GRANULOMATOSIS
DE WEGENER: CASOS CLINICOS
Mario
Moreno Alvarez, Luis Zurita Gavilanes, José Gonzalez Paredes
INREUMI,
Guayaquil, Ecuador.
Resumen
Se presentan 2 casos de Granulomatosis de
Wegener, uno con conjuntivitis severa más nefritis y otro con
compromiso del sistema nervioso central, renal y respiratorio.
Se destaca la importancia y utilidad de la prueba de ANCA para
el diagnóstico de esta enfermedad así como las diferentes
alternativas terapéuticas disponibles en la actualidad.
Palabras Claves:
Granulomatosis de Wegener – Vasculitis Sistémicas.
Summary
Two
cases of Wegener Granulomatosis are presented, one with severe
conjuntivitis and nephritis, the other with central nervous
system, renal and respiratory manifestations. The importance and
usefulness of the ANCA test are discussed as well as the
different therapeutic modalities used in the recent years.
Key
words:
Wegener Granulomatosis – Systemic Vasculitis.
Correspondencia:
Dr. Mario Moreno Alvarez
Coronel 2207 y Cañar. Of 11.
Telef: 534591 – 445568 ,
Fax: 289831
E-mail:
sereum@espoltel.net.
Caso 1.- Paciente masculino de
36 años que el 17
de enero del 2001 consulta por conjuntivitis bilateral severa.
Refería que 6 meses atrás
presentó un cuadro
de faringitis aguda acompañado de laringitis y disfonía por lo
que necesitó valoración por otorrinolaringólogo;
el cuadro fue rebelde al tratamiento y al parecer cedió
al cabo de un par de meses con antiinflamatorios y
antibioticoterapia. En noviembre del 2000 presentó tumefacción
y dolor del dorso
del pie derecho con impotencia funcional, cuadro que
presentó una evolución migratoria, afectando luego
hombro derecho, codos y manos. Simultáneamente con el cuadro
articular presenta enrojecimiento ocular, lagrimeo y fotofobia,
bilateral, molestias que persistían hasta el momento de la
consulta y de tal
severidad que le impedía abrir los párpados. Hasta esa fecha
el paciente había consultado varios oftalmólogos sin alivio de
su cuadro ocular a pesar de tratamiento local. El paciente también
refirió un dolor testicular
vago, fiebre intermitente, pérdida de peso y astenia.
Había
antecedentes de faringitis recurrente, hepatitis y sarampión a
más de un cuadro de bronquitis varios años atrás. No había
antecedentes de lumbalgia recurrente, psoriasis u otras
enfermedades dermatológicas, diarrea crónica,
fotosensibilidad, Raynaud, nódulos o litiasis. Una tía paterna residente en
el exterior tenía al parecer una enfermedad articular también
con trastornos oculares.
Al
exámen físico se encontró una leve sinovitis en dorso de pie
derecho y manos. Lo más llamativo era un enrojecimiento ocular
severo con quemosis conjuntival y gran fotofobia, pero sin mayor
alteración de la agudeza visual. Orofaringe normal. Csps claros
y RsCs normales. Tenía
PA=130/90 mmHg, peso = 130 libras y en el laboratorio destacaba
Hb 14 g/l, Hct 44%, GB 15800/mm3, ERS (Westergreen) 32 mm/h,
Factor Reumatoideo (Nefelometría) < 40 U/l, PCR (Nefelometría)
<0,5 mg/dl y sedimento urinario con hematíes > 80 x
campo, piocitos 5-6 x campo, cilindros hemáticos, granulosos y
leucocitarios.
