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TRABAJO DE INGRESO DE NUEVOS MIEMBROS A LA SEN
Encefalomielitis Aguda Diseminada
Reporte de 10 casos en el Hospital “Roberto Gilbert E”
Dr. Isaac Yépez Erazo1
Resumen
Introducción
La encefalomielitis aguda diseminada (EMAD), es una encefalopatía aguda
secundaria a un proceso infeccioso no siempre identificado, que ocasiona una desmielinización inflamatoria multifocal del
sistema nervioso central. El objetivo del presente estudio es
presentar 10 casos de esta entidad, analizando su probable agente
causal, manifestaciones clínicas, evolución y respuesta al tratamiento
con esteroides.
Material y Métodos
Diez pacientes examinados en el “Hospital Roberto Gilbert E.” de abril
2003 a mayo de 2005. Los criterios de inclusión fueron:
encefalopatía aguda o subaguda con o sin déficit motor, con o sin
compromiso de conciencia, con o sin convulsiones; ausencia de
hipertermia;
e imágenes por resonancia magnética (RM) o tomografía axial
computarizada (TAC) compatibles con desmielinización de la
sustancia blanca. Los criterios de exclusión fueron: encefalopatía
crónica relacionada con la clínica actual, hipertermia, LCR francamente
patológico y estudios de imágenes cerebral normales.
Resultados
Seis varones y cuatro mujeres, 50% (5 casos) presentó como antecedente
un cuadro infeccioso respiratorio alto, el 20% (2 casos)
una infección por plasmodium falciparum. Un paciente fue mordido por una
serpiente 20 días antes de su ingreso, y en dos pacientes no
fue posible rescatar antecedente alguno. Un paciente debutó con
convulsiones, otro con hipertensión endocraneana y un tercero evolucionó
al coma en forma rápidamente progresiva. El resto se presentó con déficit
motor focal o compromiso del sensorio. Todos respondieron
espectacularmente al tratamiento con corticoides, no tuvimos formas
recurrentes o fulminantes de la enfermedad.
Conclusión:
Se debe alertar a la comunidad científica local para el reconocimiento de
esta entidad y el tratamiento precoz de la misma con el fin
de evitar la aparición de secuelas o síntomas que comprometan la vida de
nuestros pacientes.
Introducción
Se define como encefalomielitis aguda diseminada
EMAD), a una encefalopatía aguda siguiendo a un proceso
infeccioso no siempre identificado, que ocasiona
una desmielinización inflamatoria multifocal del sistema
nervioso central.1 Su identificación y reconocimiento
actual ha sido gracias al advenimiento de la resonancia
magnética cerebral por su alta sensibilidad para detectar
anormalidades en la sustancia blanca supratentorial e infratentorial,
no sólo para el estudio de la EMAD, sino para
la identificación de todas las enfermedades de la sustancia
blanca en general.
Fundamentalmente se debe a una respuesta inmune
inducida por una infección viral y la generación de anticuerpos
policlonales contra antígenos virales y contra
estructuras antigénicas presentes en el sistema nervioso
central del huésped.2-4 El diagnóstico de infección viral
previa es habitualmente clínico debido a que ha sido difícil
el aislamiento viral o de partículas virales en el líquido
cefalorraquídeo (LCR). Sólo en aislados casos ha sido
identificada su etiología por serología.5-8 En la patología es
característico encontrar numerosos
focos de desmielinización perivenosa con preservación de
axones. Infiltrado mononuclear alrededor de venas y vénulas
así como células microgliales y macrófagos en las
áreas de desmielinización se pueden observar, cuadro patológico
que se asemeja a lo que se encuentra en la encefalitis
alérgica experimental.
Se detallan a continuación diez casos de EMAD, en
quienes se analiza su probable agente causal, manifestaciones
clínicas, hallazgos en las imágenes, evolución y
respuesta al tratamiento corticoideo. A mi entender la primera
serie de casos con EMAD en población pediátrica
descritos en la literatura ecuatoriana.
Material y Métodos
Se presentan 10 pacientes con edades que fluctuaron
entre los 3 y 16 años de vida, atendidos en el Hospital
“Roberto Gilbert E.” desde abril de 2003 a Mayo de 2005.
