ARTICULO ORIGINAL
Predictores del nivel de somnolencia en
pacientes con Apnea Obstructiva del Sueño
Dr. Juan Carlos Sierra1, Dra. Ana
Isabel Sánchez1, Dr. Gualberto Buela-Casal1,
Dra. Inmaculada Ambrosio1 y Dr. Javier Virués-Ortega1
Resumen
La excesiva somnolencia diurna es el síntoma más frecuente en el
síndrome de apnea obstructiva del sueño. La relación entre los
niveles de somnolencia y los parámetros polisomnográficos
clásicos utilizados en el síndrome de apnea obstructiva del
sueño -índice de apnea-hipopnea (IAH) y saturación de oxígeno (SaO2)-
ha sido investigada a lo largo de la literatura encontrándose
resultados contradictorios. El objetivo de la presente
investigación es tratar de evaluar qué variables se relacionan
significativamente con la gravedad de la excesiva somnolencia
durante la vigilia. Las variables seleccionadas fueron: índice
de apnea-hipopnea, porcentaje de tiempo de sueño en que la
saturación de oxígeno nocturna es inferior al 90% (SaO2<90%),
saturación de oxígeno mínima (SaO2 m), índice de masa corporal (IMC)
y edad. La muestra, compuesta por 51 pacientes con apnea
obstructiva del sueño fue seleccionada de un centro
hospitalario. Para evaluar los niveles de somnolencia se utilizó
la Escala de Somnolencia de Epworth. El diagnóstico de síndrome
de apnea obstructiva del sueño se estableció mediante una
polisomnografía convencional.
Los resultados indican una correlación
significativa entre los niveles de somnolencia diurna y los
siguientes factores: edad (r=0,302; p<0,05), IMC (r=0,339;
p<0,05), SaO2 m (r=-0,393; p<0,01) y SaO2<90% (r=0,492; p<0,01).
Asimismo, se encontraron correlaciones significativas entre las
siguientes variables: IAH y SaO2<90% (r=0,314; p<0,05); IMC y
SaO2<90% (r=0,387; p<0,05) y SaO2 m y SaO2<90% (r=-0,746;
p<0,01). No se observaron correlaciones significativas entre el
IAH y los niveles de somnolencia diurna.
De acuerdo a estos resultados, el porcentaje de
tiempo de sueño con un nivel SaO2<90% es el mejor predictor de
la gravedad de la somnolencia diurna.
Palabras clave: Apnea, Somnolencia,
Saturación de oxígeno, Índice de apnea-hipopnea, Índice de masa
corporal.
Abstract
Excessive daytime sleepiness (EDS) is the obstructive sleep
apnea syndrome (OSAS) most frequent symptom. The relationship
between the level of daytime sleepiness and standard
polysomnographic variables (i.e., apnea/hypopnea index [AHI] and
oxygen saturation SaO2) has been the subject of a number of
studies. To date, the results have been inconsistent. The goal
of this study is to assess the variables significantly related
with daytime sleepiness severity. The variables chosen were: AHI,
percentage of total time that the subject remains with arterial
oxygen saturation level below 90% (SaO2<90%), minimum oxygen
saturation (SaO2 m), body mass index (BMI), and age. The study
sample was composed of 51 obstructive sleep apnea patients
selected from a medical centre.
Subjects completed using the Epworth Sleepiness
Scale (ESS) to determine daytime sleepiness. The OSAS was
diagnosed by conventional polysomnography.
The results indicated significant correlations
between level of daytime sleepiness and age (r=.302; p<.05), BMI
(r=.339, p<.05), SaO2 m (r=-.393, p<.01) and SaO2 < 90% (r=.492,
p<.01). Significant correlations were also found between AHI and
SaO2<90% (r=.314, p<.05), BMI and SaO2<90% (r=.387; p<.05), and
SaO2 m and SaO2<90% (r=- .746; p<. 01). No significant
correlation was detected between AHI and level of daytime
sleepiness. According to the results, the percentage of total
time that the subject remains with arterial oxygen saturation
level below 90% (SaO2< 90%) is the best predictor of daytime
sleepiness severity.
