Demencia y el Vaso Sanguíneo
Dr. Eduardo Castro
Servicio de Neurología, Hospital Metropolitano y Hospital Andrade Marín,
Quito
-
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Correspondencia:
Dr.
Eduardo Castro
Hospital Metropolitano, Quito, Ecuador.
-
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
En 1894,
Binswagner describió la patología cerebral de un grupo de sujetos
hipertensos, caracterizada por severa demielinización de sustancia blanca,
centros ovales, e infartos pequeños subcorticales. Se consideró que este
hallazgo era sumamente raro en el material patológico. Hacia 1896,
Kraepelin, refiriendo al deterioro cognitivo como demencia, las divide en
una forma senil y otra, mucho menos frecuente, la demencia aterosclerótica.
En 1907, Alois Alzheimer, describe el caso de una mujer de 51 anos, con
severo daño de su memoria, excitable , deterioro cognitivo progresivo e
ideas paranoides. Fallece a los cuatro años de iniciada su enfermedad, y
el estudio patológico revela degeneración neuronal y placas argentofílicas,
más tarde las placas seniles,cuyo núcleo corresponde a depósito de
amiloide anormal. Esta descripción, que a la luz del conocimiento actual,
sería un caso de enfermedad de Alzheimer, en una paciente más joven que el
promedio de edad de la patología, llevó a Kraepelin y su influyente
criterio, a diferenciarla de la demencia senil. Esta confusión persistió
en la mayor parte del siglo XX y solo en el último cuarto de siglo,
gracias al refinamiento de la anatomía patológica, genética y patología
molecular, se convenció a la comunidad médica que la mayor parte de casos
de demencia senil y no senil, en realidad corresponden a la enfermedad de
Alzheimer.
Sin
embargo, este estudio ignoró por un buen tiempo, la relación entre la
patología vascular cerebral y el deterioro cognitivo progresivo.
Básicamente en los últimos diez años y gracias a la generosa contribución
de comunidades religiosas en Estados Unidos que permitieron el seguimiento
clínico y neuropsicológico de sus miembros, por muchos años.
Incluso, una vez fallecidos, el cerebro fue cedido para estudio
histopatológico, aportando una valiosa información que busca aclarar el
papel del vaso sanguíneo en la demencia.
Adicionalmente,el retraso en el avance de la clasificación y el
entendimiento de la demencia vascular se debió a que la mayor parte de los
criterios para diagnosticar demencia, DSM III-IV, ADDTC, NINDS-ARIEN,
tienen una altísima sensibilidad en la identificación de pacientes con
Alzheimer, pero índices muy altos de falsos positivos y negativos al
diagnosticar la demencia vascular.
EPIDEMIOLOGIA
La mayor parte de estudios epidemiológicos sobre demencia
vascular carecen de apoyo patológico y son incompletos en su referencia
clínica y radiológica. Hay alguna evidencia de diferencias geográficas,
diferencias de género y raciales. Resultados diferentes,de acuerdo a
regiones donde predomine la aterosclerosis extracraneal vs grupos con
predominio de patología del pequeño vaso sanguineo. Muchos de ellos,
sinembargo, comparten similares factores de riesgo. Incluso en países con
una tradición epidemiológica seria, es difícil interpretar resultados: el
incremento de diagnóstico en Canadá y Suecia, mientras decrece en
Rochester,Estados Unidos.
La mayor parte de series ubican a la demencia
vascular en el segundo lugar, después de la enfermedad de Alzheimer, en el
orden de 20-25% de casos ( A.D. corresponde a 65%). Un grupo adicional de
pacientes, comparten patología vascular y patología de Alzheimer. En el
90% de casos de paciente serán: enfermedad de Alzheimer, demencia vascular
o coexistencia de las dos.
SUBTIPOS DE DEMENCIA VASCULAR
La enfermedad aterosclerótica afecta en una
manera diferente al vaso sanguíneo cerebral, sea este el vaso grande del
paquete vascular cervical, el vaso intermedio de localización intracraneal
, o el vaso penetrante pequeño en la profundidad del parénquima cerebral.
La norma “el daño aterosclerótico del vaso cerebral es diferente a medida
que se aleja del corazón”, está justificada. El proceso patológico de la
placa aterosclerótica, la inestabilidad de la placa, similar a lo que
sucede en las coronarias es propio del vaso grande y menos frecuente del
vaso intracraneal. Este último, menos frecuentemente afectado por placa
inestable, compromete progresivamente la luz del vaso y origina un
compromiso hemodinámico distal o la más grave,oclusión total. Hay
evidencia epidemiológica de diferencias regionales y de raza en la
patología extracraneal vs la intracraneal, que es la que predomina en
nuestro medio.
