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Epidemiología
de la enfermedad cerebrovascular hemorrágica
en la región central de Cuba R.
Bembibre, A. Soto, D. Díaz, A. Hernández Hospital Universitario Clínico Quirúrgico
Gustavo Aldereguía Lima. Cien-fuegos. Hospital Universitario Clínico
Quirúrgico Arnaldo Milián Castro. Villa Clara. Hospital Universitario Clínico
Quirúrgico Camilo Cienfuegos. Sancti Spiritus, Cuba. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --- - - - - - - - - - - - - Correspondencia: Dr. Rubén
Bembibre-Taboada. Avda 40 # 4104 entre 41 y 43. Cienfuegos,
Cuba. Publicado en Rev Neurol 2001;33:601-4 y reproducido en Rev Ecuat Neurol gracias al acuerdo de publicación de la Federación de Revistas Neurológicas en Español. Resumen. Introducción. Las enfermedades cerebrovasculares constituyen la tercera causa de muerte en Cuba. Dentro de los programas prioritarios del Ministerio de Salud Pública del país y dentro de los proyectos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayor letalidad corresponde a los cuadros hemorrágicos. Objetivo. Determinar el comportamiento de la enfermedad cerebrovascular hemorrágica en la región central del país. Pacientes y métodos. Estudio explorativo, descriptivo y retrospectivo, con la revisión de 1.401 expedientes clínicos. Las variables de interés fueron procesadas ulteriormente por sistema computarizado de procesamiento de datos EPINFO 6.0 con determinación de media, desviación estándar y ji al cuadrado. Resultados. Se observó una tasa de incidencia anual de 84,03 por 100.000 habitantes para enfermedad cerebrovascular he-morrágica. El 54,16 y 29,86 por 100.000 habitantes para hemorragia intracerebral y hemorragia subaracnoidea, respectivamente, se observó una mortalidad total de 68,95%. La enfermedad se asoció con posibles factores meteorológicos y el mayor porcentaje correspondió a la hemorragia intracerebral con 64,45%; el marcador de riesgo más estudiado fue la hipertensión arterial (p< 0,01). La tercera edad aporta el mayor número de casos (p< 0,001). El tratamiento quirúrgico fue empleado en 81 pacientes con hemorragia subaracnoidea y predominaron las malformaciones de arteria cerebral media y anterior. Los pilares de tratamiento más empleados fueron depletantes como Manitol y antagonistas del calcio. En un número considerable de enfermos fue necesaria la ventilación mecánica y el apoyo vasoactivo, la mayoría fueron atendidos en Unidades de Terapia Intermedia Polivalente y la principal complicación fue la sepsis. Conclusiones. Existe una elevada letalidad por enfermedad cerebrovascular hemorrágica en la región central del país, y una vez establecido el diagnóstico el pronóstico es en la mayoría de los casos desfavorable. Los pacientes incluidos en el programa para atención de hemorragia subaracnoidea tienen resultados prometedores. Summary.
Introduction.
Cerebrovascular diseases are the third most important cause of death in
Cuba. Among the programmes given priority by the Cuban Ministry of Public
Health and the World Health Organization (WHO), hemorrhagic disorders are
the most lethal. Objective. To determine the behaviour of
hemorrhagic cerebrovascular disease in the central region of Cuba.
Patients and methods. An exploratory, descriptive, retrospective study in
which 1,401 clinical histories were reviewed. The variables being
investigated were then processed using the computer data processor EPINFO
6.0 to determine the mean, standard deviation and chi squared. Results. An
annual incidence rate of 84.03 per 100,000 persons was seen for
hemorrhagic cerebrovascular disease; 54.16 and 29.86 per 100,000 persons
respectively for intracerebral hemorrhage and subarachnoid hemorrhage; and
total mortality of 68.95%. The disorder was associated with possible
meteorological factors and the highest percentage was due to intracerebral
hemorrhage with 64.45%. Arterial hypertension was the most intensely
studied risk marker (p< 0.01). Most cases were elderly (p< 0.001).
