Volumen 16, Número 1, 2007

 
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Sociedad Ecuatoriana de Neurología

                    EDITORIAL                   

Las enfermedades neurológicas en el Ecuador:
Un llamado a la acción

 

De acuerdo a los indicadores básicos de salud del año 2005, entre las primeras sesenta causas de defunción en el Ecuador1 se encuentran cuatro patologías neurológicas: la enfermedad cerebro vascular, la epilepsia, la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
 

El impacto que tiene una determinada patología, o un grupo de ellas, sobre una sociedad es ahora un elemento importante para la planificación de las políticas de salud. En las regiones industrializadas se estima que las enfermedades neurológicas son responsables de aproximadamente un tercio de los años de vida perdidos dentro de una sociedad, cifra que representa los años de vida disminuidos por muerte prematura más los años de vida con incapacidad generada por una patología2.
 

En los últimos tiempos, el Ecuador ha empezado a experimentar modificaciones demográficas y epidemiológicas. Actualmente, la esperanza de vida al nacer es de 74 años y, para el quinquenio 2000- 005, se estimó un incremento del 16.5% en el grupo de mayores de 60 años3, lo que, a futuro, conllevará el crecimiento de las enfermedades denominadas crónico-degenerativas. La salud infantil y materna, al igual que algunas patologías transmisibles (VIH/SIDA, paludismo y tuberculosis), siguen constituyendo objetivos prioritarios y válidos del sector salud, como ha sido planteado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), extraídos de la Declaración del Milenio acordada en el año 2000; sin que, desafortunadamente y a pesar de su alto impacto social, las enfermedades no transmisibles — como son ciertas patologías neurológicas— sean también consideradas una prioridad.
 

La respuesta del organismo rector de la política de salud en nuestro país, frente a las enfermedades denominadas “crónico-degenerativas,” ha sido únicamente la de crear un comité de enfermedades crónicas con el objetivo de desarrollar normas y guías terapéuticas, poner en marcha actividades de educación y buscar estrategias que permitan entregar medicamentos en forma gratuita para ciertas enfermedades. Esta lamentable inercia del sector salud frente a ciertas patologías de alto impacto epidemiológico, social y económico —un ejemplo de las cuales es la enfermedad cerebro vascular (tercera causa de mortalidad general en el año 2004)— más la existencia de patologías directamente relacionadas con ella (diabetes mellitus, enfermedades hipertensivas y enfermedades isquémicas del corazón), que constan entre las diez primeras causas de mortalidad general, debe obligar a la acción.4
 

Además de las actividades científicas y gremiales de su propio ámbito, las sociedades médico- científicas deben tener una responsabilidad frente a la comunidad y deben también desplegar acciones sociales. En ese contexto, la Sociedad Ecuatoriana de Neurología, frente a una patología altamente prevalente en nuestro país como es la enfermedad cerebro vascular, es quien debe comenzar a liderar y buscar la realización de acciones conjuntas con otras sociedades científicas afines, para ejecutar de forma regular y a largo plazo campañas masivas de difusión, concienciación y educación sobre los factores de riesgo y los síntomas iniciales de un ictus. Campañas que deberán estar dirigidas a la población en general, a los trabajadores de la salud de nivel primario y a médicos no neurólogos que evalúan inicialmente a los pacientes.

 

Actualmente, no hay duda de que las estrategias de prevención primaria y secundaria con la población constituyen el enfoque más efectivo desde el punto de vista costo-beneficio, para enfrentar este grave problema de salud pública, sobre todo si se considera que, en países como el nuestro, la enfermedad cerebro vascular afecta a la población económicamente activa.5 En concordancia con este llamado a la acción, considero que la SEN debe declarar el 18 de mayo de cada año como un “día de prevención del ictus cerebral.” Un día consagrado a la ejecución de acciones de educación y difusión nacional acerca de dicha patología. La experiencia que se vaya adquiriendo podrá servir de base para extender las acciones a otras patologías neurológicas.
 

El artículo 42 de la Constitución Política del Ecuador dispone eufemísticamente que “El Estado garantizará el derecho a la salud, su promoción y protección...”; pero, más que de un justo derecho, de lo que debe tratarse es de obtener logros a través de la acción de quienes hacemos la sociedad en su conjunto.

 

 

Dr. Jorge Moncayo Gaete
Presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Neurología
E-mail: jmgaete@panchonet.net

   
  

Editora: Dra.  Rocío Santibáñez

Dirección: Clínica Kennedy, Sección Gamma, Oficina 102.

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Guayaquil, Ecuador

  

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