El vaso
cerebral pequeño sigue una patología totalmente diferente. El patrón
patológico que afecta su pared es de lipo-hialinosis y su consecuencia
final, la necrosis fibrinoide. Puede compartir factores de riesgo
similares con los vasos grandes como hipertensión, cigarrillo. Predominan
otros factores como diabetes y relación colesterol-HDL. Su particularidad
es su predisposición genética, como se demuestra por su relación con el
factor ApoE4 y sobretodo una forma familiar, llamada CADASIL, con infartos
lacunares subcorticales e isquemia de sustancia blanca peri-ventricular
parecido al patrón radiológico de la enfermedad crónica de vaso pequeño
que asocia con demencia.
El
resultado de esta patología del vaso pequeño sería la oclusión total o
parcial del vaso; su ruptura, que origina la hemorragia parenquimatosa; y
lo más controvertido, un proceso de isquemia crónica en áreas vulnerables,
sobretodo la sustancia blanca subcortical y periventricular que es el
substrato fisiopatológico para la demencia de vaso pequeño.
Podemos
identificar por lo menos tres mecanismos a través de los cuales el vaso
cerebral se relaciona con demencia: 1.- Enfermedad vascular de vaso
grande, severo cuadro clínico que compromete lo motor, sensorial con
funciones neurocognitivas: afasia, hemi-inatención, agnosias etc.; 2.-
Infarto estratégicamente localizado, compromete a estructuras
fundamentales del proceso cognitivo: atención, memoria.,afecto etc. Es el
caso de infartos o hemorragias de tálamo anterior, caudado o lóbulo
frontal; y 3.-
Enfermedad de vaso pequeño, el grupo más homogéneo y requiere un enfoque
particular.
DEMENCIA VASCULAR DE VASO PEQUEÑO
Su carácter
homogéneo, ha permitido una mejor sistematización en su estudio.
Epidemiología, patología e incluso nomenclatura, busca separarla de las
otras formas de demencia vascular. En algunos trabajos se usa
indistintamente bajo nombres de Demencia de Pequeño Vaso o Demencia
Vascular Subcortical.
I.-
ETIOLOGIA:
En la etiología, se atribuye una predisposición genética, sobre la que
actúan factores externos como HTA y diabetes. El sustento genético basa en
factor de riesgo ApoE4 junto a los 400 casos familiares y algunos otros
esporádicos de CADASIL, con demencia e isquemia subcortical. Sinembargo,
debemos tener presente que la patología vascular en CADASIL es diferente a
la arterioloesclerosis del vaso cerebral.
La patología
fundamental, lipo-hialinosis y necrosis fibrinoide del vaso pequeño tendrá
como consecuen-cia: A) Oclusión de arteria única, como resultado, infarto
lacunar que mide menos de 15mm; B) Estenosis crítica de varias arterias,
sin completar el infarto, resultando: Infarto incompleto, Defecto crónico
de perfusión, Estado lacunar y Enfermedad de Binswagner; y C) Ruptura de
la arteria: hemorragia parenquimatosa cerebral.
II.- CLINICA:
El desorden de
memoria precoz que se ve en Alzheimer, será tardio en la demencia vascular
subcortical. El cuadro clínico temprano, corresponde al llamado “Sindrome
Disejecutivo”, en la que el sujeto presenta dificultad en planificar y
lograr sus metas; organizar e iniciar su trabajo o vida social; no puede
abstraer y fracasa en los objetivos propuestos.Las fallas en su memoria
son menos que en Alzheimer y se facilita al dar “claves” que evocan el
recuerdo. Los índices de depresión son mayores y más tempranos que en la
efermedad de Alzheimer.Hay cambios en la personalidad, labilidad emocional
y lentitud en el pensamiento y ejecución. El paciente presenta
inestabilidad en marcha, pasos cortos y arrastrando los pies. Las caidas
se hacen frecuentes. Hay urgencia miccional y sobretodo, incontinencia de
urgencia.
