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Funciones Ejecutivas en Pacientes con
Esclerosis Múltiple:
Su análisis a partir de 4 estudios de casos con Subtipo
Remitente-Recurrente
Luis A. Maia,1 María Victoria
Perea-Bartolomé,2 Valentina Ladera-Fernández,2 Carlos Fernandes da
Silva,3 Manuel J. Loureiro,1 Ma. Assunção Vaz-Patto,4 Marli Loureiro4
Resumen
Tradicionalmente, y principalmente, a lo largo de la primera mitad del
siglo pasado, la Esclerosis Múltiple ha sido descrita como una
enfermedad de cariz neurológico que produce déficit predominantemente
sensorio-motor, no siendo muy comunes las investigaciones de fondo con
respecto a los problemas cognitivos asociados a esta patología.
En este artículo, intentamos presentar una
visión profunda acerca de las investigaciones llevadas a cabo con el
sentido de caracterizar los déficits cognitivos, y particularmente las
funciones ejecutivas asociadas a la EM. Fundamentamos nuestras reflexiones
a partir de la presentación de 4 casos clínicos acompañados en nuestras
dependencias universitarias.Los principales postulados que han sido
presentados en la literatura para la comprensión del déficit al nivel de
las funciones ejecutivas en la Esclerosis Múltiple son discutidos.
Palabras Clave: Esclerosis Múltiple, Neuropsicología, Funciones
ejecutivas, Lóbulos Frontales.
Introducción
Como muchos investigadores clínicos suelen sugerir, una de las
principales técnicas utilizadas para la evaluación de los mecanismos
cerebrales es el estudio de la fenomenología humana, posterior a
determinadas lesiones o afecciones encefálicas o radiculares/nerviosas
(Cf. por ejemplo 1- 3).
Uno de los autores más referenciados acerca de la evaluación
neuropsicológica es Muria D. Lezak4 que en
su libro “Neuropsychological Assessment” caracteriza la Neuropsicología
con el estudio de la expresión conductual de las funciones y
disfunciones cerebrales.
Si alguien quiere profundizar el
conocimiento acerca de esta relación puede siempre consultar libros de
referencia como: “Neuropsychological Assessment”,4 así como también
otras obras como “Neuropsychological ,” 1 “Principals of Neural Sicence,”5
“Essentials of Neurophysiology,”6 “Contributions to Neuropsychological
Assessment- A clinical manual,”7 “Problemi di Neuropsicologia,” 8 etc.
Obviamente, la consulta de las Obras de Luria9-17 y Christensen18-19 es
presentada con un carácter obligatorio a quien empieza a abordar esta
problemática.
Esclerosis Múltiple.- Características
Estudios epidemiológicos recientes estiman
que cerca de 350.000 personas en toda Europa,20 y cerca de 250.000 a
400.000 en los Estados Unidos de América21 sufren de esta enfermedad.
Seguramente, el autor que más ha contribuido para las primeras y
concretas descripciones de Esclerosis Múltiple (EM) fue Charcot en 1868.
Compston22 presentauna vasta revisión acerca de la historia de la
esclerosis múltiple. Según este autor, a partir de la observación de sus
pacientes Charcot describió la tríada del nistagmus, disartria y ataxia
que serían el resultado de la interacción de las conexiones del tronco
cerebral-cerebelo aunque su descripción y conocimiento de la anatomía
funcional de esta región no fueran todavía los más correctos, de acuerdo
con los conocimientos actuales:
“One symptom which doubtless struck you
all from the first on seeing the patient enter... was certainly the very
special rhythmical tremor by which her head and limbs were violently
agitated whilst she was walking. You have likewise noticed that when the
patient sat upon a chair, the tremor disappeared ...from her upper and
lower limbs, but only partially from the head and trunk... In complete
repose ...you will be able to assure yourself of the utter absence of
all trace of tremor in the different parts ...To cause the rhythmical
agitation again to appear throughout the body, it will suffice to make
the patient rise from her seat ...You can see that, in the several acts
prescribed by the will, the tremor increases in direct ratio with the
extent of the movement executed. Thus, when the patient wishes to lift a
glass full of water to her lips, the rhythmical agitation of the hand
and forearm is scarcely noticeable when taking hold of the object; ...but...
at the moment when the goal is being attained, the glass is ...dashed
with violence against the teeth, and the water is flung out to a distance.”
*IIn Compston (1983, p. 15-16)
A seguir se presentarán algunas de las
características más frecuentes en la EM de acuerdo con varias obras en
el campo de las neurociencias clínicas: Destrucción de la vaina de
mielina,23 de las células que la elaboran (al nivel del Sistema Nervioso
Central), los oligodendrocitos.24-26 Las figuras 1 y 2 muestran imágenes
de resonancia magnética (IRM) donde se pueden ver claramente las placas
de EM (la figura 3 muestra un scanning de un sujeto normal para EM); la
relación entre la actividad lesional e inflamatoria lleva a los
investigadores a sostener que esta enfermedad es consecuencia de una
afección autoinmune, iniciada por la propia mielina o por un determinado
agente infeccioso.27, 24, 28 ,26,*II En la mayoría de los casos las
primeras alteraciones son de carácter sensitivo / motor, aunque a veces
los
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| Figuras 1,
2 y 3: Pacientes evaluados en la Universidad da Beira
Interior – Portugal, en el ámbito de un protocolo de
colaboración entre el Departamento de Psicología y Educación
y el Centro Hospitalario Cova da Beira. |
primeros síntomas sean de naturaleza
cognitiva.24 Autores como Feinstein29 y Halbreich30 presentan la EM como
una enfermedad neuropsiquiátrica, dada la variedad de lesiones sensitivo
motoras pero también emocionales y cognitivas que la suelen
acompañar.31-34 La etiopatogenia, de probable naturaleza auto-inmune
genética23, 28, 35-38 y mismo vírica (Junqué y Barroso, 1995; Tienari,
Wikström, Sajantilla, Palo, & Peltonen, 1992; Editorials - Lancet,
1991).
La incidencia en gemelos monocigóticos es aproximadamente de 25,9%
y 2,3% en gemelos dicigóticos.24, 38
Posible riesgo aumentado para hijos de padre y madre con EM – familiar
multiple sclerosis.39-40 A partir de datos epidemiológicos se presenta
una incidencia de 1,5-1,9 superior en mujeres que en varones según
Junqué y Barroso,24 proporción 2:1 según Ebbers, Bulman & Sadovnick
(1986), y como prevalencia de 53%-
70% a favor de las mujeres de acuerdo con McDonald & Silberg41 y Phadke.42
Existe variedad marcada en la respuesta inmunológica, proponiéndose así,
una etiología de carácter multifactorial que se manifiesta a través del
contacto con agente ambiental, 23, 43 bien como presencia de
predisposición genética (Junqué y Barroso;24 ver también un interesante
artículo de Swank & Dugan44 acerca de la posible relación de hábitos
alimentares regulares con la incidencia de EM), etc. La media de edad de
inicio es alrededor de los 21 y 30 años.24
El líquido cerebro-espinal presenta bandas oligoclonaless45- 46
(anticuerpos monoclonales*III). Cerca de 90% de los pacientes presenta
exacerbaciones y remisiones de la sintomatología,24 siendo la primera
fase clínica principalmente caracterizada por recaídas y remisiones;23,
47
Hay gran variabilidad entre los brotes:
algunos pacientes mantienen ataques estacionarios durante muchos
años o con clara progresión del mismo.24,*IV Charcot,48 en sus primeras
descripciones, ya había identificado dos formas de EM, una más aguda y
otra que se presenta con una progresión más insidiosa.
Hoy en día, muchas son las clasificaciones que se procuran presentar
acerca de los subtipos de EM. Por ejemplo, en la figura 4 presentamos la
clasificación de un importante grupo europeo en el estudio de la EM.49
Aunque podamos presentar variadas clasificaciones para la Esclerosis
Múltiple, existe un consenso en categorizar todos los subtipos en dos
grandes formas: una forma primaria progresiva de inicio y curso muy
vertiginoso y otra forma remitente-recurrente, caracterizada por brotes
que varían temporalmente entre cada nuevo ataque, y que suelen dejar
nuevas secuelas y de carácter cada vez más significativas con el progreso
de la enfermedad.
