REUNIÓN
DE CONSENSO DE LA SOCIEDAD ECUATORIANA DE REUMATOLOGÍA (SER)

LA
POSICIÓN DE LA SER FRENTE A LA GASTROPATÍA POR AINES Y EL USO
RACIONAL DE LOS NUEVOS AINES COX-2 ESPECÍFICOS.
RESUMEN
Los
Antiflamatorios No Esteroidales (ANES)
constituyen uno de los grupos de medicamentos más
prescriptos en el mundo. Si
bien su eficacia para aliviar el dolor y la inflamación ha sido
claramente establecida, sus efectos colaterales y en particular
los gastrointestinales
(GI), son causa de gran morbimortalidad.
En E.E.U.U. se
considera que unos 20 millones de personas consumen diariamente
AINES en forma crónica. De
este total, 1 –
4% desarrollan
complicaciones GI
serias (perforaciones, úlceras y hemorragias)
que requieren hospitalización y que implican gastos
anuales que superan el billón de dólares.
Se ha estimado que ocurren 16.500 muertes por año
asociadas al consumo de AINES solamente
en pacientes con Artritis
Reumatoidea y Osteoartritis en
E.E.U.U., cifra muy similar a la mortalidad
por SIDA.
Entre
los consumidores crónicos de AINES, la úlcera gástrica se
presenta con una frecuencia del 15 – 30%, mientras que
la úlcera duodenal es 10 veces menos
frecuente. Si la
presencia de Helicobacter pylori
agrava o no la gastropatía por AINES, es aún tema de
controversia. Dado que no hay síntomas premonitores fidedignos para predecir la toxicidad GI
de los AINES, es muy importante identificar los llamados
“Factores de Riesgo” y detectarlos a tiempo para tratar de
disminuir este riesgo. Los
lineamientos para
la prevención y tratamiento de la gastropatía
por AINES son discutidos.
Sólo
su utilización racional y el uso de los nuevos inhibidores COX
– 2 específicos podrán quizá reducir
esta verdadera epidemia. Se
analizan las
ventajas y limitaciones, así como las indicaciones actuales de
los nuevos AINES COX -
2 específicos.
Palabras
Claves: Antiflamatorios no
esteroidales -
Inhibidores COX - 2
SUMMARY
Nonsteroidal
Antiinflammatory Drugs (NSAIDs) are one of the mosto wolrdwide
prescribed group of medications. Even though theri efficacy has
been proved widely, their side effects, particulary has been
proved widely, their side effects, particularly at the
gastrointestintal tract (GI), are an important cause of
morbidity and mortality. Accordign to epidemiologic
studies,there are at least 20 million northamericans taking
NSAIDs in a daily chronic basis. From this total, 1-4% will have
serious GI complications (perforations, ulcers and bleeding)
which will requiere 100,000 to 400,000 hospitalizations per year
in the USA at a cost of over 1 billion dollars. It has been
estimated that, among patients with AR and OA, 16500 NSAIDs -
related deaths occur every year in USA, a mortality similar to
the number of deaths occur every year in USA, a mortality
similar to the number of deaths from the Adquired
Inmunodeficiency Syndrome.
In
patients treated longly with NSAIDs, gastric ulcer is present in
15-30% while duodenal ulcer is 10 times less frequent. It is
still controversial whether concomitant Helicobacter pylori
infection is deleterious or not for NSAIDs-induced gastropathy.
As there are not reliable warning signs to predict the
development of NSAIDs gastropathy, it is important to identify
factors that increase the risk of serious GI complications in
order to reduce this risk. The up-to-date indications for
prevention and treatment of NSAIDs- induced gastropathy are
given.
Only their
rationale use and maybe the utilization of the newest COX-2
inhibitiors will make possible to reduce such silence epidermic.
Useful directions for the utilization of COX-2 inhibitors are
discussed as well as their advantages and disadvantages.
Key
Words: Nonsteroidal Antiinflammatory Drugs - COX-2
inhibitors.
