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Tratamiento
de la Paraparesia Espástica Tropical con Pentoxifilina: Estudio Piloto Dr. Tomás Alarcón-Guzmán (*), Dr. Tomás Alarcón-Avilés (**) Servicio
de Neurología Clínica, Hospital Teodoro Maldonado Carbo, Instituto
Ecuatoriano de Seguridad Social (*), Servicio de Medicina Interna San
Gabriel, Hospital Luis Vernaza (**), Guayaquil, Ecuador. -
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Correspondencia:
Dr. Tomás Alarcón-Guzmán, P.O.
Box (09-01) 7308, Guayaquil - Ecuador La
paraparesia espástica tropical (PET) es una mielopatia crónica
progresiva, descrita en nuestro país hace mas de una década, en
pacientes provenientes casi en su totalidad de la provincia de Esmeraldas
[1,2]. Esta entidad se caracteriza por paraparesia
espática, disfunción esfinteriana y trastornos de la marcha, con
mínimas alteraciones sensitivas en las extremidades inferiores. Según
Osame y Román [3], la PET es similar a la mielopatía asociada con
infección por HTLV-1 (HAM), entidad descrita en el Japón hace varios años.
La
relación entre PET e infección por el retrovirus HTLV-1 está
universalmente aceptada; sin embargo, la fisiopatología de esta entidad
no está totalmente aclarada, aunque la infección viral y la respuesta
inmune del paciente aparaceren como determinantes en el proceso. Desde el
punto de vista neuropatologico, la infiltración perivascular por células
mononucleares, especialmente por linfocitos T del tipo CD 4 y CD 8 pueden
causar degeneración de la mielina y del axón en las columnas laterales
de la porción media y baja de la médula toracica. Se ha reportado que
los pacientes con HAM/PET presentan aumento de células mononucleares en
sangre periférica, especialmente de linfocitos CD4+, los que in vitro
se adhieren fácilmente a las células endoteliales que podrían migrar a
la médula espinal, produciendo citoquinas como la Interleukina 1B, factor
alfa de necrosis tumoral (TNF–alfa), Interferon gamma, secretados desde
células infiltrativas que pueden lesionan la médula espinal.
En
el tratamiento de la PET se han usado corticoesteroides, interferon alfa y
plasmaferesis, que han tenido efectos limitados o no concluyentes de
beneficio para el paciente. Recientemente, se ha reportado la eficacia de
la pentoxifilina en el tratamiento de las complicaciones inducidas por
infección por HTLV-1 [4-6]. La pentoxifilina es una xantina, utilizada
como probable agente vasoactivo en la enfermedad cerebro-vascular, con
escasos efectos adversos o reacciones tóxicas demostrables [7]. Por otra
parte, la acción inmuno-modulatoria de esta droga ha llamado la atención
recientemente. La pentoxifilina suprime la acción
del TNF-alfa que se encuentra aumentado a través de células
mononucleares de pacientes con HAM/PST. A semejanza con lo que ocurre en
la esclerosis múltiple, el HTLV-1 asociado a mielopatía
provoca reacciones inmunológicas con trastornos neurodegerativos
espinales. La proliferación espontanea de linfocitos en sangre periférica
es el hallazgo inmunológico mas característico, y el acúmulo
perivascular de dichos linfocitos produce infiltración linfocitaria
parenquimatosa en la médula espinal debida a la adherencia aumentada de
linfocitos a las células endoteliales de los pacientes con esta
patologia. De igual manera, existe una autoregulación simultanea
de mRNA que se expresa en aumento de citoquinas (TNF-alfa,
interferon ganma, interleucina-1ª y granulocitos estimulantes). Estas
infiltraciones perivasculares de monocitos son frecuentemente detectadas
mediante técnicas inmuno-citoquímicas en lesiones activas y crónicas de
la médula espinal de estos pacientes. Estos hallazgos sugieren
que la adhesion molecular de polimorfonucleares y la regulacion de
citoquinas juegan un papel importante en la inmunopatogénesis de la PET.
Teniendo la pentoxifilina una acción antiinflamatoria y antimodulatoria
que se expresa en la supresión del TNF-alfa, es factible suponer que su
uso podría mejorar los síntomas de la mielopatia en pacientes con PET.
