Relación Entre Patrones de Sueño y
Ansiedad / Depresión
Dra. Tatiana Bartholin (1), Dra.
Alejandra Muñoz (1), Dr. Pablo E. Vera-Villarroel (2)
Universidad Santo Tomás (1) y Universidad de Santiago de
Chile (2), Santiago, Chile
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CORRESPONDENCIA:
Dr. Pablo E. Vera-Villarroel.
Escuela de Psicología. Universidad de Santiago
de Chile. Avenida Ecuador 3650, 3º Piso.
Santiago.
Chile. Email: pvera@lauca.usach.cl
RESUMEN:
Existe evidencia de diferencias individuales en relación a los sujetos con
distintos patrones de sueño y variables fisiológicas y psicológicas. Sin
embargo la evidencia es contradictoria especialmente en relación a las
variables psicológicas y diferentes patrones de sueño. Este estudio
analiza la relación entre depresión y ansiedad estado rasgo en sujetos con
diferentes patrones de sueño. De una muestra de 583 universitarios se
seleccionaron 25 sujetos con patrón largo, 25 con patrón intermedio y 15
con patrón corto. Los resultados mostraron que no existe relación
estadísticamente significativa entre las variables psicológicas y los
patrones de sueño.
ABSTRACT:
In recent years contradictory data as to relationship between the sleep
patterns and psychological variables have appeared. This study analyses
the relationships of depression and state-trait anxiety levels in subjects
with different sleep patterns. From 583 subject sample, 25 long sleep
pattern , 25 medium sleep and 25 short sleep pattern were selected. The
results show that no relationships between psychological variables and
sleep patterns.
El estudio del sueño ha sido abordado desde distintas
disciplinas y perspectivas. Las investigaciones científicas se inician a
partir los años 30 del siglo XX hasta la actualidad caracterizados por un
empleo sistemático del diseño experimental y la utilización de registros
polisomnográficos que permitieron avances importantes sobre la fisiología
del sueño (1). En la década del 70 surgió una nueva forma de estudiar el
sueño relacionada ésta con la cantidad de tiempo que las personas duermen,
lo que se denomina patrón de sueño. Se ha establecido que usualmente se
duerme alrededor de 8 horas en casi todas las culturas y sociedades. Sin
embargo, hay diferencias notables en la necesidad de sueño de los sujetos.
Es por ello que se ha planteado la existencia de distintos patrones de
sueño, tales como patrón de sueño intermedio o normal, que se refiere a
los sujetos que duermen en promedio entre siete y ocho horas, patrón de
sueño corto quienes duermen menos de seis horas y patrón de sueño extenso
o largo quienes duermen más de 9 horas (2).
Existen diversos autores que han estudiado los distintos
patrones de sueño y se han centrado fundamentalmente en la relación de
éste con ciertas variables individuales, como personalidad, inteligencia,
edad, género, ansiedad y variables fisiológicas (1).
En relación a las variables fisiológicas y patrón de sueño,
Benoit et al (3) estudiaron diversas variables fisiológicas como
temperatura y frecuencia cardiaca durante una situación experimental de
privación de sueño. Los principales resultados mostraron pequeñas
diferencias en los sujetos con patrón largo a diferencia de los sujetos
con patrón corto. Aeschbach et al (4) también estudiaron a sujetos con
diferentes patrones después de una privación de sueño, encontrando que los
sujetos con patrón largo se encontraban más afectados después de la
privación que los sujetos con patrón corto. Recientemente Vera-Villarroel
et al (5) evaluaron la actividad electromiográfica y temperatura en dos
momentos del día (mañana y tarde) en sujetos con diferentes patrones de
sueño. Los resultados indicaron que los sujetos con patrón largo y patrón
corto difieren en la actividad electromiográfica por la mañana y sólo los
sujetos con patrón largo mostraban cambio en esta respuesta a lo largo del
día.
Una de las primeras investigaciones fue la realizada por
Webb y Agnew en 1970 (6), quienes analizaron la relación entre variables
de personalidad de sujetos con patrón de sueño corto y largo, no se
encontró diferencias entre ellos. Por otra parte Kumar et al (7) encontró
que los individuos con patrón corto presentaron altos niveles de
neuroticismo. De la misma forma, en otro estudio similar, Buela-Casal et
al no encuentra diferencias en variables de personalidad (8).
En relación con los aspectos emocionales la literatura
también es contradictoria sí, por una parte Hartmann (9) encontró que los
sujetos con patrón de sueño largo presentan más ansiedad que los sujetos
con patrón corto. Con respecto al patrón de sueño en niños, Chattopadhyay
et al (10) también encontró que los sujetos con patrón largo presentan más
ansiedad, asimismo eran más introvertidos y neuróticos que los sujetos con
patrón de sueño corto. Por otra parte, resultados contrarios encuentran
Hicks y Pellegrini (11), quienes concluyen que los sujetos con patrón
corto eran más ansiosos que los sujetos con patrón largo.
