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Luis
Conde-salazar Gómez
Jefe
Servicio de Dermatología laboral.
Escuela
Nacional de Medicina del Trabajo
Instituto de Salud Carlos III. Madrid
Director Museo Olavide
Felipe Heras Mendaza
Servicio de Dermatología laboral.
Escuela
Nacional de Medicina del Trabajo
Instituto de Salud Carlos III. Madrid
El Museo Olavide,
fundado por el ilustre dermatólogo Don José Eugenio Olavide a
mediados del Siglo XIX, es inaugurado en 1882. A partir de ese
momento su historia ha estado llena de toda clase de vicisitudes que
lentamente llevaron a su desaparición en los años 1966-67, al ser
derribado el Hospital de San Juan de Dios situado en la calle Dr.
Esquerdo de Madrid, donde estuvo ubicado en sus últimos años.
Según datos del
último número de “El Siglo Medico”, la inauguración del Museo del
Hospital de San Juan de Dios se realizó en 1882, posiblemente el 26
de Diciembre de dicho año, denominándose “Museo Anatomopatológico,
cromo-litográfico y microscópico del Hospital San Juan de
Dios”. Durante dicho acto Olavide pronunció un discurso en el que
hizo referencia a los trabajos realizados, así como a las
personas que habían participado, siendo contestado de forma
entusiástica por el Dr. Castelo. (1).
Este museo tenía
como antecedente el Gabinete dermatológico de la Facultad de
Medicina, en el que se exhibían láminas y figuras de cartón piedra
de la colección de Thibert. Otro antecedente digno de reseñar
es el del Museo Anatómico y patológico del Hospital General,
creado en 1851 con algunas piezas de disección modeladas y
pintadas por el Dr. González Velasco. El conocimiento
Internacional del museo se produce en 1889, cuando 90 figuras,
todas ellas realizadas por Enrique Zofío, son trasladadas a
Paris para el I Congreso Internacional de Dermatología. Las figuras
son llevadas por los Drs. José
Olavide (padre e hijo, Eusebio Castelo y Fernando
Castelo. Estas figuras fueron elogiadas por personalidades
como Kaposi, Boeck o Morris, que destacaron su color, de tintes
diferentes según la profesión o el tipo de enfermedad, que
contrastaba con la coloración casi uniforme de las figuras de
Baretta (Se pensaba que este autor debía tener una fórmula
constante para dar un color similar a la masa de cera de todas
sus figuras foto 2.
Las figuras de cera eran de tamaño
variable, pero por lo general no sólo abarcaban la lesión, sino que
tenían una superficie suficiente para poder identificar la región
anatómica afectada. Muchas estaban realizadas en tamaño natural,
agrupándose en vitrinas o armarios acristalados, siguiendo un
criterio variable, bien etiológico, morfológico o por semejanza
clínica. Es curioso el hecho de que todas las figuras realizadas
por Zofío estaban numeradas y contaban con una historia clínica,
mientras que las realizadas posteriormente por los escultores
Barta y López Álvarez carecen de numeración y de historia clínica,
lo que complica su catalogación.
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Foto 1.
Herpétide maligna exfoliatriz en una mujer. |
En 1903 se edita por la Imprenta Provincial (calle Fuencarral, 48 de
Madrid) el Catálogo del Museo Anatomo-patológico del Hospital de San
Juan de Dios (2). Al día de hoy, creemos que éste es el único
catálogo existente. Consta de 367 figuras distribuidas en 33
armarios, ocupando cada armario entre 8 y 15 figuras. Es
llamativo comprobar que en el armario 33 se encontraban dos
“estatuas” yacentes; la primera representando una tiña favosa
generalizada, y la segunda un caso de “Herpétide maligna
exfoliatriz en una mujer”. Esta última figura la hemos podido
recuperar y fue expuesta en la exposición realizada durante el XXXIV
Congreso de la Academia española de Dermatología celebrado en
Madrid en Mayo de 2006. Foto 1.
En un último párrafo este catálogo se refiere: “El escultor es el
hábil artista D. Enrique Zofío, autor único de todos los modelados
existentes en este museo, y debe hacerse constar en honor
suyo, que a instancias del actual Director D. Fernando Castelo,
se ha prestado gustoso a enseñar a otros sus procedimientos de
modelado, composición de la masa, coloración, etc., a fin de que se
perpetué y no se paralice ni se extinga, en el porvenir, la vida
del Museo”. El catalogo está firmado por el director, el Dr.
