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Artículos
para médicos y pacientes
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Subtipos de Enfermedad Cerebrovascular: Análisis
del registro de
la Unidad de Ictus del Hospital Clínica Kennedy
Dr. Henry M. Cruz Franco, Dr. Óscar H. Del Brutto
Hospital Clínica Kennedy
Guayaquil, Ecuador.
Resumen
El objetivo del presente estudio fue determinar
la incidencia de los distintos subtipos de ictus en un grupo de
pacientes guayaquileños considerados de estrato socioeconómico
medio y alto, para establecer una relación que anteriormente ha
sido planteada como probable causa de variación de los subtipos
etiológicos de ictus en los habitantes de nuestra ciudad. Se
realizó un estudio retrospectivo, en el que se identificaron 100
pacientes consecutivos con un ictus agudo, de primera
presentación, admitidos a la unidad de ictus del
Hospital-Clínica Kennedy. Existió discreto predominio en el sexo
masculino (57 hombres y 43 mujeres), con edad promedio de
presentación de infartos cerebrales de 70 años y de hemorragias
intracraneales de 54 años. El 63% de los pacientes
presentó un infarto cerebral y el 37% restante, un evento
hemorrágico. Como conclusión obtuvimos que el incremento
de hemorragias estuvo relacionado a ruptura de aneurismas
cerebrales, mientras que la vasculopatía hipertensiva fue la
principal causa de infartos. También obtuvimos que los
principales factores de riesgo fueron: hipertensión arterial y
cardiopatías (p<0.05). Es importante resolver las controversias
que han suscitado durante los últimos años acerca de la
variabilidad de presentación tanto de los tipos como subtipos de
ictus, para lo cual se necesitan estudios más extensos.
Abstract
The main goal of this study was to determine the relative
incidence of the different subtypes of stroke in a group of
people from Guayaquil, considered of a relatively high
socioeconomic stratus, to establish a relationship that was
previously proposed as a probable cause of the etiologic stroke
subtype variation found in our city. We conducted a
retrospective study, in which were identified 100 consecutive
patients with acute first-ever stroke admitted to the
stroke unit of Hospital-Clínica Kennedy. The results were: male
prevalence (57% vs 43%), mean age of onset 70 years for infarcts
and 54 years for hemorrhages. Sixtythree patients had a cerebral
infarction and 37 had an intracranial hemorrhage. As
conclusion, we found that this relatively high prevalence of
hemorrhages were related to rupture of intracranial
aneurysms, and that most infarcts were related to hypertensive
vasculopathy. We also found that the main risk factors were
arterial hypertension and cardiopathies (p<0.05). Is important
to resolve the controversies that were provoke in the last years
about onset variability in types and subtypes of stroke,
for which more studies and further are required.
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Los registros de ictus han demostrado
diferencias raciales en los subtipos de ictus. Los chinos1-3
y otras personas asiáticas4, 5 tienen una frecuencia
desproporcionadamente mayor de hemorragia cerebral que en
blancos.6-9 El ictus es una causa mayor de discapacidad y
muerte en hispanos; sin embargo, existe poca información
acerca de los subtipos de ictus en este grupo étnico. Debido
a que este conocimiento es importante para prevenir,
diagnosticar, y propósitos terapéuticos, nosotros conducimos
este estudio para perfilar las formas de ictus en la
población de hispanos.
Este es un registro basado en hospital, el
cual puede sobrestimar la frecuencia de ictus muy leves o
rápidamente letales. No obstante, los estudios basados en
hospital proveen la mejor oportunidad para precisar la
categorización de los subtipos de ictus.3, 7, 10 La Unidad
de Ictus del Hospital Clínica Kennedy es el único
centro destinado en atender únicamente las enfermedades
cerebrovasculares en la ciudad de Guayaquil, el cual presta
atención médica a personas de estratos socioeconómicos medio
y alto.
Materiales y Métodos
Este registro de ictus incluyó 100 pacientes
consecutivos con un primer ictus, evaluados en el Hospital
Clínica- Kennedy. Todos los pacientes tuvieron una
tomografía computada (TC) de cerebro dentro de la primera
semana del inicio de los síntomas. La evaluación sistémica
también incluyó examen metabólico de rutina,
electrocardiograma de 12 derivaciones, ecocardiograma
bidimensional, radiografía de tórax, resonancia magnética (RM),
angiorresonancia magnética (ARM), angiografía
cerebral, y otros exámenes especiales que fueron realizados
en seleccionados casos.
