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REPORTE DE CASOS CLÍNICOS
Enfermedad de Lafora: Diagnóstico histopatológico
de un caso
por biopsia de piel
Dr. Isaac Yépez Erazo,1 Dr. Roberto
García Segovia,2 Dr. Franklin Madero,3
Dra. Consuelo Pozo Camacho,4 Dr. Juan Carlos Garcés.5
Resumen
La enfermedad de Lafora constituye una de las
formas de epilepsia mioclónica progresiva más frecuente en el
sur de Europa, especialmente en España: Se inicia entre los 10 y
18 años de vida, con mioclonías que pueden ser segmentarias,
erráticas, de intención y asociadas frecuentemente a crisis
focales del lóbulo occipital. Crisis tónico–clónicas
generalizadas o secundariamente generalizadas también pueden
estar presentes. Es notoria una demencia progresiva y la
presencia de cuerpos de inclusión intracitoplasmáticos
denominados cuerpos de Lafora en las neuronas y otras células
del organismo, de gran consumo de glucosa. El diagnóstico puede
ser hecho por la identificación de los cuerpos de Lafora en las
glándulas sudoríparas de la piel axilar. Genéticamente dos genes
están fundamentalmente implicados en esta enfermedad: el
EPM2A en el 6q24, y el EPM2B en el 6p22. Presentamos, a nuestro
conocimiento, el primer caso de Enfermedad de Lafora documentado
en el Ecuador y diagnosticado por estudio histopatológico de
material obtenido por biopsia de piel. Analizamos sus
características clínicas, electroencefalográficas y evolutivas,
y, en detalle, su árbol genealógico. Realizamos, además, una
exhaustiva actualización de la literatura relacionada con esta
rara enfermedad.
Palabras clave: Enfermedad de Lafora,
Epilepsia mioclónica, Demencia..
Abstract
Lafora disease constitutes one of the most common
types of progressive myoclonic epilepsy in South Europe,
especially in Spain. Its onset is between 10 and 18 years old,
with myoclonus which can be segmentary, erratic, intentional and
associated frequently with focal occipital seizures. There could
also be primary or secondary generalized tonic-clonic seizures.
A progressive dementia is evident as is the presence of intra
citoplasmic inclusion bodies (Lafora bodies) in neurons and
other glucose consuming body cells. The diagnosis can be done by
identifying Lafora bodies in the sweat glands of the underarm
skin. There are two genes fundamentally implicated in this
disease: the EPM2A in 6q24 and the EPM2B in 6p22. We present, to
our knowledge, the first documented case in Ecuador, diagnosed
by histopathological material obtained by skin biopsy, and
analyze its clinical, electroencephalographic and evolving
characteristics. Patient’s family tree is analyzed in
detail and an exhaustive literature update related with this
disease is performed.
Key words: Lafora disease, Myoclonic
Eplepsy, Dementia.
________________________________________________________________________________
La epilepsia constituye una de las
principales causas de consulta neurológica en pediatría
y alrededor de un 20% de los casos no logran un control
adecuado de sus crisis. En este último grupo se
encuentran las Epilepsias Mioclónicas Progresivas
(EMP).1, 2, 3 Las EMP constituyen un grupo heterogéneo
de enfermedades de causa genética en donde las
mioclonías fragmentarias, ataxia, el deterioro mental
progresivo y otras manifestaciones clínicas son
características.4, 5
Lafora, en 1911, estudiando cerebros de
pacientes que habían fallecido con epilepsia mioclónica
y demencia, encontró estructuras grandes de dos capas en
el interior de las neuronas, que posteriormente fueron
denominados cuerpos de Lafora (CL) y que las distinguía
de otros tipos de EMP.6, 7
La Enfermedad de Lafora (EL) constituye
así un cuadro de trasmisión autosómico–recesivo
caracterizado por crisis epilépticas fundamentalmente
mioclónicas, demencia progresiva y presencia de cuerpos
de inclusión intracelulares PAS positivos en diferentes
tejidos de la economía con mayor consumo de glucosa como
neuronas, hígado, músculo estriado y glándulas
sudoríparas.8, 9
El objetivo de este trabajo es presentar,
a nuestro conocimiento, el primer caso documentado en
nuestro medio de un paciente con EL, analizando sus
principales características clínicas,
electroencefalográficas, histopatológicas y evolutivas.
