CAPITULO I

 

MORFOFUNCIONALISMO Y EMBRIOGENESIS CUTÁNEA

 

 

Dr. Jorge Mancheno Heinert

 

Uno de los más importantes logros que los seres vivientes  han alcanzado durante el proceso evolutivo, es el desarrollo de una cubierta externa lo suficientemente capacitada para garantizar la estabilidad del medio interno.

 

Esta, en los vertebrados toma el nombre de piel y aunque constituye el principal vehículo de la comunicación biológica y social con el mundo exterior, es por excelencia un órgano frontera y como tal su función primordial es la de protección, por lo que para tal fin, esta compleja estructura tisular de forma laminar recubre la totalidad de la superficie corporal, empatando sin solución alguna de continuidad con el revestimiento mucoso de los orificios naturales.

 

Fig.1. Diagrama de un corte microscópico de la piel.

 

Cuadro de texto: Pelo

 

En los mamíferos en general y en la especie humana en particular (aunque bastante modificada) ella, al igual que el resto de los órganos corporales, está conformada tanto por un parénquima de carácter epitelial como por un estroma de tipo fibroso, llamados epidermis y dermis respectivamente los que, conjuntamente con otras micro o macro estructuras denominadas anexos cutáneos (pelos, uñas, glándulas sudoríparas y sebáceas), constituyen un conjunto morfofuncional altamente especializado y eficaz que, por los 1,82m2 de extensión, 4.200gms de peso y 4.000 cm3 de volumen que posee, es sin duda uno de los principales constituyentes estructurales del organismo.    

 

EPIDERMIS

 

Comprende células queratinizantes y no queratinizantes.

 

CELULAS EPIDERMICAS  QUERATINIZANTES

La epidermis (el compartimiento cutáneo más externo) está constituída en su mayoría por un  epitelio poliestratificado queratinizante que, emite numerosas prolongaciones digitiformes hacia la dermis subyacente llamadas crestas, lo que le otorga al conjunto un aspecto de dientes de sierra y cuyas células constituyentes llamadas queratinocitos (unidas entre si por estructuras especializadas de su membrana plasmática llamadas desmosomas y poseedoras de un citoesqueleto bien desarrollado), se disponen en hileras sucesivas, conformando varios  estratos ó capas muy bien diferenciadas de acuerdo a las características morfológicas que ellas presenten y denominadas; basal espinosa, granulosa y cornea.

 

La capa basal o germinativa (la más profunda de ellas), tiene una sola hilera de células cilíndricas o rectangulares de orientación vertical, asentadas en la juntura dermoepidérmica y hacia la cual emiten diminutas prolongaciones digitiformes repletas de hemidesmosomas para, asegurar así una mayor fijación.

 

En su citoplasma, aparte de las organelas subcelulares habituales, se destacan abundantes gránulos de Melanina de disposición supranuclear y un núcleo grande y muy basófilo, clara evidencia de su capacidad mitótica. Actividad esta, que es cumplida por ellas cada 9 o 10 días, luego de lo cual las células resultantes comienzan su migración hacia la superficie, desplazándose a través de las diferentes capas en un viaje que llevará 4 a 6 semanas para lograrse y durante el cual, sufrirán profundas modificaciones morfofuncionales cuanto cualitativas.

 

Inmediatamente suprayacentes, múltiples células poligonales de mayor tamaño y con abundantes desmosomas, tonofilamentos y algunos gránulos  lamelares en su membrana y citoplasma respectivamente, dispuestos en 5 a 10 hileras, constituyen la capa espinosa, así llamada por el aspecto semejante a espinas que ofrecían a los primeros microscopistas de la piel los ya citados  desmosomas.

 

Abundantes gránulos citoplasmáticos de queratohialina, muy basófilos, de forma y tamaño variable, verdaderos reservorios de proteínas estructurales y enzimáticas,  copartícipes de la queratinización y numerosos gránulos lamelares, fundamento de la barrerogenesis lipídica, son las características fundamentales de las 2 ó 3 hileras de células poligonales y algo aplanadas que constituyen la capa granulosa.

