ANTICUERPOS
ANTIVIRALES EN PACIENTES CON SÍNDROME DE SJÖGREN PRIMARIO
(EPSTEIN BARR, HIV, HEPATITIS C)
* Fonseca María,
* Ríos Carlos, ** Leoni Juliana, *Chiozza María, * De la Sota
Claudia y **Squiquera Luis.
Sección de
Reumatología e *Inmunología del Hospital Municipal Bernardino
Rivadeneira y **Catedra de Inmunología (IDEHU, CONICET, UBA) de
la Facultad de Farmacia y Bioquímica, Buenos Aires, Argentina.
RESUMEN
Material y
Métodos.- Se estudiaron 20 pacientes con SS primario que
cumplían los criterios europeos para el diagnóstico SS. Se
evaluaron las manifestaciones extraglandulares y de laboratorio.
Se determinó EBV por ELISA en fase sólida IgG, EA-D-p54
Antígeno temprano, HIV I-II por ELISA, Hepatitis C (HVC) por
ELISA. Como grupo control se tomó 18 sueros del banco de la
Cátedra de Inmunología de la Facultad de Farmacia, a los
cuales se de determino EBV. La evaluación estadística se
realizó con el text exacto de fisher.
Resultados.- Todos
los pacientes eran del sexo femenino, edad media de 58 años, un
tiempo medio de evolución de enfermedad de 6,3 años. El 50%
presentó tumefacción parotídea, un 25% alopecia, 30% Raynaud,
60% artralgias, 35% artritis, 15% compromiso del SNC y 40% del
SNP. El factor Reumatoideo 45% FAN 65% anti-Ro 55%, anti La 40%,
EBV IgG en 60% (12/20), HVC 5% (1/20); ningún paciente fue
positivo para HIV. En el grupo control , el 33% (6/18) fue
positivo para EBV. No existió diferencia significativa cuando
se comparó la presencia del EBV entre los pacientes con SS y el
grupo control. (p=0.11). Los pacientes con SS presentaron
niveles más altos de anticuerpos EBV (>700), 66% en
comparación con el grupo control donde el 50% presentó altos
títulos, pero esta diferencia no fue estadísticamente
significativa. Ninguna de las variables clínicas presentó
relación con la presencia del EBV ni HVC.
Conclusiones.-
Hemos encontrado que el 60% de nuestros pacientes con SS
presenta anticuerpos EBV IgG tempranos y un 66% de éstos tiene
altos títulos. Aunque no exista una diferencia significativa
entre el grupo control y los pacientes con SS, la presencia del
EBV en estos pacientes podría jugar un rol en la lesión
glandular, como ha sido comunicado por otros autores.
Palabras
claves: Epstein Barr Virus, Síndrome de Sjögren, Células
Epiteliales.
Correspondencia:
Dr. Carlos Acosta.
Virrey del Pino
1502 7L. CP 1426. Buenos Aires, Argentina
E-mail: riosacosta@intramed.net.ar
INTRODUCCION
El síndrome de
Sjögren (SS) es una exocrinopatía autoinmune (1) que se
caracteriza por disminución de la secreción de lágrimas y
salivas (complejo sicca) lo cual resulta en keratoconjuntivitis
sicca (ojo seco) y xerostomía (boca seca). Afecta
principalmente a mujeres entre la cuarta y quinta década de la
vida. Puede presentarse solo (SS primario) o en asociación con
otras enfermedades del tejido conectivo, como artritis
reumatoidea, lupus eritematoso sistémico, esclerosis sistémica
progresiva; o con otros desordenes autoinmunes, como cirrosis
biliar primaria (SS secundario). El compromiso clínico de esta
patología es muy amplio, pudiendo desarrollar los pacientes
manifestaciones sistémicas, como vasculitis, compromiso renal o
respiratorio. El estudio del SS es particularmente importante
por dos razones a) Existe una gran cantidad de pacientes que
están afectdo y la mayoría no ha sido diagnosticado. b) Este
proceso benigno autoinmune puee desencadenar el desarrollo de un
linfoma maligno.
Su etioogía es
desconocida como en toda enfermedad autoinmune, sin embargo, hay
diversos factores que intervienen en la génesis y expresión
clínica de la enfermedad (1-2). Los más importantes son los
factores genéticos y virales. Existe una importante asociación
con el antígeno mayor histocompatibilidad clase I y II, HLA-Bs,
HLADR3 Y DRw52 y se ha resportado mayor incidencia en ciertas
familias (3). Dentro de agentes virales el más importante es el
Virus de Hepstein Barr (EBV), indicándose que una
exagerada respuesta inmune contra EBV podría provocar
lesión glandular (4). El rol del EBV en la patogenia de la
enfermedad ha sido sugerido por varias causas; a) PUede estar
presente en las células endoteliales de individuos sanos y una
exagerada respuesta inmune contra éste podría inducir la
lesión de la glándula salival en el SS. b) Las biopsias de la
glándula salival presentan incremento de los niveles de
EBV comparado con las biopsias de glándulas salivales normales,
indicando reactivaci´ón viral e incapacidad para controlar la
replicación viral en los pacientes con SS (1-4).
