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Dra.
Alba Valarezo Jaramillo
Dra. Ma.
Elena Vera Gordillo
Desde la aparición de la
pandemia de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en la
década de 1980 los trastornos cutáneos son considerados de gran importancia
tanto para el diagnóstico de la enfermedad, así como también por la posible
asociación de enfermedades sistémicas con expresión cutánea que igualmente
pueden ayudarnos en el diagnóstico precoz, ya que en ocasiones tienen el
carácter predictivo, porque preceden al VIH.
El reconocimiento de la amplia
variedad de lesiones cutáneas que aparecen en los pacientes infectados nos
permiten realizar un diagnóstico y tratamiento agresivo que disminuye la
morbilidad y mortalidad.
La presentación de infecciones
oportunistas de carácter viral bacteriano o micótico deben llevar al
dermatólogo a la sospecha de la enfermedad en cuadros recidivantes o una
expresión exagerada de la patología. Con la aplicación del TARGA-tratamiento
antirretroviral de gran actividad, se ha observado una supervivencia más larga y
ha dado lugar a la presentación de afecciones tumorales como carcinomas
cutáneos o neoplasias anales intraepiteliales.
En los países en vías de
desarrollo donde no se dispone de TARGA las infecciones oportunistas (IO) son
frecuentes y suponen la causa habitual de morbilidad y mortalidad.
Esta pandemia constituye uno
de los problemas para la salud pública global, ya que a nivel mundial alrededor
de 40 millones de los casos, la mortalidad ha llegado al 50%, quedando huérfanos
cerca de 13 millones de niños, constituyendo un azote para la humanidad al
momento actual y convirtiéndose en la cuarta causa de mortalidad en el mundo.
Ante todo esto se hace
necesario intervenir en la prevención de la extensión de este virus actuando
con programas nacionales, presupuesto adecuado, sensibilidad y respuestas
sociales.
Se han identificado dos tipos
HIV 1 y HIV 2, el primero tiene al menos 10 subtipos denominados con las letras
A-J.
El VIH es un retrovirus capaz
de transcribir su ARN en ADN gracias a la acción de la enzima transcriptasa
inversa. Su objetivo principal es el sistema inmunitario ya que se une a la
molécula CD4, junto a otros correceptores presente sobre todo en lifoncitos T
colaboradores, monocitos – macrófagos y células de Langerhans, su integración
en el ADN celular y la transcripción de los producto virales es mucho más
eficiente en células activadas por lo que la propia respuesta inflamatoria
favorece la progresión de la infección.
Para la identificación y
definición de la enfermedad por HIV como síndrome de inmunodeficiencia
adquirida o SIDA se emplean determinaciones
de laboratorio: del estado sexológico del HIV, los recuentos del CD4 y
los niveles de carga viral para diagnosticar la infección por HIV y para
cuantificar la progresión de la enfermedad; criterios entre los cuales se
incluyen:
1.
Menos de
200 células CD4 + / Microlitros;
2.
Un porcentaje de
células CD4+ sobre el total de linfocitos menos del 14%
3.
Cualquiera de las tres
enfermedades clínicas siguientes: TB pulmonar, neumonía recurrente o cáncer
cervical invasor
De acuerdo a esto se define 5
estadios: Síndrome Retroviral Agudo, enfermedad de HIV Sintomática, sintomática
precoz, sintomática tardía y sintomática avanzada, estos dos últimos
corresponden a la definición de SIDA de los centros de control y prevención de
enfermedades (CDC).
INFECCION
PRIMARIA POR HIV
La infección primaria produce
síntomas en hasta el 80% de los casos, entre los cuales fiebre, escalofríos,
letargia, malestar, odinofagia, anorexia, mialgias, artralgias, cefalea,
tortícolis, fotofobia, nàuseas, diarrea, dolor abdominal.
Los hallazgos cutáneos no son
exclusivos màs bien se parecen a los signos asociados generalmente con muchas
otras infecciones virales agudas. En aproximadamente el 70% de la personas con
SRA (Síndrome Retroviral Agudo) se produce exantema caracterizado por máculas y
pápulas rosadas a rojas de 5-10mm de diámetro que permanecen aisladas en la
parte superior del tronco, palmas y plantas; en el 30-40% presentan úlceras
genitales; en el 70% manifestaciones buco faríngeas que incluyen: enantema,
úlceras semejantes a aftas y candidiasis, en el SRA grave puede haber úlceras y
candidiasis en el esófago.
EL diagnóstico de la infección
se realiza por 4 métodos de laboratorio:
1. Detección
de antígenos virales
2.
Detección de ácidos
nucleicos virales
3.
Identificación de
anticuerpos dirigidos hacia proteínas virales
4.
Aislamiento del HIV
mediante cultivo viral
Existe una demora de 3 a 4
semanas entre la adquisición de la infección HIV-1 y el desarrollo de
anticuerpos, lo que corresponde al período ventana.
El antígeno estructural
proteico del núcleo, p24 puede ser detectado una semana antes de que puedan
medirse los anticuerpos. Otros hallazgos frecuentes durante la infección aguda
incluyen trombocitopenia, leucopenia, elevación de la eritrosedimentación y
pleocitosis linfocítica del líquido cefalorraquídeo (CSF). El aislamiento del
HIV en cultivos de sangre, CSF, tejidos es muy específico pero relativamente
insensible debido a los grados variables de viremia, presentes en los distintos
estadíos de la infección por HIV.
Seis meses después de la
infección primaria es posible la detección de anticuerpos en el 95%, en los
pacientes con infección avanzada los anticuerpos pueden desaparecer.