Fernando Castelo, y por el Encargado facultativo del Museo, el
Dr. José Olavide (2).
La entrada al museo estaba permitida a
los médicos en horas determinadas. Los profesores del Hospital San
Juan de Dios, cuando lo estimaban conveniente, daban las
conferencias a sus alumnos sirviéndose de esta magnífica
colección para las demostraciones. A la muerte de Olavide
(1901) el museo pasa a denominarse “Museo Olavide”, que es el nombre
con el que se conoce en la actualidad.
Estas figuras eran conocidas en Europa y
gozaban de un alto prestigio. Comentar, por ejemplo, que ya en 1919,
cuando don Florestán Aguilar organizó la Exposición Internacional
de Medicina en el Palacio de Cristal de Madrid, se expusieron una
serie de figuras, y la delegación alemana, que ya contaba con
los museos de Dresde y Múnich (destruidos posteriormente
durante la segunda Guerra Mundial) ofreció la cantidad de 30
millones de pesetas (180.000 Euros) por las figuras expuestas
(3).
La importancia de estas figuras de cera
radicaba en que eran empleadas por todos los museos para la
enseñanza, y se sabe que Juan de Azúa (1859-1922), que fue el primer
catedrático de Dermatología de España, dictó ante estas figuras su
última lección, en la mañana del día que falleció, víctima de
una hemorragia cerebral (5 de mayo de 1922) (1).
Por datos recogidos y especialmente por
el documento sobre una película realizada en el Hospital de San Juan
de Dios en el año 1927 “La terrible lección (película dirigida por
Fernando Delgado, producida por el comité ejecutivo
antivenéreo y cuyo asesor científico fue el Dr. Julio Bejarano)
creemos que el museo estaba localizado en una zona de pasillo o
galería junto a las ventanas. Las figuras, al igual que en el
Hospital San Louis de París, se encontraban en grandes
vitrinas acristaladas desde el suelo hasta el techo. En esa
época el director del museo o encargado era José Barta Bernardotta,
pues es él el que aparece en la película enseñando los modelados de
cera (4).
A partir de esta fecha hasta su cierre
en 1966, los únicos datos que tenemos es que José Barta y
posteriormente Rafael López Álvarez siguen realizando figuras de
forma individual o firmadas por ambos, y que durante la Guerra Civil
española (1936-1939) el museo era enseñado por Rafael López Álvarez
a los milicianos que estaban de permiso para que observaran
los estragos de las enfermedades venéreas (5).
Parece ser que la dirección del museo
estuvo en un principio a cargo de Don José Olavide, posteriormente
de su hijo, José Olavide Malo (6), y creemos que a éste le sucedió
José Barta. Finalmente, Rafael López Álvarez (como afirma en su
entrevista al periódico ABC) fue el último que se encargó de él, y
quien supervisó el cierre del museo y embalaje de sus figuras en
1966 (5).
El Museo Olavide: Su Recuperación.
La localización y restauración de las figuras de este museo ha sido
una asignatura pendiente para los dermatólogos españoles durante los
últimos 50 años. La mayoría de los dermatólogos actuales no llegamos
a conocer el museo ni sus figuras. Algunos, ya jubilados, lo
recuerdan vagamente, pero todos habíamos escuchado de nuestros
maestros la existencia de tan maravillosa colección y del valor
excepcional de sus figuras, con un valor sentimental e histórico
enorme, así como crematístico.
Por una serie de causas, muchas de ellas
fortuitas, no se tienen datos precisos ni documentación acerca del
museo antes de los años 1940, pues la mayoría de los documentos del
Hospital San Juan de Dios desaparecieron el 19 de Noviembre de 1936,
al caer una bomba de aviación sobre el edificio de la Diputación
Provincial.
Revisando la revista Actas Dermo-Sifiliográficas
no se encuentra ninguna referencia al museo, ni en su primera época
(1909-1936), ni posteriormente hasta su cierre en 1967. Este cierre
tampoco se nombra en los números de la revista en los años 1967,
1968 ni 1969. Los únicos datos obtenidos de este cierre son los
aparecidos en un artículo del periódico “ABC” sobre los museos de
Madrid, en donde el periodista Pedro Crespo entrevista a Rafael
López Álvarez, que se encuentra embalando las cajas con las figuras
del museo.
