VOLUMEN 4, No. 1 - JUNIO DEL 2007

 

Editorial

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EDITORIAL

 

La formación dermatológica en el Ecuador

Existen momentos en los cuales la situación de la Dermatología como especialidad y de los médicos que la practican me impulsa  a una profunda reflexión y me llena de preocupación. Observo un número creciente de especialistas que se incorporan cada año pero, no encuentro que en la misma forma aumente el número de plazas de atención dermatológica dignas y bien remuneradas, que permitan que estos profesionales ejerzan su especialidad en medios en los cuales se haga una medicina técnica y eficiente,  que conlleve una actualización académica del profesional.

Es común el observar, médicos especialistas que tras varios años de arduos estudios de pre y postgrado terminan ejerciendo su carrera en condiciones no adecuadas, con remuneraciones ínfimas y sin actualización académica real, echando por tierra en muchas ocasiones los nobles sueños que impulsaron  la consecución del título . Esta situación me apena y me lleva a reflexionar  sobre lo que estamos haciendo quienes llevamos el peso de la formación dermatológica de postrado en nuestro país.

 

Es indudable que la romántica obtención de la especialidad mediante la rotación de 5 años por un centro dermatológico constituyeron hitos iniciales que posiblemente nunca volverán y que el período de la residencia actual constituye tanto en lo personal como en la formación profesional, un aspecto importantísimo en la vida del médico puesto que en ella, una multitud de conocimientos académicos y humanos son adquiridos, se establecen amistades duraderas, y se forja una actitud ante la vida  y ante la ciencia que va a marcar el futuro de ese médico en su relación profesional y humana con sus pacientes y esto es importante porque como decía J.M. Moragas “ la calidad de estos futuros dermatólogos va a determinar la calidad de nuestra Dermatología del mañana“  .

 

Sin embargo, todo lo anterior no justifica que irresponsablemente masifiquemos la especialidad provocando una superpoblación de especialistas que mañana sean lanzados a un imaginario ruedo en el que 100 toreros de primera línea lidien con un solo toro, ¡triste espectáculo sería el mismo¡ igualmente triste es la imagen de un especialista desocupado enfrentando la imagen de un fútil esfuerzo ante una efímera demanda que no justifica el sacrificio realizado.

 

Es por ello que los postrados deben alcanzar una excelencia académica con pensums adecuados , abriendo un número de plazas razonadas bajo parámetros que no sean solo económicos, sino sabiendo cual es la población ecuatoriana que justifique el número de especialistas, conociendo la existencia de plazas de trabajo que puedan albergar  a los futuros dermatólogos, becando a médicos de zonas más lejanas con el compromiso de retornar a ejercer en sus lugares de origen y aspirando a que se gradúen aquellos que con esfuerzo y dedicación lo merecen. Finalmente, lograr una interrelación entre los distintos postrados para comulgar bajo un mismo credo y una misma meta que es la Dermatología de nuestro país y tal vez entonces podamos impedir que se cumpla  el mensaje del  pensador cuando decía  “los sueños de nuestra juventud desaparecen lentamente entre las realidades del presente “y consigamos que nuestros viejos maestros como Uraga, Ollague y Carvajal, esbocen juntos una sonrisa desde algún etéreo hospital donde todo es posible.

 

 

Dr. Enrique Uraga Pazmiño

 

  E-mail: revista@dermatologiaecuatoriana.com