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Artículos
para médicos y pacientes |
SÍNDROME ANTIFOSFOLIPÍDICO
*Claudio
Galarza Maldonado, **Ricard Cervera Segura, *Hernán Urgilez
Morejon
*Hospital
Monte Sinaí
*Unidad de Enfermedades Autoinmunes
Sistémicas Hospital Clínica
Barcelona,
Cataluña, España.
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Correspondencia: Dr. Claudio Galarza
M. |
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Hospital Monte Sinaí |
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Miguel Cordero 611 y
Av. Solano Cuenca Ecuador. |
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Tel:
2885595 |
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Email:
claudiogalarza@hotmail.com |
El síndrome antifosfolipídico (SAF) es un estado de
hipercoagulabilidad adquirido de origen autoinmune, que se
manifiesta con la aparición de trombosis arteriales o venosas,
pérdidas fetales recurrentes, trombocitopenia moderada y la
presencia en el suero de anticuerpos antifosfolipídicos (AAF),
ya sea anticoagulante lúpico (AL), anticuerpos
anticardiolipina (AAC) o ambos. Estos autoanticuerpos no son
solamente marcadores serológicos del síndrome, sino al
parecer, juegan un papel patogénico importante.
El SAF puede estar asociado a otras enfermedades autoinmunes
sistémicas, especialmente lupus eritematoso sistémico (LES), o
no presentar evidencias clínicas de otra enfermedad,
denominándose entonces SAF primario.
Epidemiología
Desde su descripción en 1983 por Graham R.V. Hughes, el
síndrome ha sido intensamente estudiado; sin embargo,
carecemos actualmente de datos epidemiológicos definitivos que
nos permitan juzgar sobre la incidencia y prevalencia del SAF,
aunque sabemos que diferentes estados patológicos pueden ser
explicados actualmente bajo el prisma del mismo. Por ejemplo,
Hamstem y col.
(1)
determinaron, en un estudio realizado en Suecia, en pacientes
jóvenes con infarto del miocardio, la presencia en un 21% de
ellos de AAF. De igual manera, un porcentaje importante de
accidentes cerebrovasculares en personas menores de 40 años se
ha asociado al SAF
(2) .
La frecuencia de los AAF en el LES varía del 6 al 80% en
diferentes estudios.
(3-4)
La presencia de estos anticuerpos ha sido descrita en otras
enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide
(5 ,
la esclerosis sistémica
(6) ,
el síndrome de Sjögren
(7) ,
la dermatopolimiositis
(8)
y las vasculitis sistémicas.
(9)
Anticuerpos antifosfolipídicos
El descubrimiento de los AAF se atribuye a Wasserman y col.
(10)
quienes describieron la reacción serológica resultante a la
infección sifilítica, en donde la cardiolipina participa como
antígeno conjuntamente con la lecitina y el colesterol.
Los AAF son un grupo de inmunoglobulinas que reaccionan con
complejos formados por fosfolípidos aniónicos de las
membranas celulares y proteínas plasmáticas, que actúan como
cofactores.
(11)
Estos cofactores son la
b2-glucoproteìna
(b2GPI)
I, la protrombina, la proteína C, la proteína S y la anexina V
(12) ,
entre otros.
Existe un grupo de AAF que reaccionan solamente con los
fosfolípidos y no necesitan de cofactores; son los que se
presentan en el curso de diferentes infecciones y no están
asociados a fenómenos trombóticos.
Anticuerpos
anticardiolipina
Los AAC se determinan por medio del método de ELISA que
permite la identificación del isotipo y la cuantificación de
los títulos. Para que la unión de los AAC a su antígeno se
produzca, es necesario la presencia de un cofactor
plasmático: la b2GPI.
En consecuencia, existen anticuerpos anticardiolipina
dependientes de b2GPI,
que están asociados a procesos trombóticos y anticuerpos
anticardiolipina no dependientes de
b2GPI,
que se identifican principalmente en el curso de diferentes
infecciones y no tienen relación con las manifestaciones
clínicas del síndrome.
(13)
Anticoagulante lúpico
El AL debe su nombre al hecho que fue determinado inicialmente
en pacientes con LES y que in vitro interfieren con
las pruebas de coagulación dependientes de fosfolípidos,
provocando la prolongación de las mismas. Paradójicamente, se
comprobó que los pacientes con AL tienen tendencia a presentar
fenómenos trombóticos y no hemorrágicos. La acción de estos
anticuerpos es dependiente de cofactores plasmáticos como la
protrombina y la b2GPI.
