TERAPIAS
BIOLOGICAS EN ARTRITIS REUMATOIDE
Claudio
Galarza Maldonado
Hospital
Monte Sinaí
Centro
de Inmunoreumatología y Osteoporois del Austro (CIROA)
Correspondencia:
Dr. Claudio Galarza M.
P.O.BOX
01-05-1823 Cuenca- Ecuador
e-mail:
claudiogalarza@hotmail.com
INTRODUCCIÓN
Hoy
en día está plenamente aceptado que la Artritis Reumatoide
(AR) no es una enfermedad
“benigna”, y que los pacientes que la padecen están
expuestos a una discapacidad funcional progresiva, que implica
un aumento considerable de la morbilidad y el gasto sanitario
tanto directo como indirecto. Sabemos además, que el
tratamiento actual es insatisfactorio en la mayoría de los
pacientes, pues no modifica la evolución de la enfermedad,
sino, en el mejor de los casos, retrasa su progresión.
Las
terapias biológicas son el resultado de los avances conseguidos
en los últimos años en la comprensión de los mecanismos patogénicos
de la AR y en la
aplicación de la biotecnología en el desarrollo de terapias
dirigidas específicamente contra células y moléculas que
participan en los procesos autoinmunes de la enfermedad.
Este
artículo revisará las terapias biológicas que ya han sido
aprobadas para el manejo de la enfermedad, así como otras, que
se encuentran en diferentes fases de investigación.
Palabras
Claves:
Artritis reumatoide, terapias biologicas, anti-TNFa.
DEPLECIÓN
E INHIBICIÓN DE CÉLULAS –T
Existen
diferentes evidencias que apoyan la importancia de las células
T CD4 en la patogénesis de la AR:
1)
La prevalencia de linfocitos CD4 en las lesiones sinoviales en
fases tempranas de la enfermedad.
2)
La inducción de artritis experimental en animales
mediante la transferencia de células T.
3)
La mejoría de ciertos pacientes que recibieron intervenciones
deplecionantes de células T, como
el drenaje del conducto torácico, la irradiación total
de ganglios linfáticos y la linfoplasmaferesis.
4)
Respuestas favorables al tratamiento con ciclosporina A, que
bloquea la función de las células T(1)
ANTI-
CD4.
La
utilización de diversos anticuerpos contra la molécula CD4 se
ha basado en los siguientes posibles mecanismos de acción:
1)depleción de células T, 2)bloqueo del efecto coestimulador
de esta molécula durante la presentación antigénica o
3)transmisión de un efecto inhibitorio a los linfocitos T CD4
(2).
Se han realizado estudios controlados y no controlados con
anticuerpos monoclonales (aM) en pacientes con AR en diferentes
regímenes y dosificaciones, pero la mayor parte de estos no han
mostrado diferencias en eficacia en comparación con placebO
(3-7) Las diferencias de dosificación y de especificidad antigénica
entre los diversos tipos de aM utilizados podría explicar
algunas de las discrepancias observadas en los diferentes
estudios. Aparentemente, la disminución en el número de células
T no producen un estado de inmunosupresión significativa.
Aunque un paciente falleció a consecuencia de una infección
pulmonar por Pneumocystis
carinii y Staphyloccocus
aureus después de la utilización de esta terapia,
es necesario acotar, que
el mismo se encontraba bajo un régimen concomitante de
metotrexato y corticoesteroides (8).
ANTI-CD5
El
tratamiento con aM anti-CD5 fue propuesto como una alternativa
en el tratamiento de la AR, buscando atacar a subpoblaciones
linfocitarias de tipo T y B. Se utilizó un anticuerpo
monoclonal de origen murino conjugado con la cadena A de la
ricina (toxina de origen vegetal). Este inmunoconjugado al
unirse al receptor CD5 se internaliza en la célula, inhibiendo
a la función ribosómica y, por ende,
la síntesis proteica (9). Los estudios abiertos realizados
inicialmente mostraron resultados positivos, aunque
la respuesta clínica disminuía con el tiempo y a la
administración posterior se producían anticuerpos anti-ratón.
