Volumen 16, Número 1, 2007

 
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Sociedad Ecuatoriana de Neurología

                    SECCIÓN HISTÓRICA                  

 

Charcot: Superando el tiempo

Dr. Eduardo Castro Uquillas1

 

Jean Martin Charcot (1825 - 1893)

Jean Martin Charcot nació en París en 1825, en un periodo crítico de la lucha despertada por la Revolución Francesa. Su padre, Simon Pierre, carpintero y decorador, y su abnegada madre y ejemplo, Jean Georgette, de apenas 17 años al nacimiento de Jean Martin, componían un modesto hogar de clase media, sin tiempo para el romanticismo y obligados a buscar carreras prácticas para cada hijo.

 

terminó su carrera secundaria en agosto de 1843 y decidió optar por la medicina en un periodo postrevolucionario en el que se discutía acaloradamente sobre la posición del “médico profesor” versus la del “médico hospitalario”, y acerca de una medicina con “menos lectura  y más observación”, comparable al modelo alemán.

 

Ingresó a la Escuela de Medicina de París en 1843, junto a 2.500 estudiantes más y, entre otros, tuvo como profesores a Cruveilhier y Trousseau. Luego de una verdadera “decapitación” de la mayoría de estudiantes, sólo 38 —los mejores— llegaron al internado.
 

 

La carrera del retraído estudiante Charcot fue buena, pero no brillante. Alcanzó la excelencia en el último año con su tesis sobre Artritis Reumatoidea y Gota. Meses antes había logrado ingresar al grupo élite de París, la Sociedad de Biología, con figuras como Robin, Claude Bernard, Brown Sequard, Magendie, etc. Obtuvo su grado médico en marzo de 1853 y, desde entonces, le tomó diez años lograr su ansiada meta, regresar como médico del Hospital de la Salpêtrière.

 

Charcot en La Salpêtrière
No debe ser fácil llegar a trabajar a un gran hospicio, olvidado por todo el mundo y lleno de mendigos, indigentes, viejas prostitutas y dementes; pero allí estuvo el visionario Charcot para poner algo de orden en un sitio que no le importaba a nadie. Instituye la historia clínica para cada caso, organiza la sala general de patología neurológica y clasifica las patologías según las tres áreas de su interés: enfermedades crónicas, enfermedades geriátricas y enfermedades neurológicas propiamente dichas. Por primera vez quedan separados los enfermos psiquiátricos (aliénées) –fuera de la influencia de Charcot– de los más de 3.000 pacientes “crónicos” que sí están bajo su estricta dirección.
 

Se destacan sus famosas demostraciones clínicas frente a auditorios de lo más variados: médicos con interés neurológico, médicos viajeros con pasantía, artistas, dibujantes, periodistas y curiosos. Dichas sesiones llegaron a sobresalir entre las actividades de París, propiciaron comentarios diversos en medios médicos y no–médicos, y transformaron al “tímido” Charcot en un verdadero maestro del escenario, con gran “claridad del pensamiento y la palabra.”
 

Desde los primeros años mantuvo una enorme producción científica en publicaciones médicas y, al segundo intento, logró finalmente alcanzar uno de sus sueños: ser profesor de la Facultad de Medicina.

 

La etapa neurológica de Charcot
La enorme tarea de Charcot fue transformar el Hospicio de la Salpêtrière en una prestigiosa escuela neurológica, con reconocimiento internacional. Hasta antes de Charcot, la mayoría de las escuelas médicas tenían un conocimiento elemental de las funciones del sistema nervioso central y periférico. Su primer objetivo fue la clasificación clínica basada en la alteración anatómica y el signo neurológico específico de la lesión respectiva. Luego, el seguimiento clínico hasta la confirmación anatomo– atológica e histológica. Su principal limitación fue el poco interés en la fisiología.

 

El referente de Charcot fue un “simple” médico de provincia poseedor de un agudo sentido de observación, a quien él llamó su maestro: Duchene de Boulogne. A este le debemos la descripción de la Distrofia Muscular que lleva su nombre. Charcot captó el sentido de observación de Boulogne, así como su interés por buscar casos inusuales; y, después, desplegaba su exposición en las extraordinarias demostraciones que se llevaban a cabo los días martes y jueves frente a auditorios que se maravillaban por el interrogatorio, el análisis clínico, y el comentario y la actualización presentados por el maestro Charcot.
 

Lecciones clínicas en la Salpêtrière, 1887

 

El trabajo clínico de la sala y las conferencias fueron acompañados con el “arte visual”. Inicialmente con dibujos de artistas invitados y también con muchos del mismo Charcot. Posteriormente, hubo lugar para las primeras fotografías. Inmediatamente se despertó la “fiebre de publicaciones”, ya de Charcot junto a sus ayudantes (Tourette, Babinski, Bouchard, Pierre Marie, etc.), ya solo de sus ayudantes, pero siempre con estricta vigilancia del maestro. La producción fue enorme y en pocos años puso a la escuela de París muy por encima del resto de las escuelas médicas del mundo.

 

La producción neurológica de Charcot fue mayor entre 1862 y 1875. Las primeras clasificaciones de las amiotrofias, inicialmente descritas por Aran y Duchene, como la Atrofia Muscular Progresiva, y 37 artículos sobre la Esclerosis Lateral Amiotrófica, fueron publicados. Se profundizó en las miopatías de Duchene y Erb, y en la descripción de la atrofia muscular peronea, junto a Pierre Marie. Al mismo tiempo, Tooth la describía en Inglaterra. Y, finalmente, pasó a la historia como enfermedad de Charcot– arie–Tooth.
 

