Volumen 15, Número 2-3, 2006

 
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Sociedad Ecuatoriana de Neurología

                    ARTICULO DE REVISIÓN                  

 

La evaluación neuropsicológica en la Cirugía de Epilepsia

Dra. Alma Rosa Martínez-Rosas1, Dra. Ana Luisa Sosa-Ortiz2, Dr. Mario López-Gómez3,
Dr. Mario Alonso-Vanegas4, Dr. Miguel Ángel Celis4

 

 

Resumen
Desde la década de los sesenta se han desarrollado sistemas objetivos de evaluación de las funciones superiores, con el fin de poder establecer el estado cognoscitivo de los pacientes candidatos a cirugía de epilepsia, para lo cual, la evaluación neuropsicológica se lleva a cabo mediante la utilización de instrumentos idóneos que permitan identificar la disfunción cerebral y tomando en cuenta los siguientes aspectos: a) establecer el estado cognoscitivo global, b) orientar en la lateralización de la disfunción cerebral, c) predecir el riesgo de deterioro o mejoría cognoscitiva, con base en las funciones preservadas y en las funciones alteradas, d) y después de la cirugía, describir el estado cognoscitivo del paciente mediante valoraciones periódicas, con el fin de tener un control evolutivo del funcionamiento neuropsicológico proporcionando de forma precisa e integrada los efectos que la intervención quirúrgica produce en el funcionamiento cognoscitivo de los pacientes. La evaluación neuropsicológica es un proceso integrado que requiere de varias horas para ser completado, por lo que es importante que esta se realice sin el conocimiento previo de los hallazgos de imagen y/o electroencefalográficos, ya que esto podría sesgar la exploración y los resultados al no ser posible la identificación de otras posibles alteraciones cognoscitivas, o bien, se corre el riesgo de suponer la existencia de patología cerebral donde no la hay. En este artículo se describen los aspectos teórico-metodológicos de la exploración neuropsicológica en el área de cirugía de la epilepsia.

 

Palabras clave: Cirugía de epilepsia, Evaluación neuropsicológica, Funciones cognoscitivas, Lateralización del foco epiléptico, Lenguaje.

 

 

Abstract
Since the decade of the sixties objective systems of evaluation of the superior functions have been developed with the purpose of being able to establish the cognitive state from the patients candidates to epilepsy surgery, for that, the neuropsychological evaluation is made by means of the use of suitable instruments that allows to identify the cerebral dysfunction and taking into account the following aspects: a) to establish the global cognitive state, b) to guide in the lateralization of the cerebral dysfunction, c) to predict the risk of deterioration or cognitive improvement, with base in the preserved functions and in the altered functions, and d) after the surgery, to describe the patient’s cognitive state by means of periodic evaluations, with the purpose of having an evolutionary control of the neuropsychological functioning, providing in a precise and integrated way the effects that the surgical intervention produces in the cognitive functioning of the patients. The neuropsychological evaluation is an integrated process that requires of several hours to be completed, for that, it is important that this is carried out without the previous knowledge of the discoveries of image and/or electroencephalographic methods, since this could slant the exploration and the results, when it is not possible the identification of other possible cognitive alterations, or, one runs the risk of supposing the existence of cerebral pathology where there is not. In this article the theoretical-methodological aspects of the neuropsychological exploration are described in the area of epilepsy surgery.

 

Key words: Epilepsy Surgery, Neuropsychological Evaluation, Cognitive Functions, Lateralization of the Epileptogenic Foci, Language.

 

 

 

Rev. Ecuat. Neurol. Vol. 15, No 2-3, 2007

 

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Introducción
La epilepsia es una de las patologías neurológicas de mayor incidencia en la población mexicana. Aproximadamente de uno a dos millones de mexicanos padecen esta enfermedad y hasta en un 30% de los pacientes su sintomatología  no remite a pesar de un tratamiento apropiado con medicamentos antiepilépticos.1
 

Para este grupo de pacientes, el tratamiento quirúrgico se considera una opción terapéutica aceptable. El objetivo de la cirugía de epilepsia es la eliminación o sustancial reducción de las crisis sin producir efectos perjudiciales para el paciente. Este padecimiento afecta principalmente a adultos jóvenes, además, tiene importantes implicaciones psicológicas y sociales; ya que le impide al individuo realizar sus capacidades y repercute en su calidad de vida y socialización.2
 

En los últimos 40 años se ha producido un avance considerable sobre los efectos de la epilepsia en las funciones cognoscitivas, desarrollándose sistemas objetivos de evaluación de las funciones superiores con el fin de poder establecer el estado cognoscitivo de los pacientes candidatos a cirugía de epilepsia.
 