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| Figuras 4 |
Según Revsz, Kidd, Thompson, Barnard, &
McDonald, 50 esta diferenciación podría servir para una intervención
terapéutica más adecuada (ver también Holhfeld35), una vez que, otros
autores postulan que estas dos formas pueden corresponder incluso a dos
entidades clínicas distintas. 51 Además, investigaciones recientes a
nivel de la médula espinal52 postulan la hipótesis de que el deterioro
comprobado a nivel axonal puede no ceñirse exclusivamente por
determinantes lesionales inflamatorios agudos (predominantemente en el
curso de un brote) pero mantenidos de forma crónica a lo largo de la
progresión de EM.
Desde el punto de vista de los criterios de diagnóstico clínico, existió
una evolución muy marcada de los criterios utilizados, acompañadas por
las evoluciones en los métodos de diagnóstico así como a nivel de la
integración de todos los datos que se fueran recogiendo a lo largo del
tiempo. Así, desde las primeras clasificaciones de Charcot48 fueron
siendo utilizados los criterios presentados por Schumacher,53 Poser54 y
más recientemente por McDonald55 en 2001. Un interesante artículo acerca
de la comparación de la fiabilidad de los criterios de Poser y McDonald
en el diagnóstico de la EM56 ha sido publicado.
Una vez que el objetivo principal de este trabajo no es la descripción
profunda de la EM desde variados puntos de vista, como son: la
etiopatogenia, inmunología, virología, genética, factores ambientales,
tipos de deterioro axo-somático, etc., pasaremos seguidamente a centrar
nuestra atención en lo que se ha caracterizado como las alteraciones
cognitivas, y particularmente, las “Funciones Ejecutivas” en la EM.
Alteraciones cognitivas en la Esclerosis
Múltiple
Una de las primeras contribuciones relevantes para este tema fueron los
trabajos de Charcot,57 que ya en 1877 sostenía la presencia de
afecciones cognitivas considerables en la EM.58 Compston22 nos recuerda
las palabras claves de Charcot acerca de las afecciones cognitivas en la
EM, referidas 124 años atrás:
“Most of the patients affected by
multilocular sclerosis, whom I have had occasion to observe, have
presented
at a certain stage of the disease a truly peculiar facies.
The look is vague and uncertain; the lips are hanging and half open; the
features have a stolid expression, sometimes even an appearance of
stupor. This dominant expression of the physiognomy is almost always
accompanied by a corresponding mental state which deserves notice. There
is marked enfeeblement of the memory; conceptions are formed slowly; the
intellectual and emotional faculties are blunted in their totality. The
dominant feeling in thepatients appears to be an almost stupid
indifference in reference to all things. It is not rare to see them give
way to foolish laughter for no cause, and sometimes, on the contrary,
melt into tears without reason. Nor is it rare, amid this state of
mental depression, to find psychic disorders arise which assume one or
other of the classic forms of mental alienation.”*V In Compston 58 ( p.
15)
La evaluación de las funciones cognitivas
superiores de pacientes con EM no fue del todo considerada, hasta
hace muy poco tiempo,59 cuando se realiza evaluaciones del estado mental
de estos pacientes. En esta misma línea, Sonneville, Boringa, Reuling,
Lazeron, Adir & Polman60 refieren que “varias revisiones de estudios de
las manifestaciones neuropsicológicas en la Esclerosis Múltiple apuntan
para la existencia frecuente de déficit en varios dominios de las
funciones cognoscitivas como son: la memoria, la atención, velocidad de
procesamiento de la información, función ejecutiva y la percepción visuo-espacial,
considerándose que la inteligencia general, el idioma, y la memoria a
corto plazo se mantienen conservadas”.
Uno de los grupos de autores con más
referencias es el de Rao y colaboradores,61 que sostienen que cerca del
40% de pacientes con EM en poblaciones comunitarias sufren de algún tipo
de deterioro cognitivo (Cf. otros trabajos de Rao62-64 para un estudio
profundo acerca del tema), bien como Ron65 y Junqué & Barroso24 que
apuntan respectivamente para un porcentaje de 40-60% y 50% de todos los
pacientes con EM.
Los déficits cognitivos aislados más estudiados en la EM, sin considerar
las “Funciones Ejecutivas” como un
todo, que analizaremos separada y profundadamente, son dificultades de
metamemoria y aprendizaje,59,65-74 procesamiento de la información y
atención60,65,67-68,70-71,73-74 procesos lingüísticos67,74-75
(incluyendo memoria verbal de trabajo),68,71 entre otros menos
representativos.
Aquí también merecen referencias los estudios que intentan relacionar
directamente los problemas cognitivos
con la pérdida de sustancia subcortical o la pérdida del parénquima
cerebral76-80 (tema que trataremos luego más profundamente) bien como
las alteraciones funcionales medidas por potenciales evocados.81-88 Son
relevantes las investigaciones que estudian los efectos de la medicación
en los procesos cognitivos generales,89,*VI y alteraciones al nivel del
Sistema Nervioso Autónomo.90 Finalmente, algunos estudios proponen
estudiar los cambios de la personalidad en estos enfermos;91 (primera
referencia histórica acerca de estos cambios, sugerida por Charcot en
1887).57
A pesar de lo referido, la mayoría de los
tratamientos de EM, hasta hace poco, se relacionaba, al mismo tiempo de
la respectiva medicación, exclusivamente con programas dirigidos para la
readaptación motora y psicoemocional.92-93
Afortunadamente, muchas investigaciones han
sido llevadas hacia delante en lo que refiere a las “Funciones
Ejecutivas.” De hecho, esa será la clave de nuestra atención de forma
profundizada. Citaremos estudios descritos en la literatura científica,
pero intentaremos ilustrar los aspectos relacionados con casos clínicos
o normativos evaluados por nosotros, en el ámbito de la colaboración
realizada por el Departamento de Psicología y Educación de la
Universidad de la Beira Interior y diversas instituciones de salud de la
Región de Castelo Branco – Portugal.
Alteraciones Ejecutivas en la Esclerosis
Múltiple
Quien empiece a describir las Funciones Ejecutivas (FE), en sujetos
normales o en pacientes de una determinada enfermedad, debe siempre
referir el papel de los lóbulos frontales como centros neurálgicos para
estas funciones.
Alexander Romanovich Luria, el gran
neuropsicólogo ruso fue uno de los primeros y más importantes autores
que presentó una clara relación entre la disfunción de los lóbulos
frontales, específicamente de los lóbulos pre-frontales y déficit al nivel
de las FE.9, 58, 59, 66, 94, 95, 96
Antes de continuar este tópico, es conveniente clarificar lo que se
entiende, actualmente, por “Funciones Ejecutivas” (FE). En una revisión
relevante acerca de este tema (Executive Control Function: A review of
Its Promise and Challenges for Clinical Research - A Report From the
Committee on Research of the American Neuropsychiatric Association),97
refieren que las FE deben considerarse separadamente de dominios
cognitivos específicos como son la memoria, el lenguaje y la praxis. Los
autores defienden la idea de que cuando hablamos de FE estamos
refiriéndonos a un conjunto de competencias cognitivas responsables por
el planeamiento, iniciativa, secuenciación y monitorización de
comportamientos complejos dirigidos para un determinado objetivo.
En el artículo97 son presentadas dos vertientes que tienen sido
referidas en la literatura científica, que aquí
transformamos en esquema y presentamos seguidamente (figura 5).
De acuerdo con los autores, estas dos vertientes no son incompatibles,
ya que permiten intentar correlacionar la acción de los lóbulos
frontales con los demás sistemas y procesos con los cuales estos se
relacionan.