El ictus fue definido como un rápido
desarrollo de pérdida focal o global de la función cerebral
con síntomas de ataque que duran más de 24 horas sin otra
causa aparente más que la vascular.11 El infarto cerebral
fue diagnosticado cuando la TC demostró un área de
hipodensidad correspondiendo a las manifestaciones clínicas,
o cuando la TC fue normal en aparición de un ictus definido
clínicamente. La hemorragia cerebral fue diagnosticada
cuando hubo evidencia tomográfica de sangrado
parenquimatoso, subaracnoideo o ventricular no relacionado a
trauma. Los factores de riesgo fueron definidos acorde a los
criterios actuales.12
Los infartos cerebrales fueron clasificados
de acuerdo a su localización: (1) infartos en territorio
carotídeo (infartos cortical/subcortical y lacunares); (2)
infartos en territorio vertebrobasilar (infartos en tallo
cerebral/cerebelar y de la arteria cerebral posterior); (3)
infartos limítrofes13; y (4) infartos en múltiples
territorios (evidencia tomográfica de infartos en el
territorio de dos o más de las arterias intracraneales
mayores). Para esto, nosotros usamos la plantilla anatómica
tomográfica de Damasio14 para la identificación de los
territorios vasculares cerebrales.
Más tarde, los pacientes fueron clasificados
dentro de uno de los siguientes subtipos de ictus mecánico:
(1) enfermedad aterosclerótica de grandes vasos (estenosis
mayor del 60% u oclusión de la arteria extracraneal o
arteria intracraneal mayor correspondiente); (2)
arteriolopatía hipertensiva (infarto en el territorio de una
arteria perforante profunda en un paciente con hipertensión
arterial [presión arterial mayor que 160/90 mm Hg por lo
menos dos veces], sin evidencia de enfermedad arterial de
grandes vasos); (3) embolismo de origen cardíaco15; (4)
otras etiologías; y (5) infarto de causa no determinada.
Para pacientes con más de una posible etiología, nosotros
escogimos la causa más probable del infarto (ej., si un
paciente tuvo hipertensión arterial y estenosis mitral, y un
infarto cortical en el territorio de la arteria cerebral
media, nosotros escogimos un émbolo cardiogénico como la
causa del infarto).
Las hemorragias cerebrales fueron también
clasificadas de acuerdo a su localización en (1) putaminal,
(2) lobar, (3) caudada, (4) talámica, (5) ventricular
primaria, (6) cerebelar, y (7) tallo cerebral. Las posibles
etiologías incluyeron (1) arteriolopatía hipertensiva, (2)
aneurisma sacular (documentada por angiografía o
angiorresonancia), (3) malformaciones arteriovenosas
(documentada por angiografía o angioresonancia), (4) otras
etiologías, y (5) causa no determinada.
Resultados
Nuestro estudio incluyó 57 hombres y 43 mujeres cuyos rangos
de edades fueron de 13 a 90 años (promedio de edad ±DS,
64.5±17.3 años). Los infartos estuvieron presentes en 63
(63%) pacientes y las hemorragias en 37 (37%) pacientes. Los
infartos fueron vistos en una TC en 50 (79.4%) de 63
pacientes con diagnóstico de infarto cerebral. El promedio
de edad ±DS de los pacientes con infarto fue de 70.1±13.0
años (rango, 35 a 90 años) y de los pacientes con hemorragia
fue de 54.4±19.4 años (rango, 13 a 86 años).
Sobretodo, 42 (66.7%) pacientes tuvieron
hipertensión arterial, 18 tuvieron diabetes mellitus, y 30
tuvo enfermedad cardíaca (incluyendo 7 pacientes con
potencial nacimiento de émbolo cardiogénico y 10 pacientes
con enfermedad arterial coronaria). El territorio carotídeo
estuvo comprometido en 45 (71.4%) de los 63 pacientes con
infarto cerebral, el territorio vertebrobasilar en 15
(23.8%) pacientes, el área limítrofe en 2 (3.17%) pacientes,
y múltiples territorios en 1 (1.59%) paciente. 32 (71.1%) de
los 45 pacientes con compromiso del territorio carotídeo
tuvieron infarto cortico/subcortical, y 13 (28.9%) tuvieron
infartos lacunares. 12 (80%) de los infartos en territorio
vertebrobasilar estuvieron en el tallo cerebral/cerebelo, y
3 (20%) estuvieron en el territorio de la arteria cerebral
posterior. Una probable causa de los infartos fue
determinada en 41 (65.08%) de los 63 pacientes: la
arteriolopatía hipertensiva fue la principal causa, en 23
casos de infarto; el embolismo de origen cardíaco fue causa
de los infartos en 7 pacientes; la estenosis aterosclerótica
mayor de 60% u oclusión de una arteria grande fue
angiográficamente documentada en 10 pacientes. Otras
etiologías de infarto cerebral fueron encontradas en 1
paciente; el cual fue angeiítis.