La prueba de investigación
principal para detectar la infección por HIV es el análisis de inmunoadsorción
ligados a enzimas (ELISA), si ésta es
positiva se realiza la prueba de inmuno transferencia de Western Blot
como confirmación, se considera que ésta es positiva si se detectan dos bandas
cualquiera entre p24, gp41 o gp120/gp160.
La infección primaria aguda en
más de la mitad de los casos suele ser asintomática y se asocia a
seroconversión, éste cuadro puede ser confundido con una infección gripal o una
mononucleosis infecciosa con o sin meningitis aséptica, a las dos semanas
del comienzo es posibles detectar la seroconversión mediante técnicas de
laboratorio, los síntomas del cuadro agudo desaparecen entre 15 - 30 días,
durante la enfermedad se puede detectar el virus mediante análisis de la carga
viral o del antígeno p24.
La histología de las lesiones
no es específica, hay infiltrados perivasculares y perianexiales constituidos
por linfocitos CD4.
En aquellos pacientes en que
la infección aguda es más severa la progresión al SIDA es más rápida que en
aquellos en que la primoinfección es sintomática o presenta síntomas leves.
ETIOLOGIA Y PATOGENIA
El virus del HIV es un ARN que
pertenece al género lentivirus de la familia retroviridae, cuyo período de
incubación de 3 a 6 semanas puede ser más corto si se transmite por vía
hematógena y cuando el inóculo viral es alto; desde la infección inicial se une
a un linfocito CD4 +. El genoma del ARN se libera en el citoplasma y es copiada
por una transcriptasa inversa que produce una copia del ARN del VIH la cual se
integra al ADN del huésped, dando como resultado la elaboración de copias
virales produciendo diariamente una media de mil millones de partículas del
VIH. Una vez que se instala el SIDA que se define por un recuento de CD4+
inferior a 200 cé/mm3, se complica con infecciones oportunistas (IO) y
neoplasias de las que muchas tienen manifestaciones dermatológicas, entre las
que encontramos infecciones bacterianas graves, múltiples o recidivantes,
micóticas superficiales y profundas, enfermedades virales, tumorales y
parasitarias.
Múltiples son las dermatosis
oportunistas que pueden afectar al paciente de VIH, las que podemos resumir en
el siguiente cuadro:
MANIFESTACIONES CUTANEAS DE LAS ENFERMEDADES ASOCIADAS AL SIDA
I.-
INFECCIONES BACTERIANAS
1.
PIODERMITIS
2.
PSEUDOMONAS AERUGINOSA
3.
ANGIOMATOSIS BACILAR
4.
LUES
II.
-INFECCIONES MICOTICAS
1.
SUPERFICIALES
a.
Dermatofitosis
b.
Candidiasis
c.
Pityrosporum
2.
PROFUNDAS
a)
Histoplasmosis
b)
Criptococosis
c)
Coccidiodomicosis
d)
Esporotricosis
e)
Blastomicosis
III.
-INFECCIONES OPORTUNISTAS VIRALES
1.
H. SIMPLE I – II
2.
H. VARICELA ZOSTER
3.
CITOMEGALOVIRUS
4. VIRUS DE EPSTEIN –BARR
5. MOLUSCO CONTAGIOSO
6. VIRUS DEL PAPILOMA
HUMANO. (VPH)
IV.- OTRAS DERMATOSIS
ASOCIADAS
1.
INFESTACIÓN
POR ECTOPARÁSITOS Y PROTOZOARIOS
a.
Sarna
b.
Demodicidosis
c.
Picaduras de insectos
d. Pneumocistosis
e.
Leishmaniasis
f.
Toxoplasmosis
2.
TRASTORNOS
PAPULOESCAMOSOS
a.
Dermatitis
Seborreica
b.
Psoriasis
c.
Enfermedad de
Reiter
d.
Otras dermatosis papuloescamosas: xerosis, ictiosis adquirida, dermatitis
atópica
3.
TRASTORNOS
PAPULARES PRURIGINOSOS NO INFECCIOSOS
a.
Erupción papular pruriginosa
del SIDA
b.
Foliculitis
eosinofílica
4.
TRASTORNOS
DEL PELO Y UÑAS
5.
VASCULITIS
6.
REACCIONES
DE FOTOSENSIBILIDAD
a.
Hipersensibilidad
a los rayos ultravioleta
b.
Porfiria cutánea
tardía
c.
Dermatitis crónica
actínica
7.
CAMBIOS
METABÓLICOS
a.
Lipodistrofia
b.
Malnutrición
INFECCIONES
BACTERIANAS
Los pacientes VIH+ son más
susceptibles a los diferentes agentes bacterianos que los individuos
inmunocompetentes, hecho que se explica por los defectos en su sistema
inmunitario: alteración de los neutrófilos y macrófagos, disminución de la
respuesta de los linfocitos B a los antígenos y deficiencia de subclases de Ig.
G.
PIODERMITIS
El estafilococo dorado es el
agente que afecta más frecuentemente a los pacientes con VIH+, lo cual está
relacionado con los portadores tanto nasales como perineales que está aumentado,
neutropenia y alteración de la barrera cutáneo-mucosa, comprensible por la
utilización de diferentes catéteres, sondas etc. dándose las condiciones para la
presentación de impétigo, ectima, foliculitis, abscesos, celulitis, síndrome del
shock tóxico y de la piel escaldada, cuyo diagnóstico es clínico ya que no
difieren de los cuadros que se presentan en el resto de la población,
ocasionalmente pueden simular otras dermatosis por ejemplo en áreas
intertriginosas candidiasis, por lo que se hace necesario cultivo y antibiograma.
