Enfermedad Vascular Cerebral en los Trópicos *
Dr.
Oscar H. Del Brutto
Departamento
de Ciencias Neurológicas, Hospital-Clínica Kennedy, Guayaquil –
Ecuador.
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CORRESPONDENCIA:
Dr. Oscar H. Del Brutto
Oficina
S7, Guayaquil – Ecuador
*
Publicado en REV NEUROL 2001;33:750-62 y
reproducido gracias a un acuerdo de colaboración de la Federación de Revistas
Neurológicas en Español.
RESUMEN:
Objetivo.
Revisar las manifestaciones clínicas, diagnóstico y tratamiento de
entidades responsables del desarrollo de enfermedad vascular cerebral
(EVC) en regiones tropicales. Desarrollo. Entre las enfermedades
tropicales que se asocian con EVC destacan: la anemia de células
falciformes, la arteritis de Takayasu, la cisticercosis, la endocarditis
infecciosa, la enfermedad de Chagas, las fiebres hemorrágicas virales, la
gnatostomiasis, la leptospirosis, las mordeduras de serpiente, el
paludismo cerebral, la trombosis venosa puerperal y la tuberculosis.
Dichas entidades pueden producir infartos o hemorragias cerebrales y, en
la mayoría de los casos, estas complicaciones se relacionan con daño
vascular secundario a angeitis o se presentan como parte de una coagulopatía
diseminada con sangrado en otros órganos. En algunos casos, la gravedad
del compromiso neurológico no permite identificar un síndrome ictal
específico y las complicaciones cerebrovasculares solamente son
reconocidas mediante estudios de neuroimagen o en la autopsia.
Conclusiones. Existe un grupo de enfermedades, infecciosas o no, capaces
de producir infartos o hemorragias cerebrales en los trópicos. Su
reconocimiento oportuno permite iniciar tratamiento específico destinado
a reducir la magnitud del daño cerebral y a evitar ictus recurrentes.
ABSTRACT:
Objectives. To review the clinical manifestations, diagnosis, and
therapy of diseases causing cerebrovascular disease (CVD) in the tropics.
Development. Most prevalent conditions causing CVD in the tropics include:
sickle cell disease, Takayasu’s arteritis, cysticercosis, infective
endocarditis, Chagas’ disease, viral hemorrhagic fevers,
gnathostomiasis, leptospirosis, snake bites, cerebral malaria, puerperal
venous thrombosis, and tuberculosis. These conditions may cause cerebral
infarcts or hemorrhages, and in most instances are related to either
vascular damage secondary to angiitis or hemorrhagic diathesis with
bleeding in other organs. In some patients, the severity of the
neurological picture makes impossible to identify an specific stroke
syndrome and cerebrovascular complications are only recognized on
neuroimaging studies or autopsy. Conclusions. There is a group of tropical
infectious and non-infectious diseases that may cause cerebral infarcts or
hemorrhages. Prompt diagnosis and therapy are needed to reduce the
severity or brain damage and to avoid recurrent strokes.
Al
igual que en el resto del mundo, la enfermedad vascular cerebral (EVC) es
una de las causas más importantes de morbi-mortalidad en regiones
tropicales. A medida que aumente la expectativa de vida en dichas
regiones, tambien aumentará el porcentaje de individuos mayores de 65 años
y, por lo tanto, será mayor el número de gente con factores de riesgo
para desarrollar EVC. Tal es la magnitud del aumento de casos de EVC, por
lo menos en América Latina, que la Organización Panamericana de la Salud
considera que este será tan importante en los próximos años, que el
problema puede ser considerado como una verdadera epidemia [1]. Sin
embargo, la real prevalencia de EVC en los trópicos es dificil de
establecer ya que la mayoría de estudios epidemiológicos se encuentran
limitados por la investigación incompleta de los pacientes, debido a que
en muchas de estas regiones no se encuentran disponibles los equipos de
neuroimagen necesarios para el diagnóstico de los diferentes subtipos de
EVC.
Por
otra parte, la gente que habita en países tropicales, en vías de
desarrollo, no es consciente de la gravedad de la EVC y, por lo general,
no buscan atención médica oportuna. Esto se traduce en la presencia de
cuadros neurológicos más graves cuando los pacientes llegan al hospital.
El porcentaje de EVC recurrente tambien suele ser mayor debido a un mal
control de los factores de riesgo y a la ingesta irregular de medicación
anti-hipertensiva [2]. La tasa de mortalidad por EVC es más alta en
regiones tropicales que en naciones desarrolladas, en parte debido a la
mayor prevalencia de hemorragias intracraneales, lo cual parecería estar
relacionado con factores raciales aún no bien estudiados [3,4]. A todo
esto se le agrega la presencia de una serie de entidades neurológicas,
muy frecuentes en los trópicos, que contribuyen con la prevalencia
elevada de EVC en estas regiones (Tabla 1).
