EDITORIAL
Las enfermedades neurológicas en el Ecuador:
Un llamado a la acción
De acuerdo a los indicadores básicos de salud del
año 2005, entre las primeras sesenta causas de defunción en el
Ecuador1 se encuentran cuatro patologías neurológicas: la
enfermedad cerebro vascular, la epilepsia, la enfermedad de
Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.
El impacto que tiene una determinada patología, o
un grupo de ellas, sobre una sociedad es ahora un elemento
importante para la planificación de las políticas de salud. En
las regiones industrializadas se estima que las enfermedades
neurológicas son responsables de aproximadamente un tercio de
los años de vida perdidos dentro de una sociedad, cifra que
representa los años de vida disminuidos por muerte prematura más
los años de vida con incapacidad generada por una patología2.
En los últimos tiempos, el Ecuador ha empezado a
experimentar modificaciones demográficas y epidemiológicas.
Actualmente, la esperanza de vida al nacer es de 74 años y, para
el quinquenio 2000- 005, se estimó un incremento del 16.5% en el
grupo de mayores de 60 años3, lo que, a futuro, conllevará el
crecimiento de las enfermedades denominadas
crónico-degenerativas. La salud infantil y materna, al igual que
algunas patologías transmisibles (VIH/SIDA, paludismo y
tuberculosis), siguen constituyendo objetivos prioritarios y
válidos del sector salud, como ha sido planteado en los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), extraídos de la
Declaración del Milenio acordada en el año 2000; sin que,
desafortunadamente y a pesar de su alto impacto social, las
enfermedades no transmisibles — como son ciertas patologías
neurológicas— sean también consideradas una prioridad.
La respuesta del organismo rector de la política
de salud en nuestro país, frente a las enfermedades denominadas
“crónico-degenerativas,” ha sido únicamente la de crear un
comité de enfermedades crónicas con el objetivo de desarrollar
normas y guías terapéuticas, poner en marcha actividades de
educación y buscar estrategias que permitan entregar
medicamentos en forma gratuita para ciertas enfermedades. Esta
lamentable inercia del sector salud frente a ciertas patologías
de alto impacto epidemiológico, social y económico —un ejemplo
de las cuales es la enfermedad cerebro vascular (tercera causa
de mortalidad general en el año 2004)— más la existencia de
patologías directamente relacionadas con ella (diabetes mellitus,
enfermedades hipertensivas y enfermedades isquémicas del
corazón), que constan entre las diez primeras causas de
mortalidad general, debe obligar a la acción.4
Además de las actividades científicas y gremiales
de su propio ámbito, las sociedades médico- científicas deben
tener una responsabilidad frente a la comunidad y deben también
desplegar acciones sociales. En ese contexto, la Sociedad
Ecuatoriana de Neurología, frente a una patología altamente
prevalente en nuestro país como es la enfermedad cerebro
vascular, es quien debe comenzar a liderar y buscar la
realización de acciones conjuntas con otras sociedades
científicas afines, para ejecutar de forma regular y a largo
plazo campañas masivas de difusión, concienciación y educación
sobre los factores de riesgo y los síntomas iniciales de un
ictus. Campañas que deberán estar dirigidas a la población en
general, a los trabajadores de la salud de nivel primario y a
médicos no neurólogos que evalúan inicialmente a los pacientes.
Actualmente, no hay duda de que las estrategias
de prevención primaria y secundaria con la población constituyen
el enfoque más efectivo desde el punto de vista costo-beneficio,
para enfrentar este grave problema de salud pública, sobre todo
si se considera que, en países como el nuestro, la enfermedad
cerebro vascular afecta a la población económicamente activa.5
En concordancia con este llamado a la acción, considero que la
SEN debe declarar el 18 de mayo de cada año como un “día de
prevención del ictus cerebral.” Un día consagrado a la ejecución
de acciones de educación y difusión nacional acerca de dicha
patología. La experiencia que se vaya adquiriendo podrá servir
de base para extender las acciones a otras patologías
neurológicas.
El artículo 42 de la Constitución Política del
Ecuador dispone eufemísticamente que “El Estado garantizará el
derecho a la salud, su promoción y protección...”; pero, más que
de un justo derecho, de lo que debe tratarse es de obtener
logros a través de la acción de quienes hacemos la sociedad en
su conjunto.
Dr. Jorge Moncayo Gaete
Presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Neurología
E-mail: jmgaete@panchonet.net