(14)
ANTICUERPOS ANTICOFACTOR
Anticuerpos
anti-b2-glucoproteína
I
Los anticuerpos anti-b2GPI
son inmunoglobulinas que reconocen a esta proteína en
presencia de fosfolípidos aniónicos o de una superficie
oxidada como el plástico de las placas de ELISA sujetas a
irradiación.
Diferentes estudios han relacionado la detección de anti--b2GPI
de isotipos IgG e IgM con el riesgo de presentar eventos
trombóticos.
(15-16-17)
Su detección puede ser de utilidad en aquellos pacientes que
presentan manifestaciones clínicas de SAF, en los cuales las
determinaciones de AAC y AL han sido varias veces negativas.
(18)
Anticuerpos
antiprotrombina
Otro grupo de autoanticuerpos con actividad AL son los
anticuerpos antiprotrombina que se encuentran en un tercio de
los pacientes con SAF.
(19)
Para su detección se utiliza el método de ELISA con las placas
previamente irradiadas, lo que aumenta su afinidad.
Su presencia ha sido asociada a manifestaciones trombóticas en
diferentes estudios.
(20-21-22)
Debido a que los mecanismos protrombóticos son
multifactoriales y no están de todo dilucidados, la
investigación sobre la utilidad clínica de estos
autoanticuerpos se sigue desarrollando.
Otros
autoanticuerpos
Se han detectado diferentes autoanticuerpos en pacientes con
SAF como son los antianexina V
(23) ,
anti-proteína C
(24) ,
anti-proteína S
(25) ,
anti-trombomodulina
(26) ,
anti-LDL oxidada (que podrían estar relacionados con la
formación de placas de ateroma)
(27) ,
antiplaquetarios, antieritrocitarios, anticélula endotelial,
antinucleares y antimitocondriales
(12) .
Estos autoanticuerpos no se utilizan en la práctica médica
común (con excepción de los antinucleares, que pueden ayudar a
diferenciar un SAF primario de un síndrome asociado a LES) y
su papel patogénico en el SAF se encuentra en fase de
investigación.
Métodos de detección de los anticuerpos
antifosfolipídicos.
Diferentes métodos de laboratorio están disponibles para
determinar la actividad del AL en el plasma. El AL es una
medida funcional del alargamiento que la presencia de diversos
AAF produce en algunas pruebas de la coagulación, in vitro.
El tiempo parcial de tromboplastina activada es el
procedimiento más utilizado en la práctica diaria para
detectar la presencia del AL. Sin embargo, esta prueba está
sujeta a variaciones en la sensibilidad, dependiendo de los
materiales utilizados, en casos de deficiencias de factores de
la coagulación y durante el embarazo. El tiempo de caolina
cefalina es otra técnica ampliamente utilizada. El tiempo del
veneno de víbora de Russell se utiliza para investigar y
confirmar la positividad del AL. Es una técnica sensible y no
se afecta durante el embarazo ni en el caso de deficiencia de
factores de la coagulación. La disponibilidad de sistemas
automáticos para realizarla, ha hecho de esta técnica la más
común.
(28)
La técnica habitual para detectar los AAC, es la
técnica de ELISA, en la que el antígeno es la cardiolipina.
Este método detecta un grupo de anticuerpos heterogéneos, que
incluyen aquéllos dirigidos contra la cardiolipina y también
los dirigidos hacia proteínas plasmáticas y séricas con
capacidad de unirse a la cardiolipina en la placa de ELISA,
particularmente los dirigidos contra
b2GPI.
(28)
Manifestaciones
Clínicas
Trombosis de repetición
Las trombosis arteriales o venosas son las principales
manifestaciones del SAF. Estas pueden afectar a vasos de
cualquier calibre y localización. La trombosis venosa profunda
de las extremidades es la complicación más frecuente del
síndrome y puede ser bilateral y múltiple. Venas como la
iliofemoral, la subclavia, la yugular y la axilar pueden ser
afectadas.
(29)
La trombosis venosa profunda puede complicarse con embolismo
pulmonar. En otros sistemas venosos puede producir
manifestaciones compatibles con síndrome de Budd-Chiari u
oclusión de la vena retiniana central.
(30-31)
Entre las trombosis arteriales, las más comunes, son aquéllas
que afectan a los vasos cerebrales, provocando accidentes cerebrovasculares transitorios o permanentes. Estas trombosis
pueden ser recurrentes ocasionado una demencia multiinfártica.
La oclusión arterial puede producirse también en las arterias
retinianas, coronarias, mesentéricas y periféricas.