Surgical treatment was given to 81 patients with subarachnoid hemorrhage,
with a predominance of malformations of the middle and anterior cerebral
arteries. Treatment was based on depletion using Manitol and calcium
antagonists. A considerable number of patients required mechanical
ventilation and vaso-active drug support. Most were attended in
Intermediate Polyvalent Treatment Units and the main complication was
sepsis. Conclusions. There is a high mortality from hemorrhagic
cerebrovascular disease in the central region of Cuba, and once the
diagnosis has been made the prognosis is usually poor. The patients
included in the programme of attention for subarachnoid haemorrhage showed
promising results. INTRODUCCIÓN Las enfermedades cerebrovasculares (ECV)
constituyen la tercera causa de muerte en la isla de Cuba desde hace
varios años; fueron la causa básica del 9,9% del total de defunciones en
1997 y el 10,6% en 1999. En muchos países del mundo se encuentran dentro
de las cinco primeras causas de mortalidad, correspondiendo a las de tipo
hemorrágico la mayor letalidad; se han realizado numerosos estudios de ámbito
mundial [1-7]. Se encuentran incluidas dentro del grupo de enfermedades crónicas
no transmisibles (ECNT), que son responsables de la mayor morbilidad y
mortalidad de los países desarrollados. Las ECV se vinculan estrechamente
a los marcadores de riesgo, con-cediéndose valor prioritario a la
hipertensión arterial (HTA) [8-12]. A la ECV hemorrágica corresponde una
elevada mortalidad, y constituye la de mayor letalidad en unidades de
terapia interme-dia, y, dentro de éstas, a la hemorragia intracerebral
(HIC); en el caso de la hemorragia subaracnoidea (HSA), las gradaciones I
y II de Hunt y Hess ofrecen mejor pronóstico. La región central de Cuba
es un territorio con más de un millón de habitantes y con un gran
desarrollo de los sistemas sanitarios y sociales. La incidencia de ECV
hemorrágica resulta un problema en la práctica médica diaria y, con el
fin de contener dichas enfermedades, se ha desplegado un enorme trabajo en
el nivel primario de atención, sobre todo en el control de los marcadores
de riesgo, como la HTA; no obstante, sigue constituyendo un importante
problema de salud. La creación de los grupos de atención a ECV en el
territorio, así como llevar a efecto proyectos de trabajo, permitirá un
control mayor sobre las mismas. Se efectuó un programa específico para
la atención a pacientes con HSA. Se realizó un estudio con el objetivo
de determinar la magnitud del problema y los factores importantes
asociados, para precisar estrategias de trabajo futuro que permitan
minimizar la incidencia de estas enfermedades; no existen en el territorio
ni en el país estudios multicéntricos de este tipo efectuados con
anterioridad. PACIENTES Y MÉTODOS El universo de la investigación lo
constituyó la totalidad de pacientes portadores de ECV hemorrágica en el
territorio de las provincias centrales de Villa Clara, Sancti Spiritus y
Cienfuegos, atendidos en los hospitales provinciales de las citadas
localidades (1.401), los cuales reciben la casi totalidad de enfermos de
esta afección en el territorio. Con ellos se constituyó la muestra, y se
excluyeron de la misma los enfermos que recibieron atención en otros
centros asistenciales del territorio nacional. Se efectuó en el período
del 1 de enero de 1995 al 31 de diciembre de 1997 (tres años). La inclusión
de casos por otras causas evitó sesgo de muestreo. Es un estudio de tipo
descriptivo, retrospectivo, de serie de casos. Se realizó la revisión de
los 1.401 expedientes clínicos obtenidos por los comunicados estadísticos de los respectivos
centros asistenciales y corroborados con los departamentos y servicios de
terapias intermedias, intensivas y neurología en que se atendieron la
totalidad de los casos. Se aplicó anexo para la toma de variables de
interés como: tipo de ECV, servicio(s) de atención; en caso de HSA,
estadio por la clasificación Hunt y Hess, realización de intervención
quirúrgica, localización y causa del proceso; para la totalidad,
tratamiento empleado, evolución, sexo, raza, mes y año, edad y exámenes realizados paraclínicos; en caso de fallecidos, comprobación necrópsica,
complicaciones y época del año. Se obtuvieron las estimaciones
poblacionales de los respectivos territorios por el Comité Estatal de