El museo estuvo por última vez en el
antiguo Hospital San Juan de Dios de la calle Dr. Esquerdo, no
conociéndose con exactitud el número de figuras expuestas en esa
época, aunque por los datos obtenidos creemos que éstas debían ser
unas 300.
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Foto 2.
Piezas en bodega. |
Existen informes y reportajes periodísticos que indican que el museo
llegó a tener una colección de unas 1.500 figuras, aunque no se
indica que estuvieran nunca todas ellas expuestas, basándonos en que
entre las cajas actualmente recuperadas encontramos algunas con
sello de cierre de los años 1902 a 1909.
Este museo era de visita gratuita los
domingos por la mañana. Según las crónicas encontradas en los
periódicos de 1966, los visitantes eran preferentemente alumnos de
medicina, estudiantes de Instituto, agrupaciones de Militares
y soldados de reemplazo. López Álvarez refiere que durante la Guerra
Civil española muchos de los “milicianos” a los que le daban
permiso iban a visitar el museo y él explicaba el peligro de los
males “venéreos”, ya que la sífilis causó más bajas entre los
milicianos que las balas.
Posteriormente, en los años 60 y hasta
su cierre a finales de 1967 o principios de 1968, el museo
languidece lentamente y su existencia es casi desconocida por los
propios dermatólogos, encontrándose escasas referencia a él. Todo
ello se complica aun más cuando se cierra el museo por derribo
del Hospital de San Juan de Dios (por el comienzo de las obras de la
Ciudad Sanitaria Francisco Franco, posteriormente Hospital
General Universitario Gregorio Marañón). Las figuras, junto
con la documentación, empiezan un largo peregrinaje hasta
nuestros días, pudiendo documentar más de 4 lugares distintos
donde la Diputación Provincial (hoy la Consejería de Salud de
la Comunidad de Madrid) ha estado localizada.
Durante más de 40 años estas cajas
permanecieron en un edificio anexo a la antigua Consejería de
Sanidad, en una nave en mal estado y que no reunía las condiciones
adecuadas. Posteriormente, con la edificación de la nueva maternidad
en dicho lugar, las figuras desaparecen.
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Foto 3.
Herpétide maligna exfoliatriz en una mujer. |
A finales del los años 1980 llega una
petición a la Comunidad de Madrid para poder retratar unas figuras
existentes en el antiguo Hospital San Juan de Dios, con el fin de
realizar una tesis dirigida por el Prof. Joaquín Calap Calatayud.
Don Carlos Gasca Ferré (Jefe del Servicio del Patrimonio y
Asuntos Generales del Servicio Madrileño de Salud) busca y localiza
unas cajas con figuras almacenadas en las dependencias de la
Comunidad de Madrid.
En 1987, el Prof. Antonio García Pérez y
el Dr. Pablo Lázaro expusieron unas 20 figuras en el XI Congreso
Ibero-Latino-Americano de Dermatología en Madrid.
Posteriormente, a finales de la década
de 1990, el Prof. García Pérez y el Dr. Emilio del Río realizan
diversos trabajos relacionados con la Historia de la Dermatología
Madrileña, el Hospital San Juan de Dios y el museo Olavide, trabajos
y publicaciones que aportan numerosos datos para esta investigación.
En 2002 se entregan al Profesor José Manuel Reverte (Director del
Museo de Antropología Médica y Forense de la Universidad
Complutense de Madrid) una serie de figuras para su restauración, y
el equipo del Profesor Reverte (Amaya Maruri, Adriana Mora y David
Aranda) llegan a restaurar más de cien.
Conociendo la existencia de estas
figuras, y dada mi amistad con el Profesor José Manuel Reverte, se
plantea a la Junta Directiva de la Academia Española de Dermatología
y Venereología (AEDV) la posibilidad de la recuperación de estas
figuras, las cuales en un primer momento siguen siendo recuperadas y
reparadas por el equipo del Profesor Reverte con fondos de la AEDV,
para posteriormente ser cedidas en propiedad a la AEDV.
