Introducción
La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad
inflamatoria crónica, desmielinizante y neurodegenerativa del
Sistema Nervioso Central (SNC) y constituye la primera causa de
invalidez neurológica de alto grado en adultos jóvenes1. Los
eventos patogénicos que resultan en infiltración celular inmune,
desmielinización multifocal y pérdida axonal se han focalizado
hacia la hipótesis que la EM es una enfermedad mediada
predominantemente por células T. El descubrimiento de niveles de
inmunoglobulinas (Igs) elevados en el líquido cefalorraquídeo
(LCR) de pacientes con EM y la presencia de anticuerpos (Ac),
células B y células plasmáticas específicas a la mielina en las
lesiones, tanto en pacientes como en el modelo animal de
Encefalomielitis Experimental Autoinmune (EAE), identifica la
ocurrencia de una respuesta inmune humoral relevante en los
mecanismos de la enfermedad.2, 3
Tanto la neurodegeneración en la EM y la EAE,
como el daño neural y/o axonal, se han reconocido como
componentes de la enfermedad por más de un siglo. Así mismo se
ha considerado que los eventos de inflamación y desmielinización
anteceden a la pérdida axonal y la muerte neuronal.4 La pérdida
axonal puede ocurrir mediada por la toxicidad del glutamato, el
ataque directo de anticuerpos o células T autorreactivas o luego
de la desmielinización, sobre el axon expuesto. Varios trabajos
en este sentido, señalan que la pérdida axonal ocurre en etapas
tempranas tanto de la enfermedad como de los modelos de EAE de
un modo acumulativo y se expresan en la clínica una vez que se
rebasan los mecanismos neuroplásticos del SNC.
La neuroplasticidad es la habilidad del SNC de
reorganizarse por si mismo mediante la formación de conexiones
neurales nuevas a lo largo de toda la vida. Esto permite la
compensación de daños neurales físicos o relacionados con
enfermedades, así como ajustar la funcionabilidad neuronal en
respuesta a nuevas situaciones o cambios ambientales. La
reorganización cerebral tiene lugar por mecanismos de
crecimiento de las terminaciones nerviosas que restablecen
conexiones neurales entre neuronas que han perdido contacto por
algún tipo de daño. Los axones sanos también pueden establecer
conexión con otros axones no dañados, lo que garantiza la
formación de nuevas vías y redes neurales que soportan nuevas
funciones.
En el SNC adulto ocurren varios mecanismos de
neuroplasticidad dependiente de la experiencia, que son
reguladas por la interacción entre el ambiente, el estrés, el
ejercicio físico y condiciones fisiológicas, como el embarazo.
5, 6 Los estudios en este sentido corroboran la ocurrencia de
eventos neuroplásticos específicos en la EM y la EAE, así como
la falla puntual de algunos de los mecanismos de
neuroplasticidad descritos.
En este trabajo se revisan de un modo breve los
aspectos básicos en la patogenia de la EM relacionados con la
pérdida de la integridad de la mielina y el daño axonal,
asociados a los procesos de inflamación y la controversia actual
sobre el papel de la misma en la relación neurodegeneración/
neuroprotección, así como se enfatiza en las diferentes
estrategias terapéuticas en este sentido. Se hace referencia a
las evidencias actuales sobre los cambios neuroplásticos en
algunos aspectos de la enfermedad.
