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Síndrome Neuropsiquiátrico en Lupus
Eritematoso Sistémico
Dr. Carlos Solís Sánchez,1 Dr.
Jaime Castillo,2 Dra. Rocío Santibañez3
Resumen
El Síndrome Neuropsiquiátrico en el
Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es un cuadro de múltiples presentaciones clínicas, que en
la actualidad, las podemos definir en 19 tipos diferentes. Su incidencia clínica es aproximadamente de 25% en los pacientes con LES. Su
diagnóstico se basa en una clara sospecha clínica, un correcto y eficiente
diagnóstico diferencial, soporte imagenológico adecuado (TC
cerebro simple y contrastada, Resonancia Magnética y Angio-resonancia),
el soporte inmunológico de Anticuerpos como el Anti-ribosomal
P, Anticoagulante Lúpico y Anticardiolipina. Su tratamiento de base es
con corticoides y, en casos de rescate, agentes inmunomoduladores
como la ciclofosfamida intravenosa y la plasmaféresis. Se presenta un
caso clínico que permite discutir lo expuesto.
Palabras clave: Lupus, LES, Lupus neuropsiquiátrico, Vasculitis.
Abstract
Neuropsychiatric Systemic Lupus
Erythematosus (NP-SLE) is a syndrome with a wide range of multiple
clinical presentations. At
the present time, we can define it with 19 different types. The clinical
incidence of NP-SLE is 25% in the patients with SLE. The diagnosis
is based on clinical suspicion, accurate differential diagnosis,
neuroimaging studies (CT scan, MRI and MRA). The serologic support is
based on antibodies like antiribosomal P, lupus anticoagulant and
anticardiolipines. Treatment consists in corticoids and, in some cases
as rescue agents, immunomodulators like intravenous cyclophosphamide and
plasmapheresis. We present a clinical case which permits
discussion of what is mentioned above.
Key words: Lupus, SLE, Neuropsychiatric lupus, Vasculitis.
Rev. Ecuat. Neurol. Vol. 14, 1 - 3, 2005
Las
manifestaciones clínicas, tanto psiquiátricas
como neurológicas, del Lupus Eritematoso Sistémico
(LES) son muy diversas, tanto en su presentación como
en su incidencia. Durante años, muchos autores han descrito
diversos cuadros clínicos de características definidas,
pero nunca se había descrito una agrupación sindrómica,
que conlleve a acuñar el término síndrome neuropsiquiátrico
en LES (NS-LES). Esta revisión tiene como objetivo
discutir estas interesantes presentaciones síndrómicas, su
incidencia, diagnóstico diferencial y pruebas complementarias
que conlleven a un diagnóstico correcto y finalmente
a un tratamiento eficaz.
Reporte de Caso Clínico
Paciente femenina de 20 años, ingresada en el Servicio
de Nefrología con diagnóstico de LES hace un año y
seis meses, que presenta datos de actividad lúpica al momento
del ingreso, con derrame pericárdico y pleural e
insuficiencia renal crónica en programa de hemodiálisis.
Durante su ingreso se realizó interconsulta psiquiátrica
por presentar signos y síntomas de labilidad emocional y ansiedad, habiendo sido tratada como depresión ansiosa.
Aproximadamente un mes después, en un ingreso
posterior, presenta de manera súbita deterioro del nivel
de conciencia (estupor), alza térmica, convulsiones tónico-
clónicas y cefalea, razón por la cual es trasladada a
Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Se le realiza TC
simple y contrastada de Cerebro (Figuras 1 y 2), así como
Resonancia Magnética de Cerebro (Figuras 3, 4 y 5) y
Agio-resonancia de Vasos Intracerebrales (Figuras 6 y 7).
Se encontró serología de actividad lúpica con Anti DNA +,
anti ANA +, Complementos séricos (C3 y C4) disminuidos,
Ac. anticardiolipina y Ac. antifosfolipídico negativos.
Durante su estancia en UCI la paciente presentó severo estado
confusional. Se administraron pulsos de corticoides y
medicación inmunosupresora (pulsos de ciclofosfamida y
azatioprina). Se programó paciente para realizar plasmaféresis
de rescate. Luego de tres sesiones, la paciente se
presentó eutérmica y con buen nivel de conciencia.