Estas categorías recientes no son muy diferentes de lo que se postuló en
la distante década de 1960-70. De acuerdo con Benton 1 el vocablo
“funciones ejecutivas” fue inicialmente utilizado para describir un
conjunto significativo de características cognitivas humanas, como el
juicio, la flexibilidad mental, la creatividad, la toma de decisión, la
auto-monitorización/auto-cuidado (self-awareness) y planeamiento. De
esta forma, cada vez que nos referimos a
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| Figuras 5 |
las FE estaremos haciendo referencia a
procesos complejos de voluntad, abstracción, juicio, planeamiento,
secuenciación y monitorización de comportamientos complejos dirigidos
para un determinado objetivo, pero también a un conjunto de procesos que
colocan en interacción estos procesos (tradicionalmente atribuidos al
control de los lóbulos frontales) con un conjunto de sistemas
generalizados, dependientes de sistemas, proyecciones y estructuras
cerebrales diversificadas. Así serán consideradas más dimensiones que las
tradicionales más “directamente” mesurables como fueron el discurso, la
percepción y la memoria.1,*VII
Uno de los problemas apuntados a la evaluación de FE en la EM es que
estamos hablando de funciones que
no se relacionan con una única región cerebral,58 y de una patología que
no se limita a la afección de los lóbulos frontales aislados.
Sin embargo, nos parece conveniente presentar, de acuerdo con la
revisión de Royall et al.97 los principales
sustratos neuroanatómicos de las FE (Cuadro 1).
Como el propio Royall et al.97 refiere, una de las grandes dificultades de
establecer lo que sería considerado una “norma de oro,” es la falta de
medidas normativas en sujetos sanos y enfermos para que se pueda
comparar las medidas de los tests. Por este motivo, referiremos algunos
estudios realizados en el ámbito de las FE en EM, y las implicaciones
que estos plantean no sólo para la comprensión sino también para la
evaluación e intervención junto a los aspectos cognitivos superiores,
afectados por esta patología.
Foong et al.58 realizó un estudio con 42 pacientes de EM (16 varones y
26 mujeres), en que una batería de tests neuropsicológicos ha sido
administrada a todos los sujetos (los criterios de inclusión,
nombradamente para el diagnóstico de EM siguieron las normas propuestas
por Poser et al.54 Los autores verificarán que la performance de los
sujetos en la mayoría de los tests estaba perjudicada, cuando los
pacientes eran comparados con un grupo de control. Todavía no se ha
verificado un déficit uniforme en todas las tareas ejecutivas. Asimismo,
si bien es cierto que un claro número de tareas ejecutivas se
correlacionaban con el déficit y severidad del mismo al nivel del lóbulo
frontal, se hacía muy difícil descifrar la contribución especí fica de la
patología del lóbulo frontal para el conjunto de resultados de los tests
administrados. Los autores concluyen, refiriendo que esto se debe al
hecho de que se hace muy difícil atribuir déficits cognitivos específicos
a una región localizada (como el caso del lóbulo frontal) cuando estamos
en presencia de una patología degenerativa generalizada, como es el caso
de la EM.
En otro estudio del mismo año, Hohol et al.,73 intentó establecer una
relación entre los resultados de tests neuropsicológicos y los datos de
Imágenes por Resonancia Magnética (IRM) en 44 pacientes con EM (14 con
recaídasremisiones, 12 con recaídas-remisiones progresivas, 13 crónico
progresivo y 5 estables). La relación entre los resultados en la Batería
de Tests Neuropsicológicos breves y de los exámenes de IRM (verificación
de la totalidad del volumen lesional y del cerebro, bien como ratio del
volumen de la cavidad intracraneal) fue estudiada utilizando una
metodología de regresión linear. Los resultados de las IRM fueron
también relacionados con el status cognitivo al primer año de la
enfermedad (EM) utilizando la metodología de análisis de varianza. Las
principales conclusiones de este estudio fueron que, en los sujetos de
esta muestra, durante el primer año de desarrollo de la enfermedad, no
se verificó un declive significativo en la performance cognitiva. Todavía,
las medidas con IRM relativas al volumen cerebral, lesional y de las
cavidades intracraneales estaban correlacionadas con la performance
neuropsicológica, especialmente en los pacientes con EM crónica. Así,
concluyeron, la disminución parece estar relacionado con déficit
verificable a través de IRM, en estos pacientes con EM.
En otro estudio, de naturaleza longitudinal98 fueron evaluadas las
funciones cognitivas (particularmente en
lo que respecta a los componentes frontales de las funciones cognitivas)
en pacientes con EM relacionadas con indicadores variados, tales como
Calidad de Vida (CV).
Las principales conclusiones, considerando los 40 pacientes de la
muestra (12 varones y 28 mujeres entre con una media de edad de
aproximadamente 39 años), acompañados por un período de 3 años
(evaluaciones cada 9 meses), fueron que se verificaba una relación clara
entre los componentes frontales de las funciones cognitivas y memoria
comportamental y un deterioro en los indicadores de CV. Lincoln et
al.,99 procuraron estudiar no sólo la importancia de la evaluación de
los déficits cognitivos en la EM, sino también la eficacia de posible co-ayuda
psicoterápica.
En una muestra alargada de 240 pacientes con EM (definitiva o probable,
de acuerdo con los criterios de Poser) fueron constituidos 3 grupos de
forma aleatoria después que cada uno de los sujetos haya pasado por un
protocolo fijo y breve de evaluación: el Grupo Control – que no recibió
ningún tipo de intervención; el Grupo de Evaluación–cuyos pacientes
fueron sujetos a un profundo proceso de evolución cognitiva, siendo sus
resultados entregados y discutidos con todo el equipo de intervención
terapéutica; y, finalmente, el Grupo de Intervención –que recibió la
misma información detallada del Grupo de Evaluación pero, al mismo
tiempo, recibió un programa estructurado
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| Cuadro 1 |
en varias sesiones con el sentido de reducir
el impacto cognitivo de sus déficits cognitivos. Los pacientes fueron
seguidos y re-evaluados a los 4 y 8 meses en relación a salud general,
actividades de vida diaria, memoria cotidiana, síndromes de dificultades
ejecutivas, al nivel sensoriomotor, y pistas mnésticas. Al contrario de
la mayoría de los estudios semejantes, las diferencias entre los tres
grupos no fueron consideradas significativas. Más de lo referido, la gran
conclusión que se puede obtener de este estudio, es que éste, según sus
propios autores, fracasó en demostrar un efecto positivo de los
procedimientos de evaluación profunda así como de un programa de
intervención cognitiva.
Piras, Magnano, Canu & Paulos100 realizaron un estudio longitudinal
acerca de las disfunciones cognitivas en
la EM, procurando relaciones entre datos neuropsicológicos,
neurorradiológicos y neurofisiológicos. Sus principales objetivos fueron:
evaluar la función cognoscitiva y la IRM bien como los procesos de
recaída-remisiones de la EM; para supervisar la evolución de la
enfermedad, trastorno cognoscitivo, y el agravamiento de la lesión
cerebral con el tiempo (período medio de 8.5 años de seguimiento);
estudiar la relación entre datos clínicos, neuropsicológicos y de la IRM,
al igual que datos neurofisiológicos como potenciales evocados (P300).
