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Dra. Daniela Caicedo Ch.*
Médicos Residentes 3. Postgrado de Dermatología de la U.C.E.
Dr. Juan Carlos Garcés**
Anatomopatólogo del Centro Médico I.D.I.A.G.
Dra. Carolina Veliz G.***
Dermatóloga Pediatra del Hospital del Niño “Dr. Francisco de Icaza
Bustamante”
Dr.
Franklin Madero I.****
Dermatólogo Pediatra y Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital
del Niño “Dr. Francisco de Icaza Bustamante”.
Tutor del Postgrado de Dermatología de la U.C.E.
Resumen
Las vainas peripilares son estructuras de material
blanco-amarillento que envuelven al tallo piloso parcial o
totalmente con desplazamiento a lo largo de é ste, y presentación
poco frecuente. El diagnóstico de este trastorno, aunque puede ser
fácil, requiere diferenciarse de varias entidades que pueden
confundir nuestra orientación diagnostica, además determinar la
causa de origen es muy importante para proporcionar la terapia
adecuada.
Describimos el caso de una paciente de
sexo femenino con vainas peripilares, paraqueratósicas secundarias a
tiña capitis, con respuesta favorable a la terapia antimicótica.
Palabras Claves: Vainas
peripilares, tallo piloso, paraqueratósicas, tiña capitis.
Summary
Peripilar hair casts are structure of yellowish-white material
encircling either the whole hair shaft a segment with freely movable
in any direction along the hair shaft, of presentation few frequency.
The diagnostic of this disturbance although can to be easy, but must
be differentiates from other entities that can confuse our
orientation diagnostic, beside determine a cause of origin, it is
very important provide the suitable teraphy.
We describe the case of one girl with
peripilar hair casts parakeratotics secondary to tinea capitis with
response favourable a therapy antimicotic.
Key Words: Peripilar hair
casts, parakeratotics, tinea capitis.
Introducción
Las vainas peripilares, también denominadas como pelos enfundados o
seudoliendres son una condición de patogenia aun desconocida, poco
frecuente, que afecta el cuero cabelludo, caracterizadas por ser
estructuras cilíndricas o nodulares de 2 a 7 mm. de longitud
que rodean al tallo piloso parcial o totalmente, con desplazamiento
libre a lo largo del mismo, localizados a pocos centímetros
del cuero cabelludo(6). La nomenclatura causa confusión, sin
embargo se las clasifica en paraqueratósicas y no paraqueratósicas
(3).
Descripción del
Caso
Paciente de sexo femenino, 9 años de edad, sin antecedentes de
importancia, que consultó por una dermatosis de 1 año y medio de
evolución caracterizada por la presencia de estructuras
cilíndricas blanquecinas de 2 a 5 mm. de longitud que rodean al pelo
a 2 - 3 mm. de su emergencia en la piel cabelluda de región
parietal y occipital, acompañado de descamación fina y escasa
blanco-grisácea. Además es importante mencionar el antecedente
de uso de varios productos y sustancias, sin resultados favorables.
Fotos1, 2 y 3.
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Foto 1.
Vainas Peripilares |
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Foto 2.
Vainas Peripilares. |
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Foto 3.
Vainas
Peripilares. |
A la microscopia de
luz se observa la forma tubular de las vainas con material escamoso
quebradizo en ciertas áreas. Fotos 4 y 5.
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Foto 4.
Forma tubular de vainas peripilares en microscopia de
luz |
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Foto 5.
Vainas Peripilares en microscopia de luz |
En la luz de Wood se
observó fluorescencia positiva de leve intensidad en las vainas
peripilares. El examen de KOH reportó presencia de pelos parasitados
y el cultivo micológico mostró crecimiento de Microsporum
canis. Se realizó tratamiento por 8 semanas con griseofulvina
a una dosis de 15mg./Kg/d. obteniendo una respuesta favorable
con resolución completa de la patología.
Comentario
Las vainas peripilares fueron descritas por primera vez por Grindon
en 1897 como “ecbolic foliculitis” (1,6) denominación que proviene
de “ecballo” palabra griega que significa ‘to emit’ emitir)
(1). Posteriormente son denominadas como vainas peripilares
por Kligman en 1957 (2,3,6,7). Al mismo tiempo se reportaron
casos similares con el nombre de Pseudoparásitos del cuero
cabelludo(7) y Scott luego indicó que ocurren también en
adultos(8).
