Volumen 19, Número 1-2, 2010

 
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Sociedad Ecuatoriana de Neurología

 

                         ARTICULO DE REVISIÓN                        

 

Emociones y Neurociencia. Una aproximación desde la productividad científica

Pablo Vera-Villarroel,1a Sebastián Lillo,b Andrea Slachevsky,2c Jaime R. Silva3d

1 PhD en Psicología Clínica
2 PhD en Neurociencia Cognitiva
3 PhD en Psicobiología
a Escuela de Psicología, Universidad de Santiago de Chile USACH
b Universidad de Santiago de Chile USACH
c Departamento de Farmacología, Instituto de Ciencias Biomédicas y Departamento de Ciencias Neurológicas, Facultad de Medicina, U. de Chile. Unidad de Neurología Cognitiva y Demencias, Servicio de Neurología, Hospital del Salvador, Santiago, Chile
d Departamento de Salud Mental y Psiquiatría, Universidad de La Frontera

 

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Resumen
La aproximación neurocientífica de las emociones ha sido llamada neurociencia afectiva. Este marco multidisciplinario se ha trasformado en una fuente influyente de datos y teoría para las ciencias básicas, clínicas y aplicadas. El objetivo del estudio fue realizar un análisis bibliométrico sobre la producción científica en el campo de la neurociencia afectiva. Como en la mayoría de las áreas científicas, la productividad científica en neurociencia afectiva es liderada por los centros de investigación norteamericanos. La investigación en este campo de estudios en América Latina es marginal. Esta observación asimétrica es una advertencia para los investigadores latinoamericanos así como un incentivo para mejorar la productividad científica en el campo de la neurociencia afectiva.


Palabras Clave: Neurociencia Afectiva, productividad científica


Abstract
The neuroscientific approach to the emotion has been termed affective neuroscience. This multidisciplinary approach has emerged as an influential source of data and theory for the basic, clinical and applied sciences. The aim of this study was to perform a bibliometric analysis over the scientific production in the affective neuroscience field. As in most scientific areas, the scientific productivity in affective neuroscience is lead by North American research centers. Latin-American research in the field is marginal. This asymmetrical observation is a warning to the Latin-American researchers as well as an incentive to improve the scientific productivity in the affective neuroscience field.


Keywords: Affective Neuroscience, scientific productivity

 

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Introducción

El comienzo del estudio científico de la emoción se atribuye a dos grandes pioneros de la biología evolucionista y la psicología, respectivamente: Charles Darwin y William James.1-4 Ambos autores, con diferente énfasis, dedicaron parte de su obra a la descripción y explicación del fenómeno emocional bajo una perspectiva biopsicológica. Darwin concibió las emociones humanas como la expresión de conductas evolutivamente primigenias, que eran observables en una buena parte del reino animal. Complementariamente, describió la existencia de un repertorio definido de emociones, que posteriormente recibió el nombre de “emociones básicas”, cuya expresión era común a todas las culturas. La concepción de Darwin implícitamente involucra la existencia de una determinación biológica importante en la conformación del dominio afectivo humano, teniendo la evolución un rol central en ello.  William James por su parte es el coautor de la llamada “teoría periférica de las emociones”. Según su explicación, las emociones serían una forma de percepción, principalmente de los cambios somáticos asociados a una reacción emocional. Este planteamiento  fue cuestionado por Cannon5 y Bard6 al proponer la “teoría central de las emociones”, cuya tesis fundamental sostiene que las emociones son producto del sistema nervioso central.


Aunque desde el inicio del abordaje científico de las emociones hubo un fuerte acento en los aspectos biológicos, no fue hasta la delimitación del circuito de Papéz7 , y posteriormente la introducción del concepto de sistema límbico,8, 9 que se planteó la existencia de sistemas cerebrales para la emoción. Tanto Papéz como McLean enfatizaron estructuras subcorticales como los componentes esenciales del sistema cerebral emocional. Si bien esta  idea tuvo una influencia positiva en el avance y comprensión de los sustratos neurobiológicos de la afectividad, favoreció la creencia que las emociones eran una función cerebral exclusivamente subcortical. Esto explica en parte el  tardío avance del conocimiento del rol corteza cerebral en la afectividad. De hecho, fuera de algún reporte anecdótico en pacientes con daño cerebral cortical, no hubo un estudio sistemático de la participación de la corteza cerebral en las  emociones hasta al menos los años setena.10 Gracias al explosivo aumento en cantidad y calidad de la investigación neurocientífica, no sólo se ha puesto en entredicho la validez anatomofuncional del  concepto de “sistema límbico”,11 sino que además se considera a la afectividad como una función cerebral representada en todo el eje neuronal, en múltiples regiones y estructuras. En ese contexto emerge la Neurociencia Afectiva, disciplina que examina el sustrato cerebral de las emociones valiéndose de principios, métodos y técnicas de diversas áreas científicas afines (neurociencia cognitiva, psicobiología, psiquiatría, psicología, etc.).12-15

 

 

