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DRA.
SONIA PETROCHE MANZANO.
Residente. Dermatologia. Universidad de Guayaquil.
Hospital Teodoro Maldonado Carbo, IESS.
ABSTRACTO:
La infección por
el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), se acompaña entre un
90 a 100 % de alteraciones cutáneas de enfermedades frecuentes como
psoriasis, dermatitis seborreica o verrugas virales entre otras.
Estas alteraciones cutáneas pueden ser la manifestación inicial de
la infección o señal de alarma del compromiso acelerado de la
inmunidad del paciente. Como cuidados clínicos debemos reconocer y
aprender a interpretar las manifestaciones dermatológicas que nos
permitan sospechar de VIH.
Palabras clave:
Virus de la inmunodeficiencia humana, síndrome de inmunodeficiencia
adquirida, dermatosis.
INTRODUCCIÓN:
Desde la
aparición de la pandemia de la infección por el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) en la década de 1980 se ha valorado
la importancia de los trastornos cutáneos, tanto por ser indicios
importantes de la infección, como por la posible existencia de una
enfermedad sistémica asociada.
La
piel es comúnmente afectada en individuos infectados por el virus de
la inmunodeficiencia humana (VIH). La severidad y extensión de las
enfermedades cutáneas relacionadas con el VIH está correlacionada
con la reducción periférica del conteo de células T CD4. En las
formas tempranas de la infección, las manifestaciones suelen ser
leves a moderadas y usualmente se encuentran condiciones como la
candidiasis oral, dermatitis seborreica, erupción papular
pruriginosa, verrugas virales y psoriasis, entidades que son
comúnmente observadas en pacientes VIH negativos; pero que a medida
que el conteo de CD4 disminuye, estas condiciones tienden a ser más
crónicas, severas y resistente a las terapias usuales.
Estos oncovirus
son únicos en cuanto a que contienen un RNA que se convierte en DNA
por una transcriptasa inversa en las células del huésped, la
transmisión puede ser a través de contacto sexual, y por fluídos
corporales (sangre. Suero, fluido vaginales, etc), uso compartido de
material para infusiones intravenosas y de la madre al niño durante
el parto o la lactancia. Como conocemos, estos pacientes pueden
tener soluciones de continuidad en la piel, mucosa oral, genital,
gastrointestinal y árbol tráqueo bronquial, y la utilización de
catéteres intravasculares proporcionan puertas de entrada para
agentes patógenos hacia los tejidos y el torrente sanguíneo.
En este artículo
se exponen los trastornos más frecuentes en la piel que muestran las
personas infectadas con VIH.
Síndrome
Agudo por VIH
: El síndrome
agudo por VIH se caracteriza por un cuadro de tipo mononucleosis
infecciosa o de meningitis aséptica con fiebre, linfadenopatías,
meningitis, síntomas gastrointestinales y un exantema infeccioso
característico, un enentema y ulceración genital.
Periodo de
incubación de 3 a 6 semanas desde la supuesta aparición hasta la
aparición de un cuadro febril agudo, varía según la vía y el tamaño
de la inoculación viral.
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Tabla 1. ESTADIOS EVOLUTIVOS DEL VIH |
ENFERMEDADES DERMATOLOGICAS QUE INDICAN INFECCION
POR VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA
Altamente indicativas de infección por VIH
- Exantema por síndrome retroviral agudo
- Onicomicosis subungueal proximal
- Ulceras herpéticas crónicas
- Leucoplasia vellosa oral
- Sarcoma de kaposi
- Foliculitis eosinofilica
- Moluscos múltiples faciales ( en
adultos)
Medianamente asociadas a infección por VIH
- Cualquier enfermedad sexualmente
transmitida
- Herpes zoster
- Signos de uso de drogas endovenosas
- Candidiasis orofaríngea
- Candidiasis vulvovaginal recurrente
Ligeramente asociadas con infección por VIH
- linfadenopatía generalizada
- Dermatitis seborreica (extensa y
recalcitrante a pesar del tratamiento)
- Aftas orales (recurrentes y
refractarias al tratamiento).