Key words: Apnea, Sleepiness,
Oxygen saturation, Apnea-hypopnea index, Body mass index.
Rev. Ecuat. Neurol. Vol. 15, No 2-3, 2007
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Introducción
El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), es un
trastorno caracterizado por numerosas interrupciones
respiratorias durante el sueño. La apnea u obstrucción
completa consiste en una interrupción del flujo aéreo
durante 10 segundos o más, mientras que la hipopnea u
obstrucción parcial se define como una disminución del flujo
de aire igual o superior al 50%,1 acompañado de una caída de
la saturación de oxígeno (SaO2) del 4%. Estos episodios
reiterados de cese del flujo aéreo durante el sueño se
producen por una obstrucción de la vía aérea superior,
debido fundamentalmente a la relajación de los músculos que
rodean la garganta y lengua. Las apneas pueden ser de tipo
central (donde no hay flujo aéreo y tampoco esfuerzo
respiratorio), obstructiva (no hay flujo aéreo a pesar de
que el esfuerzo respiratorio es el adecuado) o mixta
(combinación de ambos tipos). Después de cada apnea, se
observa una desaturación de oxihemoglobina, es decir, una
disminución de la SaO2, cuya magnitud depende del nivel
previo y de lo que dura el episodio apneico. Tras la
normalización de la respiración, la SaO2 vuelve a parámetros
normales.2
La mayoría de las definiciones que ofrece la
literatura acerca de este trastorno, se basan principalmente
en la frecuencia de apneas/hipopneas por hora de sueño, sin
hacer referencia a otros síntomas. En este sentido, uno de
los criterios más utilizados en la actualidad es la
presencia de 10 apneas/hipopneas, por hora de sueño, de más
de 10 segundos de duración.3, 4, 5 A pesar de ello, los
estudios epidemiológicos informan de que la presencia de
apneas durante el sueño es algo común en la población
general, por lo que se recomienda la inclusión de otros
síntomas en la definición clínica del síndrome, entre ellos,
la excesiva somnolencia diurna.6 Además, estos episodios se
acompañan de hipoxemia y frecuentes despertares nocturnos
con la consiguiente fragmentación del sueño.
Son muchos y variados los síntomas descritos
en el SAOS, aunque hay una tríada sintomática que se repite
en la práctica, casi en la totalidad de los pacientes. Esta
tríada está formada por ronquido sonoro, sueño interrumpido
e hipersomnia diurna.7 De todos los síntomas observados en
el SAOS, la somnolencia excesiva es el más frecuente y uno
de los más incapacitantes. Parece claro que se debe a una
ausencia de sueño no reparador durante la noche, pero por la
complejidad del síndrome es razonable pensar que haya más
factores implicados. No obstante, las consecuencias de la
somnolencia excesiva son un déficit de concentración,
razonamiento y memoria, conductas automáticas en actividades
cotidianas, deterioro en el rendimiento global, sensación de
embotamiento matutino, lentitud en el tiempo de
respuesta a cualquier estímulo, así como dificultades para
tomar decisiones.1, 8
En los últimos años, diversos estudios llaman
la atención sobre el incremento de accidentes, observado en
estos pacientes al quedarse dormidos mientras realizan
ciertas actividades diarias, que por su estado de
somnolencia excesiva son muy peligrosas, tales como conducir
o trabajar.9, 10, 11, 12, 13 Entre las variables implicadas,
la somnolencia informada por los pacientes durante la
conducción ha sido identificada por algunos estudios como el
factor que más se asocia al incremento en el riesgo de
accidentes de tráfi- co observado en estos pacientes.12, 14
Se han planteado varias hipótesis que
pretenden aclarar cuál es el factor que está más relacionado
con la excesiva somnolencia diurna. En principio, la mayoría
se ha decantado más por la privación y/o fragmentación de
sueño como causa explicativa de este síntoma.15, 16, 17
Además, esta hipótesis se ve apoyada por estudios que
demuestran que pacientes, con otros trastornos respiratorios
asociados al sueño, como es el caso de la resistencia
aumentada de la vía aérea superior, que presentan sueño
interrumpido sin hipoxemia, presentan excesiva somnolencia
durante el día.18 Los parámetros polisomnográficos clásicos
utilizados en el SAOS, índice de apnea-hipopnea (IAH),
índice de arousal (IAr), y saturación de oxígeno (SaO2) han
sido relacionados con los niveles de somnolencia diurna.