Con posterioridad estudios multicéntricos doble ciego frente a
placebo no demostraron beneficio. Es importante añadir, que se
obtuvo una respuesta positiva del 50% en el grupo placebo (10).
ANTI-CD7
El
CD7 es una proteína de membrana presente en un 70% de las células
T. Se han utilizado anticuerpos murinos y quiméricos contra CD7
en pacientes con AR, sin
que se haya logrado resultados significativos. A pesar de que
logra una depleción importante, esta no se correlaciona con una
mejoría clínica. Debido a su pobre respuesta y los efectos
secundarios que produce, esta línea de investigación no ha
avanzado (11).
INHIBICIÓN
DE LA ACTIVACIÓN Y
PROLIFERACIÓN DE CÉLULAS T
Los
avances en la comprensión de los mecanismos moleculares
implicados en la activación de los linfocitos T, así como de
la estructura de las moléculas que participan en este proceso,
han permitido desarrollar líneas de investigación dirigidas a
modificar la respuesta mediada por células T.
El
linfocito T CD4 para su estimulación depende de dos mecanismos.
El primero, es antígeno dependiente y se produce durante la unión
del receptor de células T (RCT) con el antígeno y el Complejo
Mayor de Histocompatibilidad,
formando así el complejo trimolecular (CTM).
El
segundo mecanismo, es antígeno independiente y se produce de la
unión de moléculas presentes en la célula presentadora de antígeno
(CPA), (B7.1, B7.2, GP39) y en las superficies celulares del
linfocito T (CD28, CD40, CTLA-4).
La
activación antigénica específica de los linfocitos T está
además influida
por varias moléculas de adhesión, presentes en la CPA (LFA-3,
ICAM-1, ICAM-2, VCAM), y en el linfocito T (CD2, LFA-2, VLA-4).
El
efecto agregado de la coestimulación es necesario para la
producción de una respuesta inmune adecuada. De no producirse
correctamente, esto llevará a un estado de anergía.
Cada
una de las moléculas implicadas en el proceso puede ser
utilizada como diana terapéutica,
dirigida a modificar la respuesta inmune.
Se
están ensayando varias clases de
anticuerpos monoclonales dirigidos a diferentes tipos de
moléculas que participan en la coestimulación linfocitaria en
modelos experimentales (12). Al parecer, son eficaces en la
etapa de inducción de la enfermedad, siendo más discutible su
provecho en la enfermedad establecida, que es donde tendrían su
aplicación en la especie humana.
TERAPIAS
ANTICITOCINAS
La
tecnología del ADN recombinante (molécula de ADN en donde se
ha insertado un ADN exógeno) ha hecho posible la clonación de
citocinas y sus receptores, permitiendo así la identificación
de la expresión de
estas, en los pacientes con AR y, en consecuencia, el desarrollo
de anticuerpos monoclonales. Debido al gran
numero de citocinas expresadas en los
pacientes ha sido necesario el estudio de la regulación
de dichas moléculas con el
objeto de desarrollar dianas especificas para el tratamiento.
Tratamiento
con el antagonista del receptor de IL-1 (IL-1ra).
La
IL-1 es una citocina importante en la patogenesis de la AR
debido a que algunas de sus propiedades biológicas resultan del
incremento de la expresión de genes proinflamatorios. Además
induce la proliferación y síntesis de metaloproteasas por los
sinoviocitos, acelera la angiogenesis, incrementa la expresión
de moléculas de adhesión, como la ICAM-1, sobre el endotelio
promoviendo la infiltración de células inmunocompetentes al
espacio extravascular (13,14). La IL-1 ejerce un efecto artritogénico
en modelos experimentales (15) y se ha sugerido, en base de
estos modelos, que la IL-1 podría tener un papel incluso
más importante que el TNF-a
en la erosión del cartílago articular en pacientes con AR
(16,17).