Correspondencia:
Dr. Mario Moreno Alvarez - SER Guayaquil. Coronel 2207 y
Cañar. Of. 10-11 - Telef: 2534-591 2445-568 2445-707
Email: mmoren@interactive.net.ec
1.- AINES: ¿CUÁL ES LA VERDADERA MAGNITUD DEL PROBLEMA?
Los
Antiflamatorios No Esteroideos (AINES)
constituyen uno de los grupos de drogas de más amplio
uso en el mundo. Se
ha calculado que más de
20 millones de norteamericanos consumen
regularmente varios tipos de AINES y que solamente en
E.E.U.U. habrían más
de 60 millones de prescripciones por año sin tomar en cuenta
los que se venden libremente como AAS, ibuprobeno
y naproxeno. Aunque
su eficacia para aliviar el dolor
y la inflamación ha sido ampliamente demostrada, su
amplio uso ha permitido reconocer una serie de efectos adversos,
particularmente en el tracto gastrointestinal.
Se considera que aproximadamente 1 – 4%
de los pacientes que toman AINES presentan complicaciones
GI serias que requieren entre 170.000 a 400.000
hospitalizaciones por año en E.E.U.U. a un costo que supera el
billón de dólares (1,2).
De
acuerdo a ARAMIS (Artristis, Rheumatism and
Aging Medical Information System), 13 de cada 1.000
pacientes con Artritis Reumatoidea
(AR) que toman AINES por un año, tienen una complicación gastrointestinal
seria. El riesgo
para los pacientes con Osteoartritis
(OA) es algo menor, pero tampoco
deja de ser importante (7.3 por cada 1000 pacientes / año)
(3). Así mismo, se
ha estimado que la mortalidad
anual asociada a
AINES, solamente en pacientes con AR y OA, es de 16.500, una mortalidad
similar a la que produjo el Síndrome
de Inmunodeficiencia
Adquirida en 1997 (E.E.U.U.) (2). Si
tomáramos en
cuenta a todos los pacientes que toman AINES,
estas cifras serían escalofriantes permitiéndonos
concluir que
en realidad estamos frente a una verdadera
“epidemia silenciosa”
de la que muchos médicos y pacientes no están enterados.
2.- ENFERMEDAD GASTROINTESTINAL POR
AINES.
La
gastropatía asociada
a AINES es el resultado de la inhibición
de prostaglandinas, las que juegan un papel fundamental
para mantener la integridad de la
mucosa gástrica. El daño inducido por AINES en la mucosa gastroduodenal
parece ser el
resultado de una
doble injuria (Teoría dual) (4).
La lesión inicial parece ser el resultado de un daño
directo mediado por los AINES – efecto tópico, a lo que se
suma un efecto sistémico en el cual es inhibida la síntesis de
PG. Estos efectos
son aditivos, pero también separados son suficiente
para producir daño de la mucosa GD.
Una gran variedad de síntomas y signos están comúnmente
asociados al
uso de AINES (5,6,7,8) así tenemos:
-
Dispepsia.-
Quizá
sea el problema más común asociado al consumo de AINES,
afectando a más de del 50%
de pacientes.
-
Ulcera
péptica.- Las
úlceras gástricas son mucho más comunes
que las duodenales en pacientes tratados
con AINES. La
prevalencia de úlcera gástrica entre consumidores de AINES
determinada por ensayos endoscópicos es de 15
- 30% 10
veces más que la prevalencia de úlceras duodenales.
-
Hemorragia
digestiva y perforaciones.-
La
incidencia de hemorragia GI y perforaciones inducidas por AINES
es difícil de
calcular, pero se considera que las complicaciones GI serias por
AINES van del 0,1
– 4% por año
(2).
-
Complicaciones
que
son con menor
frecuencia reconocidas incluyen
esofagitis, ulceración u obstrucción
del intestino delgado, obstrucción colónica, enfermedad
diverticular y exacerbaciones de
enfermedad inflamatoria intestinal.
A
pesar de que la dispepsia es
un efecto colateral frecuente del uso de AINES, ésta se
correlaciona pobremente con
lesiones endoscópicas o con sangrado intestinal.