En este sentido, Guilleminault y
colaboradores16 no encontraron ninguna relación
significativa entre la gravedad del SAOS medida con el IAH,
y la latencia de sueño medida con el Test de Latencia
Múltiple de Sueño (TLMS) en una muestra de pacientes con un
IAH>10. Tampoco se observaron correlaciones significativas
entre la latencia de sueño y la hipoxemia nocturna, medida a
través del porcentaje de tiempo con un nivel SaO2<90%. En
contraste, las variables de arquitectura de sueño se
correlacionaron altamente con la latencia de sueño durante
el día; concretamente se observó que los pacientes con
latencias de sueño más cortas presentaban un aumento en la
fase 1, una disminución en la fase 2 y en el sueño de REM.
Carmona Bernal y colaboradores,19 en un grupo de conductores
profesionales con SAOS, tampoco encontraron correlaciones
significativas entre algunos parámetros polisomnográfi- cos
clásicos (IAH, IAr, SaO2 mínimo) y el nivel de somnolencia
diurna establecido por el TLMS y la Escala de Somnolencia de
Epworth (ESE), aunque con este último instrumento de
evaluación se observó una débil relación entre la puntuación
media de la escala y el IAr.
Resultados contradictorios fueron encontrados
por Chiner y colaboradores20 en un estudio en el que
observaron una correlación significativa entre la ESE y las
siguientes variables respiratorias: IAH (r=0,23, p<0,001),
porcentaje de tiempo en apnea-hipopnea (r=0,18, p< 0,01),
índice de desaturaciones (r=0,27, p<0,01) y saturación
mínima (r=0,14, p<0,05). Por su parte, Mendelson21, 22 llegó
a la conclusión que la desaturación de oxihemoglobina es el
predictor más significativo de la somnolencia objetiva
durante el día medida con el TLMS. En esta misma línea, Orr
y colaboradores23 informaron como únicas diferencias
significativas entre pacientes de apnea con o sin
hipersomnia la gravedad de la hipoxia durante el sueño y el
sobrepeso corporal. Para ello, compararon un grupo de
sujetos con SAOS asintomático con otro grupo con síntomas y
señales de SAOS. Se compararon las características físicas,
los parámetros de los eventos obstructivos (tipo, frecuencia
y duración), el patrón cardíaco nocturno y la arquitectura
del sueño. Se observaron desaturaciones de oxígeno nocturnas
más acusadas en el grupo sintomático en relación con el
asintomático, y aunque no resultaron ser estadísticamente
significativas, los autores señalaron que estos datos
posiblemente tengan una relevancia clínica. Además,
comparando las diferencias entre pacientes con SAOS que
presentaban o no hipersomnia, observaron que ambos grupos
diferían significativamente sólo en gravedad de la hipoxia
durante el sueño y en peso corporal.
Como se ha comentado, la apnea del sueño es
un síndrome multisintomático, de graves consecuencias, pero
sin lugar a dudas, el síntoma más incapacitante es la
somnolencia diurna, puesto que dificulta o impide incluso el
desarrollo de actividades básicas, como comer, leer,
escuchar al interlocutor en una conversación, desempeñar el
trabajo, etc. Llegado a este punto, cabe preguntarse cuál es
el principal factor que influye en dicha somnolencia y con
qué variables se relaciona. Por ello y en base a los
estudios revisados, el objetivo de la presente investigación
es tratar de evaluar cuáles son variables que se relacionan,
significativamente y en mayor medida, con la gravedad de la
excesiva somnolencia durante la vigilia en pacientes con
SAOS.