Con
ID de vasculitis sistémica se inició tratamiento con
prednisona 50 mg/día y se solicitó completar los exámenes
diagnósticos a la brevedad. Una
Rx St de tórax fue normal, al igual que las Rx de senos
paranasales; ecografía renal normal; un nuevo exámen oftalmológico
confirmó el cuadro de conjuntivitis. Los nuevos exámenes de
laboratorio revelaron: ANCA citoplasmático positivo 1:160
(Figura 1), Anticuerpos antinucleares (Hep-2) negativo, Anti DNA
(Crithidia) negativo, C3 y C4 normales, VDRL negativo, ASTO <
200 UT. Plaquetas 260.000 mm3, Urea 27,8 mg/dl, creatinina 1,18
mg/dl, Acido úrico 4,8 mg/dl, Proteinas totales 7,58 g/l, albúmina
4,27 g/l, globulinas 3,31 g/l, pruebas hepáticas nornales;
cultivo de orina negativo. Un nuevo exámen general de orina
confirmó los hallazgos anteriores.
Este
paciente con artritis, conjuntivitis y nefritis a más de una
prueba de ANCAc positiva fue diagnosticado como Granulomatosis
de Wegener. Tuvo buena respuesta a los corticoides,
particularmente de su cuadro ocular, el que mejoró en pocas
semanas y se agregó metotrexato 12,5 mg/semana a su esquema
terapéutico. Tres meses luego del inicio del tratamiento se
encontraba asintomático, con un sedimento urinario normal y una
prueba de ANCAc positiva pero en título de 1:40. Al momento, 5
meses luego del tratamiento, continua asintomático y con prueba
de ANCA negativa.
Caso
2.- Paciente
femenina de 29 años de edad, sexo femenino, raza negra, que
ingresa al HLV por presentar hemiparesia faciobraquiocrural
izquierda de 2 semanas de evolución. Su PA al ingreso era de
120/70 mmHg y no tenía antecedentes de hipertensión arterial.
Una TAC cerebral demostró una lesión nodular en región
parietal, nivel subcortical, que no captó contraste y fue
sospechosa de metástasis, granuloma o vasculitis. Destacaba en
su HC la presencia de febrícula-fiebre no cuantificada,
sudoración nocturna y malestar general en las últimas 4
semanas. Había una pérdida de peso importante aunque no
cuantificada. Refería artralgias de predominio nocturno en
manos y rodillas sin encontrarse sinovitis en la exploración.
La paciente tenía historia de sinusitis crónica por la que había
recibido tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios. Al
ingreso llamaba la atención un sedimento de orina con hematuria
de 10 x campo y cilindros hemáticos , todo esto sugerente de
nefritis, lo que aumentó la sospecha de enfermedad inflamatoria
sistémica.
En
la analítica destacaba Hb 11 g/l, glóbulos blancos 17.800/mm3
con 70% de polimorfonucleares; glucemia, urea, creatinina y
enzimas hepáticas en niveles normales; albúmina 3,2 g/l,
globulinas 4,8 g/l. Una Rx St de tórax mostró un infiltrado en
campos pulmonares medios recibiendo antibióticos por la
sospecha de neumonía. Las pruebas para tuberculosis fueron
todas negativas. Anticuerpos antinucleares (Hep-2) y anti-DNA
(Crithidia Luciliae) fueron negativos mientras que C3 y C4 se
encontaron elevados. Se realiza interconsulta a Reumatología
recomendándose practicar una prueba de ANCA, los que fueron
positivos, patrón citoplasmático, a títulos de 1:320. Una Rx
de senos paranasales mostró velamiento de los mismos por lo que
se realizó biopsia de mucosa encontrándose granulomas no
caseificados.
La
paciente recibió prednisona 60 mg/día y 100 mg/día de
ciclofosfamida con excelente respuesta clínica de su
hemiparesia, sedimento urinario y manifestaciones sistémicas.
Un Rx de tórax de control a los tres meses de tratamiento fue
normal al igual que una TAC cerebral de control; los ANCA fueron
negativos.
Discusión
Descripta por primera vez en 1930, la GW es una
vasculitis sistémica de origen desconocido que afecta los vasos
sanguineos de pequeño y mediano calibre (1). Las lesiones
inflamatorias típicas incluyen necrosis, formación de
granulomas y vasculitis (2) . La GW “clásica” es una forma
de vasculitis sistémica que afecta predominantemente los
tractos respiratorios superior (TRS) e inferior (TRI) y afecta
también en la mayoría de casos el riñón –
glomerulonefritis (GMN). Una forma limitada de la enfermedad,
sin compromiso renal, y con hallazgos confinados al TRS o los
pulmones ocurre en aproximadamente ¼ de pacientes (3). Sin
embargo, aún sin el componente renal, la afectación de órganos
como el pulmón, corazón, tubo digestivo o sistema nervioso
central (SNC) puede ser severa y poner en riesgo la vida (3,4).