Los criterios de inclusión fueron: encefalopatía aguda o
subaguda con o sin déficit motor, con o sin compromiso
de conciencia, con o sin convulsiones; ausencia de hipertermia;
e imágenes por resonancia magnética (RM) o
tomografía axial computarizada (TAC) compatibles con
desmielinización de la sustancia blanca.
Los criterios de exclusión fueron:
encefalopatía crónica
relacionada con la clínica actual, hipertermia, LCR
francamente patológico y estudios de imágenes normales.
Resultados
La edad de inicio fluctuó entre 3 y 16 años (media:
8.2, mediana: 9.4), su distribución en cuanto al sexo fue: 6
varones y 4 mujeres. El tiempo de seguimiento varió entre
4 y 24 meses (mediana: 10 meses) El 50% (5 casos) presentó
como antecedente un cuadro infeccioso respiratorio
alto, el 20% (2 casos) presentó siete a quince días antes
del inicio de los síntomas una infección por plasmodium
falciparum. Un paciente fue mordido por una serpiente 20
días antes de su ingreso, y en dos pacientes no fue posible
rescatar antecedente alguno.
Las principales manifestaciones clínicas
al inicio de
la enfermedad se resumen en la tabla 1. Todos los pacientes
fueron sometidos a estudios hematológicos (hemograma,
electrolitos, amonio, láctico, cpk, función hepática y
renal) con resultados normales.
A todos los pacientes se les practicó TAC y/o RM,
mostrando esta última en todos los casos lesiones hipointensas
en secuencias T1 e hiperintensas en T2 localizadas
en la sustancia blanca cerebral. En ningún paciente el
medio de contraste endovenoso reforzó las lesiones en las
RM. En tres casos la TAC no mostró signos evidentes de
lesión significativa. En un paciente las imágenes mostraron
lesiones a grandes placas con efecto de masa. En un
caso se detectó lesiones a nivel mesencefálico y cerebeloso
con compromiso medular.
En tres casos se obtuvo muestra de LCR, dos de los
cuales tuvieron citología normal y el restante presentó una
ligera pleocitosis (15/mm3) a predominio linfocitario con
glucorraquia normal. En ningún caso se realizó estudio
inmunoelectroforético de las proteínas del LCR.
Discusión
La EMAD es una enfermedad que se presenta clínicamente
en forma aguda o subaguda, generalmente en forma
monofásica con resolución gradual de los síntomas. A través del tiempo
ha recibido numerosas denominaciones
en la literatura: encefalitis postinfecciosa, leucoencefalopatía
desmielinizante parainfecciosa, desmielinización
postencefalitis, o encefalomielitis aguda diseminada.
Ha existido desde siempre confusión en la correcta
interpretación con los términos “desmielinización” y “enfermedad
desmielinizante”. Schilder publicó entre 1912 y
1924, tres pacientes con un cuadro clínico que lo denominó
encefalitis periaxialis difusa. Pero posteriormente se aclaró
que los casos 2 y 3 de Schilder correspondían a una
panencefalitis esclerosante subaguda y a una adrenoleucodistro fia, respectivamente. Por lo general se considera a la
EMAD como una agresión multifocal del sistema nervioso
central (SNC) de curso monofásica en la mayoría de los casos
con imágenes desmielinizantes a grandes placas y que
responden adecuadamente al tratamiento con corticoides.
En algunas ocasiones puede haber compromiso únicamente
del nervio óptico y médula espinal (Enfermedad
de Devic), o en forma de una mieolpatía transversa (MT),
o de una neuritis óptica (NO). Sin embargo, algunos casos
de EMAD con recurrencia cíclica, o de Devic, o MT
o NO pueden posteriormente agregar otras lesiones en el
SNC. En este momento el diagnóstico de esclerosis múltiple
debe considerarse sobre todo si se acompañan de la
presencia de bandas oligoclonales en el LCR.
Como el espectro de “condiciones desmielinizantes”
es muy amplio, resulta sumamente útil establecer una clasi
ficación que nos oriente ante un paciente que muestre
signos de afectación de la sustancia blanca en los estudios
de imágenes cerebral (tabla 2).
