RESUMEN
La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria zoonótica,
producida por un protozoario flagelado del género Leishmania,
puede adoptar diversas formas clínicas como la papulosa,
impetiginoide, verrucosa, nodular, vegetante y mixtas
(1). Se presenta el caso de una mujer de 20 años de
edad, que cursa con 7 meses de embarazo, quien presenta
dermatosis de 2 meses de evolución en pómulo derecho
caracterizadas por dos placas eritematosas, de superficie
escamosa y verrugosa. El estudio histopatológico confirma el
diagnóstico de Leishmaniasis. Se espera llegar al término
del embarazo para iniciar tratamiento con antimoniales.
Palabras
clave: leishmaniasis verrucosa cutánea
Correspondencia: Dr. Stalin Moreno V. Correo electrónico: stabam38@yahoo.com.
SUMMARY
The leishmaniasis is an illness parasitic zoonótica, taken
place by a lashed protozoan of the gender Leishmania, it can
adopt diverse clinical forms as the papulosa, impetiginoide,
verrucosa, nodular, vegetante and mixtas(1). The
case of a 20 year-old woman is presented that studies with 7
months of pregnancy who it presents dermatosis of 2 months
of evolution in right cheekbone characterized by two
erythematic badges, of scaly and warty surface. The study
histopatológyc confirms the diagnosis of Leishmaniasis. It
is hoped to arrive at the end of the pregnancy to begin
treatment with antimoniales.
Key words: cutaneous leishmaniosis.
Correspondencia: Dr. Stalin Moreno V. correo electrónico: stabam@yahoo.com
La leishmaniasis cutánea es la forma clínica más frecuente de
leishmaniasis tegumentaria en nuestro medio (1,2).
Forma parte de un grupo de enfermedades parasitarias zoonóticas,
producidas por un protozoario flagelado del género Leishmania,
transmitida al hombre por la picadura del mosquito hembra del
género Lutzomía (3,6). Las manifestaciones clínicas
son variables y están relacionadas a la cepa de Leishmania
infectante, al medio ambiente y a la respuesta inmune del
huésped.
El parásito completa su ciclo biológico usando dos huéspedes:
un vector y un vertebrado(1,2,7); se presenta bajo
dos formas diferentes, una promastigota, que es móvil y
flagelada, comúnmente encontrada en el vector invertebrado, y la
otra, amastigota, que es inmóvil, redondeada u ovoide,
intracelular, dentro de los macrófagos y otras células del
sistema retículo endotelial del huésped vertebrado(1,4).
Se conocen como vectores de Leishmania en Europa, Asia y
África, el género Phlebotomus, y en América, el género Lutzomya.
Cuando el vector infectado pica a un huésped, le inocula entre
10 y 100 promastigotes presentes en la proboscis y que penetran
en la dermis. La saliva del mosquito reduce la producción de
óxido nitroso por los macrófagos activados favoreciendo su
proliferación (4-5).
Tras un periodo de incubación, que en promedio oscila entre 2
semanas a 2 meses, se manifiesta en la piel como una lesión
papuloeritematosa, generalmente indurada y pruriginosa, que
aumenta lentamente de tamaño y que después de varios días puede
ulcerarse o formar una placa. Posteriormente pueden recubrirse
de un líquido amarillento dando lugar a una costra. Algunas
lesiones se infectan secundariamente, mientras que en otras
también pueden aparecer lesiones satélites (6-7). Se
localizan más frecuentemente en partes expuestas del cuerpo,
especialmente en las extremidades y la cara; evolucionan
crónicamente, y pueden aumentar en extensión y profundidad,
diseminarse a distancia o involucionar espontáneamente.
Se describen cuatro formas clínicas: cutánea, mucocutánea,
cutánea difusa y visceral. En el Ecuador, se reportan la forma
cutánea andina o 'uta' y la forma mucocutánea o selvática. Se
estima que el 75% a 80% de los casos reportados corresponden a
la forma cutánea y el 10% a 25%, a la forma mucocutánea; se han
identificado 6 especies de Leishmania: L. brasiliensis, L.
guyanensis,
L. Panamensis, L. Ecuadoriensis, L. Mexicana
y L.
amazonensis (8).
La aproximación diagnóstica más exacta considera tres
criterios que deberán ser abordados en el siguiente orden: 1)
antecedentes epidemiológicos; 2) cuadro clínico sugestivo de
leishmaniasis; y 3) exámenes de laboratorio: métodos directos o
parasitológicos e indirectos o inmunológicos (2,10,11).