Método
Sujetos: Se utilizó una muestra de 51 sujetos
que fueron diagnosticados con SAOS en un centro
hospitalario, empleando como criterio un IAH igual o
superior a 10. La muestra tiene una distribución por sexo de
48 hombres (94,1%) y 3 mujeres (5,9%), y un rango de edad
entre 33 y 77 años (media=53,49 y desviación típica=11,14).
Instrumentos: Los instrumentos
de evaluación con los que se contó en la investigación
fueron los siguientes:
1. Escala de somnolencia de Epworth.24
Esta escala mide los niveles de somnolencia diurna que
presenta el paciente en ocho situaciones cotidianas. Cada
situación es valorada de 0 a 3, de forma que la puntuación
en esta escala puede oscilar de 0 a 24, siendo los valores
bajos correspondientes a un estado general de vigilancia,
mientras que los valores altos se corresponden con una
elevada somnolencia durante el día.
2. Cuestionario de consulta, diseñado
por los propios especialistas de la Unidad de Neumología, en
donde se valoraban los datos sociodemográficos de la persona
evaluada, los antecedentes médicos personales relevantes
para el síndrome de apnea del sueño, el motivo de consulta,
los hábitos tóxicos, posibles operaciones quirúrgicas
previas y la coexistencia de otras enfermedades o
trastornos.
3. Polisomnografía convencional,
registrándose las siguientes variables:
b. Movimientos toracoabdominales
(esfuerzo ventilatorio).
c. Tiempo de sueño en que la
desaturación de oxihemoglobina cae por debajo del 90%.
d. Nivel mínimo de saturación de
oxígeno transcutáneo (SaO2).
e. Posición corporal. f.
Electroencefalograma (EEG).
g. Electrocardiograma (ECG).
h. Electrooculograma (EOG).
i. Electromiograma (EMG) de la zona del mentón.
Procedimiento
Los sujetos eran remitidos por el médico de cabecera al
centro hospitalario por sospecha clínica de SAOS, aunque
también era necesario descartar otras patologías
respiratorias, como síndrome de hipoventilación-obesidad o
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
La primera toma de contacto con los sujetos
se realizaba durante la mañana (de 8:30 a 13:00 horas,
aproximadamente), en donde tenía lugar una entrevista con el
médico de la unidad. En esta breve entrevista, el
especialista realizaba una serie de preguntas al sujeto,
relativas:
a. Datos sociodemográficos, como
nombre, sexo, edad, estado laboral, profesión (valorándose
si desempeñaba o no una profesión de riesgo).
b. Antecedentes personales relevantes
para el SAOS (peso y talla corporal, intervenciones
quirúrgicas, hipertensión arterial sistémica, factores de
riesgo cardiovasculares, padecimiento de accidentes
cardiovasculares anteriormente, etc.).
c. Motivo de consulta, en donde se
pedía al sujeto, y en su caso a la persona que le
acompañaba, que informasen de los síntomas más preocupantes,
entre los que cabe mencionar el ronquido y los despertares
durante la noche, que han sido descritos en la literatura
revisada como los más representativos del síndrome.
d. Excesiva somnolencia diurna
manifestada últimamente por el sujeto, evaluada con la
Escala de Somnolencia de Epworth.24
e. Hábitos tóxicos, como ingesta de
alcohol y tabaco, especialmente de las horas previas al
sueño, uso para dormir de medicación hipnótica, sedantes,
etc.
Tras esta entrevista el paciente era citado
sobre las 22:30 horas para dormir en la unidad de sueño.
Cuando el paciente llegaba, se le hacía pasar a una
habitación donde se colocaban los electrodos para realizar
la polisomnografía. Una vez colocados se instaba al paciente
a dormir hasta las 7:00 u 8:00 horas de la mañana siguiente,
de forma que se pudiera disponer de 8 horas de registro del
sueño del sujeto. Una vez que realizado el registro, se
calculaban una serie de índices que determinaban la
existencia gravedad del síndrome de apnea obstructiva del
sueño. Los cálculos relevantes para la presente
investigación son los que siguen:
- Número total de apneas e hipoapneas, así
como índice de apneas-hipoapneas (IAH).