Estadísticas (CEE), para la obtención de las tasas. Los datos se
procesaron por sistema EPINFO 6.0 programa informático para el
procesamiento de datos con suma, media, desviación estándar, c 2 (grados de libertad 10), obteniendo los
resultados y procediendo a la discusión de los mismos. Los principales
resultados se expresan en gráficos y tablas. Se utilizaron como criterios
diagnósticos los siguientes: Hemorragia intracerebral (HIC) Cuadro resultante de extravasación de
sangre al parénquima cerebral, con apertura ulterior o no al sistema
ventricular y espacio subaracnoideo. Clínicamente, signos focales según
territorio afectado y manifestaciones de edema cerebral u otras
complicaciones. Tomográfico: comprobación de imagen
hiperdensa con topografía determinada, que aparece antes de las 72 horas
posteriores al inicio del cuadro. Estudio de líquido cefalorraquídeo
(LCR): comprobación de líquido transparente, incoloro si
intraparenquimatosa pura y si abierta a ventrículos o espacio
subaracnoideo sanguinolento con prueba de los tres tubos, que excluye
punción traumática. Necrópsico: constatación de hemorragia dentro del parénquima cerebral, con o sin abertura a sistema ventricular y meninges. Hemorragia subaracnoidea (HSA) Cuadro resultante por rotura de aneurisma
o malformación arteriovenosa en la cavidad craneal. Clínicamente, clasificación de Hunt y
Hess: 0, aneurisma no roto; I, asintomático o cefalea ligera con o sin
rigidez nucal; IA, defecto motor ligero, estable, sin reacción aguda meníngea
o cerebral; II, cefalea moderada o intensa, rigidez nucal y parálisis de
pares craneales; III, somnolencia o confusión con defecto neurológico
focal ligero; IV, estupor, hemiparesia moderada o intensa, y puede incluir
decorticación o descerebración tem-prana; V, coma profundo, con rigidez
de descerebración o estado moribundo. Tomográfico: imagen hiperdensa antes de
las 72 horas siguientes al inicio del cuadro clínico, con localización
en espacio subaracnoideo. Estudio del LCR: rosado, excluyendo por
prueba de los tres tubos que sea traumático (no aclara en los tres
tubos); después de centrifugado xantocrómico, se pueden observar hematíes
crenados. Necrópsico: comprobación de aneurisma
roto o malformación con sangrado al espacio subaracnoideo. Los pacientes tenían dos o más criterios
(clínico, tomográfico, líquido cefalorraquídeo, necrópsico). RESULTADOS Fueron portadores de ECV hemorrágica 1.401 pacientes, en una población de 1.667.246 habitantes; de ellos, 1.369.186 tenían 15 años y más, con una tasa de incidencia anual de 84,03 por 100.000 habitantes, correspondiendo tasas de 54,16 y 29,86 por 100.000 habitantes para HIC y HSA, respectivamente. En la serie estudiada se distribuyó el número de pacientes de la siguiente forma: 307, de Cienfuegos; 756, de Villa Clara; y 338, de Sancti Spiritus, correspondiendo la tasa mas elevada a Villa Clara, con 91,41 por 100.000 habitantes. La mortalidad fue del 68,95%; los porcentajes por grupos de edad se expresan en la tabla. Predominó la HIC con 903 casos y 498 con HSA. La distribución por meses y años se expresa en la figura 1, con las curvas de comportamiento por número de enfermos. No se demostró predominio franco de sexo; al masculino correspondieron 706 (50,4%). La raza blanca presentó 991 casos (70,7%), seguido de negra (17,8%), mestiza (11,1%) y amarilla (0,4%). Los marcadores de riesgo (MR) asociados se reflejan en la figura 2 (p< 0,01); 689 pacientes evolucionaron por más de cinco días en salas de terapia intermedia (49,17%), realizándose tomografía axial computarizada (TAC) al 34,3% y arteriografía cerebral al 13,3%. La sepsis respiratoria se presentó en 561 casos y 90 la presentaron a otro nivel. La disfunción orgánica se mostró en 407 enfermos. Necesitaron ventilación mecánica 698, y 196, apoyo vasoactivo; predominaron los del grupo de 70 a 79 años (Tabla) (p< 0,001). La comprobación necrópsica total o parcial fue superior al 90%, con un índice de necropsia superior al 90%. El tratamiento con depletantes, como el manitol y la furosemida y los antagonistas del calcio, se realizó en la totalidad de los casos. En la HSA predominó la malformación de la arteria cerebral media y anterior, y se intervinieron 81 pacientes. Al ingreso, predominaron los estadios I y II de la clasificación de Hunt y Hess, que ulteriormente varió.
