Introducción
Las mieloneuropatías tropicales como la Paraparesia
Espástica Tropical (PET) y la Neuropatía Atáxica Tropical
(NAT) constituyen cuadros endémicos de evolución crónica que
hasta hace poco tiempo tuvieron una etiología no aclarada a
pesar de haber sido descritos en diferentes regiones
tropicales.1-4 Gessain y colaboradores5, en 1985,
demostraron que la PET estaba asociada a la reactividad del
suero con el virus HTLV-1 (virus linfotrópico humano
tipo 1) lo que fue confirmado en estudios en Jamaica6,
Colombia, 7 Panamá8, Seychelles,9 Chile1, 0 Indias
Occidentales11 y Ecuador,12 entre otros países.
Una entidad similar fue simultáneamente descrita en el
Japón, endémica en algunas áreas y fue denominada HAM (HTLV-I
associated myelopathy).13 El virus fue aislado en pacientes
con HAM/TSP.14,15 En la reunión del grupo científico de la
OMS en 1988, los términos HAM/TSP fueron acuñados como una
misma entidad, y los criterios diagnósticos (clínicos y de
laboratorio) fueron definidos.16,17,36 La tendencia actual
es llamar a esta entidad Mielitis por HTLV-I (Román y
colaboradores, Lancet 1998). Hay también informes de países
tropicales de casos de HAM/TSP concordantes con los
criterios clínicos pero con seronegatividad al HTLV-1.18-19
En el Ecuador, país situado en la mitad del mundo, a 1º 10º
y 79º 00 con dos regiones climáticas bien definidas (costa
de clima tropical con temperatura promedio de 28ºC y sierra
de clima frío en la región interandina con temperatura
promedio de 18ºC); la mayor parte de nuestra serie proviene
de la provincia costera de Esmeraldas, junto al mar, cercana
a islas costaneras adyacentes a brazos de mar siendo su
mayor proporción poblacional de raza negra y estratos
socio-económicos bajos.20
Consideraciones etiológicas e inmunológicas
La infección por HTLV-I se adquiere en la primera semana de
vida en el calostro y la leche materna y la mielopatía
aparece típicamente después de los 40 años de edad. Se
deduce que el período de incubación es de varias décadas.
Por el contrario, cuando la primoinfección ocurre por
transfusión sanguínea, presumiblemente con una carga
pro-viral más alta, el tiempo de incubación se reduce a unas
pocas semanas o meses. La vía mas común para la
infección es el contacto sexual. El virus ha sido aislado en
el semen y secreciones cervicales de personas
infectadas.21-23
Los mecanismos inmunológicos que permiten que se desarrolle
la mielitis, no han sido resueltos todavía. Se ha demostrado
la infección de células gliales así como la respuesta inmune
de linfocitos T, CD8+ contra el HTLV-1 en células infectadas
que conducen a la liberación de productos citotóxicos.24-26
Los pacientes con HAM/TSP desarrollan IgG de respuesta
contra neuronas no infectadas con el virus, pero no contra
células ganglionares de las raíces dorsales. Esta respuesta
puede ser bloqueada con proteínas del HTLV- de células
infectadas.27-29 El sistema inmune de estos pacientes
reacciona con una proliferación de células T, en
particular en un subgrupo de linfocitos CD4 (CD45ROmemory
cells) con transactivaciòn de los genes celulares de las
interleucinas IL2 e IL2R. Sin embargo, esto también ocurre
en un 5% de pacientes asintomáticos infectados por HTLV-1.25,30,32
En la neuropatología de la médula espinal de estos pacientes
se demuestra una mielitis crónica con atrofia de las
columnas dorsales y laterales con degeneración axonal y
desmielinización. Existe inflamación leptomeníngea e
infiltración perivascular de linfocitos T, CD4+ CD8+.
Varios genes del HTLV-1 han sido detectados en la médula
espinal, el cerebro, astrocitos, y en linfocitos de la
médula espinal.34,35
Manifestaciones clínicas
Los hallazgos clínicos del HAM/TSP en los casos estudiados
por nosotros, son similares y comparables a los descritos en
pacientes de países tropicales y Japón. La entidad se
presenta como una paraparesia espástica progresiva crónica
de inicio insidioso en adultos entre la cuarta y quinta
década de la vida.