Evidencias de procesos neuroplásticos en la
enfermedad
Oligodendrocitos y neuroplasticidad
A pesar de que se sabe que las células precursoras de
oligodendrocitos (OPC) se distribuyen por todo el cerebro y son
capaces de generar oligodendrocitos maduros con potencialidades
mielinogénicas,7 se sabe poco sobre la capacidad del cerebro
adulto de inducir cambios adaptativos en la sustancia blanca
frente a un daño particular. En este sentido se han identificado
oligodendrocitos maduros que participan en los procesos de
mielinización incluso en axones que no han sido dañados,4 al
igual que células madres neurales de la zona subventricular,
capaces de generar oligodendrocitos maduros con capacidad
mielinogénica.8 Gregg y colaboradores encontraron que tanto las
OPCs como las células madres neurales contribuyen a la
generación de oligodendrocitos maduros en el cerebro adulto de
ratones hembras, a expensas de rutas de señalización
dependientes de la hormona prolactina (PRL).9
Existen varios trabajos que señalan diferencias
genéricas estructurales y funcionales en la sustancia blanca del
SNC.10,11 Esto sugiere que la generación de oligodendrocitos
maduros de novo en individuos adultos puede estar altamente
relacionada con un dimorfismo sexual de acuerdo con la
fisiología y la conducta del mismo. La plasticidad a nivel de
mielinización durante el desarrollo cerebral ha sido bien
descrita y constituye un fenómeno dependiente de la actividad.
En el caso de la etapa del embarazo, los cambios en la sustancia
blanca responden a una adapatación fisiológica. Esto significa
un reto en el que se producen cambios cognitivos, de aprendizaje
y memoria e interacciones sociales, en los que se alteran las
respuestas sensoriales y emocionales.12,13
Remielinización durante el embarazo y remisión
en EM y EAE
En pacientes con EM, que es una enfermedad más frecuente en
mujeres que en hombres,14,15,16 se ha visto que la enfermedad
remite durante el embarazo en relación con la disminución del
número y tamaño de las lesiones activas de la sustancia blanca.
En efecto, los pacientes de EM experimentan una mejoría
considerable en los síntomas clínicos en etapas avanzadas del
embarazo, al igual que en el modelo de EAE.17
Los mecanismos que median la remisión de la
enfermedad en las mujeres embarazadas no se conocen con
exactitud, pero una de las hipótesis probables es la capacidad
de la PRL de inducir la generación de oligodendrocitos maduros
capaces de remielinizar los axones dañados descrita
anteriormente. En el embarazo, aumentan los niveles de PRL
durante el cambio en el patrón de citocinas proinflamatorias
(Th1) a citocinas antiinflamatorias (Th2), lo que ofrece una
ventana que permite la reparación de la mielina mediada por PRL.
Este cambio en el tipo de respuesta es importante en el período
posparto, donde existen niveles muy altos de PRL y el sistema
inmune cambia nuevamente el patrón de respuesta a Th1.9
Reorganización funcional del cerebro en la EM
Otros ejemplos de cambios neuroplásticos en la EM son los
estudios con técnicas de imagenología por resonancia magnética (MRI)
convencionales y no convencionales. En varios de estos se ha
demostrado que la severidad de los cambios macro y microscópicos
que ocurren en el cerebro de pacientes con EM no están en
concordancia estrecha con las variables neurofisiológicas del
desarrollo cognitivo en estos pacientes. Esto se explica en
parte por la ocurrencia de eventos neuroplásticos que permiten
la reorganización adaptativa de las funciones cognitivas en los
pacientes, a pesar de la amplitud daño neural.
Estudios recientes con técnicas de MRI
funcionales (fMRI), identifican la ocurrencia de procesos de
reorganización funcional de la sustancia blanca en el cerebro de
pacientes con EM. Estos cambios involucran el desplazamiento y
la extensión en la activación de áreas canónicas, tanto como el
reclutamiento de áreas no canónicas y activación bilateral de
acuerdo con el daño estructural, pero sin dificultades en el
desarrollo de las tareas. La aplicación de estímulos complejos o
de pruebas que demandan un procesamiento cognitivo complejo,
exacerban y amplían en estos pacientes la activación de áreas
específicas relacionadas con la tarea particular. Esto refleja
un mecanismo compensatorio, que no se observa en pacientes con
dificultades en la realización de las tareas durante los
estudios de actividad cognitiva, en los que la función de las
áreas relacionadas con tareas canónicas específicas está
disminuida.18
Inhibición de la potenciación duradera (LTP)
La potenciación sináptica duradera es un mecanismo
neuroplástico ampliamente distribuido y conservado en la
filogenia, que ha sido implicado en procesos diversos que
abarcan desde la memoria hasta la recuperación de funciones
perdidas por lesión del SNC.19 Lewitus y colaboradores
demostraron la capacidad que tienen las células T CD4+ de
inhibir la LTP in vitro. El estudio se realizó en cortes del
hipocampo de ratones con una frecuencia de estimulación alta y
se vio que el bloqueo de los receptores del GABA previene este
efecto de inhibición por los linfocitos T CD4+20. Esto tiene
implicaciones importantes para la EM donde los T CD4+ median
mayoritariamente la enfermedad.