Es un trastorno poco
frecuente raramente mencionado en la literatura dermatológica (1),
se han descrito hasta el año 2000, 33 casos en niños y adultos en el
hemisferio occidental, mientras en el mundo oriental su frecuencia
es más elevada encontrándose hasta en el 61,6% de las niñas
escolares del distrito chino de Chengdu (3). Se describen la
mayoría de casos en el sexo femenino(5), explicado esto quizás
por la tendencia a la tracción y manipulación repetitiva que
conduce a la tensión crónica del tallo piloso resultando en
daño del folículo(5), así como también por el uso de ciertos
productos de cuidado para el cabello especialmente en las
mujeres(1) .
La patogenia es
desconocida, sin embargo por estudios realizados se describe el
origen en el infundíbulo folicular (1).
Las vainas
peripilares se clasifican según el tipo de material que envuelve al
pelo en dos grupos. Tabla 1.
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Tabla 1.
Clasificación de las Vainas Peripilares. Fuente: 2,8 |
Las vainas
peripilares paraqueratósicas son las más frecuentes, ocurren
secundarias a una variedad de trastornos inflamatorios y
paraqueratósicos de la piel cabelluda como dermatitis seborreica,
psoriasis, liquen plano pilar, pitiriasis esteatoide y
alopecia traccional(1,3), y en los niños además de las
mencionadas, con escasa frecuencia también la tiña capitis esta
involucrada (3). A menudo las vainas son irregulares, de forma,
tamaño y pigmentación variable (1), pudiendo ser perforadas
por dos hasta cuatro tallos pilosos según el número de pelos
que salgan de un infundíbulo folicular.
Los componentes de
las vainas son escamas paraqueratósicas, es decir, una queratina
imperfecta o anormal que se puede desplazar hacia arriba o hacia
abajo del tallo piloso(3,8). Pueden presentarse de forma
intermitente, con desaparición a menudo espontánea y recurrencia
después de tiempo (1).
Las vainas
peripilares no paraqueratósicas ocurren en ausencia de un desorden
primario del cuero cabelludo. La naturaleza de estas vainas puede
ser micótica, bacteriana y artefacta, así tenemos los ejemplos
de piedra blanca, tricomicosis axilar y aquellas consecuencia de la
exposición a cualquier sustancia extraña adherente, de tracción o de
tensión de los cabellos, respectivamente. Clínicamente tienen forma
tubular o cilíndrica, de tamaño similar, algo translúcidas y
fácilmente movibles a lo largo del tallo piloso (3,8).
El diagnóstico se
basa en la clínica y dependiendo del caso, nos valemos de exámenes
complementarios como: luz de Wood, estudio histopatológico,
tinciones, examen con microscopia de luz y electrónica, entre otros
(1,3,8).
Para el diagnóstico
diferencial debemos tomar en cuenta a la pediculosis capitis, piedra
blanca, tricorrexis nudosa, triconudosis, moniletrix y tricomicosis
(1,3,7,8,9).
La terapeútica a
elegirse depende de la clase de vaina peripilar, si es
paraqueratósica se tratará el trastorno primario del cuero
cabelludo, mientras que si son vainas no paraqueratósicas se
administra el tratamiento adecuado de acuerdo a la naturaleza
micótica, bacteriana o artefacta. Cuando no se determina la causa se
ha observado beneficio con productos retinoides, azufrados,
entre otros queratolíticos (3,7).
En el caso
presentado, vale la pena mencionar que a pesar que las
características clínicas son muy sugestivas del diagnóstico, y éste
resulta fácil, se requiere diferenciar de varias entidades que
pueden confundir nuestra orientación diagnostica; además determinar
la causa de origen es muy importante para proporcionar la
terapia adecuada.
Resulta muy
interesante y novedoso el conocimiento acerca de esta entidad, para
no pasar por alto su diagnóstico; en el caso descrito al presentar
un cuadro clínico inespecífico que no orientó inicialmente hacia una
patología de base, debido al uso inicial de varios productos que
modificaron las características clínicas, se determinó el
diagnostico de vainas peripilares paraqueratósicas causadas por tiña
en piel cabelluda, con la ayuda del cultivo micológico
positivo para Microsporum canis.
Referencias
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