La incidencia de la EMAD es muy difícil
de establecer,
debido a que casos aislados son solamente publicados,
pero se estima que constituyen un tercio de los casos de
encefalitis en los Estados Unidos.9- 0 Tenembaum en 1992,
publicó 44 pacientes con EMAD constituyendo la serie
pediátrica más extensa.11
La alta incidencia en nuestro medio
realmente es muy llamativa, esto tal vez se deba a que
el “Hospital Roberto Gilbert E.” es actualmente un centro
pediátrico de referencia a nivel nacional, por lo tanto
recibe pacientes de todo el país, incluso provenientes de
la zona fronteriza sur. Este fenómeno, agregado a la utilización
en mayor frecuencia de la RM en el estudio de los pacientes con
patología neurológica, ha permitido la
identificación de este cuadro en mejor forma.
Los síntomas y signos de la encefalopatía aparecen
entre los 2 y 21 días siguiendo a diferentes condiciones
como una reconocida patología viral previa, afectando
principalmente vías aéreas superiores, o en forma de una
gastroenteritis, o luego de una enfermedad exantemática
(sarampión, rubéola, varicela), constituyendo la EMAD
postsarampión el cuadro más frecuente (1/1000 casos de
sarampión). Puede ocurrir también luego de una inmunización
(sarampión, triple viral) o en forma espontánea sin
antecedentes claros de infección.
En la actualidad se han descrito numerosos casos
de EMAD, siguiendo a infecciones diversas del tracto
intestinal,12 secundario a leptospirosis,13 asociado a compilobacter
jejuni,14 en un paciente con inmunodeficiencia
adquirida (VIH) herpes simple diseminado y reactivación
de infección por criptococo,15 y siguiendo a una encefalitis
herpética.16
Se han publicado casos aislados de EMAD asociado
a infección por plasmodium falciparum,17 en el presente
estudio dos pacientes 7 a 15 días después de un paludismo
comprobado y tratado con éxito, desarrollaron síntomas y
signos evidentes de una EMAD, los cuales fueron tratados
con corticoides con recuperación completa de su cuadro.
Igualmente en un reciente artículo se presenta el caso de
una mujer joven, que luego de una mordedura de serpiente
desarrolló una forma fatal de encefalopatía con lesiones
desmielinizantes en la RM y en la cual la anatomía patológica
del tejido cerebral mostró hallazgos de una EMAD.18
A propósito de este último caso, en esta serie tuvimos
un niño de 9 años que fue mordido por una serpiente.
Veinte días después consultó por hemiparesia derecha y
trastorno del lenguaje con imágenes desmielinizantes que
resolvieron rápidamente al tratamiento con corticoides.
En la literatura médica también se describen dos casos
asociados al uso de antihelmínticos (levamisol) y una
encefalopatía desmielinizante aguda.19
La forma de presentación clínica de la EMAD es diversa,
siendo más frecuente el déficit motor y el compromiso
del sensorio. Ataxia cerebelosa, cefaleas, vómitos,
meningismo, convulsiones, disfunción medular, movimientos
anormales y pérdida de la visión pueden encontrarse
en el cuadro clínico de la EMAD. Este período de
instalación dura aproximadamente 1 a 6 semanas, luego
de lo cual aparecen nuevas manifestaciones clínicas agregadas
con regresión de algunos síntomas iniciales, lo que
está en relación a la afectación en parches de la sustancia
blanca y en distintos períodos evolutivos.
Siendo generalmente una enfermedad monofásica,
formas recurrentes pueden ocurrir, aunque en estos casos
el estudio inmunoelectroforético de las proteínas del LCR
es necesario para distinguirlo de la esclerosis múltiple. Se
han descrito formas fulminantes de EMAD,20-21 con amaurosis asociada a
infección por mycoplasma pneumoniae y convulsiones en un niño de 4 años,
con afectación exclusiva
del tronco cerebral,23 simulando un síndrome de
Foix-Chavany-Marie24 y relacionado a una encefalitis de
Rasmüssen.25
En la presente serie la tabla 1 resume las principales
manifestaciones clínicas.
El estudio del LCR en el 50% de los casos es normal
o puede mostrar ligera pleocitosis con recuento de células
mononucleares que no superan las 100/mm3. Puede haber
un leve aumento de las proteínas. La inmunoelectroforesis
de las proteínas del LCR muestra tasas de IgG y bandas
oligoclonales normales, lo que constituye una evidencia
de la no producción de anticuerpos intratecales. La proteína
básica de la mielina (PBM) está elevada obviamente en
la etapa aguda de la enfermedad.