Inflamación, sistema inmune y factores
neurotróficos en la EM
La visión tradicional y simplista de observar al SNC y el
sistema inmune por separado ha resultado en la antigua
concepción de que las reacciones inflamatorias en el SNC tienen
sólo una acción deletérea que promueve la desmielinización.
Estudios recientes sugieren que la inflamación puede también
tener efectos beneficiosos e incluso tener efectos
neuroprotectores, desde la acción sinérgica o entrecruzada de
ambos sistemas que comparten vías de señalización comunes.
Existen varias posibilidades de interrelación
entre los procesos de inflamación y neurodegeneración, de modo
que la inflamación puede ser la causa de la neurodegeneración; o
la neurodegeneración ser la causa de la inflamación,
alternativas que dependen de otros factores que pueden favorecer
uno u otro proceso o ambos. Otra posibilidad es que ambos
procesos participan en un ciclo en el que cada uno aumenta los
eventos relacionados con el otro y hay varios autores que
plantean que la inflamación es neuroprotectora. En el contexto
de la EM estas hipótesis no son mutuamente exclusivas.21
Papel dual del factor de necrosis tumoral alfa
(TNFα)
El TNFα es una citocina proinflamatoria multipotente, que
induce una variedad de respuestas tales como las señales de
apoptosis en algunos tipos celulares y la proliferación celular
en otros. Estos efectos opuestos se basan en la existencia de
dos vías de señalización diferentes, que están mediadas por los
receptores TNFR1 (p55) y TNFR2 (p75). Se piensa que el p55 media
la muerte celular, mientras que el p75 puede estar involucrado
en la apoptosis pero se sabe que promueve el crecimiento, la
proliferación y la activación celular.22,23,24
En efecto, se han visto niveles de expresión del
p55 elevados en el modelo de EAE durante la etapa de
desmielinización, así como se sabe que el p75 es el receptor de
un importante factor neurotrófico: el factor de crecimiento
neural (NGF).25 Estos efectos se han comprobado en estudios en
adultos y nunca se han observado en la embriogénesis o etapas
tempranas del desarrollo.
En el SNC, los principales productores de TNFα
son la microglía y los astrocitos26. El TNFα secretado por la
microglía induce la neurodegeneración al silenciar los
mecanismos de supervivencia neuronal y las cascadas dependientes
de caspasas y promueve la activación de rutas de señales vía Fas-ligando.
Sin embargo, la toxicidad del TNFα no es directa. De acuerdo con
lo descrito anteriormente, esta citocina promueve la activación
de factores neuroprotectores, en los que se incluyen las cinasas
activadas por mitógenos (MAPK) y la expresión del factor nuclear
kappa B (NFk-B).
En un estudio de Takeuchi y colaboradores, se
demostró que el TNFα es la citocina clave que media la
liberación de glutamato por parte de la microglía de un modo
autocrino, regulando la actividad de la glutaminasa hasta
disparar los mecanismos de excitotoxicidad del glutamato.
