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ADHD: Perspectiva Psico-neurológica
Actual
Dra. Evelyn Brachetti,1 Dra.
Rocío Santibáñez2
Resumen
El Desorden por Déficit de Atención e Hiperactividad es una entidad
clínica establecida, con base neurobiológica, que en la última
década ha sido motivo de controversia en cuanto a su diagnóstico y
manejo, con el riesgo de ser sobrediagnosticado, y en ocasiones,
subdiagnosticado. Los síntomas, variables en severidad, aparecen en la
infancia y pueden permanecer en la edad adulta, interfiriendo
en la calidad de vida. Un diagnóstico adecuado y manejo tempranos,
evitará complicaciones de fracaso escolar, baja autoestima y cierto
grado de comorbilidad. El manejo es multidisciplinario y, en la mayoría
de las ocasiones, exitoso. Requiere buen conocimiento del tema,
trabajo en conjunto, paciencia y perseverancia.
Palabras clave: ADHD, hiperactividad, impulsividad, inatención.
Abstract
Attention Deficit Hyperactivity Disorder is a known clinical entity with
a neurobiological basis, whose diagnosis and management
has been controversial in the last decade, with risks of overdiagnosis
and, sometimes, underdiagnosis. Symptoms are variable in severity,
appear in infancy and can persist in adulthood, interfering in quality
of life. An adequate diagnosis and early management will avoid
complications as poor school performance, low self esteem, and certain
degrees of comorbidity. Management is multidisciplinary and, in
the majority of cases, successful. It requires fund of knowledge, hard
working team, patience and perseverance.
Key words: ADHD, hyperactivity, impulsivity, inattention.
Es común encontrar niños pequeños que sean activos,
energéticos, que pasan de una actividad a otra o que
responden impulsivamente a las demandas de otros. Pero,
cuando persistentemente muestran niveles de actividad
que son excesivas en relación a la edad, que con demasiada
frecuencia son impulsivos y/o que su atención se
descontrola con facilidad impidiendo consolidar conocimientos,
estamos frente a una condición neuropsicológica
que se conoce con el nombre de Desorden por Déficit
de Atención e Hiperactividad (ADHD, por sus siglas en
inglés), siendo un motivo de consulta frecuente de sus padres
y/o profesores, ya sea por la inquietud física o por
fallas académicas. En los últimos diez años hemos vivenciado
una “ola epidémica” de niños diagnosticados con
esta condición. Eso nos ha obligado a revisar exhaustivamente
la literatura al respecto, procedente de investigaciones
científicas confiables y así establecer diferencias entre
mitos y hechos.
Evidencia conjunta obtenida de estudios animales
y humanos indican una disrregulación de los circuitos
catecolaminérgicos frontal-subcortical-cerebeloso en la
fisiopatología del ADHD, así como anormalidades en el
transportador de dopamina con la subsecuente alteración
en la neurotransmisión.1
El ADHD se caracteriza, de manera general, por
presentar inatención, hiperactividad e impulsividad. Aún
existen personas que dudan o se oponen al ADHD como
entidad clínica, a pesar de los múltiples estudios genéticos,
imagenológicos, neurofisiológicos y neuropsicológicos,
que no solamente apoyan su diagnóstico, sino que
brindan fuerte evidencia de la base biológica de este desorden.
2,3, 4,5,6
Aunque el ADHD es una condición que se ve con
mayor frecuencia en los niños, un buen porcentaje de
ellos mantienen síntomas en la edad adulta. Los adultos,
diagnosticados de ADHD en la infancia, demuestran alteraciones
significativas en su desempeño en el trabajo, en
el ajuste interpersonal, tienden a una conducta antisocial y
abuso o dependencia de drogas.
Barkley y col,7 en 1990, reportaron el resultado del
seguimiento por 10 años, de pacientes con ADHD que
recibieron o no, el tratamiento adecuado. Del grupo no
tratado, 35% no terminaron secundaria, 25% repitió por
lo menos un año, 52% abusaron de drogas o alcohol, 75%
tenían problemas interpersonales, había más número de
accidentes automovilísticos, más número de divorcios,
más embarazos no planificados. Este estudio complementa
datos que ya fueron detectados en otros estudios de seguimiento
que lo antecedieron.8,9,10
La influencia del ADHD en la capacidad de conducir
vehículos ha sido estudiada en series con 3 a 5 años deseguimiento.
