Introducción
La
neuropatía alcohólica, es un síndrome
que afecta alrededor del 10%-30% de los
pacientes alcohólicos y se caracteriza
por ser irreversible.1
El
diagnóstico de las neuropatías es en
muchas ocasiones clínico, sin embargo,
los estudios electrofisiológicos por su
alta sensibilidad son los idóneos para
la detección temprana de la lesión
nerviosa. La neuroconducción sensitiva o
motora es el estudio electrofisiológico
más frecuentemente utilizado para
evaluar la función nerviosa periférica.
La neuropatía alcohólica, se caracteriza
por signos electrofisiológicos de
denervación y con frecuencia disminución
de la velocidad de neuroconducción.2
En relación a los estudios de
neuroconducción, la información es
abundante y las alteraciones más
frecuentemente encontradas son
disminución de la amplitud así como de
velocidad de neuroconducción motora y
sensitiva.3-6
Otras
pruebas electrofisiológicas utilizadas
en el diagnóstico de neuropatía
alcohólica, son los llamadas respuestas
tardías como son el reflejo de parpadeo,
reflejo H y onda F.7,8
El
reflejo de parpadeo, examina la vía
aferente del trigémino, a través del
nervio supraorbitario y la vía eferente
del nervio facial, en el músculo
orbicular. La estimulación eléctrica o
mecánica del nervio supraorbitario de un
lado, provoca dos respuestas reflejas
distintas del músculo orbicular, una
respuesta ipsilateral temprana (R1) y
una respuesta tardía ipsi (R2) y
contralateral (R2c).9
La información referente a las
alteraciones del reflejo de parpadeo en
alcohólicos es muy escasa. Sólo dos
estudios han reportado alteraciones del
reflejo de parpadeo en alcohólicos, el
primero encontró alteraciones de la
amplitud10
mientras que el más reciente reportó
alteraciones de los componentes R1, R2
ipsilateral y R2 contralateral.11
El
reflejo H (reflejo de Hoffman) es una
prueba electrofisiológica no invasiva
utilizada para evaluar la velocidad de
conducción en neuronas motoras y el arco
reflejo de la médula espinal.8,12
Este
reflejo se encuentra normalmente en
todas las personas y su retardo
constituye una evidencia de daño
neuronal. Son pocos los estudios que han
evaluado las alteraciones del reflejo H
en pacientes alcohólicos, el trabajo más
reciente demostró alteraciones en la
amplitud y latencia en pacientes
alcohólicos con y sin síntomas.13
Como
se observa, la neuropatía alcohólica ha
sido poco estudiada, por lo que el
objetivo de este trabajo fue determinar
las alteraciones del reflejo de
parpadeo, reflejo H y neuroconducción en
un grupo de pacientes alcohólicos.
Material y métodos
De
noviembre 2003 a abril 2004, se realizó
un estudio transversal analítico. Se
seleccionaron individuos de ambos sexos,
de 15 a 59 años. Se consideró alcohólico
crónico aquel individuo que tenía el
antecedente de embriaguez de por lo
menos 3 veces por semana por más de 6
meses. Se excluyeron a pacientes con los
siguientes padecimientos: enfermedad
cerebrovascular, insuficiencia renal,
diabetes mellitus, parálisis facial,
edema de extremidades inferiores,
marcapaso cardíaco o que utilizaran los
siguientes medicamentos complejo B,
antidepresivos tricíclicos, esteroides o
diuréticos. Al momento del estudio todos
los pacientes estaban en un estado de
desintoxicación alcohólica y tenían más
de 30 días sin ingerir alcohol.
Todos
los sujetos recibieron información
detallada del estudio y firmaron su
consentimiento. El proyecto fue aprobado
por el comité de ética de nuestro
hospital. Los estudios
electrofisiológicos fueron realizados en
el laboratorio de electrofisiología
clínica del Centro Universitario de
Investigaciones Biomédicas de la
Universidad de Colima, México. El grupo
control consistió en 20 sujetos sanos
(11 mujeres y 9 hombres), ninguno tenía
evidencia o antecedentes familiares de
diabetes mellitus tipo 2, hipertensión,
cardiopatía o enfermedad cerebrovascular.