Además, el glutamato producido por la microglía se secreta en
mayores cantidades a través de un hemicanal (Cx)32 de las
uniones gap que por los transportadores convencionales del
mismo. Otros autores han reportado que el TNFα induce la
excitotoxicidad del glutamato mediante un modo de estimulación
sinérgico de uno de sus receptores y del receptor de NMDA y por
la inhibición de la captura del glutamato por los receptores
correspondientes en la astroglía.27
Factores neurotróficos
Las células del sistema inmune secretan una amplia variedad de
factores neurotróficos de diversas familias, que juegan un papel
importante en la supervivencia de células del propio sistema. El
factor activador de células B (BAFF), se caracterizó en un
inicio como un factor de supervivencia de los linfocitos B
secretados por las células dendríticas. En el SNC los astrocitos
en personas sanas también secretan BAFF en cantidades normales,
mientras que los astrocitos de pacientes con EM sobreexpresan
dicho factor, a niveles de expresión como los que se observan en
los tejidos linfáticos.28
Está bien establecido que los procesos
inflamatorios a nivel de la mielina o axonal, como consecuencia
de la activación de células del sistema inmune contra
determinados antígenos patogénicos, termina en la
desmielinización característica de la enfermedad. No obstante,
los efectos neuroprotectores y el restablecimiento funcional, se
han demostrado en varios modelos animales, luego de la inyección
de células T autorreactivas, lo que se describe como
autoinmunidad neuroprotectiva.29,30
Varias de las paradojas que conciernen a la
función de las células autoinmunes en el SNC se explican por los
estudios recientes en el modelo de EAE que demuestran que las
neuronas pueden convertir las células T encefalitogénicas en
células TCD4+CD25+ reguladoras por mecanismos que involucran al
factor de crecimiento transformante β1 (TGFβ1).31 Esto sugiere
que las neuronas pueden regular el fenotipo de las células T y
por tanto jugar un papel fundamental en dirigir la inflamación
mediada por células T en el SNC.
De modo recíproco, se identificó la capacidad de
las células inmunes de liberar una gran variedad de factores
neurotróficos, lo que plantea un mecanismo por el cual ellas
pueden per se, ejercer un efecto neuroprotector.29,32 Los
factores neurotróficos que secretan las células inmunes son el
BDNF, la neurotrofina 3 (NT-3), factor inhibidor de la leucemia
(LIF), factor derivado de líneas celulares gliales (GDNF) y
neurturin (NTN), con capacidades, muchos de estos, de disminuir
la producción de citocinas proinflamatorias21. Se han encontrado
además, niveles elevados de NGF en las lesiones de pacientes con
EM y en la EAE.25,33
Terapias, estrategias y proyecciones
terapéuticas
Entre los fármacos aprobados internacionalmente para el
tratamiento de la EM se encuentra el interferón β (IFN β ) y el
Acetato de Glatirámero (Copaxone).34,35,36 A continuación se
hace referencia a sus efectos en los procesos neuroplásticos en
relación con los efectos inmunomoduladores.
Interferón β (IFN β)
El IFN β regula la producción de citocinas Th2 antiinflamatorias
por células mononucleares, la producción de IFNγ y el BDNF de un
modo diferente en la EM. El mecanismo de acción de la terapia
con el IFN β no se conoce completamente y los estudios en este
sentido demuestran que el mismo estimula in vitro la producción
de IL-10 por células T activadas pero inhibe la secreción por
parte de los monocitos, que constituyen una mayor fuente de
IL-10. En pacientes que no han recibido ninguna terapia se ha
visto que las células T activadas y los monocitos, secretan
cantidades mayores de IL-10 que los controles bajo la terapia
con IFN γ.
Esta terapia aumenta los niveles en la producción
de BDNF en pacientes que no se han sometido a ninguna terapia
antidepresiva, efecto que disminuye cuando se une a otras
terapias. Esto demuestra que existe una interacción entre la
enfermedad, la depresión y la neurodegeneración. El IFN β induce
fuertemente la producción de IL-10 e IFN γ in vitro en células T
activadas de pacientes de la forma exacerbación- remisión (RRMS),
pero no en la forma progresiva, lo que indica una resistencia a
la terapia en esta forma clínica. Los efectos del IFN β son
específicos para el estado de la enfermedad y las diferentes
poblaciones de células inmunes. Una de las posibles
explicaciones a la diferencia en las respuestas a la terapia
entre pacientes RRMS y de la forma progresiva, es que en estos
últimos las placas crónicas contienen mayor cantidad de
monocitos que de células T37.
