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Cambios histológicos inducidos por
ototoxicidad en ratas.
Citoarquitectura del Órgano de Corti y del Ganglio Espiral.
MSci. Sandra Rodríguez-Salgueiro1, Dra. Odelsa
Ancheta-Niebla1, Dra. Rosa María Coro-Antich2, Téc. Tania
Valdés-Prieto1, Téc. Yahima Harvey-Pedroso1, Lic. Armando Alvaré-Jaramillo3,
Lic. Pavel Prado-Gutiérrez3 y Dra. Valia Rodríguez-Rodríguez3
Resumen
El daño inducido por drogas terapéuticas ototóxicas es una de las
principales causas de pérdidas auditivas en humanos. El objetivo del
presente trabajo fue analizar la influencia en el tiempo de un
tratamiento ototóxico con kanamicina y furosemida sobre la
citoarquitectura del órgano de Corti y del ganglio espiral de ratas
adultas. Se prepararon cortes de cócleas de ratas sordas, sacrificadas a
las 2, 4, 8 y 16 semanas de sordera y cortes de ratas sanas sacrificadas
al inicio y al final del experimento (semanas 2 y 16). Las cócleas se
estudiaron por Microscopia Óptica. Mediante morfometría de imágenes se
determinó la densidad neuronal del ganglio espiral en las vueltas basal,
media y apical de la cóclea. Se obtuvieron los siguientes resultados: 1)
Se observaron cambios degenerativos en el órgano de Corti a partir de la
segunda semana de sordera. 2) A partir de la octava semana, en las 3
vueltas cocleares el tratamiento ototóxico provocó reducción de la
densidad neuronal del ganglio espiral acompañada por pérdida de los
procesos periféricos que inervan el órgano de Corti, 3) La disminución
de la densidad neuronal siguió un gradiente morfológico de ápice a base.
Introducción
Las drogas terapéuticas ototóxicas son una de las principales causas de
daño en el sistema auditivo.1 En pacientes con sordera inducida por
ototoxicidad, los implantes cocleares representan una importante vía de
recuperar la audición.2 Para mejorar la eficiencia de los implantes
cocleares es conveniente caracterizar morfológicamente, en modelos
animales, las lesiones inducidas por drogas
ototóxicas en la cóclea.
La recuperación de la audición depende en gran medida del tiempo que
media entre la aparición de la sordera y el momento en que se realiza el
implante coclear. Durante este período de deprivación comienzan a
producirse una serie de cambios degenerativos que empeoran con el tiempo
y culminan en la muerte celular de los receptores auditivos (células
ciliadas del órgano de Corti –OC-) y de las células del ganglio
espiral –GE– (primeras neuronas de la vía).3 La reducción de la
población neuronal del GE afecta notablemente la eficiencia de los
implantes, pues el funcionamiento de estos dispositivos está basado en
la estimulación de los axones de esas neuronas.4 El objetivo de este
trabajo fue analizar la influencia en el tiempo de un tratamiento
ototóxico con kanamicina y furosemida sobre la citoarquitectura del OC y
del GE de ratas adultas.
Materiales y Métodos
Animales
Se utilizaron 27 ratas machos Wistar adultas entre 250 y 300g de peso,
procedentes del Centro Nacional para la Producción de Animales de
Laboratorio de La Habana.
Al inicio del experimento se comprobó la
normalidad funcional de la vía auditiva de todos los animales mediante
técnicas electrofisiológicas de potenciales evocados transientes de tallo
encefálico (PEATC) y potenciales evocados de estado estable (PEAEE).
Los animales se dividieron en seis grupos de 4-5 animales cada uno: dos
grupos de ratas no tratadas sacrificadas a las 2 y 16 semanas de iniciado
el experimento (grupos controles), y cuatro grupos de ratas tratadas con
ototóxicos sacrificadas a las 2, 4, 8 y 16 semanas de sordera.
