Volumen 16, Número 3, 2007

 
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                    Comunicaciones Breves                   

 

Hamartoma Hipotalámico

 

Dr. Carlos Noboa Bejarano.

 

Neurólogo Consultor. Hospital Luis Vernaza

 

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Resumen

La asociación de hamartoma hipotalámico y epilepsia gelástica ha sido descrita desde hace varios años. Este tipo de tumor, usualmente asintomático, cuando se relaciona con epilepsia, puede ser causa de crisis de difícil control, y de un tipo particular de crisis de risa (epilepsia gelástica). Se realiza un breve análisis de la presentación clínica y de las alternativas de tratamiento.

 

Abstract

The association between hypothalamic hamartoma and gelastic epilepsy has been described several years ago. This type of tumor, usually asymptomatic, when it is related to epilepsy, can cause intractable seizures and a particular type of laughter crises. A brief analysis of the clinical features and treatment is performed.

 

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Resumen de caso clínico

Se trata de un niño de 13 años de edad evaluado inicialmente en Septiembre 1996, cuando tenía 1 año 9 meses, por episodios repetitivos de un movimiento involuntario en la parte inferior de su hemicara derecha acompañado siempre de risa, que se repetía un número de 20-40 veces en el día, sin alterar el nivel de conciencia.

 

La comisura de la boca se desviaba hacia la derecha como si sonriera y al mismo tiempo se escuchaba una carcajada que podía durar unos 10 a 15 segundos. Los padres notaron los episodios desde antes del año de edad y el niño fue medicado sucesivamente con fenitoína, carbamacepina y ácido valproico, sin que ninguno haya obtenido mejoría clínica.

 

Varios electroencefalogramas fueron normales. No existían signos de retraso mental o motor y no presentaba otros tipos de crisis convulsivas. Una tomografía computada cerebral (TC) evidenció que la cisterna supraselar estaba ocupada por una lesión más o menos esférica, isodensa con el parénquima cerebral, que no captó el contraste intravenoso. (Figura 1)

 

La imagen por resonancia magnética (IRM) de cerebro, potenciada en TI, con y sin gadolinium, confirmó la existencia de una lesión hipotalámica, no pediculada que no captó el contraste (Figura 2a-b). En T2, la lesión fue hiperintensa.

 

¿Qué tipo especial de epilepsia produce un hamartoma hipotalámico?

Clínicamente, el niño tiene una epilepsia gelástica o epilepsia de la risa, la cual es causada por un hamartoma del hipolalámo (h - h), lo cual fue confirmado por la TC e IRM de Cerebro, en 1996.

 

Fue sometido a radiocirugía (RC) fuera del país en Noviembre de 2000. Se dieron 2 tratamientos estereotáxicos usando un colimador de 8mm. El tratamiento fue designado para minimizar la radiación a las estructuras vecinas del nervio óptico, hipotálamo y mesencèfalo. El margen de la lesión fue cubierto al 50% de la curva de isodosis y recibió 10 Gray ( Gy ) con una dosis máxima de 20 Gray en el centro de la lesión. La dosis que recibieron las vías ópticas y mesencéfalo fue minimizada al 30% de la curva de isodosis y por lo tanto recibieron 6 Gray. El procedimiento fue muy bien tolerado.

 

Las crisis de risa, con el tiempo, han disminuido en frecuencia, tiempo de duración e intensidad y es posible verlo por períodos de varias horas sin que se le presente ninguna. En el pasado tenía crisis gelásticas incluso durante el sueño, las que han desaparecido casi completamente. Durante el día tiene actualmente, entre 5 y 7 crisis de risa, que tampoco son tan intensas como eran.

 

Figura 1. T.C. de cerebro con lesión isodensa con el parénquima, que ocupa la cisterna supraselar y no captó el contraste endovenoso.