Acetato de Glatirámero (GA)
El GA, actúa en la periferia donde induce una población de
células reguladoras Th2 y Th3, que cruzan la BHE una vez
activadas. Ya en el SNC, estas células pueden reactivarse por
antígenos locales y secretar citocinas antinflamatorias y/o
reguladoras como la IL-4, IL-10 y el TGFβ.38,39 Estas citocinas
inhiben la producción de citocinas proinflamatorias como el TNFα,
la IL-2 y el IFNγ por otras células inflamatorias, lo que reduce
la actividad inflamatoria en la lesión temprana por un efecto de
supresión persistente.
En pacientes no tratados, muchas de estas líneas
de células T siguen un patrón de citocinas Th1. En contraste,
muchas de las líneas de los pacientes tratados con GA tienen un
fenotipo Th0 o Th2. En pacientes que comienzan el tratamiento
con GA, se observa un cambio de un patrón Th1 predominante a un
patrón predominantemente Th2. Interesantemente, la envergadura
de este cambio se correlaciona con la respuesta clínica a la
droga. Se ha visto que al estimular células T de pacientes con
EM, reactivas al GA, las mismas liberan cantidades
biológicamente activas de BDNF.40,41 Esto supone implicaciones
importantes del efecto neuroprotector potencial del GA, que es
muy difícil de cuantificar exclusivamente por el efecto en las
células T periféricas.
Perspectivas en la modulación de la
excitotoxicidad inducida por TNFα
El uso de inhibidores de la glutaminasa puede
prevenir de un modo específico la neurotoxicidad producto de la
activación de la microglía, sin efectos adversos serios. El
tratamiento con anticuerpos neutralizadores del TNFα es una
terapia efectiva en varias enfermedades autoinmunes. Sin
embargo, esto trae efectos adversos como el aumento de la
susceptibilidad a infecciones tales como la tuberculosis. Es
válido tener en cuenta el papel dual de esta citocina en la EM.
El bloqueo de los receptores de NMDA es otra de las terapias
promisorias para las enfermedades neurodegenerativas. Como
siempre, los efectos adversos aumentan de un modo dosis
dependiente.27
Impacto del ejercicio físico en la
neuroprotección y neuroplasticidad
Estudios recientes sugieren que el ejercicio físico aumenta
la eficiencia de procesos neurobiológicos que favorecen la
respuesta del cerebro frente a las enfermedades y el
envejecimiento. Uno de los retos actuales en el estudio de los
procesos neurodegenerativos como la EM, lo constituye el
entendimiento del papel que juega la actividad física al
promover procesos neurales que le confieran al cerebro
mecanismos adaptativos, de protección y regeneración. Varios
autores señalan que el ejercicio promueve la producción de BDNF
en el hipocampo,42 así como la liberación del factor de
crecimiento semejante a la insulina (IGF), hecho que se ha
comprobado en pacientes con EM. El BDNF en particular, puede
desempeñar un papel importante en los estados emocionales, el
aprendizaje y la memoria, de modo que disminuya el déficit en la
función cognitiva. Adicionalmente, el ejercicio promueve las
defensas antioxidantes y el soporte neurotrófico, que pueden
atenuar la vulnerabilidad del SNC a la degeneración neuronal.43
El ejercicio físico continuado puede resultar en
un mecanismo que aumente la resistencia al estrés y por lo tanto
apoye la sobrevida neuronal bajo condiciones agudas de estrés.
Teniendo en cuenta que el daño axonal y la atrofia cerebral son
procesos que ocurren en etapas tempranas de la enfermedad, el
hecho de realizar ejercicios físicos aún en los estados agudos,
puede promover la neuroprotección, neurorregeneración y
neuroplasticidad a la vez que se favorece la reducción de la
discapacidad que caracteriza las etapas avanzadas de la
enfermedad.
