REPORTE DE CASOS CLÍNICOS
Síndrome de Tolosa-Hunt: Hallazgos en Resonancia
Magnética Cerebral antes y después del tratamiento
con Terapia Corticoidal Sistémica
Dr. Javier Sánchez1, Dr. Luis Jairala
Quade1, Dr. Carlos Valle2, Dr. Fernando
Flores3,
Dr. José Vergara4, Dr. Luis Jairala Zunino5,
Dr. Boris Zurita6
Resumen
El Síndrome de Tolosa-Hunt se caracteriza por oftalmoplejía
dolorosa debido a inflamacióngranulomatosa en el seno cavernoso.
La terapia corticoidal dramáticamente resuelve los hallazgos
clínicos y radiológicos de este síndrome. Presentamos el caso
clínico de una paciente de 55 años de edad, quien fue
inicialmente manejada como una tromboflebitis del seno
cavernoso, y que, mediante estudio de resonancia magnética, pudo
ser diagnosticada como un Síndrome de Tolosa-Hunt, recibiendo el
tratamiento respectivo y logrando su mejoría clínica.
Recomendamos el seguimiento con resonancia magnética, para el
diagnóstico definitivo del Síndrome de Tolosa-Hunt y
diferenciarlo de otras lesiones en seno cavernoso que lo simulan
clínica y radiológicamente.
Palabras clave: Síndrome de Tolosa-Hunt,
Oftamoplejía dolorosa, Seno cavernoso, Corticoides, Resonancia
magnética.
Abstract
Tolosa-Hunt syndrome is characterized by painful ophthalmoplegia
due to a granulomatous inflammation in the cavernous sinus.
Corticosteroid therapy dramatically resolves both clinical and
radiological findings. We report a case of a patient 55 years
old, initially managed as cavernous sinus thrombophlebitis, and
by means of magnetic resonance imaging studies, was then
diagnosed as Tolosa-Hunt syndrome. After receiving adequate
therapy, clinical symptoms improved. We recommend serial
magnetic resonance imaging studies when Tolosa-Hunt syndrome is
suspected in order to differentiate it from other cavernous
sinus lesions that can mimic it clinically and radiologically.
Key words: Tolosa-Hunt syndrome,
Painful ophthalmoplegia, Cavernous sinus, Corticosteroid
treatment, Magnetic resonance imaging.
Rev. Ecuat. Neurol. Vol. 15, No 2-3, 2007
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Introducción
El Síndrome de Tolosa-Hunt (STH) es una oftalmoplejía
dolorosa que responde al tratamiento con corticoides debido
a una inflamación granulomatosa idiopática en el seno
cavernoso, fisura orbitaria superior o en el vértice
orbitario.1, 6 La etiología del síndrome todavía no se ha
clarificado. Tolosa describió un proceso inflamatorio del
seno cavernoso en un paciente cuya arteriografía cerebral
revelaba una estenosis del sifón carotídeo, en una porción
distal del seno cavernoso en 1954.1 Hunt describió los
criterios clínicos por los cuales se reconocía al síndrome
de oftalmoplejía dolorosa en 1961.2 Smith and Taxdal
introdujeron el epónimo Síndrome de Tolosa-Hunt en 1966,
cuando ellos reportaron 5 casos de oftalmoplejía dolorosa y
confirmaron la importancia del tratamiento con corticoides
como prueba diagnóstica.7
La International Headache Society (IHS)
estableció los criterios del STH en 1988 como episodio o
episodios de dolor orbitario unilateral; asociado con
parálisis de uno o más de los nervios oculomotores III, IV y
VI y/o demostración de granuloma por imagen de resonancia
magnética (IRM) cerebral o biopsia; el dolor y la parálisis
se resuelven con terapia corticoidal; otras causas se
excluyen con investigaciones apropiadas.8 El examen más
sensible para el diagnóstico del STH es la IRM.9 La mejoría
sintomática, luego de terapia corticoidal en un paciente con
oftalmoplejía dolorosa, es una característica esencial
clínica del síndrome de Tolosa-Hunt. Esta terapia
dramáticamente resuelve los hallazgos radiológicos y
clínicos del STH.10 En este trabajo realizamos estudios de
resonancia magnética cerebral en un paciente, antes y
después de la terapia corticoidal, quien clínicamente
cumplia los criterios diagnósticos de la IHS para STH.
Revisamos los hallazgos de las resonancias magnéticas
cerebrales antes y después de la terapia corticoidal para el
diagnóstico definitivo de STH, y para diferenciar éste de
otras lesiones del seno cavernoso que lo simulan clínica y
radiológicamente.