11,12 No es raro que exista, en este grupo, una alta frecuencia de accidentes, cuando una de las principales
causas es la distracción, inclusive dentro del vehículo que
se está conduciendo (uso de celulares, radio, acompañantes).
Los conductores adultos que tienen ADHD son más
proclives al enojo, hostilidad y agresión mientras manejan,
y aquellos comportamientos elevan los riesgos en la conducción
de vehículos.
Definición
ADHD es una condición que se caracteriza por un
nivel de inatención inapropiado para la edad y que puede
presentarse con y sin hiperactividad e impulsividad, que
está presente en todos los ámbitos en los que se desenvuelve
la persona y que le causa múltiples impedimentos
funcionales. Se define como un desorden de desarrollo
caracterizado por déficit en la atención sostenida, en la
resistencia a la distracción, inhibición motora voluntaria y
regulación del nivel de actividad en relación a los individuos
de la misma edad.12
Los síntomas comienzan temprano en la infancia,
pudiendo cambiar en calidad e intensidad durante el desarrollo.
Investigaciones recientes sugieren que hasta el
66% de niños con ADHD continuarán con síntomas clínicos
significativos en la edad adulta.13
Los criterios que definen al ADHD, según la última
clasificación del DSM IV14se detallan en la tabla 1.
Prevalencia
La prevalencia del ADHD varía en las diversas series,
debido a los diferentes criterios aplicados para su selección
y a los métodos de evaluación empleados.15 Estudios cientí cos realizados en EEUU han establecido que entre el 3%
y el 6% de niños de edad escolar tienen ADHD. De ellos,
2% reciben tratamiento adecuado.7 No hay diferencias signi
ficativas en las características demográficas, incluyendo
edad, clase social o índice de divorcio o separación de las
familias. El tipo ADHD combinado (inatento-impulsivo/
hiperactivo) es el más frecuente tanto para niñas como niños.
Sin embargo, las niñas con ADHD son 2.2 veces más
diagnosticadas como primariamente inatentas con respecto
a los varones con ADHD. Aunque la comorbilidad
psiquiátrica ocurre en ambos sexos, las niñas con ADHD
tienen un riesgo significativamente más reducido para una
alteración comórbida del comportamiento.16
Reseña Histórica de la Utilización del Término
La identificación del ADHD se reportó varias décadas
atrás con diferente terminología.17 En 1902 el médico
inglés Dr. George Still, en su artículo “Algunas condiciones
psíquicas anormales en niños,” dio la primera descripción
de lo que hoy se conoce como desorden por déficit
de atención. Strecker y Ebaugh encontraron alteración en
el comportamiento, incluyendo hiperactividad, conducta
explosiva, fatigabilidad y déficit de atención después de encefalitis epidémica aguda y trauma cerebral en
niños.