III.- RADIOLOGIA:
Los casos más claros de demencia vascular subcortical, comparten una
triada de signos radiológicos en TAC pero más claros en Resonancia
Magnética: infartos lacunares, lucidez en substancia blanca
peri-ventricular y subcortical, junto a diferente grado de atrofia
cortical. Incluso,el sindrome incompleto: aislados infartos lacunares o
isquemia de substancia blanca dentro de los hallazgos radiológicos, tienen
una elevada correlación clínica con el síndrome disejecutivo del lóbulo
frontal y depresión, resistente al tratamiento.
IV.- PRONOSTICO:
Presencia de lagunas en NMRI, incluso “silentes”, tiene un riesgo de
enfermedad vascular recurrente en 5 años, de un 22.4%, que se eleva a 30%
en la población hispana. Lagunas en estudio radiológico, es un factor de
mal pronóstico y muerte. La mitad de estas muertes son por infarto agudo
de miocardio.
Además, la presencia de lagunas junto a isquemia de sustancia blanca
peri-ventricular, es factor de riesgo de demencia de 15% en 3-9 años.
V.- RECOMENDACIONES DE MANEJO:
Es primordial el reducir el riesgo, corrigiendo los factores externos: HTA.
diabetes y cigarrillo. El estudio Progress 2001 ,demuestra que una
modesta reducción de la presión arterial, respecto a las cifras
tensionales al ingresar al estudio, disminuye el riesgo de hemorragia
cerebral en un 48%; el evento vascular isquémico recurrente, se reduce en
un 30% y el riesgo de deterioro cognitivo en un 28%. Notable el resultado,
cuando en países desarrollados, sólo uno de cada cinco hipertensos
conocidos tienen sus cifras tensionales en valores normales. La medicación
antiplaquetaria no tiene beneficio significativo. Iguales resultados con
colina y piracetam. Estamos atentos a la próxima publicación de tres
estudios prospectivos que indicarán la utilidad o no de: pentoxifilina
(estudio Canadá y EEUU); nimodipina (estudio Escandinavia) y multicéntrico
sobre el papel de los inhibidores de la colinesterasa en la demencia
vascular subcortical.
RELACIÓN ENTRE DEMENCIA VASCULAR Y
ENFERMEDAD DE ALZHEIME
Insistimos
en el aporte a la investigación neurológica proporcionada por las
comunidades religiosas, permitiendo un seguimiento clínico y la
confirmación anatomopatológica. Estos estudios demuestran que la presencia
de enfermedad vascular tanto de vaso grande como de vaso pequeño, son
factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. En el
caso de vaso grande, el territorio infartado restaría la reserva
funcional, manifestando el proceso degenerativo más precozmente. La
relación con la patología del vaso cerebral pequeño es más interesante; su
presencia como infarto lacunar, incluso silente, o como isquemia de
sustancia blanca peri-ventricular predispone en un 30% al desarrollo de
Alzheimer. Más aun, la etapa preclínica de Alzheimer, la del deterioro
cognitivo mínimo (M.C.I.): falla aislada de memoria, sin repercusión
funcional o social e iniciada años antes de diagnosticar demencia,
frecuentemente está asociada a la enfermedad de pequeño vaso sanguíneo
del parénquima cerebral. El estudio de Rochester, demostró que la
alteración de memoria sin criterios de demencia, pero asociada a signos en
resonancia magnética de patología de pequeño vaso cerebral, implica un
riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer en 70% de los casos en un
periodo de tres a siete años. Cuanto de este riesgo es modificable?.. El
estudio “Progress” demostró que el control efectivo de la presión arterial
reduce significativamente el deterioro cognitivo en la tercera parte de
pacientes. La normalización a largo plazo de los factores de riesgo, puede
reducir la extensión de la isquemia de sustancia blanca demostrada por
resonancia magnética cerebral y probablemente modificar el curso clínico
de la enfermedad.
Hay
factores de riesgo similares para patología vascular y enfermedad de
Alzheimer. Es conocida la relación de ApoE4 y Alzheimer. Presencia de
ApoE4 aumenta el riesgo de enfermedad vascular cerebral y la gravedad de
estos casos. Colesterol elevado y bajo HDL, son riesgo de deterioro
cognitivo, probablemente al favorecer el depósito de B Amiloide en la
placa. Esto explicaría los primeros resultados favorables sobre el uso de
Estatinas para reducir el riesgo y evolución de A.D.
Otro nexo
entre lo vascular y la degeneración neuronal del Alzheimer serían los
niveles elevados de Homocisteina, conocido factor de riesgo vascular, y
que frecuentemente está elevado en pacientes con Alzheimer, teniendo un
papel escencial en el deterioro cognitivo y síntomas neuropsiquiátricos
como la depresión asociada.