De los pacientes que desarrollan úlceras o
complicaciones GI serias, 50
al 80% no tendrán
síntomas o signos premonitorios
previos. Más
grave aún es el hecho de que los antiácidos o bloqueantes H2,
dados concomitantemente
con los AINES
como profilaxis, pueden suprimir
los síntomas premonitores de toxicidad
GI sin
reducir el riesgo de complicaciones GI serias (2).
3.- FACTORES DE RIESGO PARA GASTROPATÍA POR AINES.
Debido
a que los síntomas dispépticos
no son un signo de alarma confiable, es muy importante
identificar “factores” que aumenten el riesgo de
complicaciones gastrointestinales serias y así determinar los métodos
para disminuir estos riesgos.
Un
factor determinante
es la duración del tratamiento.
La administración de un AINE por menos de una semana en
gente sana
no conlleva casi ningún riesgo de toxicidad GI.
Por el contrario, terapias
más prolongadas están
asociadas a un gran riesgo de desarrollar complicaciones
GI y al parecer ese riesgo es constante en el tiempo. Así, los pacientes que toman AINES por 5 años tienen 5 veces mayor riesgo de sangrado que los
pacientes que toman AINES por
1 año, mientras que el riesgo
luego de 3
meses de uso de un AINE será
aproximadamente 25%
del que lo usa por un año.
Por tanto, el
factor de riesgo más importante de sangrado GI en la
“duración de la terapia” con AINES
(2,3,7,8,9). Otros factores de riesgo establecidos de toxicidad GI
son:
1.- Edad
avanzada, particularmente mayores de 60 años.
2.- Altas
dosis de AINES.
3.- Historia
de úlcera péptica o de toxicidad
GI por AINES.
4.- Uso
concomitante de corticoides.
5.- Uso
concomitante de anticoagulantes.
6.- Uso
de aspirina, aun a bajas dosis.
Otros
factores considerados como posibles, son la infección
concomitante por Helicobacter Pylori,
tabaquismo y consumo de alcohol.
En
general el riesgo es mayor en pacientes que tienen múltiples
factores de riesgo, que tienen enfermedades crónicas
debilitantes y que requieren
antiácidos para
controlar los síntomas dispépticos.
4.- HELICOBACTER PYLORI:
¿ES UN FACTOR DE RIESGO PARA LA GASTROPATÍA
POR AINES?
El
papel de la infección por H. Pylori en la gastropatía inducida
por AINES no está aún establecido.
La mayoría de estudios no ha encontrado un riesgo
aumentado de enfermedad úlcero péptica en pacientes que toman
AINES y están infectados con H. Pylori, en comparación
con individuos no infectados que toman AINES (2). Además, si la erradicación del H. Pylori, previa a la
administración de AINES, disminuye el riesgo de complicaciones
GI serias todavía es motivo de discusión.
A veces respecto hay por lo menos
dos estudios que han llegado a diferentes conclusiones.
Chan y col, encontraron que el uso de una terapia triple, incluido
el subcitrato de
bismuto, para erradicar el
H. Pylori redujo significativamente el
desarrollo de úlceras asociadas al uso de naproxeno
por 8 semanas. En
este estudio, úlceras GD desarrollaron el 26% de personas
infectadas con H. Pylori, pero solamente en el 7% en quienes el
organismo había sido erradicado.
La inclusión de bismuto en el régimen hace que estos
resultados no sean del todo confiables ya que el
bismuto puede acumularse
en la mucosa gástrica y estimular
la producción de prostaglandinas (10).
Hawkey
y col, incluyeron 285
pacientes que requerían terapia con AINES estaban infectados
por H. Pylori y tenían historia actual o previa de úlcera péptica,
dispepsia o ambas. Los
pacientes fueron aleatorizados a: grupo 1, omeprazol más amoxilina y claritromicina
con el objeto de errdicar H. Pylori y grupo 2, omeprazol con placebo. Ellos
encontraron que la erradicación de H. Pylori no afectaba la
recurrencia de úlceras, pues un porcentaje parecido de
pacientes en ambos grupos (56% vs 53%) se mantuvo libre de úlceras
a los 6 meses, además, la cicatrización de las úlceras gástricas
estuvo algo alterada aun en los pacientes en quienes se erradicó
el H. Pylori (11).
