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Hematomas
Epidurales Temporobasales Dr.
Boris Zurita-Cueva
Hospital
de la Policía Nacional, Guayaquil – Ecuador. -
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Correspondencia:
Dr. Boris Zurita
–Cueva. P.O.
Box : (09-01)16538, Guayaquil-Ecuador. Los
hematomas epidurales subtemporales o temporobasales son relativamente
raros entre los demás hematomas extradurales. Existen pocas publicaciones
sobre estos hematomas como una entidad aparte; algunos autores
mencionan que su incidencia es de 5-10% de todos los hematomas epidurales
[1]. Hemos observado que generalmente están asociados a fracturas
faciales sobre todo orbitarias o del complejo órbito-cigomático. El
mecanismo propuesto para su formación es la ruptura de la rama anterior
de la arteria meníngea media en su porción más basal, cerca o por
debajo del ala menor del esfenoides, la cual es lacerada por esta última
con ulterior despegamiento de la duramadre temporobasal y ruptura de venas
puente y senos venosos basales entre la duramadre subtemporal y el piso de
la fosa media. Estos
hematomas suelen tener una evolución clínica muy rápida hasta la
muerte, por enclavamiento secundario a hernia uncal. En el presente
trabajo presentamos siete casos de hematomas temporobasales, describiéndolos
como una entidad con características clínico-radiológicas propias.
Pacientes
y metodos
Revisamos
siete pacientes con hematomas temporobasales
que ingresaron al Hospital de la Policia Nacional de Guayaquil,
Ecuador, entre 1999 y 2000. Todos los pacientes fueron evaluados al
ingreso mediante un examen neurológico básico y escala de Glasgow, y a
los seis meses, mediante la
escala de resultados de Glasgow. Además, todos fueron evaluados radiológicamente
con TC y un paciente con IRM, para estudiar signos de daño axonal difuso. ResultadosLos siete pacientes fueron hombres. La edad fluctuó desde uno a 35 años. Los motivos de ingreso fueron accidentes de tránsito, con mayor frecuencia en moto en los mayores y caídas casuales en los niños desde una altura considerable. En lo que respecta a los hallazgos neuroradiológicos, todos los pacientes presentaban una fractura del ala menor del esfenoides, con mayor frecuencia en su parte externa, al momento en que ingresa el seno esfenoparietal de Breset, asociado a fractura de la escama del temporal en su porción más anterior y basal (Figura 1). En los adultos, ésta se asoció con fractura del complejo orbitocigomático y del macizo facial. En lo que respecta a la TC, se encontró en el primer corte basal, un hematoma que ocupaba la pared más anterior de la fosa media, con desplazamiento del lóbulo temporal hacia arriba y adentro (Figura 2). Este hematoma estaba asociado a contusión cerebral del mismo lóbulo en dos pacientes y a hemorragia subaracnoidea difusa en uno.
Las
causas más frecuentes de los hematoma fueron los accidentes de tránsito
en todos los adultos, sobre todo en motocicleta, en donde el paciente cae
a una gran velocidad sobre el asfalto, golpeándose directamente sobre su
macizo facial , complejo orbitocigomático y región temporal. En cambio,
en los niños se produjo por caídas de una altura promedio de tres
metros, sobre todo desde su litera. Creemos que estas lesiones se producen
en estos pacientes por la falta del reflejo de defensa, que se manifiesta
con la colocación de las manos, evitando o amortiguando el golpe sobre
las estructuras craneofaciales. Todos
los hematomas fueron evacuados quirúrgicamente mediante técnicas
convencionales. En lo que respecta asu pronóstico, todos los pacientes de
esta serie tuvieron una buena recuperación y en la actualidad son
totalmente independientes en sus labores diarias. Un paciente presentó
incapacidad moderada que le permitió volver a su trabajo y ser
independiente en sus labores, pero permaneció con hemiparesia debido a
infarto mesencefálico (lesión axonal). Otro enfermo presentó amaurosis
izquierda por daño primario del nervio óptico en el momento del trauma,
lo que se calificó como una incapacidad moderada.