Caso clínico
Mujer, 55 años, con antecedentes patológicos de hipertensión
arterial controlada con atenolol 50 mg por día. En 5
ocasiones, y en el lapso de 6 meses previos al ingreso,
había presentado episodios de presíncope y, en 3 ocasiones,
amaurosis fugax en ojo derecho. Sus signos vitales eran
estables. Su enfermedad había comenzado 2 semanas antes del
ingreso cuando, 6 horas después de un tratamiento
odontológico (no especificado), presenta ptosis palpebral
derecha y dolor retro y periorbitario intenso, el cual fue
aumentando en intensidad.
Al examen neurológico, la paciente se
presentaba conciente, orientada, con lenguaje normal. Tanto
la agudeza visual como el examen de fondo de ojo fueron
normales. Se encontró ptosis palpebral derecha sin
alteraciones de oculomotilidad ni pupilar. Además,
hipoalgesia en la primera rama del nervio trigémino derecho.
El resto del examen neurológico fue normal.
Los exámenes de laboratorio revelaron
leucocitos 12.200 (neutrófilos 69%, linfocitos 30%,
eosinófilos 1% , hematíes, hemoglobina, hematocrito,
plaquetas normales. Velocidad de sedimentación globular y
proteína C reactiva, normales. Glicemia, función renal,
función hepática, ANA, VDRL, normales.
Se inició tratamiento para el dolor con
prednisona 40 mg por día. Al día siguiente, la paciente
continuaba con dolor intenso en región retro y periorbitaria
derechas, junto con diplopía en la mirada horizontal. Había
ptosis palpebral derecha, anisocoria con pupila derecha
mayor que la izquierda y disminución del reflejo fotomotor
ipsilateral.
El resto del examen neurológico resultó
normal. Estudios complementarios como angiorresonancia
cerebral y resonancia de órbitas y senos paranasales fueron
normales. El dolor aumentó en intensidad, catalogándolo como
dolor neuropático de la primera rama del nervio trigémino;
por lo cual se inició tratamiento con gabapentina 600 mg,
cada 12 h, y amitriptilina 25 mg en la noche.
Por las manifestaciones clínicas antes
expuestas pensamos en una tromboflebitis del seno cavernoso
derecho por lo cual iniciamos tratamiento con piperacilina,
a 4.5 g IV, cada 8 h y vancomicina a 1g cada 12 h. A
pesar del tratamiento antibiótico, la paciente empeoró
clínicamente, presentando una parálisis completa del III par
craneal con anisocoria, pupila derecha mayorque izquierda.
Persistía el dolor periorbitario intenso con
hipoalgesia en la primera rama del V par derecho.
Posteriormente, se presentó parálisis del VI y IV pares
craneales, conformándose una ofalmoplejía dolorosa.
Como persistiera el dolor periorbitario,
instalamos tratamiento con infusión continua de tramadol por
24 horas, sin conseguir alivio del dolor. Se hizo una
interconsulta a Terapia del Dolor del Departamento de
Anestesiología, quienes iniciaron una infusión continua con
bupremorfina durante 24 horas, que igualmente fracasó.
La intensidad del dolor aumentaba
progresivamente, por lo cual se realizó bloqueo del ganglio
estrellado derecho, con remisión del dolor durante 24 horas.
Posteriormente tuvimos que utilizar oxicodona y gabapentina
y así mantener disminuida la intensidad del dolor. El
tratamiento con antibióticos se suspendió al décimo día.
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Figura 1: Previo a
Terapia Corticoidal: a) T1-compensada (TR/TE:500/25)
coronal, b) luego de gadolinio T1-compensada (TR/TE:500/20)
coronal imagen de resonancia magnética con
agrandamiento de seno cavernoso derecho y
captación intensa del gadolinio intravenoso.
Estenosis de la porción intracavernosa de la
arteria carótida interna derecha. |
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Figura 2: Luego de 45 días de Terapia
Corticoidal: a) T1-compensada (TR/TE:500/20)
coronal, b) luego de gadolinio T1-compensada (TR/TE:500/20)
coronal. No se aprecian cambios significativos. |
La IRM cerebral focalizada en seno cavernoso
mostró agrandamiento del seno cavernoso derecho con
captación intensa del medio de contraste. Además, se
encontró una leve estenosis de arteria carótida interna
intracavernosa (figura1). El examen neurológico mostraba un
leve exoftalmos derecho, parálisis de III, IVy VI pares,
dolor neuropático en la primera rama del nervio trigémino e
hipoalgesia en la misma región. La posibilidad de un STH fue
planteada, por tanto, iniciamos tratamiento corticoidal con
prednisona 1mg/kg/día por 14 días, y luego, disminución
progresiva de la dosis. Diez días después, el examen
neurológico era casi normal, salvo persistencia de dolor
neuropático en la primera rama del V par derecho e
hipoalgesia en la misma región.