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Tabla 2 |
Los hallazgos cutáneos pueden clasificarse en tres
amplias categorías:
1.- Infecciones: Bacterianas
Piodermitis
Pseudomona aeuruginosa
Angiomatosis bacilar
Lues
Micóticas: superficial y profunda
Dermatofitosis histoplasmosis
Candidiasis criptococosis
Pityrosporun esporotricosis
Virales:
Herpes simple I Y II
Varicela zoster
Citomegalovirus
Molusco contagioso
Virus papiloma humano
Parasitarias
2.- Inflamatorias
3.- y neoplásicas
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Tabla
3 |
Alteraciones dermatológicas en las infecciones
El estado de
inmunosupresión progresiva que aparece en los pacientes
seropositivos conduce con el tiempo a la presentación de muy
diferentes enfermedades infecciosas que tiene como responsables a un
importante número de microorganismos.
Infecciones
bacterianas
Las principales
manifestaciones mucocutáneas de las infecciones bacterianas en los
pacientes VIH + son foliculitis y angiomatosis bacilar. En estados
avanzados de inmunosupresión diferentes gérmenes gramnegativos
pueden estar asociados a lesiones de la piel.
En la
foliculitis:
aparecen pápulas y pústulas difusas en cualquier localización,
alrededor de los folículos pilosos, de tipo acneiforme. Suelen ser
más frecuentes en el tronco, ingles y cara. Las lesiones pueden
ocasionar un intenso picor. Suelen estar asociadas a estafilococos.
Staphylococcus
áureus es la bacteria que causa más frecuentemente infecciones
bacterianas de la piel probablemente porque un alto porcentaje de
los pacientes seropositivos son portadores nasales del
microorganismo. Además de la foliculitis, que es la manifestación
más frecuente, pueden ocasionar impétigo ampolloso, hidradenitis
supurativa, abscesos, celulitis y piomiositis. Las últimas suelen
ocasionar enfermedad generalizada con fiebre y escalofríos que
requieren tratamiento antibiótico sistémico y medidas adicionales de
tipo quirúrgico (drenaje de los abscesos, desbridamiento, etc.)
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Figura 1. foliculitis |
La angiomatosis
bacilar
(fig. 2) es rara en pacientes que no son seropositivos. Se trata de
una infección bacteriana subaguda o crónica que se suele producir en
pacientes con menos de 50 CD4/mm3. Aunque se considera primariamente
una afectación cutánea con frecuencia hay compromiso general
manifestado por fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y
anemia. Se observan lesiones dérmicas de tamaño variable, incluidas
pápulas de aspecto vascular color rojo o púrpura, nódulos o úlceras.
Las lesiones se pueden presentar en cualquier localización aunque
son raras en boca, pies y manos. Suele existir fiebre y puede
existir afectación hepática (hepatoesplenomegalia, dolor abdominal y
alteración de las pruebas hepáticas), de médula ósea, bazo, pulmón y
ganglionar. Se han implicado como agentes etiológicos Bartonella
henselae y Bartonella quintana. Dado que estas bacterias son de
difícil cultivo el diagnóstico puede ser serológico o por biopsia.
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Fig.2 Angiomatosis bacilar |
Bartonella
henselae se ha asociado también a la enfermedad por arañazo de gato.
En fases de severa inmunosupresión se han descrito casos de
ulceraciones crónicas colonizadas por bacilos gramnegativos,
especialmente Pseudomonas aeruginosa; en la sepsis por este
microorganismo se han descrito, entre otros, la presencia de nódulos
subcutáneos, celulitis y lesiones que remedan el ectima gangrenoso.
