a de 1.5 a 5 horas y aumenta en
presencia de disfunci�n hepatica; puede disminuir en los pacientes
que reciben isoniazida conjuntamente y son inactivadotes lentos de
esta droga. Hay una disminuci�n progresiva de la vida media de la
rifampicina en un 40% aproximadamente durante los primeros 14 d�as
de tratamiento, debido a la excreci�n biliar. Hasta el 30% de una
dosis de la droga se excreta por la orina, y la mitad puede ser
antibi�tico no alterado. El reajuste de la dosis no es necesario en
los pacientes con deterioro de la funci�n renal.
La rifampicina
se distribuye por todo el organismo y est� presente en
concentraciones efectivas en muchos �rganos y l�quidos corporales
incluso en el l�quido cefalorraqu�deo. Esto se simplifica quiz�
mejor diciendo que la droga puede impartir un color rojo anaranjado
a la orina, las heces, la saliva, el esputo, las l�grimas y el
sudor, es necesario advertir ello a los pacientes.
Efectos
indeseables No causa efectos indeseables con gran frecuencia.
Cuando se administra en las dosis habituales menos del 4% de los
pacientes con tuberculosis presenta reacciones adversas,
significativas, las m�s comunes son: rash 0,8%; fiebre (0,5%); n�useas y v�mitos (1,5%). El principal problema es el desarrollo de ictericia. La
administraci�n intermitente de rifampicina (menos de dos veces por
semana) o de dosis diarias de 1200 Mg. o mas se asocia con efectos
secundarios frecuentes y la droga no debe ser empleada de este
modo. En un 20% de los pacientes tratados de esta manera se observa
la aparici�n de un s�ndrome de tipo gripal, con fiebre, escalofr�os,
mialgias. Este s�ndrome tambi�n puede incluir eosinofilia, nefritis
intersticial, necrosis tubular aguda, trombocitopenia, anemia
hemol�tica y shock.
La rifampicina
es un inductor potente de las enzimas microsomales hep�ticas su
administraci�n resulta en una disminuci�n de la vida media de
numerosos compuestos incluyendo la prednisona, la digitoxina,
quinidina, ketoconazol, el propanolol, el metoprolol, el clofibrato
y las sulfonilureas. Existe una reacci�n similar y significativa
entre la rifampicina y los anticoagulantes orales del tipo
cumar�nico, lo que conduce a una disminuci�n de la eficacia de estos
�ltimos agentes. Este fen�meno se observa de 5 a 8 d�as despu�s del
comienzo de la administraci�n de rifampicina y persiste durante 5 a
7 d�as despu�s que dicha medicaci�n es interrumpida. La rifampicina
parece aumentar el catabolismo de una serie de esteroides y por esta
raz�n disminuye la eficacia de los anticonceptivos orales. El
metabolismo de la metadona tambi�n es acelerado y se ha registrado
la precipitaci�n de los s�ndromes de abstinencia de la droga. La
rifampicina puede reducir la excreci�n biliar de los medios de
contraste utilizados para visualizar la ves�cula biliar.
Los disturbios
gastrointestinales producidos por la rifampicina
(molestias epig�stricas, n�useas, v�mitos,
calambres abdominales, diarrea) han exigido
ocasionalmente las suspensi�n de la droga. Diversos s�ntomas
asociados con el sistema nerviosos tambi�n se ha notado:
fatiga, somnolencia, cefalea, mareos,
ataxia, confusi�n, incapacidad para concentrarse, hipoestesia
generalizada, dolor en las extremidades y debilidad muscular.
Entre las reacciones de
hipersensibilidad tenemos
fiebre,
prurito, urticaria, diversos tipos de erupciones cut�neas,
eosinofilia, boca y lengua hipersensibles.Hem�lisis, hemoglobinuria,
hematuria, insuficiencia renal e
insuficiencia renal aguda
se han observado raramemente;
tambi�n se consideran reacciones de hipersensibilidad.
Trombocitopenia, leucopenia transitoria y
anemia
se han producido durante el tratamiento.
Como la teratogenicidad potencial de rifampicina es desconocida, lo
mejor es evitar el uso de este agente durante el embarazo; se sabe
que la droga atraviesa la placenta.