Inducción de la sordera
Al inicio del experimento se administró una
dosis de los ototóxicos kanamicina (400 mg/kg) y furosemid (150 mg/kg)
simultáneamente, por vía intraperitoneal, a los 4 grupos tratados. Una
semana después se comprobó la instauración de la sordera mediante PEATC
y PEAEE. Se consideraron sordos los animales que presentaron umbrales
sensoriales superiores a 105 dB nHL.
Procesamiento histológico
Los animales se fijaron por perfusión vascular en formalina al 10%. Se
extrajeron las cócleas (una de cada animal) e inmediatamente se fijaron
por perfusión perilinfática en paraformaldehído al 2% y glutaraldehído
al 2% (en buffer fosfato de sodio 0,1 M, pH 7,4). Las cócleas se
descalcificaron en EDTA al 8.3%, se pos-fijaron en tetróxido de osmio al
1% (en el mismo buffer fosfato), se deshidrataron en acetona y se
incluyeron en bloques de resina Spurr. Se cortaron con cuchillas de
vidrio en un ultramicrótomo Ultrotome III (LKB). Se obtuvieron cortes
semifinos seriados según el plano horizontal de la cóclea.
Los cortes se tiñeron con Azul de Stevenel5 y se montaron en láminas de
vidrio.6 En las regiones: basal, media inferior, media superior y apical
de la cóclea (Fig. 1) se estudiaron de 5 a 10 cortes por cóclea,
separados entre sí por 5 cortes.
Estudio cualitativo
Al microscopio óptico se estudió el estado del OC, de los procesos
periféricos que lo inervan (dendritas de las neuronas del GE que se
proyectan radialmente desde los cuerpos celulares hasta el OC) y de las
neuronas del GE dentro del canal de Rosenthal (Fig. 2).
Estudio cuantitativo
Se empleó el sistema cubano para morfometría de imágenes Digipat.7 En
cada imagen se determinó el área del canal de Rosenthal y se contaron
las neuronas dentro del canal (Fig. 2). Se calculó la densidad neuronal
(DN), expresada como neuronas por mm2, dividiendo el número de células
entre el área del canal de Rosenthal. Se analizaron todos los valores de
DN correspondientes a las vueltas: basal, media y apical de la cóclea de
cada animal. Para la
vuelta media se tomaron todos los valores de las regiones media inferior
y media superior.
Para cada grupo se compararon las DN entre vueltas. Para cada vuelta se
compararon las DN entre grupos. Se comparó además la DN coclear promedio
de las tres vueltas entre grupos.
En todos los casos se determinaron los valores de media y desviación
estándar mediante estadística descriptiva. Las comparaciones se
realizaron utilizando la prueba no paramétrica de Kruskal Wallis y la
prueba de comparaciones múltiples de Dunn.
Resultados
Estudio cualitativo
Órgano de Corti
En los animales controles, en las 3 zonas de la cóclea, la morfología se
correspondió con los patrones de normalidad. 8 Se observaron las 3 filas
de células ciliadas externas, de forma cilíndrica, con el extremo apical
aplanado y el núcleo redondeado, localizado en la porción basal del
cilindro. Las células ciliadas internas presentaron forma de pera con un
núcleo redondeado central (Fig. 3A).
Figura 3. Órgano de Corti. A) Rata control.
Células ciliadas internas (int), células ciliadas externas (ext). B)
Daño intermedio, 4 semanas de sordera. C) Daño severo, 4 semanas de
sordera. Barras = 50 m.
En los animales sordos, en las 3 regiones de
la cóclea se comprobó la afectación de las células ciliadas a partir de
la segunda semana. El OC presentó signos de degeneración, desde pérdida
del patrón de organización celular que normalmente lo caracteriza (epitelio
en mosaico) (Fig. 3B), hasta la sustitución del OC por una capa de
células aplanadas (Fig. 3C).
Neuronas del ganglio espiral
En los animales controles y en los sordos de 2 semanas las neuronas del
GE, muy próximas unas de otras,
ocuparon todo el espacio del canal de Rosenthal en las regiones apical
(Fig. 4A) y media (Fig. 4B) observándose cierta escasez de neuronas
hacia la región basal (Fig. 4C).