 

Entre 10 y 40 hileras de células anucleadas, aplanadas y de gran tamaño conforman la capa cornea, cuya dureza e impermeabilidad (responsables de casi toda la protección corporal ofrecida por la piel), son una consecuencia tanto del grado de diferenciación alcanzado por estas como, del nivel de integridad tisular que aquella posea.

 

La queratinización y la barrerogénesis lipídica son los fundamentos de esta diferenciación, proceso continuo y progresivo, experimentado por estas células a medida que ascienden y consistente en:

 

1)  Síntesis de un conjunto de proteínas fibrosas de gran complejidad estructural y localización intracelular llamadas queratinas, altamente resistentes a la tracción, presión y digestión enzimática que, son parte constituyente de su citoesqueleto.

 

2)  La formación de una envoltura cornificada submembrana plasmática, mediante el entramado enzimático de múltiples proteínas citoplasmáticas neoformadas.

 

3)  La elaboración de una estructura lipídica laminar de aspecto retiforme y localización intercelular, a partir de lípidos hidrófobos contenidos en los ya citados gránulos lamelares, la que por su permeabilidad hídrica selectiva recibe el nombre de barrera epidérmica.

 

El mantenimiento de un nivel de integridad tisular morfofuncionalmente óptimo en cambio (dada la contínua descamación celular que como lógica adaptación evolutiva al perenne desgaste que por el contacto con los agentes medioambientales esta capa cutánea experimenta), solo es posible por la existencia de complejos mecanismos bioquímicos dermoepidérmicos encargados de regular el reemplazo de estas células por otras constantemente formadas en la capa basal, a través del control, tanto de la velocidad y frecuencia de su reproducción, como del tiempo empleado por estas para desplazarse a través de las diferentes capas inferiores y llegar a ella.           

 

 

CELULAS EPIDERMICAS NO QUERATINIZANTES.

Son elementos no epiteliales y de origen extra epidérmico que, se encuentran localizadas entre los queratinocitos  dispuestos muy irregularmente en las diferentes capas de la epidermis (constituyendo el 2% de la población celular de esta capa cutánea), cumpliendo las funciones que le son especificas. Comprenden: Melanocitos, células de Merkel y células Langerhans.

 

MELANOCITOS Y MELANOGENESIS.

Son células dendríticas originadas en la cresta neural que están localizadas en la capa basal, intercaladas con las células epiteliales en proporción aproximada de 1 a 10 y distribuidas irregularmente en toda la piel, con concentraciones regionales mínimas y máximas, independientes del factor racial, cuya función primordial es la síntesis de un pigmento llamado melanina, polímero  indólico de elevado peso molecular, de composición química y estructura física muy compleja que, posee gran capacidad para absorber la energía radiante de la luz ultravioleta y cuyo objetivo primordial es la protección cutánea frente a la deleterea acción de la radiación lumínica ambiental.

 

Para tal fin, ellas sintetizan una proteína enzimática llamada tirosinasa que, actuando sobre al aminoácido tirosina lo convierte en melanina, tras una serie de pasos que tienen lugar en el interior de estructuras intracelulares especializadas llamadas melanosomas y de acuerdo al esquema siguiente:

 

 

 

Mientras esto ocurre, dichos melanosomas van desplazándose por las dentritas de los melanocitos que las contienen, para luego ser transferidas a un número determinado de células epiteliales adyacentes y suprayacentes, dentro de las cuales estos sáculos experimentarán la desintegración granular de su contenido o se agruparán  en conjuntos más o menos numerosos de tamaño variable denominados complejos melanosómicos.  Pero, independientemente de que adopten una u otra disposición terminarán siempre localizándose en la porción apical de dichas células en la capa basal y estratos más inferiores de la capa espinosa (de acuerdo al grado de pigmentación de una piel determinada) adoptando la típica disposición en capuchón supranuclear donde se comportará como una verdadera pantalla ó filtro protector lumínico.

 

 

CELULAS DE MERKEL.