El promedio de edad de los sujetos sanos
fue de 41 ± 10.2 años (intervalo de 27 a
60 años) y un promedio de talla de 1.69
± 0.07 m (intervalo 1.59 a 1.88 m). Las
pruebas electrofisiológicas se
realizaron con un electromiógrafo de 4
canales Nicolet Viking IV. Todas las
pruebas electrofisiológicas se
realizaron entre una temperatura de
25-27 ºC y con electrodos desechables.
Las pruebas electrofisiológicas fueron
realizadas de la siguiente manera:
-
Neuroconducción motora del nervio
cubital. Posición decúbito supino,
ángulo de flexión 90º. La estimulación
se realizó a nivel de la muñeca, a 4 cm
proximal al epicóndilo y a 10 cm distal
al mismo. La tierra se colocó a nivel
del dorso de la mano derecha del
paciente. Los electrodos de referencia:
el activo a nivel del músculo abductor
corto del quinto dedo y el electrodo de
referencia a 4 cm distal al mismo. La
intensidad fue de 150 a 300 V, con una
duración de 0.1 ms. Los parámetros
determinados fueron amplitud al pico,
latencia de inicio y velocidad de
conducción.
-
Neuroconducción sensitiva del nervio
cubital. Los pacientes fueron colocados
en la misma posición descrita en la
estimulación motora. Se utilizaron
electrodos anillos, los electrodos
activo y de referencia se colocaron en
la articulación interfalángica proximal
y distal respectivamente del quinto dedo
de la mano derecha. La estimulación se
realizó a una distancia de 14 cm
(duración del pulso de 0.1 ms y con
rango de intensidad de 80-140 V). Los
parámetros determinados fueron latencia
de inicio, amplitud al pico y velocidad
de conducción.
-
Reflejo H nervio tibial posterior. Los
pacientes se colocaron en posición
decúbito prono, con flexión de la
rodilla a 120º mediante una almohada. La
estimulación fue en la fosa poplítea, el
cátodo proximal al ánodo (ortodrómica),
la intensidad fue variable de 40 a 100 V
y con una duración de 1 ms. El electrodo
de estimulación fue el activo a nivel
del vientre del músculo de los gemelos
del miembro pélvico derecho. Los
electrodos de referencia se colocaron a
4 cm del activo.
-
Reflejo de parpadeo. La posición de los
pacientes fue en decúbito supino. El
electrodo de tierra fue puesto a nivel
de la barbilla. La señal fue filtrada
con un rango de 5 KHz para señales altas
y 20 Hz para señales bajas. El barrido
fue de 10 ms y la ganancia fue
establecida en 200 mV. El electrodo de
registro activo se colocó a nivel de la
parte inferior y media del párpado
inferior y el electrodo de referencia a
4 cm de la parte externa del primero. La
estimulación se realizó con el cátodo a
nivel del arco supraorbitario, con una
intensidad de 80 a 100 V y una duración
de 0.1 ms. Se aplicaron 4 estimulaciones
en forma bilateral cada 10 segundos. El
parámetro que se determinó fue la
latencia de inicio. Las latencias
obtenidas de las 4 estimulaciones se
reportaron como promedios. Las pruebas
electrofisiológicas se consideraron
normales hasta dos desviaciones
estándar.
-
Análisis estadístico. Se utilizaron
promedios, desviación estándar y
porcentajes. La comparación de promedios
entre alcohólicos y sanos se realizó con
las pruebas t de Student (varianzas
iguales) o U de Mann-Whitney (varianzas
diferentes). En todas las pruebas
anteriores utilizamos un intervalo de
confianza (IC) de 95% y se consideró
significancia estadística cuando p <
0.05.
