Discusión
Los ependimomas
mixopapilares del filum terminale fueron originalmente descritos
por Kernohan en 1932.6 Estas neoplasias ocurren casi
exclusivamente en la región del cono medular - cauda equina -
filum terminale y corresponden al grado I de la OMS.7 Se han
descrito, sin embargo, inusuales variantes extradurales en
cuatro localizaciones intra y perisacras: 1.- el canal espinal
extradural en asociación con el segmento extradural del filum
terminale; 2.- el hueso sacro; 3.- la cavidad pelviana,
por delante del sacro y 4.- en el tejido subcutáneo dorsal al
sacro.8-13 Algunas de las teorías que han sido propuestas para
explicar la génesis de estas neoplasias extradurales incluyen
la presencia de restos de células ependimarias originadas en el
vestigio coccígeo medular, o bien la persistencia de un
remanente de la porción dural del filum terminale, el cual
normalmente involuciona durante el desarrollo embrionario.
Otros autores esgrimen la hipótesis de que los restos
ependimarios no son más que heterotopias que se originan
como resultado del cierre incompleto del arco neural.10,13-15
Adicionalmente, Bale16 describió la presencia de restos
ependimarios en el tejido subcutáneo retrosacro en el 66,6% de
los casos de una serie de 15 necropsias en recién nacidos. De
acuerdo a lo reportado en la literatura médica la
localización subcutánea retrosacra es la más frecuente forma de
presentación extradural.5,17,18 Los casos en esta
localización parecen estar asociados a un significativo
porcentaje de recidivas y la ocasional génesis de lesiones
metastásicas.5,17,19,20 Rasgos extremadamente inusuales en las
variantes intradurales en la región del cono medular.14
Desde el punto
de vista clínico los ependimomas mixopapilares retro-sacros,
extradurales son lesiones limitadas al plano subcutáneo, de allí
que la sintomatología de las mismas sea típicamente local:
aumento de volumen en el pliegue interglúteo, o en la región
glútea; ocasionalmente se asocian dolor local y muy
esporádicamente rubor y calor, tal y como lo ilustra el presente
caso. Los signos y síntomas caracterizados por dolor
lumbosacro, con o sin compresión radicular y síndrome del cono
medular propios de lesiones intradurales, no se hacen
elocuentes en estos pacientes.16 El diagnóstico diferencial del
ependimoma mixopapilar subcutáneo retrosacro durante la
infancia engloba las malformaciones congénitas asociadas a
espina bífida abierta u oculta; los tumores de partes
blandas tales como quistes pilonidales o dermoides, lipomas,
teratomas y otras neoplasias misceláneas primarias
malignas tales como neuroblastoma.21 De todos los anteriores el
diagnóstico de quiste pilonidal es el mas frecuentemente
considerado. En una serie de 32 pacientes con ependimoma
mixopapilar extradural retrosacro, el diagnóstico clínico en la
gran mayoría de los casos fue quiste pilonidal.3 Adicionalmente
se hace obligatorio mencionar que los quistes pilonidales son a
menudo casos quirúrgicos manejados por cirujanos en
entrenamiento y ello conlleva a las sorpresas diagnósticas
asociadas con estas entidades,22 tal como sucedió en el presente
caso. Ello enfatiza la necesidad de realizar estudio
histopatológico a todas las muestras de tejido extirpado con
diagnóstico clínico de quiste pilonidal.
En relación con
el tratamiento de estas lesiones, se debe mencionar que debido a
su baja frecuencia no existe suficiente información para valorar
la efectividad de las diferentes modalidades terapéuticas. Se ha
propuesto que la resección total es el tratamiento
adecuado.1,3,8 El uso de radioterapia como terapia coadyuvante
será determinado por la presencia o no de atípias celulares, las
resecciones parciales y para las metástasis localizadas dentro
de los confines del sistema nervioso central.1,5,15,23 Esta
modalidad de tratamiento, sin embargo, no ha resultado ser tan
efectiva en las lesiones extradurales y persiste una gran
desacuerdo en relación con su utilización. Se ha empleado una
variada gama de agentes quimioterapéuticos en pacientes con
enfermedad recurrente refractaria a cirugía y radioterapia. Sin
embargo, los resultados de esta modalidad de tratamiento han
sido controversiales, por lo que no hay base de sustentación
para afirmar que la quimioterapia puede erigirse como
tratamiento de primera elección en este tipo de
neoplasias.1,4,12,23 Es nuestra opinión que el tratamiento
de los ependimomas mixopapilares debe ser individualizado
tomando en cuenta como parámetro principal el aspecto
histológico de la lesión. Igualmente pensamos que dado su origen
y conducta biológica, los casos de ependimoma mixopapilar
localizados en la región subcutánea sacrococcígea y en el área
presacra deberían constituir un subgrupo distintivo.
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