A continuación describiremos los aspectos más relevantes de dichas
entidades.
ANEMIA
DE CELULAS FALCIFORMES
La
anemia de células falciformes es una enfermedad genéticamente
determinada que resulta de la herencia de dos genes anormales, uno de los
cuales es el gen de células falciformes (sickle
cell gene), encargados del control de la síntesis de las cadenas beta
de la hemoglobina. Esta entidad es prevalente en Africa, especialmente en
áreas donde el paludismo es endémico [5]. De hecho, se estima que este
gen anormal apareció como una mutación necesaria durante la evolución
del ser humano para inducir cambios en la molécula de la hemoglobina de
tal forma que los eritrocitos sean más rigidos y resistentes a la infección
por Plasmodium falciparum.
La anemia de células falciformes afecta cada año a más de
100.000 niños nacidos en Africa, de los cuales únicamente el 5%
sobrevivirá hasta la edad escolar. Esta entidad es tambien frecuente en
la población Afro-Americana que vive en los Estados Unidos de América. A
diferencia de lo que ocurre en Africa, más del 85% de los niños
Afro-Americanos con anemia de células falciformes sobreviven hasta la
vida adulta [6]. Esto se debe indiscutiblemente a las diferencias en el
nivel de atención médica en ambas regiones.
Tabla
1.
Etiologías específicas de EVC en los trópicos
|
ENFERMEDAD
|
SUBTIPOS
DE EVC
|
DISTRIBUCION
GEOGRAFICA
|
|
Anemia
de células falciformes
|
Infartos
cerebrales, hemorragias parenquimatosas.
|
Africa.
|
|
Arteritis
de Takayasu
|
Infartos
cerebrales
|
Asia,
probablemente distribución mundial.
|
|
Cisticercosis
|
Infartos
cerebrales, hemorragias subaracnoideas.
|
América
Latina, Africa, Asia.
|
|
Endocarditis
infecciosa
|
Infartos
cerebrales cardioembólicos, hemorragias parenquimatosas y
subaracnoideas.
|
Distribución
mundial.
|
|
Enfermedad
de Chagas
|
Infartos
cerebrales cardioembólicos.
|
America
del Sur.
|
|
Fiebres
hemorrágicas virales
|
Hemorragias
parenquimatosas y subaracnoideas.
|
América
del Sur, Africa y Asia.
|
|
Gnatostomiasis
|
Hemorragias
parenquimatosas y subaracnoideas.
|
Sudeste
Asiático.
|
|
Leptospirosis
|
Hemorragias
parenquimatosas y subaracnoideas.
|
Asia,
América del Sur.
|
|
Mordeduras
de serpientes
|
Infartos
cerebrales, hemorragias parenquimatosas y subaracnoideas.
|
Distribución
mundial.
|
|
Paludismo
cerebral
|
Hemorragias
parenquimatosas, infartos cerebrales.
|
América
Latina, Asia y Africa.
|
|
Trombosis
venosa puerperal
|
Infartos
cerebrales hemorrágicos.
|
India,
América Latina.
|
|
Tuberculosis
|
Infartos
cerebrales.
|
Distribución
mundial.
|
Tabla
2. Complicaciones cerebrovasculares de la anemia de células
falciformes.
|
MECANISMO FISIOPATOLOGICO
|
SUBTIPO DE EVC
|
|
Oclusión
de arteriolas por eritrocitos rígidos.
|
Infartos
pequeños localizados en sustancia blanca subcortical, tallo
cerebral o cerebelo.
|
|
Angeitis
de arterias de gran calibre con formación de émbolos
arteria-arteria.
|
Infartos
limítrofes.
|
|
Fallo
hemodinámico (hipoperfusión).
|
Infartos
limítrofes.
|
|
Trombosis
venosa.
|
Infartos
corticales hemorrágicos.
|
|
Embolia
grasa luego de infartos óseos.
|
Infartos
de distinto tamaño y localización.
|
|
Debilitamiento
de la pared de arterias intracraneales.
|
Hemorragias
parenquimatosas o subaracnoideas.
|
Fisiopatología
La
estructura anómala de la hemoglobina dificulta el paso de oxígeno a los
tejidos y altera la deformabilidad de los eritrocitos, lo que a su vez,
condiciona taponamiento de pequeños vasos sanguíneos y favorece el
desarrollo de isquemia tisular. Por otra parte, la presencia de
eritrocitos rígidos en los vasa vasorum de las arterias de gran calibre produce daño
endotelial [7]. Esto último puede inducir oclusión o ruptura arterial
debido a debilitamiento del endotelio. La anemia de células falciformes
afecta los vasos sanguíneos de todo el organismo. Sin embargo, los órganos
más frecuentemente afectados en esta entidad son los riñones, pulmones,
huesos, bazo, hígado y el sistema nervioso [8].