A Charcot también se le atribuyen los avances en Tabes Dorsal y la localización de la patología espinal. También publicó algo de localización cerebral y afasias. Pero, su máxima producción fue la llamada Esclerosis en Placas, que, junto a la patología aportada por Cruvelhier, dio renombre internacional a la escuela neurológica de la Salpêtrière.
 

Segunda etapa: de la neurología a la histeria
El manejo de la patología psiquiátrica estaba en manos de los “alienistas.” Charcot se involucró en este campo en 1876, junto a su mejor discípulo: Desire Bourneville, brillante médico y político de avanzada, y logró su punto culminante con la publicación de la Iconografía fotográ- fica de la Salpêtrière, una descripción visual de los signos, contracturas y demás aberraciones de las crisis de histeria.

 

Charcot incorporó la histeria al resto de enfermedades e introdujo la hipnosis en la presentación de sus casos. Reemplazó la patología neurológica de las presentaciones de martes y jueves por la exhibición de estas pacientes, atrayendo una publicidad que no siempre fue favorable por parte de políticos, prensa y crítica médica. “El show de la histeria de la Salpêtrière” y el criterio de Gowers de que se trataba de “un producto del nacionalismo francés” cuestionaron la actitud sincera de Charcot de incorporar una patología, que es muy poco entendida incluso en la actualidad, en una patología con posible substrato orgánico, de disfunción cerebral transitoria o progresiva. El guante para el duelo estaba arrojado, y más de 125 años después el tema sigue despertando pasión entre las escuelas organicista y del psicoanálisis iniciado por Freud, alumno del maestro Charcot. Ni siquiera en estos últimos años, en los que los psiquiatras han intentado “reemplazar el diván por la sinapsis,” se ha logrado salvar el entredicho.
 

La etapa final: la gloria y su muerte
Charcot jamás perteneció a las sociedades psiquiátricas y, probablemente por eso, los psiquiatras fueron sus principales críticos. Es injusto no reconocer que el trabajo de Charcot estimuló el interés de la comunidad médica y originó cientos de publicaciones sobre el psicoanálisis y el nacimiento de la escuela psicoanalítica, en la que nada tuvo que ver Charcot. Todo lo contrario, él se adelantó muchos años al señalar que “las enfermedades funcionales, finalmente en el tiempo, ubicarán su lesión.” Ni qué decir de su presagio de que finalmente se encontraría una explicación sobre ellas en la “patología dinámica del cerebro: bioquímica o metabólica.”

 

Su fama internacional superó fronteras, al punto de opacar al mismísimo Pasteur en el Congreso Médico Internacional de Londres. La Academia de Ciencias de París alcanzó su mejor producción con Charcot, quien había reemplazado a Claude Bernard. Este sibarita conservador compartía la amistad de la flor y nata parisina: Sola, Daudet, Maupassant. Fiel a su mujer y dedicado a una vida extremadamente hogareña, sus críticos no solo surgieron de las sociedades médicas, sino también de políticos de derecha que no aceptaban que defendiera a su pupilo Bourneville, de franca mentalidad socialista, defensa que le enfrentó con el clero y el poder económico.
 

Al final, pocos discípulos mantuvieron fidelidad al maestro, sobre todo Bourneville, el poco genial Tourette; Freud, admirador de frente y crítico por detrás; Babinski, víctima de la lucha por el poder, entre otros.

 

La muerte le llegó a Charcot durante el periodo vacacional de agosto de 1893. Pocas horas después de su magnífico funeral, se gritó: “Final del reinado de Charcot.” La lucha había empezado. Primero, entre el heredero natural de Charcot, Pierre Marie, y los mediocres impuestos por el poder político, Brissaud y Raymond. Pero, como la forma más lógica de vencer es dividir, dos de sus discípulos, Pierre Marie y Dejerine, se enfrentaron con todas las armas, incluso con el deseo de diferenciarse en todo lo posible de Charcot y de olvidarlo totalmente. La “guerra” se contagió al estudiantado de la Salpêtrière y detuvo por varios años la evolución de la neurología francesa.
 

Fue ya bien entrado el siglo XX cuando se evaluó y se reconoció todo el aporte de Charcot a la neurología moderna.
 

Bibliografía
1. History of Neurology: Jean–Martin Charcot, pp. 53–68. Edited by C.G.Goetz, American Academy of Neurology Publications, Minneapolis MN. 1993.

 

2. Goetz G.C., Bonduelle M., Gelfand T. Charcot: Constructing Neurology. Oxford University Press, 1995.

 

3. The Histories of Tourette Syndrome. Kushner H.I. Harvard University Press, 1999.

 

4. John Hughlings Jackson, Father of English Neurology. Critchley M, Critchley EA. Oxford University Press, 1998.

 

5. The Doctrine of the Nerves. Spillane JD. Oxford University Press, 1981.

 

6. A Short History of Neurology. Rose FC. Butterworth- Heinemann,1999.

 

 

   
  

Editora: Dra.  Rocío Santibáñez

Dirección: Clínica Kennedy, Sección Gamma, Oficina 102.

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