De contorno irregular e indentado, presentan un citoplasma con numerosos gránulos de centro denso, muy ricos en substancias simil neurotrasmisores como encefalinas y neuropeptidos y un núcleo convolucionado.

 

Son originarias de la cresta neural y en la epidermis, se localizan entre los queratinocitos de la capa basal, en muy cercana vecindad de un axon amielínico, alcanzando su mayor densidad en la piel de labios, dedos, genitales y vaina radicular externa del folículo piloso.

 

Detectan las deformaciones espaciales que los queratinocitos vecinos experimentan y transmiten esta apreciación al axon neuronal adyacente, por lo que se las considera un  tipo de mecanoreceptor.

 

CELULAS DE LANGERHANS

De forma dendítrica, núcleo cerebriforme y abundante citoplasma que, contiene múltiples estructuras granulares en forma de raqueta de tenis (llamados gránulos de Birbeck), estas células procedentes de la médula ósea colonizan la piel (y otras áreas extracutáneas) en etapa embrionaria, localizándose en las capas basal, espinosa y granulosa de la epidermis, siendo estas dos últimas donde alcanzan su mayor densidad.

 

Reconoce, fagocita, procesa y presenta antígenos a los linfocitos T por lo que,  se la considera una célula efectora del sistema inmune.

 

DERMIS

 

Es una banda de tejido conectivo laxo o denso según su profundidad,  entre 15 a 40 veces más gruesa que la epidermis y representante del 20% del peso corporal. Anatómicamente, se divide en una porción superficial llamada papilar, localizada inmediatamente por debajo de la epidermis y hacia la cual emite prolongaciones digitiformes llamadas papilas que, se imbrican estrechamente con las crestas epiteliales epidérmicas anteriormente citadas y una porción profunda limitante con el tejido adiposo subcutáneo subyacente, llamada reticular.

 

Estructuralmete,  al igual que el resto de los tejidos conectivos corporales, la dermis presenta un componente celular constituido por fibroblastos, dendrocitos, mastocitos e histiocitos y una matriz intersticial conformada por proteínas fibrosas  (colágeno – elástica), glucoproteínas de adhesión (fibronectina – laminina)  y un gel de glucosaminoglicanos (ácido hialurónico, etc.) y proteoglicanos varios.

 

Cada línea celular cumple funciones tisulares altamente específicas tales como; la secreción de factores reguladores del crecimiento epidérmico y la síntesis y degradación de los componentes fibrosos y amorfos de la matriz, durante la constante remodelación dérmica por los fibroblastos. La fagocitosis de materiales extraños y el reconociemiento, procesamiento y presentación de antígenos por los histiocitos y dendrocitos ó, la síntesis y almacenamiento o, liberación inmediata de múltiples factores mediadores de la inflamación, como la histamina y numerosas enzimas por los mastocitos.

 

Del resto de sus componentes, son las grandes moléculas conocidas como proteoglicanos y glucosaminoglicanos, los que más se destacan, pues a más de interactuar con las fibras ya citadas (por la elevada viscosidad que poseen) y constituir así un muy firme sustrato celular, tisular y orgánico encargado de mantener en su sitio vasos sanguíneos, nervios y demás anexos, son también capaces de funcionar como verdaderas esponjas hídricas (su elevada capacidad de  hidratación les permite fijar un volumen de agua de hasta 100 veces el suyo), captando o liberando esta al sistema, según sus requerimientos ó, comportarse como inductores de la diferenciación celular, tanto de los elementos mesenquimáticos como epiteliales adyacentes durante los múltiples eventos dinámicos (curación de heridas – ciclos del pelo – etc.) que, constantemente se dan en la piel.

 

JUNTURA DERMOEPIDERMICA Y MEMBRANA BASAL

Con este nombre se conoce el espacio anatómico localizado en la interfase tisular “epitelio-conectivo”, cuya composición histoquímica y arquitectura histológica, lo capacita para comportarse como una membrana basal y en el que, pueden observarse la existencia de 4 zonas bien diferenciadas, conocidas como:

 

1.  Porción Intraepidérmica: Constituida por la membrana plasmática del polo basal de los queratinocitos basales y sus hemidesmosomas.

