Introducción
La EP es
un
trastorno
neurológico
degenerativo
y
progresivo
secundario
a la
degeneración
de las
neuronas
dopaminérgicas
de la
vía
nigro-estriada.
Fue
descrita
por
James
Parkinson
en 1817
y la
denominó
parálisis
agitante.
Unos 50
años más
tarde,
Charcot
completó
la
descripción
original
reconociendo
la
bradicinesia
como el
signo
más
importante
de la
enfermedad.
También
describió
los
trastornos
articulares,
el
dolor,
así como
la
disautonomía
que
pueden
asociarse.
En 1960
se
relacionó
la
pérdida
de
neuronas
en la
pars
compacta
de la
sustancia
negra
con el
déficit
dopaminérgico
en el
cuerpo
estriado.
Posteriormente
se
descubrió
que la
administración
de
levodopa,
un
precursor
de la
dopamina,
modificaba
espectacularmente
los
síntomas
de la
enfermedad.
La
administración
conjunta
de
L-dopa y
benserazida
prolongó
la
duración
del
efecto
de la
levodopa
y
aumentó
enormemente
su
potencia.
Los
últimos
avances
en el
tratamiento
de la EP
incluyen
la
revalorización
de la
palidotomía
(utilizada
ampliamente
en la
década
de
1960),
así como
la
estimulación
cerebral
profunda
tanto en
el globo
pálido
como en
el
núcleo
subtalámico.
La
difusión
de la EP
fue
incrementada
por el
hecho de
que
varias
personalidades
entre
ellas
Adolf
Hitler,
el
boxeador
Mohammed
Ali, el
Papa
Juan
Pablo II
y el
actor
Michael
J. Fox
estuvieron
afectados
por la
enfermedad.1
La
“neuropsicología”
de la
Enfermedad
de
Parkinson
(EP) se
refiere
a los
cambios
cognitivos
y del
comportamiento
que
acompañan
a la
enfermedad.
Desafortunadamente
las
consecuencias
mentales
y
emocionales
de la EP
permanecen
controversiales.
Por
ejemplo,
la
incidencia
y
prevalencia
asociadas
a la
demencia
se dice
que es
alta o
baja
dependiendo
del
método
de
investigación
empleado,2
mientras
que el
estudio
de la
depresión,
también
susceptible
de
consideraciones
metodológicas,
involucra
una
controversia
adicional
en la
que
tienen
que ver
los
mecanismos
intrínsecos
y los
reactivos.2
Se dice
que aún
los
pacientes
con EP
que no
sufren
demencia
ni
depresión,
padecen
una
“mezcla”
variable
de
debilidad
cognitiva
específica
que, de
acuerdo
a las
funciones
estudiadas,
implican:
memoria,
lenguaje,
procesos
viso-espaciales
y
habilidades
de
naturaleza
ejecutiva
(i. e.,
aquellas
involucradas
en la
planeación
mental).
El
propósito
de esta
revisión
es
investigar
específicamente
las
repercusiones
neuropsicológicas
que
tiene la
EP sobre
la
memoria
de
trabajo.
Esto se
realizará
ilustrando
la
manera
como
este
proceso
se ve
afectado
en la
EP, ya
que esta
función
superior
ayuda en
el
desempeño
en la
vida
diaria y
juega un
importante
papel en
la
independencia
que
pueda
tener el
paciente
para
desenvolverse
en sus
actividades
cotidianas.
Generalidades
de la
Enfermedad
de
Parkinson:
Anatomía
Patológica
Se
observa
una
pérdida
neuronal
importante
en la
sustancia
negra,
especialmente
en la
pars
compacta,
mostrando
una
vulnerabilidad
selectiva
de sus
células.
No se
sabe con
certeza
si hay
pérdida
selectiva
de
neuronas
en el
cuerpo
estriado
o si
ésta es
la que
corresponde
al
envejecimiento
normal.
Lo que
está
seguro
es que
las
neuronas
espinosas
medias
que
reciben
inervación
dopaminérgica
de las
células
nigrales
pierden
sus
dendritas.
Los
síntomas
de la EP
aparecen
cuando
se
pierde
alrededor
del 80%
de las
células
dopaminérgicas
del
estriado.1
En los
estadios
tempranos,
la EP se
caracteriza
principalmente
por
severa
depleción
de
dopamina
en el
estriado
dorsal.
El
estriado
ventral
está
relativamente
intacto.3
Los
cuerpos
de Lewy
son unas
inclusiones
intraneuronales
hialinas
cuya
presencia
es
necesaria
para
efectuar
el
diagnóstico
de EP.
Lamentablemente,
no son
totalmente
específicas
ya que
se
pueden
encontrar
en otras
enfermedades
como la
ataxia
telangiectasia,
demencia
pugilística,
enfermedad
de
Hallervorden
Spatz y
la
panencefalitis
esclerosante
subaguda
y, por
otra
parte,
pueden
estar
ausentes
en
pacientes
que
presentan
un
cuadro
clínico
característico
de EP.
Las
zonas
donde
más
frecuentemente
se
encuentran
estas
inclusiones
son la
sustancia
negra,
el locus
coeruleus,
el
núcleo
motor
dorsal
del vago
y el
núcleo
basal de
Meynert,
aunque
también
se
observan
en
otras,
incluyendo
la
corteza
cerebral.
Los
cuerpos
pálidos
son
otras
inclusiones
que se
encuentran
dentro
de los
cuerpos
neuronales
en la
EP.
Desplazan
la
neuromelanina
y en
general
se
encuentran
cerca de
un
cuerpo
de Lewy.
Tal vez
los
cuerpos
pálidos
podrían
ser
precursores
de los
cuerpos
de Lewy.
La
pérdida
más
severa
de
células
dopaminérgicas
en la EP
se
produce
en la
porción
ventrolateral
de la
sustancia
nigra
pars
compacta,
la cual
proyecta
principalmente
al
estriado
dorsal
(el
putamen
dorsolateral
y las
partes
dorsales
del
núcleo
caudado).
El
estriado
dorsal a
su vez
proyecta
predominantemente
hacia un
grupo
selecto
de
estructuras
corticales,
incluyendo
el
córtex
motor,
el
córtex
premotor,
el área
motora
suplementaria
así como
el
córtex
prefrontal
(CPF).3
Las
células
en la
parte
dorsal
del
cerebro
medio
están
menos
afectadas,
incluyendo
el área
tegmental
ventral
(ATV),
el cual
proyecta
hacia el
estriado
ventral
(putamen
ventral,
núcleo
caudado
ventral
y núcleo
acumbens).
Esta
parte
del
estriado
tiene
fuertes
conexiones
con la
amígdala,
el
córtex
orbitofrontal
(COF),
el
córtex
anterior
del
cíngulo
y el
córtex
inferotemporal.
Aunque
puede
haber
degeneración
de las
células
serotoninérgicas
en el
núcleo
dorsal
del rafe
y de las
neuronas
colinérgicas
en la
sustancia
innominada,
así como
la
formación
de
Cuerpos
de Lewy,
se cree
que
estas
anormalidades
no
dopaminérgicas
se
desarrollan
sólo en
las
etapas
tardías
de la
EP, de
tal
manera
que la
patología
está
relativamente
restringida
a la
depleción
de
dopamina
(DA) en
el
estriado
dorsal,
al menos
en el
curso
temprano
de la
enfermedad.3
En el
CPF, la
función
de la DA
está
relativamente
intacta
en
etapas
tempranas
y hasta
puede
estar
regulada
(figura
1).
Anatomía
funcional
Alexander,
DeLong,
y Strick
(1986)4
introdujeron
el
concepto
de
circuitos
frontales
subcorticales
paralelos
pero
segregados.
Ellos
describieron
cinco
circuitos
frontales
subcorticales
que
tienen
influencia
en el
comportamiento
y en el
movimiento.
La tabla
1 resume
la
influencia
de los
cinco
circuitos
en la
enfermedad
de
Parkinson.