Es interesante destacar que la evaluación neuropsicológica no es útil en el diagnóstico de la epilepsia, pues este se realiza a partir de criterios cínicos y electroencefalográficos. La exploración neuropsicológica indica el estado cognoscitivo global del paciente, poniendo de manifiesto sus destrezas y sus deficiencias.3

 

Otro hecho que cobra relevancia es el carácter multifactorial de las alteraciones cognoscitivas. Existen diferentes variables, tales como etiología de las crisis, tratamiento farmacológico, edad de inicio, tipo de crisis, duración de la enfermedad, frecuencia de las crisis y limitaciones académico-culturales, por lo cual, las alteraciones cognoscitivas en esta patología son variables y pueden ser, desde muy severas, o bien, no identificarse alteraciones significativas.4 De este modo, en las personas con retraso mental puede encontrarse inmadurez en el desarrollo de ciertos dominios cognoscitivos, mientras que en pacientes donde la epilepsia es la manifestación de una enfermedad cerebral focal, los defectos en la memoria pueden ser la única evidencia de alteraciones cognoscitivas.5, 6 Todo ello convierte a la evaluación neuropsicológica en un proceso multivariado que requiere varias horas para ser completado, pero que es imprescindible para conocer el estado cognoscitivo del paciente,3 por lo que en este trabajo se describen los aspectos teórico-metodológicos generales para realizar un estudio neuropsicológico pre y postquirúrgico.
 

 

Objetivos de la exploración neuropsicológica
La exploración neuropsicológica se efectúa tomando en cuenta los siguientes aspectos:
a. Establecer el estado cognoscitivo global.
b. Orientar en la lateralización del cerebral.
c. Predecir el riesgo de deterioro o mejoría cognoscitiva, con base en las funciones preservadas y en las funciones alteradas.
d. Después de la cirugía, describir el estado cognoscitivo del paciente mediante valoraciones periódicas, con el fin de tener un control evolutivo del funcionamiento neuropsicológico.7
 

Uno de los aspectos más relevantes de la evaluación neuropsicológica, que escasamente ha sido documentado y se realiza al término de la misma, es el consejo y orientación pre y postquirúrgico al paciente y sus familiares, proceso en el que se informa sobre los posibles riesgos de afección cognoscitiva, considerando el nivel de funcionamiento premórbido y la asistencia sobre el impacto emocional que conlleva la cirugía.
 

Principios generales del procedimiento de evaluación
Aunque son muchos los centros en los que se lleva a cabo una evaluación neuropsicológica como parte de la evaluación prequirúrgica de estos pacientes,8 es grande la diversidad concerniente al uso que se le da a los datos neuropsicológicos, de manera que una misma información es altamente valorada en algunos centros, mientras que en otros es totalmente ignorada.9 Actualmente hay distintos protocolos que habitualmente se utilizan en los centros de cirugía de epilepsia, de tal manera que se ha intentado describir el perfil del paciente epiléptico. En la mayor parte de los estudios existe la tendencia a explorar las funciones cognoscitivas en función de las áreas cerebrales implicadas, por ejemplo, es frecuente encontrar que en la epilepsia del lóbulo temporal se estudie la función de memoria, o en el caso de la epilepsia del lóbulo frontal las funciones ejecutivas, sin embargo, esto limita el estudio neuropsicológico, pues no se tiene una apreciación global del funcionamiento cognoscitivo.
 

Por este motivo, es necesario entonces que la exploración neuropsicológica en el paciente con epilepsia se realice sin el conocimiento previo de los hallazgos de imagen y/o electroencefalográficos, ya que esto podría sesgar los resultados al no ser posible la identificación de otras posibles alteraciones cognoscitivas, o bien, se corre el riesgo de suponer la existencia de patología cerebral donde no la hay.
 

En la determinación del foco epiléptico, la evaluación neuropsicológica contribuye proporcionando una información que complementa, ya sea confirmando o contradiciendo, los hallazgos obtenidos por medio de otras técnicas. Si los resultados neuropsicológicos indican un déficit funcional focal, que coincide con datos similares proporcionados por instrumentos electrofisiológicos o de neuroimagen, la confianza en que la localización del foco epiléptico es correcta se ve incrementada. Cuando, por el contrario, los datos neuropsicológicos son discrepantes con los obtenidos mediante otras técnicas, puede estar reflejando una disfunción significativa que se extiende más allá del área epileptógena. También puede ocurrir que los resultados neuropsicológicos sugieran una localización en el hemisferio opuesto al demostrado por neuroimagen o el EEG. En este caso, tal discrepancia apuntará a una organización cerebral anómala que deberá ser confirmada con la prueba de Wada.10
 

La complejidad de la exploración y del diagnóstico de las actividades mentales superiores requiere un enfoque integrado. Por una parte, implica la suma de todos los datos del paciente, desde la historia clínica de sus antecedentes médicos y de personalidad y las observaciones de conducta, hasta los datos aportados por los tests estandarizados, sin olvidar los datos neurológicos médicos generales y  complementarios (TAC, IRM, etc.).11
 