 

2.  Lámina Lúcida: Espacio claro a la microscopia electrónica, en el que se localizan numerosas estructuras filiformes dispuestas en haces y denominadas filamentos de anlaje.

 

3.  Lámina Densa: Constituida por una red tridimensional de colágeno tipo IV, cuyos intersticios están rellenos del glucosaminoglicano heparán sulfato y las glucoproteinas de adhesión: laminina y fibronectina. En ella, se insertan por su extremo inferior los ya citados filamentos de anlaje, unidos a su vez por su extremo superior a los hemidermosomas .

 

4.  Zona Sublaminar o Reticular: En la que abundan otras estructuras filamentosas dispuestas en haces, pero, mucho mas largos y gruesos que los filamentos, llamadas fibrillas de anlaje, numerosas fibras elásticas inmaduras y fibras de colágeno tipo III, unidas a ellas.

 

Todos estos elementos, constituyen así, una superestructura morfofuncional extraordinariamente compleja, pero también enormemente eficiente para efectuar la fijación y sustentación tisular de la epidermis suprayacente y comportarse como una barrera impermeable o semipermeable para elementos moleculares y/o celulares según las circunstancias imperantes.

 

GLANDULAS SUDORIPARAS Y SUDORACION

 

 

Son estructuras celulares secretoras de forma tubular simple y de carácter exocrino, encargadas de formar y emitir el sudor. Se clasifican en ecrinas y apocrinas en base a la forma de secreción que realizan sus células constituyentes. Aunque comparten rasgos constitutivos básicos tales como la presencia de un ovillo secretor y un conducto excretor, muestran marcadas diferencias morfofuncionales ya que, el elevado número (2  a 4 millones), la amplia distribución tegumentaria (toda la piel corporal), su elevada densidad regional (600 a 900 por centímetro en palmas, plantas, cuero cabelludo y axilas), su inervación simpática colinérgica y la funcionalidad activa ya desde los primeros días de vida extrauterina  en las primeras, contrastan netamente con el escaso número, la distribución localizada (región perianal, perigenital y axilar),  la inervación simpática adrenérgica y el funcionalismo activo solo al   inicio de la pubertad de las segundas y a la vez, son el origen de las diferencias cuanto cualitativas que uno y otro tipo de sudor presenta.

 

Este, es una solución hipotónica cuya formación se efectúa mediante secreción, difusión pasiva y reabsorción activa de agua y electrolitos  desde y hacia el plasma y luces grandulares en sus ovillos y ductos respectivamente, cuya proporción de solutos orgánicos constituyentes (úrea, lactato, amoniaco, aminoácidos varios, etc.), varía más o menos ampliamente en relación a aquellos de carácter inorgánico (Na-cl-k-ca-mg). Su cantidad, es muy variable pudiendo oscilar entre 1 litro por día y 3 a 4 litros por hora según las condiciones climáticas medio ambientales y las necesidades térmicas corporales.

 

Su emisión hacia la superficie cutánea, llamada sudoración, se efectúa como respuesta a estímulos nerviosos de tipo autonómico y de naturaleza colinérgica y/o adrenérgica generados en el hipotálamo, bien sea cuando la temperatura corporal rebasa el límite superior tolerable fijado por este, fenómeno transitorio y de carácter difuso (sudor térmico) o, bajo la influencia de estímulos síquicos a nivel conciente o subconciente (sudor emotivo),  siempre focalizando a determinadas áreas corporales tales como palmas, plantas, axilas y frente fundamentalmente.

 

Aunque sus funciones son múltiples, sin duda la más importante es la disipación del calor corporal, lo cual resulta verdaderamente notable si consideramos que, por cada gramo de sudor evaporado se pierden casi 600 calorías.