Desde allí se ha pasado por una serie de denominaciones
que incluyen Síndrome post-encefalítico,18 Hiperkinesia
Infantil, Síndrome de Hiperactividad, nominación con la
que ingresó al Manual de Diagnóstico Psiquiátrico (DSM),
Daño Cerebral Mínimo y Disfunción Cerebral Mínima.19En 1980 la Asociación Psiquiátrica Americana estableció
el diagnóstico de “Attention Deficit Disorder With and
Without Hyperactivity” (ADHD) nominación con la que
se lo conoce hasta hoy.14
Bases Biológicas y Genética de Adhd
La base neurobiológica del ADHD no está del todo
entendida. Las investigaciones y reportes al respecto son múltiples. Se considera que en el ADHD ocurre una
disfunción
en la transmisión dopaminérgica en los lóbulos
frontales y en el cuerpo estriado, así como alteración en los
circuitos frontal-estriado-tálamo-cortical (FETC), cuya integridad
es necesaria para las funciones ejecutivas.20 Tanto
los sistemas dopaminérgicos como noradrenérgicos ejercen
influencia en las funciones cognitivas mediadas por
la corteza prefrontal, siendo esenciales las catecolaminas
para las funciones de memoria de trabajo.21 Esta disfunción
frontal podría estar en relación con la alteración en el
comportamiento que presentan ciertos adultos con ADHD
que no fueron diagnosticados ni tratados.22
Los estudios de neuroimagen han sido diversos, todos
dirigidos a encontrar diferencias anatómicas de las diversas
estructuras cerebrales de los individuos con ADHD, comparados
con sanos o con otros desórdenes psiquiátricos.23,24
La resonancia magnética nuclear (RMN) estructural ha
mostrado volúmenes reducidos en el lóbulo frontal y cuerpo
estriado de algunos pacientes2,3,4,5 así como disminución
del tamaño del vermis cerebeloso postero-inferior.25
La mayor coincidencia ha sido el descubrimiento
de asimetrías en las estructuras de los ganglios basales.
En 1993 Hynd y col26 encontraron que el núcleo caudado
izquierdo era más pequeño en los ADHD que en los controles,
produciéndose una inversión de la asimetría normal
(izquierdo mayor que derecho). Castellanos reportó, en
199427 que en sujetos con ADHD no se percibía la normal disminución gradual del tamaño del núcleo caudado como
sí sucedía en los controles. Recientes investigaciones han
demostrado que los ganglios basales juegan un papel
importante en las patologías neuropsiquiátricas. Por sus
conexiones, intervienen en el desarrollo e integración del
comportamiento psicomotor.28
En 1997 Mataro y col. reportaron el núcleo caudado
derecho agrandado en los sujetos con ADHD29 dando evidencia
del compromiso del mismo en los déficit neuropsicológicos
y problemas del comportamiento del ADHD.
Por otro lado Filipek, en 1997,30 detectó que los sujetos
ADHD tenían volúmenes inferiores en la parte frontal superior
anterior derecha. Los estudios funcionales: tomografía por emisión
de positrones (PET) y tomografía por emisión de fotón
único (SPECT) han reportado un metabolismo reducido
en regiones frontales y cuerpo estriado, en los pacientes
ADHD, así como anormalidades en los circuitos FETC
durante la realización de tareas de función ejecutiva, con
una posible compensación de otros circuitos frontales y no
frontales. Series cortas utilizando espectroscopia han reportado
disminución del índice n-acetil aspartato /creatina
(NAA/Cr), mientras que el índice colina/creatina (Cho/Cr)
resulta levemente elevado. Estos reportes deben ser tomados
con precaución, pues se trata de muestras pequeñas,
con técnicas diferentes entre ellas así como sus variables
demográficas.20
La transmisión
del ADHD parece estar fuertemente
influenciada por factores genéticos. Además el ADHD es
un factor de riesgo o comparte factores comunes de riesgo
para otras condiciones comórbidas psiquiátricas. La
descripción inicial de evidencia familiar fue reportada por
Morrison y Stewart en 1971.17
Ya en 1996, se propuso que el gen receptor de Dopamina
D4 (DRD4), estaba asociado con las personalidades
buscadoras de emociones fuertes o de adrenalina, también
estaba asociado al ADHD.31,32,33,34 Estudios genéticos apuntan
a asociar el ADHD y la variabilidad del transportador
de dopamina y los genes receptores D4.35 A pesar de todos
los intentos y estudios realizados, a la fecha aún no hay
una clarificación absoluta del tema, aunque sabemos con
certeza que el sistema dopaminérgico está involucrado.
Sabemos, por el resultado de estudios realizados con
gemelos y familias de niños diagnosticados con ADHD,
que hay una fuerte tendencia hereditaria. El 50% de los
padres de niños diagnosticados, también tuvieron síntomascuando fueron pequeños y aún siguen teniendo síntomas
que afectan su calidad de su vida. Estamos hablando
de ADHD primario, porque también existe ADHD secundario,
que está ligado a disfunción frontal por alguna
causa no genética y que tiene síntomas similares pero no
idénticos.