Faltaba el grueso de la colección, la
cual, siguiendo las indicaciones del Prof. Reverte y con la
colaboración de don Carlos Gasca Ferrer (Comunidad de Madrid)
pudimos localizar. Se encontraban en unas naves existentes en el
Hospital del Niño Jesús, donde habían sido trasladadas 5 años atrás
por la Comunidad de Madrid. Estas naves iban a ser derribadas para
la construcción de nuevos servicios del Hospital.( Fig.2)
De este modo, el 27 de Diciembre del
2005, en el Hospital del Niño Jesús, y con la colaboración
inestimable del Dr. Antonio Torrelo, se realizó el recuento y
clasificación de las 120 cajas existentes, encontrándonos cajas de
tamaño muy diverso (algunas superaban 1,80 metros de altura). El
estado de conservación por lo general era bueno, aunque en ocasiones
las cajas estaban rotas o abiertas. Su contenido era desconocido; lo
normal era encontrar entre 4 y 6 figuras por caja, pero en otras
hemos hallado cuadros, moldes de escayola y alguna estatua. (Fig 3).
Todas las cajas, una vez clasificadas,
se trasladaron por medio de una empresa especializada a un almacén
que reúne las condiciones adecuadas de conservación.
La junta directiva de la AEDV, presidida
por el Prof. José Luis Díaz Pérez, aprobó con fecha de Febrero de
2006 la contratación de los tres restauradores del equipo del Prof.
Reverte (Amaya Maruri, Adriana Mora y David Aranda) y un presupuesto
para poder llevar a cabo la recuperación y restauración de las
figuras existentes. Creemos que la recuperación de estas figuras
tiene un valor no solo sentimental e histórico, sino que nos debe
servir para que podamos comprender el esfuerzo y el cariño por la
enseñanza que tenían nuestros antepasados en una época donde no
existían los adelantos actuales.
Escultores del Museo Olavide
Enrique Zofío Dávila.
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Foto 4. Enrique
Zofìo Dàvila |
Es el más importante de todos los
escultores del Museo Olavide y del que tenemos más datos
confirmados. Nace en Madrid en 1835 y fallece en Madrid en 1915.
Vivió en el barrio de Carabanchel y posteriormente en la calle
Huertas, muy próximo al Hospital de San Juan de Dios. Es conocido
como pintor-escultor, obteniendo durante los años 1852-1854 la
mención Honorífica de la Real Academia de San Fernando de
Pintura y Escultura. Ingresa en el cuerpo de Sanidad militar en 1864
como escultor del Museo Militar con un sueldo mensual de 30
escudos. Permanece en varios cargos durante 46 años, jubilándose el
31 de mayo de 1911 a los 76 años. Durante este tiempo realiza
numerosas figuras anatómicas y dermatológicas, asesorando a los
directores del Museo, Don Cesáreo Fernández Losada y Don Nicasio
Landa. En el año 1878 se trasladó en comisión de servicio a la
Exposición Universal de Paris, con diversos diseños de figuras
anatómicas y croquis que fueron elogiados por los asistentes a dicha
exposición. Posteriormente, en el año 1882, se le concede de nuevo
una comisión de servicio para ir a Paris (7) y perfeccionarse en el
arte de los “moulages” y figuras anatómicas, siendo en esa época
cuando pudo entrar en contacto con Julius Baretta. Es el autor de
las primeras figuras de cera y en el catálogo existente de 1903, las
367 figuras pertenecen a él (2).
Durante la década de 1870 trabaja con el
Dr. Cesáreo Fernández Losada, médico del Cuerpo de Sanidad Militar y
fundador del Museo Anatómico Patológico del Hospital Militar de
Madrid. Aquí realiza figuras anatómicas sobre preparaciones de
cadáveres junto con el Dr. Losada. Estas figuras son pintadas y
montadas sobre un marco de madera con unas dimensiones de 39x25 cm.
Las figuras son distribuidas por numerosas Universidades para su
utilización por parte de los alumnos. Actualmente hay figuras en las
Universidades de Santiago, Salamanca y Granada (8).
Todas las figuras estaban identificadas
con una etiqueta que indicaba: “Clínica Quirúrgica del D.C.F. de
Losada. Progreso5. Madrid. Enrique Zofío Dávila, escultor anatómico.
Progreso, 5. Madrid.”
Al contrario que otros artistas
coetáneos, Zofío, a instancias del responsable del Museo D. Fernando
Castelo, se presta gustoso a enseñar sus procedimientos de modelado,
la composición de la masa, coloración, etc., a fin de que se
perpetúen, no se paralicen, ni se extinga la vida de este Museo. Su
sucesor como escultor fue José Barta, que utilizo una técnica muy
similar, aunque no consta que fuera su discípulo, ya que no hemos
encontrado ninguna figura realizada por ambos (8).
Enrique Zofío recibió diversas
condecoraciones militares por su trabajo en el museo, siendo la más
importante la de la Orden del Mérito Militar, concedida por el Rey
Alfonso XII el 21 de junio de 1827. Ver Foto 4.
