SEN

 

        Volumen 10, número 3, 2001

Página principal
  
Presentación
  
Equipo directivo y comité científico
  
Información para los autores
  
INDICE
  
Revistas Anteriores
  
Envio de artículos
  
Enlaces a revistas médicas
  
Congreso virtual de neurología

 

NOMENCLATURA DE LAS ENFERMEDADES CEREBROVASCULARES

Dr. Exuperio Díez-Tejedor y Comité ad hoc de la S.I.A.E.C.V. para nomenclatura del ictus cerebral.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Correspondencia: Exuperio Díez Tejedor, Unidad de Ictus, Servicio de Neurología, Hospital Universitario La Paz, Universidad Autónoma de Madrid, Paseo de la Castellana, 261.

28046. Madrid, España.

Comité ad hoc SIAECV

Exuperio Díez Tejedor (España), Oscar H. Del Brutto (Ecuador), Mario Muñoz (Colombia), Gregorio Abiusí (Argentina), Jose Alvarez Sabin (España), Gustavo Sapornik (Argentina), José Vivancos (España), Antonio Culebras (USA).

____________________________________________________

Se han realizado muchas clasificaciones sobre enfermedades vasculares cerebrales, bien de forma global o limitadas a algunos aspectos, determinando una serie de criterios para establecer subtipos etiológicos; algunas de ellas fueron elaboradas por comisiones pertenecientes a organizaciones científicas creadas a tal fin, mientras otras surgieron como consecuencia de la unificación de criterios previa a la realización de determinados estudios clínicos. Las más relevantes han sido las llevadas a cabo por: el National Institute of Neurological and Communicative Disorders and Stroke (NINCDS) que ha realizado tres a lo largo del tiempo, siendo vigente la correspondiente al año 1990 (1); el Trial of Org 10172 in Acute Stroke Registry (TOAST) (2) y el Laussane Stroke Registry (LSR) (3) así como las realizadas por el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (4,5). Además  merece considerarse la realizada por el Oxfordshire Community Stroke Project (OCSP) (6) En todas ellas nos hemos apoyado para desarrollar este capítulo.

El concepto de enfermedad vascular cerebral se refiere a todo trastorno en el cual un área del encéfalo se afecta de forma transitoria o permanente por una isquemia o hemorragia, estando uno o más vasos sanguíneos cerebrales afectados por un proceso patológico. El término ictus representa de forma genérica un grupo de trastornos que incluyen el infarto cerebral, la hemorragia cerebral y la hemorragia subaracnoidea. “Ictus”, es un término latino que al igual que su correspondiente anglosajona, “stroke”, significa “golpe” y describen perfectamente el carácter brusco y súbito del proceso. Son sinónimas las denominaciones de Accidente Cebrovascular, Ataque Cerebral y Apoplejía.

Según su naturaleza, la enfermedad vascular cerebral se puede presentar como isquemia o como hemorragia (Fig. 1), con una proporción en torno al 85% y al 15% respectivamente.

La isquemia se produce por la disminución del aporte sanguíneo cerebral de forma total (isquemia global) o parcial (isquemia focal). Según la duración del proceso isquémico se presentará como accidente isquémico transitorio (AIT) o como infarto cerebral, en función de que el déficit isquémico revierta o no antes de 24 horas. La hemorragia es la presencia de sangre, bien en el parénquima o en el interior de los ventrículos cerebrales (hemorragia cerebral), bien en el espacio subaracnoideo (hemorragia subaracnoidea). 

FIGURA 1.- Clasificación de la enfermedad cerebrovascular según su naturaleza.

Utilizamos el término de isquemia cerebral global cuando la disminución del flujo sanguíneo cerebral se produce en todo el cerebro de manera simultánea debido a una hipotensión arterial marcada. Afecta a los hemisferios cerebrales de forma difusa, asociada o no a una lesión del tronco del encéfalo y/o cerebelo. Sus causas más frecuentes son el paro cardiaco y la cirugía con circulación extracorpórea, pero cualquier cuadro de shock prolongado, independientemente de su etiología, lo puede producir. Las consecuencias clínicas abarcan desde un déficit cognitivo leve (memoria, atención) hasta el estado vegetativo persistente por necrosis neocortical e incluso, si la duración es elevada, muerte cerebral por afectación troncoencefálica. 