El
circuito
motor es
el más
importante
de todos
los que
pasan
por los
ganglios
basales
en
cuanto a
su
relación
con la
fisiopatología
de la
EP. Esta
vía
motora
incluye
las
áreas
motoras
precentrales
(áreas
de
Brodmann
- AB - 4
y 6 y
área
motora
suplementaria)
y las
áreas
sensitivas
poscentrales
(AB
3a-b, 2,
1) que
proyectan
al
putamen
en una
forma
organizada
somatotópicamente.
Las
eferencias
putaminales
se
contactan
con el
globo
pálido
interno
(GPi) y
la pars
reticulada
de la
sustancia
nigra (SNr)
a través
de dos
proyecciones
que
nacen de
poblaciones
putaminales
diferentes.
Se
conocen
dos
vías, la
directa
y la
indirecta.
La
primera
es
monosináptica
y emplea
el GABA,
sustancia
P y
dimorfina,
y la
segunda
indirecta
que es
GABA/encefalinérgica
y
proyecta
al
pálido
lateral
(GPl).
El GPl
proyecta
fibras
inhibitorias
gabaérgicas
al área
sensitivo-motora
del
núcleo
subtalámico
(NST) y
también
al GPi.
El NST
ejerce
una
acción
excitatoria
sobre el
GPl y la
SNr que
posteriormente
proyectan
al
núcleo
ventrolateral
del
tálamo (VL)
en su
camino
hacia
las
áreas
premotoras
corticales.
Las
eferencias
del GPi
a través
del ansa
lenticularis
y de la
SNr al
tálamo
son
gabaérgicas
y por
ende
inhibitorias.
Los
ganglios
basales
también
tienen
proyecciones
hacia el
tronco
del
encéfalo.
El GPi
también
proyecta
a la
región
no
colinérgica
del
núcleo
pedúnculo
pontino
y la SNr
envía
sus
eferencias
al
colículo
superior
del
tegmento
mesopontino.
La
patología
central
de la EP
es la
degeneración
de las
células
dopaminérgicas
en el
cerebro
medio,
lo cual
lleva a
depleción
severa
de DA en
el
estriado.3
Conforme
a esto,
los
síntomas
motores
y
algunos
de los
déficits
cognitivos
podrían
disminuir
con el
reabastecimiento
de la DA
estriatal
a través
de la
administración
oral del
precursor
de la DA
que es
la
L-dopa o
por
receptores
agonistas
sintéticos
de DA.
Al
parecer
el
déficit
relacionado
a la
patología
cortical
intrínseca
y el
relacionado
a la
disfunción
de los
ganglios
basales
debido a
la
deficiencia
de DA
son
disociables
en los
pacientes
con EP.
El
déficit
debido a
patología
cortical
intrínseca
parece
estar
relacionados
con el
déficit
de
procesamiento
del
lenguaje,
mientras
que la
función
de los
ganglios
basales
parece
estar
relacionada
con el
desempeño
en
medidas
específicas
de
atención
dividida,
en
particular
cuando
se mide
el
tiempo
de
respuesta.5
 |
Figura 1: Esquema para mostrar la neuropatología química en la EP. La EP se caracteriza por una progresión espacio-temporal de degeneración de las células dopaminérgicas (DA) desde la capa ventral hacia la dorsal del cerebro medio, la cual también incluye el área tegmental ventral. El gradiente de negro a blanco representa la progresión espacio-temporal de la patología desde los circuitos fronto-estriatales dorsales hacia los ventrales durante el curso de la enfermedad. La capa ventral severamente degenerada envía proyecciones de DA principalmente hacia el estriado dorsal, el cual proyecta hacia porciones relativamente restringidas de las partes más dorsales y laterales del córtex prefrontal (CPF) (Alexander et. al, 1986, citado en Cools, R. 2006). La capa dorsal relativamente intacta envía sus proyecciones DA principalmente hacia el estriado ventral, el cual proyecta fuertemente por la vía del núcleo de salida de los ganglios basales y el tálamo hacia el córtex orbitofrontal medial y lateral (CPF ventrolateral y ventromedial). Abreviaturas: ATV, área tegmental ventral; DA, dopamina; Raphe, núcleos dorsal y medial del rafe; 5-HT, serotonina; LC, locus ceruleus; NA, noradrenalina; SI, sustancia innominada; ACh, acetilcolina; vm-CAUD, núcleo caudado ventromedial; Tail-CAUD, cola del núcleo caudado; V-Put, Putamen ventral; DL-Put, putamen dorsolateral; GPi, segmento interno del globo pálido; SNr, parte reticulada de la sustancia negra; va, núcleo anterior ventral; md, núcleo dorsomedial; vl, núcleo ventrolateral; OFC, córtex orbitofrontal; vl-PFC, PFC ventrolateral; ACC, núcleo del cíngulo anterior; dl-PFC, PFC dorsolateral; SMA, área motora suplementaria; PMC, córtex premotor .
|
| |
 |
Tabla 1: La Enfermedad de Parkinson y la Contribución de los Cinco Circuitos Frontales-Subcorticales.4
|
Epidemiología
La
incidencia
y la
prevalencia
de la EP
aumentan
en la
medida
que se
analizan
poblaciones
más
añosas,
especialmente
luego de
los 50
años. En
la
mayoría
de los
estudios
resulta
evidente
que la
EP es
ligeramente
más
frecuente
en los
hombres
que en
las
mujeres.
La raza
blanca
parece
tener
más
riesgo.
La EP es
más
frecuente
en los
países
industrializados
que en
aquellos
dedicados
a la
agricultura,
y más
frecuente
en
Europa y
Estados
Unidos
que en
el Medio
Oriente.
Varios
estudios
parecen
demostrar
que la
exposición
al agua
de pozo,
pesticidas
y
sustancias
químicas
aumentaría
el
riesgo
de
contraer
la EP.
El agua
de pozo
podría
contener
sustancias
tóxicas
que son
lavadas
en el
agua
corriente.
Estos
indicios
apoyan
el papel
del
medio
ambiente
en la
génesis
de la
EP.1
Etiología
y
Patogenia
Actualmente
hay dos
hipótesis
en
relación
con la
neurodegeneración:
la
genética
y la
ambiental.
La
mayoría
de
estudios
ha
demostrado
un
aumento
del
riesgo
de
desarrollo
de la
enfermedad
en
parientes
de
primer
grado.
Se sabe
que un
pariente
de
primer
grado de
un
paciente
parkinsoniano
tiene la
posibilidad
de 1:20
de
desarrollar
la
enfermedad.
En
aquellos
que
tienen
dos
parientes
de
primer
grado
con EP,
la
posibilidad
se eleva
a 1:5.
Las
posibilidades
genéticas
de
ninguna
manera
excluyen
las
ambientales,
de hecho
pueden
actuar
de forma
combinada
para
producir
la
lesión
de la
sustancia
negra.
Las
reacciones
oxidativas
han
recibido
gran
atención
en los
últimos
años. La
sustancia
negra de
los
pacientes
con EP
es un
área del
cerebro
rica en
hierro,
que
favorece
las
reacciones
de
oxidación,
y pobre
en
glutatión,
que
protege
contra
la
formación
de
radicales
libres.
Manifestaciones
clínicas
Las
quejas
iniciales
de los
pacientes
son a
menudo
vagas y
pueden
incluir
dolor y
entumecimiento,
dificultad
para
escribir
y
dificultad
para
realizar
tareas
repetitivas
(ejemplo:
cepillarse
los
dientes).6
La EP se
manifiesta
inicialmente
con una
variedad
de
signos y
síntomas
que
suelen
ser
desorientadores.
Los
signos
más
característicos
y
constantes
son la
rigidez,
temblor
de
reposo,
bradicinesia
y
trastornos
en los
reflejos
posturales.
Este
disminuye
o
desaparece
durante
el
movimiento
y el
sueño.
El
temblor
es
generalmente
el
primer
síntoma
de la
EP,
aproximadamente
en 70%
de
pacientes,
típicamente
inicia
en una
mano,
progresa
hacia la
pierna
ipsilateral
y luego
hacia
las
extremidades
contralaterales.