El dolor neuropático era de tal intensidad
que requirió la administración del siguiente esquema:
oxicodona 20 mg – gabapentina 3600 mg – amitriptilina 25 mg
por día. Luego de alrededor de 15 días, la intensidad del
dolor había disminuido, por lo cual comenzamos a bajar
progresivamente la medicación en el lapso aproximado de un
mes. Una segunda IRM cerebral focalizada en seno cavernoso
-luego de 45 días-, mostró casi los mismos hallazgos de la
primera resonancia, es decir, agrandamiento del seno
cavernoso derecho con captación intensa del gadolinio y leve
estenosis de la porción intracavernosa de la arteria
carótida interna (figura 2).
Luego de retirar la medicación analgésica,
persistió un leve dolor neuropático en la primera rama del V
par derecho, con hipoalgesia en el mismo territorio. Al cabo
de 6 meses, la paciente no refiere dolor. El examen
neurológico es normal, salvo la hipoalgesia en la primera
rama del V par derecho. Una tercera IRM cerebral focalizada
en seno cavernoso mostró al seno cavernoso prácticamente de
tamaño normal y menor estenosis de la arteria carótida
interna intracavernosa (figura 3).
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Figura 3: Luego de 6 meses de Terapia
Corticoidal: T1-compensada (TR/TE:450/17)
coronal. Se aprecia seno cavernoso derecho
prácticamente de tamaño normal y la porción
intracavernosa de la arteria carótida interna
derecha con menor estenosis. |
Discusión
El STH ha sido descrito como una oftalmoplejía dolorosa
recidivante y remitente secundaria a una infiltración
granulomatosa idiopática en el seno cavernoso, fisura
orbitaria superior o en el vértice orbitario.1, 6 La
etiología todavía es desconocida. El Síndrome de Tolosa-Hunt
es usualmente unilateral sin predisposición hacia ningún
lado. Se lo ha reportado bilateral en 4.1%-5% de los casos.
11, 12 La edad de comienzo fluctúa entre 3 hasta 75 años. En
el 85% de los casos, el III par craneal está involucrado; en
70%, el VI par; en 30%, la primera rama del V par; y en 29%,
el IV par.12
En el año 2004, la IHS introdujo los
siguientes criterios para el diagnóstico del STH:
1. Uno o más episodios de dolor
orbitario unilateral que persiste semanas si no se trata.
2. Paresia de uno o más de los nervios craneales III,
IV y/o VI y/o demostración de granuloma por resonancia o
biopsia.
3. Paresia que coincide con el inicio del dolor, o le
sigue en 2 semanas.
4. Dolor y paresia que se resuelven dentro de 72
horas cuando se trata adecuadamente con corticoides.
5. Otras causas se han excluido mediante
investigaciones apropiadas.
Aunque los reportes originales por Tolosa y
Hunt y col. describieron los cambios histopatológicos en el
seno cavernoso como de bajo grado -proceso inflamatorio no
específico que se caracterizaba por proliferación de
fibroblastos y por infiltración del septum y pared del seno
con linfocitos y células plasmáticas1, 2 - reportes
posteriores hablaron de un proceso inflamatorio
granulomatoso más específico que estaba asociado con
linfocitos, células epitelioides, células gigantes, células
plasmáticas y pequeñas áreas de necrosis.13-15
Estudios de imágenes con radiografías,
venografía orbitaria, angiografía cerebral y posteriormente
tomografía computarizada y resonancia magnética, han sido
utilizados en el diagnóstico del STH desde el reporte
original de Tolosa en 1954. Las radiografías han resultado
normales en la mayoría de casos. Sin embargo, erosiones
óseas en regiones selar y paraselar se han detectado en
algunos pacientes.16 Se ha reportado que los pacientes con
STH tienen obstrucción en la tercera porción de la vena
oftálmica superior ipsilateral, así como obstrucción del
seno cavernoso ipsilateral en venografías de la órbita.3, 13
Las anomalías angiográficas de la arteria carótida interna
se caracterizan por estenosis irregular, aplanamiento y
desplazamiento de su porción cavernosa, sugiriendo una masa
en el seno. Estos hallazgos en el STH son reversibles luego
de terapia corticoidal sistémica.1, 3, 6, 10 Los estudios
vasculares solamente revelan estructuras anatómicas
intrínsecas de los vasos y del seno cavernoso, por tanto,
una venografía orbitaria y arteriografía cerebral normales
no excluyen el STH.
