Accidente
Vascular Encefálico Perioperatorio: un desafío clínico
Juan Manriquez.
Escuela de Medicina .Pontificia Universidad Católica de Chile
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Resumen: El desarrollo de un accidente vascular encefálico (AVE) perioperatorio constituye un hecho poco frecuente en cirugía
general (0.08% - 0.4%) aumentando a un 2.2 a 5.2 % en cirugía
carotídea y cardiaca, siendo el territorio de la arteria cerebral
media el más frecuentemente comprometido. En general esta condición
se asocia a una morbilidad y mortalidad que fluctúa entre un 16 a
un 46%. Dentro de los factores de riesgo para su desarrollo se
encuentra la enfermedad cerebrovascular, enfermedad vascular periférica
e hipertensión arterial
Abstract: The occurrence of a ischemic Perioperative stroke is a
infrequent fact in general surgery (0.08 % - 0.4 OJo). existing
surgeries with major risk of presenting this avení, as the
carotids procedures, cardiac and vascular surgeries, with a
frequency from 2.2 to 5.2 %. It associates with high morbidity and
to a mortality that fluctuates among 16 to 46 %. The vascular
territory most frequently affected is the middle cerebral artery.
Between the factors of risk to present this pathology, stands out
previous cerebrovascular disease, vascular peripheral disease and
hypertension.
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La
aparición de un accidente vascular encefálico después de un
procedimiento quirúrgico es un evento poco frecuente, pero que
prolonga en forma importante la estadía hospitalaria y puede
llevar a la muerte del paciente. Es importante tener clara la
epidemiología y los factores de riesgo de esta entidad para tener
un acercamiento claro con la familia, ya que lo catastrófico de
este cuadro puede llevar a suspicacias y problemas médico
legales. Además la existencia de una cirugía antes del evento
limita ciertas terapias, particularmente la trombólisis y, en
forma relativa, la anticoagulación.
Definición
Se define como accidente vascular encefálico (AVE) perioperatorio
al déficit neurológico mayor a 24 horas, en el periodo intra o
postoperatorio, ocasionado por isquemia en su mayoría o
hemorragia del territorio arterial afectado (1-4).
El AVE perioperatorio es una complicación poco frecuente
reportada en un 0.08% a 0.4 % del total de cirugías, (1- 4). Esta
frecuencia aumenta a un 2.2-5.2% en procedimientos considerados de
alto riesgo, como son la cirugía cardiaca, carotídea y los
procedimientos vasculares (5 -7).
La experiencia acumulada indica que la mayoría de los eventos
isquémicos ocurren posteriores al evento quirúrgico, con una
latencia media de presentación de 2 días y rango de O a 16 días;
siendo las áreas más frecuentemente comprometidas la de arteria
cerebral media, seguida por el territorio de la circulación
posterior, zonas limítrofes y compromiso vascular múltiple (8).
La probabilidad de desarrollar un accidente vascular
perioperatorio se estima en un 0,2% en pacientes menores de 65 años,
aumentando a 3,4% en pacientes mayores a 80 años (4). En
pacientes con un AVE previo, el riesgo sería alrededor de un 2,9%
(9,10) y no dependería del tiempo transcurrido desde el infarto
anterior (8,10). Entre otros factores de riesgo se incluyen:
accidente isquémico transitorio, hipertensión arterial,
tabaquismo, diabetes mellitus, isquemia miocárdica, fibrilación
auricular y enfermedad valvular mitral (1-9). El hallazgo de
soplos carotídeos en la evaluación preoperatoria no implicaría
mayor riesgo de desarrollar un AVE perioperatorio (11).
Se
ha investigado el rol de la cirugía y la anestesia como factor de
riesgo independiente, encontrándose que el riesgo de ocurrencia
de este evento atribuible solo a la cirugía es de 3.9%,
disminuyendo a 2.9% al excluir las cirugías con mayor prevalencia
de fenómenos isquémicos cerebrales ya mencionadas (9).
En
el caso de procedimientos cardiacos o carotídeos, la mayoría de
los eventos isquémicos corresponde a fenómenos tromboembólicos;
en cambio, en cirugías consideradas de bajo riesgo la causa no es
tan clara; se describen entre éstas: aumentos en los niveles
plasmáticos de factores de la coagulación, disminución en
factores inhibidores de la coagulación y alteraciones de la
fibrinólisis; todo esto en relación con el estrés quirúrgico
(12-14).
Otras
etiologías reportadas, son trauma sobre arterias vertebrales
determinada por posiciones del cuello durante la cirugía, lo que
desencadenaría ruptura de placa aterosclorótica o formación de
trombos (15); cambios en el flujo del territorio carotídeo y
vertebral, en intubaciones dificultosas y maniobras de
hiperextensión del cuello, especialmente en pacientes con patología
de dichos territorios vasculares (16).
En el caso de pacientes sometidos a procedimientos con disección
cervical, el riesgo de AVE perioperatorio sería de un 3.2% a un
4.8 %, y estaría determinado por la manipulación de arterias carótidas
con placas de ateroma. En estos casos, se sugiere la realización
de ecografía Doppler y eventualmente endarterectomía carotídea
preoperatoria (17).
Manejo y pronóstico
El antecedente de cirugía previa al evento isquémico en general
contraindica el uso de trombolíticos; si bien existen reportes de
tratamientos trombolíticos exitosos, especialmente post cirugía
cardiaca (18), la evidencia en este aspecto aun es escasa para
aplicarla a nuestros pacientes.
La destrucción mecánica del coágulo se describe en pacientes
postoperados, pero con pocos datos para ser llevados a la práctica
(19). Pacientes que no son candidatos a algún tipo de trombólisis,
se benefician del manejo de variables fisiológicas, como el
control no agresivo de hipertensión, prevención de hiperglicemia
e hipertermia y el manejo de la natremia para prevenir mayor
formación de edema cerebral (19 - 20).
En cuanto al pronostico de esta patología, Limburg (1998) en una
serie de 61 pacientes con AVE perioperatorio describe un 8% de
pacientes sin secuelas al alta, 43 % secuelados pero
independientes, 31 % de pacientes dependientes en sus actividades
diarias y un 18% de mortalidad (8). Se reporta una mortalidad
variable entre un 16 a un 46 % (3,4)
Conclusión
En resumen, podemos concluir que, si bien existe acuerdo en la
baja ocurrencia de los fenómenos isquémicos perioperatorios ,
junto con una clara estratificación de las cirugías más
riesgosas y los pronósticos en términos de secuelas y
mortalidad; no existe una definición clara de AVE perioperatorio,
así como tampoco una evaluación dirigida al momento de la visita
preanestésica en relación al riesgo de presentar esta patología
y mucho menos, Protocolos específicos de manejo para este tipo de
pacientes.
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