También pueden complicar otras dermatosis asociadas tales como escabiosis,
eccemas, sarcoma de kaposi.
El tratamiento debe realizarse
con penicilinas o cefalosporinas resistentes a la penicilinasa, en las dosis
conocidas, pero se hace necesario valorar cada caso ya que a veces hay que
utilizar dosis más altas por tiempo más prolongado. Ante cepas resistentes se
empleará vancomicina, en portadores nasales, claritromicina, TMP-SMX o
rifampicina o mupirocina intranasal por 1 o 2 semanas.
ANGIOMATOSIS BACILAR
Es un proceso infeccioso
desencadenado por los bacilos gramnegativos del género Bartonella, cuya
transmisión se produce por inoculación sobre microtraumatismos cutáneos tales
como arañazos, picaduras.
Las lesiones cutáneas son
pápulas friables de aspecto vascular, aunque también se pueden presentar placas
de celulitis, compromiso ganglionar, hepático, esplénico, con síntomas
acompañantes como fiebre, hiperhidrosis nocturna, anemia y aumento de VSG,
osteomielitis en un paciente VIH+debe sugerir el diagnóstico de angiomatosis
bacilar.
Debe realizarse estudio
histológico de la biopsia cutánea, microscopia electrónica, PCR para Bartonella,
ELISA antibartonella y cultivo.
El diagnóstico diferencial
clínico e histológico debe incluir sarcoma de Kaposi y granuloma piógeno.
El tratamiento de elección es
eritromicina 500 mg. /6h, doxiciclina 100 mg. /12 h, durante 1 o 2 semanas y
para evitar las recidivas hasta 2 meses.
PSEUDOMONAS
AERUGINOSA
La colonización de úlceras,
erosiones y lesiones de sarcoma de Kaposi es frecuente; en los casos terminales
se puede presentar lesiones nodulares subcutáneas desencadenadas por pseudomona
con o sin bacteriemia, con diseminación a otros órganos y con elevada tasa de
mortalidad. El tratamiento de las lesiones cutáneas se hace con ciprofloxacino y
los cuadros de bacteriemia con antibióticos IV tales como Imipenem.
SIFILIS
El aumento de su incidencia es
importante, la asociación epidemiológica entre ambas patologías también, mucho
más si tomamos en cuenta que las úlceras genitales favorecen la transmisión de
sífilis y VIH.
En los pacientes VIH+ con un
compromiso importante de su sistema inmune pueden presentarse formas atípicas de
lues, cuadros clínicos de mayor severidad donde se destaca un chancro más grave
y doloroso, que puede estar sobreinfectado con estafilococo dorado; una lues
maligna, caracterizada por pústulas, nódulos y úlceras con vasculitis necrosante;
mayor frecuencia de neuritis óptica retrobulbar y enfermedad neurológica.
El curso evolutivo puede
alterarse presentándose más tempranamente sífilis meningovascular y rápida
progresión a sífilis terciaria, durante el primer año de la infección.
El diagnóstico serológico
también puede alterarse, asimismo el fracaso terapéutico es más probable con los
tratamientos estandarizados para la sífilis en la población inmunocompetente.
INFECCIONES
MICOTICAS
Diversos son los agentes
causales que pueden agredir en forma oportunista a los pacientes afectados de
HIV, tanto aquellos cuyo compromiso es superficial como profundo. De manera
especial diremos que en muchos casos de micosis superficiales con cuadros
clínicos exuberantes, recidivantes y de pobre respuesta a los tratamientos
convencionales, son predictivos de la inmunodeficiencia y por eso la sospecha de
la infección por HIV.
Los procesos micóticos pueden
ser superficiales o profundos, entre los primeros: dermatofitosis, candidiasis,
pitiriasis versicolor, entre los profundos: histoplasmosis, esporotricosis,
coccidioidomicosis, criptococosis, blastomicosis.
MICOSIS
SUPERFICIALES
Afectan la piel y los anexos
con mayor o menor severidad de acuerdo al estado general del paciente.
DERMATOFITOSIS
Este tipo de afecciones en los
pacientes de VIH son crónicas y recidivantes; las lesiones cutáneas tiene una
expresión exagerada, pueden comprometer cualquier parte de la piel y simular
psoriasis, eccema, etc.
El compromiso ungueal esta
desencadenado por tricophyton rubrum, en menor porcentaje por t. Mentagrophytes.
La terbinafina es eficaz para
el tratamiento de las dermatofitosis, en tiempo más prolongado en relación a los
inmunocompetentes.
CANDIDIASIS
La candidiasis
buco-faríngea se produce con gran frecuencia en el paciente VIH a
consecuencia de la alteración de la inmunidad mediada por células. Puede
extenderse al esófago, hacia el árbol tráqueo-bronquial, o hacia ambos. La
vulvovaginitis candidiásica es frecuente en las mujeres infectadas por VIH y
en ocasiones es la primera expresión clínica de inmunodeficiencia , por eso
un diagnóstico de candidiasis oral en ausencia de causas locales o
sistémicas predisponentes siempre debe motivar la realización de una prueba
serológica para HIV, también es un marcador de la progresión de la
enfermedad por VIH.
El compromiso determinante
de SIDA se produce con una disminución avanzada del recuento de CD4 menos de
100 células por microlitro.
Los pacientes se quejan de
dolor o ardor de la boca, sensibilidad cuando comen alimentos condimentados
y de disminución o alteración del sentido del gusto, ardor retroesternal u
odinofagias asociadas sin embargo en ocasiones se produce compromiso
esofágico sin afectación buco-faríngea.