 

FOLICULOS PILOSOS Y PELO

 

Son los órganos encargados de formar y contener el pelo. Se distribuyen por toda la superficie corporal (exceptuando palmas, plantas) y su número total alcanza los 5 millones, de los cuales 1 millón se localiza en la extremidad cefálica, y de ellos, solo 100 mil están en el cuero cabelludo. En él, desemboca la glándula sebácea, constituyendo un conjunto morfofuncional llamado unidad pilosebácea. De acuerdo al tipo de pelo que alojen, el tamaño de  la glándula sebácea acompañante y la longitud, diámetro y tortuosidad del ducto, se dividen en: Vellosos, Sebáceos y Terminales.

 

Ellos, están constituidos por:

 

1.   Vaina radicular externa: invaginación epidérmica digitiforme hacia el conectivo subyacente que, envuelve y limita el órgano.

 

2.   Vaina radicular interna; Originaria de la matriz del pelo y conformada por 3 capas que, envuelven completamente al bulbo y parcialmente al tallo de este.

 

3.   Pelo: Filamento de queratina dura, redondo u oval, grueso o delgado, discreta o intensamente pigmentado (según la raza), compuesto de un tallo, conformado por la cutícula, la corteza y la médula (cuya presencia o ausencia, conjuntamente con el grosor y longitud condicionan la denominación de pelos terminales o vellosos al filamento) y un bulbo que aloja a la denominada matriz, zona muy rica en células madre epiteliales que, experimentan un alto índice de mitosis durante las fases de actividad folicular y responsable de su formación y crecimiento.

 

4.    Papila: Protrución dérmica hacia el bulbo y la matriz muy vascularizada, con una alta densidad de células mesenquimáticas y muy rica en proteoglicanos y gluocosaminoglicanos en su intersticio, responsables de la viabilidad del folículo, a través del control estimulante o supresor de la actividad mitótica matricial.

 

5.    Músculo arrector: Fascículo de músculo liso de inervación vegetativa simpática que, se inserta oblicuamente en la pared folicular y que, mediante su contracción produce la erección del pelo ante situaciones de alarma.

 

Estos órganos, tienen actividad de tipo cíclico y periódico que, está constituida por fases o estadíos de crecimiento y reposo (caída), conocidos como anagen, catagen y telogen en los que, se encuentran (en un individuo anormal) el 85% a 90%, el 1% y el 10%  de ellos respectivamente, cuya duración es muy variable según la zona, siendo esta más prolongada en el cuero cabelludo, especialmente femenino, y de menor duración en cara, tronco y extremidades.

 

FOLICULO PILOSEBACEO

 

 

GLANDULAS SEBACEAS Y SEBOGENESIS

 

Estas, son órganos de secreción exócrina de tipo holocrino y de forma tubulo alveolar uni o multi lobuladas, compuestas por uno o más ovillos secretores en donde se forma el sebo, unidos a un conducto excretor, que, desemboca en el folículo piloso, por el cual este es eliminado. Exceptuando las regiones palmoplantares, están distribuidas en toda la superficie corporal, siendo más abundantes en la cara, cuero cabelludo y líneas medias anterior y posterior del tórax, con densidades de 600 a 900 por cm2 y más escasas en miembros, con densidades de 60 a 100 por cm2.

 

Carecen de inervación y su funcionamiento, está dirigido directa e indirectamente por hormonas tanto de origen gonadal (andrógenos, estrógenos) como extragonadal (andrógenos suprarrenales, prolactina, gonadotropinas, TSH, HSG, ACTH, etc.), quienes estimulan o deprimen el continuo proceso de la formación de sebo. El cual, es una mezcla compleja de múltiples lípidos tales como ácidos grasos, triglicéridos, esteres de cera, esqualeno, colesterol y esteres de colesterol, cuya función real en la superficie cutánea, a pesar de haberse propuesto varias posibilidades, nos es desconocida hasta el momento.