Uno de sus hijos, Antonio Zofío Urosa
(1868/1923), fue dermatólogo y aparece en el cuadro que realizan
Fernández Gómez y Cubero del personal del Hospital de San Juan de
Dios en el momento en que Azúa se incorpora al centro. En dicho
cuadro figura como Jefe Clínico, y se cree que dirigió el Museo
Olavide durante cierto tiempo (8).
José Barta y Bernardotta.
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Foto 5. José Barta y
Bernardotta. |
Según la información de sus familiares
nació en Barcelona en 1875. Su familia contaba con múltiples
antecedentes artísticos, especialmente actores de teatro y músicos.
Falleció en Madrid el 23 de marzo de 1955 y está enterrado en el
cementerio de la Almudena, no existiendo lápida en su tumba,
por lo que no podemos confirmar la fecha de su nacimiento.
Vivió en la calle De los Tres Peces, número 6, cercana a la calle
Atocha. Fue un pintor renombrado y al que se le concedió la
medalla de Oro del Círculo de Bellas (8).
Se desconoce el comienzo de su trabajo
en el Museo Olavide, pero en una película del año 1927 (“La terrible
Lección”) aparece enseñando el museo a una serie de personalidades
que visitan el Hospital de San Juan de Dios en la calle Doctor
Esquerdo, por lo que se cree que en esa época ya era el
director del Museo. En la misma película aparecen los Dres.
Bejarano, Sánchez Covisa y Castelo (4).
José Barta realizó numerosas obras,
contando para las últimas con la colaboración de Rafael López
Álvarez. No existe constancia de la realización de alguna figura
junto con Zofío, algo chocante, pues parece ser que fue su
maestro y que convivió con él durante algunos años. Tanto sus
figuras como las de Rafael López Álvarez, al contrario de las
de Zofío, carecen de numeración y no poseen historia clínica, o eso
es al menos lo que hemos encontrado hasta el momento.
Personaje bohemio y muy querido, sus
familiares cuentan la anécdota de que el cortejo fúnebre se detuvo
al paso del Hospital de San Juan de Dios para una oración (8).
Rafael López Álvarez.
Es el tercer artista-escultor de las figuras de cera. De él se
tienen pocos datos de su vida privada y como trabajador en el
Hospital San Juan de Dios (8). Diplomado en Bellas Artes y profesor
de dibujo, realiza un cartel para la prevención de la sífilis
durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Dicho cartel
fue considerado inmoral. Por referencias periodísticas parece ser
que comenzó a trabajar entre los años 1910-20 realizando algunas
figuras junto a Barta y posteriormente en solitario (3).
Durante la guerra civil era el encargado
de enseñar el museo a los milicianos para que vieran los estragos de
las enfermedades venéreas.
Se declara racionalista, republicano y
admirador de Ferrer Guardia, y es quien en 1966 embala las figuras
existentes en el Hospital San Juan de Dios (se cree que unas 200
cajas) para su depósito posterior en un lugar desconocido.
En 1972 queda ciego tras una operación
de glaucoma, aunque se tienen noticias de él en 1978, en un
reportaje de la revista “QUÉ” sobre enfermedades venéreas, donde
menciona su trabajo en el Museo Olavide.
Presente y Futuro del Museo Olavide.
Desde la recuperación de las figuras perdidas (el 28 de Diciembre
del 2005) hasta la actualidad, se ha intentado en primer lugar
recuperar todas las figuras y catalogarlas para saber del material
que disponemos, y en segundo lugar darlas a conocer, no sólo a
los dermatólogos, sino también al mundo científico en
general. Se ha realizado una labor de divulgación a través de
diversos medios de comunicación (prensa, radio y televisión).
La Junta Directiva de la AEDV (Madrid,
febrero de 2006) aprobó un presupuesto para la contratación de
personal restaurador competente que pudiera llevar a cabo este
trabajo complejo y delicado. Pudimos contar con las personas que
durante años anteriores habían realizado la restauración de algunas
figuras.
Durante estos años, la labor de estos
tres restauradores (Amaya Maruri, Adriana Mora y David Aranda) fue
recuperar y catalogar las figuras que se iban sacando de las cajas
originales, teniendo en la actualidad unas 400 figuras restauradas y
catalogadas según las normas artísticas de Bellas Artes. Foto 6. Aún
quedan unas 50 cajas por abrir, cuyo contenido se desconoce y
que pueden contener entre 6 y 10 figuras cada una, aunque en
ocasiones hemos encontrado en ellas documentación valiosísima
relacionada con el Museo Olavide o con la dermatología española del
siglo XIX.