Caso Clínico
Paciente de 16 años, previamente sana, sin antecedentes
patológicos importantes, quien inició su cuadro con
mioclonías en miembros superiores, de periodicidad
matutina al inicio, con caída de los objetos de sus
manos, y que se fueron haciendo más frecuentes por el
lapso de tres meses. Fue medicada en un centro
hospitalario con carbamazepina, llegando a nuestra
consulta por primera vez en status de crisis mioclónicas
segmentarias localizadas, predominantemente en cara, con
compromiso de la marcha, asociadas a caídas bruscas,
cediendo con el retiro de la carbamazepina y la
incorporación de ácido valproico y clobazam. Durante los
siguientes tres meses estuvo libre de crisis y
posteriormente reaparecieron las mioclonías segmentarias
a predominio en miembros superiores e inferiores, y de
intención asociadas en ocasiones a crisis
tónico–clónicas generalizadas. En los controles
subsecuentes se agregó deterioro cognitivo, conducta
infantil e inestabilidad para la marcha. El deterioro
fue rápidamente progresivo, desarrollando una severa
marcha atáxica y con gran compromiso de su cognición.
La paciente era hija de padres
consanguíneos (primos), con ascendencia europea
(España), no existían antecedentes perinatales ni
prenatales de interés. Su desarrollo psicomotor fue
normal así como su intelecto hasta el inicio de su
enfermedad. Se registró un evento de crisis convulsiva
tónico–clónica generalizada a los 11 años, posterior a
un trauma craneoencefálico.
Los estudios metabólicos (perfil de
acilcarnitinas, ácido láctico, amonio, cpk, aminoácidos
plasmáticos y orgánicos urinarios) fueron normales, así
como los estudios de neuroimágenes. El EEG mostró
paroxismos de puntaonda y polipunta–onda generalizados,
y espigas en áreas occipitales.
Ante la sospecha de una enfermedad de
Lafora se realizó el estudio histopatológico por biopsia
de piel en región axilar. La biopsia mostró cuerpos
ovales densos, PAS positivos en las células basales o
mioepiteliales de los acinos glandulares apócrinos que
correspondían a cuerpos de Lafora (Figura 1).
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Figura 1: Corte histológico de piel que, con
tinción de PAS, se identifican algunos cuerpos
ovales, densos (flechas), PAS positivos en las
células basales o mioepiteliales de los acinos
glandulares apócrifos que corresponden a los
cuerpos de Lafora. |
La exploración neurológica en la actualidad revela
crisis atónicas, mioclonías segmentarias y masivas,
mioclonus de intención y ausencias atípicas. La marcha
es francamente atáxica y hay mayor deterioro cognitivo.
Discusión
Es importante iniciar la discusión analizando, en
nuestro caso, la forma de inicio de los síntomas que
asemeja fuertemente a una epilepsia idiopática
generalizada, para posteriormente evolucionar como
status de crisis mioclónicas, ataxia y deterioro
cognitivo.
Curiosamente, revisando el árbol
genealógico de nuestra paciente (Figura 2), detectamos
que ambas familias, oriundas de la Provincia de Los
Ríos, provenían de un matrimonio cuyo varón era español
en cuatro generaciones atrás. La consanguinidad juega un
papel importante en la génesis de las enfermedades de
transmisión autonómicarecesiva como la EL.
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Figura 2: Árbol Genealógico |
El deterioro cognitivo, rápidamente
progresivo en nuestro paciente, no es común de
observarse en la EL, sin embargo, ya existen casos
descritos en la literatura con esta forma peculiar de
evolución y que analizaremos más adelante.
La EL, aunque infrecuente, constituye la
primera causa de EMP en España y la segunda en el sur de
Europa, pero tiene en realidad una distribución mundial
aparentemente sin un marcador racial o étnico.10 Algunos
pocos casos han sido publicados en Brasil11-13 y Costa
Rica.14
La edad de inicio es entre los 10 y 18
años de vida, con una edad media de 14 años, pero
algunos pacientes pueden presentar crisis aisladas mucho
antes, como en la infancia o en la niñez.15-18 Muy
raramente la EL puede iniciarse, precozmente, alrededor
de los 6 años de vida,16, 18 o tardíamente, como en la
edad adulta.19, 20
Las manifestaciones clínicas iniciales
del paciente con EL son las crisis focales en forma de
crisis visuales elementales en un paciente, hasta ese
momento normal, y que en ocasiones pueden ir acompañadas
de convulsiones tónico–clónicas generalizadas o
secundariamente generalizadas. Las mioclonías, que
pueden ser generalizadas o segmentarias, aparecen uno a
seis meses más tarde, aunque pueden estar presentes
desde el inicio. Es frecuente encontrar períodos de
estabilización transitoria, como en nuestro caso, que
estuvo casi tres meses libre de crisis.
Las mioclonías se tornan casi continuas
durante las horas de vigilia y refractarias a la
medicación antiepiléptica, y es posible que estén
asociadas a crisis frecuentes del lóbulo occipital.