Cuadro clínico
La
anemia de células falciformes puede afectar niños y adultos. Los
pacientes presentan anemia hemolítica y crisis dolorosas relacionadas con
infartos óseos, pulmonares, o de otros órganos. Aproximadamente el 15%
de los pacientes presentan EVC, la cual puede ser isquémica o hemorrágica
y se encuentra relacionada con diversos mecanismos etiopatogénicos (Tabla
2). Los infartos cerebrales pueden ser precipitados por episodios de
acidosis, por infecciones concomitantes o por caídas bruscas en la
concentración de hemoglobina. Los niños que sobreviven más allá de los
primeros 5 años de vida suelen presentar crisis convulsivas y deterioro
intelectual [9,10].
Diagnóstico
El
diagnóstico definitivo de anemia de células falciformes se establece
mediante electroforésis de hemoglobina, la cual muestra las típicas
alteraciones en las cadenas beta. Los estudios de neuroimagen suelen
mostrar infartos o hemorragias cerebrales de distinto tamaño y localización
[11]. El doppler transcraneal es de gran utilidad para demostrar estenosis
de arterias intracraneales antes del desarrollo de eventos isquémicos
[12].
Tratamiento
El
tratamiento de la anemia de células falciformes está principalmente
dirigido a reducir el nivel de hemoglobina anormal circulante. Esto se
logra mediante transfusiones sanguíneas repetidas [12]. Algunos autores
sugieren el uso de drogas que aumenten la deformabilidad de los
eritrocitos tales como la pentoxifilina, así como de medicamentos que
aumenten los niveles de hemoglobina fetal circulante [8,13]. No existe
evidencia sólida que favorezca el uso de agentes antiagregantes
plaquetarios o de anticoagulantes en estos enfermos.
Arteritis
DE TAKAYASU
La
arteritis de Takayasu es una arteriopatía crónica de causa desconocida
que afecta a la aorta y sus ramos principales. Se observa con mayor
frecuencia en mujeres jóvenes Orientales que habitan en Japón y en
regiones del sudeste Asiático. Sin embargo, esta entidad ha sido descrita
en hombres, mujeres y niños de todas las razas y de diferentes regiones
del mundo [14].
Fisiopatología
La
arteritis de Takayasu se caracteriza por estenosis segmentaria de arterias
de grande y mediano calibre, incluyendo la aorta y sus ramas principales,
tales comoel tronco braquio-cefálico, la arteria carótida primitiva
izquierda, la arteria subclavia izquierda, las arterias renales y las
arterias femorales. En algunos casos pueden comprometerse las arterias
pulmonares [15]. Los vasos de pequeño calibre no se afectan, por lo que
la vasculatura intracraneal es normal en esta entidad. Desde el punto de
vista histopatológico, la arteritis de Takayasu se caracteriza por la
presencia de un infiltrado inflamatorio en la pared arterial, lo que
condiciona degeneración de la capa elástica, fibrosis de la media y
proliferación celular en la íntima (panarteritis).
Cuadro clínico
La
arteritis de Takayasu cursa con dos estadíos clínicos distintos, una
fase aguda caracterizada por fiebre, malestar general y aumento en la
velocidad de sedimentación globular, y una fase crónica en la que
predominan los síntomas isquémicos por estenosis arterial progresiva.
Las manifestaciones más importantes en esta última fase inccluyen
disnea, taquicardia, claudicación intermitente, hipertensión arterial,
ausencia de pulsos periféricos, soplos vasculares o cardiacos y
diferencias de presión arterial entre los brazos y las piernas [16].
Hasta el 10% de los pacientes desarrollan complicaciones neurológicas,
las que pueden marcar el inicio clínico de la enfermedad [17-19]. Dichas
complicaciones se deben al desarrollo de infartos cerebrales, los que
usualmente se localizan en el territorio carotídeo. Los infartos pueden
ser de gran tamaño, comprometiendo todo el territorio de las arterias
cerebral anterior y media, o bien ser pequeños y encontrarse confinados a
un ramo pial. Los infartos cerebrales son causados por fallo hemodinámico
o por embolismos arteria-arteria y su tamaño no se correlaciona
necesariamente con la extensión del daño vascular. Esto se debe al
desarrollo lento de estenosis y oclusión arterial, lo que permite la
formación de circulación colateral alrededor de los vasos que forman el
polígono de Willis.