El electroencefalograma (EEG) muestra lentificación
difusa del trazado de base o en forma localizada desde el
inicio de la encefalopatía, con presencia de ondas lentas
tipo “theta-delta” de gran amplitud en el 70% de los casos.
1 En el presente estudio, sólo un paciente que debutó
con convulsiones se le practicó un EEG con trazado de
base lentificado en áreas fronto-temporales izquierdas.
En vista de que el diagnóstico de la EMAD se basa en
la evidencia radiológica de desmielinización multifocal en
la sustancia blanca, la IRM resulta el test radiológico más
útil. La TAC de cerebro puede llegar a ser normal o revelar
grandes lesiones pero en forma tardía. Las imágenes
por RM muestran en cambio tempranamente los signos
característicos de esta enfermedad: lesiones hipointensas
en secuencias T1, hiperintensas en T2, asimétricas, no hemorrágicas,
por lo general sin refuerzo del medio de contraste,
y diseminadas en la sustancia blanca supra o infratentorial
(figuras 1-18). La espectroscopía por resonancia
magnética y las secuencias por difusión pueden constituir
herramientas importantes para el diagnóstico diferencial
sobre todo en casos recurrentes de EMAD.26
El tratamiento de elección lo constituyen los corticoesteroides
que actúa como “modificador” de la severidad
del cuadro neurológico.27 Se han utilizado la prednisona a
2 mg/k/d.; dexametasona 0.5 a 1 mg/k/d.; o deflazacort a 3
mg/k/d., por 7 a 10 días y descenso paulatino en 4 semanas.
En la serie actual sólo utilizamos la dexametasona a 1
mg/k/d., a excepción de un caso internado en cuidados intensivos
que por la gravedad y en estado de coma se inició
con pulsos de metilprednisolona a 30 mg/k/d. por tres días
y luego dexametasona por una semana, seguido de prednisona
en descenso por un mes. La mejoría fue espectacular
ya al segundo día de metilprednisolona.
Se han reportado casos de EMAD que han sido tratados
con plasmaféresis,28 o con inmunoglobulinas en el caso
asociado a mycoplasma.22 La neurocirugía descompresiva
(hemicraniectomía) fue utilizada en un paciente de 51 años
con EMAD refractario al tratamiento corticoideo.29 El diagnóstico
diferencial se basa fundamentalmente
con tres entidades: a) leucoencefalitis hemorrágica aguda
(LHA), b) encefalitis o meningoencefalitis viral, y c)
esclerosis múltiple (EM). La LHA es considerada como
una variante fulminante de la EMAD de curso rápido a
una forma hemorrágica seguido de coma y muerte en el
término de una semana. Los corticoides a altas dosis, plasmaféresis,
ciclofosfamida o la descompresión quirúrgica
han sido utilizados en el tratamiento de la LHA.
La encefalitis por virus del herpes simple (VHS) puede
tener así mismo un curso rápido, con la aparición de signos
motores focales, convulsiones y fiebre. En caso de duda, el
tratamiento con acyclovir debe ser iniciado hasta que los
estudios del LCR y la RM establezcan la diferencia.
Con la EM ya hemos establecido ciertas diferencias
en el presente estudio, pero fundamentalmente su presentación
multifásica, la RM con lesiones nodulares periventriculares
y no a grandes placas o parches, y la positividad
de bandas oligoclonales en LCR son marcadores distintivos
de esta enfermedad.
Conclusión
Puedo concluir expresando que la EMAD es una encefalopatía
multifocal caracterizada por la aparición de
síntomas neurológicos siguiendo a un cuadro infeccioso,
con lesiones desmielinizantes en las IRM y con excelente
respuesta al tratamiento con corticoides. A pesar de la alta
incidencia, pienso que esta entidad está subdiagnosticada
en nuestro medio y que el presente estudio tiene como
objetivo alertar a la comunidad científica local para el reconocimiento
de esta entidad y el inicio del tratamiento en
forma precoz con el fin de evitar el progreso de la enfermedad
y la aparición de secuelas o síntomas que puedan
comprometer la vida de nuestros pacientes.
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