 

LA UÑA

Generalmente y de forma errónea, se considera al término uña como un sinónimo de la lámina córnea convexa que recubre la superficie dorsal de la falange distal de los dedos, cuando esta, es en realidad sólo la placa ungueal (estructura constituida de queratinas duras embebidas en una matiz amorfa de proteínas ricas en cisteína y con alto contenido de azufre), uno más de los múltiples componentes de un órgano que también comprende el fondo de una depresión cutánea llamada lecho ungueal, superficie con una dermis muy ricamente vascularizada e inervada que, sirve de base o sustento a la primera. Ambas estructuras, están muy estrechamente unidas y limitadas en sus extremos por repliegues cutáneos llamado pliegues ungueales proximal y laterales, (el primero de los cuales proyecta su capa córnea sobre la placa para así formar la cutícula) y por el Hiponiquio en el extremo distal.

 

El constante crecimiento distal de la placa, alcanza de 1 a 3mm. al mes para las uñas, dedos de pies y manos respectivamente y es una consecuencia de la incesante actividad mitótica de las células epiteliales de un área localizada en el extremo proximal del lecho y el fondo del pliegue proximal llamada matriz, por encima de la cual, aparece en esta lámina córnea un área blanquecina y translucida en forma de media luna conocida como lúnula.

 

VASCULARIZACIÓN CUTÁNEA

La vasculatura de la piel, se dispone en forma de 2 plexos arteriovenosos horizontales denominados superficial y profundo localizados entre la dermis papilar y reticular el primero y el límite dermohipodérmico el segundo, e interconectados por vasos comunicante de disposición vertical.

 

Las arteriolas terminales, asas capilares papilares y venulas postcapilares, son componentes del plexo superficial, todas las cuales (comparativamente), poseen luces estrechas y paredes delgadas. Las arteriolas y venulas colectoras, son la característica del plexo profundo y todas ellas presentan luces más amplias y paredes más gruesas que los vasos del primero.

 

Además, existen estructuras vasculares especializadas llamadas glomus, localizadas entre arteriolas y venulas e inervados por la rama simpática del sistema nervioso vegetativo, muy abundantes en zonas acráles (nariz, pabellón auricular, punta de los dedos) que actúan como intercambiadores de flujo entre ambos plexos.

 

Puesto que la epidermis carece de vascularización y el traspaso de gases y metabolitos en uno u otro sentido se hace por medio de difusión, la existencia de un plexo vascular cutáneo con tan peculiar arquitectura anatómica, extraordinario desarrollo, complicada disposición y un volumen tal, que excede con largueza las necesidades del órgano, parecería no tener sentido si no se considerara el papel que la circulación sanguínea desempeña en la termorregulación, puesto que por su intermedio, la sangre capta y traslada (por convección y conducción) el calor producido en el núcleo corporal hasta la superficie cutánea, en la cual este se disipa total o parcialmente (por intercambio térmico contra corriente, radiación y evaporación), para lo cual, estas características morfológicas permiten que el volumen y la velocidad de la sangre puedan cambiar drásticamente en estos plexos, como consecuencia fundamentalmente de la acción de contracción o dilatación que los puentes arteriovenosos y glomus efectúan, desviando así la corriente en uno u otro sentido (evitando o no el lecho capilar) y facilitando o dificultando la pérdida de calor por el organismo de acuerdo a sus necesidades y al calentamiento general o zonal cutáneo, según las condiciones medioambientales imperantes.

 

INERVACION CUTANEA

Los nervios de la piel se originan en las ramas músculo cutáneas de los grandes troncos nerviosos regionales craneales y raquídeos respectivos, los que, luego de atravesar el tejido subcutáneo forman densos plexos horizontales en la dermis superficial y profunda.

 

Ellos, son de tipo mixto y a diferencia de los demás nervios de la economía, carecen de fibras motoras, estando así constituidos tanto por fibras sensoriales somáticas mielinicas de tipo A y amielinicas de tipo C, como por fibras autonómicas simpáticas pre y post ganglionares de carácter adrenérgico o colenérgico, que van a inervar la piel en forma segmentária, conformando así áreas de limites imprecisos llamadas dermátomas en el primer caso o, en forma difusa la vasculatura cutánea y anexos en el segundo.