Resultados
Fueron
estudiados 21 pacientes alcohólicos (3
mujeres y 18 hombres), con promedio de
edad y talla de 43.5 ± 9.0 años y 166.5
± 6.8 cm, respectivamente. El tiempo de
ingesta alcohólica promedio fue de 22 ±
7.4 años.
Reflejo de parpadeo. Los porcentajes de
los componentes alterados de este
parámetro fueron los siguientes: R1
derecho 19.0% (n=4), R2 derecho 57.1%
(n=12), R2 contralateral derecho 71.4%
(n=15). R1 izquierdo 9.5% (n=2), R2
izquierdo 61.9% (n=13) y R2 izquierdo
contralateral 52.4% (n=11).
La
comparación de promedios de latencias de
los componentes del reflejo de parpadeo
entre los grupos (alcohólicos versus
sanos) se presentan en la tabla 1 y como
se observa, existió una diferencia
significativa para los componentes
R2
ipsilateral derecho, R2 ipsilateral
izquierdo (p<0.05), R2 contralateral
derecho y en el R2 contralateral
izquierdo (p<0.05).
Reflejo H y onda M. Se encontró
alteración de la latencia y la amplitud
de la onda M en el 4.8% (n=1) y 71.4%
(n=15) del reflejo H. El reflejo H
estuvo ausente en el 90.5% (n=19) y en
la tabla 2 se presentan la comparación
de los promedios de latencia y amplitud
entre los pacientes alcohólicos y sanos,
y como se observa no hubo diferencia
significativa entre los grupos para los
componentes H y M.
Neuroconducción. En la rama motora se
encontró prolongación de la latencia y
amplitud disminuida en el 4.7% (n=1) y
47.6% (n=10) respectivamente, mientras
que la velocidad de conducción motora
fue normal. En la rama sensitiva se
encontró la latencia prolongada en el
14.2% (n=3), la amplitud fue normal y la
velocidad de conducción disminuyó en el
33.3% (n=7). Como se observa en la tabla
3, existió deferencia significativa en
la comparación de promedios para la
amplitud sensitiva (P=0.03) y latencia
motora (P=0.04), mientras que en el
resto de los parámetros no hubo
diferencias entre los dos grupos.
Discusión
Sin
duda alguna en el ámbito mundial, el
alcoholismo constituye un creciente y
preocupante problema de salud pública,
ya que este provoca un sin número de
complicaciones psicosociales, económicas
y biológicas como hepatopatía,
cardiopatía y neuropatía. Una de las
manifestaciones más comunes de esta
última es la polineuropatía alcohólica
que es el segunda más frecuente, después
de la neuropatía diabética.1,14
Se
conoce que entre el 10% al 30% de los
pacientes alcohólicos presentan
neuropatía periférica, sin embargo, no
todos los individuos presentan
manifestaciones clínicas evidentes.1
El estudio de neuroconducción ha sido la
prueba más utilizada para el diagnóstico
de neuropatía, sin embargo, esta prueba
sólo evalúa la lesión nerviosa
periférica y como se sabe, el alcohol
puede afectar tanto al sistema nervioso
periférico y/o central.
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Tabla1:
Promedios,
desviación estándar
y significancia
estadística para las
latencias del
reflejo de parpadeo
en pacientes sanos y
alcohólicos.
D = derecho; I =
izquierdo; i =
ipsilateral; C =
contralateral; P =
significancia
estadística; ms =
milisegundos.
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Tabla 2:
Promedios,
desviación estándar
y significancia
estadística para las
latencias y
amplitudes de la
onda M y H entre
sanos y alcohólicos.
p = significancia
estadística.
Latencias expresadas
en ms; amplitudes de
las ondas H y M
están expresadas en
mV.
* Sólo dos pacientes
presentaron
latencias, el resto
tuvo ausencia de
reflejo.