La
familia de los genes de la IL-1 la conforman tres miembros: la
IL-1a,
IL1b
y el antagonista del receptor de IL-1 (IL-ra). Las dos primeras
son moléculas agonistas e influyen en varios tipos de células; el IL-ra no
desencadena reacción alguna, su acción se limita a competir
con la IL-1a
y la IL-1b
bloqueando su función. Para que la acción biológica de la
IL-1a
y la IL-1b
se produzca, es suficiente que
estas ocupen el 5% de los receptores correspondientes, pero para
bloquearlas son necesarias cantidades de IL-ra de 100 a 500
veces en exceso (18). En la sinovial de los pacientes con AR se
han detectado cantidades elevadas de IL-1 y IL-ra,
sin embargo, la proporción fue de 3,6 a 1,2 a favor de
la IL-1 (19). Lógicamente, esta cantidad de IL-1ra es
insuficiente para bloquear funcionalmente a la
IL-1, por eso es que se
ha hipotetizado que el IL-ra se podría utilizar desde el punto
de vista terapéutico.
Se
han realizado estudios doble ciegos contra placebo en paciente
con el objeto de determinar
el beneficio de la terapia con IL-1ra. Los resultados han
demostrado que el IL-ra es superior al placebo en el control de
la actividad clínica de la AR, pero en forma moderada, siendo
mayor el efecto en lo que respecta
a la progresión radiológica de la enfermedad. Las radiografías
evaluadas mediante el método de Larsen en 472 pacientes
demostraron un incremento de 6,4% en el grupo placebo, en
comparación con 3,8% en los pacientes tratados con IL-1ra
(mejoría del 41%; p =
0,03) (20).
Actualmente
se encuentra en fase de aprobación por la FDA un antagonista
del receptor de
IL-1
(anakinra, Amgen
Inc.). Se espera que esta se dé a finales de este año. De
ser así, anakinra será el segundo tipo de terapia biológica
aprobada, después de los bloqueadores de TNF en la terapia de
AR.
Anti-TNF-a
El
factor de necrosis tumoral-a
(TNF-a)
es una citocina que juega un papel importante en la
patogenia de
la AR. Una producción elevada de TNF-a
se ha encontrado en la sinovial de estos pacientes (21). In
vitro, se ha demostrado que es capaz de inducir la producción
de metaloproteasas, proliferación de sinoviocitos, angiogénesis
y manifestaciones sistémicas, como astenia, fiebre,
leucocitosis y síntesis de proteínas de fase aguda (22). Por
su capacidad de inducir la producción de otras citocinas, como
IL-6, IL-17,
GM-CSF, M-CSF, e incluso IL-1 y TNF-a
(función autócrina), parecería que el TNF-a
ejerce una acción “jerárquica” dentro de la llamada red de
citocinas y una inhibición de su acción
daría, como resultado, un beneficio terapéutico
en los pacientes con AR. En modelos experimentales de
artritis se ha
demostrado la importancia patogénica del TNF-a
y la eficacia terapéutica de su inhibición (23).
La
Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos
(Food and Drug Administration, FDA) ha aprobado, hasta la
fecha, dos agentes biológicos para el tratamiento de la artritis
reumatoide: etanercep e infliximab.
Etanercep es una proteína de fusión de la porción
soluble del receptor p75 del TNF, y el infliximab es un
anticuerpo monoclonal quimérico frente al TNF-a
.
En
adición a la AR, el etanercep ha sido aprobado para el uso en
pacientes con Artritis Crónica Juvenil poliarticular (24), y el
infliximab en pacientes con enfermedad de Crohn (25).
Infliximab
Inicialmente
conocido como cA2, el infliximab es un anticuerpo monoclonal
quimérico frente al TNF-a.
La molécula posee un 75 % de origen humano y un 25% murino, con
lo que disminuye su inmunogenicidad en comparación con los
anticuerpos monoclonales enteramente murinos. Se une con gran
afinidad y especificidad al TNF-a,
tanto en su forma soluble, como en la que se encuentra unida a la membrana celular (26).