Se presentan cuatro formas
de candidiasis oral:
1.
Atrófica son
parches de eritema localizados en la boca, en el paladar duro o blando, en
la lengua se presenta como áreas depapiladas con una mucosa lingual roja y
lisa.
2.
Pseudomembranosa o
muguet se presenta como una colonia de cándida blanca, la mucosa subyacente
està eritematosa e inflamada.
3.
La forma
hiperplásica se localiza en el dorso de la lengua y se presenta como una
capa blanca.
4.
Queilitis angular
es un intértrigo que se localiza en los ángulos de los labios, por lo
general con eritema subyacente.
En aquellos pacientes que
reciben nutrición parenteral, o tratamiento antibiótico IV se puede producir
candidemia.
El tratamiento incluye los
tópicos y sistémicos:
Tópicos:
nistatina clotrimazol, solución de itraconazol, solución de fluconazol y
solución de anfotericina B.
Sistémicos:
se encuentran los imidazólicos: ketoconazol, fluconazol, itraconazol, en las
dosis convencionales o se aumentan y en tiempo más prolongado de acuerdo a
la respuesta.
La candidiasis resistente
al fluconazol se determina cuando no ha habido respuesta a pesar de la
administración durante 10 o 14 días, en cuyo caso se recurre a itraconazol
o anfotericina B
MICOSIS PROFUNDAS
El compromiso cutáneo
puede ser la presentación inicial de las infecciones micoticas invasivas en
los individuos con VIH; en ocasiones puede estar la infección en forma
latente y con el desarrollo del la infección por VIH se reactiva y se
disemina comprometiendo diferentes órganos.
El diagnóstico clínico
debe respaldarse en el cultivo y estudio histológico de las lesiones, los
cuales son útiles para identificar al agente patógeno, solicitando además
tinciones especiales como PAS y metenamina de plata.
El diagnóstico diferencial
de las lesiones cutáneas diseminadas debe incluir, molusco contagioso,
verruga vulgar, infección diseminada por virus de herpes simple, o varicela
zoster, angiomatosis bacilar y forunculosis.
En nuestro medio
encontramos una alta incidencia de las siguientes micosis profundas
oportunistas histoplasmosis criptococosis. Probablemente el TARGA haya
influído para que en los países desarrollados disminuya la incidencia.
HISTOPLASMOSIS
La histoplasmosis
diseminada es la infección oportunista principal en la enfermedad por
VIH.
Varios factores se asocian
con un mayor riesgo de histoplasmosis: antecedentes de exposición a
gallineros, serología basal positiva para anticuerpos fijados del
complemento dirigidos hacia el antígeno del micelio de histoplasma y un
línea basal de CD4 menos de 150 /microlitro.
Entre las manifestaciones
cutáneas mas frecuentes tenemos: máculas eritematosas, pápulas y nódulos
necróticos o con tapones de queratina semejantes al molusco contagioso,
pústulas, foliculitis, erupción rosaceiforme, psoriasiforme, úlceras o
placas vegetantes o paniculitis, que se pueden presentar solas o varias de
las descritas.
En la mucosa bucal también
se pueden presentar lesiones nodulares y vegetaciones, úlceras en el
paladar blando, bucofaringe, epiglotis y el vestíbulo nasal.
En los cuadros diseminados
puede acompañarse de hepatoesplenomegalia y linfadenopatía.
El tratamiento se hace con
anfotericina B IV, itraconazol,fluconazol en dosis altas .El tratamiento
de mantenimiento con los mismos durante 1 año o más tiempo.
CRIPTOCOCOSIS
El criptococus neoformas
es el segundo hongo oportunista más frecuente que compromete la piel, casi
siempre se asocia con la infección sistémica y se presenta en la enfermedad
avanzada por VIH con un recuento de CD4 menor de 50 /microlitros.
Las lesiones cutáneas
pueden preceder en 2 a 6 semanas a los signos de infección micótica; las que
pueden ser asintomáticas, se localizan en cara, cuello, se trata de pápulas
o nódulos umbilicados o no, parecidos a los del molusco, varía en número
desde únicos hasta múltiples, piel suprayacente de color normal, escaso o
ningún eritema inflamatorio, pápulas queratósicas. En ocasiones forman
úlceras, o están cubiertas por costras.
En las personas de raza
negra las lesiones pueden ser hipo o hiperpigmentadas. La afección cutánea
puede presentarse sin infección fúngica comprobada en piel o en otros
órganos.
Las lesiones
criptococósicas se resuelven de 2 a 4 semanas de haber comenzado el
tratamiento antifúngico eficaz; pero están reportadas las recidivas en más
del 50 % de los casos. La profilaxis a largo plazo con fluconazol resulta
eficaz.
ESPOROTRICOSIS
En los pacientes con VIH
la diseminación de sporotrix schenkii hacia otros órganos y piel se realiza
por vía hematógena desde un foco pulmonar o desde la misma piel.
Las manifesraciones
cutáneas incluyen: pápulas, nódulos que pueden erosionarse, ulcerarse,
formar costras o tener aspecto hiperqueratósico, respetan palmas ,plantas y
mucosa oral, también se ha reportado compromiso articular con artritis
franca.
COCCIDIOIDOMICOSIS
En el paciente VIH la
diseminación se produce desde un foco pulmonar latente, el que se activa y
disemina.
Las lesiones cutáneas son
asintomáticas, son pápulas, pústulas, placas o nódulos con mínimo eritema
circundante, se parecen a molusco contagioso, pueden aumentar de tamaño,
abscedarse, presentar múltiples trayectos fistulosos drenantes, nódulos de
aspecto granulomatoso. El diagnóstico se realiza mediante el aislamiento
del hongo en cultivos realizados.