El EBV es un
virus DNA que pertenece a la familia de los herpes virus
tipo I y II, varicela zoster, citomegalovirus y herpesvirus tipo
6. La replicación de los miembros de la familia de los herpes
virus puede realiarse porque establecen una latencia en los
tejidos del sistema nervioso (HSV), células epiteliales y
tejido óseo (EBV) (4-5). En la mayoría de la población la
infección inicial por EBV es asintomática y ocurre durante la
infancia; cuando ocurre la infección viral durante la
adolescencia puede presentarse un síndrome clínico de
mononucleosis infecciosa que se caracteriza por artrailgias,
linfadenopatía, tumefacción de glándulas salivales y
desarrollo de anticuerpos. La infección del EBV en población
China y la exposici´ón a solventes ha sido asociado a
carcinoma. En África, cuando se asocia con infección con
malaria se ha asociado con Linfoma de Burkiit (2-5).
Cuando ocurre la
infección primaria por EBV se presenta una fuerte respuesta de
las celulas T, el virus queda crónicamente en la glándula,
pero éste ses suprimido y no se presenta lesión glandular. En
las glándulas salivales normales puede ocurrir una
periódica reactivación del EBV dentro de la célula epitelial,
pero éste es vertido al conducto glandular y posteriormente
eliminado por la saliva sin provocar respeusta inmune (2-6).
En la glándula
salival de los pacientes con SS las células epiteliales
expresan en su superficie antígenos de histocompatibilidad
(HLA-DR); la inducción de la molécula HLA junto con los
antígenos expresados en la superficie celular estimulan a los
linfocitos T y las células CD4, dando como respuesta
liberación de citoquinas inflamatorias por los linfocitos,
perpetuando la producción de moléculas HLA-DR, activación de
células T y B, daño de las células endoteliales de las
venulas y atracción de más linfocitos a la glándula (2-7).
Otros agents vírales también se han asociado con el SS, como
el virus de la Hepatitis C, y el HIV, que puede provocar un
síndrome muy parecido al SS.
El objetivo de
este estudio fue determinar la presencia de EBV (antígeno
temprano) y otros agentes vírales (Virus de la Hepatitis C,
HIV) en pacientes con SS primario y evaluar su relación con las
manifestaciones clínicas.
MATERIALES Y
MÉTODOS
Se estudiaron 20
pacients con SS primario que cumplián los criterios europeos
(8) para el diagnóstico SS. Todos los pacients presentaron
xesostomía xeroftalmia, keratoconjuntivitis sicca documentada y
alteración en la biopsia de la glándula salival grado IV de
Chisholm (>2 focos). Se realizó un cuestionario para
determinar las manifestaciones extraglandulares. Se definió
como leucopenia a un recuento de glóbulos blancos < 4000
mm/3, Factor Reumatoideo positivo (por método de látex) a un
título > 1/80, anticuepors antinucleares a títulos
> 1/80. Se determinaron anticuerpos Anti Ro/SS-A y La/SS-B
por inmunodifusión doble (Inova Diagnostics), EBV por ELISA en
fase sólida IgG, EA-D-p54 Antígeno temprano (Sanofi Pasteur),
HIV I-II ELISA enzimático de micropartículas (Abbott
Laboratorios). Como grupo contol se tomo 18 sueros del banco de
la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Farmacia, a los
cuales se determinó EBV. La evaluación estadística se
realizó con el test exacto de Fisher de dos colas con
corrección de Yates.