La mayoría de pacientes con enfermedad generalizada no tratada
o inadecuadamente tratada tienen una enfermedad rápidamente
progresiva y fatal (3).
La GW es una enfermedad rara que predomina en
las edades medias de la vida y afecta preferentemente a varones.
Se ha reportado una incidencia de 8,5 x 1’000.000 de
habitantes /año y una prevalencia de 3 x 100.000 personas (5,6)
Los pacientes con GW a menudo se presentan con síntomas
y signos no específicos de una enfermedad sistémica como
fiebre, malestar, pérdida de peso y artromialgias. Prácticamente
todos los pacientes con GW clásica o limitada presentan
compromiso de las vías respiratorias superiores o compromiso
pulmonar, y la mayoría tienen ambas. Hasta un tercio de
pacientes con compromiso pulmonar pueden ser asintomáticos
(3,4). Síntomas de presentación frecuente incluyen rinorrea
persistente, secreción nasal purulenta o sanguinopurulenta, úlceras
orales o nasales, poliartralgias, mialgias y dolor en senos
paranasales. Síntomas menos frecuentes son ronquera, estridor,
otalgia, pérdida auditiva u otorrea. Síntomas relacionados al
TRI incluyen tos, disnea, hemoptisis y dolor pleurítico; estos
síntomas pulmonares en ausencia de síntomas del TRS son
infrecuentes. La Rx St de tórax es variable y puede revelar nódulos
– los que pueden cavitarse, opacidades alveolares, pleurales o
difusas (3,4,7).
El compromiso renal es frecuente, llegando a
presentarse hasta en el 80% de pacientes (3). Se manifiesta como
hematuria, cilindruria, proteinuria, etc con o sin insuficiencia
renal. La biopsia renal revela una GMN necrotizante segmentaria
con poco o ningún depósito de inmunoglobulinas , típica de
una vasculitis de pequeños vasos (8). Otros órganos
comprometidos pueden ser(3,7):
-
Articulaciones: artritis, artralgias, mialgias
-
Ojos: conjuntivitis, epiescleritis, uveitis
-
Piel: lesiones vesiculares, púrpura palapable, úlceras,
etc
-
Sistema Nervioso: mononeuritis múltiple, afectación de
pares craneales, lesión tipo masa en SNC, etc.
-
Cardivascular: Pericarditis, miocarditis, trastornos del
ritmo.
-
Otros órganos afectados con menor frecuencia son el TGI,
subglotis, tráquea, tracto génitourinario, tiroides, hígado,
mamas, glándulas parótidas, etc.
Los datos de laboratorio muestran elevación de
los reactantes de fase aguda y anemia, datos que son inespecíficos.
En la última década, sin embargo, el diagnóstico
de GW ha sido facilitado por la presencia de los
Anticuerpos Anticitoplasma de Neutrófilos (ANCA). Estos
anticuerpos son detectados por inmunofluorescencia y pueden
detectarse dos tipos de patrones, patrón citoplasmático
(C-ANCA) y patrón periférico (P-ANCA). Los C-ANCA estan
dirigidos contra una proteasa llamada Proteinasa 3 mientras que
los P-ANCA están dirigidos en su mayoría contra la enzima
Mieloperoxidasa (Tabla1). Casi todos los pacientes con GW activa
tienen prueba de ANCA positiva (65-90%) y de ésta el 80%-95%
son C-ANCA; el restante 5-20% de pacientes son P-ANCA positivos
(9, 10, 11).