Por otra parte, una adecuada valoración neuropsicológica requiere de la exploración global de las funciones cognoscitivas, posteriormente con base en una hipótesis diagnóstica planteada se aplican pruebas específicas para la exploración de aquellas funciones que resultan alteradas, para lo cual existen diversas orientaciones y métodos, entre los que se encuentran las baterías estandarizadas, o bien, una opción flexible en la que se seleccione un conjunto de pruebas que se adapten a los problemas y necesidades específicas de cada caso.12 De cualquier manera, al utilizar un instrumento que permita investigar las capacidades cognoscitivas del sujeto de forma ordenada y sistematizada, se debe conocer el entorno sociocultural del individuo para adecuar e interpretar en forma correcta el instrumento exploratorio utilizado.13
 

Algunas consideraciones para la exploración neuropsicológica postquirúrgica

Una de las contribuciones más valiosas que la evaluación neuropsicológica proporciona al programa de cirugía de epilepsia es la comprensión precisa e integrada de los efectos que la intervención quirúrgica produce en el funcionamiento cognoscitivo de los pacientes. Para ello, estos deben ser evaluados antes y después de la intervención, no realizándose evaluaciones en el período postoperatorio agudo.14, 15
 

La comparación de ambas evaluaciones permite conocer la morbilidad neuropsicológica asociada con la resección quirúrgica; además, identifica aquellas funciones que no se ven afectadas o que incluso mejoran con la intervención.16 Se ha estimado que dentro de los primeros tres meses de recuperación postquirúrgica existen cambios transitorios en el funcionamiento cognoscitivo, los que a seis meses de la intervención son más o menos permanentes, sin embargo, los cambios más importantes pueden ocurrir hasta un año después de la misma.17

 

Para evitar posibles efectos de aprendizaje, en la evaluación neuropsicológica postoperatoria deben aplicarse test o tareas que sean equiparables en relación al contenido de los ítems y procedimiento de evaluación empleados en el estudio preoperatorio.
 

Por otra parte, la comparación de las evaluaciones pre y postoperatorias permite establecer los patrones esperados de cambio cognoscitivo asociado con la cirugía, así como los factores de riesgo de deterioro cognoscitivo.16
 

Esta información hace posible conocer con anterioridad la probabilidad de que un determinado paciente experimente un deterioro de sus capacidades cognoscitivas como resultado de la intervención quirúrgica, por lo que deberá tenerse en cuenta durante el proceso de selección de los candidatos a cirugía.
 

Otros estudios complementarios
Las funciones más extensamente estudiadas han sido el lenguaje y la memoria, con una mayoría de investigaciones centradas en la lobectomía temporal.

 

Cuando se planea resecar parte del lóbulo temporal para controlar la frecuencia de las crisis, existe una especial preocupación por los efectos que tal intervención pueda producir en la función del lenguaje y la memoria. En este sentido, una labor fundamental es determinar con anterioridad a la cirugía qué hemisferio es el dominante para el lenguaje, pudiendo utilizar para ello técnicas no invasivas, como el test de escucha dicótica,18 o bien, invasivas, como la prueba de Wada, que también permite determinar de forma general la reserva hemisférica funcional para la memoria.19 Asimismo, con el objetivo de preservar la función del lenguaje, se emplean distintos procedimientos, como la realización de mapas funcionales para orientar a resecciones restringidas anatómicamente.20, 21
 

 

Conclusiones
La evaluación neuropsicológica en la cirugía de epilepsia desempeña un papel importante, como se ha mencionado, la obtención de una línea base (evaluación preoperatoria) es necesario para establecer las consecuencias y resultados en el funcionamiento cognoscitivo tras la intervención quirúrgica; asimismo, evaluaciones periódicas tras la misma, permiten determinar la evolución neuropsicológica de estos pacientes.
 

Un adecuado diagnóstico neuropsicológico permite determinar la disfunción cerebral y orientar la localización del foco epiléptico, con base en las funciones preservadas y en las funciones alteradas, por lo cual, toda evaluación neuropsicológica requiere de la aplicación de instrumentos que permitan explorar de forma general y específica el funcionamiento cognoscitivo, asimismo, los instrumentos utilizados deben de adaptarse al contexto sociocultural del paciente para su adecuada interpretación.

 

Finalmente, es importante que la evaluación neuropsicológica se realice sin el conocimiento previo de estudios de electroencefalográficos y/o de neuroimagen, ya que esto podría sesgar la exploración orientada sólo hacia el área cerebral disfuncional y limitar en el conocimiento del funcionamiento cognoscitivo global, al no ser viable la identificación de otras posibles alteraciones.
 

 

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Editora: Dra.  Rocío Santibáñez

Dirección: Clínica Kennedy, Sección Gamma, Oficina 102.

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