Otras
infecciones bacterianas como la sífilis,
primaria y secundaria, pueden ocasionar lesiones que no difieren de
las presentadas en pacientes seronegativos pero algunas veces el
diagnóstico no resulta fácil y se debe recurrir a la biopsia de la
lesión. Se ha informado la presencia de queratodermia palmoplantar
en una sífilis secundaria con patrón inmunológico atípico.
La
afectación de la piel en las micobacteriosis
es infrecuente;
pueden aparecer úlceras tórpidas, manchas hemorrágicas, fístulas de
ganglios linfáticos (escrófula), abscesos, etc. especialmente dentro
de las formas diseminadas. Algunas micobacterias (M. haemophilum)
ocasionan abscesos subcutáneos y ulceraciones junto a artritis y
tenosinovitis.
Infecciones
víricas
Las principales
manifestaciones cutáneas en el curso de las infecciones por virus se
producen fundamentalmente en las ocasionadas por el herpes simple,
varicela-zoster, poxvirus y papilomavirus.
Al propio VIH se
le atribuye la presentación del llamado exantema agudo de la
primoinfección en el que aparece una erupción maculopapular de color
sonrosado sobre todo en tronco y extremidades (incluido las palmas
de las manos y las plantas de los pies). Por lo general se
autolimita y desaparece en pocas semanas. En algunos casos se pueden
presentar ulceraciones de boca y esófago que producen dolor
retroesternal y disfagia.
HERPES SIMPLE:
Las formas crónicas de más de 1 mes de evolución en la infección por
el herpes simple se considera diagnóstica de SIDA. La manifestación
cutánea por excelencia del herpes simple es la aparición de
vesículas en forma de racimos sobre una zona eritematosa, que
evoluciona a ulceración, a veces profunda, y formación de costras y
que se produce sobre todo en zonas perianal, alrededor de la boca,
genital o dedos; las lesiones orales y genitales pueden ser muy
dolorosas. Por lo general, cuando el sujeto seropositivo no tiene
muy deteriorado su sistema inmune el curso del herpes oral o genital
es similar al que presentan los individuos seronegativos, pero
conforme el grado de deterioro del sistema inmunitario se acentúa
las lesiones son más progresivas, recidivantes y requieren
tratamiento. La mayoría de las infecciones por herpes se deben a una
reactivación del virus. En algunos casos las lesiones se solucionan
en pocos días sin tratamiento.
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Fig.
3.
Herpes simple II |
Fig.4 Herpes simple I |
El virus de la
varicela-zoster:
causa dos entidades clínicas diferentes. La varicela es la infección
primaria y es el resultado de la exposición de un sujeto susceptible
al virus. Consiste en una erupción exantemática generalizada de
carácter benigno. La recurrencia de la infección ocasiona el herpes
zóster que se presenta con un carácter más localizado. El herpes
zóster ocasiona típicamente lesiones vesiculares o ampollas muy
dolorosas que terminan por formar una costra y que siguen el
trayecto de un dermatomo, generalmente de un solo lado del tronco,
aunque se pueden afectar varios o existir diseminación; es posible
la presentación de un herpes zóster crónico en el que las lesiones
aparecen sobre otras anteriores no curadas y se observa en pacientes
con SIDA infectados por un cepa resistente al aciclovir. Algunas
formas topográficas como el herpes zóster oftálmico puede requerir
el control de especialistas; se afecta la frente, la zona de
implantación del pelo, los párpados y el dorso de la nariz y pueden
aparecer queratitis, iridociclitis y parálisis oculomotoras.
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Fig.
5. Herpes zoster |
Fig.
6. |
El
Cytomegalovirus:
puede ocasionar ulceraciones persistentes en la zona perianal y en
ocasiones lesiones purpúricas en las extremidades; sin embargo la
afectación cutánea es infrecuente y suele indicar mal pronóstico.
En el
molluscum contagiosum:
aparecen pápulas
hemisféricas, umbilicadas en el centro que se localizan
fundamentalmente en cara (párpados), cuello, zona genital y nalgas.