 

 

Figura 2a y b. M.R.I. de cerebro, T1 , axial y sagital, con lesión hipotalámica de 1.5 cm, isointensa, no pediculada, típica de hamartoma hipotalámico.- Junto al cuadro clínico, este tipo de lesión no tiene diagnóstico diferencial.

 

Entre los años 2002 y 2004, ocasionalmente presentó unos episodios de segundos de duración, en los que cerraba los ojos, extendía las extremidades superiores y parecía desconectarse del ambiente que lo rodeaba Se interpretaron como crisis parciales complejas y no se han vuelto a repetir. Toma carbamacepina de liberación controlada en dosis de 400 mg cada 12 horas.

 

Si bien la RC no parece haber disminuido el tamaño de la lesión en estos 7 años, es indudable que logró mejorar el número y la frecuencia de las crisis de risa, con la ventaja adicional de que afortunadamente tampoco han aparecido complicaciones inherentes a la  radiocirugía como disfunción hipotálamo- hipofisaria o alteraciones de la vía óptica. Probablemente, la radiocirugía destruyó un importante número de neuronas en  el hamartoma, lo que disminuyó la frecuencia y número de las crisis gelásticas.

 

El paciente es normal desde el punto de vista del desarrollo motor y tiene un muy discreto retardo mental, sin presentar otros tipos de crisis convulsivas ni alteraciones del comportamiento. Asiste a una escuela normal y recibe ayuda psicopedagógica.

 

Comentario

Como el nombre de hamartoma se conoce a un grupo de neuronas, glia o manojos de fibras nerviosas, que perdieron su camino en el momento de la migración celular embrionaria, ubicándose en estructuras donde normalmente no deberían estar. El hipotálamo es tradicionalmente uno de lo sitios donde se encuentran estas colecciones, las cuales son congénitas y raras. Las neuronas del hamartoma pueden ser normales o displásicas  y en este último caso habría mayores posibilidades de desarrollar  epilepsia gelástica pues estas podrían hacer conecciones aberrantes o tener epileptogenicidad intrínseca.

 

Como se ve, no se trata de un tumor estrictamente hablando y el hamartoma está usualmente unido a los cuerpos mamilares o al tuber cinereum. En la TC e IRM se lo observa justamente por delante del mesencéfalo. Algunos son pediculados y otros no, y pueden ejercer cierto efecto de masa sobre el hipotálamo y el III ventrículo o insinuarse hacia la cisterna interpeduncular.1

 

El hamartoma hipotalámico (h - h), es usualmente asintomático y más común en los varones, pero puede causar Epilepsia Gelástica y en el caso de que contenga gránulos neurosecretonos, pubertad precoz. Asimismo, algunos niños pueden desarrollar retraso intelectual leve o grave, severos problemas de conducta y otros tipos de  crisis convulsivas, lo cual no ocurrió en este caso.2

 

Las crisis de risa, incontrolables, no provocadas y con inicio antes del año de edad, son refractarias al tratamiento con drogas anticonvulsivas y en la actualidad se piensa que dichas crisis se originan en el interior del hamartoma, por lo que el mejor tratamiento para ellos sería la extirpación de éste. Sin embargo, como muchos hamartomas no son pediculados, la cirugía podría causar serias complicaciones por lesiones hipotalámicas o  de las estructuras cerebrales adyacentes y se han reportado casos de diabetes insípida, panhipopituitarismo,  lesiones ópticas y de vías motoras.3-5

 

Uno puede suponer que muchas manifestaciones clínicas de los seres humanos podrían tener un origen convulsivo, pero no fue fácil en el pasado, reconocer que la risa podía tener un origen epiléptico. En efecto, esta se puede observar en pacientes con síndrome de West y más comúnmente, en crisis parciales complejas  de origen temporal o frontal.6 Sin embargo, las típicas crisis gelásticas se distinguen de la risa epiléptica asociada a las crisis convulsivas focales temporales por su comienzo, frecuencia y carácter, e incluso se puede afirmar que con el típico cuadro clínico practicamente no hay que hacer diagnóstico diferencial al observar la típica lesion hipotafárnica en la IRM7,8

