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Figura 2:
Registro electromiográfico durante la actividad
muscular |
Se plantea que la infección por VIH puede ocasionar
enfermedades de neurona motora a través de varios
mecanismos: daño directo a las motoneuronas por el VIH u
otros organismos oportunistas, proteínas virales
neurotóxicas, elevación de citocinas y quimocinas en
respuesta a la afección viral, activación de la cascada
inflamatoria y consecuente apoptosis a través de la caspasa
I, entre otras. Como se mencionó con anterioridad, no existe
forma alguna de lograr distinguir las formas puras de
enfermedades de neurona motora de las asociadas a VIH, sin
embargo, el inicio del cuadro a una edad más temprana, la
rápida progresión del mismo y la posible estabilización e
inclusive mejoría de las manifestaciones motoras con la
terapia antirretroviral, pueden llegar a sugerir que se
trate de un caso vinculado a esta infección viral.16 Más
aún, existen teorías que postulan la participación del
herpes virus tipo 8 como un posible causante de las
enfermedades de motoneurona en aquellos infectados por el
VIH.20 En nuestro caso, el encontrar anticuerpos IgG
positivos para dicho virus podría ser un argumento más a
favor de esta hipótesis. Otras hipótesis, más difíciles de
explicar, relacionan inclusive a factores ambientales no
identificados hasta la fecha, como posibles detonantes en el
desarrollo de enfermedades de neurona motora.21
Existen otras patologías que pueden imitar la presencia de
un cuadro de ELA u otras enfermedades de neurona motora,
tales como el hiperparatiroidismo, la intoxicación por
metales pesados, la deficiencia de hexosaminidasa, los
síndromes paraneoplásicos, las enfermedades mediadas por
anticuerpos antigangliósidos y la mielopatía secundaria a un
canal cervical estrecho. Otras patologías identificadas en
estudios poblacionales son la neuropatía multifocal motora,
enfermedad de Kennedy, neuropatías motoras, atrofias
espinomusculares, mielopatías no compresivas, paraparesia
espástica hereditaria, síndrome post-polio, esclerosis
múltiple, hipertiroidismo y síndrome de Pancoast.22
Múltiples estudios epidemiológicos en ELA mostraron tasas de
incidencia de 1 a 2.5 casos por 100,000 habitantes y de
prevalencia de 0.8 a 8.4 casos por 100,000 habitantes.19,
23-26 En los sujetos con infección por VIH se cree que estas
tasas aumentan en forma considerable y sugieren que todo
sujeto que padece dicha infección tiene un riesgo 27 veces
mayor de presentar ELA en algún momento de su vida en
comparación al resto de la población.10,16
Si bien se ha descrito la mejoría o incluso la remisión de
la afección de motoneurona con el uso de antirretrovirales,
también se menciona la falta de respuesta a dicho
tratamiento, con empeoramiento progresivo de los síntomas.
En nuestro caso, se logró observar una respuesta favorable
con estabilización del cuadro clínico por espacio de 3
meses, sin embargo, la hepatopatía que observamos en el
sujeto nos obligó a la suspensión de dicho esquema, con
ulterior empeoramiento del cuadro motor.
Finalmente, y en base a éste y otros reportes, creemos que
las enfermedades de neurona motora asociadas a infección por
VIH no son una simple coincidencia, y que la presencia de
éstas 2 apoya a la teoría viral dentro de la génesis de esta
patología. Deberán formularse estudios epidemiológicos en el
futuro que tengan en cuenta la identificación de agentes
infecciosos tales como el VIH dentro de las enfermedades de
motoneurona con el fín de tener una mejor aproximación a la
relación entre estas 2 enfermedades y su posible interacción
en la génesis de las patologías de neurona motora.
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