Desde el punto de vista anatomopatológico, podemos encontrar dos tipos de infarto cerebral:

·    Infarto cerebral pálido. Generado en la zona distal a una oclusión arterial persistente. En las zonas con flujo sanguíneo, como por ejemplo el borde del infarto, se observa presencia leucocitaria. Posteriormente los macrófagos ocupan la zona y los productos necróticos se eliminan durante meses. 

·   Infarto cerebral hemorrágico. Presenta una importante concentración de eritrocitos dentro de la zona infartada. Las placas petequiales predominan en la sustancia gris, dada su mayor vascularización relativa. Frecuentemente está asociado a infartos de mecanismo embólico.

 

Radiológicamente nos encontramos las siguientes manifestaciones de isquemia cerebral:

  • Infarto cerebral. Se objetiva una imagen hipodensa en la TC. Correspondería al infarto pálido que hemos comentado previamente.

  • Infarto cerebral hemorrágico. En este caso, en la TC observaremos imágenes hiperdensas (contenido hemático) en el área hipodensa del infarto.

  • Infarto cerebral silente. Son infartos evidenciados en un estudio de neuroimagen que no han producido manifestaciones clínicas previas.

  • Leucoaraiosis. Se define como rarefacción de la sustancia blanca del cerebro. En la TC craneal se observa un área de hipodensidad. En la RMN craneal dependerá del tipo de secuencia empleada, en T2 aparece como una hiperintensidad. Puede ser periventricular o subcortical, siendo ésta última la que probablemente tenga un  origen isquémico más claro.

CLASIFICACIÓN DE LA ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL

Emplearemos como referente la “III Clasificación de Enfermedades Cerebrovasculares, propuesta por el NINDS en 1990 (1). La finalidad de esta clasificación fue la de definir de forma precisa los tipos de enfermedad vascular cerebral, así como los diversos aspectos etiológicos, patogénicos y diagnósticos.

Según la clasificación NINDS hay diversas formas de presentación clínica de la enfermedad vascular cerebral (Tabla 1), pero simplificándola podríamos hablar de dos tipos básicos: asintomática o sintomática.

TABLA 1. Clasificación NINCDS 1990 de la enfermedad cerebrovascular según su presentación clínica

A.     Asintomática.

B.     Disfunción Cerebral Focal.

1.     Ataques isquémicos transitorios(AIT)

a)     Sistema carotídeo

b)     Sistema vertebrobasilar

c)      Ambos

d)     Localización incierta

e)     Posible AIT

2.     Ictus

a)     Perfil temporal

1)     Mejoría

2)     Empeoramiento

3)     Ictus estable.

b)     Tipos de ictus

1)     Hemorragia cerebral

2)     Hemorragia subaracnoidea(HSA)

3)     Hemorragia intracraneal asociada a malformación arteriovenosa(MAV)

4)     Infarto cerebral

  • Mecanismos

  • ·        Trombótico

  • ·        Embólico

  • ·        Hemodinámico

  • Categorías clínicas

  • Aterotrombótico

  • Cardioembólico

  • Lacunar

  • Otros 

  • Síntomas y signos según la localización

  • Arteria carótida interna

  • Arteria cerebral media

  • Arteria cerebral anterior

  • Sistema vertebrobasilar

  • Arteria vertebral

  • Arteria basilar

  • Arteria cerebral posterior

C.    Demencia vascular

D.    Encefalopatía hipertensiva

  • Enfermedad vascular cerebral asintomática.

Es aquella que todavía no ha dado síntomas cerebrales o retinianos pero que ha producido algún daño vascular demostrable. El ejemplo típico sería el paciente con estenosis carotídea asintomática. Con la profusión de las técnicas de neuroimagen es cada vez más frecuente el hallazgo casual de infartos cerebrales en pacientes que nunca presentaron síntomas neurológicos, son los llamados infartos cerebrales silentes.

  • La enfermedad vascular cerebral sintomática,  sería aquella que se hubiera expresado clínicamente y abarcaría:

Disfunción cerebral focal: engloba los accidentes isquémicos transitorios de cualquier localización y los ictus isquémicos o hemorrágicos. Dentro de los ictus nos encontramos tres tipos: hemorragia cerebral, hemorragia subaracnoidea e infarto cerebral; la hemorragia asociada a malformación arteriovenosa, que el NINDS considera un grupo independiente, sin embargo, al igual que muchos autores, la incluiremos dentro del grupo de la hemorragia cerebral, pues en el 87% de las ocasiones, la hemorragia secundaria a una malformación arteriovenosa tiene esta localización (7). 