Datos históricos del Síndrome NS-LES:
En 1852 Rokitansky1 describió un cuadro clínico caracterizado
por “disentería letal, con presencia de nódulos
largos a nivel de las arterias coronarias y mesentéricas.”
Posteriormente se concluyó que era la primera descripción
de una enfermedad vasculítica, que se la definió como la
Poliarteritis Nudosa. Posteriormente se obtuvo el reporte
primario de Kaposi sobre LES.
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Figuras 1 y 2:Tomografía Computada simple
de Cerebro
que muestra hipodensidades múltiples intraparenquimatosas. |
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Figuras 3, 4 y 5.- Resonancia Magnética de cerebro, en
secuencias T1, T2 y FLAIR, que muestran hiperintensidades
en diferentes territorios vasculares. |
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Figuras 6 y 7: Angio-resonancia de vasos
intracerebrales,
donde resaltan las imágenes características de vasculitis. |
Se reconoce que en 1875, Hebra y el mismo Kaposi2
presentaron el primer reporte de estupor y coma en LES.
La primera descripción completa sobre sintomatología
neuropsiquiátrica es la obtenida en los escritos de Harvey
y Dubois3 en 1964. La descripción y determinación de los
síntomas y signos clínicos de afección neurológica, de una
patología tan compleja como el LES ha sido múltiple y
muy diversa.
En un 25 a 75% de los enfermos con LES se reporta
afección en el Sistema Nervioso Central (SNC),4 aunque
Devisnsky5 relata que la inflamación en el LES va
difundida de arterias de mediano y pequeño alibre hasta
capilares, en vísceras, sinovias y membranas serosas
y que la presencia de sintomatología neurológica se la
observará en algún momento de la vida en este tipo de
pacientes. Diferentes aspectos de este cuadro sindrómico
se han discutido en múltiples artículos y revisiones desde
su nomenclatura: la determinación de los signos y síntomas
neurológicos, la progresión temporal de los mismos,
el diagnóstico topográfico, la validez de la imagenología
como aporte diagnóstico, la inmunopatogenia asociada,
hasta el diagnóstico diferencial referido.
Definiciones
Se ha conocido este trastorno de diferentes maneras:
vasculitis del SNC, cerebritis lúpica, Lupus del SNC, Neurolupus,
entre otras, cada una demostrando una limitante
en su descripción.
El término cerebritis y vasculitis implican procesos
inflamatorios, pero no siempre se reflejan en la práctica.
El término neurolupus deja afuera toda la descripción psiquiátrica
de este síndrome; así como SNC deja excluido
a los procesos referentes a al sistema nervioso periférico.6
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Tabla 1: Descripción de los 19 Síndromes Clínicos
referidos por el Colegio Americano de Reumatología
como Nomenclatura para la definición de Síndrome Neuropsiquiátrico
en Lupus Eritematoso Sistémico (Arthritis
& Rheumatology 1999; 42: 599-608). |
Tenemos referencia de clasificaciones propuestas por
Kassan
y Locksin en 19797 y de Singer et al8 de descripciones
en Lupus Neuropsiquiátrico, hasta la realizada por el Colegio
Americano de Reumatología en 19829 que definía
dos manifestaciones neurológicas: convulsiones y psicosis.
Pero no es hasta 1999 que el Colegio Americano de
Reumatología conforma en Massachussets la reunión del
comité de Nomenclatura sobre Lupus Neuropsiquiátrico6
y define una lista de 19 síndromes sobre esta enfermedad
(Tabla 1).