Los síntomas iniciales incluyen debilidad y espasticidad
progresivas por lo general en miembros inferiores (75%)
aunque está presente en miembros superiores en un 25%, de
manera simétrica, asociadas con parestesias, dolor lumbar,
trastorno de la marcha -conocida como marcha en tijeras- y
disfunción cerebelosa (10% de nuestros pacientes); en
algunos casos predomina el síndrome cerebeloso de tipo
vermiano constituyendo un síndrome espinocerebeloso. 17,67
Los hallazgos sensitivos son mínimos, encontrando
frecuentemente parestesias, hipoestesia distal, y raramente
nivel sensitivo tóraco-lumbar, disminución de la
sensibilidad vibratoria de predominio distal de manera
constante. Hay incontinencia urinaria y estreñimiento. La
hiperreflexia miotática es muy marcada encontrando clonus en
la mayoría de los pacientes.
El HTLV-1 está asociado a otras entidades: a) inflamatorias
como uveítis, artropatías, sindrome de Sjogren, polimiositis,
tiroiditis y neumopatías; b) malignas como leucemia y
linfoma de células T en el adulto, linfoma cutáneo de
células T, y c) infecciosas como strongyloidiasis,
dermatitis infecciosa, tuberculosis, lepra y escabiosis. En
nuestra casuística han prevalecido las afecciones
dermatológicas como dermatitis persistente y linfoma cutáneo
de células T, además hemos valorado pacientes con atrofia de
músculos de mano y antebrazo simulando, (junto a la
espasticidad e hiperreflexia) un cuadro de esclerosis
lateral amiotrófica.12,59 (Figuras 1-5)
Comentarios
En nuestra serie de 45 pacientes -casi todos provenientes de
la provincia de Esmeraldas (limítrofe con el suroeste de
Colombia)- el 90% de los pacientes presentaron en sangre
anticuerpos anti HTLV-1 mediante la técnica de ELISA y
algunos por Western Blot, resultados que están de acuerdo
con lo reportado en otras series.37,38,39
El HTLV-1 es un virus linfotrópico y neurotrófico, capaz de
causar leucemia de células T en el adulto y HAM/TSP. Se ha
postulado que el HLA del huésped es uno de los factores que
determina si un sujeto infectado con HTLV-1 desarrolla
leucemia de células T o HAM/TSP.40 Una vez que ingresa al
sistema nervioso el daño causado por el virus es más
evidente a nivel de la médula espinal observándose una
mielitis crónica, con cambios inflamatorios en leptomeninges
y desmielinización en cordones posteriores y de fascículos
piramidales.41 En casos avanzados se puede observar una
mielopatía vacuolar similar a la adquirida en pacientes con
infección por VIH.42 Usualmente coexiste daño del sistema
nervioso periférico, manifestado por desmielinización
segmentaria en nervios periféricos.43 No se encuentra bien
dilucidado el mecanismo del daño medular. Sin embargo, se
piensa que se debe a la formación de complejos
inmunes; en algunos casos hay evidencia de daño estructural
del parénquima cerebral44,45 lo cual sugiere que el daño
neuronal inducido por HTLV-1 no está sólo confinado a la
médula espinal.
El HAM/TSP predomina en pacientes mayores y su cuadro
clínico es de larga evolución, lo cual sugiere un prolongado
período de incubación, si asumimos que alguno de estos casos
pudieron estar relacionados con infección en el período
perinatal, asimismo por ser nuestros pacientes de estrato
socio-económico pobre en quienes su dieta incluye tubérculos
(papa colorada-cassava) hace pensar su relación con un
factor nutricional que pudiera producir una intoxicación
crónica, lo cual ya ha sido descrito.46,47
Las manifestaciones de compromiso piramidal dominan el
cuadro clínico de los pacientes con HAM/TSP, sin embargo en
un número importante de pacientes pueden coexistir signos y
síntomas que sugieren compromiso del sistema nervioso
periférico, donde estudios previos han demostrado aumento en
las latencias dístales y disminución de la velocidad de
conducción nerviosa en aproximadamente el 30% de estos
pacientes.48,49
Con excepción de la determinación de anticuerpos anti HTLV-1,
los exámenes de laboratorio suelen ser inespecíficos en
pacientes con HAM/TSP, aunque un porcentaje importante de
pacientes presenta elevación de niveles IgG e IgA en sangre
(similar a lo observado en nuestra enfermos) y hasta el 40
al 60% de los casos pueden tener VDRL positivo (tomar en
cuenta historia de Pian en la niñez) sin que esto signifique
que el daño medular sea causado por el Treponema pallidum,
aunque el HTLV-1 es una infección sexualmente transmitida.