La disfunción cerebral focal, como hemos comentado, se podrá manifestar bien como ataque isquémico transitorio o bien como ictus.

Los ictus, según su perfil temporal, pueden ser de tres tipos:

   Ictus progresivo: aquellos en que el déficit neurológico inicial evoluciona al empeoramiento, por aumento de intensidad o por adición de nuevos síntomas y signos. Debería considerarse como tal sólo a aquel ictus en el que hay un aumento del tamaño lesional, bien de infarto, bien de hemorragia. Cuando el deterioro clínico es debido a complicaciones sistémicas concomitantes al ictus no debería ser considerado en esta categoría. El término ictus deteriorante podría ser adecuado para definir estos últimos.

   Ictus con tendencia a la mejoría: aquéllos que tienden a remitir de modo que a las tres semanas del inicio de los síntomas, la recuperación de la focalidad neurológica es igual o superior al 80% del total inicial.

  Ictus estable: cuando el déficit neurológico inicial no se modifica en un periodo de tiempo que estimamos en 24 horas para los ictus carotídeos y 72 horas para los vertebrobasilares.

  • Demencia vascular.

  • Encefalopatía hipertensiva.

 

ISQUEMIA CEREBRAL O ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL ISQUÉMICA

Ya dijimos que la isquemia puede ser global o focal; la primera la hemos analizado previamente, por tanto hablaremos sólo de la isquemia cerebral focal. Según su duración, la isquemia focal se presentará como ataque isquémico transitorio o como infarto cerebral (Fig. 1).

Ataque isquémico transitorio (AIT)

Episodio breve de isquemia cerebral focal, que se produce como consecuencia del déficit de aporte sanguíneo en el territorio irrigado por un sistema vascular cerebral. De forma característica es reversible y no existe déficit neurológico permanente tras su finalización. Frecuentemente no se produce de forma aislada, sino que existen múltiples.

Convencionalmente se considera un ataque isquémico transitorio al episodio isquémico focal de duración inferior a las 24 horas. Sin embargo puede haber imagen de infarto cerebral en pacientes con signos transitorios, fundamentalmente en los de gran duración. Generalmente duran entre 2 y 15 minutos, superando en pocas ocasiones la hora de duración y suelen ser de comienzo rápido (menos de cinco minutos, generalmente menos de dos), pero los episodios fugaces, con una duración sólo de segundos, probablemente no son accidentes isquémicos transitorios.

Los mecanismos de producción y los subtipos etiológicos serán similares en cualquier tipo de isquemia cerebral, sea un ataque isquémico transitorio o un infarto (Fig. 1).

Los ataques isquémicos transitorios se clasificarán en función de los  síntomas y del territorio vascular afectado.

·    Según la topografía y las manifestaciones clínicas, pueden ser retinianos (amaurosis fugaz), hemisféricos corticales, lacunares y atípicos.

La amaurosis fugaz es una ceguera monocular transitoria que generalmente dura unos minutos y está producida por un émbolo de origen carotídeo o cardiaco; si el ataque isquémico transitorio se manifiesta clínicamente con signos o síntomas que revelan una disfunción cortical, se trata de una forma hemisférica cortical; el lacunar es el que se presenta como un síndrome lacunar motor o sensitivo,  asociándose con mucha menor frecuencia que los corticales a estenosis carotídea; el atípico es el que no se corresponde a ninguno de los tres primeros.

·    Según el territorio vascular afectado, los AIT son carotídeos o vertebrobasilares. Cuando los síntomas producidos no permiten adscribirlo a ninguno de esos dos sistemas, lo calificamos de indefinido.

I    Los AIT del sistema carotídeo se caracterizan por presentar alguno de los siguientes signos o síntomas:

1.  Disfunción motora de las extremidades y/o hemicara contralateral.

2.  Pérdida de visión en el ojo ipsilateral (amaurosis fugaz) o, raramente, el campo contralateral de la visión (hemianopsia homónima).

3.  Síntomas sensitivos en hemicuerpo y/o hemicara contralateral.

4.  Afasia, si el hemisferio afectado es dominante para el lenguaje.

I    Los vertebrobasilares se caracterizan por alguno de los siguientes signos o síntomas:

1.  Disfunción motora de cualquier combinación de miembros superiores e inferiores y hemicara, izquierda y/o derecha.

2.  Síntomas sensitivos afectando al lado izquierdo, derecho o a ambos.

3.  Pérdida de visión en uno o ambos campos visuales homónimos.

      La disartria puede ser acompañante de cualquier AIT, vertebrobasilar o carotídeo.