Es importante notar que el llamado “cerebro emocional”,16 más que un sistema claramente delimitado, es una compleja red de estructuras interconectadas cuya función en ningún caso es exclusivamente delimitada al ámbito afectivo. De hecho, a través de un meta-análisis, Phan y colaboradores,17 reportan tal variedad y distribución de los hallazgos en neuroimagen asociados a la emoción que es difícil proponer la existencia de un sistema cerebral netamente especializado. La evidencia apunta más bien a que la respuesta emocional humana se distribuye y representa en múltiples regiones de la corteza y de las estructuras subcorticales. Independiente de esta observación, es un hecho que el estudio de la relación cerebro-emociones es ámbito de desarrollo científico de enorme relevancia en la actualidad. Por un lado, la neurociencia avanza exponencialmente en el esclarecimiento de las bases cerebrales de la conducta humana, por el otro, el estudio de la emoción devela que la afectividad y sus componentes juegan un rol clave en la aparición de la conciencia humana y por ende son fundamentales para comprender su conformación.18,19


Considerando los argumentos expuestos, no resulta extraño que para los estudiosos y clínicos interesados en las bases biológicas del comportamiento, en general, y las emociones, en particular, resulta de alto interés y relevancia conocer cómo se desenvuelve la investigación en la neurociencia afectiva. Esto incluye conocer los hallazgos sustanciales del campo de investigación pero también tener una perspectiva amplia de la productividad científica en el área. El presente trabajo procura abordar este último aspecto, entregando una visión preliminar y general de los indicadores de productividad asociados a la neurociencia afectiva. Por ello, se propone como estrategia metodológica la realización de un estudio bibliométrico seminal que constituya una primera aproximación a la temática abordada y que siente las base para la realización de estudios posteriores de mayor especificidad y alcance.

 

 

Material y Método
Para la extracción y análisis de las publicaciones se utilizó la base de datos ISI Web of Knowledge 4.8, incluyendo las bases de datos Science Citation Index Expanded (SCI), Social Science Citation Index (SSCI) and Arts & Humanities Citation Index (A&HI) desde 1992 a 2009.


Se ingresaron las palabras neurociencias (Neuroscience) y emociones (Emotion, Mood, Affectivity) .


Resultados
Como se aprecia en la primera tabla, la mayoría de los artículos que trataron sobre emociones y neurociencias se clasifican o tienen relación con alguna especialidad de la psicología. De manera interesante, la clasificación Neurociencia ocupa el primer lugar como disciplina aislada. Por último, la Psiquiatría, Ciencias Comportamentales, Neurología y Ciencias Multidisciplinarias también registra una cantidad importante de publicaciones.


Como se observa el gráfico 1, la cantidad de artículos en neurociencia y emociones ha crecido de manera constante desde 1992. Esto da cuenta de la relevancia ascendente de la incorporación de la neurociencia en el estudio de las emociones para la comunidad científica. En cuanto a las instituciones más productivas en este ámbito, la Universidad de Wisconsin que tiene un centro interdisciplinario dedicado al estudio de la Neurociencia con más de 170 “neurocientistas” a su haber. La siguen la Universidad Harvard y la Universidad de California, Los Ángeles (ver tabla 2).


Tal como se aprecia en la tabla 3, el autor individual más productivo pertenece a la Universidad de Wisconsin.


En su laboratorio, se han especializado en el análisis de los substratos corticales y subcorticales de la emoción y desordenes afectivos.


En la tabla 4 se observan los países que más desarrollan investigación en este ámbito. Destaca de forma significativa Estados Unidos por sobre los demás países.

 

 

De los países iberoamericanos solo aparece España dentro de los diez más productivos.


En Latinoamérica el avance ha sido más lento, quizás debido en parte al costo de los equipos involucrados en este tipo de investigación. La investigación, casi marginal, revela que el área se encuentra en sus inicios y constituye un desafío mayúsculo para las disciplinas científicas involucradas (ver tabla 5).


La variedad de revistas que publican en este ámbito revela que la neurociencia como disciplina, la psicología y la psiquiatría son las que más aportan al estudio de las emociones desde esta perspectiva (Tabla 6).


Conclusiones
El objetivo del presente estudio fue evaluar el desarrollo de la investigación en neurociencias específicamente en el aporte al estudio de las emociones. Los resultados encontrados muestran por un parte el carácter interdisciplinario de esta línea de investigación, observándose revistas científicas que publican en este tema desde diferentes disciplinas. Efectivamente, se abordan las emociones desde la neurociencia como una disciplina independiente, biología, psiquiatría, psicología, ciencias del comportamiento y una importante cantidad de publicaciones en multidisciplinarias, lo que revela la importancia de aprovechar las diferentes perspectivas para llegar al fenómeno en cuestión.


De la misma forma, se observa un avance sostenido en la productividad en este ámbito desde 1992 en adelante. Aún cuando el enfoque neurocientífico de las emociones es relativamente vanguardista, el aumento de la cantidad de artículos es sostenido pero conservador (máximo de 87 a nivel mundial).