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Tabla 3:
Promedios,
desviación estándar
y significancia
estadística para las
latencias,
amplitudes y
velocidad de
conducción del
nervio cubital en su
rama motora y
sensitiva. vcm,
velocidad de
conducción motora;
vcs, velocidad de
conducción
sensitiva.
p = significancia
estadística.
Latencias expresadas
en ms; amplitudes en
mV; velocidad de
conducción en m/s.
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Por
otra parte, los estudios
electrofisiológicos conocidos como
respuestas tardías (reflejo de parpadeo,
reflejo H y onda F) se pueden encontrar
alterados en lesiones tanto del sistema
nervioso periférico y/o central. Por
ejemplo, el reflejo de parpadeo se ha
encontrado alterado en: esclerosis
múltiple, neuroma del acústico, espasmo
hemifacial, síndrome de Wallenberg y
polineuropatías.7,15,16
En nuestro estudio todos los componentes
del reflejo de parpadeo estuvieron
alterados, pero los componentes R2
ipsilaterales y contralaterales
manifestaron un patrón de alteración más
marcado y la alteración de estos
componentes podría suponer una lesión a
nivel del sistema nervioso central o
periférico. Desafortunadamente hasta el
momento no es posible detectar con
especificidad a que nivel se encuentra
la lesión, pero es probable que esta se
localice a nivel de la interneurona que
conecta las dos diferentes vías por las
cuales se produce el reflejo de
parpadeo.8
El
reflejo H o de Hoffman o reflejo
monosináptico espinal, evalúa la
velocidad de conducción del axón
completo y es equivalente en muchos
aspectos al reflejo monosináptico por
golpe con martillo a nivel del tendón de
Aquiles (reflejo T). El reflejo H por lo
tanto, aparece cuando existe integridad
del arco reflejo. La forma de realizarlo
es estimulando al nervio con un nivel
submáximo para que se produzca la
activación sensitiva, dicho impulso
viaja en forma aferente y hace
conexiones monosinápticas con las
motoneuronas, las cuales son activadas y
son las responsables de dicho reflejo.
En la actualidad son pocos los estudios
que han determinado las alteraciones del
reflejo H en pacientes alcohólicos. En
el presente trabajo, encontramos
ausencia de la onda H en el 90.5% de los
pacientes; este porcentaje es superior
al descrito por Shankar y cols., quienes
encontraron alteraciones en el 63% de
los pacientes alcohólicos,17
es probable que esta diferencia sea
debida a las características de los
pacientes estudiados, como son: edad,
tiempo de evolución de la enfermedad,
genética, etc., es por ello necesario
realizar más estudios de este reflejo en
pacientes alcohólicos.
En
relación al estudio de neuroconducción,
encontramos que el 47.6% de los
pacientes presentaron disminución de la
amplitud motora y 33% tuvieron
alteración en la velocidad de conducción
sensitiva. A diferencia de lo que otros
autores han reportado en estudios de
neuroconducción en nervio cubital,6
en nuestro estudio no encontramos una
disminución significativa en la
velocidad de conducción a este nivel.
Todos
los resultados anteriores nos llevan a
pensar que el alcohol por sí sólo
constituye un agente tóxico para los
nervios; en especial afectando las
porciones más distales de los axones,
con la posible afectación de la mielina
concomitante; ya que disminuye la
capacidad de respuesta de estos,
haciéndose evidente mediante estudios
sencillos no invasivos como los
realizados en el presente estudio, los
cuales pueden servir como herramientas
útiles para la detección temprana de
neuropatías tanto a nivel central como
periférico incluso en pacientes
asintomáticos.
Conclusiones
El
alcohol como agente exógeno, es un
factor desencadenante de neuropatías
tanto a nivel central como periférico.
La alteración electrofisiológica más
frecuentemente encontrada en nuestro
grupo de individuos alcohólicos fue la
ausencia del reflejo H.
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