 

La primera cirugía exitosa fue la reportada por North Field y Russell en 1967 en un paciente con pubertad precoz y retardo mental, que frecuentemente se reía, lo cual no fue reconocido como manifestación epiléptica. Posteriormente, Takeuchi, Sato, Machado, Nishio y Valdueza reportaron otros casos exitosos con la extirpación completa del harmartoma, la cual curaba la epilepsia gelástica e incluso los otros tipos de crisis convulsivas que frecuentemente se asociaban a esta.9-14

 

Ponsot y Plouin15 sugirieron, en 1983, que las crisis gelásticas podrían originarse en las neuronas del hamartoma, pero el reconocimiento definitivo lo hizo Munari en 1995 al realizar un estudio electroencefalográfico con electrodos profundos colocados incluso en el interior del hamartoma..3 Se comprobó que las crisis de risa estaban estrictamente relacionadas con descargas letales que se iniciaban y permanecían localizadas en el  hamartoma. Los otros tipos de crisis que se asociaban a las gelásticas representaban epileptogénesis secundaria y tenían origen en los lóbulos cerebrales. De allí que Cascmo y  colaboradores hayan reportado en 1993 que las cirugías focales corticales frontales o temporales eran un fracaso y no debían realizarse.16

 

De esta manera quedó aparentemente claro que este peculiar síndrome epiléptico intratable que se iniciaba en la infancia con crisis gelásticas y era seguido en los años siguientes por otros tipos de crisis convulsivas acompañadas frecuentemente de deterioro intelectual, tenía su origen primario en las neuronas del hamartoma y que el tratamiento debía enfocarse allí.

 

Kuzniecky y Arroyo, en 1997 durante las crisis de risa, realizaron SPECT ictal y comprobaron hiperperfusión en el hamartoma. Posteriormente, Tasen y colaboradores realizaron espectroscopía por resonancia magnética y demostraron que la relación NAA/Cr estaba disminuída en el hamartoma al compararla con hipotálamos de sujetos normales. En cambio, dicha relación fue normal a nivel de los lóbulos temporales.17

 

Es decir, la neuroimagen funcional, los estudios electrofisiológicos, y las cirugías exitosas del hamartoma, corroboraron su epileptogenicidad intrínseca.18

 

Se conoce que existen conexiones entre el hipotálamo, la amígdala y la formación del hipocampo y este último está interconectado con áreas de asociación cortical en el lóbulo temporal, relacionadas con la memoria y expresión emocional. Por otra parte, el h-h, frecuentemente unido a los cuerpos mamilares podría afectar al haz mamilotalámico y a su conexión con los núcleos anteriores del tálamo.

 

Hipótesis de este tipo son las que podrían explicar los focos epilépticos lobares y los cambios mentales que se desarrollan secundariamente, luego del inicio de la epilepsia gelástica dentro del propio hamartoma.

 

Como el espectro de la severidad de la epilepsia es variable y en ocasiones tan benigno que no necesita mayor tratamiento,19 la RC es una excelente alternativa terapéutica, muchas veces preferida por los padres de los niños cuando se les informa acerca de las opciones que existen para intentar mejorar este tipo de epilepsia intratable. La primera RC fue realizada en el caso de Munari3 cuando el paciente tenía 16 años y quizás fracasó por la baja dosis empleada o por el largo tiempo de evolución de la epilepsia.

 

Hoy incluso se sabe que el procedimiento puede ser repetido. Recientemente, Unger20 y Regís,21 han enfatizado sobre la seguridad y efectividad de la RC a pesar de, que en varios casos, el tamaño del h-h no disminuyó en los controles futuros de neuroimagen, lo cual no significa fracaso terapéutico.