Tabla 1.- Anticuerpos Anticitoplasma de Neutrófilo
(ANCA)
Anticuerpo
Inmunofluorescencia
Antígeno
Asociación
C-ANCA
Tinción citoplasmática
Proteinasa 3 (PR3)
Granulomatosis de Wegener
Activa 80-95 %
Limitada
66%
P-ANCA
Tinción perinuclear
Mieloperoxidasa
Gran. Wegener (5-20%)
Lactoferrina
GMN pauiciinmune
Elastasa
Poliangeitis microscópica
Vasculitis Sistémicas
Cabe mencionar que la prueba de ANCA por sí sóla no es suficiente para hacer o excluir el diagnóstico
de GW ya que su sensibilidad disminuye en GW limitada o
enfermedad inactiva. Además los ANCA también se asocian a
otras patologías como Poliangeitis Microscópica (PM), GMN
necrotizante idiopática o pauci-inmune, Síndrome de
Churg-Strauss, otras enfermedades reumáticas como Artritis
Reumatoidea, Lupus, etc, enfermedades gastrointestinales como la
colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn y drogas como la
hidralazina o minociclina (11).
El diagnóstico de GW es generalmente confirmado
por biopsia tisular en un sitio de enfermedad activa. La biopsia
de las lesiones nasofaríngeas es preferida dada la facilidad de
realizarla, sin embargo, debido a
la escasa cantidad de tejido que se suele obtener, no
siempre existe la tríada clásica de la enfermedad (3). Otras
alternativas son la biopsia
renal o de pulmón. La biopsia renal, que suele revelar
una GMN segmentaria focal, no distingue entre GW o PM, entidades
que para algunos autores son parte de un mismo espectro clínico
(12). La biopsia pulmonar casi siempre requiere ser a cielo
abierto o por toracoscopia ya que la ausencia de vasculitis
granulomatosa por muestra transbronquial no excluye el diagnóstico
de GW(13).
El Colegio Americano de Reumatología ha
propuesto unos criterios clínicos para facilitar la clasificación
de los pacientes con GW y ayudar a distinguir estos pacientes de
otras vasculitis (1). Cabe recalcar que estos criterios no son
para diagnóstico – aunque lamentablemente se usan como tal y
fueron elaborados en 1990, antes de que se disponga de la prueba
de ANCA (Tabla 2).
TABLA
2.- Criterios diagnósticos para Granulomatosis de Wegener
(ACR 1990).
1.- Inflamación nasal u oral (úlceras orales
dolorosas o no o secreción nasal purulenta o sanguinolenta).
2.- Rx St de tórax anormal que muestre nódulos,
infiltrados o cavidades.
3.- Sedimento urinario patológico (hematuria
microscópica o cilindros hemáticos).
4.- Inflamación granulomatosa por biopsia de la
pared arterial o área
perivascular o extravascular..
Un
paciente tiene GW cuando tiene por lo menos 2 de estos 4
criterios. La presencia de 2 o más criterios
tiene una sensibilidad del 88,2 % y una especificidad
de 92 % (1).
Artritis
Rheum 1990;33:1101-1107.
Destaca en nuestro caso 1 un cuadro de
conjuntivitis bilateral severa con quemosis conjuntival e
intensa fotofobia, lo que le impedía abrir los párpados; no
había alteración de la agudeza visual. Este cuadro clínico
tenía 2 meses y medio de evolución y por el mismo había
visitado varios oftalmólogos sin encontrar alivio. Vale
mencionar que el compromiso ocular es frecuente en GW, afectando
inicialmente al 15% de pacientes y hasta al 52% durante su
evolución (3). Estas lesiones son en general no específicas,
caracterizadas por conjuntivitis, dacriocistitis, escleritis,
proptosis, dolor ocular, pérdida de la visión, etc.
Un reporte reciente e interesante de Harper y col (14)
indica que la inflamación ocular en GW puede ocurrir con o sin
las manifestaciones sistémicas de la enfermedad; estos autores
encontraron que en un 6,3% de su serie las manifestaciones
oculares fueron el primer signo de la enfermedad. Más
interesante aún es el hecho de que en el 30% de sus pacientes
la inflamación ocular fue la única manifestación clínica de
la enfermedad – 12 pacientes, 11 de los cuales tuvieron ANCA
positivo (14).