Las lesiones se suelen extender fácilmente con el rascado o con el
afeitado por lo que muchas veces existe una afectación difusa
especialmente cuando el recuento de
CD4 es inferior
a 200. Puede aparecer en el 10-20% de los pacientes que tienen SIDA
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Fig.
7. Molusco contagioso |
Fig.
8. molluscum contagiosum |
El papiloma
virus humano:
ocasiona verrugas, lesiones hiperqueratósicas que se suelen
localizar en cara, dorso de las manos y dedos. Los condilomas
acuminados son lesiones múltiples de aspecto vegetante localizadas
sobre todo en zonas genitales y perianal. Se pueden asociar con
displasia y carcinoma de cuello de útero y ano rectal.
Infecciones por
hongos y levaduras
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Fig. 9 .Enf. Bowen |
Fig.
10. Condiloma |
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Fig.
11. Verruga venérea |
Infecciones
por hongos y levaduras:
Las infecciones de las mucosas por especies de Candida incluyen el
muguet, esofagitis y vaginitis entre las principales; pero también
tienen entidad propia la afectación de la mucosa del tubo digestivo
no esofágica, balanitis, candidiasis cutánea, foliculitis,
intertrigo, onicomicosis, candidiasis perianal, etc.
El muguet es la
forma más común de infección por levaduras en los pacientes VIH+.
Aparecen placas blanquecinas, a modo de leche cuajada, sobre la
lengua y otras partes de la boca y que pueden desprenderse con
raspado dejando un lecho sangrante. Puede
ser asintomático
pero es usual la deglución dolorosa. Se puede acompañar de
queilitis angular (presencia de fisuras, eritema y maceración en los
ángulos de la boca).
El intertrigo
pueden causarlo tanto levaduras como dermatofitos (tiñas). Se
presenta como una erupción roja erosionada en las zonas de pliegues
(ingles, axilas, surco inframamario, escroto); puede existir una
membrana blanquecina y en las lesiones por Candida suele existir una
zona húmeda. Producen picor y algunas veces dolor. Las lesiones se
pueden extender como pústulas satélites con aclaramiento de la
lesión inicial. Generalmente responden bien a cremas tópicas de
imidazoles.
La afectación de
las uñas por levaduras suele ocasionar una inflamación de los
tejidos que rodean la uña (paroniquia) y algunas veces su presión
provoca supuración. La afectación tiende a ser crónica y puede
ocasionar onicolisis. A diferencia de ellas la tiña de las uñas no
causa paroniquia aguda; las uñas de vuelven opacas y engrosadas y se
pueden partir y desmenuzar; por lo general se asocia a la afectación
de las plantas del pie o de los tejidos de lo dedos del pie
apareciendo maceración crónica, ampollas y engrosamiento de la piel.
Por lo general
la infecciones cutáneas por hongos no difieren de las que presenta
el sujeto inmunocompetente. En las dermatofitosis aparecen placas
eritematosas con un borde más activo y centro escamoso y con
frecuencia se afectan los pliegues y las uñas.
Algunas micosis profundas presentan manifestaciones cutáneas. Así en
la criptosporidiosis las lesiones de la piel pueden coexistir con
las lesiones del sistema nervioso central en el contexto de una
forma diseminada; pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo,
sobre todo en cara y cuello, como pápulas perladas translúcidas
similares a las del molluscum, placas violáceas similares a las del
sarcoma de Kaposi, úlcera persistentes o nódulos subcutáneos.
La afectación cutánea ocurre en cerca del 10% de los casos de
histoplasmosis diseminada. Las lesiones son máculas eritematosas,
pápulas o úlceras, muchas veces simulan una celulitis. El análisis
histológico puede demostrar la presencia de granulomas con el hongo.
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Fig.