- Tiempo de sueño en que la desaturación de
oxihemoglobina cae por debajo del 90% (SaO2<90%).
- Saturación de oxígeno mínima (SaO2 m).
Como diagnóstico se estableció el requisito
de un IAH igual o superior a 10, y los sujetos con resultado
positivo de SAOS eran citados de nuevo para ponerse bajo
tratamiento y seguimiento médico.
Para este estudio se consideró como población
a los sujetos con diagnóstico de SAOS. El procedimiento
seguido fue muestreo probabilístico aleatorio simple, puesto
que se incluyeron en este estudio los datos de aquellos
pacientes que fueron escogidos al azar de todos los
historiales de SAOS archivados en la Unidad de Neumología.
Análisis de los datos
Se efectuó un diseño correlacional entre sujetos para
observar la relación que las diferentes variables estimadas
guardan entre sí, sin establecer relaciones causales.
Para el análisis de los datos se utilizó el
paquete estadístico Statistical Package for Social Sciences
(SPSS), versión 10.0. El nivel de confianza empleado es del
95%, es decir, no es significativa estadísticamente una
probabilidad de p > 0,05.
Resultados
La tabla 1 representa los valores descriptivos (valores
mínimo y máximo, media y desviación típica) de las
variables: índice de masa corporal (IMC), índice de
apneashipoapneas (IAH), saturación de oxígeno mínima (SaO2
m), porcentaje de tiempo de sueño en que la saturación
arterial de oxígeno es inferior al 90% (SaO2<90%) y
puntuación en la Escala de Somnolencia de Epworth (ESE).
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Tabla 1: Valores descriptivos (valores mínimo y
máximo, media y desviación típica) de las
variables: índice de masa corporal (IMC), índice
de apneas-hipoapneas (IAH), saturación de
oxígeno mínima (SaO2 m), porcentaje de tiempo de
sueño en que la saturación arterial de oxígeno
es inferior al 90% (SaO2<90%) y puntuación en la
escala de somnolencia de Epworth (ESE). |
La tabla 2 muestra el cociente de correlación
bilateral de Pearson entre las variables: edad, IMC, IAH,
SaO2 m, SaO2<90% y puntuación en la ESE. Como puede
observarse los resultados muestran que:
a. La somnolencia diurna en pacientes
con SAOS, evaluada a través de la ESE se relaciona con las
siguientes variables:
- Edad: los sujetos de más edad
son los que parecen experimentar a su vez más somnolencia
diurna (r=0,302; p<0,05).
- Índice de masa corporal: a
mayor obesidad calculada según el IMC, mayor somnolencia
diurna
- SaO2<90%: es decir, a mayor
duración del déficit de oxígeno en sangre durante la noche,
mayor es el nivel de somnolencia durante el día (r=0,492;
p<0,01).
- SaO2 m: mientras más bajo es
este valor, más somnolencia presenta el paciente (r=-0,393;
p<0,01).
b. También se observó que la
somnolencia diurna no correlacionaba con el IAH.
c. Asimismo, se puede encontrar una
correlación significativa, entre las siguientes variables:
- IAH y SaO2<90%: de forma que a más
cantidad de apneas-hipoapneas, mayor duración del déficit de
oxígeno en sangre durante la noche (r=0,314; p<0,05).
- IMC y SaO2<90%: se encuentra
que a mayor grado de obesidad, también se produce una mayor
duración del déficit de oxígeno en sangre durante la noche
(r=0,387; p<0,05).
- SaO2 m y SaO2<90%: mientras
más bajo es el valor mínimo de SaO2, más alto es el
porcentaje de tiempo de sueño en que el oxígeno arterial se
mantiene por debajo del 90%.(r=-0,746; p<0,01).