TABLA
1.- Nueva
clasificación propuesta de los AINES.
|
Inhibidores
COX no selectivos
|
Inhibidores
selectivos de COX - 2
|
Inhibidores
específicos de COX – 2
|
|
Aspirina
Indometacina
Piroxicam
Diclofenac
Ibuprofeno
Naproxeno
Ketoprofeno
Flurbiprofeno
|
Nimesulida
Meloxicam
Nabumetona
Etodolac
|
Celecoxib
Rofecoxib
|
5.- INHIBICIÓN ESPECIFICA DE COX – 2
El
principal efecto de los AINES es inhibir la
Ciclooxigenasa (llamada también Prostaglandina
sintetasa), bloqueando de esta manera la transformación del ácido
araquidónico en
prostaglandinas, prostaciclina y tromboxanos.
Al menos dos isoformas de ciclooxigenasa han sido descritas hasta
la fecha: COX – 1 y COX – 2.
Si bien desde el punto de vista estructual son
muy parecidas, las diferencias más importantes entre ambas isoformas son su expresión y regulación en
varios tejidos (12, 13):
COX
– 1 se expresa en la mayoría de tejidos pero
en forma variable. Es
una enzima “homeostática” o “fisiológica”, que regula
los procesos celulares normales, ej.: la citoprotección de la
mucosa gástrica, control de las funciones de las células
endoteliales, promover la agregación plaquetaria
y mantener la hemodinamia
renal. Es
estimulada por hormonas y factores
de crecimiento.
COX
– 2 es usualmente indetectable en la mayoría
de tejidos su expresión aumenta durante los estados de
inflamación o experimentalmente en respuesta
a estímulos mitógenos.
Sin embargo, se ha encontrado también COX
- 2 en forma constitutiva
en el cerebro, riñones, hueso
y sistema reproductor
femenino, sitios
en los cuales su importancia no está del todo dilucidada.
A
la luz de estos conocimientos se ha sugerido que las acciones
antiinflamatorias de
los AINES resultarían en su mayoría de la inhibición de COX
– 2 mientras que muchos de sus efectos adversos
(particularmente GI y renales) serían debidos a la
inhibición de COX – 1. Se
ha propuesto que el antiinflamatorio
ideal sería aquel que inhiba COX – 2 (efecto
antiinflamatorio) pero sin tener
efecto sobre COX – 1 (minimizando
toxicidad ) (14,15).
De
acuerdo al grado de inhibición
de COX – 1 y COX – 2 se ha propuesto una nueva
clasificación de los AINES
(Tabla 1) que quizá sea
de mayor utilidad clínica que la clasificación de los
AINES por grupos químicos (15):
a.- AINES no selectivos.- Inhiben
tanto CCOX – 1 y COX –2 lo que explicaría su efectividad
para aliviar el dolor y la inflamación, pero así también la
serie de efectos colaterales asociados a su uso prolongado,
particularmente en los tractos GI y renal.
A este grupo pertenecen todos los AINES tradicionales.
b.- Inhibidores selectivos o preferenciales de COX – 2.-
Son
aquellos que a dosis terapéuticas
inhiben predominantemente
COX – 2 pero aún conservan cierto grado
de inhibición sobre COX – 1 lo que explicaría su
asociación a toxicidad GI,
aunque quizá en menor grado que los AINES clásicos.
Pertenecen a este grupo nimesulida, meloxicam y quizá
nabumetona y etodolac.
c.- Inhibidores específicos
de COX – 2.- Son
agentes que inhiben solamente
COX – 2 y que no tienen efecto sobre COX – 1 a un a
dosis altas o clínicamente terapéuticas.