12. Tiña corporis |
Fig. 13. Histoplasmosis |
La
esporotricosis:
diseminada es rara; pueden existir úlceras cutáneas múltiples y
nódulos hipodérmicos.
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Fig. 14. Esporotricosis |
La
aspergilosis:
cutánea primaria se asocia generalmente a una lesión superficial
local, como la entrada de un catéter, y neutropenia. Las lesiones
pueden ser induraciones eritematosas, úlceras hemorrágicas o
similares a las del molluscum. La secundaria se debe a la
diseminación hematógena de una infección subyacente.
Otras
Se han informado
algunos casos excepcionales de afectación cutánea por
P. carinii con lesiones
polipoideas del conducto auditivo externo, sin necesidad de que
exista neumonía concomitante, y que responden bien al cotrimoxazol.
En la
toxoplasmosis: se han descrito pápulas eritematosas, nódulos
subcutáneos y ulceraciones verrucosas sobre todo como manifestación
local de la afectación del sistema nervioso central.
La sarna o
escabiosis:
está ocasionada por un artrópodo, el Sarcoptes scabiei, cuya hembra
excava un nido en la capa córnea de la piel donde es fecundada para
luego excavar un surco en el que deposita los huevos. El contagio
por contacto directo es más frecuente y posible que el contagio
indirecto por fómites como sábanas, vestidos, etc. Su principal
signo es el prurito nocturno o vespertino; se produce una erupción
papular en cualquier parte del cuerpo, pero fundamentalmente en los
espacios interdigitales, cara anterior de las muñecas, axilas, zona
genital o plantas de los pies, asociada a lesiones de rascado que,
en pacientes con severa inmunodepresión puede ser una puerta de
entrada de sobre infecciones bacterianas.
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Fig.15. Prurigo |
Fig.
16. Sarna |
Sarna
noruega:
Una variedad en la que se presentan costras extendidas, sobre todo
en el cuero cabelludo y bajo las uñas, es la llamada sarna noruega.
El diagnóstico se obtiene por rascado de las lesiones y demostración
del artrópodo o sus huevos. El lindane en crema o loción se ha
empleado como tratamiento inicial aunque se han descrito casos en
pacientes con menos de 200 CD4/mm3 que ha ocasionado un
empeoramiento de una neuropatía periférica previa.
Alteraciones
dermatológicas en las neoplasias
El sarcoma de
Kaposi:
es una neoplasia de las células endoteliales que afecta a la piel y
órganos interiores. Es el cáncer más frecuente en los pacientes con
SIDA presentando una mayor incidencia en hombres homosexuales.
Epidemiológicamente se ha asociado con el herpes virus humano 8 y un
número elevado de contactos sexuales en zonas de alto riesgo
El SK puede
afectar cualquier parte de la piel o mucosas. Se trata de máculas,
placas o nódulos violáceos, por lo usual poco dolorosos.
Se encuentran
típicamente en la mitad superior del cuerpo: cabeza, cuello y parte
del tórax, aunque también pueden encontrarse en cualquier parte del
cuerpo.
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Fig.
17. Sarcoma de kaposi |
Fig.
18. |
Otros cánceres
cutáneos pueden presentarse en los pacientes VIH+.
Los
carcinomas de células basales:
se suelen presentar en pecho o espalda y, en general, se comportan
como los que tienen los sujetos seronegativos.
Los
carcinomas de células escamosas:
se presentan en
sujetos que han estado expuestos al sol y son más comunes en la
cabeza y el cuello.
Algunas veces
los linfomas no hodgkinianos:
presentan
manifestaciones cutáneas en los pacientes seropositivos; se suelen
presentar placas o nódulos eritematosos que pueden tener tendencia a
la necrosis.
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Fig.