Los hallazgos radiológicos encontrados en RM de nuestros
pacientes están de acuerdo con lo reportado por otros
autores: 68% de atrofia espinal y un 52 a 69% de lesiones en
sustancia blanca cerebral, que no se acentúan con la
infusión de gadolinio pero que aumentan con el paso del
tiempo no obstante el tratamiento con esteroides.45,51,65
No existe un tratamiento efectivo del HAM/TSP ya que la
mayoría de los pacientes terminan, en un período de años,
severamente incapacitados. En nuestros casos en su etapa
inicial (fase activa) hemos usado agentes inmunomoduladores
como los esteroides (metilprednisolona 1 g IV diario) por 7
días, seguido de prednisona oral 1mg/kg/día por un mes, y
reducción progresiva entre 4 y 6 meses con mejoría
transitoria del cuadro, aunque los efectos adversos como la
hiperglicemia, osteoporosis y fracturas óseas limitan su
indicación, especialmente en mujeres postmenopáusicas. Se
reporta el uso de inmunosupresores como la azatioprina, la
gammaglobulina (IVIG) y el alfa-interferón. Al momento, hay
grupos de pacientes sometidos a ensayos terapéuticos con la
droga zidovudine (AZT) en dosis elevadas (2g al día)
observándose mejoría transitoria en más de la mitad de
ellos.52 Asimismo hay estudios con el uso de pentoxifilina53
lamivudine (3TC), vitamina C, fosfomicina, eritromicina,
mizoribine entre otros, con mejoría entre el 30 y 50%.54,55
Nosotros hemos empleado en 5 casos el interferón alfa con
discreta mejoría, lo que será objeto de comunicación
posterior. Actualmente se realiza un tratamiento a largo
plazo a base de terapia antirretroviral: zidovudine (AZT)
200 mg TID, lamivudina (3TC) 150 mg BID, y vitamina C, 2 g
diarios, 5 días a la semana. Se ha recomendado, además, el
uso de interferón beta.56
La linfocitoféresis (LCP) -cuyo fin es remover linfocitos y
células T en sangre periférica- y la plasmaféresis, han sido
utilizados con mínimo beneficio.57,58
La terapia antirretroviral con zidovudine (AZT) ha
demostrado que reduce el DNA proviral del HTLV-1 in vitro
así como la predisposición para infectar células
mononucleares de sangre periférica; su uso es en dosis altas
y puede producir anemia y neutropenia. El tratamiento sigue
siendo sintomático con medicamentos contra la espasticidad,
fisioterapia, manejo adecuado de la vejiga neurogénica y
cuidados de la piel para prevenir úlceras de decúbito, como
en cualquier otro paciente con lesión crónica de la médula
espinal.59-61
En conclusión, comprobada la existencia del HAM/ TSP y su
relación con el HTLV-1, es menester realizar estudios
epidemiológicos, sobre todo en áreas endémicas y
poblacionales, donde ocasionalmente hay que emplear un
diagnóstico diferencial que puede tornarse difícil, ya que
mielopatías de otras etiologías - articularmente la
Esclerosis Múltiple en su forma primaria progresiva- pueden
confundirse con el HAM/TSP así como otras manifestaciones
clínicas extraneurológicas (uveítis, Sindrome de Sjögren,
artropatías, polimiositis) que pueden asociarse y hacer
complejo el cuadro.62,66
La prevención debe hacerse en 3 niveles: (1) en los Bancos
de Sangre para evitar la infección post-transfusión; (2)
consulta perinatal para evitar la transmisión por lecha
materna; y (3) uso profiláctico de preservativos para evitar
la transmisión sexual, considerada la más común.
Asimismo, en nuestro país faltan aclarar algunos aspectos
especialmente relacionados con la prevalencia e incidencia.
En el año 1991 nosotros presentamos la primera serie
diagnosticada desde el punto de vista clínico y por exámenes
bioquímicos e inmunológicos, la que paulatinamente ha ido
aumentando.12,63,68
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