Déficit
no
cognitivos
Rigidez.
Los
pacientes
parkinsonianos
tienen
un
aumento
de la
resistencia
a la
movilización
pasiva,
que se
denomina
rigidez.
Esta
suele
presentarse
como
breves
oposiciones
al
movimiento
pasivo
seguidas
de una
breve
relajación
a la que
nuevamente
sucede
una
resistencia.
A este
fenómeno
se lo
denomina
rueda
dentada.
La
rigidez
en la EP
ha sido
atribuida
al menos
en parte
a una
hiperactividad
del
reflejo
de
estiramiento
transcortical.
El
reflejo
de
estiramiento
transcortical
se pone
en
acción
para
ofrecer
resistencia
cuando
el
individuo
está en
una
determinada
posición
de la
que se
lo
quiere
desplazar
y se lo
inhibe
voluntariamente
cuando
se le
pide que
no
ofrezca
resistencia
a esta
movilización.
En la EP
hay una
hiperactividad
de este
reflejo
con
imposibilidad
de
suprimirlo
en
respuesta
a un
requerimiento.
La
rigidez
muscular
es común
particularmente
en la
muñeca y
en el
codo.
Temblor.
El
temblor
es uno
de los
signos
más
característicos
y
distintivos
de la
EP. Se
desarrolla
en forma
progresiva
y
asimétrica
comprometiendo
inicialmente
uno de
los
cuatro
miembros
u otros
segmentos
corporales
como la
mandíbula,
lengua,
cabeza o
mentón,
para
luego
extenderse
progresivamente
aunque
conservando
siempre
la
asimetría.
Se
pueden
presentar
tres
tipos de
temblor:
de
reposo,
postural
y de
acción.
Bradicinesia.
Es la
pobreza
de los
movimientos
voluntarios
debido a
una
falla en
la
iniciación
de los
mismos.
Este es
el signo
más
significativo
de la
EP, y se
manifiesta
clínicamente
por
hipomimia
(ausencia
de
expresión
facial),
disminución
de la
frecuencia
del
parpadeo
espontáneo,
pérdida
del
balanceo
de las
extremidades
al
caminar
o
imposibilidad
de
ponerse
de pie
en un
solo
intento
debiendo
desdoblar
la
acción
en por
lo menos
dos
componentes
del acto
motor.
En la EP
tanto el
tiempo
de
reacción
como el
de
ejecución
se
hallan
retardados.
En la
escritura
se
observa
micrografía.
La
alteración
de los
reflejos
posturales
es uno
de los
problemas
más
graves y
discapacitantes
y es
causa de
caídas y
pérdida
de la
autonomía.
La
marcha
parkinsoniana
se
caracteriza
por
pasos
pequeños
con
dificultad
para
empezar
a
caminar,
pero una
vez que
ha
empezado,
tiene
dificultad
para
detenerse.
En
estadios
más
avanzados
de la
EP,
puede
ocurrir
el
“congelamiento”
motor en
el que
el
paciente
parece
estar
pegado a
piso y
es
incapaz
de dar
un paso.
Otros
trastornos
motores
Han sido
interpretados
como
secundarios
a la
combinación
de los
anteriormente
descritos;
incluyen
hipofonía,
disartria
y
sialorrea,
distonía
y
posturas
anormales,
escoliosis
y
dificultades
respiratorias
secundarias
a la
falta de
elasticidad
de la
parrilla
costal.
En
general
los
trastornos
de los
movimientos
oculares
son
manifestaciones
subclínicas
aunque
ocasionalmente
son
relevantes
y pueden
plantear
el
diagnóstico
diferencial
con
otros
parkinsonismos
como la
parálisis
supranuclear
progresiva.
El
estado
en el
que se
halla la
enfermedad
se
realiza
de
acuerdo
a los
criterios
de Hoehn
y Yahr
que se
presentan
en la
tabla 2.
 |
Tabla 2: Estadios de Hoehn y Yahr.1
|
Subtipos
Algunas
diferencias
entre
los
pacientes
son
predictivas
de otros
rasgos
de la
enfermedad.
Esta
clasificación
no es
mutuamente
exclusiva.
Es común
una
presentación
lateralizada
con
temblor
o
rigidez
que
comienza
en un
lado o
en una
extremidad
e
incrementa
en
severidad
y
gradualmente
se
propaga.
En los
estadios
tardíos
de la
enfermedad
la
alteración
motora
generalmente
involucra
ambos
lados
del
cuerpo.
Las
variaciones
en la
presentación
de la
enfermedad
tienden
a
presentarse
cognitivamente
en los
pacientes
con
disfunción
motora
de lado
izquierdo,
quienes
muestran
mayor
déficit
en
tareas
cognitivas
con
componente
viso-espacial,
así como
inatención
viso-espacial.6
Las
diferencias
sintomáticas
motoras
también
distinguen
dos
tipos de
pacientes
con EP,
aquellos
en los
que el
temblor
es el
síntoma
principal
y
aquellos
que
sufren
los
síntomas
más
incapacitantes
de
bradicinesia
y
rigidez.
Cuando
predomina
el
temblor
es más
probable
que el
curso de
la
enfermedad
sea
benigno.
Los
hallazgos
sobre la
asociación
de la
demencia
con el
temblor
han sido
equivocados.
La
demencia
y el
déficit
cognitivo
usual de
la EP
tienden
a
ocurrir
con
mayor
frecuencia
en
pacientes
en
quienes
la
bradicinesia
y la
rigidez
son los
rasgos
motores
prominentes.
Trastornos
emocionales
y de
personalidad
en la
Enfermedad
de
Parkinson:
Depresión
y
Ansiedad
La
depresión
es un
hallazgo
frecuente
en la
EP.
Estudios
recientes
han
demostrado
una
prevalencia
de
depresión
mayor de
20%-25%
y una
prevalencia
similar
de
depresión
menor.4
En los
estudios
de Askin-Edgar,
White y
Cummings,
20026
se
estima
la
ocurrencia
de
depresión
en la EP
en un
rango de
40% a
60%,
pero
también
se ha
reportado
un 70%.
Mientras
que la
depresión
en la EP
ha sido
usualmente
atribuida
a
factores
sociales,
impedimentos
físicos,
o a una
personalidad
rígida,
estudios
neuropsicológicos
y
neurometabólicos
han
sugerido
una
asociación
significativa
entre
depresión
mayor en
la EP y
la
disfunción
de los
lóbulos
frontales.4
Cummings
(1992)4
reportó
que la
depresión
en la EP
se
distingue
de otros
trastornos
depresivos
porque
estos
pacientes
experimentan
gran
ansiedad
y menor
ideación
autopunitiva.
Cummings
(1992)
observó
que la
depresión
en la EP
era
inicialmente
considerada
como una
reacción
del
paciente
ante
esta
enfermedad
crónica
y
progresiva.
Si
embargo
muchos
estudios
sugirieron
que la
duración
de la
enfermedad
no está
relacionada
con la
presencia
de
depresión.
Cummings
(1992)
notó
también
que
estos
pacientes
tienen
alta
frecuencia
de
síntomas
de
ansiedad
con
pocas
ilusiones
o
alucinaciones.
A pesar
de la
frecuente
ideación
suicida,
los
pacientes
con EP
tienen
una tasa
baja de
suicidios.
Cummings
concluyó
que
estas
diferencias
sutiles
entre
depresión
en la EP
y los
trastornos
idiopáticos
del
estado
de ánimo
sugieren
que este
puede
ser un
síndrome
depresivo
específico
de la
EP, y
notó que
la
depresión
en la EP
involucra
disfunción
mesocortical/prefrontal
asociada
con el
sistema
de
respuesta
a la
recompensa,
motivación
y
estrés.
Cuando
el
trastorno
cognitivo
es
severo,
es más
probable
que la
depresión
se
desarrolle.6
Características
de la
personalidad
Se ha
descrito
una
personalidad
prodrómica
caracterizada
por
rigidez
emocional,
introversión,
seriedad
y
expresión
afectiva
restringida.