BLASTOMICOSIS
Raras veces compromete al
paciente VIH, se presenta como foco pulmonar cuya diseminación puede
presentar compromiso extrapulmonar.
INFECCIONES VIRALES
Los virus del grupo herpes
constituyen una causa importante de infecciones oportunistas en los
pacientes infectados de VIH.
VIRUS HERPES SIMPLE
Existe un aumento de la
tasa de infecciones cruzadas debido a que estos virus se transmiten a
través del contacto con las manos, la mayoría de los pacientes tienen una
infección latente y sufrirán reactivaciones infecciosas con diversas
manifestaciones clínicas en región perianal, genital, bucofacial y digital
que se resuelven en forma espontánea en una o dos semanas, la
inmunodeficiencia progresa y las recurrencias se hacen más frecuentes y
persistentes hasta formas graves, que dan paso a grandes ulceraciones
dolorosas en cara, genital, pudiendo comprometerse la bucofaringe, por
extensión el esófago, tracto bronquial, pulmones, hígado, frecuentes en los
cuadros terminales.
Entre los métodos de
diagnóstico se debe incluir frotis con técnicas de Tzanck, cultivo viral,
tinción con anticuerpos fluorescentes directos e incluso biopsia cutánea
para demostrar el efecto citopático del VHS.
El tratamiento de las
lesiones activas incluye administración oral de aciclovir, valaciclovir,
fanciclovir en las dosis habituales establecidas durante unas semanas. El
valaciclovir y el fanciclovir se utilizan por su mayor biodisponibilidad,
por su mejor absorción por vía oral.
Si el paciente no responde
a estos tratamientos debe sospecharse la presencia de cepas VHS resistentes
timidinasinasa negativas generalmente por mutaciones de esta enzima; la
alternativa terapéutica es la vidaravina y el foscarnet, con el
inconveniente de la toxicidad renal de este último.
VIRUS VARICELA ZOSTER
Los episodios son más
frecuentes en los individuos HIV positivos que en el resto de la población,
alrededor del 25 % de los pacientes VIH + sufren 1 o más episodios de HERPES
ZOSTER, cuya aparición se la ha relacionado con grados de inmunodeficiencia
moderada y es un indicador de posible infección por VIH en pacientes de
riesgo.
La afectación extensa de
un dermatoma, el dolor intenso, el compromiso de dermatomas craneales pueden
indicar un peor pronóstico de la infección por VIH, la que generalmente se
resuelve en 2 – 3 semanas, puede recurrir
en la misma localización o se
disemina a extensas áreas, pueden ser ampollosas, hemorrágicas ó necróticas.
El curso clínico es atípico con lesiones que persisten durante meses,
ya sean localizadas o diseminadas con una característica diferente a la
habitual, son hiperqueratósicas, verrucosas, ulcerativas, nodulares y muy
dolorosas.
En el niño VIH sigue
generalmente un curso benigno, pero al igual que en el adulto el compromiso
pulmonar es frecuente y puede seguir un curso fatal.
Las recidivas pueden estar
en relación con nuevas exposiciones al virus, por reactivación del VVZ
latente.
El diagnóstico se hace
tomando en cuenta el cuadro clínico, la técnica de Tzanck, la prueba con
anticuerpos fluorescentes, la biopsia cutánea y el cultivo.
El tratamiento se hace con
aciclovir, valaciclovir o fanciclovir en dosis habituales durante 7 o 10
días, si hay signos de afectación visceral el fármaco de elección es el
aciclovir IV.
En los cuadros cutáneos
atípicos y crónicos el tratamiento debe individualizarse y mantenerse hasta
la resolución de las lesiones. En caso de resistencia, la cual se sospecha
por la pobre respuesta el foscarnet es el fármaco de elección, la neuralgia
post-zoster, debe tratarse con analgésicos potentes.
Los pacientes con
infección por VIH seronegativos para VVZ que se han expuesto al virus deben
recibir profilaxis con inmunoglobulina VVZ.
La vacuna se recomienda en
pacientes con niveles aceptables de inmunidad.
CITOMEGALOVIRUS
Es uno de los patógenos
más frecuentes en los pacientes VIH+ con inmunodeficiencia grave menos de
100 células CD4/ mm3. Puede causar manifestaciones neurológicas, pulmonares
y oculares, la retinitis por CMV ha sido causa frecuente de ceguera antes
del TARGA. No parecen existir lesiones cutáneas especíificas por CMV, pero
ulceraciones bucales y anales han sido atribuídas al virus por cambios
histológicos, la presencia de anticuerpos fluorescentes anticitomegalovirus,
favorable respuesta al tratamiento con foscarnet y ganciclovir; también se
lo ha relacionado con lesiones maculosas purpúricas asociadas a vasculitis
necrosante y pequeñas lesiones verrugosas en cara y tronco.
VIRUS DE EPSTEIN –BARR
La leucoplasia vellosa
oral es una alteración de la mucosa bucal casi exclusiva de los pacientes
infectados por VIH, es el resultado de la infección de células epiteliales
por el virus que da lugar a un engrosamiento del epitelio, puede afectar al
25 % de los enfermos de HIV.
Se trata de placas
blanquecinas, formada por lesiones lineales de disposición paralela
confluyentes, de aspecto verrucoso, localizadas más frecuentemente en las
caras laterales de la lengua, son asintomáticas y no se desprenden con el
raspado.