Signos y Síntomas que caracterizan al ADHD
Se considera que en el ADHD ocurre por un pobre
control inhibitorio, que ocasionaría las conductas disruptivas
propias del desorden. Ya Still17 en su descripción inicial,
en 1902, hablaba de la relación entre el pobre control
inhibitorio y la capacidad mental.
Según Barkley,1,7 la desinhibición conductual constituye
el centro de la sintomatología del ADHD. De ella
depende la falla en la autorregulación, el pobre control
del tiempo y su influencia en las consecuencias futuras.
Por eso propone que a futuro se denomine Síndrome de
Desinhibición (tabla 2).
En la práctica diaria, hemos podido constatar signos
y síntomas que en la mayoría de las personas con ADHD
están adicionalmente presentes:
Problemas para consolidar conocimientos en la memoria
a largo plazo y para evocar datos a velocidad: No
encuentran palabras precisas a velocidad por lo que repiten
la última palabra dicha hasta encontrar la siguiente.
Por lo general son más eficientes para reconocer información
que para evocarla. A causa de ello, las evaluaciones
con elecciones múltiples los favorecen mucho.
Dificultades en la lectura: A pesar de no tener problemas
mecánicos para codificar y decodificar, la mayoría
de pacientes con ADHD no son buenos lectores. La causa
está en que su mente se dispersa mientras leen, lo cual
hace que el registro de lo leído sea limitado requiriendo
constantemente releer lo leído. Funciones ejecutivas
inmaduras: Esto ocasiona que
sean desorganizados e impuntuales. No aprenden a manejar
libreta de tareas, agendas, olvidan los útiles necesarios,
a veces incluso teniendo el deber en la mochila olvidan
entregarlo.
Escritura: Les cuesta mucho esfuerzo. Pueden ser
brillantes al participar oralmente pero muy pobres para
poner por escrito lo que saben o piensan. Hacer trabajos
escritos, ya sea tomando notas o realizando deberes o proyectos,
puede ser uno de los desafíos más difíciles de superar.
Los trabajos a mediano plazo, que requieren de una
serie de pasos secuenciados y que deben reportarse por
escrito en un plazo determinado, pueden ser una pesadilla
para una persona con ADHD. De hecho, la mayoría son
procrastinadores y trabajan bajo la presión del mismo minuto
o entregan sus tareas con atraso.
Alteración de la percepción temporal: con una ventana
afianzada al presente. Por ello tienen dificultad para
aprender de experiencias pasadas y para proyectar sus acciones
actuales en relación a consecuencias futuras. Son
personas con nociones parciales de su historia y muchas
veces repiten sus errores.
Problemas con el control y el dominio emocional:
con dificultad para poner sus emociones en espera hasta
analizar la situación y programar la respuesta. No son eficientes en el manejo de sus acciones, respuestas y emociones,
lo cual los hace ver como inmaduros en relación con
los pares de su edad.
Diagnóstico
No existe examen diagnóstico alguno que permita
diagnosticar el ADHD. Su diagnóstico es fundamentalmente
clínico, en base a una historia de signos y síntomas, considerando
los antecedentes familiares y descartando otras
condiciones, cuya presentación sea similar. Al ser clínico
su diagnóstico, tanto los exámenes de sangre como los estudios
de neuroimagen no se recomiendan como rutinarios
en la evaluación de un niño con síntomas de ADHD. Si se
llega a pedir algún examen adicional, estará condicionado
a una posibilidad a descartar, ejemplo: descartar patología
tiroidea, alteración estructural, desorden comicial, etc.36,37
Para diagnosticar ADHD debemos primero centrarnos
en los criterios de diagnóstico (Tabla 1). La Academia
Americana de Psiquiatría Infantil y del Adolescente
propone ampliar la investigación, confirmando una audición
y visión normal, así como del entorno familiar38 La
Academia Americana de Pediatría ha desarrollado guías
clínicas basadas en evidencia, tanto para la evaluación y
diagnóstico de los escolares con ADHD.39,40
En una visita aislada a la oficina del médico, no es
posible diagnosticar con certeza este desorden, especialmente
cuando el niño se presenta quieto y sólo tenemos las
referencias de sus padres. Solamente un niño extremadamente
hiperactivo dentro de la oficina, podría ponernos en requerirá la participación de varios profesionales implicados
cada uno en su área (el médico, psicólogo, profesor,
padres, etc.). El tratamiento es individualizado y multimodal.