Por un
lado,
Paulson
y
Dadmehr
(1991)
en Lezak
(2004)6
se
preguntaban
si estas
tendencias
morales
prodrómicas
pudieran
haber
estimulado
a los
pacientes
antes de
padecer
EP a
beber
más agua
y así
incrementar
su
exposición
a
elementos
tóxicos.
Por otro
lado,
estas
características
de
personalidad
pueden
reflejar
los
primeros
cambios
patológicos
que
evolucionan
por años
o
décadas,
antes de
que los
síntomas
motores
clásicos
se hagan
aparentes.
Demencia
frontotemporal
en la
Enfermedad
de
Parkinson:
Características
cognitivas
20% de
pacientes
pueden
desarrollar
signos
de daño
cognitivo
sin
franca
demencia.4
Entre un
20%-30%
de
pacientes
con EP
desarrollan
demencia,
mientras
que un
50%
sufren
depresión.
La
demencia
clásica
de la EP
ha sido
descrita
como
subcortical
manifestada
como
memoria
alterada,
velocidad
del
procesamiento
de
información
enlentecido
(bradifrenia),
enlentecimiento
motor,
disartria,
marcha y
postura
anormales,
perseveración
en el
lenguaje.
La
demencia
asociada
a la EP
muestra
diversa
patología
cerebral
que
involucra
tanto
áreas
corticales
como
subcorticales.
En los
estudios
patológicos
se
encuentra
pérdida
de
neuronas
dopaminérgicas
pigmentadas
en la
substantia
nigra
pars
compacta
y
cuerpos
de Lewy
en
varias
regiones
del
cerebro
(substantia
nigra,
locus
ceruleus,
núcleos
basales
de
Meynert,
entre
otros).
Los
aspectos
cognitivos
de la EP
han sido
ampliamente
estudiados.
El
déficit
de
memoria
en la EP
comparte
rasgos
con la
disfunción
frontal,
tal como
en el
test
“matchig-to-sample”
y pobre
recuerdo
con
reconocimiento
preservado.
En la
atrofia
multisistémica,
el
déficit
cognitivo
es
también
similar
a los
vistos
en el
daño de
los
lóbulos
frontales,
incluyendo
déficit
en
cambio
de
tarea.4
Exploración
neuropsicológica
del
paciente
con
Enfermedad
de
Parkinson
Los
circuitos
córtico-estriado-corticales
están
involucrados
en
aspectos
del
comportamiento
que
incluyen
control
motor,
aprendizaje,
razonamiento,
planeación,
desempeño
en dos
tareas a
la vez,
trastorno
obsesivo-compulsivo
y
disposición
anímica.8
Cognición
A menudo
el
déficit
cognitivo
asociado
a los
estadios
tempranos
de la EP
es
similar,
y a
veces
difícil
de
distinguir,
de los
trastornos
cognitivos
que
ocurren
con las
lesiones
del
lóbulo
frontal,
en
particular
las que
involucran
el
córtex
prefrontal,
y en
especial
la parte
anterior
de la
convexidad.
Así,
estos
pacientes
tienden
a
exhibir
características
de
disfunción
prefrontal
tales
como
dificultad
para
cambiar
o para
mantener
una
tarea,
para
iniciar
respuestas,
ordenamiento
serial y
temporal,
en la
generación
de
estrategias
y en
enlentecimiento
cognitivo
y
productividad
disminuida.
Además
de que
aumenta
el
riesgo
para
demencia
clínica
y
depresión
clínica,
los
pacientes
que no
las
padecen,
exhiben
problemas
cognitivos
sutiles,
aún en
las
etapas
tempranas
de la
enfermedad,
lo cual
es
predictor
de
demencia
patológica
incidental
y
calidad
de vida.
Estas
dificultades
cognitivas
se
parecen,
pero no
son
idénticas
a
aquellas
observadas
en los
pacientes
con daño
de
lóbulos
frontales
y
principalmente
incluye
los
llamados
déficit
ejecutivos.3
Para los
pacientes
con
predominio
de
bradicinesia
y
rigidez,
el daño
cognitivo
es más
pronunciado
que para
los
pacientes
con
predominio
de
temblor.
El
patrón
del
déficit
cognitivo
en la EP
ha sido
asociado
con el
patrón
de
deterioro
asociado
a la
depresión
y a una
exageración
de los
cambios
mentales
normales
del
envejecimiento.
Los
hallazgos
de
diferentes
estudios
a menudo
son
conflictivos,
probablemente
debido a
las
variaciones
del
estado
cognitivo
en los
pacientes
y a
sesgos
en los
grupos
estudiados.6
El
procedimiento
comúnmente
empleado
para
valorar
los
efectos
de la
L-DOPA
en los
pacientes
con EP
es el
procedimiento
controlado
de
retirada
de
L-DOPA.
Se
requiere
que el
paciente
se
abstenga
de
L-DOPA
por un
período
de entre
12 a 18
horas
antes de
la
valoración
neuropsicológica.
El
desempeño
en este
estado
OFF es
comparado
con el
desempeño
en otra
sesión
de
valoración
durante
el cual
el
paciente
toma su
medicación
normalmente,
este es
el
estado
ON. Este
tipo de
estudios
han
revelado
que la
medicación
con
L-DOPA
puede
mejorar
la
función
cognitiva
en
algunos
pacientes,
pero
empeorarla
en
otros.3
Gotham y
colaboradores
(1988)3
sugirieron
que las
dosis de
L-DOPA
que son
necesarias
para
mejorar
los
niveles
de DA en
las
áreas
cerebrales
“motoras
severamente
depletadas,
tal como
el
putamen,
pueden
en
cambio
dar una
“sobre-dosis”
a otras
áreas
cerebrales
“cognitivas”
tales
como el
CPF o el
núcleo
caudado,
donde
los
niveles
de DA
permanecen
relativamente
intactos,
al menos
en
algunos
pacientes.
Atención
La
mayoría
de
estudios
han
encontrado
el
desempeño
dentro
de los
límites
normales
para la
capacidad
de
atención
medida
con la
prueba
de
dígitos.
El
déficit
atencional
en estos
pacientes
es
evidente
en
tareas
más
complejas
que
requieren
cambio o
atención
sostenida
y en
cálculo
mental
que
requiere
seguimiento
sostenido.
La
memoria
a muy
corto
plazo,
probada
con
tríos de
consonantes,
está
preservada,
con
latencia
de hasta
15
segundos.
Pero
cuando
se
introdujo
un
distractor
(técnica
de Brown-Peterson)
los
pacientes
mostraron
deterioro.
Bowen
(1976),
en Lezak
(2004),3
observó
que
estos
pacientes
podían
seguir
la pista
mentalmente,
pero no
prestaban
atención
a sus
errores.
Se puede
esperar
una
desviación
estándar
grande
cuando
se
incluyen
en la
muestra
a
pacientes
con
bradicinesia
y con
temblor,
pues la
bradicinesia
correlaciona
significativamente
con los
tiempos
de
respuesta
pero el
temblor
no.
Memoria
y
aprendizaje
Ha
surgido
un
patrón
consistente
de
alteración
de
memoria
y
aprendizaje
a pesar
de
algunos
hallazgos
contradictorios
dentro y
entre
grupos.
La
orientación
está
intacta.
Es
probable
que la
memoria
a corto
plazo
para
listas
de
palabras
o
historias
se
encuentre
alterada.
La
demora
puede
realzar
el
recuerdo
a corto
plazo,
este es
un
fenómeno
que se
encuentra
típicamente
con
procesamiento
retardado.
Es común
que el
recuerdo
de
material
verbal
no
relacionado
se
encuentre
alterado
y a
menudo
contiene
un
número
anormal
de
intrusiones
(palabras
asociadas
conceptual
o
fonéticamente).6
Con
ayudas
para el
recuerdo,
estos
pacientes
tienden
a
desempeñarse
dentro
de los
límites
normales,
ya sea
que la
asistencia
sea dada
por
pistas,
como un
par
asociado
de
aprendizaje,
o en un
formato
de
reconocimiento.