Finalmente, la etiología de los infartos no
pudo ser determinada en 22 (34.92%) pacientes; 9 de estos
pacientes tuvo hipertensión arterial, pero estos no fueron
incluidos bajo la categoría de arteriolopatía hipertensiva
porque ellos tuvieron infarto cerebral grande (angiografía
cerebral fue realizada en 2 de los 22 pacientes con infarto
de causa desconocida). La correlación entre la etiología y
la localización del infarto está demostrada en la tabla 1.
En 9 (24.3%) de los 37 pacientes con
hemorragia cerebral fueron encontradas hemorragias lobares.
Los hematomas intracerebrales lobares estuvieron
predominantemente localizados en los lóbulos parietal y
frontal en 3 pacientes cada uno, en el lóbulo temporal en 1
paciente, y en el lóbulo occipital en 1 paciente; el
restante 1 paciente tuvo hematomas lobares múltiples. Las
hemorragias subaracnoideas fueron encontradas en 15 (40.5%),
hemorragias putaminales en 5 (13.5%), hemorragias
cerebelares en 3 (8.1%), hemorragias talámicas en 2 (5.4%),
hemorragias del tallo cerebral en 1 (2.7%), hemorragias
primarias ventriculares en 1 (2.7%), hemorragias en el
caudado en 1 (2.7%) pacientes. La etiología de la hemorragia
fue determinada en 32 (86.5%) pacientes.
La ruptura de un aneurisma capsular fue la
causa más común, cantidades de 15 casos. La arteriolopatía
hipertensiva fue la causa de la hemorragia en 13 pacientes.
Otras causas de hemorragia incluyeron hemofilia en 2
pacientes; y, angiopatía congofílica y púrpura
trombocitopénica trombótica en 1 paciente cada una. La
etiología de la hemorragia no pudo ser determinada en 5
(13.5%) pacientes (estos 5 pacientes tuvieron una
angiografía cerebral normal). En la tabla 2 se correlaciona
etiología con localización de la hemorragia.
El consumo de alcohol estuvo presente en 49
(49%) de los 100 pacientes, 30 (47.6%) pacientes de los 63
con infarto, y 19 (51.3%) pacientes de los 37 con
hemorragia. En los pacientes con infarto el consumo eventual
de alco-hol estuvo en 23 (76.6%) pacientes, moderado 4
(13.3%), e intenso en 3 (10%). En los pacientes con
hemorragia el consumo eventual de alcohol estuvo en 14
(73.6%) pacientes, moderado en 4 (21.05%), e intenso en 1
(5.3%).
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Tabla 1:
Correlación entre etiología y localización en 63
pacientes con infarto cerebral. |
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Tabla 2: Correlación entre etiología y
localización en 37 pacientes con hemorragia
cerebral. |
Discusión
Este registro de ictus basado en hospital privado demostró
que la muestra de ictus en hispanos es diferente de la
reportada en otros grupos étnicos. La prevalencia de la
hemorragia cerebral es dos a tres veces mayor en hispanos
que en blancos6-9, 21 pero es similar a la observada en
China, en quienes por lo menos el 30% de todos los ictus son
debidos a hemorragia.1-3 Estudios realizados en Argentina en
donde la mezcla racial es mayor entre italianos e indios
nativos de esa zona han demostrado una incidencia similar a
la reportada en Guayaquil.23 Para confirmar esta aseveración
nosotros hemos comparado nuestros datos con similares
registros de ictus basados en hospital incluyendo personas
de otros grupos étnicos (tabla 3). Todos estos
estudios pueden tolerar una tendencia de selección, pero,
como es notado por los autores, ellos proveen completa
información de los pacientes con un primer ictus quienes han
sido evaluados en un hospital.2, 4, 6, 7, 9
Como comentamos previamente, pocos estudios han evaluado los
subtipos de ictus en una población de hispanos, 22 y tenemos
la necesidad de más información sobre el tema.16, 24
Después, Sacco et al17 comparó subtipos de ictus en tres
grupos étnicos (blancos, negros e hispanos) viviendo en la
misma área geográfica (del norte de Manhattan). Ellos
encontraron que el 11% de los hispanos y el 7% de blancos
tuvieron hemorragias intracraneales, una figura que sugirió
que los ictus hemorrágicos pueden ser más comunes en
hispanos que en blancos.
Esto podría ser notado, sin embargo, que las personas vivían
en la misma área geográfica usualmente compartiendo los
mismos factores de riesgo.
La prevalencia de los subtipos de ictus en
una población determinada debe ser evaluada en el hábitat
natural, geográfico y socioeconómico. Este tipo de estudio
es el que hemos planteado en el cual hemos comprobado que
existe diferencia en el nivel socioeconómico debido a que
nuestro estudio fue realizado en pacientes de un nivel
socioeconómico alto con formas de vida influenciadas por los
países desarrollados, en el cual encontramos una
incrementada frecuencia de los isquémicos lacunares
comparados con los cardioembólicos que fueron descritos en
estudios anteriores (tabla 4).