A pesar de que la farmacoterapia mejora la atención
y disminuye la actividad física excesiva, esta mejoría sintomática
no necesariamente mejora el rendimiento social
y académico del niño. Se recomienda, entonces, apoyo de
los padres, apoyo psicopedagógico, intervenciones conductuales,
ayuda psicosocial, intervención educacional,
todo dirigido a mejorar la conducta del niño en casa y
en la escuela, mejorar su autoestima, tranquilizar y apoyar
a los padres, optimizar su progreso académico, entre
otros.39,43,44
El tratamiento farmacológico principal del ADHD,
tanto en niños como adultos, sigue siendo la medicación
estimulante.44,45,46,47,48,49
Por su efectividad, seguridad relativa
y la larga experiencia de estar presentes en el mercado
(desde los años 60), los coloca como primera alternativa
en el manejo de los síntomas del ADHD.17,50 El metilfenidato,
fármaco más común en el manejo del ADHD, se
une al transportador de dopamina en estudios animales in
vitro e in vivo, y es captado en el cuerpo estriado, según
los estudios de PET en adultos sanos.51
Los psicoestimulantes mejoran un 80% de niños
adecuadamente diagnosticados. A pesar de ello, el diagnóstico
de ADHD no puede confirmarse o excluirse de
manera confiable, en base a la respuesta positiva o negativa
a dichos fármacos. Es necesario siempre un correcto
diagnóstico, pues solamente en un ADHD funciona y se
ha estudiado de manera segura.52 Estudios con resonancia
magnética funcional en pacientes ADHD tratados con
metilfenidato, sugieren que el ADHD se caracteriza por
una función fronto-estriatal atípica, y que el metilfenidato
afecta la actividad estriatal de manera diferente en los niños
ADHD que en los sanos.51
Los tratamientos alternativos, al carecer de validación
científica, no han podido probar su efectividad en la
solución del ADHD.53,54,55
El requerir medicación estimulante ha planteado temor
en la población general, por la restricción en su prescripción
y por las ideas equivocadas de que provocan efectos
adversos lesivos o que producen adicción. Los estudios
de investigación han demostrado que los estimulantes ejercen
un efecto más positivo que negativo en los procesos
cognitivos que se piensa están afectados en el ADHD.56
La medicación estimulante escogida, inicialmente
debe administrarse una vez al día. En caso de requerir una
segunda dosis, ésta deberá administrase antes de que la
anterior pierda su efecto y lo suficientemente temprano
que no provoque alteraciones en el sueño. De los psicoestimulantes,
el metilfenidato es el más utilizado por su
rápida y efectiva acción, su rápido aclaramiento plasmático,
efectos colaterales leves (disminución del apetito,
insomnio, irritabilidad, pérdida de peso, dolor abdominal, cefalea, que no siempre ocurren), fácil administración y
retiro de ser necesario. Siendo un psicoestimulante de corta
acción, su vida media es de 4 horas, por lo que si el caso
amerita, se prefiere utilizar su homólogo de liberación
retardada, mando en cuenta que su inicio de acción es
más tardío. En ocasiones se pueden co-administrar ambos
tipos de metilfenidato para lograr el efecto deseado.57,58
Los efectos colaterales alguna vez reportados, como
retardo en el crecimiento, adicción, tics, etc, ya han sido
desmentidos por múltiples estudios basados en evidencia.
50,59 Cuando se prescribe el fármaco, es preciso un control
cercano, con monitoreo conjunto de los otros profesionales
implicados, para así evaluar la respuesta y reajustar
dosis, de ser necesario. En ciertos casos, se necesita una
titulación paulatina, que puede prolongarse varios meses
hasta llegar a la dosis mínima efectiva con el menor número
de efectos secundarios.