Finalmente, se ha encontrado utilidad de la pentoxifilina en el manejo de
pacientes con infecciones bacterianas sistemicas, en el síndrome de
distress respiratorio y en la encefalomielitis alérgica. Aen el presente
trabajo se describe nuestra experiencia preliminar con el uso de
pentoxifilina en pacientes con PET. PACIENTES
Y METODOS Se
realiza un estudio abierto, piloto, con el objeto de evaluar la acción de
la pentoxifilina en 5 pacientes con PET valorados en el Servicio de
Neurología del Hospital Teodoro Maldonado Carbo, Guayaquil. Las características
clínicas de los enfermos se resumen en la Tabla 1. Los
pacientes recibieron 300 mg de pentoxifilina por día, por vía oral,
durante 4 semanas. Las pruebas inmunológicas (ELISA y Western
Bloot) se repitieron tres meses después de realizado el
tratamiento y diversos exámenes electrofisiológicas (EMG, VCM, VCS, Onda
F y Reflejo H) fueron practicados antes y dos meses después de terminado
el tratamiento. Los pacientes fueron evaluados a los seis y doce meses en
base a criterios fundamentalmente clínicos según la escala de Osame, que
va de “0” cuando el paciente puede caminar y correr, “1” cuando
tiene marcha normal pero con caminar lento, “2” cuando hay dificultad
para la marcha, “3” cuando la marcha es anormal y existe incapacidad
para correr, “4” cuando necesita ayuda para subir escaleras, “5”
cuando necesita soporte para caminar ayudado por una mano, “6” cuando
necesita ayudarse con sus dos manos para caminar, “7” cuando necesita
soporte para caminar una distancia de 10 metros, “8” cuando el límite
es de 5 metros, “9” cuando hay imposibilidad para la marcha pero es
capaz de arrastrarse con manos o pies, “10” cuando solo puede
arrastrarse con las manos, “11” cuando es incapaz de arrastrase pero
puede moverse en la cama, “12” cuando hay incapacidad para virarse
pero puede mover los píes y “13” cuando está completamente confinado
a la cama [8]. RESULTADOS Los
efectos clínicos demostraron mejoría en cuatro de los cinco pacientes
(del grado “8” al “6” en los pacientes # 2 y 3, y del grado
“4” al “2” en los pacientes 1 y 4). El paciente 5 no mostró mayor
variabilidad en su cuadro clínico. Uno de los pacientes, que necesitaba
silla de ruedas, pudo caminar sin asistencia 5 metros seis semanas después
de finalizado el tratamiento. En los cuatro pacientes que mejoraron, el
tiempo requerido para caminar 10 metros disminuyó.
después de 4 semanas de la administración de pentoxifilina. La
espasticidad disminuyó obstensiblemente en los 5 pacientes y el clonus
del pié del paciente # 3 disminuyó marcadamente. Los trastornos
sensoriales mejoraron en tres enfermos y las alteraciones esfinterianas
mejoraron en dos de los cinco pacientes. En los pacientes # 1, 3 y 5, la
administración de pentoxifilina continuó por más de seis meses y la
re-evaluación de la función motora se mantuvo, observándose mejoría de
la misma después del tratamiento. Las pruebas
inmunológicas y bioquímicas practicadas previas al ensayo no
mostraron variabilidad, no así los estudios electrofisiológicos, que en
los pacientes # 1,3 y 4, demostraron acortamiento de la VCM, que se
encontraba prolongada. DISCUSION
En este estudio piloto se observa mejoría clínica en cuatro de cinco pacientes con PET luego del tratamiento con pentoxifilina a dosis de 300 mg por día, durante 4 semanas. Reportes previos refieren mejoría clínica del HAM/TEP con plasmaferesis [9], interferón alfa [10] y heparina [11]. Aunque nuestra población estudiada es reducida, el uso oral de pentoxifilina demuestra ser efectivo, fácil y seguro en el tratamiento de la PET. Nuestros resultados de efectividad son comparables a los obtenidos por otros investigadores con las drogas o procedimientos previamente mencionadas, con la ventaja de la inocuidad de la pentoxifilina. El uso de interferón alfa y la plasmaferesis requieren hospitalización, sus efectos clínicos duran pocos meses y su costo es elevado. Puesto que HAM/PET es una entidad crónica y progresivo, el establecer un tratamiento poco costoso y seguro es esencial. La pentoxifilina, una metilxantina, con efectos hemorreológicos, ha demostrado mediante estudios experimentales ser capaz de inducir inmunomodulación, que incluye inhibición de linfocitos T y B, y disminución de la adhesión endotelial leucocitaria. Puesto que el TNF-alfa es tóxico a la envoltura de la vaina de mielina y a los oligodendrocitos, lo que juega un rol importante en la patogénesis de la PET, esta droga podría modificar su producción en las lesiones. Más aún, se ha sugerido que la pentoxifilina reduce la replicación viral de HIV-1 en cultivo de células. Aunque los cambios en HTLV-1 proviral no se dan, la proliferación celular aumentada, que es una de las anormalidades inmunológicas características de la PET, disminuye después del tratamiento con pentoxifilina. Recientemente se ha reportado que el aumento de la proliferación espontánea de linfocitos en sangre de pacientes con HAM/PET se suprime in vitro con el uso de pentoxifilina, lo que aclararía el mecanismo del beneficio clínico de este fármaco. Estos resultados preliminares requieren confirmación mediante estudios a gran escala, con grupos controles, que avalicen de manera fidedigna el uso de pentoxifilina en pacientes con PET [12].
REFERENCIAS 1.
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en el Ecuador. Medicina de Hoy 1.990; 9:48–53. 2.
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and elevation of serum T Helper type
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Tsujino A, Nakamura T, et al.: Pentoxifilline down-regulates adhesion
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associated myelopathy. J Neroimmunol 1977; 73:191-196 6.
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Ward A, Clissold SP: A
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9.
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et, al: Plasmapheresis in treatment
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lymphotropic virus type I Associated
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Shibayama K, Nakamura T. Interferon Alfa
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Nagasato K, Ichinose K.: Heparin treatment
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humen T- lumphotropic
virus Type I (HTLV-1) associated myelopathy: a
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