Diagnóstico por Imagen de la
Enfermedad Cerebrovascular
El diagnóstico por imagen
ha evolucionado rápidamente en los últimos años, lo cual ha permitido la
obtención de imágenes cada vez más precisas y que favorecen el diagnóstico
de las diferentes patologías. Esto ha hecho que, actualmente, el neurólogo
disponga de una variedad de procedimientos diagnósticos para la evaluación
de pacientes con enfermedad vascular cerebral (EVC), lo cual lo lleva a
realizar una selección secuencial de acuerdo al cuadro clínico y la
sensibilidad del procedimiento, para optimizar el diagnóstico, reducir el
riesgo y minimizar los costos.
Según los avances en el
conocimiento de las EVCs, el tratamiento más eficaz para cada paciente y
cada entidad nosológica dependerá del diagnóstico precoz que nos llevará a
tomar medidas para reperfundir el tejido isquémico, reducir su volumen o
proteger la zona de penumbra isquémica potencialmente reversible, con las
implicaciones pronosticas que ello conlleva. Este diagnóstico precoz
muchas veces está supeditado a los recursos diagnósticos disponibles, y
otras veces, al conocimiento elemental que debe tener el clínico de las
diferentes técnicas, así como de los hallazgos que podamos obtener de
ellas.
La ecografía doppler
Transcraneal (DTC) se ha convertido en una técnica muy útil para el
diagnóstico no invasivo de procesos patológicos de vasos intracraneales.
La tomografía computadorizada (TC) y la Resonancia magnética nuclear (RMN),
son técnicas de diagnóstico estructural de elección para el estudio de
pacientes con patologías intracraneales, ya que proporciona una excelente
información anatómica y contraste de tejidos.
Las técnicas de
neuroimagen funcional, bioquímica o molecular como la Tomografía
computarizada por emisión de fotón único (SPECT), la Tomografía por
emisión de positrones (PET) y la Resonancia magnética funcional, permiten
la valoración no invasiva del estado funcional, de los cambios del flujo
sanguíneo y del metabolismo celular. Sin duda, la técnica más importante
de estas es la PET, que permite la cuantificación in vivo del metabolismo
de tejidos sanos y enfermos.
Con esta información
tenemos lo suficientemente necesario como para conocer los signos
tempranos del infarto cerebral, los signos del infarto frontera; poder
diferenciar la transformación hemorrágica de un infarto cerebral de un
tumor que sangró; entender porque las imágenes patológicas que presentan
edema se muestran hipointensas en las imágenes potenciadas en T1 e
hiperintensas en las imágenes potenciadas en T2 en la RMN; porque produce
una disminución del coeficiente de difusión aparente (CDA) en la
resonancia magnética por difusión (RMD) tomada en las primeras horas del
inicio de una isquemia cerebral y porque posteriormente ocasionaran una
elevación del CDA. Así mismo, podremos saber la razón de la elevación de
la fracción de extracción de oxigeno (FEO2) en la fase
hiperaguda del infarto cerebral estudiado por PET, así como visualizar
lesiones del soma y del axón neuronal en áreas hipoperfundidas y en
patologías conocidas tradicionalmente como “desmielinizantes” como la
esclerosis múltiple, al encontrar descensos del N-acetil-aspartato en los
estudios espectroscópicos.
Este trabajo, herramienta
práctica y a la vez lo suficientemente detallada tanto para el radiólogo
como para el clínico, pretende ser un eslabón entre la física que debe
conocer el uno, y los hallazgos que debe conocer el otro, a la luz de la
clínica del enfermo, vía final común de nuestra actividad.