Recientemente Rivera et al (12) analizaron a un grupo de
mujeres con diferentes patrones de sueño, no encontrando diferencias
estadísticamente significativas en Neuroticismo, Extraversion y Ansiedad
Estado y Ansiedad Rasgo.
De esta forma, con relación a los patrones de sueño y
diferencias individuales la evidencia demuestra que, con respecto a las
variables fisiológicas existe mayor evidencia que demostraría estas
diferencias. Con respecto a las variables de personalidad y emocionales,
principalmente la ansiedad, la evidencia es contradictoria. El objetivo
del presente trabajo es analizar las posibles diferencias en variables
emocionales en sujetos con diferentes patrones de sueño, específicamente
en ansiedad estado, ansiedad rasgo y depresión.
MÉTODOS
Participantes:
El universo de los participantes fue de 583 estudiantes de
cuatro carreras de una Universidad. De este grupo se seleccionaron 75
sujetos, 25 de patrón corto de sueño, 25 de patrón largo de sueño y 25 de
patrón intermedio con edades entre los 19 y 47 años de edad.
Instrumentos:
Cuestionario de hábitos y conductas de sueño
(8). Fue diseñado para ser auto aplicable, así como de
aplicación individual y colectiva. La escala no tiene límite de tiempo.
Consta de preguntas concernientes a los hábitos y a la vigilia de una
persona en distintos momentos de su vida. Este cuestionario permite
clasificar a los sujetos en tres categorías: patrón largo, quienes
usualmente duermen 9 o más horas de sueño, patrón intermedio quienes
duermen alrededor de 7 y 8 horas de sueño y patrón corto de sueño quienes
duermen menos de 6 horas de sueño.
Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado IDARE
(13). Es un instrumento que fue diseñado para ser
autoadministrado, así como de aplicación individual y grupal. Consta de
dos escalas para evaluar la sintomatología ansiosa en formato tipo Likert.
La escala de ansiedad rasgo evalúa la predisposición general para la
ansiedad. La escala de ansiedad estado evalúa la ansiedad que presenta el
sujeto en ese momento.
Escala de Depresión de Beck BDI
(14). Instrumento de autoinforme en formato tipo
Likert. Está escala evalúa síntomas depresivos que incluyen aspectos
cognitivos, fisiológicos y conductuales. Esta destinado para ser aplicado
en forma individual o colectiva.
Procedimiento:
Se realizó una invitación a estudiantes universitarios a
participar en el estudio. Se aplicó a todos los sujetos el cuestionario de
hábitos y conductas de sueño con el objetivo de clasificar a los sujetos
en términos de su patrón de sueño habitual. Así se obtuvieron tres grupos
de sujetos (patrón corto, intermedio y largo). A todos ellos se les
aplicaron los cuestionarios para evaluar ansiedad y depresión (IDARE y BDI).
Se analizaron los datos en el programa estadístico SPSS 11.
RESULTADOS
En la tabla 1 y 2 se pueden observar los resultados de las
evaluaciones de depresión y ansiedad en los distintos grupos de patrón de
sueño. Los resultados indican que tanto el grupo de patrón corto y largo
presentan mayores índices de depresión que los sujetos de patrón
intermedio. Sin embargo, los análisis de la varianza demuestran que no
existen diferencias estadísticamente significativas F=1,687 p< 0,192.
En relación con los síntomas ansiosos, la evaluación de la
ansiedad estado muestra una tendencia similar entre los tres grupos, esto
se corrobora en el análisis de la varianza el cual muestra que no existe
diferencias estadísticamente significativas F=0,117 p<0,860. Por último,
en relación a la ansiedad rasgo, ésta muestra una tendencia mayor en el
grupo de patrón largo con respecto a los demás grupos, sin embargo el
análisis de la varianza muestra que no existe diferencias estadísticamente
significativas F=0,480 p<0,641.
|
Tabla 1.
Medias, desviaciones estándar y análisis de varianza (ANOVA) en los
tres grupos de patrón de sueño y depresión.
|
|
Patrón Corto |
Patrón Intermedio |
Patrón Largo |
F |
P |
|
Depresión |
10,44
(6,46) |
8,2
(6,75) |
12,56
(10,77) |
1,687 |
0,192 |
* p< 0,05 |
Tabla 2. Medias, desviaciones estándar y análisis de varianza
(ANOVA) en los tres grupos de patrón de sueño y ansiedad.
|
|
Patrón Corto |
Patrón Intermedio |
Patrón Largo |
F |
P |
|
Ansiedad Estado |
41,68
(10,88) |
41,36
(9,2) |
42,64
(9,03) |
0,117 |
0,860 |
|
Ansiedad Rasgo |
39,44
(9,52) |
39,6
(9,89) |
41,92
(10,6) |
0,480 |
0,621 |
* p< 0,05 |
DISCUSION
En virtud del objetivo de éste estudio, analizar las
posibles diferencias entre los distintos patrones de sueño y variables
emocionales, los resultados obtenidos muestran que no existen diferencias
en éstas variables psicológicas, específicamente depresión, ansiedad
estado y rasgo. Ésta investigación no coincide con los estudios de Hartman
1977 (9), Hick y Pellegrini 1977 (11) y Chattopadhyay et al 1992 (10),
quienes encuentran diferencias en variables de personalidad y ansiedad.