Sin
embargo,
algunos
estudios
no
encontraron
mejoría
con
pistas.
Los
pacientes
se
benefician
cuando
se les
proporcionan
estrategias
de
aprendizaje,
tal como
categorización
de los
estímulos,
pero son
incapaces
de
iniciar
las
estrategias
por sí
mismos.
La
secuenciación
y otros
requerimientos
de
ordenación
incrementan
enormemente
la
dificultad
de la
tarea de
aprendizaje
para
estos
pacientes.
Cuando
la
memoria
visual
requiere
una
respuesta
motora,
los
pacientes
que
padecen
EP
tienden
a un
bajo
desempeño,
pero se
sugiere
aprendizaje
visual
intacto
cuando
es
examinado
por un
formato
de
reconocimiento.
Se ha
demostrado
que
tanto el
reconocimiento
espacial
como el
de
patrones
son
deficientes
pero que
se
benefician
con
intervalos
de
latencia
más
prolongados,
y el
aprendizaje
espacial
permanece
intacto.6
También
se ha
reportado
memoria
a corto
plazo
alterada
para
material
presentado
visualmente.
Sin
embargo,
a
diferencia
de la
memoria
de
trabajo
verbal,
la
distracción
no
alteró
memoria
a muy
corto
plazo
(para 3
ítems)
en los
cubos de
Corsi,
pero
cuando
los
tiempos
de
demora
se
llenaron
con
actividad
distractora,
tanto
los
pacientes
como los
sujetos
control
cometieron
más
errores.
Harrington,
Haaland,
y sus
colaboradores
(1990),
en Lezak,
20046
encontraron
que es
probable
que el
aprendizaje
de
habilidades
y
procedimientos
estén
comprometidos
en
relación
a la
severidad
de la
enfermedad.
Heindel,
Salmon,
Shults,
y
colegas
(1989)
reportaron
que la
alteración
del
aprendizaje
de
procedimientos
ocurría
sólo en
pacientes
con
déficit
cognitivo
severo;
Beatty y
Monson
(1992),
encontraron
que el
aprendizaje
de
habilidades
era
normal
para los
pacientes
con EP
con o
sin
demencia.
Estos
hallazgos
contradictorios
nos
llevan a
cuestionarnos
sobre la
selección
de
sujetos
en una
condición
con
tantas
variables
sintomáticas.
La
memoria
retrógrada,
ya sea
semántica
o
visual,
tiende a
estar
alterada.
A pesar
de la
alta
incidencia
de
depresión
en la
EP,
dicho
estado
emocional
parece
no
contribuir
al bajo
desempeño
en
memoria.6
Los
mismos
procesos
cognitivos
que
mantienen
el
desempeño
en las
pruebas
de
recuerdo
y
memoria
de
trabajo,
también
apoyan
el
desempeño
en las
pruebas
de
reconocimiento
diferido.
Los
lóbulos
frontales
y el
estriado
están
estrechamente
interconectados
y el
patrón
común de
reconocimiento
intacto
en
pacientes
con daño
a estas
estructuras
sugiere
que la
integridad
del
sistema
neural
fronto-estriatal
es
esencial
para el
recuerdo
pero no
para el
reconocimiento.9
Funciones
verbales
El
vocabulario,
la
gramática
y la
sintaxis
se
mantienen
relativamente
intactos
en la
EP,
aunque
la
longitud
de la
frase y
sobre
todo la
salida
de
información
tienden
a ser
reducidos.6
Sin
embargo,
las
alteraciones
verbales
principalmente
asociadas
con
encontrar
y
recuperar
la
palabra,
son
comunes.
Estos
pacientes
tienen
bajo
desempeño
en las
tareas
de
fluencia
verbal.
Ya sea
que
ellos
generen
más
palabras
para
categoría
semántica
(ejemplos:
animales,
frutas)
que para
asociaciones
de
primera
letra (fonémico),
o pueden
tener
mayor
dificultad
para
generar
palabras
para
categorías
semánticas,
lo que
depende
de las
características
de los
participantes
en los
grupos.
Las
pistas
en las
subcategorías
pueden
elevar
el
desempeño
de estos
pacientes
al nivel
del de
los
participantes
del
grupo de
control.6
La
fluencia
verbal
está
relacionada
con la
disminución
de
dopamina.
La
salida
de
información
decreció
en los
pacientes
que no
recibieron
L-dopa.
Los
reportes
de
déficit
en
denominación
por
confrontación
sugieren
que esta
surge
más
tardíamente
que
otras
disfunciones
verbales.
Los
pacientes
con EP
se
distinguen
en
particular
por la
disartria
hipocinética
que es
una
alteración
de los
aspectos
mecánicos
del
habla.
Critchley
(1987),
en Lezak
(2004),6
lo
atribuyó
a una
falla en
la
integración
de los
aspectos
de la
producción
del
lenguaje
“fonación,
articulación
y
lenguaje.”
Esto
muestra
una
disartria,
pérdida
de la
entonación
melódica,
la cual
da una
cualidad
monofónica
al
habla,
bajo
volumen,
y
velocidad
de
salida
variable.
Las
alteraciones
en la
escritura
tienden
a ser
paralelas
a las de
la
producción
del
habla.
La
lectura
oral se
ve
enlentecida.
Funciones
visoespaciales
Las
alteraciones
visoespaciales
han sido
descritas
frecuentemente
en la
EP. El
déficit
ha sido
reportado
para
juicio
perceptual
que
requiere
emparejamiento,
integración
y
orientación
angular,
tanto
para la
copia
como
para
dibujo
libre,
con
tamaño
reducido
en la
figura
humana;
y para
orientación
personal
y
extrapersonal.
Estos
pacientes
tienen
dificultad
en el
diseño
con
bloques
del WIS-A
y con el
ensamblaje
de
objetos.
Las
alteraciones
en el
diseño
con
bloques
tienen
alta
correlación
con la
demencia
y con la
duración
de la
enfermedad,
así como
el
déficit
de
orientación
visoespacial.6
El buen
desempeño
en las
funciones
visoespaciales
está
asociado
con
temblor,
y el
malo con
bradicinesia.
Varios
estudios
han
concluido
que las
funciones
visoespaciales
no están
excesivamente
alteradas
en la
EP,6
al menos
en
aquellos
pacientes
en
quienes
los
problemas
motores
no son
predominantes
del lado
izquierdo.
Lo que
parece
ser una
alteración
visoespacial
puede
ser
mejor
entendida
en
términos
de
disfunciones
ejecutivas.
Tanto la
copia
como la
memoria
de la
figura
compleja
de Rey-Osterrieth
fueron
pobremente
organizadas
y con
omisiones
significativas,
tal
déficit
implica
disfunción
ejecutiva.
Pensamiento
y
razonamiento
Por lo
general
las
baterías
para
valorar
a los
pacientes
con EP
omiten
tests
para
razonamiento
y
juicio.
Los
pacientes
tienden
a tener
un
desempeño
normal
en tests
de
comprensión
de
material
ideacional
complejo,
en el
test de
Estimación
Cognitiva,
que
tienen
una
apreciación
realista
de su
condición
y
limitaciones.6
Los
reportes
de
formación
de
conceptos
son
contradictorios.
Flowers
y
Robertson
(1985),
en Lezak,
2004,6
reportaron
habilidad
de
abstracción
intacta.
Funciones
ejecutivas
La
disfunción
ejecutiva
en la EP
está
bien
documentada,
pero
todavía
no está
claro si
ésta es
el
resultado
de
disfunción
prefrontal,
disfunción
estriatal,
o debido
a
afectación
de las
aferencias
del
estriado
hacia el
córtex
prefrontal
alteradas.