La
rifampicina suprime la transformaci�n de linfocitos sensibilizados
por ant�genos . La administraci�n de rifampicina en dosis
convencionales suprime la hipersensibilidad cut�nea a la tuberculina
y la funci�n de c�lulas T. La rifampicina tambi�n causa
inmunosupresi�n en modelos animales; esto puede tener relaci�n con
la inhibici�n de la s�ntesis proteica por las c�lulas que
intervienen en el proceso inmunol�gico.
Preparados y dosis.
Se ofrece en c�psulas de 300 mg,
tambi�n se comercializa en combinaci�n con la isoniazida (150mg de
isoniazida y 300 de rifampicina, rifamate) la dosis para el
tratamiento de la tuberculosis en adultos es de 600 mg una vez por
d�a, 1 hora antes o 2 despu�s de las comidas. Los ni�os deben
recibir 10-20 mg/kg con un m�ximo diario de 600 mg en la misma
forma. La dosis de 15 mg/kg o mayores se asocian a hepatotoxicidad
en los ni�os 3,2%. Las dosis mas elevadas se reservan para otros
empleos. Con el objeto de prevenir la enfermedad meningococ�cica,
los adultos y los ni�os pueden ser tratados con 600 mg dos veces
por d�a o con 20 mg/kg durante dos d�as. Para la profilaxis de la
meningitis por H.influenzae (tipo B) algunas autoridades
recomiendan una dosis de 20 mg/Kg/d�a durante 4 d�as.
La
rifampicina y la isoniazida son las drogas mas efectivas para el
tratamiento de la tuberculosis. La rifampicina como la isoniazida
nunca debe usarse sola para esta enfermedad debido a la rapidez con
que puede desarrollarse la resistencia. La combinaci�n de isoniazida
y rifampicina es probablemente tan efectiva, para los
microorganismos sensibles, como los programas que utilizan tres o
m�s agentes. Pese a la larga lista de efectos indeseables de la
rifampicina, su frecuencia es escasa y rara vez es necesario
interrumpir el tratamiento. La rifampicina es una droga de elecci�n
para la quimioprofilaxis de la enfermedad meningoc�cica y meningiti
por H. inluenzae en contactos dom�sticos de los pacientes con estas
infecciones. La droga tambi�n es promisoria en el tratamiento de
ciertas enfermedades no micobacterianas. Combinada con un
antibi�tico betalact�mico o vancomicina la rifampicina puede ser
�til para la terap�utica de casos seleccionados de endocarditis u
osteomielitis estafiloc�cicas, especialmente en pacientes con
v�lvulas card�acas prot�sicas y los casos que se deben a
estafilococos penicilina �tolerantes�. La rifampicina puede estar
indicada para la terap�utica de infecciones en pacientes con
inadecuada actividad bactericida leucoc�tica y para eliminar el
estado de portador nasal de estafilococos en pacientes con
furunculosis cr�nica .
ETAMBUTOL
Actividad antibacteriana Casi todas las cepas de M.
tuberculosis y M. Kansaii son sensibles al etambutol. La
sensibilidad de otros microorganismos at�picos es variable. El
etambutol no tiene efecto sobre otras bacterias. Suprime el
crecimiento de bacilos tuberculosos resistentes a la isoniazida y
estreptomicina. La resistencia al etambutol se desarrolla muy
lentamente y con dificultad in vitro. Las micobacterias
captan etambutol r�pidamente cuando la droga se a�ade a cultivos que
est�n en la fase de crecimiento exponencial, pero el crecimiento no
se inhibe mayormente antes de unas 24 horas; la droga es
tuberculost�tica. El mecanismo de acci�n del etambutol es
desconocido.
La
actividad terap�utica del etambutol administrado oralmente en
animales infectados con M. tuberculosis es semejante a la de
la isoniazida. Por v�a parenteral es superior a la estreptomicina.
La resistencia bacteriana a la droga se desarrolla in vivo
cuando se administra en ausencia de otro agente efectivo.
Absorci�n, distribuci�n y excreci�n
Aproximadamente el 75 a 80% de una dosis oral de etambutol se
absorbe del tracto gastrointestinal . Las concentraciones
plasm�ticas son m�ximas en el hombre 2 a 4 horas despu�s de
administrar la droga y son proporcionales a la dosis . Una sola
dosis de 15 mg/kg produce una concentraci�n plasm�tica de unos 5 ug/ml
a las 2 a 4 horas. La vida media de la droga es de 3 a 4 horas. De
una a dos veces mas etambutol esta presente en los eritrocitos que
en el plasma. As� los gl�bulos rojos pueden servir de dep�sito desde
el cual la droga penetra lentamente en el plasma.