DISCUSIÓN Las tasas obtenidas en nuestro estudio no
difieren mucho de las señaladas por otros autores, y son inferiores a las
tasas de incidencia señaladas en otras series. Caicoya et al comunican
132,4 por 100.000 habitantes para la primera ECV y 162,7 por 100.000
habitantes para cualquier ictus (incluye recurrencias), pero la tasa de
incidencia ajustada por edad para la población mundial muestra 61,3 por
100.000 y 73,6 por 100.000 habitantes, respectivamente, aunque esta
investigación incluyó el infarto cerebral [13]. Tasas de 121 por 100.000 habitantes sitúan
la ECV como la segunda causa de muerte en Asturias [13]. Se obtuvo una
mortalidad muy elevada en nuestro estudio; otros autores señalan una
magnitud de mortalidad mayor que la esperada por la incidencia [13],
atribuyéndose al tipo de ECV hemorrágica, que siempre tiene una
letalidad más elevada y grupos de edades avanzadas, ambos factores
implicados en nuestra investigación. Valores muy inferiores se informan
en otros estudios, como 23,2% en HIC y 19,4 para HSA por López-González
et al [14]. Y 41,4% en HIC por Dennis et al [15], lo que puede estar en
correspondencia con varios factores. En nuestra serie predominó la HIC
abierta en sistema ventricular, que tiene un pronóstico más
desfavorable; el diagnóstico basado en la neuroimagen, que permite la
detección de hematomas de menor tamaño con mejor pronóstico, no se
realizaba en la totalidad de los hospitales implicados en el estudio; la
totalidad de pacientes en nuestro medio reciben atención
institucionalizada, y no existen casos con posibilidades de fallecer fuera
del hospital. La cantidad de casos reseñados por
provincias se corresponde con la densidad poblacional de los respectivos
territorios; la provincia de mayor población es Villa Clara y la de menor
densidad, Cienfuegos; no obstante, aunque las tasas no muestran
variacio-nes significativas, sí existe predominio ligero en la región
norte-centro de la isla. El número de enfermos según tipo de ECV hemorrágica
pone de manifiesto el predominio de las HIC, que se señala y está
asociado a la causa directa del efecto acumulativo de los MR en personas
de la tercera edad, en una población cada vez más longeva, a diferencia
de las HSA, en que están implícitos otros factores, como la malformación
en la circulación cerebral y que puede presentarse a cualquier edad de la
vida, así como ritmos circadianos[11,12,14,16]. Se constató en la ECV hemorrágica la
presencia de una mayor comunicación en los meses invernales y con una
frecuencia mayor de fenómenos meteorológicos, como depresiones
tropicales y ciclones;esto se atribuye a la llamada meteorolabilidad, en
que las ECV y otras entidades suelen presentarse con mayor frecuencia
asociadas a fenómenos meteorológicos, ya que actúan las presiones,
temperaturas, etc., en el ser humano (posible influencia en adhesividad
plaquetaria, viscosidad, vulnerabilidad de los vasos, etc.). Todos estos
factores influyen todavía más en personas con MR. Este comportamiento se
pone de manifiesto en los tres años y más específicamente porque la
zona se vio afectada por un fuerte y devastador huracán [17,18]. El comportamiento en el tiempo fue variable,
con inscripción de curvas, y se corresponde con diversos factores que
inciden en el desarrollo de las entidades estudiadas. En nuestro estudio
no se evidenciaron diferencias en el comportamiento de la enfermedad en
cuanto al sexo y la distribución racial; está en correspondencia con las
características raciales etnodemográficas del territorio, donde existe
