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Enfermedad Ateroesclerótica Intracraneal
José G. Romano1
La enfermedad ateroesclerótica intracraneal es responsable
de un 10% de toda la Enfermedad Vascular Cerebral
en poblaciones latinoamericanas y caucásicas. En
asiáticos y negros americanos, la incidencia es mayor.
Además, frecuentemente coexiste con la enfermedad carotídea
extracraneal.
Los mecanismos por los cuales esta condición causa
isquemia cerebral son variados e incluyen obstrucción
de un pequeño vaso perforante, oclusión de varios perforantes
con infartos subcorticales grandes, infartos hemodinámicos
e infartos corticales por embolismo de arteria
a arteria. Queda claro que aquellos vasos con estenosis
progresiva o en los cuales se observan microémbolos por
Doppler transcraneal tienen un riesgo mayor de resultar en
isquemia cerebral.
El diagnóstico de la estenosis intracraneal tradicionalmente
se ha basado en la observación por angiografía
convencional del adelgazamiento del segmento arterial. El
Doppler transcraneal, la angiografía por tomografía computarizada,
y la angiorresonancia magnética son métodos
no invasivos para el diagnóstico de esta condición. El estudio
SONIA, completado recientemente, ha observado que
la angiorresonancia magnética y el Doppler transcraneano
tienen un valor predicativo negativo adecuado, pero el
valor predictivo positivo no es suficiente, particularmente
para el Doppler transcraneal, para ser utilizados como
única técnica diagnóstica al tomar decisiones terapéuticas
que incluyan un riesgo significativo.
En el pasado, el tratamiento de esta condición incluía
anticoagulantes. Esta práctica se basaba en series pequeñas
de los años cincuentas y en estudios retrospectivos.
Debido a la falta de estudios prospectivos para estudiar el
tratamiento de la estenosis intracraneal, el estudio WASID
(warfarina vs. aspirina en enfermedad intracraneal sintomática)
comparó la eficacia de aspirina (1300 mg diarios)
con warfarina (INR 2-3). Este estudio prospectivo, randomizado,
doble ciego y multicéntrico incluyó pacientes con
ataques isquémicos transitorios o infartos cerebrales no
incapacitantes debido a estenosis de 50 al 99% de las arterias
carótida intracraneal, cerebral media, vertebral intracraneal o basilar. El estudio fue suspendido después de ser
enrolados 569 pacientes debido a un exceso de hemorragias y muerte en pacientes anticoagulados.
La ocurrencia
de infarto cerebral, hemorragia cerebral o muerte vascular
fue similar en ambos grupos. La probabilidad de un infarto
recurrente en la arteria sintomática también fue equivalente
para ambos grupos.
El riesgo de recurrencia fue
menor mientras se mantuvo un INR terapéutico en aquellos
pacientes anticoagulados. Sin embargo, la proporción
del tiempo en este rango adecuado fue similar a reportes
previos en los que se utilizó la warfarina. Aquellos con
estenosis del 70 al 99% y las mujeres tuvieron mayor incidencia
de infarto recurrente. De ahí que es posible identifi-
car un grupo de pacientes con mayor riesgo de recurrencia.
Aunque la warfarina no mostró superioridad a la aspirina
en el tratamiento de la estenosis intracraneal sintomática,
el riesgo de recurrencia fue significativo para ambos grupos.
Por eso es de primordial importancia el control adecuado
y agresivo de los factores de riesgo vascular en estos
pacientes. Algunos investigadores han sugerido que al
mantener la tensión arterial elevada se previenen eventos
recurrentes en esta población. Esta hipótesis fue analizada
en WASID, y no se encontró ninguna protección en la prevención
de infartos recurrentes en la arteria estenótica en
aquellos con tensiones sistólicas mayores de 140 mm Hg.;
además, y no sorprendentemente, se notó un incremento
en infartos cerebrales en otras distribuciones.
Las direcciones futuras en el tratamiento de esta enfermedad
incluyen un mejor control de los factores de riesgo
vascular, el posible uso de mejores antitrombóticos, y
el estudio sistemático de intervenciones endovasculares.
Cabe recordar que el bypass de arteria carótida externa a
cerebral media no fue útil en ensayos clínicos previos. La
angioplastia cerebral con o sin el uso de stent es técnicamente
factible. Hasta ahora, las complicaciones perioperatorias
reportadas son importantes, y de ahí que en este
momento no se puede recomendar esta intervención de
manera general, sólo en casos selectos. La tecnología endovascular
está evolucionando y es posible que en el futuro
se considere como tratamiento estándar de esta condición. |