Se
han efectuado varios ensayos clínicos destinados a evaluar la
eficacia de infliximab en pacientes con AR. En el estudio de
fase III con 428 pacientes denominado ATTRACT, el infliximab,
utilizado concomitantemente con metotrexato, produjo
una mejoría clínica significativa en pacientes con
enfermedad activa resistente a los tratamientos convencionales y
fue superior al tratamiento con metotexato solamente. A las 30
semanas el 50% de los pacientes que recibieron infliximab a la
dosis de 3mg/kg y el 52% de los pacientes que recibieron 10mg/kg
alcanzaron una respuesta de ACR 20, respuesta, que fue
significativamente mayor al compararla con los respondedores con
metotrexato solo (20% de los pacientes) (27,28).
| TABLA
1.- Estrategias terapéuticas en A.R. |
Inhibición
de la función celular
|
Anti CD4 (depleciacionantes y no deplecionantes) |
|
Anti CD5 (CD5-plus, con ricina) |
|
Anti CD7 |
|
Anti-il2R (DAB486-2, con toxina diftérica) |
| |
|
| |
| Inhibición
de la activación y proliferación de células T |
|
Complejo CD28/B7 |
|
Complejo CD40L/CD40 |
|
Complejo CD2/CD58 |
| |
|
| |
| Terapias
anticitocinas |
|
Anti TNF-oc |
|
Anti IL-1 (rHUIL -1RA, rHUIL-1R tipo I) |
|
Anti IL-6 |
| |
|
| |
| Citocinas
recombinantes (antiinflamatorias) |
|
IFN-8 |
|
rHUIL-4, rHUIL-10 |
|
IL-13 |
| |
|
| |
| Interacción
de la presentación antigénica |
| (Complejo
HLA/TCR) |
|
Bloqueo de la molécula HLA |
|
Antagonismo del TCR (anticuerpos anti-TCR,
vacunanciones con |
|
pépticos del TCR) |
|
Vacunación con células T atenuadas |
| |
|
|
|
| |
| Modulación
del tráfico celular |
|
Anticuerpos anti-moléculas de adhesión |
| |
|
La
reacción adversa mas frecuente en los diferentes estudios fue
la infección de vías respiratorias altas (20-33% frente al 16%
en el grupo placebo) y la cefalea ( 20 –25% frente al 10% en
el grupo placebo). Las reacciones infuncionales fueron leves y
transitorias consistiendo en cefalea, náuseas, hipotensión o
erupción cutánea. El numero de eventos adversos serios fue
similar en ambos grupos, así como la frecuencia de infecciones
serias (que requirieran hospitalización o comprometieran la
vida del paciente) fue también similar. Un paciente presentó
manifestaciones clínicas compatibles con lupus inducido por fármacos.
Estos
estudios demuestran que el infliximab es un agente biológico
efectivo en el control de los síntomas de la AR y, además, su
posible efecto protector en la evolución radiológica de la
enfermedad abre nuevas perspectivas en el manejo de estos
pacientes.
Etanercep
Existen
dos receptores para el TNF-a
con pesos moleculares de 55kD (p55) y de 75kD (p75). Los
receptores poseen tres porciones: extracelular, transmembrana y
citoplasmatica. La porción extracelular de los receptores,
liberada en forma soluble (sTNF-R), actúa como antagonista
funcional del TNF (29). El etanercep es una proteína de fusión
que contiene dos cadenas idénticas monoméricas recombinates
humanas de la porción soluble del receptor p75 del TNF, unidas
con dominios del fragmento Fc de la IgG1 humana. Cada molécula
de etanercep puede unirse a dos de TNF-a (30). El etanercep, al
unirse al TNF-a,
lo inactiva biológicamente, lo cual conlleva a un beneficio
terapéutico en los pacientes con AR. En dos estudios contra
placebo con 168 y 234 pacientes con AR la administración subcutánea
dos veces por semana demostró un efecto clínico positivo. El
numero de articulaciones inflamadas disminuyo en un 50%, luego
de seis meses de tratamiento (31,32). En general, el etanercep
ha sido bien tolerado, siendo las reacciones en el sitio de
inyección las mas frecuentes. Sin embargo, hace poco, los médicos
de Estados Unidos y Europa fueron informados sobre casos de
pancitopenia, anemia aplástica fatal y síndromes
demielinizantes en un numero pequeño de pacientes tratados con
etanercep (33).