Debido a la corta duración de los episodios, es imprescindible una anamnesis cuidadosa y tener en cuenta las siguientes recomendaciones: 

·    La mayoría de los pacientes con AIT presentan síntomas motores. Los síntomas sensitivos que afectan sólo parte de una extremidad o sólo un lado de la cara durante un único accidente no acompañados de otros síntomas son difíciles de interpretar con certeza.

·    Es frecuente que la amaurosis fugaz o la afasia ocurran sin síntomas acompañantes.

·    Un AIT que no incluya déficit motor, pérdida visual o afasia, debería ser revisado cuidadosamente antes de ser diagnosticado como isquémico transitorio.

·    Los siguientes síntomas no son característicos del AIT: pérdida de conciencia sin otros síntomas de déficit circulatorio posterior, actividad tónica o clónica, progresión de los síntomas sobre varias áreas del cuerpo y escotoma escintilante.

·. Los siguientes síntomas no se consideran producidos por un AIT: progresión de un déficit sensitivo, incontinencia vesical o rectal, pérdida de visión asociada con alteración de la conciencia, síntomas focales asociados con migraña. Tampoco consideraremos como tales ninguno de los siguientes si se dan de forma aislada: vértigo, mareo, disfagia, disartria, diplopía, confusión, amnesia, o drop attacks.

Habrá ocasiones en que sea complicado establecer o descartar el diagnóstico en estos pacientes, antes que asumir o rechazar la etiología isquémica, con todos los problemas que pueden derivar de una actuación diagnóstico-terapéutica errónea tanto en uno como en otro sentido, utilizaremos el diagnóstico de posible accidente isquémico transitorio. Estos pacientes deben someterse a un seguimiento clínico estrecho, lo cual nos posibilitará realizar un diagnóstico de certeza y un tratamiento preventivo adecuado.

Otras manifestaciones clínicas más infrecuentes son: temblor, sacudimiento rítmico u oscilación no comicial del brazo, mano o todo el hemicuerpo (limb shaking) por hipoperfusión en territorio frontera asociado a oclusión o estenosis importante de la carótida contralateral, paraparesia transitoria por isquemia en territorio de las arterias cerebrales anteriores y ceguera bilateral aislada e inversión de la imagen visual por isquemia vertebrobasilar bilateral.

Infarto cerebral o ictus isquémico

Se produce cuando la isquemia cerebral es lo suficientemente prolongada en el tiempo como para producir un área de necrosis tisular. Convencionalmente se considera como tal cuando el déficit neurológico tiene una duración superior a 24 horas aunque, como ya hemos comentado, con duraciones inferiores se puede observar lesión isquémica en los estudios de neuroimagen.

Hay diversos tipos de infarto cerebral según sea su mecanismo de producción, la categoría clínica en la que se encuadra y la localización topográfica. A continuación analizaremos estos aspectos.

Mecanismos de infarto cerebral

Trombótico

Existe una estenosis u oclusión de una arteria cerebral intra o extracraneal. El infarto trombótico ocurre generalmente cuando un trombo crece sobre una placa aterosclerótica u otra lesión vascular. En algunas circunstancias el infarto trombótico puede ser precipitado por un estado hipercoagulable.

Embólico

El infarto embólico se debe a la oclusión de una arteria por un émbolo distal a un punto donde exista un adecuado flujo colateral. El émbolo se origina proximalmente, pudiendo ser arterio-arterial (se desprende un trombo de la pared arterial e impacta distalmente), cardiaco, pulmonar o paradójico (el que procedente de la circulación derecha pasa al corazón izquierdo a través de una comunicación derecha-izquierda).

Hemodinámico

El infarto determinado hemodinámicamente ocurre cuando la perfusión global cerebral está críticamente disminuida, debido a una hipotensión arterial importante, y el flujo compensatorio colateral es insuficiente; se favorece si coexiste una estenosis grave o una oclusión arterial. Suelen producirse en el área limítrofe entre dos territorios arteriales principales. Son también llamados infartos frontera o de último prado. Las localizaciones habituales son: entre laarteria cerebral media y la anterior, entre la arteria cerebral media y la posterior, y entre los territorios superficial y profundo de la misma arteria.