A lo largo de la revisión teórica hemos
comprobado que la excesiva somnolencia en pacientes con SAOS
ha sido explicada desde muchas ópticas, proponiéndose en
cada una de ellas un posible factor determinante en su
génesis. En este sentido, se ha defendido que el principal
factor es la fragmentación del sueño,16, 17 mientras que
otros estudios han apuntado a la gravedad de la hipoxia
nocturna.21, 22, 23
Además, existe un tercer grupo de
investigaciones que han destacado la importancia de ambos
factores concluyendo que el índice de hipoxemia nocturna y
la fragmentación de sueño son dos variables que contribuyen
de forma independiente al riesgo de hipersomnolencia en
pacientes con desórdenes respiratorios.25
Respecto a la edad, parece claro que la
gravedad del síndrome puede empeorar seriamente a medida que
transcurre el tiempo,26 por lo tanto, es posible hipotetizar
que la edad incrementa la somnolencia.
Por lo que respecta al IMC, los resultados
muestran una relación significativa y positiva entre el IMC
y la somnolencia. Este resultado apoya el estudio de Orr y
colaboradores23 en el que observaron que los pacientes
sintomáticos presentaban una obesidad manifiesta, mientras
que los sujetos asintomáticos no mostraban obesidad, y como
se señala en este estudio, es posible que el sobrepeso
contribuya a la hipoventilación y a alterar los patrones de
intercambio aéreo. Estudios posteriores han observado que
los pacientes con obesidad mórbida presentan un mayor riesgo
de sufrir hipersomnolencia.25
Por lo que respecta al IAH, era de suponer
que los eventos obstructivos son buenos predictores de la
somnolencia, no sólo porque el IAH es el parámetro en el que
se basa el diagnóstico del SAOS y su gravedad, sino porque
son numerosos los estudios que defienden que el número de
apneas-hipopneas durante la noche es la base para la
ocurrencia de la somnolencia durante el día. Era, pues,
lógico presuponer una correlación significativa entre el IAH
y la somnolencia, ya que de una gran cantidad de
interrupciones respiratorias podría muy bien derivarse un
mayor cansancio durante el día.
No obstante, los resultados no muestran una
relación entre el IAH y la excesiva somnolencia diurna
medida con la ESE, probablemente porque el mejor predictor
sea la duración de las apneas.
Estos resultados son similares a los
observados por Guilleminault y colaboradores,16 donde
tampoco encontraron una relación significativa entre el IAH
y el TLMS, y los hallados por Carmona Bernal y
colaboradores19 donde no se obtuvo una correlación
significativa entre el IAH y el nivel de somnolencia diurna
establecido por el TLMS y la ESE.
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Tabla 2: Cociente de correlación bilateral de
Pearson entre las variables: edad, índice de
masa corporal (IMC), índice de apneas-hipoapneas
(IAH), saturación de oxígeno mínima (SaO2 m),
porcentaje de tiempo de sueño en que la
saturación arterial de oxígeno es inferior al
90% (SaO2<90%) y puntuación en la Escala de
Somnolencia de Epworth (ESE). |
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* La correlación es significante al nivel 0,05
(bilateral).
** La correlación es significativa al nivel 0,01
(bilateral). |
Por otro lado, se verifica con un nivel de
significación de p<0,001, la relación entre la somnolencia
diurna y la SaO2 nocturna; pero al mostrar como mejor
predictor de la somnolencia al porcentaje de sueño en que la
SaO2 se encuentra por debajo del 90%, añade información
sobre un aspecto importante de esta relación: la cronicidad
de las desaturaciones (que sea una condición duradera y
mantenida en el tiempo) guarda más relación con la
somnolencia que las desaturaciones agudas (alta intensidad
puntual). Los datos apoyan que los mejores predictores del
nivel de somnolencia son los relativos a las desaturaciones
nocturnas de oxígeno en sangre. Este hallazgo es sumamente
importante, pues no sólo confirma las conclusiones de Orr y
colaboradores,23 sino que las amplía al tener en cuenta una
muestra clínica mayor.
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