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Por Aurélia End
BERLIN, 10 Mar 2008 (AFP) - El salón tecnológico alemán
Cebit, el más grande del mundo, terminó con una
nota de optimismo y la esperanza de grandes
avances en el ámbito de la tecnología de la información,
pese a que la competencia mundial es cada vez
mayor.
El salón atrajo a 495.000
visitantes del 4 al 9 de marzo, una asistencia en
alza de 3% en un año, a pesar de que su duración fue
acortada en un día, según cifras publicadas el
domingo.
La cantidad de expositores
siguió bajando, no obstante. Cayó un 5% entre 2007
y 2008, a 5.800 este año. Los organizadores culpan a la
fortaleza del euro, que desalienta a las empresas
extranjeras, y a las fusiones en el sector, que
reducen la cantidad de actores.
"El salón creó un nuevo
impulso de optimismo y deja presagiar grandes cosas
en el área de las tecnologías de la información"; las
empresas partieron "con sus cuadernos desbordantes
de pedidos", se congratuló Ernst Raue, organizador
en jefe del salón, en un comunicado.
Parecería que la nueva
fórmula dio sus frutos, ya que este año los
organizadores del Cebit decidieron apostar a un público
de profesionales.
El resultado: una duración
reducida para disminuir los costos de los
expositores, menos aparatitos de última moda para el
gran público y más conferencias especializadas
para los fabricantes de procesadores, programas y
pantallas planas.
Para buscar impacto
mediático, el Cebit invitó al presidente de Microsoft,
Steve Ballmer, que durante la ceremonia de apertura
pronunció un discurso visionario.
La canciller alemana Angela
Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy,
cuyas relaciones pasan a veces por momentos de tensión,
completaron el cuadro.
Sin embargo, no hubo grandes
lanzamientos de productos ni deslumbrantes
anuncios de parte de las empresas presentes.
El tema de las "tecnologías
verdes", bajo el cual fue convocado el salón, no
logró convencer desde el inicio, relegado a un stand
pequeño y alejado.
La organización Greenpeace
destacó por su lado que resta "mucho por hacer" en
materia de ahorro de energía y de reciclaje de aparatos
electrónicos.
Aunque parece desperezarse,
el Cebit, que existe desde 1986, está lejos aún de
su esplendor del pasado, el de la burbuja internet y el
comienzo del siglo XXI.
Raue, no obstante, aseguró
el domingo que "los días de la euforia tecnológica
regresaron".
En 2001, la superficie de
exposición y la cantidad de visitantes fueron casi
el doble que hoy.
La industriosa Hanover aún
tiene por tanto trabajo por delante para
asegurarse definitivamente su dominio en la escena de la
alta tecnología, frente a una competencia cada vez
más feroz.
La temporada se abre a
comienzos de enero con el Salón de la Electrónica al
gran público CES de Las Vegas, que desborda de novedades
de todo tipo.
A inicios de febrero le
sigue el Congreso mundial de la telefonía móvil en
Barcelona, de éxito creciente.
Pero la competencia no viene
sólo del extranjero. En Alemania, el salón de la
electrónica para el gran público IFA de Berlín se
realizará ahora todos los años, en vez de una vez
cada dos años.
Tendrá lugar cada otoño
boreal, justo antes de las fructíferas fiestas de
fin de año. Y algunos fabricantes se interrogan sobre la
necesidad de desplazarse dos veces por año a
Alemania...
Autor: AFP |