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Infección
Neurológica por HTLV-I Dr.
Tomás Alarcón-Avilés (*), Dr. Tomás Alarcón-Guzmán (**), Dr.
Gustavo C. Román (***) Servicio
de Medicina Interna San Gabriel, Hospital General Luis Vernaza, Guayaquil
(*), Servicio de Neurología, Hospital Regional del IESS Dr.Teodoro
Maldonado Carbo. Guayaquil (**), Universidad de Texas. San Antonio, Texas,
USA (***). ----
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Correspondencia:
Dr. Tomas Alarcón-Guzmán, PO
Box: 09-01-7308 Guayaquil-Ecuador. Resumen:
La infección Neurológica por el retrovirus humano HTLV-I se encuentra
reconocida universalmente. La Mielopatía asociada a este virus, descrita
en Japón (HAM) y la descrita en países tropicales (TSP) son síndromes
idénticos. Se hace una revisión de su distribución mundial, en donde se
encuentra incluido el Ecuador. Se revisa
los mecanismos de transmisión, consideraciones clínicas, etiológicas e
inmunológicas y aunque no existe en la actualidad un tratamiento efectivo
se esboza la terapia antirretroviral, inmunosupresora e inmunomoduladora. Abstract: Neurologic infection by the human retrovirus HTLV-I is worldwide recognized. Viral associated myelopathy was described in Japan (HAM) and in tropical countries (TSP) as identical syndromes. We will review the distribution around the world, including Ecuador. Transmission mechanism, clinical, ethiologic and inmunologic considerations will also be reviewed; although there is no effective treatment for this condition, we will comment on the antiretroviral, immunosuppressive and inmunomodulatory therapy. ___________________________________________________________________
En
l.980, El primer retrovirus humano fue aislado por Poiesz y colaboradores
en un paciente con un Linfoma cutáneo de células T. Se lo denominó
HTLV-l (human T- linphotropic virus Type l)
agente causal de la leucemia de células T del adulto (ATLL) ,
entidad clínica con alta prevalencia en las islas del sur de Japón y en
el Caribe [1]. Casi
por la misma época en Martinica, Jamaica, Tumaco en Colombia y en las
islas Seychelles se describieron pacientes
con una mielopatía crónica denominada Paraparesia Espástica Tropical
(TSP), similar a la descrita
en la isla de Kyushu al sur del Japón y que presentaban anticuerpos
contra el HTLV-I en el suero y el líquido cefalorraquídeo. El
aislamiento de este virus en pacientes con mielopatías crónicas confirmó
la doble calidad neurotrópica y linfotrópica de los Retrovirus Humanos
[2,3,4,15]. El primer caso documentado de esta mielopatía en Ecuador se
describió en pacientes mayores y de raza negra provenientes
casi en su totalidad del cantón San Lorenzo y zonas aledañas en
la provincia de Esmeraldas al norte del país con proximidad a Tumaco en
Colombia [5-6]. Inicialmente
no estuvo claro que los síndromes mielopáticos asociados al HTLV-l,
descritos por Osame [3] en Japón como HAM (HTLV-l-associated Myelopathy)
y Paraparesia Espástica Tropical (TSP) descritos en zonas tropicales [7],
pudieran corresponder a una misma entidad, pero en l.988 Roman y Osame [8]
concluyeron que HAM y TSP son síndromes idénticos. Otros
retrovirus aislados posteriormente son: el HTLV-II en un paciente con
leucemia de células peludas (hairy cell leukemia) y el HTLV-III conocido
como HIV agente del síndrome de Inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
MECANISMOS
DE TRANSMISION El
HTLV-l tiene predilección
por áreas tropicales,
adyacentes a zonas costeras. Estudios epidemiológicos en Jamaica informan
una prevalencia del 6.1% entre manipuladores de alimentos, en Nigeria en
un 7.3% entre donadores de
sangre, en Sud América tomando como ejemplo Tumaco en Colombia y sus
zonas aledañas en un 4.3% de la población en general y en Brooklyn (USA)