COMENTARIO
A pesar que esta serie es pequeña, se pueden obtener diversas conclusiones acerca de los hematomas temporobasales. Confirmamos que se trata de una entidad relativamente rara. En nuestro Hospital corresponden al 3% de los hematomas epidurales supratentoriales. Existen pocos artículos acerca de esta patología; creemos que esto se debe a que otros autores han minimizado o pasado por alto esta entidad clínica porque han seguido la clasificación clásica de Jamiccson, quien los engloba dentro de los hematomas temporoparietales, los cuales son los más frecuentes en su serie, llegando a ser el 73% de todos los hematomas extradurales intracraneales [1-3]. Solamente Gade y col [4] mencionan que su incidenca es del 5 al 10 %, similar a lo observado en los hematomas epidurales de fosa posterior. En
cuanto al mecanismo de producción del hematoma, creemos que se debe a la
ruptura de la rama anterior de la meníngea media producida por la
fractura del ala menor del esfenoides, con despegamiento y ruptura
posterior de los senos basales de la fosa media, como lo son los senos
esfenopetroso, esfenoparietal y venas que unen los senos de la base
craneal y la duramadre basal. El anclaje del ala menor del esfenoides a la
duramadre temporal hace que la colección de sangre se produzca hacia la
base y no hacia la convexidad hemisférica [5-7]. La mayoría de estos
hematomas están asociados a fracturas orbitarias debidas a traumatismos
directos de la región orbitocraneal sobre una superficie dura; estos se
observan frecuentemente en accidentes de transito. La
presentación clínica de estos hematomas no se diferencia de la de otros
hematomas de la región temporoparietal, pero parece que su localización
en la región subtemporal (muy cerca del tallo cerebral), hace que su
evolución sea rápida hacia el enclavamiento uncal cefalo-caudal,
comenzando con irritabilidad, disminución del nivel de conciencia,
hemiparesia contralateral y dilatación pupilar ipsilateral [8-10]. La
TC es el método diagnóstico de elección de estos hematomas, observándose
poca cantidad de sangre en el corte axial más basal, con desviación de
la línea media en los cortes superiores. Esto se debe a que generalmente
no se utilizan cortes coronales y el primer corte axial corta al hematoma
en forma oblicua dejando ver solamente la cúpula del hematoma (Figura 2),
dando la impresión de que se trata de un hematoma pequeño en la punta
del lóbulo temporal. La
mayoría de los hematomas temporobasales pueden ser evacuados mediante una
craniotomía pterional clásica, pero a veces es necesario seccionar el
zigoma y bajar el músculo temporal para tener mayor campo de exposición
alrededor de los senos esfenopetrosos y complejos venosos de los agujeros
oval y redondo mayor. La hemostasia alrededor de estos sitios es difícil
de controlar, por lo que estos hematomas tienen alta incidencia de
reacumulación en el posperatorio inmediato. El pronóstico es excelente,
dependiendo directamente de la pronta evacuación quirúrgica y de la
presencia o no de las lesiones secundarias asociadas a nivel de parénquima
cerebral (lesión axonal difusa). REFERENCIAS
1.
Jamiecson KG, Yelland JDN: Extradural hematoma. Report
of 167 patients. J
Neurosurg 1968;29:13-23. 2.
Cooper PR: Traumatic intracranial hematomas. In: Wilkins RH., Rengachary
S.: Neurosurgery
Vol.II. McGraw-Hill Book Company, New York,
1985, pp. 1661-1663. 3.
Jennet B, Teasdale G: Hematoma Intracraneal. En: Diagnóstico y
Tratamiento de los Traumatismos Craneoencefálicos. Versión Española
1986 de Jennett y
Teasdale. Salvat
eds. Pp.167-208. 4.
Gade GF, Becker DP. Miller
JD, Dwan PS: Pathology and pathophisiology of head injury. In: Youmans
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Philadelphia, 1990. pp.1976-1979. 5.
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Hooper RS: Observations on extradural hemorrhage. Br
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