El estudio
de Rotterdam-2001, tuvo mucha dificultad en separar la demencia de
Alzheimer de la demencia vascular. De 1077 sujetos estudiados, edades
entre 60-90 anos, estudio de NMRI demostró presencia de isquemia de
sustancia blanca en 73% de los investigados. La mayor asociación con
riesgo de demencia fue la presencia de HTA y sexo femenino. Está en
discusión el factor estrogénico, por un lado recientemente confirmado
riesgo de enfermedad cardiovascular y por otro lado estudios demostrando
efecto protector en el desarrollo de demencia de Alzheimer.
Adicionalmente, en los casos de mal control de las cifras tensionales, se
confirma el “crecimiento” de la lesión isquémica de sustancia blanca
peri-ventricular, y su relación con el avance del deterioro cognitivo.
Finalmente,
la separación de A.D. y Demencia Vascular se hace más difícil al encontrar
casos clínicos indistinguibles de Alzheimer.pero cuya patología carece de
los marcadores de placas seniles y agregados neurofibrilares. Sin embargo,
el estudio anatomo-patológico temprano de estos casos, demuestra amplia
patología del vaso pequeño cerebral; existe pérdida neuronal en CA1 de
Hipocampo, que hasta hace poco tiempo se creía era patrón exclusivo de la
enfermedad de Alzheimer! Estos recientes hallazgos ratifican la tenue
línea de separación entre estas dos formas de demencia
CONSIDERACIONES FINALES
1.- Demencia vascular requiere una mejor
definición y sobretodo, reunir grupos homogneos en fisiopatología y
clínica. Esta clasificación permitirá confrontar resultados
epidemiológicos, definir etiologías y grupos de riesgo.
2.- No
limitar la identificación de demencia a criterios de diagnóstico centrados
en una sola patología: enfermedad de Alzheimer, por frecuente que esta
sea.
3.- Los
próximos anos, con el estudio genético y patología molecular aclararan
definitivamente, el papel de la patología del vaso sanguíneo en el
desarrollo de enfermedad de Alzheimer.
4.- La
información que contamos al momento ya permite identificar algunos sujetos
en riesgo y la utilización de medidas preventivas. Control de tensión
arterial, diabetes, colesterol y HDL y no fumar son medidas efectivas!
5.- Se
deberían aprovechar los nexos en común de la patología aterosclerótica
coronaria y vascular cerebral; sus similares factores de riesgo, para
evitar dispersar recursos de investigación. A su vez, aclarar el origen
del comportamiento diferente del pequeño vaso cerebral, en el proceso
patológico progresivo.
6.- Esperar
los resultados de trabajos prospectivos sobre la utilidad de medicamentos
en la modificación de la clínica y evolución de la demencia vascular, en
sus diferentes subgrupos.
7.-
Necesidad de iniciar campanas de educación en la sociedad, incluso desde
temprana edad, donde nacen riesgos como HTA y cigarrillo. Esta patología
tendrá visos de epidemia en los próximos treinta anos. Campanas de
reducción del consumo de sal y ejercicio o evitar el cigarrillo, serán más
económicas que los gastos que demanda diagnóstico y tratamiento de la
patología establecida.
8.- El
grupo de pacientes con patología vascular requiere consideración especial,
incluso en el tratamiento sintomático. La depresión responde mal a los
recaptadores de serotonina. Muchos pacientes con patología vascular y
depresión, tienen niveles bajos de ácido fólico y elevación de
Homocisteina, cuya identificación permitiría beneficiarlos con suplemento
vitamínico.
9.- La
depresión es muy frecuente en el anciano. Estimaciones muy conservadores
hablan de comprometer a por - Breitner JCS.
Vascular
depresion: new light on an established idea?. JNNP(2001); 70: página 3.
10.-
Educación al médico y a la población. En los Estados Unidos de América,
27% de la población sufre de hipertensión arterial. De este grupo, sólo el
23% está efectivamente controlada. De igual manera, solamente uno de cada
cuatro pacientes con fibrilación auricular y anticoagulación, se encuentra
rango terapeútico de anticoagulantes.
11.-
Definir mejor cifras de T.A. adecuadas. Parece que todo lo que se aleja de
120-80 ya constituye factor de riesgo. Primeros resultados y futuros
estudios confirmarán que incluso mínimas reducciones tensionales.,
sobretodo en hipertensos, pero incluso en normotensos, reducirá
significativamente los riesgos de patología vascular y sus complicaciones.