en un 4.4% en base a un estudio, entre otros [9,10]. Este
virus se transmite en células CD4 presentes en varios fluidos corporales
como sangre, secreciones vaginales y seminales, saliva y calostro
de leche materna. En mujeres embarazadas se han encontrando prevalencias
del 3.5% en Jamaica, 2.2% en Haití, 1.2 al 3.7% en Zaire, en Japón
5.3% y en Sud América, el Cuzco, Perú un 2.3% y la capital Lima un l2%. La
seroprevalencia en trabajadoras sexuales encuentra
positividad del 2.8% en Nigeria, del 5.7% en Japón, del 0.3% en Singapur
y en Sud América, Santiago de Chile
0.8%, Sao Paulo, Brasil 2.8%, Callao, Perú 21.8% y en Paraguay un
2.2% [11-14]. Además
de la transmisión por leche materna y transfusiones de sangre completa,
la transmisión sexual del HTLV-I es otro mecanismo importante así como
las agujas de los drogadictos. Otros factores de riesgo son el chancro
sifilítico, el Herpes 2 ulcerativo y otras enfermedades de transmisión
sexual como la gonorrea y lesiones por Chlamydia tracomatis. En estos
casos la coinfección con HIV es frecuente. CONSIDERACIONES
CLINICAS
El HTLV-l se asocia con Linfoma cutáneo de células T y con síndromes mielopáticos como la Paraparesia espástica tropical (TSP) descrita en el Caribe, Colombia y las islas Seychelles (15) y el síndrome HTLV-l asociado a Mielopatía (HAM) descrita en el Japón [3]. Los criterios diagnósticos propuestos por un grupo de expertos [8] en Kagoshima (Japón) en 1980 se encuentran resumidos en la Tabla 1.
El
déficit motor en miembros
superiores está presente en
el 25 % de pacientes y en los miembros inferiores en más del 70% y
siempre es de carácter progresivo, llegando a ser invalidante. Los
pacientes caminan con ayuda de muletas, inicialmente, luego pasan
a silla de ruedas y finalmente se confinan a la cama. La
espasticidad predomina en
miembros inferiores desde su inicio, en estadíos
recientes dificulta la marcha (“marcha en tijeras”),
es progresiva e incapacitante. Osame
ha descrito la siguiente escala (Osame’s Motor Disability Scale)
que va de O cuando el paciente puede caminar y correr, 1 marcha normal
pero con caminar lento, 2 dificultad para la marcha, 3 marcha anormal,
incapacidad para correr, 4 necesita ayuda para subir escaleras, 5 necesita
soporte para caminar ayudado por una mano, 6 necesita
ayudarse con sus dos manos para caminar, 7 necesita soporte para
caminar una distancia de 10
metros, 8 lo mismo de la anterior con un límite de 5 metros, 9
imposibilidad para la marcha pero capaz de arrastrase con manos o pies, l0
arrastrarse con las manos, 11 incapaz de
marcha en rastras pero
puede moverse en la cama, 12 incapacidad para virarse pero puede, mover
los pies, 13 completamente confinado a la cama . El
déficit sensorial se
manifiesta por parestesias, que desde el inicio predominan en miembros
inferiores, puede encontrarse hipoestesia de predominio distal y raramente
nivel sensitivo toracolumbar. Al examen físico la propiocepción
en dedos de los pies y la sensación vibratoria se encuentran disminuidos
en forma constante. La
disfunción cerebelosa se encuentra en el 9% de los pacientes. En algunos
casos predomina el síndrome cerebeloso de tipo vermiano constituyendo un
síndrome espinocerebeloso [17]. Existen
otras complicaciones médicas
asociadas en pacientes con
HAM/TSP incluyendo anormalidades en radiografías de tórax,
Síndrome de Sjogren, cataratas, artropatías,
uveitis, polimiositis y complicaciones dermatológicas [18]. La mayoría de los pacientes tienen atrofia de la medula espinal en la IRM; con frecuencia se ven lesiones de la sustancia blanca que no se refuerzan con la inyección de Gadolinium, pero que aumentan con el paso del tiempo [19,20]. CONSIDERACIONES
ETIOLOGICAS E INMUNOLOGICAS. Si
se considera que la infección por HTLV-l se adquiere en las primeras
semanas de vida con el calostro y la leche materna