Por otra parte los principales países productores son Estados Unidos, Inglaterra y Canadá. Esta es una distribución conocida y quizás acentuada por el hecho de utilizar una base de datos anglófona. Aún así, es relevante mencionar que Alemania, Francia, Suiza y los países bajos comienzan a mostrar niveles de publicación significativos. Será interesante conocer las líneas distintivas de investigación que surgirán desde ese polo.


De manera concordante con los resultados por países, las Universidades y Centros más productivos son norteamericanos (Wisconsin, Harvard, UCLA, NIMH, Stanford). Los autores más productivos pertenecen a esas casas de estudio, y en general cuentan con laboratorios propios donde desarrollan investigación multidisciplinaria con el resto de las facultades.


En Latinoamérica la situación es bastante preocupante. Apenas cinco países desarrollan investigación en esta área, y en cantidades bastante marginales. Siguiendo la tendencia, Brasil cuenta con la mayor cantidad de publicaciones seguido por Chile y México. Luego, Argentina y Uruguay con apenas un artículo. Eso puede deberse a múltiples causas, pero indica claramente un rezago significativo con respecto a las tendencias de investigación en emoción.


Es necesario resaltar las limitaciones de este estudio, principalmente el sistema de búsqueda tan acotado. Es posible que otras publicaciones relacionadas con el tema no pudieran aparecer en los estudios analizados por no cumplir necesariamente con los conceptos utilizados. De esta forma los datos presentados deben ser considerados con cautela, sin embargo también muestran una tendencia a ser consideradas por la neurociencia y las disciplinas relacionadas en el estudio de las emociones.

 

 

Biliografía
1. Davidson, R.J., Darwin and the neural bases of emo1. - tion and affective style. Ann N Y Acad Sci, 2003. 1000: p. 316-36.
2. Ekman, P., Emotions inside out. 130 Years after Darwin's "The Expression of the Emotions in Man and Animal". Ann N Y Acad Sci, 2003. 1000: p. 1-6.
3. Darwin, C.R., The expression of emotions in man and animals. 1872, London: John Murray.
4. James, W., What is an Emotion? . Mind, 1884. 9: p. 188-205.
5. Cannon, W.B., The James-Lange theory of emotions: a critical examination and an alternative theory. By Walter B. Cannon, 1927. Am J Psychol, 1987. 100(3-4): p. 567-86.
6. Bard, P., A diencephalic mechanism for the expression of rage with special reference to the sympathetic nervous system.American Journal of Physiology, 1928. 84: p. 490-515.
7. Papez, J.W., A proposed mechanism of emotion. 1937. J Neuropsychiatry Clin Neurosci, 1995. 7(1): p. 103-12.

8. Maclean, P.D., Some psychiatric implications of physiological studies on frontotemporal portion of limbic system (visceral brain). Electroencephalogr Clin Neurophysiol, 1952. 4(4): p. 407-18.
9. 9. Maclean, P.D., The limbic system ("visceral brain") and emotional behavior. AMA Arch Neurol Psychiatry, 1955. 73(2): p. 130-4.
10. Kolb, B. and T. Taylor, Neocortical substrates of emotional behavior, in Psychological and biological approaches to emotion, N.L. Stein, B. Leventhal, and T. Trabasso, Editors. 1990, Lawrence Erlbaum Assoc: Hillsdale, NJ.
11. LeDoux, J.E., Emotion circuits in the brain. Annu Rev Neurosci, 2000. 23: p. 155-84.

12. Davidson, R.J. and S.K. Sutton, Affective neuroscience: the emergence of a discipline. Curr Opin Neurobiol, 1995. 5(2): p. 217-24.
13. Silva, J.R., Biología de la regulación emocional: Su impacto en la psicología del afecto y la psicoterapia. Terapia Psicológica, 2003. 21: p. 163-172.
14. Silva, J.R., Asimetrías funcionales frontales en el trastorno depresivo mayor. Revista Chilena de Neuropsiquiatría, 2005. 43: p. 305-313.
15. Panksepp, J., Affective neuroscience: A conceptual framework for the neurobiological study of emotions, in International reviews of emotion research, K. Strongman, Editor. 1991, Wiley: Chichester, UK. p. 59 –99.
16. Dalgleish, T., The emotional brain. Nat Rev Neurosci, 2004. 5(7): p. 583-9.

17. Phan, K.L., et al., Functional neuroanatomy of emotion: a meta-analysis of emotion activation studies in PET and fMRI. Neuroimage, 2002. 16(2): p. 331- 48.
18. Cabanac, M., A.J. Cabanac, and A. Parent, The emergence of consciousness in phylogeny. Behav Brain Res, 2009. 198(2): p. 267-72.
19. Izard, C.E., Emotion theory and research: highlights, unanswered questions, and emerging issues. Annu Rev Psychol, 2009. 60: p. 1-25.

 

 

 

   
  

Editora: Dra.  Rocío Santibáñez

Dirección: Clínica Kennedy, Sección Gamma, Oficina 102.

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