En el diagnóstico parasitológico hay dos alternativas. La
primera es demostrar que el paciente está albergando la
Leishmania, mediante la visualización, en el frotis o en la
histopatología, de amastigotes en los tejidos infectados. La
segunda opción es intentar el aislamiento directo de los
promastigotes en cultivos in vitro de las lesiones sospechosas
(17,18). Otro método es la inoculación en animales de
laboratorio, a partir de los que se puede aislar y caracterizar
a la Leishmania a través de PCR, anticuerpos monoclonales y/o
electroforesis de isoenzimas (2,10,11).
Los métodos inmunológicos se basan en la detección de la
enfermedad a través de la respuesta inmune celular (intradermorreacción
de Montenegro o leishmanina), y/o respuesta inmune humoral a
través de anticuerpos específicos desarrollados como
consecuencia de la enfermedad (Elisa/ Dot Elisa, IFI)(10,11).
El diagnóstico diferencial incluye investigar residencias
anteriores, así como descartar otras causas de úlceras tales
como infecciones de piel por bacterias piógenas, úlceras por
vasculopatía, lepra lepromatosa, tuberculosis, sífilis
secundaria o terciaria, sarcoidosis, carcinomas de piel, etc.(2,3,12).
En la forma mucocutánea descartar infecciones mucosas por
paracoccidioidomicosis, histoplasmosis, tuberculosis nasal, pian,
granuloma letal de la línea media, lepra y neoplasias.
Responden adecuadamente a los antimoniales pentavalentes
(antimoniato de N-metilglucamina y estibogluconato de sodio) y
anfotericina B, entre otros. Se reporta el presente caso por ser
una variante clínica de leishmaniasis cutánea, además por
acompañarse de embarazo lo que obliga a intentar otros
tratamientos paleativos con el fin de evitar daños al niño.
CASO CLÍNICO
Paciente mujer de 20 años de edad, nacida y residente en
Quito, cursa con 7 meses de embarazo; sin antecedentes
patológicos familiares ni personales de importancia; con
antecedente de haber viajado a Santo Domingo de los Colorados
hace 4 meses, quien acude a consulta por presentar dermatosis de
2 meses de evolución, de inicio insidioso y curso progresivo,
caracterizada por la presencia de placa eritematosa, de
superficie escamosa y costrosa, de aspecto verrucoso localizada
en pómulo derecho de 6 cm de diámetro, con lesión satélite
papulocostrosa verrucosa de 2 cm de diámetro a dos centímetros
de la lesión primaria (Figura 1).
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Figura. 1 |
Resto de la exploración física sin particularidades. Los
exámenes complementarios estuvieron dentro de límites normales.
El cultivo para hongos en herida fue negativo y el frotis con
coloración de Giemsa, positivo. En la histopatología se observó
un infiltrado granulomatoso (Figura 3), en el que se aprecian
amastigotes de Leishmania en el interior de los macrófagos
(Figura 4).
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Figura. 2 |
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Figura. 3 |
DISCUSIÓN
El presente caso trata de un leishmaniasis cutánea verrugosa,
por el antecedente epidemiológico de la paciente y el estudio
histopatológico; esto acompañado del antecedente de su embarazo,
nos obliga a buscar alternativas terapéuticas para evitar cuasar
daño al niño, por lo que hemos considerado el tratamiento de la
lesión con el uso de radiofrecuencia (afeitado) y aplicación
apósito embebido de glucantime, hasta que concluya la gestación
e iniciar el tratamiento con glucantime intramuscular
Situación que se debe tener presente en nuestra práctica
clínica ya que como sabemos el tratamiento de elección tanto
para la forma cutánea como mucocutánea es en base a antimoniales
pentavalentes a 20 mg Sb/kg/d, vía EV, IM en ciclos de 10 días.
Se usa frecuentemente en nuestro medio antimoniato de N-metilglucamina
o estibogluconato de sodio. Una droga alternativa sobretodo para
la forma mucocutánea es la Anfotericina B (0,5 a 1 mg/kg/d, EV,
diluido en 500 mL de dextrosa al 5% (máximo 50 mg/d)). Otras
drogas alternativas son la rifampicina, dapsona, ketoconazol,
pentamicina, aminosidina, mitefocina, interferón gama e
itraconazol. Todos estos contraindicados en la gestación.
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