Categorías clínicas o subtipos etiológicos de infarto cerebral

Según la causa subyacente, el infarto ha sido comúnmente considerado como aterotrombótico, cardioembólico o lacunar; además existen otras causas menos frecuentes que pueden producirlo, dando lugar a la categoría de infarto de causa inhabitual; su porcentaje varía mucho según las series o no se puede asignar a ninguna de estas categorías y se clasifica como infarto de origen indeterminado (Tabla 2) (Fig. 1). Las categorías clínicas que comentaremos a continuación están basadas fundamentalmente en los criterios NINDS (1990) (1), Laussane Stroke Registry (Bogousslavski, 1997) (3), a su vez inspirado en los criterios TOAST (2) y en los establecidos por el comité ad hoc del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (1998) (5).

TABLA 2. Subtipos de ictus en varios registros, junto a su frecuencia relativa.  

Estudio

Número de pacientes

EGV

EPV

Embolismo

Causas

inhabituales

Causa no determinada

Ictus

hemorrágicos

Narrving y col

1054

616(58%)

----

323(30%)

----

----

111(11%)

HCSR

694

233(33%)

131(19%)

215(31%)

----

----

70(10%)

LSR

1000

427(42%)

147(15%)

204(20%)

55(6%)

58(8%)

109(11%)

NINCDS

1805

182(10%)

337(19%)

246(13%)

52(3%)

508(28%)

480(26%)

HULPRI

1222

322(26.35%)

279(22.83%)

290(23.73%)

178(14.52%)

153(14.56%)

 

HCSR= Harvard Cooperative Stroke Registry(1978).

LSR= Laussane Stroke Registry(1988).

NINCDS= National Institute of Neurological and Communicative Disorders and Stroke(1989).

HULPRI= Hospital Universitario La Paz, Registro de Ictus(1994-1996).

EGV= enfermedad de gran vaso.

EPV= enfermedad de pequeño vaso.

 

Para establecer el diagnóstico del subtipo etiológico, previamente deben plantearse los siguientes pasos diagnósticos: anamnesis y examen clínico, estudios de neuroimagen (TC o RM), estudio ecocardiográfico (sospecha cardiopatía embolígena), Doppler de circulación cerebral extracraneal y transcraneal,  estudios de hemostasia y angiografía cerebral si fuese preciso.

Una vez considerados dichos aspectos, asignaremos el infarto a uno de los siguientes subtipos etiológicos, que resumimos en la Tabla 3:

Tabla 3. Clasificación de los infartos cerebrales en sus diferentes subtipos etiológicos[adaptada del Laussane Stroke Registry, (Bogousslavsky 1997) y del comité ad hoc del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares(Arboix, 1998)].

Previamente deberá realizarse: anamnesis y exploración física, estudio de neuroimagen, ecocardiograma, Doppler de troncos supraórticos y transcraneal, estudios de hemostasia y angiografía cerebral si fuesen preciso.

1.       Infarto aterotrombótico. Aterosclerosis de arteria grande

Infarto generalmente de tamaño medio o grande, de topografía cortical o subcortical y localización carotídea o vertebrobasilar, en el que se cumple alguno de los dos criterios siguientes:

A.     Aterosclerosis con estenosis: estenosis mayor o igual al 50% del diámetro luminal u oclusión de la arteria extracraneal correspondiente o de la arteria intracraneal de gran calibre(cerebral media, cerebral posterior o tronco basilar), en ausencia de otra etiología.

B.     Aterosclerosis sin estenosis: presencia de placas o de estenosis inferior al 50% en la arteria cerebral media, cerebral posterior o basilar, en ausencia de otra etiología y en presencia de al menos dos de los siguientes factores de riesgo vascular cerebral: edad mayor de 50 años, hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo o hipercolesterolemia.

 

2.       Infarto Cardioembólico

Infarto generalmente de tamaño medio o grande, de topografía habitualmente cortical, en el que se evidencia, en ausencia de otra etiología, alguna de las siguientes cardiopatías embolígenas: presencia de un trombo o un tumor intracardíaco, estenosis mitral reumática, prótesis aórtica o mitral, endocarditis, fibrilación auricular, enfermedad del nodo sinusal, aneurisma ventricular izquierdo o acinesia después de un infarto agudo de miocardio, infarto agudo de miocardio(menos de 3 meses), o presencia de hipocinesia cardíaca global o discinesia.

 

3.       Enfermedad oclusiva de pequeño vaso arterial. Infarto lacunar.

Infarto de pequeño tamaño(menor de 1.5 cm de diámetro) en el territorio de una arteria perforante cerebral, que habitualmente ocasiona clínicamente un síndrome lacunar(hemiparesia motora pura, síndrome sensitivo puro, síndrome sensitivo-motriz, hemiparesia-ataxia y disartria-mano torpe)en un paciente con antecedente personal de hipertensión arterial u otros factores de riesgo cerebrovascular, en ausencia de otra etiología.