PRL
La PRL ofrece una variante terapéutica para el tratamiento
de la EM, a pesar de que los efectos proinflamatorios pueden
tener resultados deletéreos en pacientes que no estén
embarazadas. La remisión de la enfermedad durante el embarazo,
que se le adjudicó en un inicio a los cambios en el patrón de
respuesta inmune, se debe en gran medida a la acción de los
esteroides. Los estrógenos en particular, son los que juegan el
papel mayoritario en el cambio de respuesta Th1 a Th2, aunque se
sabe que en este cambio están involucradas otras moléculas.17
Se ha visto que en el modelo de EAE los
tratamientos con estradiol previenen el desarrollo de la
enfermedad inhibiendo la respuesta Th1. Recientemente, en un
ensayo clínico fase II, se observó la remisión de varios de los
casos estudiados con dosis de estriol semejantes a las del
período del embarazo en diez pacientes, donde se corroboró la
atenuación del patrón de respuesta Th1 y disminuyeron el tamaño
y el número de las lesiones activas de la enfermedad.
A pesar de que los efectos beneficiosos de los
estrógenos se vean asociados a la disminución de la respuesta
Th1 en pacientes y el modelo de EAE, el mejoramiento de los
síntomas se le atribuye en gran medida a los efectos sobre la
remielinización. Los estrógenos son unos de los más potentes
inductores de la secreción de PRL por parte de la glándula
pituitaria, por lo que los efectos beneficiosos de estas
terapias están asociados al aumento de los niveles de PRL.9 Esto
indica la necesidad de profundizar en los efectos particulares
de la PRL en la inducción de remielinización en la EM, teniendo
en cuenta el papel proinflamatorio de la hormona.
Trasplante de células madres
Las estrategias y terapias mencionadas anteriormente, incluyendo
la plasmaféresis y con la excepción del IFN β, no muestran
beneficio alguno para los pacientes de la forma progresiva,
donde en algunos casos se evidencia una mejoría leve en los
síntomas. Una de las estrategias prometedoras para esta forma
clínica la constituye la propuesta de Fassas en 1997 del
trasplante autólogo de células hematopoyéticas (HSCT), luego de
un tratamiento con altas dosis de inmunosupresores.44 Este tipo
de trasplante previene o induce la remisión de la EAE en el
modelo animal, de modo permanente aunque se ha visto que algunos
animales experimentan recaídas.45,46
Varios estudios clínicos publicados en los
últimos diez años avalan la eficacia de esta técnica en
pacientes de EM, aunque se han observado recaídas también
después del HSCT.46,47,48 Esto puede deberse al régimen de
condicionamiento previo al trasplante, incapaz de eliminar las
células autorreactivas totalmente y/o a la presencia de éstas en
el propio trasplante. Esto apunta a que la eliminación total de
la EM o cura de la enfermedad pudiera estar en trasplantes
alogénicos, lo que no es viable por tener una mortalidad
asociada mucho mayor que la de los autólogos (15-30% contra
3-10% respectivamente), de acuerdo con las enfermedades
asociadas al trasplante y los estudios realizados en la EM con
esta técnica.
Conclusiones
La remielinización espontánea y los mecanismos de reparación
en la EM son insuficientes y además contribuyen a la
exacerbación de los síntomas clínicos de un modo paralelo al
grado de degeneración en algunos casos. Aún no se tiene un
tratamiento en este sentido, pero los estudios básicos en los
modelos animales muestran un amplio rango de estrategias en los
mecanismos de reparación dirigidos a potenciar los mecanismos
naturales o la remielinización por la vía de cambiar los
patrones en la respuesta inmune y la transferencia de células
capaces de remielinizar el axón dañado. Uno de los aspectos
fundamentales a tener en cuenta es el entendimiento de los
procesos relacionados con la neuroinflamación y su papel en la
relación neurodegeneración/neuroprotección-neuroplasticidad. A
pesar de los esfuerzos y resultados experimentales, aún queda
mucho por hacer de modo que se llegue a terapias y estrategias
que se puedan llevar a ensayos clínicos satisfactorios en este
sentido.
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