Volumen 21, Número 1-3, 2011

 
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Sociedad Ecuatoriana de Neurología

 

                            EDITORIAL                           

La Formación de los Neurólogos del Siglo 21

Sin lugar a dudas, la medicina es la más noble de todas las profesiones. Eso hace que el médico deba ser un miembro selecto de la población, no sólo por su capacidad intelectual y por sus conocimientos, sino también porque debe poseer altos valores éticos y humanos.

A la luz de lo anterior y al ser una especialidad médica que evoluciona vertiginosamente (básicamente por el acelerado desarrollo tecnológico e informático que caracteriza al mundo), la Neurología nos obliga a estar en continuo proceso de aprendizaje. Esa sola circunstancia hace impostergable que nos preguntemos, si los actuales programas de postgrado para los residentes de neurología deberían ser reformados.

Tomemos en cuenta, además, que muchas enfermedades neurológicas, como la enfermedad cerebrovascular, la epilepsia, la demencia, la enfermedad de Parkinson, las cefaleas, entre otras, dada la incidencia que tienen, constituyen problemas de salud pública y demandan que se realicen cambios en la formación de los nuevos residentes de neurología.

¿Cuánto han cambiado los sistemas educativos y los planes y programas de postgrado en neurología, en las últimas décadas?

Creo que tales sistemas, planes y programas ameritan cambios. Vivimos en los tiempos de la medicina basada en evidencias. Es hora de enseñar más neurología en el mismo tiempo. Hay que olvidarse de las clases magistrales de antaño e insistir más en la docencia junto a la cabecera del paciente; insistir en ¨rounds¨ de temas específicos, dar guías diagnósticas actualizadas, manejar criterios de tratamientos unificados y aceptados por instituciones científicas internacionales reconocidas. Hay que alcanzar la mejor docencia para los residentes de neurología, y hay que evitar a toda costa el uso de programas perecederos, carentes de proyección preventiva, de clínica y de investigación. La investigación debe generar conocimientos que repercutan en mejores tratamientos para el paciente.

En un país como el Ecuador, en el que hay carencia de neurólogos, es inconcebible que no existan postgrados de neurología, no los hay desde hace varios años. Deberíamos exigir su reapertura con un plan de estudios y sílabos ajustados a la medicina y a la neurología de esta época.

La piedra angular de todo servicio de neurología moderno es la organización y la ejecución de un muy buen programa de Residencia, que, además de estar inserto en un ambiente de aprendizaje y trabajo, incluya rotaciones en las diversas unidades que haya: epilepsia, trastornos del sueño, neuromuscular, movimientos anormales, neuroradiologia, etcétera. Así es como se podría garantizar la formación integral que el nuevo neurólogo requiere. Y ello trae consigo el deber de todo Hospital Docente del país, de dar todo el apoyo indispensable y toda la colaboración necesaria para la ejecución de los programas docentes, que, de otra parte y en poco tiempo, elevarán el nivel científico de dichos hospitales, pero sobre todo redundarán en beneficio del paciente.

Los fundamentos, la inspiración y la responsabilidad que se pongan a la reforma, deberán ser la mejor motivación para que, en 3 o 4 años, los nuevos residentes se transformen en los nuevos neurólogos del siglo 21, formados por especialistas ecuatorianos.

Dr. Enrique Díaz Calderón

Past Presidente Sociedad Ecuatoriana de Neurología

enridiazcalderon@gmail.com

 

   
  

Editora: Dra.  Rocío Santibáñez

Dirección: Clínica Kennedy, Sección Gamma, Oficina 102.

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