Por otra parte este estudio sí coincide con los trabajos de Webb y Friel(6),
Buela-Casal et al (8), Rivera, et al (12) quienes no encuentran
diferencias en variables de personalidad y emocionales entre sujetos con
diferentes patrones de sueño.
Es interesante resaltar que en esta misma línea de
investigación cuando se analizan variables fisiológicas existen menos
discrepancias, encontrándose diferencias en diversas respuestas
fisiológicas, especialmente entre los sujetos con patrón largo y corto de
sueño, lo que nos demuestran las investigaciones realizadas por Benoit et
al (3), Aeschbach (4) y Vera-Villarroel et al (5). De esta forma, parece
ser que existen mayores antecedentes para afirmar que en las variables
fisiológicas se diferencian los sujetos y que en las variables
psicológicas existen evidencias contradictorias.
Esto podría relacionarse con que efectivamente pudiera
existir o no diferencias en estas variables o por otra parte, también a
aspectos metodológicos que debieran considerarse, tales como el número de
la muestra, la definición de patrón de sueño para los distintos autores,
el diseño de investigación, entre otras.
En este sentido si consideramos nuestro estudio, la
tendencia indica un aumento de los síntomas depresivos en los sujetos con
patrón largo por sobre los otros dos grupos, lo mismo se observa en los
análisis de la ansiedad rasgo. Sin embargo, no se encuentran diferencias
estadísticamente significativas, probablemente esto pudiera explicarse por
las características de la muestra, específicamente al trabajar con
muestras pequeñas (25 sujetos cada grupo).
Seguramente este mismo análisis sí encontraría diferencias
significativas si la muestra fuera de mayor tamaño. Esto también puede
observarse en el trabajo de Rivera et al (12) que en los datos también
muestran una tendencia mayor en ansiedad rasgo en los sujetos de patrón
largo, pero tampoco se encuentra que esta diferencia sea estadísticamente
significativa. También en este estudio la muestra utilizada es pequeña
incluso menor (34 sujetos en total divididos en tres grupos) que la
utilizada en el presente estudio.
De esta forma una posible hipótesis es que realmente
existen diferencias entre los sujetos con diferentes patrones de sueño,
sin embargo éstas se observan de forma más clara en variables fisiológicas
y por otra parte para el estudio de las variables psicológicas se
requeriría de mayores análisis metodológicos y control de las variables de
modo de establecer si efectivamente existen estas relaciones. Esto cobra
importancia considerando que se conocen diversos datos que demuestran
incluso como las intervenciones con privación de sueño puede ser un
tratamiento efectivo para el tratamiento de los síntomas depresivos (15),
lo que demostraría la importancia del sueño en los aspectos emocionales,
y que diversas variables psicológicas pueden afectar la salud biológica
(16). Futuros estudios podrán entregar respuestas a estos planteamientos.
REFERENCIAS
1.
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para qué dormimos y para qué soñamos. Madrid: Biblioteca Nueva, 2001.
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1990.
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341-350.
4. Aeschbach D., Cajochen , C., Landolt, H.,
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5.
Vera-Villarroel P. E. , Sánchez A. and Buela-Casal G. Sleep
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peripheral temperature. Int. J. Psychophysiol.
2001;
41:181-186.
6.
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G, Navarro JF eds. Avances en la investigación del sueño y sus trastornos.
Madrid: Siglo XXI; 1990.
7.
Kumar A, Vaidya Ak. Neuroticismo in short and
long sleepers. Percept Mot Sklls, 1982; 54: 962.
8.
Buela-Casal G, Sierra JC y Caballo VE.
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13:115-117.
9.
Hartmann E., Backland, F., Zwilling, G.
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10.
Chattopadhyay PK, Dasgupta SK. Trait anxiety
and extraversion in long and short sleeper children. Bangladesh J Psychol
1992; 13: 1-5
11.
Hicks A y Pellegrini J. Anxiety levels of
short and long sleepers. Psychological Reports. 1977; 41:569-570.
12.
Rivera I, Sánchez, A., Vera-Villarroel, P. y Buela-Casal G.
Sleep patterns and thier relathion to psychological trail in woman.
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13. Spielberger CD y Díaz-Guerrero R. Manual e
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Moderno, 1975.
14.
Beck AT, Rush AJ, Shaw B y Emery G. Terapia
Cognitiva de la depresión, Bilbao: Desclée de Brower, 1983.
15.
Cano, Mª. C. , Miró, E., Espinosa-Fernández,
L. y Buela-Casal, G. Aplicaciones clínicas de la privación de sueño en el
tratamiento de la depresión. Ter Psicol 2003; 21: 5-13.
16.
Barra, E. Influencia del estado emocional en
la salud física. Ter Psicol 2003; 21: 55-60.