Estas drogas inhiben por lo menos 200
a 300 veces más COX – 2 en relación a COX – 1. Para ser considerado un inhibidor específico
de COX – 2 un AINE debe demostrar un efecto antiinflamatorio comparable a los
AINES tradicionales, sin efectos importantes sobre la mucosa gástrica
que puedan ser imputados a una inhibición de COX – 1
en ensayos clínicos bien controlados
de por lo menos 3 meses de duración.
El principal beneficio
de los inhibidores específicos
de COX – 2 sería la menor incidencia
de úlceras GI, hemorragia y perforación y no solamente
una reducción de los síntomas GI (16).
Dos
inhibidores específicos de COX – 2 han sido aprobados hasta
el momento por la FDA, Celecoxib
y Rofecoxib. Celecoxib ha sido aprobado para tratamiento de AR y OA
mientras que Rofecoxib fue aprobado para uso en OA y dolor
agudo. En ensayos
terapéuticos bien controlados hasta de 12 meses de duración,
estos agentes han demostrado un efecto analgésico y
antiinflamatorio comparable al de los AINES clásicos en pacientes con AR y OA y a su vez una
marcada reducción en incidencia de úlceras gástricas y
duodenales detectadas por endoscopía (15, 17,18).
Sin embargo, como el riesgo de toxicidad GI puede
aumentar con la duración de la terapia aún no conocemos el
verdadero efecto a largo plazo de estos agentes sobre el tubo
digestivo. Un
beneficio adicional de estos agentes sería un menor riesgo de
sangrado, aún en presencia de úlcera, dado que no inhiben
la agregación plaquetaria.
Un
posible punto de
controversia es que la inhibición de COX – 2 retardaría la
cicatrización de erosiones o úlceras GI, un fenómeno que ha
sido observado en modelos de ratón (19).
Sin embargo no se sabe si el proceso de cicatrización de
úlceras gástricas del ratón pueda extrapolarse o sea el mismo
que en el ser humano, lo que nos permite sospechar el complejo
papel que cumple la COX en
la formación y cicatrización de úlceras GI.
El efecto de Celecoxib y Rofecoxib sobre la cicatrización
de úlceras en pacientes con enfermedad úlcero
péptica preexistente
no está aún establecido.
El
tratamiento con inhibidores específicos de COX – 2 no ha
demostrado cambios significativos en la función renal.
Así, la incidencia de HTA y edema periférico
fue similar con el uso de AINES no selectivos, todas la
dosis de Celecoxib y las dosis de 12,5 y 25 mg.
De Rofecoxib. Solamente
la dosis de 50 mg de Rofecoxib se asoció a un riesgo
incrementado de edema periférico e HTA.
Al igual que los AINES
clásicos, los inhibidores específicos
de COX – 2 pueden afectar adversamente
la función renal en pacientes de riesgo, ej.:
insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia renal
crónica, cirrosis hepática, depleción de volumen, etc.
(20).
Se
ha sugerido también que al no inhibir la agregación
plaquetaria, los inhibidores específicos de COX
– 2 aumentarían el riesgo de trombosis (21).
Adecuados estudios epidemiológicos de postcomercialización,
así como también ensayos clínicos bien diseñados, serán
necesarios para dilucidar
esta hipótesis. Por
tanto, el uso profiláctico de AAS a bajas dosis y/o
anticoagulación apropiada serán
necesarios en todo paciente con riesgo de trombosis y que
sea considerado para terapia con un inhibidor específico
de COX – 2.
Un
beneficio adicional de la inhibición específica de COX – 2
es la posible protección contra el desarrollo de cáncer de
colon. Algunos
estudios epidemiológicos han encontrado
una asociación entre el uso de AAS
y / o AINES y un riesgo disminuido de adenomas colorrectales
y también cáncer
de colon. Un
posible mecanismo de este fenómeno sería la inhibición de COX
– 2 pues se ha encontrado aumento de la expresión de COX –
2 en cáncer de
colon humano y también en modelos animales.
Se ha sugerido también que la expresión de COX – 2
podría aumentar el potencial metastásico de cáncer de colon y
posiblemente influir en la sobrevida del paciente.