 

El estudio de Regís correponde a la primera serie de pacientes donde se demostró la efectividad de la RC en 10 pacientes procedentes de 7 diferentes centros médicos de Francia, Japón, Austria y EEUU. Es un estudio retrospectivo, con seguimiento de 12 a 71 meses y todos los pacientes tenían una epilepsia severa farmacorresistente.

 

En el momento de la RC, la edad media fue de 13 años con un rango entre 1 año y 32 años y la dosis administrada varió entre 12 y 20 Gy, observándose que a mayor dosis hubo mejor respuesta clínica.

 

Todos mejoraron y no se observaron efectos secundarios, 4 estuvieron completamente libres de crisis, 1 quedó con raras crisis nocturnas, 1 solo con crisis parciales ocasionales, 2 solo con mejoría y disminución de la frecuencia de las crisis y alguna crisis generalizada de vez en cuando.

 

En 2 pacientes, la mejoría fue considerada insuficiente y fueron tratados de nuevo, con desaparición completa de los episodios convulsivos. La RC no debe repetirse antes de 36 meses de observación, esperando la mejoría.

 

La cirugía se reservaría entonces para grandes hamartomas hipotalámicos, que producen—además de las crisis gelásticas—otro tipo de crisis y alteraciones de conducta, o en quienes han fracasado luego del tratamiento con RC. Los pacientes operados lógicamente se recuperarían más rápido que los sometidos a RC.

 

Valdueza y col14 clasificaron a los hamartomas del hipotálamo en 4 subgrupos, de acuerdo con su topografía y datos clínicos, lo cual ayuda en la elección terapéutica:

 

Tipos Ia y Ib: son pequeños o medianos, pediculados, originados en el tuber cinereum o cuerpos mamilares, no desplazan el hipotálamo y son asintomáticos o producen pubertad precoz. Se tratan con análogos de acción prolongada de hormona liberadora de hormona luteinizante, la cual detiene la pubertad precoz y maduración esquelética y solo ocasionalmente con cirugía. Estos 2 tipos no producen epilepsia gelástica.

 

Los tipos IIa y IIb, son medianos o grandes, (1,5 a 4 cms.), sésiles, se originan en el tuber cinereum o cuerpos mamilares, producen desplazamiento leve o marcado del hipotálamo y causan epilepsia gelástica y en ciertos casos, otros tipos de crisis convulsivas, alteraciones de conducta y muy ocasionalmente, pubertad precoz. (Valdueza clasificó como de tipo II, a los h-h sésiles y más grandes; a: sin efecto de masa y b: con  efecto de masa.)

 

Como se ha mencionado, los casos más complicados han sido operados con éxito desde hace años y en ellos, la cirugía puede ser la terapia de elección en manos expertas,11,12-18 pero la opción actual de la RC nos plantea el desafío de individualizar bien los casos para ofrecerles la mejor alternativa terapéutica posible.

 

El número de pacientes con h-h tratados con RC a nivel mundial es aún pequeño y aunque no hay todavía conclusiones al respecto, esta terapéutica está siendo usada con éxito en el tratamiento de diferentes formas de epilepsia, incluida la esclerosis mesial del lóbulo temporal.

 

Bibliografía

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15. Ponsot G, et al. Hamartomes hypothalamiques et crises de rire. Arch Fr. Pediatr 1983; 40: 757-761.

 

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18. Freeman J.L, et al Generalized epilepsy in hypothalamic hamartoma. Evolution and postoperative resolution. Neurology 2003; 60: 762-767.

 

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20. Unger F, et al. Gamma knife radiosurgery for Irypothalamic hamartomas in patients with medically intractable epilepsy and precocious puberty. ,1. Neurosurg 2000; 92 : 726-731.

 

21. Régis J, el al. Gamma Knife Surgery for Epilepsy Related to Hypothalamic Hamartomas. Neurosurgery 2000; 47 : 1343-1352.

   
  

Editora: Dra.  Rocío Santibáñez

Dirección: Clínica Kennedy, Sección Gamma, Oficina 102.

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