Aunque la mayoría de las tomografías son
normales, las tomografías de alta resolución han demostrado
mayor sensibilidad en demostrar áreas de tejido blando
anormal en el seno cavernoso. La resonancia magnética es más
sensible que la tomografía computarizada, ya que revela
directamente la inflamación granulomatosa del seno
cavernoso. En la resonancia, las lesiones relacionadas con
el seno cavernoso, estructuras vasculares, nervios
craneales, y parénquima cerebral adyacente se puede
visualizar directamente. 3, 4, 9, 17-19, 21.26 La resonancia
magnética en nuestro paciente demostró directamente masa de
tejido blando en seno cavernoso y su relación con
estructuras neurovasculares, como la compresión y estenosis
de la arteria carótida interna en su segmento cavernoso.
En nuestro paciente no se cumplió el criterio
de alivio del dolor y mejoría de la paresia luego de 72
horas de tratamiento. Las alteraciones de los nervios
oculomotores se resolvieron recién a los 10 días y el alivio
del dolor a los 15 días. La segunda resonancia todavía
demostraba la presencia de tejido granulomatoso en el seno
cavernoso, luego de 45 días del tratamiento. La tercera
resonancia, luego del tratamiento, no demostró presencia de
tejido granulomatoso en el seno cavernoso. De esta forma, la
resolución clínica de los síntomas luego de la terapia
corticoidal sistémica puede preceder la normalización
neuroradiológica en semanas o aun en meses.3, 10, 19
Si bien es cierto que nuestro paciente no
cumplió exactamente el criterio de resolución del dolor y
paresia oculomotora dentro de las 72 horas de tratamiento,
pensamos que nuestro paciente tiene un STH, ya que, además
de cumplir los otros criterios diagnósticos del síndrome, el
curso del dolor ni de la paresia de nervios oculomotores fue
progresiva, sino más bien regresiva. Aunque la inflamación
granulomatosa del seno cavernoso, fisura orbitaria superior
y vértice orbitario puede producir una oftalmoplejía
dolorosa, otras lesiones en estas estructuras pueden causar
oftalmoplejía dolorosa y aún responder a la terapia
corticoidal sistémica.3, 9, 13, 19, 20, 27
El STH constituye el 2.9%-3.4% de los casos
de oftalmoplejía dolorosa. Las metástasis, fístulas carótido-cavernosas,
aneurismas de arteria carótida interna cavernosa y de
arteria comunicante posterior, sarcoidosis, linfomas,
macroadenomas pituitarios, granulomatosis de Wegener,
arteritis de células gigantes, infecciones selares y
paraselares, diseminación local de carcinomas de cabeza y
cuello, meningiomas, neuropatía vasculítica secundaria a
diabetes mellitus y migraña oftalmopléjica, constituyen el
diagnóstico diferencial clínico de oftamoplejía dolorosa que
responde a corticoides sistémicos. Meningiomas, sarcoidosis,
diseminación local de carcinomas, linfoma y
a veces macroadenomas pituitarios y metástasis pueden
presentar intensidades de señal similares a la del tejido
granulomatoso del STH. Sin embargo, los meningiomas no se
resuelven con corticoides.
La sarcoidosis, las metástasis y los linfomas
generalmente tienen otros síntomas sistémicos y hallazgos
radiológicos. Las anormalidades vasculares, como la
arteritis de células gigantes, granulomatosis de Wegener,
migraña oftalmopléjica, oftalmoplejía diabética y
aneurismas, no se asocian con masas en el seno cavernoso, y
los aneurismas, fístula carótido-cavernosa, arteritis de
células gigantes pueden detectarse fácilmente con estudios
de neuroimagen, como son arteriografía y resonancia
magnética.3, 4, 9, 10, 20, 21, 28-32 La desaparición del
tejido granulomatoso en el seno cavernoso en la IRM
cerebral, así como la resolución de los síntomas y signos
neurológicos luego de la terapia corticoidal sistémica,
sugiere que el seguimiento con estudios de IRM cerebral
focalizada en senos cavernosos es esencial para evitar un
diagnóstico erróneo de STH en presencia de otras lesiones,
como son metástasis, meningioma, macroadenoma y procesos
vasculares.
En resumen, los hallazgos de IRM focalizada en senos
cavernosos, antes y después de la terapia corticoidal, son
importantes criterios diagnósticos en el STH y, además
sirven para diferenciarlo de otras lesiones en el seno
cavernoso que lo simulan clínica y radiológicamente.
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