Terapia
con citocinas antiinflamatorias
IL-10
La
IL-10 es una citocina antiinflamatoria, que inhibe la producción
de monocitos y macrófagos. In
vitro disminuye la producción de citocinas como la IL-1,
IL-6,IL-8 y TNF-a.
Esto otorgaría a la IL-10 propiedades
inmunoreguladoras que podrían ser utilizadas en el
tratamiento de la AR. En
un estudio multicéntrico, aleatorizado y
controlado a doble ciego, IL-10
recombinante fue administrada diariamente por vía subcutánea
a pacientes con AR activa. Se demostró que el tratamiento es
seguro y bien tolerado, aunque sin beneficios aparentes frente
al placebo (34).
Tolerización
antigénica
La
tolerización oral ha sido
propuesto como método de crear tolerancia
periférica frente a ciertos antígenos. Esta
puede ser inducida por mecanismos de supresión activa o por
producción de una anergía clonal, dependiendo de la dosis y la
frecuencia de la administración del antígeno. El método
induce a células reguladoras que se activan de forma antígeno dependiente, pero que
ejercen su acción independientemente
(supresión bystander).
Para que se produzca la acción reguladora, no es necesario
administrar el antígeno supuestamente patogénico, sino
cualquier otro capaz de inducir la supresión activa en el foco
inflamatorio, inhibiendo la actividad de las células efectoras
patogénicas. Los resultados de los estudios realizados en
pacientes con AR, utilizando colágeno tipo II de pollo y colágeno
de tipo bovino han dado resultados contradictorios (35,36).
Anti-moléculas
de adhesión
La
acción de las moléculas de adhesión sobre el endotelio
permite la migración de leucocitos activados hacia el
torrente sanguíneo al sitio de inflamación. Se ha realizado un
estudio clínico abierto en 32 pacientes con AR utilizando un
anticuerpo monoclonal murino
anti-ICAM-1, cuya expresión se encuentra elevada en tejido y
liquido sinovial de estos pacientes. Si bien, se observo una
mejoría del 50%, los efectos secundarios impidieron continuar
con el tratamiento (37). Hacen falta más estudios para
determinar el verdadero valor terapéutico de este tipo de
tratamiento.
Conclusión
La
artritis reumatoide es reconocida como una enfermedad severa que
afecta considerablemente la calidad de vida de los pacientes
y acelera la mortalidad de los mismos (38). Los datos
acumulados en la década de los ochenta, demostraron que la
supervivencia a cinco años de los pacientes con AR, es similar
a los que padecen de enfermedad de Hodgkin fase IV, o de una
enfermedad coronaria de tres vasos (39). Es por esto, además de
que la terapia actual es empírica e insatisfactoria, que la
utilización de las terapias biológicas que se encuentran
aprobadas actualmente, y las que vendrán los próximos años
nos permiten mirar con mayor optimismo el futuro del tratamiento
de la artritis reumatoide y otras patologías autoinmunes.
BIBLIOGRAFIA
2.
Wallis
WJ,Furst DE, Strand W, Keystone E: Biological agents and
immunotherapy in rheumatoid arthritis In: Emerging therapies
for rheumatoid arthritis ; Rheumatic Disease Clinics of
North America, WB Saunders, Vol 24, 3, 1998 : 539-531.
3. Kalden JR, Breedveld FC, Burkhardt H, Burmester GR. Immunological
treatment of autoimmune diseases. Adv Immunol 1998, 68:
333-418.
4.
Choy EHS, Chikanza IC, Kingley GH, Corrigall V, Panayi GS.
Treatment of rheumatoid arthritis with single dose or weekly
pulses of chimeric anti-CD4 monoclonal antibody. Scand
J Immunolo 1992;36:291-298.
5.
Moreland LW, Pratt PW, Mayes MD, Postlethwaite A, Weisman
MH, Schnitzer T, et.al. Double-blind, placebo-controlled
multicenter trial using chimeric monoclonal antibody cM-T412
in rheumatoid arthritis patients receiving concomitant
methotrexate. Arthritis
Rheum 1995; 38: 1586-1588.