A partir de la cuarta semana de inducida la sordera comenzó a observarse
cierta separación entre los cuerpos neuronales, que aumentó
progresivamente hacia la semana 16, (Fig. 4D-I). Estas observaciones
cualitativas se profundizan en el estudio morfométrico de este trabajo.
Figura 4. Cortes semifinos de cócleas de
ratas en las vueltas: apical (A, D, G),
media (B, E, H) y basal (C, F, I) de la
cóclea. A-C) Rata control, D-F) Rata sorda de 8 semanas, G-I)
Rata sorda de 16 semanas. Barras = 100 m.
Procesos periféricos
Los procesos periféricos se presentaron, en las 3 regiones cocleares, en
forma de haces de fibras apretadas en la lámina espiral ósea en los dos
grupos de animales controles (2 y 16 semanas) y en los sordos de 2
semanas (Fig. 4A-C). En cambio, a partir de las 4 semanas de sordera se
observó un vaciamiento progresivo de la lámina espiral ósea por pérdida
de fibras. Este fenómeno se observó en las 3 zonas de la cóclea (Fig.
4D-I) y se correspondió con la pérdida de somas neuronales.
Estudio cuantitativo
Entre los dos grupos controles (de 2 y 16 semanas) los valores de DN,
tanto para las vueltas basal, media y apical, como la DN coclear
promedio, fueron estadísticamente iguales. En lo adelante sólo se hará
referencia a un grupo control en el que se incluyeron todos los valores
de DN.

Figura 5. Densidad neuronal (valores
absolutos) por vuelta coclear en cada grupo.
En los animales controles se encontró que
las DN apical y media fueron estadísticamente iguales, y la DN basal fue
menor. En los animales sordos de 2, 4 y 8 semanas las DN apical y media
también fueron estadísticamente iguales, y la DN basal fue menor. En la
semana 16 los valores de DN fueron los más bajos de esta serie. Dentro
de este grupo la disminución de la DN sólo fue significativa entre las
vueltas media y apical (Fig. 5).
En los grupos de animales sordos el comportamiento de la DN respecto al
control fue diferente en las tres vueltas cocleares según avanzó el
tiempo de sordera. En las vueltas basal y apical, hasta las 8 semanas de
sordera no hubo diferencias significativas de la DN con respecto al
control y a partir de ese momento se produjo una disminución progresiva
y significativa de la DN. En la vuelta media se observó una reducción de
la DN que fue signi- ficativa desde las 4 semanas de sordera y en esa
vuelta

Figura 6. Densidad neuronal (expresada como
porciento del control) según el tiempo de sordera.
coclear se produjeron las mayores pérdidas
neuronales respecto al control (Fig. 6).
La DN coclear promedio no varió entre el grupo control y el grupo de
animales sordos de 2 semanas. Sin embargo, a partir de las 4 semanas de
sordera se produjo una disminución progresiva de la DN coclear promedio,
que sólo fue significativa estadísticamente a las 8 y 16 semanas de
sordera, con disminuciones de 36% a las 8 semanas y de 79% a las 16
semanas, con respecto al grupo control (Fig. 6).
