Vol. 1, No 1 / 2008        

 

 

EDITORIAL

 

De todos los tipos de cánceres ginecológicos que han sido detectados en el Ecuador, es el de cuello uterino (cáncer in situ y cáncer invasor) el que ocupa el primer lugar, de acuerdo a las estadísticas del Registro Nacional de Tumores entre los años 1990 y 2000 con un 41,5% de los casos. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, en nuestro país han muerto 3.453 mujeres por cáncer de cuello de útero entre los años 1990 y 2002, ocupando así el primer lugar de defunciones por esta causa. De estas defunciones el 30,55% ocurrieron en mujeres entre los 15 a 49 años de edad, lo que significa que 1.055 mujeres no llegaron a cumplir los 50 años, siendo éste un grupo importante en el desarrollo socio económico de un país.

Esto indica el limitado impacto del programa de prevención, llevando consigo un alto nivel de riesgo de diagnósticos tardíos de la enfermedad, como podemos ver estamos frente a un grave problema de salud pública, el cual todavía no logra captar la atención de las autoridades, quienes por obligación deben preservar la salud de la población femenina mediante un programa bien estructurado y sostenido de prevención de cáncer de cuello uterino para evitar que esta enfermedad cobre más vidas entre nuestras mujeres.

La citología cervicovaginal convencional (papanicolaou), procedimiento utilizado desde hace más de treinta años como método único de cribado para cáncer de cuello de útero, en nuestro medio tiene lecturas que no se enmarcan dentro del sistema de nomenclatura conocido como BETHESDA establecido por el National Cancer Institute, el mismo que permite al ginecólogo tener un criterio clínico mucho más claro, a esto debe sumarse el alto porcentaje de falsos negativos y la inconsistencia de un programa de control, entonces vemos que el Papanicolaou dejó de ser el mejor método de cribado (a pesar de ser indiscutiblemente el más económico) capaz de reducir significativamente por sí sólo tanto la incidencia como la mortalidad en nuestro medio, sobre todo en mujeres por encima de los 30 años, las cuales estarían en riesgo de desarrollar neoplasias de alto grado y cáncer, ya que entre el 5 y el 10% de ellas pueden presentar infecciones persistentes por VPH de alto riesgo oncogénico, condición esencial para que esto ocurra.

Es importante buscar nuevas alternativas de análisis, que conjuntamente con el Papanicolaou, permitan mejorar el diagnóstico de estas lesiones y disminuir los falsos negativos del mismo. Una alternativa podría ser la Cervicoscopía, también llamada Inspección Visual a Simple Vista con Acido Acético, por ser este un método económico, de técnica e interpretación sencilla, permitiendo que más mujeres sean valoradas por colposcopía.

Es oportuno hablar de nuestra realidad justo cuando en estos momentos tenemos a disposición del cuerpo médico vacunas contra el Papiloma Virus Humano de tipos 16 y 18, siendo estos de alto riesgo oncogénico y responsables por un alto porcentaje de cáncer de cuello uterino en la mayoría de los países del mundo. Lamentablemente, por su alto costo esta vacuna no está al alcance de grupos sociales menos favorecidos. Es por eso que nos hacemos eco de la necesidad de que el Ministerio de Salud Pública revise, actualice y ejecute un programa sostenido de prevención de cáncer de cuello uterino, ya que debe considerarse que combinar una vacuna contra el VPH más un programa de cribado consistente podría reducir en un alto porcentaje el riesgo de cáncer cervicouterino.

 

Dr. Julio León Arias
Presidente SPTGICG
Editor

 

 

AUSPICIANTES