Los
resultados
de esta
investigación
sugieren
que la
disfunción
ejecutiva
en la EP
está
asociada
con
falla en
la
modulación
de la
activación
frontal
en
tareas
que
tienen
mayores
demandas
(naturaleza
de la
tarea),
este
déficit
está
asociado
con la
alteración
del
flujo
sanguíneo
cerebral
regional
(FSCr)
en el
globo
pálido
interno
(GPi),
el cual
es la
vía
final de
salida
de los
ganglios
basales
(GB)
hacia el
córtex
frontal
y no una
disfunción
prefrontal
intrínseca.
Los
pacientes
con EP
fallan
consistentemente
en tests
que
comprenden
tanto lo
conceptual
como las
funciones
ejecutivas.
Los
tests
que
requieren
tanto
formación
de
conceptos
como la
habilidad
para
cambiar
de tarea
provocan
un
desempeño
defectuoso
en la
mayoría
de
pacientes
con EP,
por
ejemplo
en las
Matrices
Progresivas
de Raven,
el
Wisconsin
Card
Sorting
Test y
el
Category
Test.
Estos
pacientes
típicamente
cometen
errores
cuando
se
requiere
que
formulen
una
estrategia,
una vez
que han
adquirido
un
conjunto
de
soluciones,
ellos se
desempeñan
a
niveles
cercanos
a los
normales.
Tanto el
componente
de
cambio
como el
de
mantenerse
en
cualquier
tarea
son
difíciles
para
estos
pacientes,
pero los
problemas
en
cambio
de tarea
son los
más
predominantes.
Los
pacientes
con EP
tienen
dificultades
para
adaptarse
a
estímulos
novedosos
sin
importar
la
modalidad
en que
estos
aparecen.
Otro
aspecto
alterado
de las
funciones
ejecutivas
que se
identifica
en los
pacientes
con EP
es su
inhabilidad
para
organizar
preceptos
de
manera
planificada.6
Algunos
investigadores
han
postulado
que
todos
estos
déficit
pueden
ser
debidos
a
regulación
defectuosa
del
comportamiento
que
surge de
un daño
en la
programación
central.
En un
estudio
posterior
Harrington
y
Haaland
(1991),
en Lezak,
2004,
sugirieron
que los
déficit
visoperceptuales
y
enlentecimiento
en el
cambio
de tarea
también
pueden
contribuir
a la
alteración
de la
regulación
motora
en estos
pacientes.
Así, la
planeación
en el
test de
la Torre
de
Londres
o en la
Torre de
Toronto
es lenta
pero el
proceso
está
probablemente
intacto.6
Tratamiento
de la
Enfermedad
de
Parkinson:
Tratamiento
médico
El
tratamiento
médico
de la EP
se
enfoca
en la
medicación
sintomática
y en la
disminución
de la
proporción
de la
progresión
de la
enfermedad
con
agentes
neuroprotectores.
El
tratamiento
más
exitoso
ha sido
el uso
de
L-dopa
que
comenzó
en 1967
para
reemplazar
la
depleción
de
dopamina
debido a
la
degeneración
de la
sustancia
nigra.
La
L-dopa,
que es
un
precursor
de la
dopamina,
fue
empleada
debido a
que la
dopamina
no
atraviesa
la
barrera
hematoencefálica.
Aunque
esto
proporciona
alivio
para
algunos
rasgos
parkinsonianos,
también
se
asocia
con
nausea y
vómito
debido a
sus
efectos
en el
sistema
nervioso
periférico.
Cuando
se
combina
con
carbidopa
minimiza
los
efectos
colaterales
indeseados
y el
medicamento
se
denomina
sinemet
que en
latín
quiere
decir
sin
vómito.
Desafortunadamente,
el
tratamiento
con
L-dopa
disminuye
su
eficacia
después
de dos a
tres
años,
con
deterioro
significativo
después
de ocho
a diez
años de
tratamiento.
Es por
esto que
se
procura
postergar
lo más
posible
el uso
de este
medicamento,
hasta
que la
enfermedad
esté lo
suficientemente
avanzada
o
interfiera
con las
actividades
de la
vida
diaria
puesto
que el
tratamiento
podría
ser
efectivo
sólo por
un poco
más de 5
años.
El 30%
de
pacientes
que
toman
L-dopa
experimentan
efectos
colaterales
psiquiátricos
como
alucinaciones
visuales,
ideación
paranoide,
sueños
vívidos,
estados
confusionales
y
discinecias
(movimientos
anormales
involuntarios).
Parece
que la
L-dopa
no
alivia
la
depresión
directamente
sino que
ésta
tiende a
disiparse
cuando
mejoran
los
síntomas
motores.
También
se ha
usado
otra
medicación
ya sea
sola o
en
combinación
con la
L-dopa.
La más
común es
la
medicación
anticolinérgica
usada
para
tratar
los
síntomas
motores
pero
ésta
parece
tener
efectos
adversos
en la
atención
selectiva
y en la
planeación.6
Tratamiento
quirúrgico
El
tratamiento
quirúrgico
generalmente
incluye
lesión o
colocación
de un
estimulador
profundo
en el
cerebro
ya sea
en
regiones
del
globo
pálido,
el
núcleo
subtalámico,
o el
núcleo
talámico
ventral
medial.
Los
candidatos
a
cirugía
son
aquellos
pacientes
en los
que el
tratamiento
médico
se ha
vuelto
progresivamente
dificultoso
y que no
padezcan
demencia
ni
tengan
evidencia
de estar
involucradas
varias
regiones
cerebrales.
Estos
procedimientos
están
asociados
con poco
riesgo
cognitivo,
aunque
puede
presentarse
fluencia
verbal
reducida
y ha
sido
reportada
alguna
disfunción
frontal
ejecutiva.
Cuando
el
procedimiento
quirúrgico
es
exitoso,
junto
con la
mejoría
en las
funciones
motoras,
estos
pacientes
pueden
disfrutar
de una
ligera
mejoría
en la
velocidad
psicomotriz
y en la
memoria
de
trabajo.6
Consecuencias
de las
alteraciones
de la
memoria
de
trabajo
en otras
funciones
superiores
en la
Enfermedad
de
Parkinson
El
concepto
psicológico
de
memoria
de
trabajo
(MT) fue
propuesto
como un
medio
para
mantener
las
representaciones
activas
de los
rasgos
importantes
en las
funciones
cognitivas
tales
como el
aprendizaje,
el
razonamiento
y la
planeación.
Se sabe
por
estudios
experimentales
en
animales
y en
humanos
que el
córtex
prefrontal
(CPF)
está
involucrado
en la
MT. Sin
embargo,
la
mayoría
de
tareas
que
involucran
MT
activan
otras
estructuras
a más
del CPF,
como los
ganglios
basales
y el
tálamo,
áreas de
asociación
parietales
y otras
áreas
corticales
prefrontales
y
premotoras,
esto se
ha
demostrado
en
estudios
de
tomografía
por
emisión
de
positrones
(PET).
La
implicación
de los
ganglios
basales
en
tareas
de MT es
apoyada
por
evidencia
anatómica
de las
conexiones
entre
ganglios
basales
y áreas
de
asociación
cortical
que
incluyen
el CPF y
por
estudios
de PET.
Esto
también
se
evidencia
en el
déficit
cognitivo
observado
en los
pacientes
con EP,
quienes
se
parecen
a
aquellos
pacientes
con
lesiones
de
lóbulo
frontal.
Los
pacientes
con EP,
aún en
etapas
tempranas
de la
enfermedad
y en
ausencia
de
demencia,
han
mostrado
alteraciones
en
tareas
relacionadas
con la
MT.10
Memoria
de
trabajo
y
funciones
ejecutivas
La
memoria
de
trabajo
es un
factor
muy
importante
para
valorar
el
recuerdo,
puede
mediar
en la
relación
entre
otras
medidas
ejecutivas
y el
recuerdo
en los
pacientes
con EP.
Para
valorar
esta
función
puede
utilizar
la
prueba
de
secuenciación
Letra-Número
(LNS)
que es
un
subtest
del WAIS-III.