19. Linfoma no Hodgkin |
Otras
alteraciones dermatológicas en la infección VIH
Por la entidad y
frecuencia que tienen en los pacientes con infección VIH/SIDA se
deben destacar otros procesos, fundamentalmente inflamatorios, como
la dermatitis seborreica, psoriasis, reacciones por medicamentos
(exantemas medicamentosos), fenómenos de fotosensibilidad,
foliculitis eosinófila, etc.
La dermatitis
seborréica:
es una de las manifestaciones cutáneas más frecuentes en la
infección VIH. Consiste en la presencia de placas eritematosas y
descamativas que se presentan, sobre todo, en la cara (surcos
nasogenianos, zona interciliar y otras zonas de implantación del
pelo), pecho, espalda, ingles y axilas. Cuando afecta al cuero
cabelludo es similar a la caspa. Por lo general suele ser
asintomática, pero si se extiende a otras zonas puede ocasionar
picor. Este proceso es frecuente en la población no seropositiva (se
estima que un 5% de los pacientes seronegativos pueden presentarla)
y más en los portadores del virus; en algunos estudios se ha
estimado una incidencia de hasta el 40% (25-40%) de todos los
seropositivos asintomáticos. En algunos casos de dermatitis
seborréica se ha encontrado una levadura, el
Pitysporiun ovale,
aunque se considera que no es el agente etiológico de este proceso
inflamatorio crónico. En la mayoría de los pacientes las lesiones
responden bien a la aplicación local de corticosteroides aunque en
episodios severos pueden no responder; estas formas severas son
inusuales en pacientes no seropositivos y se han denominado
sebopsoriasis o psoriasis inversa.
La psoriasis:
no presenta características diferenciales entre los seropositivos y
los que no lo son. Se considera una dermatosis eritematoescamosa. En
el curso de la infección VIH el proceso puede aparecer como una
nueva manifestación o como una reactivación de una psoriasis
preexistente, por lo general como una forma más severa. Como en la
dermatitis seborréica aparecen placas que suelen tener un tono
plateado o ser francamente eritematosas y que se suelen extender por
axilas, ingles, codos, rodillas, piernas y parte baja de la espalda.
Es también una afección crónica, sin una etiología definida, aunque
en cerca de la mitad de los casos puede existir un componente
genético predisponente. Pueden presentarse formas atípicas como la
psoriasis pustulosa en la que se generalizan en la lesión los
microabscesos. En los pacientes seronegativos se emplean terapias
como el metotrexato que son inmunodepresoras, por lo que no se deben
aplicar en los pacientes VIH+. Tampoco el empleo de corticoides en
amplias zonas cutáneas está recomendado, aunque se pueden emplear en
pequeñas lesiones.
La foliculitis
eosinofílica:
consiste en una erupción papulopustulosa con edema que afecta a
cara, cuello, tronco y extremidades y al curar puede dejar una
hiperpigmentación residual. Suele producir un intenso picor. No se
conoce si obedece a una infección, aunque no se ha encontrado ningún
agente etiológico, o a una alteración inmunológica. Suele
presentarse en pacientes seropositivos con recuento inferior los 200
CD4/mm3. El tratamiento puede ser difícil; se ha empleado astemizol
aunque su uso concomitante con imidazoles o eritromicina puede
producir alteraciones del ritmo cardiaco. La fototerapia
ultravioleta se ha empleado para reducir la erupción y el prurito.
También se han empleado itraconazol, permetrin, citerizima con
diferentes resultados.
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Fig.
20 . Foliculitis eosinofilica |
Fig.
21 |
La dermatitis
atópica:
es más frecuente en niños seropositivos, aunque también la padecen
los adultos especialmente si tienen una historia previa de
enfermedad atópica. Se trata de una dermatosis fundamentalmente
eritematosovesiculosa que evoluciona generalmente a brotes, primero
con edema cutáneo y posterior engrosamiento y liquenificación de la
piel. El prurito y la sobreinfección son las consecuencias a tener
en cuenta. Se pueden tratar con esteroides locales y lubricantes
además de antihistamínicos y una hidratación correcta.