Diagnóstico
La
aortografía permite el diagnóstico y clasificación adecuada de la
arteritis de Takayasu. De acuerdo con Lupi-Herrera y colaboradores [20],
se reconocen 4 tipos de arteritis de Takayasu dependiendo de la extensión
del compromiso arterial (Tabla 3). Los
hallazgos angiográficos incluyen estenosis u oclusión arterial,
dilataciones post-estenóticas, formación de una red anormal de vasos
colaterales alrededor de los sitios de oclusión arterial, y formación de
aneurismas (Figura 1). Estos hallazgos angiográficos
pueden encontrarse en otros tipos de enfermedades de la aorta,
tales como aterosclerosis, diisplasia fibromuscular o coartación de la
aorta. Por lo tanto, el diagnóstico definitivo de arteritis de Takayasu
solamente se establece con certeza en aquellos pacientes que cumplan con
los criterios diagnósticos de Ishikawa (Tabla
4).
Tabla
3. Tipos
angiográficos de la arteritis de Takayasu.
|
Tipo I.
Compromiso
del arco aórtico y troncos supra-aórticos.
Tipo II.
Compromiso
de la aorta descendente torácica y abdominal.
Tipo III.
Compromiso
tanbto del arco aórtico como de la aorta descendente.
Tipo IV.
Compromiso
de la arteria pulmonar (asociado con cualquiera de las
combinaciiones anteriores). |
Tabla
4. Criterios de Ishikawa para el diagnóstico de arteritis de
Takayasu*.
Criterio
obligatorio
|
|
Edad menor de 40 años
|
|
Criterios mayores
|
|
Afección
de la arteria subclavia izquierda
|
|
Afección de la arteria
subclavia derecha
|
|
Criterios menores
|
|
Velocidad
de sedimentación globular aumentada.
|
|
Dolor a la palpación de la carótida.
|
|
Hipertension
arterial
|
|
Insuficiencia
aórtica
|
|
Afección
de la arteria pulmonar
|
|
Afección
de la arteria primitiva izquierda
|
|
Afección
distal del tronco braquio-cefálico
|
|
Afección
de la aorta torácica
|
|
Afección
de la aorta abdominal
|
*
El diagnóstico se establece en pacientes que tengan, además del criterio
obligatorio: a) dos criterios mayores, b) un criterio mayor y dos menores,
o c) cuatro criterios menores.
Tratamiento
Durante
la fase aguda de la enfermedad (pacientes con velocidad de sedimentación
globular elevada) se encuentra indicado el uso de corticosteroides
(prednisona 1 mg/kg/día) [21]. En la fase crónica o en aquellos
pacientes que no responden a corticosteroides, puede considerarse la opción
de cirugía vascular reconstructiva [22].
CISTICERCOSIS
La
cisticercosis es la enfermedad parasitaria más frecuente del sistema
nervioso central y uno de los problemas de salud más importantes en
naciones en vías de desarrollo de América Latina, Africa y Asia [23].
Esta enfermedad ocurre cuando el hombre se transforma, en forma
accidental, en el huesped intermediario en el ciclo biológico de la Taenia
solium al ingerir sus huevecillos en alimentos contaminados. Una vez
ingeridos, los huevecillos se transforman en oncosferas, las que
attraviezan la pared intestinal, entran a la circulación y viajan hacia
los tejidos del huesped para los que el parásito tienen trofismo
(especialmente músculos estriados, ojos y sistema nervioso central). A
este nivel, las oncosferas maduran formando cisticecos.
Fisiopatología
Los
cisticercos pueden localizarse en el parénquima cerebral, el espacio
subaracnoideo, el sistema ventricular o la médula espinal. La reacción
inflamatoria que rodea a estos parásitos desencadena una serie de cambios
en el sistema nervioso, incluyendo edema cerebral, gliosis, y la formación
de un denso exudado en el espacio subaracnoideo compuesto por fibras colágenas,
linfocitos, células gigantes multinucleadas, eosinófilos y membranas
parasitarias hialinizadas [24,25]. Esto causa engrosamiento de las
leptomenínges basales con atrapamiento de los nervios craneales y de los
vasos sanguíneos que forman el polígono de Willis. Esto último es
responsable del desarrollo de complicaciones vasculares—isquémicas o
hemorrágicas—de la cisticercosis. Los infartos cerebrales se deben a la
oclusión inflamatoria de pequeñas arterias perforantes en la base del cráneo
o a la formación de depósitos de ateroma en la
luz arterial como resultado de la ruptura del endotelio (Figura 2). Las
hemorragias, especialmente subaracnoideas, se deben al
debilitamiento de la pared arterial con formación de aneurismas micóticos.
|

|
|
Figura
1. Angiografía
carotídea en un paciente con arteritis de Takayasu que muestra
las características de la enfermedad, incluyendo oclusión
arterial, estenosis y formación de una amplia red de vasos
colaterales anormales.