Es
importante
tomar en
cuenta
el nivel
de
educación
del
paciente.11
Así como
los
pacientes
con
alteración
de
lóbulos
frontales,
los
pacientes
con EP
leve a
moderada,
que
están
medicados,
tienen
alteración
en las
pruebas
que
requieren
aspectos
de
memoria
de
trabajo.
Los
tests
frontales
son más
sensibles
al
déficit
en
pacientes
con EP
que los
no-frontales,
aunque
ambos
tipos de
tareas
pueden
ser
sensibles
a este
déficit
en estos
pacientes
con
síntomas
clínicos
más
severos.
Se han
propuesto
algunas
explicaciones
para
explicar
la
ocurrencia
de
déficits
cognitivos
“parecidos
a los
frontales”
en la
EP.
Estos
déficits
pueden
reflejar
daño a
uno o
más
circuitos
córtico-estriatales
que van
paralelamente
con el
‘circuito
motor’
descrito
por
Alexander
et al.,
en Cox
et al.,
2002,12
el cual
sirve a
condiciones
cognitivas
más que
a las
motoras.
De
acuerdo
a este
modelo,
las
amplias
proyecciones
corticales
organizadas
topográficamente,
que
convergen
sobre el
estriado,
proyectan
de
regreso,
vía
estructuras
pálido,
nigral y
talámicas
a
regiones
frontales
discretas.
La EP se
asocia
con
depleción
profunda
de
dopamina
en el
estriado
y en
menor
grado en
el
córtex
prefrontal,
y los
déficits
“parecidos
a los
frontales”
pueden
derivarse
de una o
de ambas
patologías.
En un
estudio
reciente
se
utilizó
la
tomografía
por
emisión
de
positrón
(PET)
para
examinar
cómo el
flujo
sanguíneo
en el
córtex
frontal
y en los
ganglios
basales
puede
estar
afectado
en la EP
durante
una
tarea de
memoria
de
trabajo
(MT) que
se sabía
que
involucraba
el
circuito
fronto-estriatal.
En
relación
a las
condiciones
control,
la tarea
de MT se
asoció
con un
incremento
en el
flujo
sanguíneo
cerebral
centrado
en el
segmento
interno
del
globo
pálido
derecho
en
sujetos
controles
apareados
en edad,
y una
disminución
en la
misma
región
en
pacientes
con EP.
Una
posible
interpretación
es que
la
depleción
de
dopamina
del
estriado
en la EP
altera
el
patrón
normal
del
flujo de
los
ganglios
basales
a través
del
globo
pálido,
y en
consecuencia,
afecta
la
expresión
de las
funciones
corticales
frontales,
interrumpiendo
la
transmisión
normal
de
información
a través
del
circuito
fronto-estriatal.
En base
a los
resultados
de este
estudio
se puede
postular
que los
déficits
cognitivos
‘frontales’
en la MT
que se
observan
en la EP
leve a
moderada
no son
el
resultado
de
disfunción
prefrontal
intrínseca
per-se,
sino del
procesamiento
anormal
del
ingreso
de
información
en
región
prefrontal
a través
del
circuito
en mal
funcionamiento
de los
ganglios
basales.12
El habla
y la
memoria
Los
estudios
en
comprensión
de
oraciones
en
pacientes
con EP
sugieren
que el
procesamiento
del
lenguaje
involucra
circuitos
que
conectan
regiones
corticales
y
subcorticales.
Circuitos
neurales
anatómicamente
segregados
parecen
apoyar
diferentes
funciones
cognitivas
y
motoras.8
Para
investigar
qué
funciones
están
implicadas
en el
déficit
de
comprensión
en la
EP, se
valoró
la
comprensión,
el
período
de
memoria
de
trabajo
verbal,
y el
cambio-de-set
cognitivo
en una
tarea no
lingüística
en 41
pacientes
con EP;
también
se
obtuvieron
medidas
de
lenguaje
rechazando
los
procesos
de
secuenciación
motora
que
podrían
estar
involucrados
en los
ensayos
articulatorios
dentro
de la
memoria
de
trabajo.
Las
tasas de
error de
comprensión
se
correlacionaron
fuertemente
con el
cambio-de-set
alterado
y
significativamente
con
periodo
reducido
de
memoria
de
trabajo
y
déficit
de
secuenciación
motora
del
habla.
Las
correlaciones
con la
comprensión
de
diferentes
estructuras
de
oraciones
indican
que
estas
alteraciones
no
representan
un
déficit
único,
sino que
el
déficit
de
comprensión
en la EP
parece
surgir
de
varios
mecanismos
independientes.
Los
déficit
en el
cambio-de-set
cognitivo
o los
procesos
inhibitorios
subyacentes
pueden
comprometer
la
capacidad
para
procesar
oraciones
relativas.
Los
déficits
en la
memoria
de
trabajo
verbal
parecen
deteriorar
la
comprensión
de
dependencias
a
larga-distancia.
La
secuenciación
del
habla no
se
correlacionó
ni con
el
cambio
de set,
ni con
el
intervalo
de
memoria
de
trabajo
verbal,
lo cual
es
consistente
con la
idea de
que son
llevados
a cabo
por
circuitos
córtico-subcorticales
independientes
y
segregados.8
Tal como
otros
comportamientos
complejos,
el
lenguaje
parece
estar
regulado
por
redes
distribuidas
que
enlazan
múltiples
regiones
anatómicas.
En una
clase de
circuitos
neurales,
las
regiones
del
neocórtex
envían
proyecciones
convergentes
hacia el
estriado
–la
estructura
primaria
de input
de los
ganglios
basales
–y los
ganglios
basales
a su vez
envían
proyecciones
de
regreso
hacia la
corteza.8
Los
circuitos
estriado-corticales
que unen
los
ganglios
basales
con el
córtex
prefrontal
también
están
involucrados
en la
regulación
de la
producción
del
habla y
la
comprensión
de
oraciones.8
Se ha
propuesto
que el
déficit
del
habla
ocurre
en la EP
no
solamente
a nivel
del
control
muscular,
comúnmente
conocido
como
disartria,
sino
también
a nivel
de la
planeación
y
programación
del
habla,
lo que
sería
más
adecuado
describir
como una
forma de
apraxia.
También
se ha
argumentado
que los
pacientes
con EP
exhiben
pequeños
déficits
en el
período
verbal.
El habla
apráxica
se
asoció
con un
intervalo
más bajo
de
memoria
para
palabras
más
largas.13
Cronometraje
y
memoria
Los
pacientes
con EP
presentan
déficit
en el
cronometraje
perceptual
y motor,
así como
alteraciones
en los
procesos
de
memoria
y de
atención
que se
relacionan
con la
disfunción
de los
sistemas
dopaminérgicos
en los
ganglios
basales.
Se
valoraron
las
relaciones
que
existen
entre
juicios
de
duración
alterados
y
memoria
y
atención
defectuosas
en la
EP. Al
comparar
el
tiempo
de
desempeño
de
pacientes
medicados
contra
los
sujetos
control
en una
tarea de
reproducción
de
duración
que
depende
de la
memoria,
y en una
tarea de
producción
de
duración
que
podía
mostrar
los
efectos
de los
cambios
en la
velocidad
en los
mecanismos
internos
del
tiempo.
Cada
tarea se
desarrolló
en una
condición
control
de
conteo y
en una
condición
que
requiere
atención
dividida
entre la
tarea
temporal
y una
tarea de
lectura
al mismo
tiempo.
Además
los
sujetos
controles
y
experimentales
fueron
valorados
en
memoria
y
atención.
Los
resultados
mostraron
que en
la
condición
de
lectura
al mismo
tiempo
de la
tarea de
reproducción,
los
juicios
de
duración
tendían
a ser
más
variables
en los
pacientes
con EP
que en
los
sujetos
del
grupo
control.
Además,
la
variedad
en la
duración
de las
reproducciones
se
correlacionó
tanto
con la
medida
de la
memoria
y como
con la
severidad
de la
enfermedad.