Estos hallazgos sugieren que los inhibidores específicos de COX – 2 podrían
tener un efecto profiláctico en este tipo de cáncer
(22,23).
Datos
recientes también sugieren
que COX – 2 estaría involucrado en la patogénesis de la
enfermedad de Aizheimer, de ahí que se ha sugerido el posible
papel de los
inhibidores específicos de COX- 2 en la prevención de esta
enfermedad.
6.- INHIBIDORES ESPECÍFICOS
DE COX – 2 ¿CUÁNDO USARLOS?
Al
momento la principal indicación de los inhibidores específicos
de COX – 2 sería para pacientes con “alto riesgo”
de toxicidad GI asociada a AINES. Si
bien el costo – beneficio de esta indicación no ha sido
establecido, puede estar justificado si se consideran los
altos costos que implican las lucras GI y sus
complicaciones, las terapias
profilácticas y la ventaja de disminuir el número de
medicinas que toman
los pacientes, en particular con enfermedades crónicas
(2,11,15,20). El
costo beneficio del uso de los inhibidores COX – 2 específicos
en pacientes sin factores de riesgo requiere de estudios
futuros. No se sabe
si se obtiene un beneficio adicional con la asociación de un
inhibidor COX – 2 específico y Misoprostol o un inhibidor de
la bomba de protones.
7.- ¿QUÉ HACER CON
LOS AINES CLÁSICOS?
Si
bien es cierto que los AINES no específicos se asocian a varios
efectos colaterales y en particular con
toxicidad gastrointestinal, aún hay condiciones en donde
son de utilidad como por ejemplo:
a.- Pacientes
sin factores de riesgo de toxicidad
GI.
b.- Poca
o ninguna respuesta terapéutica
a los inhibidores COX – 2 específicos.
c.- Alergia
a los inhibidores COX – 2 específicos.
Cabe
anotar que Celecoxib ha sido aprobado
hasta ahora
solamente para el tratamiento de AR y OA mientras que Rofecoxib
ha sido aprobado para dolor agudo y OA.
La utilidad de los inhibidores COX – 2 específicos en
otras patologías reumatológicas como Gota, EA.
A reactivas, etc. Aún
no se ha demostrado y es precisamente en estas patologías
donde los AINES no específicos siguen siendo de
utilidad. Solamente
nuevos ensayos clínicos de los AINES COX - 2 específicos
en la amplia variedad de entidades reumatológicas nos aclararán
su verdadera utilidad en las mismas.
8.- PREVENCIÓN DE LA GASTROPATÍA POR AINES.
Varios
esfuerzos se han realizado hasta ahora para disminuir las
lesiones GI inducidas por AINES.
Definitivamente, la mejor forma de evitar el daño de la
mucosa gástrica es evitar el uso de AINES y reemplazarlo por un
agente menos tóxico, Ej.; acetaminofén.
Sin embargo, en el caso que el paciente requiera el AINE,
existen dos maneras de mejorar su seguridad, el uso de medicación
concomitante para
proteger la mucosa GI y el desarrollo de AINES más seguros (2).
En
pacientes con artritis que reciben AINES, ranitidina, 150 mg BID
ha sido efectiva para prevenir úlceras duodenales, pero no
previene úlceras gástricas. Solo famotidina a altas dosis 40 mg BID, ha demostrado
prevenir ambos tipos de úlcera: lamentablemene el costo de
tales dosis es considerable (24).
Por tanto, hasta el momento el uso de bloqueadores H2
para la “prevención” de la gastropatía por AINES
no se recomienda.
Misoprostol,
200 ug TID o QID, ha demostrado ser efectivo no sólo
para la prevención de úlceras GD inducidas por AINES, sino
también para disminuir sus
complicaciones. Lamentablemente
Misoprostol no mejora los síntomas
dispépsicos asociados
a AINES y, a las dosis indicadas, se asocia
a importantes efectos colaterales, ej.; diarrea, dolor
abdominal y aumento de la contractilidad
uterina (25. Hasta ahora Misoprostol es la única droga aprobada por la
FDA para profilaxis contra la gastropatía
por AINES.