Con el estudio Neuropsicológico se exploró el QI verbal y no-verbal,
índice de deterioro (ID) del subtest de la batería WAIS, razonamiento
conceptual, la atención verbal y visuo-espacial así como la memoria a
corto y largo plazo. La valoración de IRM reveló presencia de lesiones
desmielinizantes, usando un método semicuantitativo, así como atrofia
cortical y subcortical al largo del tiempo. Los autores refirieron que
las principales pérdidas se verificaron al nivel de la atención y la
memoria visuo-espacial de corto y largo plazo,
que se encontraban ligeramente perjudicadas en la línea de base y
permanecían inalterados longitudinalmente. Sus principales conclusiones
fueron que, en esta muestra de 12 pacientes con EM RR (Recurrente
Remitente), se verificó un deterioro cognoscitivo ligero en los pacientes
de EM, particularmente consistente con mecanismos de déficit en el tiempo
de procesamiento de la información. El aumento de las lesiones en la IRM
no se pone en correlación con el curso clínico de la enfermedad y
evolución deficitaria cognoscitiva. Así, los autores refieren que el
trastorno cognoscitivo podría relacionarse con las peculiaridades del
proceso patológico y no al curso del tiempo. Los autores concluyen
alegando que las correlaciones verificadas en este estudio entre los
P300, los datos neuropsicológicos, y los resultados de IRM pueden
proporcionar información futura acerca de la aplicación de Potenciales
Evocados en el examen del deterioro cognoscitivo en EM y probablemente
para investigar sus orígenes neurales.
¿Cuáles serán entonces los sustratos de los
déficits ejecutivos en la EM?
Son variados los estudios que demuestran que, además de los bien
conocidos procesos de desmielinización en la etiopatogenia de la EM,
éstos suelen estar acompañados por mecanismos de atrofia
cerebral;65,76,101 sin embargo, todos concuerdan que el principal
determinante de los déficits cognitivos encontrados en la EM, y
particularmente de las FE está abiertamente dependiente de la relación
de las conexiones cortico-corticales relacionadas con el proceso de
desmielinización de la sustancia blanca subyacente a la corteza
cerebral68,76,102,103 Sperling et al.,68 en un estudio longitudinal de
28 pacientes, con edades comprendidas
entre los 20 y 55 años, fueron sujetos a un seguimiento de 4 años
(evaluación al nivel de la línea base, al año 1 y al año 4), siendo
utilizadas varias medidas como Tests Neuropsicológicos e Imágenes por
Resonancia Magnética.
Sus relaciones fueron evaluadas tras la estrategia estadística de
análisis de regresión. Los autores concluyeron que las lesiones en la EM
presentan una marcada tendencia para afectar principalmente los lóbulos
frontales y parietales en sus conexiones sub-corticales. La localización
de
las lesiones escleróticas en estas áreas presenta una fuerte relación
con el déficit en la performance en tareas que requieren sustentación de
procesos de atención compleja, bien como tareas de memoria de trabajo,
particularmente de naturaleza verbal. Tal como en el estudio de Foong et
al.58 (Executive function in multiple sclerosis –The role of frontal
lobe pathology) arriba mencionado, el mismo autor presentó otro estudio
acerca de la misma temática en el año de 1999:94 Foong et al.58
evaluaron 24 pacientes de EM (10 varones y 15 mujeres), en que una
batería de tests neuropsicológicos*VIII fue administrada a todos los
sujetos (los criterios de inclusión, nombradamente para el diagnóstico
de EM siguió las normas propuestas por Poser, et al.54), y fue utilizada
la Espectroscopía por Resonancia Magnética (SRM). El principal objetivo
del estudio era establecer una relación entre patología de los lóbulos
frontales y los resultados de los tests neuropsicológicos.
Más de una vez, los autores verificaron que la performance de los sujetos
en la mayoría de los tests estaba perjudicada, cuando los pacientes eran
comparados con un grupo control. Todavía no se ha verificado un déficit
uniforme en todas las tareas ejecutivas. Asimismo, si bien un claro
número de tareas ejecutivas se correlacionaba con el déficit y severidad
del mismo a nivel focal del lóbulo frontal, no era del todo clara la
relación entre estos déficits y la patología del lóbulo frontal. La
interpretación conjunta de estos dos estudios, bien como evidencias de
otros estudios,104 llevarían a los autores a concluir que, a pesar de
que sea muy difícil, como ya se ha referido, atribuir déficits cognitivos
específicos a una región localizada (como es el caso Shadel lóbulo
frontal) cuando estamos ante la presencia de una patología degenerativa
generalizada, como es la EM, existen evidencias más que suficientes para
sostener que gran parte de los déficits cognitivos verificados en la EM se
deben a la disfunción de los lóbulos frontales.
En la misma línea de investigación, estudios más recientes presentan
fuertes fundamentos para esta idea de
compromiso de los lóbulos frontales como subyacentes al déficit en las
FE. Bermel, Bakshi, Tjoa, Puli, & Jacob105 presentaron un elegante
artículo en que la atención no se centra mayoritariamente en la verificación
de la atrofia general del cerebro, pero en un indicador que, según los
autores, puede ser incluso de mayor fidelidad en lo que toca a la
relación entre atrofia focal o generalizada del volumen cerebral y la
ocurrencia de déficit cognitivo. Los autores utilizaron la medida BCR (bicaudate
ratio) –la medida mínima existente entre los dos núcleos caudados,
cuando compararon 60 pacientes con EM y 50 sujetos normales (controles),
emparejados por edad y sexo. De acuerdo con sus resultados, los autores
concluyeron que la medida BCR está aumentada en los sujetos con EM y
está más asociada con el déficitcognitivo que otras, tales como IRM del
volumen cerebral.
Para los autores, este aumento en la medida BCR es debido a la
dilatación del cuerno anterior de ventrículo lateral, fuertemente
sostenida por la atrofia profunda de la sustancia blanca sub-cortical.
Estos resultados refuerzan, más de una vez, la relación de déficit al
nivel de los lóbulos frontales con los déficits cognitivos propios de la
EM. En otro estudio de naturaleza semejante106 fueron comparados los
resultados de 74 pacientes de EM emparejados por sexo y edad con
controles saludables (matched-control methodology), utilizando la
técnica de sonografía transcraneana (ST), cuyo objetivo era obtener una
medida del diámetro del tercer ventrículo y de los cuernos frontales de
los ventrículos laterales, relacionando esas medidas con datos de la
imagenología (Resonancia Magnética) y tests neuropsicológicos (Brief
Repeatable Battery of Neuropsychological Tests for MS) bien como test
estandardizados para perturbaciones del humor. La principal conclusión
de los autores fue que, una vez que el diámetro ventricular se relaciona
(en este estudio) con el estado de invalidez y también se relaciona con
la progresión de la enfermedad, la medida del diámetro del tercer
ventrículo con ST podría ser utilizada como un indicador fácil para los
exámenes de seguimiento en los pacientes con EM.
Benedict et al.91 estudiaron la correlación
entre medidas objetivas de atrofia cortical y déficit neuropsicológico
en 35 pacientes con EM. Los pacientes fueron evaluados en un proceso que
incluyó evaluación neurológica, IRM y evaluación neuropsicológica. Según
los autores, la interpretación cuantitativa de las imágenes de IRM,
incluye indicadores de Área Total Lesionada en T2 (ATLT2) y medidas de
Longitud del Tercer Ventrículo (LTV). El análisis de la IRM por expertos
independientes y ciegos, demostrólesiones más extensas a nivel de los
lóbulos frontales superiores y las regiones parietales
(relativamente a las otras regiones cerebrales). Las medidas de ATLT2 y
LTV estaban fuertemente relacionadas con cada un de los tests
neuropsicológicos. La atrofia cortical fue señalada como un fuerte
indicador de déficit en tareas cognitivas como, atención, aprendizaje
verbal, aprendizaje espacial, y el razonamiento conceptual. Benedict et
al.91 concluyeron que la atrofia cerebral puede ser utilizada como un
fuerte indicador del déficit Neuropsicológico, considerando la influencia
de las medidas ATLT2 y LTV, en esta muestra de sujetos. Estos resultados
refuerzan la idea de la implicación marcada de los lóbulos frontales en
la EM, como subyacentes a los déficits en las FE. Los autores, a partir
de sus datos, afirman que las regiones cerebrales más susceptibles de
sufrir atrofia y provocar deterioro cognitivo en la EM, son las regiones
superiores de los lóbulos frontales (bilaterales).