Si bien es cierto que en este paciente el
compromiso ocular era lo más llamativo, fueron sus antecedentes
de faringolaringitis, artritis y la presencia de un sedimento
urinario patológico lo que nos permitió tener la sospecha
diagnóstica de una vasculitis sitémica, lo que se confirmó
con la prueba de ANCA. Aunque no se pudo realizar una biopsia en
este paciente para certificar el diagnóstico, su cuadro clínico
es muy sugerente de GW.
En el caso 2 destaca el compromiso del SNC con
una lesión tipo masa ocupante en región parietal y focalización
neurológica; su historia de sinusitis crónica y la presencia
de un sedimento urinario activo facilitó su diagnóstico el que
esta vez sí fue confirmado por biopsia de mucosa nasal y la
prueba de ANCA. La manifestación neurológica más común en GW
es la mononeuritis múltiple – 15% en la serie de Hoffman (3);
con menor frecuencia se presenta ACV, anormalidades de los pares
craneales, polineuropatía simétrica, mielitis transversa,
diabetes insípida, etc (15). Vasculitis Sistémicas presentándose
como lesiones tumorales en 83 pacientes han sido analizadas
recientemente por Kariv y col (16); GW fue la vasculitis sistémica
más frecuente en esta serie (28 casos) y el SNC fue el 2do
sitio más frecuente de localización (16%) luego de la mama
(22%). Los autores han sugerido que el diagnóstico de
vasculitis sistémica debe ser incluido en el diagnóstico
diferencial de toda lesión tipo masa, más aún cuando se
acompaña de síntomas constitucionales y ERS o PCR elevadas
(16).
Una terapéutica apropiada puede
salvar la vida de un paciente con GW, sin embargo, lo más
importante, es tener un diagnóstico correcto. El pronóstico de
un paciente no tratado con GW generalizada es pobre ya que el
90% fallece en poco tiempo, sea de falla renal o respiratoria
(3).Sin embargo, se puede obtener una remisión duradera con el
tratamiento de agentes citotóxicos –ciclofosfamida (CYC), en
combinación con corticoesteroides. Ochenta a 90% de pacientes
responden a CYC y el 75% alcanza una remisión completa. Una vez
conseguida la remisión se recomienda continuar con la CYC por
lo menos durante un año. Treinta a 50% de respondedores tendrán
por lo menos una recaida, por lo que requieren de un nuevo curso
terapéutico (3, 17, 18). El principal problema con la CYC es su
alta toxicidad, lo que ha obligado a buscar nuevas alternativas
terapéuticas (3). La CYC en pulsos parece ser menos eficaz,
pero tiene la ventaja de tener menores efectos colaterales, por
lo que se la puede utilizar en GW moderadamente activa o
limitada (19). El metotrexato en dosis semanales de 15 –30 mg
puede ser también una buena alternativa en enfermedad moderada
o sin compromiso renal , a más de ser menos tóxico que la CYC;
ésta fue la elección terapéutica en el caso 1, con buenos
resultados hasta ahora (20).
Se ha sugerido la eficacia de la administración
de Trimetropin –Sulfametoxazol para disminuir la incidencia de
brotes de las lesiones nasales y vías respiratorias superiores
(21), sin embargo no se ha demostrado su utilidad para prevenir
las recaidas con afectación renal o pulmonar (22). Otras drogas
alternativas usadas en el tratamiento de esta enfermedad
incluyen Gamma Globulina IV, Ciclosporina, Etoposide,
Micofenolato Mofetil y más recientemente Terapia Anticitokinas,
estas últimas prometiendo ser un buen recurso terapéutico en
los años venideros (23,24).
Se concluye que la GW, si bien
una entidad rara, debe ser considerada ante todo paciente
con síntomas respiratorios, renales y otras manifestaciones
sistémicas de inflamación. Su sospecha diagnóstica se ha
facilitado con la prueba de ANCA y su tratamiento adecuado y
temprano permite obtener un porcentaje aceptable de remisión clínica.
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