(32)
Complicaciones
obstétricas
Las pérdidas fetales recurrentes son
otras de las manifestaciones más estrechamente relacionadas
con la presencia de AAF. Estas pérdidas pueden ocurrir en
cualquier momento durante el embarazo pero alrededor del 50%
de los casos se presentan en el segundo y tercer trimestre de
la gestación. Este es un dato que diferencia los abortos de
este síndrome de los de la población normal, que suelen
ocurrir durante el primer trimestre del embarazo y suelen
estar relacionados con causas no inmunológicas (alteraciones
morfológicas o cromosómicas). La tasa de abortos en el
síndrome antifosfolípido está aún por determinar aunque se
llevan a cabo estudios epidemiológicos y la determinación de
los AAF es ya practicamente una prueba de rutina en las
personas con abortos recurrentes. En mujeres con historia de
gestaciones normales, sólo un 2% tienen AL o AAC a cualquier
título y menos de un 0,2% tienen títulos altos de estos
anticuerpos. De aquí que la determinación de estos anticuerpos
en mujeres embarazadas sin antecedentes obstétricos
patológicos sea de poco valor. La historia de los embarazos
previos es importante para determinar la significación de una
prueba positiva para AAF. Se estima que si una paciente con
LES tiene AL o al menos títulos medios del isotipo IgG de los
AAC, el riesgo de aborto espontáneo en el primer embarazo es
del 30%, y si tiene una historia de al menos 2 pérdidas
fetales previas, el riesgo aumenta hasta el 70% en el
siguiente embarazo.
Los mecanismos patogénicos que causan
los abortos no se conocen completamente. Una trombosis
progresiva de la microcirculación de la placenta condicionaría
una insuficiencia placentaria, retardo en el crecimiento fetal
y, finalmente, pérdida fetal. Esta podría ser una posible
explicación, pero no en todas las placentas examinadas se han
hallado áreas de infartos por lo que deben de existir además
otros mecanismos. El feto abortado es generalmente normal
exceptuando el retraso en el crecimiento. Parece, por tanto,
que las alteraciones en la placenta, más que fetales, son las
responsables de las muertes intrauterinas.
Las mujeres con AAF pueden presentar otras complicaciones
como pre-eclamsia
(33) ,
insuficiencia utero-placentaria y partos prematuros.
(34)
Se han descrito además, aunque muy raramente, síndrome HELLP
(35)
,corea gravídica
(36)
y muerte materna.
(37)
La Conferencia Internacional de AAF realizada en Sapporo
(Japón) en el año 1999, propuso un consenso sobre los
criterios que podrían ser de ayuda en el momento de definir
ciertos aspectos de las complicaciones obstétricas y que son
los siguientes:
1.
Una o más muertes no explicadas
de un feto morfológicamente normal después de las 10 semanas
de gestación, documentadas por un examen directo o por
ultrasonido del feto.
2.
Uno o más partos prematuros de un
neonato morfológicamente normal hasta las 34 semanas de
gestación debido a pre-eclamsia grave o insuficiencia
placentaria.
3.
Tres o mas abortos espontáneos
consecutivos antes de las 10 semanas de gestación, siendo
excluidas anormalidades hormonales o anatómicas maternas y
causas cromosómicas en los progenitores.
Aspectos como la infertilidad y presencia de AAF son motivo de
investigación actualmente.
Trombocitopenia.
La trombocitopenia puede presentarse en un tercio de los
pacientes con SAF y generalmente no es tan intensa como para
provocar hemorragia.
(38)
Ocasionalmente puede ser la manifestación de inicio del
síndrome y luego desarrollar trombosis y perdidas fetales.
(39)
Ciertos pacientes con AAF pueden también desarrollar anemia
hemolítica con test de Coombs directo positivo. Esta
asociación se conoce con el nombre de síndrome de Evans.
Otras
manifestaciones clínicas
Cardiovasculares
Diferentes manifestaciones cardivasculares han sido detectadas
en pacientes con AAF. La afectación valvular cardiaca es la
manifestación más frecuente.(40)
La válvula más afectada suele ser la mitral, seguida por la
aórtica. Generalmente, los pacientes son asintomáticos aunque
se han descrito casos de insuficiencia valvular.
(41)
Existe la probabilidad que la presencia de AAF en personas
adultas jóvenes pueda ser un factor de riesgo para desarrollar
infarto del miocardio.
(42)
Neurológicas
La isquemia cerebral asociada a AAF es el evento trombótico
arterial más frecuente. La presencia de AAF ha sido asociada
también con otros cuadros clínicos como migraña
(43),
corea
(44),
mielitis tranversa
(45),
síndrome de Guillain-Barré
(46)
y epilepsia.
(47)
Cutáneas
Diferentes manifestaciones cutáneas han sido descritas en
pacientes con SAF, siendo las más frecuentes la livedo
reticularis y las úlceras cutáneas
(48).
La trombosis de arterias dístales puede conducir a isquemia,
gangrena y necrosis digital
(49).