Como apunta Schiffer,32 es probable que la naturaleza de la distribución
de la sustancia blanca subcortical en la mayoría de los procesos
neuropatológicos de la EM, hace que estos pacientes presenten un peor
desempeño en tareas pre-frontales, tales como funciones cognitivas
ejecutivas, relacionadas con el planeamiento, secuencia y
autorregulación. Schiffer32 reconoce que otras dimensiones o tareas
cognitivas se presentan normalmente perjudicadas en la EM, como son: la
memoria remota e inmediata, así como competencias del lenguaje, no
se ha verificado todavía, hasta que el proceso degenerativo se agrave de
forma considerable. Según su revisión, Schiffer relata además que en
algunas formas iniciales de demencia producida por la EM se pueden verificar
déficit al nivel de tareas como el supra span word-learning, asociación
de dígitos y símbolos y recuperación visuoespacial (visuospatial recall
task).
Tests Neuropsicológicos utilizados en la
evaluación de las funciones ejecutivas en la EM en el Departamento de
Psicología y Educación de la UBI Portugal:
Aunque no sea posible presentar en este relato el conjunto completo de
pruebas que se suelen utilizar en la
evaluación de las FE’s del SNC, presentaremos enseguida una
pequeña muestra de tareas que suelen ser discriminativas de la
disfunción de los lóbulos frontales [para una descripción detallada de
varias tareas direccionadas para las FE consultar Christensen,18-19 así
como la extensa obra de Luria 10-17]. Sin embargo, creemos que las
palabras de García-Ogueta107 son relevantes cuando dice que “En
cualquier caso, es necesario realizar, tanto en contextos exclusivamente
de intervención clínica como de investigación neuropsicológica, una
evaluación más específica y exhaustiva de las capacidades atencionales y,
concretamente, del arousal o alerta, de la capacidad de orientación de
la atención a lo sensorial, de la selección para la acción y el control
de la ejecución, con énfasis en los procesos inhibitorios y flexibles,
así como del declive de la ejecución y la capacidad de dividir la
atención entre estímulos o tareas y las implicaciones que en ello pueda
tener la rapidez de procesamiento.”
Anotación 1: las tareas de evaluación
neuropsicológica que presentamos a continuación hacen parte
predominantemente de la Batería de Evaluación Neuropsicológica de Luria
Nebraska-Versión Experimental Traducida y Adaptada para Portugal*IX
(Adaptación del original Golden, Purisch & Hammeke, quinta edición;108
Cf. también trabajos donde hemos publicado características de la batería
así como resultados de evaluaciones de pacientes con enfermedades
neurológicas diferenciadas). 109, 115
Anotación 2: los sujetos que aparecen en las fotos que presentaremos son
voluntarios del “Grupo de Estudos em Avaliação e Reabilitação
Neuropsicológica do Departamento de Psicología da Universidad da Beira
Interior” –Covilhã / Portugal (Así, todas las fotos representan
situaciones ficticias -in role play- de evaluación neuropsicológica).
Realización Inadecuada:
El sujeto no es
capaz de realizar una
acción sin reproducir en
espejo la acción
de modelo. |
 |
Realización Adecuada:
El sujeto es capaz de
realizar una acción sin
reproducir en el espejo
la acción de modelo. |
Cálculo mental de funciones aritméticas
El sujeto es invitado a realizar mentalmente o con ayuda de papel y
lápiz un conjunto de tareas aritméticas:
Según Christensen (1975, 1987) algunas tipologías de realización de
pruebas aritméticas son típicas de la
disfunción de los lóbulos frontales:
El paciente suele presentar dificultades en realizar mentalmente cálculos
aritméticos (algunos de nuestros
pacientes presentan dificultades particulares en las substracciones
mentales, tan simples como 44-14) bien como contar hacia atrás (100-13 =
87; 87-13 = 74; etc.).
Reproducción de esquemas corporales por
memoria visual
El sujeto recibe la siguiente
instrucción:“Pondré mis manos en determinadas posiciones. Quiero que
recuerde
esas posiciones para que las realice después de mí, en la exacta
secuencia, como yo las he presentado”.
Identificación de particularidades absurdas
en estímulos complejos
Se le pide al sujeto que observe un conjunto de imágenes y que sea
capaz de decir lo que existe de cómico o
absurdo en ellas.
De acuerdo con Golden et al (1985), este
tipo de tarea se encuentra fuertemente relacionada con afecciones
del Lóbulo Frontal. El sujeto es incapaz de evaluar todos los aspectos
particulares del estímulo visual como haciendo parte de un todo con un
sentido holístico.
Descripción de Estudios de Casos
Todos los casos que presentaremos seguidamente fueron evaluados en las
instalaciones de la Universidad
da Beira Interior (UBI), en Portugal. Los pacientes fueron enviados para
la evaluación neuropsicológica por su
neurólogo, después de todos los procesos de evaluación clínica
necesarios para el diagnóstico definitivo de EM.
Caso I *IX
Identificación sumaria:
Sexo: Masculino; Edad: 40 años; Profesión: Técnico de electricidad;
Casa: Portugal.
Fecha de Primera evaluación Neuropsicológica (con LNNB-VEP*X): marzo,
2003, 2 sesiones de evaluación
neuropsicológica, 1 sesión de entrevista.
Test
Mini Mental State Examination.116-117 Traducción y Adaptación Portuguesa
de la Luria Nebraska Neuropsychological Battery.
Entrevista Semi-estructurada (con el sujeto y esposa).118 Septiembre de
2002: Ataque de parálisis central izquierda y disestesias del brazo
izquierdo. Visto en lasección de emergencia hospitalaria tres días
después,
y enviado a la Sección de la Neurología.
A la admisión hospitalaria presentaba:
Incoherencia verbal.
Tartamudeo.
Desorientación Espacio-temporal así como desorientación alopsíquica y
autopsíquica.
Parálisis facial central izquierda.
Tono aumentado en la pierna izquierda.
MRI mostrando varias lesiones desmielinizantes.
Potenciales evocados que muestran P100 tardado en el ojo derecho.
PL que presenta Bandas Oligoclonales, no vistas en el suero.
Conclusión:
Un diagnóstico de Esclerosis en Placas fue hecho, después de la
exclusión de otras patologías.
Se presenta a continuación partes de la
imagenología recogida en el estudio clínico. Como se puede verifi-
car en las imagénes, existe una marcada diseminación de placas
escleróticas, particularmente en las regiones periventriculares y
pericallosas.
En los 2 ó 3 días inmediatamente anteriores
a lo que describimos, el sujeto refiere (verificado por la esposa) ha ber
presentado períodos de gran excitación psicoemocional (claramente
superior a lo que podría ser considerado su estado normal); agresividad
verbal, caracterizada por la dificultad de controlar los impulsos
verbales (según su esposa, contestando agresivamente en situaciones que
aparentemente no constituían ninguna razón para tal); sensación excesiva
de calor e insomnios.
Primera Evaluación Neuropsicológica:
Marzo de 2003
El estado de conciencia y actitud en el logro de la prueba:
La orientación Espacio-temporal en el límite para el déficit cognoscitivo
(MMSE=27, para un nivel de
más de 11 años de educación académica formal).*XI A pesar de la actitud
colaboradora a lo largo de todo
el proceso de evaluación el paciente presentó una “facies triste” y
humor embotado.
Actitud denotando
Alta deseabilidad social, esfuerzo claro de agradar al evaluador a
través de una actitud positiva (simpática
y colaborativa).
Sin embargo, adopta una actitud de incomodidad y cierta desconfianza
cuando es cuestionado acerca de las dificultades relacionadas con su
enfermedad.
Resultados Neuropsicológicos con LNNB-PEV
Evaluación del Perfil Global.
Escalas clínicas considerablemente elevadas:
C3 Scale – Funciones Táctiles, C10 Scale - Memoria.
C11 Scale - Procesos Intelectuales.
Escalas clínicas estrictamente a “el nivel Crítico”:
C1 Scale – Habilidades motoras.
Summary Scales muy elevadas:
S3 - Hemisferio Correcto.
S5 - Deterioro.