6
Van der Lubbe PA, Dijkmans BA, Markusse HM, Nassander U, et
al. A randomized Double-blind, placebo-controlled study of
CD$ monoclonal antibody therapy in early rheumatoid
arthritis. Arthritis
Rheum 1995;38: 1097-1106.
7.
Wendling D,
Radacot E, Wijdenes J and the French Investigators Group.
Randomized Double-blind, placebo-controlled multicenter
trial of murine anti CD4 monoclonal therapy in rheumatoid
arthritis. Arthritis
Rheum 1996; 39: S245.
8.
Wendling D, Radacot E, Wijdenes J, et al.
A randomized Double-blind, placebo-controlled
multicenter trial of murine anti CD4 monoclonal therapy in
rheumatoid arthritis.
J Rheumatol 1998; 25: 1457-1461
9.
Moreland LW, Pratt PW, Bucy RP, et al.Use of a chimeric
anti-CD4 monoclonal antibody
in patients with refractory rheumatoid arthritis. Arthritis
Rheum 1993; 36: 307-318.
11.
Fishwild
DM, Strand V. Administracion of an anti-CD5 immunoconjugate
to patients with rheumatoid arthritis: Effect of peripheral
blood mononuclear cells and in vitro immune function.
J Rheumatol 1994; 21: 596-604.
10.
Olsen NJ, Brooks RH, Cush JJ, et al: A double-blind.
Placebo-controlled study of anti-CD5 immunoconjugate in
patients of rheumatoid arthritis. The Xoma Investigator
Group. Arthritis Rheum
1996;39: 1102-1108.
11.
Kirkham BW, Thien F, Pelton BK, et al. Chimeric CD7
monoclonal antibody therapy in rheumatoid arthritis. J
Rheumatol 1992; 19: 1348-1352.
12.
Webb LMC, Walmsley MJ, Feldmann M. Prevention and
amelioration of collagen-induced arthritis by blocade of the
CD28 costimulatory pathway: Requirement for both B7-1 and
B7-2.Eur J Immunolo
1996;26:2320.
13
Brennan FM, Maini RN, Feldman M. Role of pro-inflammatory
cytokines in rheumatoid arthritis. Springer Semin
Inmunopathol 1998; 20:133-47.
14
Dinarello CA, Moldawer
LL . Proinflammatory and anti-inflammatory citokines
in rheumatoid arthritis. Amgen Inc. 1999; 19-20.
15
Henderson B, Pettiper ER, Arthritogenic actions of
recombinant IL-1 and tumor necrosis factor alpha in the
rabbit; evidence for synergistic interactions between
cytokines in vivo. Clin Exp Immunol 1989; 75:306-310.
16
Van den Berg WB. Joint inflammation and cartilage
destruction may occur uncoupled. Springer Semin
Immunopathol. 1998; 20: 149-64.
17
Joosten LA, Helsen MM, Saxne T, van De Loo FA, et al. IL-1
alpha beta blokade prevents cartilage and bone destruction
in murine type II collagen-induced arthritis, whereas
TNF-alpha blokade only ameliorates joint inflammation. J
Immunol 1999; 163: 5049-5055.
18 Bresnihan B, Cunnane G. Interleukin-1 receptor antagonis In:
Emerging therapies for rheumatoid arthritis ; Rheumatic
Disease Clinics of North America, WB Saunders, Vol 24, 3,
1998 : 615-6258.
19
Firestein GS, Berger AE, Tracey DE et al. IL-1 receptor
antagonist protein production and gene expression in
rheumatoid arthritis and osteoarthritis synovium. J immunol
1992; 149: 1054-62.
20
Bresnihan B, Alvaro-Gracia JM, Cobby M, Doherty M et al .
Treatment of rheumatoid arthritis with recombinant human
interleukin-1 receptor antagonist. Arthritis Rheum 1998; 41:
2196-204.
21
Firestein GS, Alvaro-Gracia JM, Maki R. Quantitative
analysis of cytokine gene expression in rheumatoid
arthritis. J Immunol 1990;144:
3347-53.
22
Feldman M, Brennan FM, Maini RN. Role of cytokines in
rheumatoid arthritis. Annu Rev Immunol 1996;14:397-440.
|