DIAGNÓSTICO
CLINICOS:
1) Morbilidad en el embarazo:
. 3 o más abortos (<10 semanas de gestación)
espontáneos, consecutivos y no justificados por otros
mecanismos y excluidas causas cromosómicas maternas o
paternas, u hormonales o anatómicas maternas.
. Una o más muertes fetales (> 10 semana de
gestación) inexplicadas, con fetos normales.
. Parto prematuro en la semana 34 del
embarazo o anteriores por pre-eclampsia o insuficiencia
placentaria
2)
Trombosis:
. Venosas
. Arteriales
. De pequeño vaso
LABORATORIO:
. IgG AAC (títulos positivos moderados o
altos)
. IgM AAC (títulos positivos moderados o
altos)
. AL positivo
Para el diagnóstico definitivo se requiere la
presencia de un criterio clínico y un criterio de
laboratorio. Se recomienda además que los AAF sean positivos
en dos ocasiones separadas por un período mínimo de 6
semanas.
Tratamiento
El
tratamiento del SAF es motivo de discusiones constantes ya que
no existen estudios prospectivos adecuados que permitan
establecer una pauta terapéutica exacta. Lo que está claro es
que el tratamiento no debe estar dirigido a la eliminación o
disminución de los niveles de anticuerpos o la utilización de
terapia antiinflamatoria, ya que los niveles de anticuerpos no
tiene una correlación con el desarrollo de las trombosis, así
como la inflamación no es el evento central en el síndrome. Los
pacientes con SAF deben recibir terapia anticoagulante y/o
antiagregante.
Profilaxis en individuos asintomáticos
Parece prudente utilizar dosis bajas de ácido acetilsalicilico
(100mg/día) en aquellos pacientes asintomáticos sin historia
previa de trombosis con títulos altos y persistentes de AAF. En
situaciones de mayor riesgo trombótico (reposo prolongado,
viajes largos, intervenciones quirúrgicas, coexistencia de otros
factores protrombóticos…) sería recomendable la administración
de heparina subcutánea a dosis bajas.
Tratamiento de las trombosis
El
tratamiento de un evento trombótico agudo en pacientes con SAF
no difiere del tratamiento de trombosis en la población general.
Debido al alto índice de recurrencia en estos pacientes es
necesario mantener la anticoagulación probablemente de por vida
(50).
Si bien la intensidad de la anticoagulación es motivo de
polémica, se recomienda mantener un INR al menos entre 2.0-3.0.
La aspirina sola a bajas dosis no previene el riesgo de una
trombosis recurrente
(51).
En las trombosis venosas profundas es posible utilizar heparinas
de bajo peso molecular, ya que han demostrado ser igual de
eficaces que la administración intravenosa.
Prevención de los abortos de repetición
Para el tratamiento de las mujeres con
AAF y antecedentes de abortos de repeticion se han ensayado
diversas pautas terapéuticas. Sin embargo, la simple
administración durante el embarazo de dosis bajas de ácido
acetilsalicílico (75-125 mg/día) y/o heparina subcutánea a dosis
profilácticas ha demostrado ser eficaz en la mayoría de los
casos y sin efectos indeseables importantes. Así, algunos
centros han referido pasar de una mortalidad fetal del 90% en
las pacientes con AAF a una supervivencia de aproximadamente el
70-90% tras la administración de estos fármacos. Para el
restante 10-30% de las pacientes que continúan presentando
abortos y muertes fetales estaría indicado ensayar pautas con
heparina subcutánea a dosis terapéuticas, dosis bajas de
corticoides o inmunoglobulinas intravenosas en emboladas
mensuales desde el inicio del embarazo. Junto a estas medidas
farmacológicas, es absolutamente imprescindible extremar la
vigilancia obstétrica ("embarazo de alto riesgo") y practicar
eco-doppler de la circulación umbilical con inducción del parto
o realización de cesárea si aparecen signos de oclusión de la
arteria umbilical o de sufrimiento fetal.
Tratamiento de la
trombocitopenia
Aunque generalmente ésta no suele ser intensa, en
los casos en que la cifra de plaquetas descienda por debajo de
50.000, suele responder a los corticoides. Otras alternativas
son las inmunoglobulinas endovenosas o, incluso, la
esplenectomía.
Tratamiento del síndrome antifosfolípido
catastrófico
La experiencia acumulada tras la
publicación de más de un centenar de casos con estas
características permite aconsejar, cuando se sospecha esta grave
situación, la instauración precoz de recambios plasmáticos,
junto a la anticoagulación intensa, ya que la inmunosupresión no
parece dar resultados satisfactorios en estos pacientes.
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