4.       Infarto cerebral de causa inhabitual

Infarto de tamaño pequeño, mediano o grande, de localización cortical o subcortical, en territorio carotídeo o vertebrobasilar en un paciente en el que se ha descartado el origen aterotrombótico, cardioembólico o lacunar. Se suele producir por enfermedades sistémicas(conectivopatía, infección, neoplasia, síndrome mieloproliferativo, alteraciones metabólicas, de la coagulación…) o por otras enfermedades como: disección arterial, displasia fibromuscular, aneurisma sacular, malformación arteriovenosa, trombosis venosa cerebral, angeítis, migraña, etc.

 

5.       Infarto cerebral de origen indeterminado.

Infarto de tamaño medio o grande, de localización cortical o subcortical, en territorio carotídeo o vertebrobasilar, en el que tras un exhaustivo estudio diagnóstico, han sido descartados los subtipos aterotrombótico, cardioembólico, lacunar y de causa inhabitual, o bien coexistía más de una posible etiología. Dentro de esta etiología indeterminada se podría plantear unas subdivisiones que aclararían mejor este apartado;estudio incompleto, más de una etiología y desconocida.

 

  • Infarto aterotrombótico o arteriosclerosis  de arteria grande

Son infartos de tamaño medio o grande, de topografía cortical o subcortical en pacientes con presencia de uno o varios factores de riesgo vascular cerebral. Son originados por una oclusión o estenosis de arterias de mediano o gran calibre por trombosis o embolia de material trombótico. Ante un paciente con evidencia de estenosis u oclusión de probable origen aterosclerótico en una o más localizaciones (por ejemplo, cardiopatía isquémica o enfermedad vascular periférica) aumenta la posibilidad de que el infarto cerebral que padece pertenezca a esta categoría clínica; pero para establecer el diagnóstico con fiabilidad recomendamos seguir los criterios TOAST modificados propuestos en el registro de Laussane, que considera infarto de origen aterotrombótico o arteriosclerosis de vaso grande al que cumple una de las dos condiciones siguientes:

   Arteriosclerosis con estenosis: estenosis arterial mayor del 50% en las arterias extracraneales correspondientes con la clínica  o intracraneales de gran calibre en ausencia de otra etiología.

   Arteriosclerosis sin estenosis: estenosis arterial menor del 50% en las aterias antedichas y al menos dos de los siguientes factores de riesgo: edad mayor de 50 años, hipertensión arterial, diabetes mellitus, tabaquismo o hipercolesterolemia.

La frecuencia de este subtipo etiológico varía según las series, estando entorno al 25% a 30% del total de los infartos.

La aterosclerosis puede producir un infarto cerebral mediante dos mecanismos: en primer lugar, por producir una estenosis crítica, es decir, la placa puede aumentar hasta alcanzar un tamaño determinado que comprometa seriamente la luz del vaso sanguíneo, superponiéndose frecuentemente un trombo, que hace disminuir aún más la luz arterial; además, el trombo formado sobre una estenosis u oclusión arterial puede propagarse distalmente, afectando al origen de vasos distales a la estenosis inicial. El segundo mecanismo por el que una placa aterosclerótica puede provocar un infarto es el embolismo del trombo superpuesto o de fragmentos de la propia placa (émbolo arteria-arteria).

Las lesiones ateroscleróticas afectan de forma predominante a la bifurcación y curvatura de arterias extracraneales y grandes arterias intracraneales.

  • Infarto cerebral cardioembólico

Es aquel infarto que se produce como consecuencia de la oclusión de una arteria por un émbolo de origen cardiaco. Generalmente es de tamaño medio o grande, de topografía habitualmente cortical, (subcortical en menos ocasiones), frecuentemente con inicio de los síntomas en vigilia e instauración súbita o aguda, siendo habitual que el máximo déficit neurológico se dé al comienzo de la misma.

Son sugerentes de embolismo los síndromes corticales aislados, sobre todo las afasias y la hemianopsia homónima aislada, síndromes aislados de la arteria cerebral posterior, síndromes del top de la basilar e infartos subcorticales estriatocapsulares medianos y grandes.

         Es imprescindible la presencia de una cardiopatía embolígena demostrada y la ausencia de evidencia de aterotrombosis u otra etiología concomitante.