y la mielopatía aparece típicamente después de los 40 años de
edad, se deduce que el periodo de incubación es de varias décadas. Por
el contrario, cuando la primoinfección ocurre por transfusión sanguínea,
presumiblemente con una carga proviral mucho mas alta, el tiempo de
incubación se reduce a unas pocas semanas o meses [21-23]. Los
mecanismos inmunológicos que permiten que se desarrolle la mielitis no
han sido resueltos todavía. Se
ha demostrado la
infección de células gliales así como
la respuesta inmune de linfocitos T CD8+ contra el
HTLV-1 en células infectadas que conducen a la liberación
de bioproductos citotóxicos [24-26]. Los
pacientes con Mielopatía asociada a HTLV-1
desarrollan IgG de
respuesta contra neuronas
no infectadas con el
virus pero no contra células ganglionares de las raíces dorsales; esta
respuesta puede ser bloqueada con
proteínas del HTLV-1 de células infectadas [27-29]. El
sistema inmune de estos
pacientes reacciona
con una proliferación de
células T, en particular en un subgrupo de Linfocitos
CD4 (CD45RO-memory cells) con transactivación de los genes
celulares de las interleucinas IL2 e IL2R. Sin embargo esto también
ocurre en un 5º% de pacientes asintomáticos
infectados por HTLV-1 [25,30-32]. En
la
neuropatología de la médula
espinal de estos pacientes se demuestra una atrofia de
las columnas dorsales
y laterales con
degeneración axonal y
desmielinización. Existe inflamación leptomeníngea
e infiltración perivascular de
Linfocitos T, CD4+-CD8+. Varios genes del HTLV-1
han sido detectados en
la médula espinal, el cerebro, astrocitos
y en linfocitos de la médula espinal [34,35]. TRATAMIENTO No
existe en la actualidad un tratamiento efectivo de la mielitis por HTLV-l.
Se ha descrito el uso de agentes inmunomoduladores
como los corticoesteriodes e Inmunosupresores, como la
Azathioprina, la Ganmaglobulina (IVIG) y el Alpha-Interferón. En algunos
casos puede mejorar las
condiciones neurológicas de los pacientes [36-38]. La
linfocitoferesis (LCP) cuyo
fin es remover linfocitos y células T en sangre periférica y la
plasmaferesis han sido utilizados con mínimo beneficio [39,40]. La
Terapia antiretroviral con Zidovudine (AZT)
ha demostrado que reduce el
DNA proviral del HTLV-1 in
vitro así como la predisposición para infectar células
mononucleares de sangre periférica.
Este medicamento ha sido utilizado en altas dosis ( 2gr/día); puede producir anemia y neutropenia
[41]. La lamivudine (3TC) es otro agente antiretroviral
que ha sido utilizado con mínimos resultados. Parece existir
resistencia del HTLV-l al 3TC. El
tratamiento recomendado en la fase activa de la enfermedad o cuando hay
pleocitosis es de el uso de Metylprednisolona 1gr/diario por cinco días
seguido de Prednisona
oral 1 mg/kg/día
por un mes y reducción
progresiva entre 4-6 meses [43-45]. Los efectos adversos
de la administración oral de prednisolona, tales como la
hiperglicemia, la osteoporosis y las fracturas óseas, limitan la indicación
de su uso en pacientes con HAM/ TSP, especialmente en las mujeres
post-menopáusicas. El uso de Interferón alfa
ha sido recomendado por varios autores Japoneses [45-47]. La
inyección intramuscular es modestamente efectiva
y aunque su mecanismo no es claro, parece suprimir la proliferación
del HTLV-1 en asociación
con reacciones inmunológicas [46,47]. Hay estudios del uso de
pentoxifilina, eritromicina, fosfomicina, danazol y Vitamina C, 2 g al día,
cinco días a la semana [48-50]. El
tratamiento sigue siendo sintomático con medicamentos contra la
espasticidad, fisioterapia, manejo adecuado de la vejiga neurogénica y
cuidado de la piel para prevenir úlceras de decúbito, como en cualquier
otro paciente con lesión crónica de la medula espinal. REFERENCIAS
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