En la figura 6 se puede comprobar el perfil neuropsicológico construido
tras la realización de las tareas del LNNB – PEV.
Segunda Evaluación
Neuropsicológica:
Octubre de 2003
Estado de conciencia y actitud en el
logro de la prueba:
Orientación espacio-temporal normativa (MMSE=29,para un nivel de más de
11 años de educación académica
formal).
Actitud muy colaborativa al largo del proceso de evaluación. Estado de
humor normativo: “Yo estoy sintiéndome mucho mejor” (libremente evocado
en el ítem “Escriba una frase” del MMSE).
Actitud denotando
El mismo modelo de deseabilidad social acentuada, El mismo esfuerzo
claro de agradar al evaluador a través de una actitud positiva, buena
aceptación de su déficit – actitud integradora de la enfermedad en su
vida diaria.
 |
| Figura 6:
Perfil neuropsicológico - LNNB – PEV. |
Resultados Neuropsicológicos con LNNB-PEV
después del proceso de rehabilitación cognitiva
Evaluación del Perfil Global
Escalas clínicas significativamente elevadas:
Ninguna.
Escalas clínicas estrictamente al “nivel crítico”:
C3 Scale - las Funciones Táctiles.
C11 Scale - los Procesos Intelectuales.
Summary Scales muy elevadas:
Ninguna.
Summary Scales cerca del “nivel crítico”:
S4 – Elevación del Perfil.
S5 – Deterioro.
En la figura 7 se puede verificar el perfil neuropsicológico construido
tras la realización de las tareas del LNNB – PEV, después del desarrollo
del programa de rehabilitación neuropsicológica.
En la figura 8 se puede verificar la comparación del perfil
neuropsicológico construido tras la realización de las tareas del LNNB –
PEV, antes y después del desarrollo del programa de rehabilitación
neuropsicológica.
Principales Conclusiones en la Evaluación
Neuropsicológica del Caso I
Mejora general en la conducta de vida diaria:
“En mi trabajo, yo siento una confianza más fuerte en mis habilidades….
 |
| Figura 7:
Perfil neuropsicológico - LNNB – PEV. |
| |
 |
| Figura 8:
Perfil neuropsicológico - LNNB – PEV. |
¡Yo no tengo que verificar las cosas que hago
N veces..!
…Cuando mis compañeros intentan reírse de mí, yo simplemente
respondo:“¡Ahora yo estoy entrenando mi memoria… y yo estoy bastante
seguro de lo que yo estoy diciendo!”
Según su esposa:
“todo el proceso, médico, neurológico, e intervenciones
neuropsicológicas, han contribuido a una mejora clara de la condición de
mi marido”.
Aunque tengamos los resultados del caso 1,
seguidamente presentaremos sólo algunos aspectos particulares, muy
breves, de tres pacientes más, que creemos nos ayudarán a consolidar el
tema principal de nuestro trabajo.
Caso 2
Identificación sumaria:
Sexo: Femenino; Edad: 45 años; Profesión: Técnica
Notarial; Casa: Portugal; Habilitaciones Académicas:
12 años (enseñaza secundaria)
Fecha de Primera evaluación Neuropsicológica (con LNNB-VEP): noviembre,
2003, 2 sesiones de evaluación neuropsicológica 1 sesión de entrevista.
Test
Mini Mental State Examination.
Traducción y Adaptación Portuguesa de la Luria
Nebraska Neuropsychological Battery.
Entrevista Semi-estructurada (con el sujeto y esposa).
Mini Mental State Examination: 28 (normal para la edad).
Descripción de algunas tareas discriminadas
En la tarea siguiente (figura 9) el sujeto recibe la siguiente
instrucción: “Hay 18 libros en dos estanterías; en una estantería hay el
doble que en la otra.
¿Cuántos libros hay en cada estantería?” (Chistensen, 18 versión
española de Diagnóstico Neuropsicológico de Luria – Manual, pág. 49).
En las figuras del reloj (Figuras 10, 11 y
12) se veri fica que el sujeto no es capaz de poner los puntero del reloj
en los puntos indicados (el puntero de las horas debe estar siempre
delante de la respectiva hora. Es decir, si en el primer reloj están
presentadas las 11:50 h., el puntero de las horas debería estar colocado
entre los números 11 y 12.
Además, se verifica que el paciente es incapaz de programar su conducta
de forma que los punteros sean diseñados específicamente a partir del
centro del reloj.
Caso 3
Identificación sumaria:
Sexo: Femenino; Edad: 43 años; Profesión: Doméstica;
Casa: Portugal;
Habilitaciones Académicas: 4 años (enseñanza básica)
Fecha de Primera evaluación Neuropsicológica (con LNNB-VEP): Diciembre,
2003, 2 sesiones de evaluación neuropsicológica
1 sesión de entrevista
Mini Mental State Examination: 28 (normal para la edad).
Descripción de algunas tareas discriminadas
En las figuras 13 y 14 se presentan dos tareas particularmente sugestivas
del funcionamiento pre-frontal y que suelen ser muy discriminativas de
afección de los circuitos sub-corticales. La micrografía o la dificultad
en la reproducción de esquemas conflictivos (verificado en las dos
imágenes arriba) suelen ser presentados como fuertes indicadores de
afección pre-frontal (Christensen,18 Golden,108 Luria9).
 |
| Figura 9:
El sujeto no es capaz de realizar mentalmente cálculos
aritméticos complejos. En este caso, cuando le es permitido
utilizar apoyo escrito (como dibujos y representaciones
visuales de la situación hipotética) es incapaz de realizar
eficazmente de la tarea. |
Caso 4
Identificación sumaria:
Sexo: Femenino; Edad: 53 años; Profesión: Jubilada
(Técnica Administrativa); Casa: Portugal;
Habilitaciones Académicas: 15 años (bachillerato).
Fecha de Primera evaluación Neuropsicológica (con LNNB-VEP): enero,
2004.
2 sesiones de evaluación neuropsicológica.
1 sesión de entrevista.
Mini Mental State Examination: 29 (normal para la edad).
Descripción de algunas tareas
discriminadas
Poner las horas en un reloj sin punteros
Como ya fue referido, en esta tarea el
sujeto es invitado a dibujar los punteros de un reloj, considerando las
indicaciones del evaluador.
Se pide al sujeto que ponga los punteros en los relojes de forma que
sean, en cada uno de ellos, respectivamente, 11:10; 10:05; 11:50.
Como se puede verificar, en los relojes de las figuras 18, 19 y 20, el
sujeto pone los punteros directamente cerca de los números que indican
las horas y minutos evocados, sin tener en consideracción que el puntero
de las horas, suele estar situado entre los números indicadores de una
determinada hora, y raramente junto a un número específico.
Breves conclusiones concernientes con los
casos
presentados y su integración en los datos de la literatura científica.
Nuestros trabajos están en concordancia con la idea que la utilización
de una batería como LNNB puede ser
muy útil en el diagnóstico diferencial entre patologías119 y, como
referido por Golden, Hammeke, Purisch, Berg, Moses, Newlin, Wilkening &
Puente120 en el planeamiento de la rehabilitación y en la toma de las
decisiones y del pronóstico (“junto con información como el curso
neurológico, edad, nivel académico, apoyo familiar, la personalidad
Figura
15: se observa el modelo y copia del sujeto en el test de
copia del MMSE:
Se verifica una clara dificultad en iniciar la tarea, siendo
producidos garabatos no reconocibles (esquina inferior
derecha). Con alguna insistencia, y bajo los incentivos del
evaluador, el sujeto fue capaz de realizar la tarea,
presentando, sin embargo, signos de praxia visuo-constructiva
moderada. |
 |
premórbida, capacidades financieras, aspectos
relacionados con seguros, y motivación”).
Uno de los aspectos, que nos parece fundamental para la tentativa de
integrar todos los datos presentados a
lo largo de este texto, es el abordaje de una dimensión que parece
volverse cada vez más verificable a medida que un clínico se va
familiarizando con la evaluación neuropsicológica de pacientes con EM:
La Fatiga Mental.