RESULTADOS
Todos los
pacientes eran de sexo femenino , con edad media de 58 años
(46-71), y un tiempo medio de evolución de enfermedad de 6,3
años (1-18). El 50% presentó tumefacción parotídea, un 25%
alpecia, 30% Raynaud, 60% artralgias, 35% artritis, 15% (3/20)
vasculitis de piel (Vasculitis leucocitoclásica), 15% (3/20)
compromiso del SNC (Convulsiones, depresión y psicosis) y 40%
(8/20) del SNP (1 parálisis facial, 1 neuropatía del
trigémino, 6 parestesias), 5% compromiso renal (acidosis
tubular renal). Anemia 5%, leucopeia 5%, linfopenia 5%. El 25%
presentó enfermedades asociadas (4/20); 1 con cirrosis biliar
primaria, 1 con hepatitis autoinmune y 2 con hipotiroidismo. El
factor reumatoideo fue positivo en un 45%. FAN 65%, anti-Ro/SS-A
55% (ID), anti La/SS-B 40% (ID), EBV IgG (antígeno temprano) se
presentó en 60% (12/20), HVC 5% (1/20); ningún paciente fue
positivo para HIV. En el grupo control 33.3 % (6/18) fueron
positivos para EBV. No existió diferencia significativa cuando
se comparó la presencia del EBV entre los pacientes con SS y el
grupo control. (p=0,11). Los pacientes con SS presentaron
niveles más altos de anticuerpos EBV (>700) 66% (8/12) en
comparación con el grupo control donde el 50% presentó
altos títulos, pero esta diferencia no fue estadísticamente
significativa. No hubo diferencia estadísticamnete
significativa cuando se evaluó las manifestaciones clínicas en
el grupo de pacientes con EBV positivo en comparación con los
pacientes EBV negativo; la vasculitis se presentó soo en los
pacientes con EBV positivo en un 25%, pero ésto tampoco fue
significativo. Ninguna de las variables clínicas presentó
relación con la presencia del HVC.
DISCUSION
La etiología y
patogénesis de las enfermedades autoinmunes son desconocidas,
sin embargo, existe evidencia que ciertos agentes
medioambientales, enfermedades infecciosas y factores genéticos
podrían interactuar y contribuir en la presentación de las
mismas. La presencia del EBV no solo se ha encontrado en
pacientes con SS, también se lo ha asociado con otras
enfermedades autoinmunes, como la Artritis Reumatoidea (AR) (2).
El EBV fue uno de los primeros agentes infecciosos asociados con
la AR, cuando se descubrió que el EBV inducía la producción
de Factor Reumatoideo; así mismo fue detectada la
presencia del EBV en los sinoviocitos de los pacientes con AR,
el cual podría desencadenar algún tipo de respuesta inmune
dentro de la articulación y la consecuente inflamación típica
de la enfermedad . (2)
En este estudio
la presencia de anticuerpos contra el EBV no presentó
diferencias entre la población sana y el grupo SS, sin embargo,
éstos presentaron títulos significativamente más altos . Esto
se podría explicar por que la infección por EBV puede ser
asintomática en la población en general. Tampoco encontramos
relación entre las manifestaciones clínicas y la presencia del
EBV o sus títulos. Un estudio epidemiológico de
citomegalovirus y EBV (9) en AR y SS tampoco encontró relación
alguna. El estudio de Kunico Yamaoka (10) demostró la presencia
de altos títulos de anticuerpos IgG para EBV en SS (86%), así
como positividad del mismo en la población contol a bajos
títulos (36%), indicando que la seroconversión y lesión de
las células epiteliales en la glándula podían depender de
factores socioeconómicos y genéticos.
La presencia del
virus se asocia fuertemente con patología tumoral. Así, el
carcinoma de nasofaringe se asocia con la presencia dle mismo y
el 50% de estos pacientes pueden tener presenta EA-IgA (EBV
antígeno temprano) y una alto valor predictivo para la
presencia de la enfermedad.
Como podemos ver,
la presencia el EBV está asociada a múltiples
patologías, sin embargo, no podemo atribuir a su sola presencia
el desarrollo de la enfermedad, ya que el EBV solo infecta
algunos individuos con AR o SS; la infección con EBV ocurre
frecuentemente antes de los 20 años y la mayoría de las
enfermedades autoinmunes se desarrolla después de la segunda
década y, aunque los pacientes tengan altos títulos de anti
EBV, éstos no se correlacionan con la severidad de la
enfermedad. (2)
Aunque exista
evidencia indirecta que sugiera el potencial real de EBV en la
patogénesis de las enfermedades autoinmunes, debemos tener
precaución al asignar al EBV el rol principal de la
patogpenesis, y este agente quizás solo perpetúe una
disregulación inmune de pacientes predispuestos genéticamente.
CONCLUSIONES
Hemos encontrado
que el 60% de nuestros pacientes con SS presenta anticuerpos EBV
IgG tempranos y un 66% de éstos tiene altos títulos. Aunque no
exista una diferencia significativa entre el grupo control y los
pacientes con SS, la presencia del EBV en estos pacientes
podría jugar un rol en la lesión glandular, como ha sido
comunicado por otros autores. Estudios epidemiológicos serán
necesarios para evaluar la incidencia de EBV en la población
general y poder correlacionar estos datos con una población
mayor de pacientes con SS.
No sabemos si
agentes antivirales podrían ser de utilidad en pacients con SS
y altos títulos de anticuerpos EBV.
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