 

Las fibras sensoriales somáticas, terminan en estructuras tanto de tipo libre como corpuscular especializadas en captar las diferentes sensaciones, siendo las terminaciones peniciladas en la dermis papilar (receptoras del dolor, prurito, temperatura y presión) y las terminaciones papilares en la porción superior del folículo piloso (receptores de la sensación de frío), un buen ejemplo de estos, así como los corpúsculos de Meissner en la papilas dérmicas de la piel palmoplantar y pulpejos de los dedos (receptores del tacto) o, los de Paccini en el limite dermoepodérmico de la piel que recubre zonas corporales que soportan peso (receptores de la vibración) lo son de aquellos, mientras que, las fibras autonómicas finalizan su recorrido como terminaciones nerviosas especificas o emiten durante este, varicosidades axonales las que, en ambos casos están situadas en la inmediata vecindad de las células efectoras de los órganos blanco ya citados, en donde son responsables de provocar tanto la contracción y dilatación vascular como la sudoración y la piloerección.

 

EMBRIOGENESIS

Habiendo transcurrido ya, 3 semanas desde el inicio de su vida intrauterina, el embrión aún carece de piel, estando por ello revestido externamente sólo por una delgada capa de células ectodérmicas. Siendo a partir de aquí y hasta 1 semana después, el tiempo en el cual esta, dará origen a otra capa de células aplanadas y de mayor tamaño, conocida como peridermo, por debajo de la cual y otra semana mas tarde, aparece una nueva hilera de células cuboidales y de aspecto epitelial llamada capa germinativa, la cual, conjuntamente con la anterior constituyen una incipiente epidermis bilaminar. Concomitantemente, el mesodermo subyacente  se organiza en somitas y la porción dermatomérica de cada uno de ellos se transforma en el mesenquima que origina el tejido conectivo corporal y cuyas células al migrar bajo la incipiente epidermis, conforman una dermis primitiva muy rica en células y matriz intersticial amorfa pero, carente de componente fibrilar alguno. La cual en las siguientes semanas iniciara un proceso de fibrogénesis activa (síntesis de colágeno y elástica) y reordenamiento celular progresivo y constante.

 

Luego del arribo a la epidermis de los melanoblastos procedentes de la cresta neural ente la quinta y sexta semanas, aparece en ella (entre las ya citadas capas) grupos de células poligonales muy ricas en glucógeno que, constituirán un estrato intermedio y entre la octava y duodécima semanas, mientras se presentan los primeros gérmenes epiteliales primitivos (origen de folículos pilosos, glándulas sebáceas y sudoríparas apocrinas), se evidencian los lechos ungueales y comienzan a formarse redes vasculares (dispuestas en un solo plexo horizontal en el futuro limite dermo hipodérmico), la epidermis termina su estratificación.

 

Mas adelante, entre la decimotercera y decimoséptima semanas, glándulas sebáceas que han terminado su formación emiten secreción sebácea, la matriz ungueal se ha desarrollado y en las palmas y plantas aparecen esbozos de las glándulas sudoríparas ecrinas, mientras que, los primeros pelos en forma de lánugo emergen en mentón, labio superior y cejas. Para entonces, la queratinización epidérmica se ha iniciado en cabeza y regiones palmoplantares, la que, al continuar y extenderse, provocará el desprendimiento y desaparición del peridermo hacia las 22 semanas.

 

La formación de fibras elásticas, al contrario que la de colágeno que es un evento precoz (entre la cuarta y octava semana), resulta bastante tardía, puesto que, solo se pone en evidencia a partir de las 24 semanas, continuando aún después del nacimiento y durante los primeros años de la vida.

 

Finalmente, durante el ultimo trimestre y terminada ya su organogénesis activa, el aumento de tamaño y volumen, así como la terminación estructural y el afinamiento funcional, son los hechos fundamentales en la formación de la piel, que se ven mejor ejemplificados tanto en la aparición de crestas epidérmicas y papilas dérmicas en la juntura y la formación de asas capilares papilares en el plexo vascular superficial, como el marcado engrosamiento de la capa cornea epidérmica, el aumento de grosor dérmico  y la acumulación de grasa en la hipodermis, poco tiempo antes del nacimiento.

 

 

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