En
24 horas el 50% de una dosis ingerida de etambutol se excreta sin
cambios por la orina; hasta el 15% se excreta en forma de dos
metabolitos, un aldehido y un derivado �cido dicarbox�lico. El
clearance renal de etambutol es aproximadamente de 7 ml-min. Kg, lo
que hace evidente que la droga se excreta por secreci�n tubular
adem�s de filtraci�n glomerular.
Preparados y v�a de administraci�n y dosis El clorhidrato de
etambutol se vende en comprimidos oficiales que contienen 100 a 400
Mg. del is�mero d. la dosis adulta habitual es de 15mg/kg una vez
por d�a. Algunos m�dicos prefieren una dosis inicial de 25 mg/kg por
d�a durante los primeros 60 d�as y luego reducen la dosis a 15 mg/kg
por d�a.
El
etambutol se acumula en los pacientes con deterioro de la funci�n
renal y es necesario ajustar la dosis . El etambutol no se
recomienda para ni�os menores de 13 a�os debido a las dificultades
para evaluar en forma segura la agudeza visual en estos pacientes.
Efectos indeseables El etambutol produce muy pocas
reacciones. Dosis diarias de 15 mg/kg son m�nimamente t�xicas. Menos
del 2% de casi 2000 pacientes que recibieron 15mg/kg de etambutol
tuvieron reacciones adversas; de ellos
el
0,8% sufri� disminuci�n de la agudeza visual, el 0,5% tuvo
un rash y el 0,3% fiebre por drogas. Otros efectos secundarios
se observados son prurito, dolores articulares, molestias
gastrointestinales, dolores abdominales, cefalea, mareos, confusi�n
mental,
desorientaci�n y posibles alucinaciones.
La hipoestesia y parestesia de los dedos por neuritis perif�rica
son infrecuentes. Anafilaxia y leucopenia son raras.
El efecto
secundario mas importante es la neuritis �ptica que produce
disminuci�n de la agudeza visual y p�rdida de la capacidad para
diferenciar el color rojo del verde. La frecuencia de esta
reacci�n es proporcional a la dosis de etambutol y se observa en el
15% de pacientes que reciben 50 mg/kg por d�a, 5% de pacientes que
reciben 25 mg/kg por d�as y menos de 1% de los que reciben dosis
diarias de 15 mg/kg.
La intensidad de
la dificultad visual se relaciona con la duraci�n del tratamiento
despu�s de que la disminuci�n de la agudeza visual se manifiesta por
primera vez, y puede ser unilateral o bilateral. Se recomiendan las
pruebas de agudeza visual antes de comenzar el tratamiento y luego
peri�dicamente.
La terap�utica
de etambutol aumenta la concentraci�n sangu�nea de urato en un 50%
de los pacientes, debido a la menor excreci�n renal de �cido �rico.
El efecto puede detectarse ya a las 24 horas de una sola dosis o
reci�n a los 90 d�as del comienzo del tratamiento. Este efecto
indeseable aumenta posiblemente con isoniazida y piridoxina.
El etambutol se
ha usado con notable �xito en la terap�utica de varias formas de
tuberculosis, en combinaci�n con la isoniazida. Debido a la menor
frecuencia de efectos secundarios t�xicos y a la mejor aceptaci�n
por los pacientes, ha reemplazado esencialmente al �cido
aminosalic�lico.
BIBLIOGRAF�A
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12. MEDICINE,
67 2002 ; 08: 3593-3597
Protocolos cl�nicos
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14. OFFARM, 08
2002 ; 21: 102-110
�mbito
Farmac�utico
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15. REVISTA
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Comentarios cl�nicos
Diagn�stico y tratamiento de la tuberculosis multirresistente
de Arriba M�ndez, J J.Solera Santos, J.
16. REVISTA
CL�NICA ESPA�OLA, 4� REUNI�N 2000 ; : 3-12
Comunicaciones: presentaci�n oral
INFECCIONES BACTERIANAS Y ANTIBIOTERAPIA
Autor:
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REVISTA SOCIEDAD ECUATORIANA DE
DERMATOLOGIA
- NUCLEO GUAYAS |
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