un predominio de blancos. Los MR, tan ampliamente estudiados en
nuestros días y vinculados estrechamente al desarrollo de las
enfermedades crónicas no transmisibles, se ponen una vez más de
manifiesto en nuestra serie, correspondiendo a la HTA la mayor muestra
[11,12,14]. En nuestro medio, los pacientes evolucionan mayoritariamente
en los primeros días en salas de terapia intermedia, que brindan
cobertura especializada y condiciones apropiadas para el manejo de este
tipo de enfermo en todo el territorio nacional. Su evolución en las
mismas depende de las complicaciones; por ello, los cuadros hemorrágicos
de una elevada letalidad mantienen permanencias superiores a cinco días,
a diferencia de los cuadros isquémicos, que evolucionan con un tiempo
aproximado de tres días. La comprobación por TC y la realización de
estudios angiográficos se realizaron como exámenes paraclínicos que,
unido al estudio del LCR, constituyen los
pilares diagnósticos en nuestro medio, así como en diferentes
partes del mundo [19]. La infección nosocomial continúa siendo un
problema de la práctica médica, señalándose en ocasiones como causa de
muerte [14], y la sepsis respiratoria es la que se comunica con más
frecuencia en estos enfermos; la disfunción orgánica múltiple (DOM) se
presentó también en un número considerable de los mismos, dada la
evolución tórpida de estos casos,
así como complicaciones variadas. En nuestro medio, sin escatimar el
riesgo costo-beneficio, se aplica todo tipo de recursos, incluyendo la
respiración artificial y el apoyo vasoactivo. Los marcadores de riesgo más
comunicados se reflejan en la figura 2 y es notorio que la HTA continúa
siendo en nuestro medio, al igual que en muchos países, el principal
factor de riesgo que todavía tiene un difícil control [8,14]. La constatación de una correlación
clinico-patológica total en un elevado número de casos y parcial en el
resto se corresponde con la pericia médica de los que se dedican a la
atención de este tipo de enfermos. El elevado índice de necropsias se da
por la interiorización en nuestro medio de su necesidad por parte de la
población y el convencimiento por parte de los médicos actuantes a los
familiares. Esto reviste gran importancia para la corroboración diagnóstica
y la colaboración en un más certero actuar médico, máxime en las
instituciones en que serealizó la investigación, por ser hospitales
con docencia médica. Otros autores señalan porcentajes inferiores
de realización de necropsias en pacientes con ECV, como Bassam et al
(79,8%) [20]. Los tratamientos más empleados se corresponden con los más
difundidos para el tipo hemorrágico, unido al de sostén [21]. En el caso
de las HSA, la mayoría presentaron alteraciones en la región anterior de
la circulación cerebral, corrigiéndose por intervención la totalidad de
casos posibles incluidos dentro del programa vigente para la atención a
enfermos con esta entidad en el territorio con evolución favorable; se
excluyeron mayoritariamente del programa los de edades muy avanzadas o
cuadros clínicos en estadios avanzados Hunt y Hess. En conclusión, la ECV se asocia a un
elevado grado de morbilidad y mortalidad en la región central de la isla
y se asocia a marcadores de riesgo; tienen amplia cobertura de prestación
de servicios especializados en hospitales del territorio. Una vez
establecidas las enfermedades, se debe continuar trabajando para minimizar
sus nefastas consecuencias. REFERENCIAS
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