A pesar de esto, la definición descrita por Kassan y
Lockshin en 1979, para enunciar como alteración neuropsiquiátrica:
“a un cambio significativo o inequívoco en la
función neurológica o psiquiátrica de base, identificado
por la historia o el examen físico,” sigue siendo una descripción
muy completa.10
Clínica
Teniendo presente los criterios referidos debemos tomar
en cuenta ciertos patrones de los mismos. La diversidad
de los síndromes nos enfrenta a un gran número de posibilidades,
siendo los más relevantes: ataques epilépticos,
eventos cerebrovasculares, sean transitorios o no, psicosis,
desórdenes cognitivos, demencia y delirio.11 Manifestaciones
como eventos cerebrovasculares han sido evidenciadas
en un 10 a 35% de pacientes, no poseyendo una topografía
específica y siendo relacionados a estados hipercoagulables
(trombosis) o embolismos cardiogénicos, así como
hemorragias (intracerebral o subaracnoidea) que ocurren
como resultado de disección arterial.12,13 En la incidencia
de trastornos como cefalea, presente en un 30 a 50% de los
pacientes, no se han encontrado grandes diferencias a los
patrones aparecidos en la población en general;14 aunque
el término de “cefalea lúpica” ha sido acuñada como una
cefalea severa y persistente que no responde a analgésicos
narcóticos.6 Se conoce por autores como Ainiala et al,15
que la manifestación más frecuente en este síndrome es
la disfunción cognitiva (déficit de atención-concentración,
memoria, el encontrar palabras) en un 81% de pacientes.
De la misma manera, las manifestaciones del denominado
síndrome orgánico cerebral es la manifestación principal
en más de un 30-55% de los pacientes con NS-LES. Sistemas
de evaluación como el Mini Mental Test deben ser
parte de nuestras herramientas a la hora de enfrentar este
tipo de pacientes. Las manifestaciones psiquiátricas varían
desde un 5 a un 83% de pacientes, donde se incluye
desórdenes psicóticos, depresivos mayores, cognitivos y
de personalidad de tipo histriónico.16 Punto de discusión,
desde la percepción psiquiátrica y que a veces encubre
este síndrome, es lo propuesto por Segui et al17 en que los
trastornos psiquiátricos y psicológicos en estos pacientes
son referidos durante episodios agudos de la enfermedad
base, resultado de la relación directa al impacto psicológico
de la actividad del LES per se. Esto conlleva, como respuesta psicológica, a un patrón de estrés ante una enfermedad
sistémica. Se ha reconocido, como resultado más
común de patología cerebral, el estado confusional agudo,
equivalente al término “delirio.” Corresponde a un estado
de alteración del nivel de conciencia con incapacidad o reducción
de la habilidad de mantener la concentración, con
alteraciones en el lenguaje y del comportamiento y/o afecto,
relacionado a los primeros años de la enfermedad.6,17
Diagnóstico
El reconocimiento de un síndrome vasculítico sistémico
en un paciente sugerirá el mecanismo de la alteración
neurológica,18 pero el interrogatorio y el examen
físico, serán como siempre, la base diagnóstica. No existe
un signo único característico o patognomónico de este síndrome
o peor aún un método diagnóstico que dé un perfil
de especificidad.
Se ha reconocido la relación de ciertos anticuerpos,
citoquinas y fenómenos inmunoquímicos en el síndrome
NS-LES. Así, la determinación de Ac. antifosfolipídicos
y el Ac. anticardiolipina, marcadores altamente relacionados
con los eventos trombóticos en el estudio clínico, es
fundamental.19,20,21,22,23 Se ha visto una alta relación entre la
presencia de actividad lúpica, este síndrome asociado y el
anticuerpo Antiribosomal P24,25 y por lo que su evaluación
en este tipo de pacientes es rutinaria.26 Se ha relacionado
elevaciones de prolactina e Interleucina 6 (IL-6) en pacientes
con síndrome NS-LES.27
El análisis de líquido cefalorraquídeo (LCR) y el
electroencefalograma (EEG) es fundamental para un correcto
diagnóstico diferencial relacionado. El LCR que se
espera en este síndrome, debe poseer un patrón inflamatorio
sin evidencia serológica de infección.
El EEG permitiría
establecer si hay encefalopatía difusa y descargas
anormales.