Los mecanismos por los cuales las hemorragias intracraneales
son más comunes en ciertos grupos étnicos, no están
totalmente entendidos. Shi et al18 revisó el tema y realizó
una hipótesis de que influencias genéticas, factores
ambientales y hábitos dietéticos pueden explicar tales
diferencias raciales en los subtipos de ictus. Algunos de
los factores de riesgo ambientales que pueden jugar un rol
en la incrementada prevalencia de la hemorragia
intracerebral en asiáticos (ej.: clima frío) no se aplica a
las personas que viven en Guayaquil, donde la temperatura
anual es de 20 a 30ºC, sin marcadas variaciones estacionales
por su proximidad a la línea ecuatorial. La predisposición
genética de ciertas arteriopatíasintracraneales que
son más comunes en asiáticos (ej.: enfermedad de
Moyamoya) no son parecidos a los que ocurren en hispanos, en
quienes las condiciones son extremadamente raras.19
Indudablemente, podría recordarse que un posible origen
étnico común entre orientales y americanos nativos puede
explicar la incrementada prevalencia de hemorragia
intracerebral en ambos, asiáticos e hispanos. Finalmente, un
factor de riesgo que ha sido compartido por ambos –asiáticos
e hispanos– es la dieta. Las dietas chinas y ecuatorianas
han sido generalmente elevadas en carbohidratos y bajas en
grasas, más que la dieta en blancos. Pero, actualmente esto
ha cambiando debido a la influencia de Norteamérica sobre
nuestra región, en la cual –durante estos últimos 4 años–
los hábitos dietéticos son parecidos a los de los países
desarrollados, esto nos lleva a descartar las anteriores
hipótesis y dejar la influencia de la raza como un
determinante importante en la presencia de hemorragias
intracraneales.
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Tabla 3: Proporción de los tipos de ictus
en registros de ictus basados en hospital
incluyendo personas de diferentes grupos
étnicos. |
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Tabla 4: subtipo de ictus basados en
otros estudios de Latinoamérica. |
Aparte de demostrar la alta prevalencia de la
hemorragia cerebral en hispanos, nuestra serie demostró que
la cantidad de hemorragias cerebrales en hispanos es
diferente de la reportada en blancos, en quienes hemorragias
putaminales usualmente son la mayoría de los ictus
hemorrágicos.7 A diferencia, las hemorragias subaracnoideas
predominan en nuestra serie. Esta alta prevalencia de
hemorragias subaracnoideas estuvo relacionada, en un número
elevado de pacientes, con aneurismas saculares. En segundo
lugar, están las hemorragias lobares. El uso crónico de
aspirina, anti inflamatorios no esteroideos, o
fenilpropanolamina pudieron haber predispuesto al desarrollo
de hemorragias lobares en nuestra población.
Nosotros no preguntamos sistemáticamente sobre la ingestión
de drogas en nuestros pacientes; sin embargo, esta práctica
es muy común en Ecuador (tanto como en otros países
desarrollados) donde las personas se automedican frente a
enfermedades comunes. Finalmente, el consumo crónico de
alcohol podría ser responsable de algunos de los casos de
hemorragia cerebral.20 La prevalencia del consumo de alcohol
entre nuestros pacientes fue elevada, pero los resultados
del consumo revelan que la ingestión crónica fue baja en
este grupo de personas de este determinado nivel
socioeconómico. Aquí surge la posibilidad de que esto
se invierta en el otro grupo de clase social debido a que es
conocido que la mayor ingesta de alcohol se da en un nivel
de vida bajo.
Estos resultados no deberían descartar la probabilidad de
que el consumo de alcohol sea el responsable de una
aumentada incidencia de hemorragias. Por otro lado, este
estudio no estuvo orientado a determinar la cantidad de
consumidores de alcohol y su relación con las hemorragias,
por lo que servirá para alentar a posteriores
investigaciones en este tema. Los registros de ictus en
asiáticos no han clasificado las hemorragias cerebrales
acorde a nuestra localización. 1-3 Si los hallazgos e
hipótesis presentadas aquí pudiesen ser confirmados en
asiáticos y en otras poblaciones de hispanos, podría
concluirse que la incrementada prevalencia de la hemorragia
cerebral en estos grupos étnicos está relacionada a una
frecuencia aumentada de hemorragias lobares, las cuales, en
cambio, podrían estar relacionadas a la ingestión crónica de
drogas o alcohol, o hábitos dietéticos.
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