Senior,121 en un interesante reporte corto, en The Lancet, alega
que las dificultades cognitivas de las cuales los pacientes de EM sufren
en su vida cotidiana se pueden deber a una incapacidad de mantener a
medio-largo plazo de los procesos ejecutivos superiores, más de que a
una disfunción primaria en los mecanismos subyacentes a las FE.
Senior121 recupera los estudios de Krupp & Elkins (Neurology 2000; 55:
934-939) en que 45 pacientes con
EM fueran sujetos a un proceso de 4 horas de evaluación, incluyendo lo
que los autores originales clasificaron como tareas de esfuerzo cognitivo
continuo. Sus performances fueron entonces comparadas con 14 sujetos
controles saludables.
Krupp & Elkins refieren que las performances en los tests cognitivos
entre las dos muestras no fueron
 |
Figuras 16
y 17, Test del Reloj:
El sujeto es incapaz de posicionar correctamente los números
de un reloj en su lugar habitual. Más que eso, se verifica
perseveración en ambas tentativas. El sujeto sigue
escribiendo los números de una forma estereotipada sin
organizar la tarea ni demostrar capacidad de anticiparse y
verificar el error, hasta que es muy evidente. |
| |
significativamente diferentes en lo que
concierne a la capacidad de resolución de los tests. Sin embargo, se ha
verificado en declive en la performance de los pacientes con EM. Al final
del período de evaluación, se verificó una mejoría en la realización de
los mismos test en los sujetos normales. Durante la segunda mitad de la
sesión la evaluación, el tiempo de reacción de los pacientes con EM fue
ampliamente más reducido en relación con los sujetos control. Se han
invitado a todos los participantes a presentar estimativas libres para
niveles de fatiga y estado emocional. En los pacientes con EM no se ha
verificado una correlación entre los índices de reportes propios de
fatiga bien como del déficit cognitivo que ellos pensaron haber
desarrollado, comparando los indicadores de línea base con los
indicadores de realización factual. Senior,121 transcribiendo el
comentario de Rohit Bakshi (de la Universidad de Buffalo, New York, en
los Estados Unidos de América) acerca del estudio de Krupp & Elkins
refiere que “This is the first real example of how the cognitive
fatigability of MS patients can be measured accurately and objectively.”
De acuerdo con Senior121 estos resultados sugieren que algunos pacientes
con EM, aunque no presenten específicamente señales de disfunción
cognitiva, están probablemente en mayor riesgo de presentar los mismos
problemas en sus vidas cotidianas.
Los datos arriba presentados son también
sostenidos por García-Ogueta107 que refiere que en la Esclerosis Múltiple
“se ve deteriorado el aspecto intensivo de la atención.Se produce fatiga
no sólo para los aspectos motores, sino también para la ejecución
cognitiva. Hay una lentitud de procesamiento que dificulta la atención
dividida”.
Otro elegante estudio122 (Speed of
information processing as a key deficit in multiple sclerosis:
implications
for rehabilitation) analizó la velocidad de procesamiento de información
en enfermos con EM (n=86), comparados con controles saludables (n= 36) a
través de tareas de procesamiento visual y auditivo (PASAT: paced
auditory serial addition test, AT-SAT: auditory threshold serial
addition test y VT-SAT: visual threshold serial addition test). Algunas
de las principales conclusiones fueron que después de ser controlada la
variabilidad relacionada con la exactitud de realización (performance)
se concluyó que los pacientes con EM presentaban una velocidad de
procesamiento de la información significativamente más reducida,
comparado con los controles, independiente de la modalidad de
presentación del estímulo. Sin embargo, cuando era permitido un período
suficiente para que el paciente procese la información el sujeto
presentaba una performance similar a los controles. Así, de acuerdo con
los autores, estos resultados sugieren que los pacientes con EM
presentan déficits acentuados en los mecanismos temporales de
procesamiento de información, sin todavía presentar déficits al nivel de
la performance en las tareas cognitivas. En otro estudio59 se evaluó la
utilización de estrategias de “imagering” en el aprendizaje y
presuponiendo que en su base están habilidades metacognitivas que
parecen depender de la función ejecutiva así como de mecanismos
motivacionales. Según los autores, esto implica que la eficacia de
mnemónicas de imagering estaría más afectada en pacientes neurológicos,
que suelen presentar desórdenes ejecutivos así como emocionales. La
investigación anterior ha demostrado que las instrucciones y
entrenamiento en el uso de mnemónicas
de imagering llevan a la retención mejorada
en los individuos con daño cerebral. Sin embargo, de acuerdo con
Canellopoulou & Richardson59 ellos tienden a beneficiar más cuando las
imágenes son proporcionadas por el experimentador en formato de dibujos
de líneas simples o frases de unión que cuando las imágenes tienen que
ser generadas internamente por los propios pacientes. Los autores
finalizan refiriendo que esto está en contraste con el modelo obtenido en
sujetos neurológicamente intactos que tienden a mostrar por lo menos el
mismo beneficio del “imagering” auto-generado como del imagering
experimentador generado. Esto sugiere que los pacientes con daño
cerebral tienen problemas con el uso espontáneo de imagering mental (es
relevante reforzar que este estudio ha confirmado estos resultados en una
muestra de 50 pacientes con EM).
De hecho, en nuestra pequeña experiencia con nuestros trabajos con
pacientes con EM hemos verificado que
no son raras las veces en que los pacientes verbalizan mucho más déficit,
particularmente de memoria para las tareas cotidianas, que los
verificados en el proceso de evaluación con el LNNB-PEV.110 El estudio de
Demaree et al.122 que presentamos anteriormente nos permite postular la
hipótesis, también defendida en el dicho artículo, que, en lo que
concierne a las dificultades presentadas por los pacientes en sus
competencias mnésicas, que suelen verbalizar quejas subjetivas de
memoria, estas dificultades no se deben particularmente a los procesos de
recuperación de la información a largo plazo, sino que el déficit está al
nivel del aprendizaje (adquisición de la información).
Otro aspecto que merece crucial atención, y que nos parece estar
relacionado directamente con el punto presentado anteriormente, es
aquello que Randolph et al.66 clasifican como la Metamemoria (definida
como la percepción auto-informado –self-reported– del funcionamiento de
la memoria y de las competencias del propio sujeto). Según el autor, y
con base en una extensa revisión bibliográfica, la mayoría de los
estudios ha encontrado sólo correspondencia moderada entre la actuación
de memoria objetiva y metamemoria. Es decir, se ha buscado explicar la
diferencia verificada entre la memoria subjetiva (self-reported memory)
de los pacientes con EM y su performance en pruebas objetivas de
memoria. Randolph et al.66 refieren que numerosos investigadores han
examinado los posibles contribuyentes para la metamemoria.
En este sentido, uno de los aspectos que se
tiene referido en la literatura, es la posible contribución de los
factores emocionales para los déficit cognitivos verificados en la EM.
De forma resumida, las siguientes figuras congregan tres de las
principales abordajes de la literatura acerca del tema. En las figuras
21, 22 y 23, Randolph et al.66 presentan tres hipótesis para examinar
las contribuciones relativas de la depresión, las actitudes depresivas,
y trastorno ejecutivo en los informes de metamemoria de los pacientes
con EM.
Según los autores, aunque los tres modelos a
priori sean considerados como configuraciones creíbles de
variables del estudio (basado en la teoría existente y la investigación
anterior), los dos modelos que examinaron las variables mediacionales
depresivas son mejores para examinar las relaciones inconstantes en el
presente estudio.