La histopatología muestra
acantosis, paraqueratosis, células balonizadas, escaso infiltrado en la
dermis. Es frecuente la sobreinfección por cándida albicans y VPH.
No requiere tratamiento
aunque puede responder al uso de podofilotoxina, aciclovir y foscarnet, las
recurrencias son frecuentes.
Desde la aplicación del
TARGA –tratamiento antirretroviral de gran actividad su prevalencia ha
disminuido.
VIRUS HERPES HUMANO DEL TIPO 8
El hallazgo del Sarcoma de
Kaposi Epidémico en los pacientes infectados por el VIH hacía sospechar la
participación de un agente biológico transmitido por vía sexual,
detectándose el VHH –8 en un 95 % de las lesiones de SKE.
Se caracteriza por ser una
proliferación angiomatosa y de células fusiformes, que presenta cuatro tipos
clínico patológicos: clásico, africano (tipo endémico), una variante
asociado a la terapia inmunosupresora y un tipo asociado al SIDA (tipo
epidémico).
El tipo epidémico se
asocia a la enfermedad por VIH 1 y 2, el cuadro clínico es multifocal, es un
proceso reactivo más que un verdadero sarcoma, en el que las lesiones
cutáneas aparecen muy rápidamente y tienden a ser más pequeñas.
Las lesiones iniciales son
máculas o placas de color rojizo o violáceo similares a una contusión,
también nodulares que a veces se ulceran.
Puede haber compromiso de
las mucosas y órganos internos. La extensión de la afectación cutánea no se
corresponde con la extensión visceral de la enfermedad. El curso clínico
varía de crónico a rápidamente progresivo.
La célula de origen no se
conoce, pero se incluye entre las posibilidades una célula pluripotencial
mesenquimatosa, célula endotelial, hasta se ha propuesto una relación con
los dendrocitos dérmicos.
La patogénesis se
desconoce. Los estudios de HLA en pacientes con la forma asociada a SIDA y
la forma clásica han sugerido una asociación significativa con el HLA A2,
B5, B8, B18 y DR5.
En los últimos tiempos ha
despertado interés la asociación del SK al HVH-8 el cual estaría implicado
en la patogénesis del SK en los pacientes VIH; ya que se lo ha identificado
por técnicas de PCR en tejidos del sarcoma de kaposi relacionado con SIDA y
casos VIH negativos en varones homosexuales de riesgo; por lo que se
sospecha que éste sea el factor trasmitido sexualmente y lleve el riesgo de
desarrollar SK y estaría explicando la alta prevalencia de SK relacionado
con el SIDA en los varones homosexuales promiscuos.
Muchos pacientes fallecen
por infecciones oportunistas u otras complicaciones de SIDA más que por SK.
La apariencia histológica de las lesiones es idéntica en todos los tipos de
SK. En la dermis hay proliferación de canales vasculares irregulares, que
en parte rodean a los vasos sanguíneos preexistentes, también alrededor de
los anexos y entre las bandas de colágeno. Los vasos son de paredes finas y
recubiertas por células endoteliales hinchadas o poco evidentes. Infiltrado
celular inflamatorio que consiste en linfocitos y células plasmáticas. Las
células fusiformes muestran un variable pleomorfismo nuclear, en las luces
vasculares eritrocitos.
Las lesiones pueden
regresar espontáneamente, en ocasiones los propios antirretrovirales mejoran
el cuadro, adicionalmente podemos actuar localmente con crioterapia.
MOLUSCO
CONTAGIOSO
Se produce por un virus de
la familia Pox virus, cuya diseminación se hace por contacto directo. En las
personas inmunocompetentes la infección se resuelve espontáneamente en
muchos casos, en la población VIH + con menos de 100 células CD4 / mm. 3
se manifiesta con clínica atípica, pápulas de 2 – 5mm, translúcidas con
umbilicación central, en cara, región ano –genital con gran número de
lesiones, en ocasiones lesión única de gran tamaño 1 –6 cm. de aspecto
gigante; el diagnóstico es clínico, el diferencial debe incluir
histoplasmosis, criptococosis cutánea que en ocasiones pueden simular MC.
El tratamiento incluye la
extirpación de las lesiones con crioterapia, electrocirugía retinoides
tópicos, imiquimod. Los casos recalcitrantes se pueden resolver con los
antirretrovirales.
VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO
Los VPH son virus ADN de
doble cadena.
La transmisión se da por
contacto directo piel con piel y se facilita por disrupción del estrato
córneo. En los casos VIH+ con menos de 500 células CD4 + /mm3 se presentan
con aumento de lesiones de aspecto verrucoso en genitales y extragenitales.
Se han identificado unos 80 genotipos.
En la mayor parte de los
casos se trata de verrugas vulgares y planas que coalescen formando grandes
placas en dorso de manos y plantas.
En unos casos son tan
planas que semejan pitiriasis versicolor. Los condilomas acuminado de la
región anogenital en los VIH+ son frecuentes, se presentan como masas
vegetantes, afectan el conducto anal y el cuello uterino, la infección por
genotipos oncógenos 16 –18-31 –33-35 parece relacionarse con procesos
neoplásicos anales, ano-rectales en varones y cervicales en mujeres.
La papulosis bowenoide se
presenta con lesiones papulosas planas, ligeramente elevadas, generalmente
hiperquetatósicas y de localización anogenital, el genotipo más frecuente es
el 16.
El diagnóstico es clínico,
el estudio histológico es importante para descartar el desarrollo de CA
dermoide.