Coincidiendo con el inicio de las mioclonías, se produce
un deterioro progresivo de las funciones mentales
superiores, con trastornos del comportamiento y de la
esfera cognitiva, ataxia e incoordinación motora, debido
a las mioclonías de intención permanentes.21, 22
La espasticidad se presenta en los
estadios más avanzados. Al final de la segunda década de
la vida, los pacientes afectados con EL presentan un
estado vegetativo y trastornos de la deglución,
siendo necesario alimentarlos por sonda para evitar las
broncoaspiraciones. En los estadios finales se produce
demencia progresiva, agitación, psicosis, agotamiento
muscular y fallo respiratorio. La muerte sobreviene
aproximadamente luego de los 10 años de iniciada la
enfermedad.15, 23
Las manifestaciones
electroencefalográficas, en raras ocasiones,
pueden presentarse antes del inicio de los síntomas.
15,18 Pero, generalmente, sobre un trazado de base
organizado es posible encontrar paroxismos de punta–onda
(PO) y polipunta–onda (PPO) cada vez más frecuentes
(Figura 3). Posteriormente, el trazado de base se torna
irregular y los paroxismos de PO y PPO se tornan
altamente frecuentes y notorios a la estimulación fótica
intermitente,24, 25 en ocasiones asociados a espigas en
regiones occipitales. Fotosensibilidad es posible
encontrarla en fases tempranas en el 20 al 42% de los
casos.8, 26, 27, 28
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Figura 3. EEG de sueño que muestra paroxismos
generalizados de punta-onda y polipunta-onda con
espigas en regiones occipitales. |
La resonancia magnética cerebral no
muestra alteraciones en fases iniciales o medias de la
enfermedad,26 en cambio, en estadios finales, es
habitual encontrar atrofia cortical y cerebelosa. 8, 29
Sin embargo, un último estudio reveló que la
espectroscopia por resonancia magnética ya evidenciaba
cambios metabólicos estadísticamente significativos en
10 pacientes con EL, específicamente disminución del
rango NAA/creatina en regiones frontales, corteza
occipital, ganglios de la base y hemisferios cerebelosos,
mientras que la resonancia magnética volumétrica no
mostraba cambios significativos.30
Desde el punto de vista histopatológico,
es característico encontrar los cuerpos de inclusión
intracitoplasmáticos de poliglucosan descritos por
Lafora en 1911.6, 31, 32 A nivel del sistema nervioso
central es posible encontrarlos en las neuronas del
cerebelo (Purkinje y granulosas), tálamo, núcleo
dentado, globo pálido, sustancia nigra y neuronas
corticales respetando los axones.
También es posible encontrarlos en las
células de los conductos excretores de las glándulas
sudoríparas apocrinas en la piel, especialmente de la
región axilar, aunque pueden estar presentes en otros
órganos de la economía como hígado, músculo esquelético,
corazón y retina.
Su presencia es característica, a tal
punto, que desde 1981 se ha comunicado que es posible
hacer el diagnóstico identificando los cuerpos de Lafora
en biopsia de piel debido a su alta especificidad y
simplicidad, sin necesidad de recurrir a métodos más
invasivos,33-36 incluso, está siendo practicada para el
estudio de familiares asintomáticos.24 Sin embargo, hay
que recalcar que en algunos casos la negatividad de la
biopsia de piel no excluye el diagnóstico.37
La EL tiene una herencia autosómica–recesiva
y en la actualidad dos genes están implicados, el EPM2A
en el cromosoma 6q24 y el EPM2B en el 6p22.3. En un
estudio cohorte sobre 102 familias con EL, en el 12% de
los casos no se pudo ligar a ninguno de los dos genes
implicados, lo que indica que habría un “tercer locus”
aún desconocido.38 El EPM2A fue identificado por
Serratosa et al., en 1995,39, 40 y está compuesto por
cuatro exones que da a lugar a una proteína de 331
aminoácidos llamada laforina. El análisis de la
secuencia de la laforina mostró que la mitad que posee
el extremo N terminal contiene una región de unión con
carbohidrato18, 41 que se une al glucógeno in vitro.23
Estudios funcionales revelan que la laforina constituye
una fosfatasa tirosínica proteica activa de
especificidad doble42 y que en la EL la alteración de su
actividad fosfatásica es fundamental para la pagénesis
de la enfermedad.43
Se conoce poco acerca del papel de la
laforina en el metabolismo del glucógeno, la integridad
neuronal y la epilepsia.44 Con respecto a la patogénesis
de la EL, se plantea la posibilidad de la participación
de la laforina en la regulación de la excitabilidad
neuronal mediada por la insulina.45-47 En el cerebro, la
insulina está además involucrada en la regulación de la
transmisión sináptica. El receptor de la insulina está
localizado en las dendritas y en otros sitios terminales
postsinápticos en el cuerpo de la neurona. Una quinasa
de la tirosina es la que regula los receptores AMPA y
GABA–A en la sinapsis cuando es activada por la
insulina.45-47 No se conoce hasta que punto esta
activación de la insulina diverge hacia sus varias vías.