En los pacientes
seropositivos son frecuentes las reacciones cutáneas a picaduras de
insectos. Usualmente se produce una urticaria papular pruriginosa
con número y tamaño variable de seropápulas. Suelen responder al
tratamiento con antihistamínicos orales y en algunos casos se debe
proceder a la protección frente a los insectos (moscas, mosquitos,
arañas, etc.).
Los exantemas
medicamentosos:
son frecuentes en los pacientes seropositivos porque tienen
aumentado el riesgo de padecer reacciones alérgicas a los
medicamentos. En algunos estudios se ha dicho que hasta el 70% de
los pacientes que reciben cotrimoxazol como profilaxis de la
neumonía por P. carinii presentan reacciones cutáneas. Generalmente
consisten en una erupción maculopapular generalizada y simétrica con
tendencia a la confluencia y que se localiza preferentemente en
pecho, espalda, brazos y piernas aunque también se afecta la cara e
incluso las mucosas. Se puede parecer a una quemadura solar. Los
antibióticos son el grupo de medicamentos que ocasionan estos
fenómenos con más frecuencia. La presencia de alteraciones cutáneas
se ha descrito como efecto adverso de algunos antirretrovirales. Los
inhibidores de la transcriptasa no análogos, como delavirdina,
neviparina o efavirenz han presentado la aparición de erupción
cutánea (salpullido de cualquier calidad) que según qué estudios
clínicos se ha presentado entre el 20 y el 40% de los pacientes. El
salpullido es típicamente difuso; puede aparecer una erupción
eritematosa, maculopapular; el picor suele estar presente mientras
que la urticaria es rara. Para los otros antirretrovirales las
erupciones cutáneas son poco usuales. En algunos casos es necesario
interrumpir el tratamiento y las lesiones mejoran con corticoides
locales y puede ser necesario desensibilizar a los pacientes.
Leucoplasia
bucal pilosa:
es una
hiperplasia benigna de la mucosa bucal inducida por el virus tipo 8
y que afecta más frecuentemente a la superficie inferior lateral de
la lengua, caracterizada por placas verrugosas y blanquecinas, con
afectación de pacientes que presentan infección por VIH sintomática.
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Fig.
22 . Leucoplasia bucal pilosa |
Fig.
23. |
DEFICIENCIAS
NUTRICIONALES:
Los pacientes
con esta enfermedad pueden desarrollar pelegra o dermatitis por
deficiencia por cinc.
PRURITO:
Algunos pacientes desarrollan prurito rebelde sin evidencia de otra
enfermedad cutánea.
FOLICULITIS
PUSTULOSA EOSINOFILICA:
E s una erupción
intensamente pruriginosa que a menudo se alivia con fototerapia UBV.
ANORMALIDADES
DEL PELO:
En individuos seronegativos para VIH se han observado diversas
anormalidades del cabello y las uñas. Entre otras se ha descrito
alopecia inflamatoria y no inflamatoria crónicas; y se acompaña de
una disminución en el recuentro de CD4 +. Los cambios en la uñas
comprenden manchas amarillentas, hiperpigmentación, bordes
transversos y longitudinales y disminución del tamaño o pérdida de
lúnulas. Se observa hiperpigmentación longitudinal con el
tratamiento a base de zidovudina.
ALTERACIONES
UNGUEALES: En pacientes de SIDA se ha observado un síndrome de
uñas amarillas. Estas muestran una coloración amarillenta distal. Se
han descrito uñas con aspecto de bandas azulosas transversas que
coinciden con el momento de la administración de Zidovudina.
CONCLUSIÓN
Como observamos
en esta corta revisión de algunas de las manifestaciones cutáneas de
los pacientes VIH positivos, muchas de ellas son enfermedades
frecuentes y comunes con una clínica particular, los invitamos a
recordarlas para hacer un diagnostico precoz y un tratamiento
oportuno.
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