Cuando la
inmunodeficiencia avanza la eliminación de las lesiones resulta difícil,
pero hay que recurrir al tratamiento que incluye: queratolíticos,
crioterapia, electrocirugía, láser de CO2, Podofilino, Podofilotoxina,
5fluorouracilo tópico, interferones, isotretinoina, etc.
INFESTACIÒN POR ECTOPARÀSITOS
SARNA
En pacientes con infección
por VIH se pueden producir varias infestaciones parasitarias. La sarna
producida por el ácaro Sarcoptes Scabiei var. hominis, es la
más frecuente en estos pacientes.
En la enfermedad por VIH
precoz la sarna se presenta como pápulas diminutas dispersas y túneles
localizados en las muñecas, tobillos, las axilas, la cintura y los
genitales, en donde pueden producirse nódulos de escabiosis, y se asocia con
prurito generalizado importante. En los individuos inmunocomprometidos o con
sensibilidad retardada el prurito puede estar disminuido o faltar.
En la enfermedad avanzada
por VIH la infestación por escabiosis suele ser grave, con millones de
ácaros infestando la piel, y presentarse como una dermatitis
hiperqueratósica, es decir sarna costrosa (S. Noruega) similar a la
eritodermia atópica, a la psoriasis vulgar, a la queratodermia blenorrágica,
a la queratosis folicular (Enfermedad de Darier), o a la dermatitis
seboreica (lactantes).
Por lo general la
escabiosis respeta la cabeza y el cuello en los adultos, pero en la
enfermedad por VIH puede ser generalizada. La superinfección por S.
aureus es frecuente, y se ha observado su complicación con septicemia y
muerte.
Debido a la gran cantidad
de microorganismos presentes en la sarna costrosa las recidivas son
frecuentes y pueden ocurrir epidemias intrahospitalarias.
El tratamiento está
dirigido a eliminar el parásito y aliviar los síntomas con antipruriginosos
tópicos y sistémicos, el uso de hexacloruro de gamma benceno, loción de
permetrina o pomada de azufre al 10% se incluyen en las pautas habituales,
las costras y escamas a menudo actúan como reservorios de ácaros por lo que
se recomienda el uso de queratolìticos (pomada de ácido salicílico al 6%)
para facilitar la penetración; la ivermectina oral es muy eficaz y se
utiliza en pacientes que no responden a los medicamentos antes mencionados.
Las causas más frecuentes
de reinfestación son: los ácaros debajo de las uñas, el fracaso en el
tratamiento de los contactos, y no lavar la ropa y sábanas en seco a altas
temperaturas.
DEMODICIDOSIS
Producida por los ácaros
Demodex folliculorum y Demodex brevis, se ha descrito asociada a la
infección por VIH. La demodicidosis similar a la rosácea es la más
frecuente en pacientes VIH positivos, estas erupciones, localizadas
habitualmente en cabeza y cuello, son similares y deben diferenciarse de
otras erupciones papulares pruriginosas.
La infestación por Demodex
responde al tratamiento con permetrina, con gamma hexaclorobenceno tópico y
metronidazol oral o tópico, en los casos refractarios se puede usar
Ivermectina.
PICADURAS DE INSECTOS
Pueden ser graves en
pacientes VIH positivos, y deben diferenciarse de otras causas de prurito.
PNEUMOCISTOSIS
El Pneumocystis carinii es
un patógeno oportunista frecuente en los individuos con recuentos de CD4 de
< de 200 células por microlitro. La infección extrapulmonar es infrecuente
pero puede ser la presentación inicial de la infección por HIV y del SIDA.
Se lo encuentra afectando al conducto auditivo externo, se presenta con
formación de masas polipoideas unilateral o bilateral y puede acompañarse
con pérdida de la audición.
La profilaxis con
pentamidina concentra el fármaco en los pulmones y da la posibilidad de que
se presente pneumocistosis extrapulmonar diseminada, en piel se produce la
formación de pápulas, nódulos violáceos localizados en el tronco, los brazos
y las piernas semejantes al SK, se ha reportado gangrena en un pie en el que
describieron microémbolos que contenían P. carinii.
LEISHMANIASIS
En el paciente VIH el
sistema inmune no puede cumplir la vigilancia adecuada por lo que la
leishmania escapa a su control y se produce multiplicación que en ocasiones
causa leishmaniasis visceral.
En diferentes
publicaciones extranjeras, especialmente europeas se ha reportado la
asociación de HIV + leishmaniasis en forma amplia, no así en áreas
geográficas endémicas de Kenia, Sudán, India o Brazil.
Se han reportado lesiones
papulosas, nodulares, costrosas unas de aspecto psoriasiforme, otras
simulando las que acompañan a la dermatomiositis.
Se pueden presentar en
sitios de infección por HSV, VZV, o de SK, donde incluso se puede observar
necrosis digital asociada con vasculitis leishmaniásica.
El diagnóstico se puede
confirmar mediante la demostración de leishmanias en la lesión cutánea, la
serología es negativa, por lo cual es de poca utilidad en estos pacientes.
El tratamiento consiste
en el uso de antimoniales pentavalentes, anfotericina B y pentamidina, las
respuestas son transitorias y la curación difícil.
TOXOPLASMOSIS
El compromiso cutáneo era
excepcional pero en los casos de HIV se lo ha reportado como erupción
papulosa, eritematosa, acompañada de síndrome febril, pérdida de peso,
hepatoesplenomegalia, que se resuelve con tratamiento específico.