REFERENCIAS
1.-
Backman L, Small BJ, Fratiglioni L. Stability of the preclinical episodic
memory deficit in Alzheimer disease. Brain (2001); 124: 96-102
2.-
Bousser MG, Tournier-Lasserve E. CADASIL: from stroke to vessel wall
physiology. JNNP(2001); 70: 285-287
3.-
Breitner JCS. Vascular depresion: new light on an established idea?.
JNNP(2001); 70: página 3
4.- David
AS. Synapses, sea slugs and psychiatry. Editorial. JNNP(2001); 70: 1-3
5.- De
Leeuw FE, de Groot JC, Achten E, et al. Rotterdam Scan Sudy. JNNP(2001);
70: 9-14
6.- Diaz-Arrastia
R. Homocysteine and Neurological Disease. Arch.Neurology(2000); 57:
1422-1427
7.-
Editorial. Hypertension and Stroke. Can J Neurol Sci(2001); 29: 113-114
8.-
Erkinjuntti T, Pantoni L. Subcortical Vascular Dementia in “ Alzheimer
Disease and Related Disorders, Annual”. Edited Gauthier S, Cummings JL.
Martin Dunitz Ltd. 2000
9.-
Greicius MD, Geschwind MD, Miller BL. Presenile Dementia Syndromes; an
update on taxonomy and diagnosis. JNNP(2002); 72: 691-700
10.- Haley RW.
Is there a connection between the concentration of cholesterol circulating
in plasma and the rate of neuritic plaque formation in A.D.? Editorial:
Arch Neurology(2000); 57: 1410-1412
11.-
Kordower JH, Yapinc CH,Stesbins GJ,et al. Loss and atrophy of layer II
Entnorhinal Cortex Neurons in elderly people with mild cognitive
impairment. Annals Neurology(2002); 49: 202-213
12.- Kramer
JH, Reed BR, et al. Executive dysfunction in subcortical ischaemic
vascular disease. JNNP(2002); 72: 217-220
13.- Krill JJ, Patel S, Harding AJ, Halliday GM. Patients with Vascular
Dementia due to microvascular pathology have significant Hipocampal
neuronal loss. JNNP(2002); 72: 747-751
14.-
Lammie GA. “Pathology of Small Vessel Stroke”. In British Medical
Bulletin, Stroke. Edited Brown MM. Royal Society of Medicine Press. Vol
56: 2,2000
15.- Lopez
OL, Becker JT,et al. Cholinesterase inhibitor treatment alters the natural
history of A.D. JNNP(2002); 72: 310-314
16.-
Lovestone S. Can we afford to develope treatments for Dementia?
JNNP(2002); 72: 217-220
17.-
Mathews PM. White matter change and stroke risk. JNNP(2002); 72: 564-565
18.- Markus
H, Culliname M. Severely impaired cerebrovascular reactivity predicts
stroke and TIA risk in patients with Carotid Artery stenosis and
occlusion. Brain(2001); 124: 457-467
19.-
Nilsson FM, Kessing LV, et al.Enduring increased risk of developing
depression and mania in patients with dementia. JNNP(2002); 73: 40-44
20.-
Reynolds EH. Benefits and risks of Folic acid to the nervous system.
JNNP(2002); 72: 567-571
21.- Riley KP,
Snowdon DA, Markesbery WR. Alzheimer neurofibrilary pathology and the
spectrum of cognitive function: Findings from the Nun Study. Annals
Neurology(2002); 51: 567-577
22.-
Tiemeier H, Bakker SLM, et al. Cerebral haemodinamics and depression in
the elderly. JNNP(2002); 73: 34-39
23.- Thomas
AJ, Ferrier IN, Kalaria RN, et al. A neuropathological study of vascular
factors in late life depression. JNNP(2001); 70: 83-87
24.- Tuhrim
S, Levine SR. Hypertension and MRI changes: impaired cognition.
JNNP(2002); 72: 690
25.-
Van
Exel E, Craen AJM, Gusserloo J, et al.
Association between HDL and
cognitive impairment in oldest old.
Annals Neurology(2002);
51: 716-721
26.- Wolozin
B, Kellman W,Rousseau P,et al.
Decreased
prevalence of A.D. associated with 3-Hidroxi-3 Methiglutaryl Coenzyme A
Reductase Inhibitors. Arch Neurol( 2000); 57: 1439-1443
|
Desea más
información?
Búsquela
en medicosecuador.com |
|
|