La duración del tratamiento depende de cada caso en
particular, de la severidad, de la influencia genética, y de
la comorbilidad. En general se plantea, que si bien es cierto,
la medicación “no va a curar el problema,” sí controlará
los síntomas que interrumpen el efectivo accionar diario
y permitirá que las demás intervenciones terapéuticas
(psicopedagogía, terapias de apoyo, tutoría escolar, etc.)
cumplan su cometido. La medicina basada en evidencia
ha demostrado que el tratamiento a largo plazo con metilfenidato
es útil y no dañino.60
Otros fármacos psicoestimulantes como el pemoline
y la dextroanfetamina, también han sido reportados como
útiles en el tratamiento de los síntomas del ADHD aunque
con menor eficacia global y mayor rango de efectos colaterales.
61 En nuestro medio carecemos de estos fármacos, y por lo tanto de la experiencia respectiva.
Cuando el ADHD está asociado a síntomas de depresión,
bien podría combinarse un psicoestimulante con un
antidepresivo. De hecho, los inhibidores de la recaptación
de serotonina como la fluoxetina y sertralina, han mostrado
utilidad.62 Por otro lado, aquellos con efecto noradrenérgico
(bupropion, venlafaxine) podrían ser útiles por sí
solos o como coadyuvantes.63 En Noviembre 2002 la atomoxetina
fue aprobada por la FDA para el tratamiento del
ADHD. Es una droga no estimulante que actúa presinapticamente
vía inhibición de la recaptación de norepinefrina.
Tiene efecto limitado sobre los transportadores de serotonina
o dopamina, y tiene poca afinidad por los receptores
dopaminérgicos, muscarínicos-colinérgicos, histamínicos,
serotoninérgicos y alfa 1 y alfa 2 adrenérgicos.
Reportes
múltiples han dado evidencia que esta medicación es segura
y bien tolerada, con la ventaja de poder darse en una
dosis única en el día.64,65 Al igual como ha ocurrido con
otros antidepresivos, ha pasado por los reportes aislados y
cuestionados de ideas suicidas. Existen reportes muy recientes
de que la combinación de atomoxetina con otros
antidepresivos, es bien tolerada, y que la atomoxetina en monoterapia o en terapia combinada es útil en el manejo
del ADHD cuando éste se presenta en comorbilidad con
ansiedad o depresión.66
Otros fármacos como los bloqueantes alfa 2, clonidina,
se han reportado útiles en la modulación del comportamiento,
tomando en cuenta sus efectos colaterales
de hipotensión y somnolencia.67 En caso de existir una
conducta oposicional desafiante o trastorno de conducta
severos, se requerirá una consulta psiquiátrica.
La terapia farmacológica debe ir necesariamente
acompañada de otras técnicas terapéuticas complementarias.
Las intervenciones cognitivo-conductuales han sido
aceptadas como las más eficaces en el tratamiento de niños
y adolescentes con ADHD. Uno de los objetivos centrales
de esta terapia es entrenarlos a lograr autoevaluación, a
controlar impulsos y postergar respuestas, a desarrollar
habilidades para enfrentar y resolver problemas68 Mientras
más temprano se identifique el problema y reciba el
tratamiento adecuado, el pronóstico es mejor, hay menos
comorbilidad, las terapias de apoyo son más efectivas, el
re-entrenamiento es más rápido y más pronto se deja la
medicación.
Conclusiones
A causa de su prevalencia y persistencia, de los impedimentos
funcionales que causa y lo complejo de su
manejo, comprender y saber cómo ayudar a personas con
ADHD es muy importante tanto para el sujeto que lo tiene,
como para su familia, así como para los sistemas de salud
y la sociedad en general. ADHD puede ser una causa de
fracaso académico, de problemas conductuales y sociales,
y de stress familiar.
Este desorden, al no ser diagnosticado
ni tratado adecuadamente, va a interferir en todos los aspectos
de la vida de la persona.
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