En la
condición
de
lectura
concurrente
de la
tarea de
producción,
los
juicios
de
duración
fueron
significativamente
más
cortos
en los
pacientes
con EP
que en
los
sujetos
del
grupo
control,
y la
exactitud
de las
producciones
de
duración
correlacionó
con los
puntajes
en los
subtests
de
memoria
a corto
plazo.
Los
hallazgos
sugieren
que la
administración
de DA no
impide
completamente
los
déficits
de
memoria
en los
pacientes
con EP.
Además,
el
tratamiento
con DA
hubiese
acelerado
anormalmente
la tasa
del
reloj
interno
hacia
producciones
de
duración
más
corta en
pacientes
con EP.
Los
resultados
totales
indican
que la
administración
de DA a
los
pacientes
puede
haber
ensombrecido
la tasa
aletargada
del
reloj
interno
normalmente
reportada
en
pacientes
con EP
no
medicados,
sin
restaurar
por
completo
todas
las
funciones
de
memoria.14
Sacadas
y
memoria
de
trabajo
espacial
En
contraste
con los
movimientos
enlentecidos
de las
extremidades,
los
individuos
con EP
producen
movimientos
oculares
rápidos
hacia un
estímulo
sensorial
y
presentan
dificultad
para
generar
movimientos
voluntarios
de los
ojos en
tareas
cognitivas.
Su
inhabilidad
para
planear
movimientos
oculares
hacia
localizaciones
recordadas
de un
objetivo
sugiere
que los
pacientes
con EP
tienen
un
déficit
en la
memoria
de
trabajo
espacial,
el cual
junto
con el
déficit
en la
supresión
de la
sacada
automática,
es
consistente
con una
alteración
del
circuito
prefrontal-ganglios
basales.
La
alteración
de esta
vía
podría
liberar
el
sistema
de
sacadas
automáticas
desde la
inhibición
arriba-abajo
y
producir
un
déficit
en el
control
de la
sacada
volitiva.
Hallazgos
paralelos
entre
varias
tareas
motoras,
cognitivas
y
oculomotoras
sugieren
un
mecanismo
común
que
subyace
a un
déficit
general
en la
supresión
de la
respuesta
automática.15
Las
pruebas
neuropsicológicas
realizadas
a
pacientes
con EP y
controles
en el
estudio
realizado
por
Hodgson
et al.,
1999,16
reveló
que la
proporción
de error
en la
tarea
propuesta
de
memoria
secuencial
guiada
estaba
significativamente
correlacionada
con el
desempeño
en una
tarea
que se
pensaba
que era
sensible
a
disfunción
de
memoria
de
trabajo
espacial.
Los
hallazgos
sugieren
que las
representaciones
de
memoria
espacial
a corto
plazo
están
alteradas
en las
etapas
tempranas
de la
EP.
Input
visual y
propioceptivo
en la
memoria
de
trabajo
visoespacial
Adamovich
y cols.
(2001)17
reportaron
que los
pacientes
con EP
pueden
apuntar
con sus
ojos
cerrados
con
tanta
precisión
como lo
hacen
los
sujetos
normales
hacia
objetivos
señalados
en el
espacio
tridimensional
que
fueron
inicialmente
presentados
con
visión
completa.
Luego
realizaron
otros
estudios
introduciendo
la
variación
de
información
visual
restringida
para
examinar
más de
cerca
las
influencias
individuales
y
combinadas
de la
información
visual,
la
retroalimentación
propioceptiva,
y la
memoria
de
trabajo
espacial
en la
precisión
en los
pacientes
con EP.
Los
resultados
apoyan
la
importancia
del rol
de los
ganglios
basales
(GB) en
la
integración
de las
señales
propioceptivas
con la
información
visual
concurrente
o
recordada
que se
necesita
para
guiar
los
movimientos.
Este rol
puede
explicar
gran
parte de
la
dependencia
que
tienen
los
pacientes
de la
información
visual
en la
precisión
de los
movimientos
hacia un
objetivo.
También
resaltan
lo que
podría
ser una
contribución
esencial
de los
GB al
movimiento,
la
integración
de la
información
aferente
que es
inicialmente
procesada
a través
de vías
múltiples,
discretas
y de
modalidad
específica,
pero que
deberían
ser
combinadas
en un
modelo
espacial
unificado
y
continuamente
actualizado
para el
movimiento
efectivo
y
preciso.17
Hay
sensibilidad
de la
memoria
visoespacial
aún en
etapas
tempranas
de la EP
y se
sugiere
la
intervención
del
sistema
dopaminérgico
nigro-estriatal
y de
circuitos
neuronales
fronto-estriatales
asociados
en el
procesamiento
ejecutivo
necesario
para el
aprendizaje
de la
localización
espacial.18
L-dopa,
atención
y
memoria
de
trabajo
Mientras
que la
L-dopa
disminuyó
el
déficit
de
memoria
de
trabajo
(mejorando
tanto en
precisión
como en
tiempo
de
respuesta),
no tuvo
efecto
en la
alteración
en el
cambio
de
atención.
Los
resultados
del
estudio
realizado
por
Lewis y
cols.
(2005)19
confirman
que las
alteraciones
de
memoria
de
trabajo
en la EP
son
psicológicamente
específicas
y están
relacionadas
a la
depleción
de
dopamina.
Conclusiones
Aunque
la EP es
una
enfermedad
degenerativa
común
caracterizada
por
síntomas
motores,
hay un
creciente
reconocimiento
de las
alteraciones
cognitivas
que la
acompañan
que
tienen
un
impacto
profundo
en la
calidad
de vida
de estos
pacientes.
En
etapas
tempranas
de la EP
las
pruebas
que
valoran
las
funciones
frontales
son más
sensibles
para
valorar
la EP
que otro
tipo de
pruebas.
Las
alteraciones
no
representan
un
déficit
único,
sino que
el
déficit
de
comprensión
en la EP
parece
surgir
de
varios
mecanismos
independientes.
Los
pacientes
con EP
presentan
déficit
en el
cronometraje
perceptual
y motor,
así como
alteraciones
en los
procesos
de
memoria
y de
atención
que se
relacionan
con la
disfunción
de los
sistemas
dopaminérgicos
en los
ganglios
basales.
Las
representaciones
de
memoria
espacial
a corto
plazo
están
alteradas
en las
etapas
tempranas
de la
EP.
Los
pacientes
con EP
tienen
dependencia
de la
información
visual
en la
precisión
de los
movimientos
hacia un
objetivo.
Hay
sensibilidad
de la
memoria
visoespacial
aún en
etapas
tempranas
de la
EP. Las
alteraciones
de
memoria
de
trabajo
en la EP
son
psicológicamente
específicas
y están
relacionados
a la
depleción
de
dopamina.
Al
valorar
al
paciente
con EP
es
importante
tomar en
cuenta
su nivel
de
educación
para no
sobrevalorar
los
resultados
de las
pruebas.
Un mejor
entendimiento
de estos
mecanismos
mejorará
el
tratamiento
terapéutico
y la
calidad
de vida
de los
pacientes
con EP.
En el
medio en
el que
nos
desenvolvemos
podemos
aplicar
todas
las
tareas
propuestas
en esta
monografía,
con la
finalidad
de
detectar
en
etapas
tempranas
la EP y
dar
tratamiento
inmediato
para
disminuir
el
padecimiento
cognitivo
o hacer
más
lento su
progreso.
A partir
de la
literatura
existente
se
pueden
desarrollar
tareas
específicas
para
cada
caso
particular
tomando
en
cuenta
las
necesidades
de cada
paciente
y su
entorno
inmediato,
con el
fin de
que el
paciente
pueda
desenvolverse
independientemente
el mayor
tiempo
posible.
Asimismo,
se
pueden
desarrollar
programas
educativos
dedicados
a los
cuidadores
de los
pacientes
con EP,
con la
intención
de
informar
sobre el
curso de
la
enfermedad
y los
cambios
que van
a notar
en su
familiar
o
persona
a su
cuidado
con el
transcurso
del
tiempo.
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