Resumen
El
Porocarcinoma ecrino,
denominado
también como Poroma ecrino maligno, resulta de la
malignización del poroma ecrino Afecta fundamentalmente a
personas de edad avanzada, se localiza en las extremidades
inferiores con una frecuencia de un 55%. Es muy agresivo,
tiene una alta potencialidad para dar metástasis a distancia
[1,5,6]. Su frecuencia en nuestro medio aún no ha sido
estimada debido a su baja incidencia. El caso que
presentamos a continuación es de un porocarcinoma ecrino en
paciente varón de 59 años de edad, de tres años de
evolución.
Palabras
clave:
Porocarcinoma ecrino, glándulas ecrinas, frecuencia.
Correspondencia: Dra. Anita Buestán C. correo
electrónico: anibuestanc@yahoo.es.
El Porocarcinoma o poroma ecrino maligno es un tumor infrecuente
que derriba del acrosiringio de las glándulas sudoríparas
ecrinas, fue descrito por primera vez por Pinkus y Mehregan en
1963 como carcinoma epidermotrópico ecrino. Mehregan y col. estiman una
incidencia de 18 casos por 450.000 biopsias de piel realizadas.
Hasta ahora no hay descritos más de 300 casos en toda la
literatura mundial, con series muy cortas de pacientes y sin
llegar a conclusiones significativas [1].
Aparece a todas las edades sin embargo la media de edad de estos pacientes se sitúa en los 68 años
y su localización más frecuente es en las zonas acras. Se
presentan como placas verrucosas o formaciones polipoides que
pueden sangrar con traumatismos mínimos. Puede ser recidivante
y/o dar metástasis locales, principalmente a los ganglios
linfáticos regionales, con menor frecuencia a distancia, casos
en los cuales la tasa de mortalidad es del 70 %. [2,3].
La mayoría de pacientes acuden al médico varios años después
de la aparición de la lesión, y hasta que se confirma el
diagnóstico y se inicia el tratamiento ha pasado una media de 3
años. Esta observación sugiere que algunos porocarcinomas pueden
desarrollarse a partir de un poroma benigno [1] o de un
hidradenoma ecrino; inicialmente su crecimiento es lento, sin
embargo luego de la transformación maligna su comportamiento es
agresivo con rápido crecimiento. Con el paso del tiempo el tumor
se ulcera y éste suele ser el motivo de consulta principal.
Histológicamente la identificación del porocarcinoma ecrino
es difícil y hay que establecer diagnóstico diferencial en su
fase intraepidérmica con el hidroacantoma simple, la enfermedad
de Bowen y la enfermedad de Paget; y en la fase dérmica con el
hidradenocarcinoma, tumor ductal dérmico y el carcinoma
epidermoide.
Se caracteriza por un componente intraepitelial de nidos e
islotes de pequeñas células basaloides, amplios cordones
anastomóticos y columnas sólidas y nidos de células grandes se
extienden hacia el interior de a dermis a diferentes niveles.
Además de células claras de diferenciación escamosa, pigmento
melánico y necrosis focal en los nidos dérmicos. Los
criterios diagnósticos del porocarcinoma ecrino son el acumulo
de células atípicas, algunas con estructuras tubulares, que
emanan desde la epidermis, ricas en glicógeno y PAS positivas.
En la microscopia electrónica se puede
observar una cantidad variable de glucógeno, pocos
tonofilamentos y luces intracelulares. Las membranas celulares
presentan procesos celulares tipo microvellosidades
interdigitales complejas [4,5]
Tradicionalmente el porocarcinoma ecrino ha sido tratado
mediante escisión quirúrgica amplia, cirugía de Mohs o
radioterapia. El tratamiento quirúrgico convencional es curativo
en el 80% de los casos. Aproximadamente el 20% de los
porocarcinomas recurren localmente después del tratamiento. Otro
20% metastatiza a los ganglios linfáticos regionales (en este
estadío la mortalidad es del 67%). El intervalo de tiempo en el
que existe elevadas posibilidades de desarrollar adenopatías
regionales se localiza en los seis primeros meses desde que se
realizó la extirpación. El papel del vaciamiento ganglionar
profiláctico es discutible, a pesar de que haya elevadas
posibilidades de metástasis regionales o a distancia.
La microcirugía de Mohs es el tratamiento de elección; en casos
de enfermedad metastásica la utilización de isotretinoina e
interferón alfa ha mostrado relativa eficacia [6,7].
PRESENTACIÓN
DEL CASO
El presente caso trata de un paciente de sexo masculino de 59
años de edad, sin antecedentes patológicos personales ni
familiares de importancia, quien desde hace aproximadamente 3
años presenta lesión nodular exudativa, a nivel de falange
distal de quinto dedo de pie izquierdo de aproximadamente 1 cm.
de diámetro, con destrucción de uña, aparentemente secundaria a
traumatismo. No ganglios palpables a nivel inguinal ni en fosa
poplítea.
Exámenes complementarios que incluyen biometría hemática y
química sanguínea se encontraron dentro de rangos normales.
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Foto 1.- Lesión en falange distal de quinto
dedo de pie izquierdo. |
Se realizó estudio histopatológico cuyo reporte demuestra la
presencia de nidos e islotes de pequeñas células basaloides,
con múltiples mitosis, compatible con POROCARCINOMA ECRINO.
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Foto 2.- Visión panorámica de estudio
histopatológico. |
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Foto 3.- Acercamiento de estudio HP, en
donde se observa atípicas celulares |
COMENTARIO:
El presente caso cobra relevancia al ser el único reportado
en nuestro hospital en los últimos cinco años, lo que
sugiere una baja frecuencia en nuestro medio, sin embargo
esto puede deberse a una infradiagnóstico de esta entidad,
por lo que es necesario tenerlo presente al momento de la
práctica clínica.
En cuanto a su forma de presentación tanto clínica como
histológica el caso que reportamos, sigue los patrones
clásicos de este proceso tumoral tal y como ha sido
reportado internacionalmente, lo que nos permite seguir
estos patrones de valoración al encontrarnos con una lesión
de iguales características.
REFERENCIAS:
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ecrino: un tumor cutáneo infrecuente con alta incidencia
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Odom R., James W., Berger T. Andrews’ Dermatología
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Libros. 2004: 800-868.
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porocarcinoma ecrino. Piel 2000. 15:150-153.