TRASTORNOS
PAPULOESCAMOSOS
DERMATITIS
SEBORREICA
Es el trastorno cutáneo
más frecuente en los pacientes VIH positivos (hasta un 85%) y se observa en
todos los estadíos de la enfermedad. Clínicamente se presenta de forma
similar que en individuos inmunocompetentes, con eritema y descamación
amarillenta en cara, cuero cabelludo y tórax, pero también puede presentarse
en forma exuberante con placas faciales evidentes, que deben hacer sospechar
la posibilidad de una infección por VIH; los hallazgos clínicos empeoran a
medida que progresa la enfermedad por VIH. Puede ser difícil de controlar,
incluso con el tratamiento convencional, generalmente las lesiones
disminuyen al mejorar la función inmune en respuesta al tratamiento
antirretroviral de alta actividad.
PSORIASIS VULGAR
La
incidencia media de psoriasis probablemente no está aumentada en el marco de
la infección por VIH, aunque su presentación clínica suele ser muy
llamativa; la prevalencia de artritis psoriásica es algo elevada y se
correlaciona con la presencia de HLA-B27.
Las
lesiones psoriásicas pueden aparecer antes o después de la infección por
VIH, y se presentan en cualquier estadío de la infección. Se observa una
distribución inversa, con afectación de los pliegues inguinales y genitales
(labios mayores, escroto, pene, pliegue interglúteo). Es a menudo agresiva
y se asocia a marcada distrofia ungueal, artritis y enfermedad de Reiter,
empeorando al deteriorarse la función inmunitaria. Se ha descrito
infecciones bacterianas secundarias con sepsis.
Por
lo general los agentes tópicos (glucocorticoides, calcipotriol, retinoides)
son eficaces para el manejo de la psoriasis limitada. Para la enfermedad
generalizada, la fototerapia con UVB, UVB de banda angosta, o el psoraleno
junto con UVA (PUVA) son seguros y eficaces. El uso de inmunosupresores
como metotrexato y ciclosporina deben evitarse, si fuera imprescindible su
uso, se administrarán con un control cuidadoso.
ENFERMEDAD DE REITER
En
forma análoga a la psoriasis el síndrome de Reiter comienza antes o de
manera simultánea con el inicio de la inmunodeficiencia clínicamente
evidente. Los síntomas articulares pueden preceder el inicio de la
inmunodeficiencia hasta en 14 meses, y con frecuencia son la primera
manifestación de la infección por VIH, algunos pacientes presentan diarrea o
uretritis con cultivos negativos al inicio del síndrome de Reiter. Existe
una superposición clínica amplia entre la artritis psoriásica, la psoriasis
y el síndrome de Reiter, la ausencia de antígenos HLA antes encontrados en
asociación con la psoriasis y la mayor prevalencia de HLA-B27 en pacientes
VIH(+) con artritis psoriásica sugieren una asociación estrecha entre la
psoriasis y el síndrome de Reiter en este grupo de pacientes.
OTRAS DERMATOSIS PAPULOESCAMOSAS
La xerosis es muy frecuentes en pacientes VIH (+), y se
producen hasta en un 30% de los pacientes con enfermedad avanzada, y
generalmente se asocian a prurito refractario.
Cuando las cifras de CD4+ y esta por debajo de 50 /mm3 puede desarrollarse
una ictiosis adquirida que comienza en las piernas con escamas
grandes.
La dermatitis atópica es un problema frecuente en niños con
SIDA y a menudo es difícil de controlar con el tratamiento convencional.
TRASTORNOS PAPULARES PRURIGINOSOS NO INFECCIOSOS
ERUPCIÓN PAPULAR PRURIGINOSA DEL SIDA
La EPP del
SIDA es una erupción eritematosa no descrita, en tronco y extremidades, que
no se subclasifica en una categoría concreta y que representa un espectro de
alteraciones pruriginosas. Clínicamente las lesiones son pápulas o pústulas
estériles, de distribución simétrica, pruriginosas y no foliculares.
Algunos autores la consideran una variante de la foliculitis eosinofìlica o
del prúrigo subagudo.
FOLICULITIS EOSINOFÌLICA
Es una de las dermatitis pruriginosas que más comúnmente se asocia a la
enfermedad por VIH. Clínicamente se observan pápulas foliculares
excoriadas o pústulas intactas en la frente y parte superior del
tronco. Suele haber eosinofilia perifèrica , las cifras de CD 4+ <
200/mm3.
Se diferencia de la enfermedad de Ofuji por presentar prurito intenso
sin lesiones palmo-plantares circinadas y con pocas lesiones faciales.
La foliculitis eosinofílica asociada a infección por VIH suele ser
resistente al tratamiento, los antibióticos sistémicos, fototerapia UVB,
los retinoides y los antifúngicos han demostrado alguna eficacia.
TRASTORNOS DEL PELO
Y UÑAS
En pacientes
infectados por VIH se ha observado alopecia asociada a tiña de la cabeza
grave, la infecciones con fiebre pueden producir un efluvio telógeno,
además se ha descrito alopecia por análogos de los nucleósidos. En
pacientes que inician tratamiento con zidovudina se ha observado
crecimiento del pelo.
En estos pacientes el
pelo puede alisarse espontáneamente y volverse fino y más sedoso, o
perder brillo y oscurecerse. Se ha observado un cambio súbito a color
gris, que puede deberse a mecanismos similares a la alopecia areata o al
vitíligo asociado a VIH. La tricomegalia de las pestañas puede aparecer
también en pacientes tratados con zidovudina y alfa-interferón.
La onicomicosis
subungueal proximal blanca, refleja inmunodepresión; se observa además
candidiasis crónica con paroniquia y pliegues ungueales, así como
infecciones de la uña por Scopulariopsis brevicaulis y Alternaria.
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