Según Randolph et al.66 esta predicción era basada en los modelos de
Beck y de otros autores, como Miranda & Persons, que presentan las
teorías cognoscitivas de depresión, donde se cree que la depresión y las
actitudes depresivas están causalmente relacionadas. Por fin, y a través
del interés de consistencia de la metamemoria con investigaciones
pasadas, los autores examinaron la relación entre self-reported memoria
y la agudeza de esa información con los datos de la investigación
objetiva. Los resultados demostraron que la memoria (verbal–recalling)
que los pacientes predijeron eran modestos; (véase otro interesante
estudio de Scarrabelloti & Carrol,72 donde la temática de la metamemoria
y su relación con las quejas subjetivas en la EM es abordada).
No obstante, la posibilidad de postular la
hipótesis de que los resultados neuropsicológicos encontrados en
enfermos con EM, particularmente aquellos relacionados con las FE, se
deben primordialmente a lo que se refirió anteriormente como “Fatiga
Mental,” o los estadíos de humor asociados a la enfermedad, existe un
interés creciente en el estudio de las funciones ejecutivas, y
particularmente su relación con la afección de los lóbulos frontales.
Todos los datos que hicimos referencia sostienen, de forma igualmente
legítima, la posibilidad la hipótesis que, en la EM, y aunque se sabe
que cada enfermo es afectado por la patología de forma idiosincrásica,
las FE se ven afectadas. Lo que sí se puede discutir es que estas FE se
encuentran afectadas como una disfunción primaria o como un efecto
secundario producido por los procesos de desmielinización,
particularmente de las áreas pre-frontales.
De hecho, la afección de las áreas pre-frontales
(sean de naturaleza cortical o sub-cortical) suelen producir cuadros
clínicos históricamente bien definidos desde el tiempo de Luria9 como el
déficit al nivel de la conducta voluntaria (disminución de la habilidad
de controlar la conducta voluntaria) y la incapacidad o dificultad en la
regulación del comportamiento bajo instrucciones internas o externas
(Cf. 123-124 para una extensa revisión acerca de la afección de los
lóbulos frontales en sus estructuras corticales y sub-corticales y
respectivas alteraciones al nivel de variados procesos cognitivos, como
son la dificultad de planificación, organización e inflexibilidad mental,
utilización de estrategias de aprendizaje ineficaces así como gran
susceptibilidad para la distractibilidad). Por ejemplo Golden et al125
refiere que, de acuerdo con Luria9 este aspecto suele producir una baja
capacidad de regulación del comportamiento y, consecuentemente, el
sujeto es más susceptible para la distractibilidad e incapacidad de
presentar pensamientos y acciones flexibles.125 Seguramente, todos los
déficit referenciados sostendrían las quejas de
pérdida de memoria que suelen ser presentadas por estos pacientes,
aunque, como ya fue referido, en pruebas formales de evaluación de
memoria, los sujetos no siempre presentan resultados tan deficitarios
como sería de sospechar, basado en sus quejas subjetivas. Kujala, Portin,
Revonsuo & Ruutiainen126 procuraron evaluar el tipo de lentitud en el
procesamiento de la información relacionada con los procesos patológicos
asociados a la EM y, al mismo tiempo, estudiar cómo ese potencial de
lentitud podría estar asociado con mecanismos de deterioro cognoscitivo.
Fueron seleccionados 45 pacientes con el diagnóstico definitivo de EM así
como 35 controles. De los pacientes, 22 presentaban deterioro cognitivo
moderado y 23 presentaban sus capacidades cognitivas preservadas. Fueron
evaluados tres mecanismos de procesamiento de información a través de la
utilización de test computarizados: procesamiento automático y
controlado así como programación motora. De acuerdo con Kuajala et
al.126 los resultados sugieren que los pacientes que presentan deterioro
cognitivo moderado están más lentos que los pacientes con la
preservación del funcionamiento cognitivo y que los controles, en cada
una de las fases del procesamiento de la información evaluadas en este
estudio. Los autores concluyen que la lentitud cognitiva verificada en
los pacientes con EM se debe a una afección generalizada del
procesamiento de la información, asociada a un tipo específico de
deterioro cognitivo asociado a la EM. Los autores finalizan señalando la
importancia de desarrollar estudios con subgrupos representativos de los
subtipos de EM, con la intención de comprender si existen o no
diferencias en el tipo y fases de procesamiento de información y
respectivos déficits en estos pacientes.
Más recientemente, y precisamente con esta hipótesis en mente, Sonnevile
et al.60 realizaron un estudio con el propósito de evaluar las
características de procesamiento de información de pacientes con varios
subtipos de EM. Para tal, fueron seleccionados 53 pacientes con EM y 58
controles saludables. Fueron utilizadas pruebas informativas
direccionadas para la atención focalizada, dividida y sostenida, así
como las funciones ejecutivas. Se intentó apuntar con precisión los déficits
en el control atencional periférico y central. Los resultados sostienen
la hipótesis que el retraso de la atención controlada en el
procesamiento de la información sostiene las habilidades cognoscitivas
más complejas de forma general, es decir, los resultados en el control
de procesamiento de información, son independientes de los subtipos de
EM, siendo los pacientes con EM 40% más lentos que los controles. De
acuerdo con los autores, los pacientes con EM pueden padecer déficits de
atención focalizada, dividida y sostenida, así como de las fases del
procesamiento complejo central. En este estudio, los pacientes del
subtipo secundario progresivo (SP) muestran el rango más extenso de déficits,
estrechamente seguidos por el subtipo primario progresivo (PP), mientras
los pacientes con el subtipo recurrente-remitente (RR) parecen ser mucho
menos afectados.
Conclusión
Tratándose de una enfermedad donde es impensable, en los tiempos
cotidianos, desarrollar estrategias de prevención primaria,127 la
discusión está lanzada acerca de la etiopatogenia de la enfermedad como
un todo, y particularmente la etiología de los déficits ejecutivos
encontrados en la EM. Así muchas y relevantes contribuciones al tema
son, sin duda, bienvenidas. Estudios recientes buscan postular la
hipótesis de que hay una capacidad de adaptación y compensación
funcional del sistema neural, particularmente en las primeras fases de
la enfermedad, en tareas de atención dirigida.128 Otros
investigadores129 sugieren que el sistema nervioso tiene la capacidad de
presentar respuestas compensatorias a los daños presentados en la EM a
nivel de las conexiones axonales. Reddy et al.129 proponen que la
pérdida de capacidad adaptativa del cortex cerebral, bajo la
responsabilidad de la pérdida axonal, puede contribuir directamente para
el desarrollo de los déficits clínicos y la acumulación irreversible de
los mismos. Los autores postulan la hipótesis que, si esto ocurre de
esta forma, entonces,tendríamos que descubrir cuáles estrategias
deberían ser utilizadas para retrasar este daño progresivo de la
enfermedad, a través, por ejemplo, de factores neurotrófi- cos o otros
agentes implicados en la plasticidad cerebral.
Además, se postula que pueda existir la
posibilidad de que el deterioro lesional no se limite a las
prolongaciones axonales, sino también a los somas neurales.103, 130 De
esta forma, la aplicación de estrategias rehabilitadoras puede tener un
importante papel en el retraso de los procesos degenerativos
característicos de la EM. i nos es permitido, concluimos con las
palabras de Arthur L. Benton, en su antigua obra, “Problemi di
neuropsicologia,” 8 que a pesar de haber sido escritas hace casi cuatro
decenas de años se vislumbran como completamente actualizadas:
“Como todos sabemos, el sistema nervioso es el gran mecanismo de
integración del organismo. Él media la coordinación no sólo de los
procesos somáticos y vegetativos, vegetativos, sino también las
relaciones del comportamiento y del pensamiento. La consecuencia de esto
es que las enfermedades o lesiones del sistema nervioso pueden provocar,
junto a trastornos somáticos y vegetativos, una alteración del
comportamiento, del pensamiento y de la vida afectiva.
El hecho fundamental de que el
comportamiento y la actividad mental dependan de un buen funcionamiento
del sistema nervioso, hace necesario e indispensable el análisis y la
valoración del comportamiento para afrontar de manera exhaustiva gran
parte de los problemas que se plantean al neurólogo, en el plano científico
y práctico.”
Bibliografía
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