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|
Figura
2. Corte
histopatológico de un vaso leptomeníngeo afectado por angeitis
cisticercosa. Se aprecia proliferación de la pared vascular
(flechas) y oclusión de la luz arterial.
|
Cuadro
clínico
La
cisticercosis es una enfermedad pleomórfica debido a variaciones
individuales en la severidad de la infección, en la localización de las
lesiones y en el grado de respuesta inmune del huesped frente al parásito.
Las manifestaciones clínicas más frecuentes de la enfermedad incluyen
crisis convulsivas, signos focales, hipertensión endocraneal y demencia.
Dichas manifestaciones suelen evolucionar en forma subaguda o crónica
[25]. Sin embargo, un porcentaje de enfermos presentan signos focales de
inicio súbito como consecuencia del desarrollo de un infarto cerebral
[26]. Las complicaciones cerebrovasculares de tipo isquémico de la
cisticercosis incluyen infartos lacunares e infartos grandes [27]. Los
primeros se localizan en el brazo posterior de la cápsula interna o en la
corona radiada y condicionan síndromes lacunares (hemiparesia motora
pura, hemiparesia atáxica) similares a los observados en pacientes con
aterosclerosis [28,29]. Por otra parte, algunos enfermos desarrollan
infartos cerebrales grandes relacionados con oclusión de la arteria
cerebral anterior, la arteria cerebral media o incluso la arteria carótida
interna [30-32]. Los reportes
de hemorragia subaracnoidea secundarios a cisticercosis cerebral son
escasos, aunque es factible que un número de casos no hayan sido
diagnosticados correctamente [33]. En la Tabla 5 se resumen las diferentes
complicaciones cerebrovasculares de la cisticercosis y su mecanismo de
producción.
Tabla 5. Complicaciones cerebrovasculares
de la cisticercosis.
|
Síndrome
clínico
|
Subtipo y topografía de enfermedad
vascular cerebral
|
Mecanísmo patogenético
|
|
Hemiparesia
atáxica.
Hemiparesia
motora pura.
|
Infarto
lacunar en brazo posterior de cápsula interna o en corona radiada.
|
Oclusión
inflamatoria de arterias de pequeño calibre (endarteritis).
|
|
Déficit
sensorimotor.
Afasia.
Coma.
|
Infarto
grande en territorio de arteria cerebral anterior o cerebral media.
|
Oclusión
de arterias de mediano calibre por depósitos de ateroma.
|
|
Demencia.
|
Infartos
en ambos lóbulos frontales.
|
Oclusión
de ambas arterias cerebrales anteriores.
|
|
Síndrome
del tope de la arteria basilar.
Síndrome
de Parinaud.
|
|
Oclusión
inflamatoria de ramos paramedianos de la arteria mesencefálica.
|
|
Ataques
isquémicos transitorios.
|
- - - - - - - - - -
|
Estenosis
de la arteria carótida interna.
Desarrollo
gradual de enfermedad de pequeños vasos.
|
|
Cefalea, vómito, rigidez de nuca.
|
Hemorragia
subaracnoidea.
|
Ruptura
de aneurismas micóticos.
|
Diagnóstico
El
diagnóstico definitivo de cisticercosis es posible mediante el análisis
adecuado de los datos aportados por los estudios de neuroimagen y las
pruebas serológicas [34]. En pacientes con infarto cerebral secundario a
cisticercosis, la TC y la IRM usualmente muestran, además del infarto,
reforzamiento anormal de las leptomenínges, quistes subaracnoideos e
hidrocefalia. La angiografía de vasos intracraneales puede ser normal o
revelar estenosis segmentaria de arterias de mediano calibre. En estos
pacientes, el estudio de LCR usualmente es anormal, con pleocitosis
mononuclear (hasta 500 células x mm3), aumento de proteínas (hasta 2.000
mg/dl) y glucosa normal [29]. Las pruebas serológicas, especialmente el
inmunoblot, suelen ser positivas en estos enfermos, confirmando el diagnóstico.
Tratamiento