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Foto 6. Restauración
de figuras. |
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Foto 7. Taller del
Museo Olavide |
La labor de divulgación se ha realizado principalmente con la
publicación de un libro, “Piel de Cera”, donde se muestra todo lo
relacionado con el Museo Olavide, así como los datos obtenidos del
Hospital San Juan de Dios.
Se han realizado también varias
exposiciones; la primera con motivo del XXXIV Congreso español de
Dermatología en Madrid (Mayo 2006) que significó la
“presentación en sociedad” de estas figuras. Durante el XXXV
Congreso Nacional de Dermatología de Granada (Junio 2007) se
realizó una doble exposición: una dentro de la sede del
Congreso, en exclusiva para los dermatólogos asistentes, y otra en
una galería de exposiciones de la ciudad de Granada para
el público general. Ambas exposiciones fueron un éxito de crítica y
de asistencia.
Desde hace un año, en la página web de
la AEDV (www.aedv.es) existe un apartado denominado “Museo Olavide”,
donde se expone toda la historia del Museo, su recuperación, sus
escultores y con un apartado sobre las figuras restauradas y
catalogadas que se actualiza periódicamente. Actualmente, en
esta página se pueden observar unas 100 figuras con sus
correspondientes fichas de restauración.
A primeros de Noviembre de 2007, y
gracias a la cesión del Instituto de Salud Carlos III, se ha
inaugurado el “Taller del Museo Olavide”. Se trata de un habitáculo
compuesto de una sala de 50 m2 que está habilitada para la
reparación y restauración de las diversas figuras. En la misma
sala existe una zona de exposición para diversas figuras ya
restauradas y pendientes de su catalogación antes del
almacenamiento. Foto 7. También existen numerosos documentos,
laminas, archivos y libros que se han encontrado dentro de las
cajas recuperadas. La sala tiene medios audiovisuales para la
presentación de documentos relativos al Museo, al
Hospital San Juan de Dios y al Dr. Olavide.
Junto a esta sala existen dos
habitáculos; uno dedicado a almacén de figuras en reparación o ya
catalogadas, y otro para el depósito de los materiales utilizados
en la restauración.
La intención es que el Taller tenga no
sólo la actividad de recuperación y restauración de las figuras,
sino que también sirva para pequeñas exposiciones, en espera de que
dispongamos de una amplia sala donde ubicar de forma permanente el
Museo Olavide. Por supuesto, todos los dermatólogos y médicos
ecuatorianos están invitados a visitar este taller-museo, que les
mostraremos con mucho gusto si visitan Madrid en alguno de sus
viajes.
Referencias
-
Del Río de la Torre E. Los orígenes
de la Escuela madrileña de Dermatología (Tesis Doctoral).
Madrid: Universidad Complutense 1996.
-
Anónimo. Catalogo del Museo Anatomo-Patológico
del Hospital de San Juan de Dios de Madrid. Imprenta Provincial.
Madrid 1903.
-
Crespo P. Un museo entre paréntesis:
Olavide Visita a los Museos de Madrid, ABC 14 de Diciembre 1966
-
La terrible Lección, Director:
Fernando Delgado; Guion: Leopoldo Bejarano; Argumento: Leopoldo
Bejarano; Director Fotografía: Enrique Blanco; Asesor
Científico: Julio Bejarano; Tema Lucha Antivenérea; 35
milímetros; Blanco y Negro, Muda, Duración 01431 minutos. 1927.
-
Anónimo. Las esculturas del Miedo.
Las enfermedades venéreas aumentan alarmantemente. Pero aquí son
cosas de museo. QUE; 6 de Marzo de 1978
-
Alvarez Sainz de Aja, E. El Hospital
se San Juan de Dios en Madrid (1898-1953). Actas Dermo-Sifiliogr.
1953;434: 681-87.
-
Cuerpo de Sanidad Militar. Copia de
la Matriz de la hoja de Servicios del Ayudante 2º personal. Don
Enrique Zofío Dávila. Archivo General Militar. Segovia
-
Piel de Cera. Olavide, San Juan de
Dios y el Museo Luis Conde-Salazar Gómez. Edit. Luzan. Madrid
2006; pág. 31-40.
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