Dos
estudios recientes han sugerido que Omeprazol 20 mg /día, al
igual qu Misoprostol, es efectivo para
la prevención de úlceras GD inducidas por AINES
(26,27). Durante el
tratamiento de mantenimiento, Omeprazol se asoció a una menor tasa de recidiva de úlceras GD en comparación a
Misoprostol y
también fue mejor tolerado.
Omeprazol no ha sido aún aprobado por la FDA para
profilaxis de la gastropatía
por AINES.
El
desarrollo de AINES inhibidores
específicos de COX – 2 constituye
indudablemente un adelanto importante para tratar de disminuir
la gastropatía por AINES.
En pacientes con AR y OA, ensayos
clínicos a 3, 6 y 12 meses han demostrado una incidencia
de úlceras GD no
diferente significativamente al placebo.
Nuevos estudios serán necesarios, sin embargo, para
establecer su verdadero beneficio y su perfil de seguridad.
9.- TRATAMIENTO DE LA GASTROPATÍA POR AINES.
El
tratamiento óptimo de la Gastropatía por AINES deberá
incluir en lo posible la eliminación de cualquier agente
agravante. Así,
los AINES deberían ser reemplazados por un analgésico, ej.:
Acetaminofén y en las artritis
inflamatorias los DMARD
son recomendados como primera línea de tratamiento.
El tratamiento de las úlceras GD
inducidas por AINES dependerá de la continuación o no
de la ingesta del AINE (Tabla 2) (2).
Dispepsia.-
Dado
que no existe una buena correlación
entre síntomas dispépsicos y lesiones endoscópicas GD su
tratamiento es en realidad empírico.
Los bloqueantes H2 han demostrado ser efectivos para
mejorar los síntomas dispépticos pero su uso también podría
enmascarar el desarrollo de complicaciones.
GI serias (28). Los
inhibidores de la bomba de protones también han demostrado ser
efectivos para controlar los síntomas dispépticos
entre los consumidores de AINES, con la ventaja de que
previenen el desarrollo de úlceras GD (27).
Ulceras
GD.- Si
un paciente desarrolla una úlcera toma un AINE, la droga debería
ser suspendida (en lo posible) e iniciar una terapia
antiulcerosa tradicional
con antagonistas H” o con un inhibidor de la bomba de
protones. La cicatrización de la úlcera puede ser más rápida
con los inhibidores de
la bomba de protones, así mismo, estos agentes son preferibles
en el caso de úlceras grandes.
Si hay la coexistencia de infección por H. Pylori, éste
debe erradicarse (2,27).
Los
pacientes con úlceras o erosiones que deben continuar tomando
AINES deberán ser tratados con Omeprazol 20 mg /día. La
duración del tratamiento depende de la respuesta del paciente,
pero entre 6 a 12 semanas es lo apropiado.
Una terapia de mantenimiento será siempre
necesaria para
todos los pacientes que continúan tomando AINES dada la alta
tasa de recurrencia de úlceras GD (2,26,29).
Tabla
2.- recomendaciones
terapéuticas en
Gastropatía por AINES
Lesión
GI
Recomendación
|
1.- Dispepsia
|
Ranitidina
150 mg o Famotidina 20 mg BID.
Omeprazol
20 mg. Lanzoprazol 30 mg o
Pantoprazol
40 mg. BID.
|
|
2.- Infección por Helicobacter
Pylori
|
Tratamiento
de erradicación sólo en pacientes
historia
de úlcera péptica.
|
|
3- Ulcera GD activa – AINE
descontinuado
|
Cimetidina
800 mg Ranitidina 150 mg
o
Famotidina
40 mg QD antes de acostarse.
Inhibidor
de bomba de protones como en 1.
|
|
4.- Ulcera GD activa – AINE
Continuado.
|
Inhibidor
de bomba de protones, como en 1.
|
|
5.- Profilaxis
|
Misoprostol
200 ug. TID o
un inhibidor de
de
protones.
Inhibidor
COX-2 específico o selectivo.
|
Modificado
de N Engl J Med (2)
|