Es posible que la laforina actúe en un punto común
influyendo ambas, por lo tanto sobre el metabolismo del
glucógeno lo cual resultaría en la producción de los
Cuerpos de Lafora (CL), y la transmisión sináptica
mediada por la insulina daría lugar a la epilepsia.48
Por otro lado, los CL se forman en muchos
tejidos. En las neuronas se acumulan alrededor del
núcleo y en las dendritas, pero no se presentan en los
axones.49 La acumulación de los CL en número suficiente
de dendritas alrededor de 10 años, es probablemente una
causa importante del inicio y progreso de la epilepsia.
Ganesh y colaboradores, en 2004,50 realizaron el
hallazgo de que la laforina se une con los cuerpos de
Lafora, y hace surgir modelos interesantes sobre la
patogénesis de la enfermedad. Los poliglucosanos
neuronales parecen ser producidos normalmente en el soma
y migran hacia los axones, donde se acumulan, agrandan y
con la edad llegan a ser visibles microscópicamente.49
Su destino final es desconocido, pero existen evidencias
que sugieren que las inclusiones son transferidas a la
neuroglia.49, 51 Se postula su pasaje al fluido
cerebroespinal como la última ruta de desecho del
poliglucosano.
La laforina, por su afinidad con el
glucógeno, podría unirse a las inclusiones del
poliglucosano y facilitar su transporte fuera de la
neurona, o facilitar su degradación reclutando factores
que estén involucrados en el metabolismo del glucógeno,
como la glucógeno sintetasa.52 Si no hay laforina o ha
perdido su función, las inclusiones de poliglucosanos
podrían detenerse en las neuronas y agrandarse para
formar los CL en una edad temprana.50
Recientemente, Chan y colaboradores, en
2003,53 identifica el gen EPM2B en el cromosoma 6p22.3,
llamado NHLRC1, y que codifica una proteína de 395
aminoácidos llamada Malina. La Malina, a través de sus
dominios NHL, seguido por una remoción de blancos
reguladores mediada por ubiquitina, tiene junto a la
laforina el papel fundamental de resguardar a las
neuronas contra los CL y la epilepsia.54 Por lo tanto,
se considera que la EL surge por una remoción inadecuada
de los poliglucosanos y su subsiguiente acumulación en
las dendritas, produciendo un trastorno de la función
sináptica neuronal.54
En cuanto al tratamiento, las crisis en
los pacientes con EL son, por lo general, refractarias a
toda medicación antiepiléptica conocida y razonablemente
utilizada. En nuestro paciente, hubo respuesta inicial
con una combinación de ácido valproico y clobazam, pero
posteriormente reaparecieron las miclonías segmentarias
y de intención. Al momento, con el agregado de
topiramato, ha podido parcialmente controlar sus
mioclonías.
La dieta cetogénica, si bien
hipotéticamente plantea un recurso de glucosa
alternativo y que podría influir sobre el progreso de la
enfermedad, fracasó en un estudio piloto recientemente
llevado a cabo en Italia en cinco pacientes.55
Se debe tener en cuenta que existe una
serie de encefalopatías progresivas con crisis
mioclónicas, como tipo de convulsiones dominantes de
comienzo en edad pediátrica, que deben ser consideradas
en el diagnóstico diferencial de la EL; este grupo
corresponde a las EMP y son mencionadas en la Tabla 1.
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Tabla 1: Epilepsias mioclónicas progresivas |
Hay que recalcar, en forma importante en
nuestro paciente, la evolución rápidamente progresiva
del cuadro clínico, con demencia instalada en pocos
meses. Sin embargo, ya hay formas clínicas descritas con
demencia precoz a los seis meses de iniciado el cuadro
clínico56 y que talvez estén relacionadas con el gen
EPM2A. Un estudio en 26 pacientes italianos con EL,
demostró que aquellos relacionados con el gen EPM2B
tuvieron una evolución más lentamente progresiva.57
Finalmente, podríamos resumir que, ante
un paciente de tal edad con mioclonías fragmentarias,
ataxia y deterioro progresivo, más los hallazgos de los
exámenes complementarios, nos podría orientar hacia el
diagnóstico de EL. La biopsia de piel en región axilar
sería mandatoria para confirmar el diagnóstico.
Conclusión
A nuestro conocimiento, el presente reporte sería
del primer paciente con EL documentado en el Ecuador y
diagnosticado por análisis histológico, con la detección
de los cuerpos de Lafora en material obtenido por
biopsia de piel axilar. Sus hermanos, adolescentes y
adultos jóvenes, aún asintomáticos, están siendo objeto
de investigación por nuestro grupo de estudio. Esperamos
más adelante tener mayor información sobre la evolución
de esta interesante familia.
Agradecimiento
Expresamos nuestro agradecimiento al Dr. Roberto H.
Caraballo por su valioso aporte en la corrección y
redacción del presente artículo.
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