Discusión
La mayoría de las ototoxinas, incluyendo los agentes quimioterapéuticos
y antibióticos aminoglicósidos, tienen como blanco primario a las
células ciliadas, pero afectan también a las neuronas del ganglio
espiral.9, 10, 11
El aminoglicósido kanamicina induce una sordera sensorineural al
provocar la pérdida de células ciliadas y posteriormente la degeneración
de las neuronas del GE, lo que ha sido comprobado en varios modelos
animales.12,13,14, 15,16 La furosemida induce daño ototóxico temporal de
poca relevancia clínica,17 pero al igual que otros diuréticos, potencia
la acción ototóxica de los aminoglicósidos.18 La efectividad del modelo
de sordera empleado en esta investigación se ha comprobado en trabajos
anteriores.19,20
En humanos, la mayoría de las sorderas son de origen sensorineural21 y
se plantea que el daño neuronal del GE se debe a la pérdida del efecto
trófico que ejercen las células ciliadas sobre esas neuronas.22
La escasez de los procesos periféricos que inervan el OC, conjuntamente
con la pérdida de somas neuronales del GE en animales sordos, se ha
descrito como signo de degeneración en varios modelos animales.23 Lo
anterior también fue observado en el presente trabajo. La pérdida de las
dendritas hace que el sitio de generación de potenciales de acción tenga
que trasladarse hacia el soma de las neuronas del GE o al axón central,
lo que tiene implicaciones para la aplicación de los implantes
cocleares.24
En este estudio se observó una disminución signifi- cativa de la DN hacia
la vuelta basal en todos los animales controles, aún cuando mostraban
patrones electrofisiológicos de audición normal. Se ha observado un
comportamiento similar a éste en ratones, que se ha atribuido al
envejecimiento.25,26
En los animales sordos ocurrió una disminución significativa de la DN
hacia la vuelta basal que sí se corresponde con la pérdida de audición
demostrada por los PEATC y PEAEE. La base de la cóclea es la región
donde se transducen las altas frecuencias; las bajas frecuencias se
transducen en el ápice. El rango de frecuencias se distribuye
tonotópicamente a lo largo del conducto coclear, desde la base hasta el
ápice. El daño inducido por ototóxicos sigue un gradiente morfológico
coclear que se expresa como mayor sensibilidad (pérdida de células
ciliadasy neuronas) en la base que en el ápice.27 También se ha
planteado que el gradiente de base a ápice observado en el daño inducido
por aminoglicósidos puede ser resultado de una susceptibilidad
diferencial de las células ciliadas externas a las especies reactivas
del oxígeno que genera el agente ototóxico.28
En los grupos de animales sordos la disminución de la DN respecto al
control fue mayor en la vuelta media que en las vueltas apical y basal.
Un fenómeno similar ocurre durante la ototoxicidad inducida por el
antibiótico aminoglicósido neomicina.29
La reducción significativa de la DN promedio observada en este trabajo a
partir de la octava semana, coincide exactamente con lo obtenido por
Hellier y colaboradores16 al provocar daño ototóxico a curieles mediante
el tratamiento con kanamicina y diurético. Para mejorar la supervivencia
neuronal del ganglio espiral se podrían emplear otros tratamientos,
tales como el uso de ciertos factores neurotróficos y/o agentes
antioxidantes para la prevención de la degeneración neuronal, así como
la regeneración de las neuronas auditivas dañadas, lo que ha sido
demostrado in vitro,30 en animales de experimentación31 y en
pacientes.21
Estos enfoques para resolver la sordera demuestran la importancia que
tiene la comprensión de los cambios morfológicos que están ocurriendo en
la cóclea. La marcada similitud de los cambios patológicos del oído
interno entre roedores y humanos32 permite aplicar los conocimientos
obtenidos en modelos animales de sordera a los pacientes afectados por
drogas ototóxicas.
Agradecimientos
Al Dr. Carlos Lariot Sánchez y al Ing. Michael Feston Cárdenas, por
haber garantizado el funcionamiento de los equipos del Laboratorio de
Microscopia Electrónica del Centro Nacional de Investigaciones Científicas
empleados para la realización de este trabajo.
A los técnicos Oilime Prego y Teresa Diez, del Centro de Neurociencias
de Cuba, por el cuidado de los animales.
Al Dr. Eddy Sánchez, del Hospital ¨Frank País¨, que gentilmente permitió
que se realizara en su laboratorio la digitalización de imágenes.
A la técnica María Xiomara Gil, del Instituto de Neurología y
Neurocirugía, por su cooperación.
A Nelsa Echevarría, del Centro de Neurociencias de Cuba, por su ayuda
durante las búsquedas bibliográficas
necesarias para la escritura del manuscrito.
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