Desde el punto de vista imagenológico, la Resonancia
Magnética (RM)28 es más sensible que la Tomografía
Computada (TC), ya que permite una evaluación en múltiples
planos, considerándose criterios de diagnóstico: lesiones
multifocales, bilaterales y que afectan tanto la sustancia
gris como la blanca en una relación proporcional de 90 a 65% respectivamente. Es importante mencionar que
ambos exámenes carecen de especificidad plena (37%) en
casos confirmados de estudio histopatológico.29,30 La RM
es un aporte para evaluar la presencia y evolución de la
injuria cerebral en los pacientes,31 a su vez permite identificar las lesiones observadas en el NS-LES, incluyendo
lesiones hiperintensas difusas y focales en regiones cortico-
subcorticales, infartos, hemorragias y atrofia.32-33La angioresonancia (AR) de vasos intracraneales nos permite
visualizar vasos en tres dimensiones mostrando imágenes
con estrechamientos segmentarios, vasos en cuentas de
rosario (debido a áreas alternantes de dilatación y estrechamiento),
formación de vasos colaterales o aneurismas. Es
importante mencionar que imágenes similares las podemos
observar en otros trastornos como: la aterosclerosis
intracraneal no vasculítica, vasoespasmo, aneurisma micótico,
émbolos o en neoplasias.34, 35,36 En un inicio, se relacionó
que la presencia exclusiva de vasculitis y su componente
inflamatorio predisponía a la lesión. En la actualidad
se reconocen otros componentes en este complejo proceso
fisiopatológico, tales como: depósito de plaquetas y de
complejos inmunitarios en la microvasculatura, émbolos
desde endocarditis verrugosa, fibrinolisis disminuida, así
como los anticuerpos mencionados.37, 38, 39,40
Un correcto diagnóstico diferencial debe establecerse
con procesos patológicos como: eventos cerebrovasculares
(hemorragia, hematoma subdural, infarto), infecciones,
hipertensión severa, uremia, alteraciones hidroelectrolíticas,
y efectos propios de los fármacos utilizados. Tal es
el caso de la psicosis esteroidea que debe ser sospechada,
especialmente si han habido cambios en las dosis de corticoides
previo a las manifestaciones psiquiátricas. Si existe
evidencia de enfermedad lúpica activa o cualquier signo
de organicidad, la responsabilidad recae sobre el síndrome
NS-LES.13
Al respecto de la realización de biopsia en este tipo
de pacientes para determinar el diagnóstico definitivo, se
reconoce que no se evidencian cambios histopatológicos
característicos, como en otros tejidos tales como el “asa
de alambre” en el riñón y la “piel de cebolla de los cortes
de bazo.13 La biopsia estaría justificada en el caso que no
se pueda explicar un síndrome progresivo que conste de
fiebre, cefalea, encefalopatía y signos cerebrales focales
en relación con pleocitosis y aumento de proteínas en más
de 100 mg/dl en el líquido cefalorraquídeo.41
Tratamiento
Luego de esta revisión se determina que no existen
algoritmos establecidos para el tratamiento secuencial de
las múltiples manifestaciones de este síndrome. La mayoría
de autores coincide en que hasta hoy la base de tratamiento
siguen siendo los corticoides, y en casos necesarios,
pulsos intravenosos.13 Según la evidencia, en casos
severos, el uso de ciclofosfamida en pulsos intravenosos
debe ser considerado como primera opción42 así como en
casos resistentes al tratamiento, como medida de auxilio
y rescate, la plasmaféresis, pero teniendo en cuenta los
reportes negativos sobre este tratamiento y los riesgos
concomitantes de la misma (infecciones, desbalance volumétrico
plasmático, etc.).
Conclusiones
Posterior a la descripción realizada en 1999, existen
en la actualidad 19 síndromes característicos en el Síndrome
Neuropsiquiátrico en Lupus Eritematoso Sistémico.6
La sospecha es y seguirá siendo clínica y sólo la misma
nos llevará a un correcto diagnóstico. Debemos realizar un exhaustivo diagnóstico diferencial, para descartar causas
secundarias de estas manifestaciones; la investigación debe estar acompañada por imágenes donde la RMN y AR
ocupen un lugar especial, sin olvidar la determinación serológica
de Ac. anticardiolipina, la presencia de Ac. antifosfolipídico
y el Ac. antiribosomal P, que nos permitirán un
mejor esclarecimiento de las variables de este interesante y
diverso síndrome clínico de manifestaciones neurológicas
y psiquiátricas del Lupus Eritematoso Sistémico.
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